Yeihh! Capitulo nuevo :3 a ver cómo avanzan las cosas. Los amodoro, criaturas, por esperar tanto tiempo y ya va un año escribiendo este fic u que ha sido mi musa, mi todo, okya. Espero que les guste!
Capítulo 18
"No quiero dejarte ir"
Pasaron de imprevisto casi dos meses. Amber ya tenía decidido su plan por lo que había recurrido a Nina para llevarlo a cabo. Ella sería su mayor peón. La Lolita Gótica había recibido casi doscientos mil dólares para que lo realizara. ¿Dos meses? Si, se planificó dos meses de venganza.
—En serio me alegro mucho por tu relación, Karla. Jamás pensé que Kentin pudiese fijarse en ti.—Le dedicó la mayor sonrisa forzada del mundo, estrechándole la mano. El primer paso para que el plan resultase un éxito, era dedicar miradas y palabras hipócritas.— Bueno, Amber ha estado inactiva en todo este tiempo así que ya no tienes de qué preocuparte. De seguro Nathaniel ya le dio su castigo.— Intentó animarla. El segundo paso fundamental era mentir, ¿Y qué mejor que Amber fingiendo no hacerle daño a nadie? Cuando tenía otro peón en su juego de ajedrez.— Debes pensar positivo, Karla. Ya en el Sweet Amoris están diciendo maravillas sobre ti, es un buen paso.—Le dio palmaditas en la espalda, riendo.— Cuéntame, ¿Cómo fue la terapia?
Karla suspiró, comenzando a contarle cada una de sus "trágicas" anécdotas a la chica. Ella y Nina eran amigas desde hace más de dos años, solo que Karla le prestaba más atención a Amber. Aunque no lo admitiese, le gustaba que le prestasen la suficiente atención sólo para que la catalogaran de chica "rebelde" o atrevida. Nina decidió escucharla con detenimiento. El tercer paso para que su plan resultase a la perfección, era simular compasión hacia la víctima para después conducirla a su propio destino. Karla, por supuesto, no dejaba de hablar del novio tan dulce que era Kentin o cómo fue que superó su complejo de inferioridad gracias a los consejos de Armin y las locuras de Alexy.
Perfecto, ya tengo información.
—Al principio me gustaba Castiel, pero después lo pensé…—Suspiró de nuevo, perdiendo su mirada a uno de los árboles del jardín del instituto.— No vale la pena.
Nina solo se limitaba a asentir con la cabeza, poniendo los ojos en blanco y sonriéndole de la forma más hipócrita que pudiese existir en el universo. Sólo rogaba en sus adentros de que la información le fuese estrictamente necesaria para poder dársela a Amber y su grupo de arpías. ¿Si le gustaba que la manipularan y jugar con los sentimientos de Karla? Por supuesto que no le gustaba en lo más mínimo y, siendo honesta, le parecía bastante inmaduro que la rubia la mandase a jugar su papel de espía. Sin embargo, por el momento, debía disimular. ¿Cuándo podría callarse? Karla a veces hablaba demasiado sin tomar en cuenta las reacciones de quien la escuchaba.
Entre sus cotorreos y, a juzgar por la breve pausa que hizo para poder tomar un sorbo de agua al mismo tiempo que analizaba sus apuntes de química, Nina decidió aprovechar la oportunidad para preguntarle por los expedientes de Castiel.
—¿Mhmm? ¿Los expedientes de Castiel? Perdón Nina, pero no tengo ni idea dónde están. Según la Directora, esos documentos son altamente confidenciales. Seguro Nathaniel debe de tenerlos. — Le respondió aun con la ceja levantada, hojeando los apuntes de Biología. El reporte lo había hecho junto con Kentin, quién le había ayudado.
—Así que Nathaniel, eh… digo digo, oh, qué lástima. Castiel siempre me ha parecido una persona demasiado interesante, ¿Sabes? Es una pena que, aunque Lynn sea la novia y ya lleven más de cuatro meses de noviazgo, ni siquiera se ha dignado en contarle su pasado, Umm..—Sacó la lengua de forma traviesa, mostrándole su conejo de peluche. Sí había algo que encajaba en Nina a la perfección, era la ternura.
Después de breves minutos de charla sobre los reportes de las especies, el daño que se le hace al medio ambiente y demás ademanes de recursos conversacionales, la campana sonó; indicando que todos debían irse a sus hogares. Nina se despidió de Karla con una sonrisa cínica en el rostro.
Decidió comenzar a actuar para que su plan se llevase a cabo en menos de dos horas. Así que, a pasos lentos y trémulos, verificando que nadie la estuviese viendo, se dirigió a la sala de delegados. Forcejeó la puerta y, maldita sea las llaves que ni estaban pegadas a la puerta. Lanzó un clip de su cabello para así poder abrir la puerta con suma facilidad, abriéndola lentamente. Comenzó a husmear por toda la oficina.
—Vamos, vamos… debe estar por aquí, no creo que esos documentos deban de ser tampoco tan importantes... Es decir, es Castiel, el chico más rudo de todo Sweet Amoris. ¿Por qué habría necesidad de esconder su pasado?—Chasqueó la lengua, tratando de abrir un casillero oculto tras las cabinas de los demás expedientes y notas de los exámenes finales.
— ¿Nina? ¿Qué haces aquí?—Escuchó la voz autoritaria de Nathaniel.
— ¡Nath! Emm… digo… yo sólo estaba… quería saber mi nota del examen de Biología.
—La Profesora Alyss tiene las notas de los exámenes, pregúntale a ella directamente o espera hasta mañana, como el resto. —La apartó a un lado, cerrando con llave los casilleros en donde estaban escondidos los expedientes de los alumnos. — ¿Se te ofrece algo más?
…..
Ambos se encontraban en el parque comiéndose un helado mientras lo degustaban. Karla últimamente había decidido cambiar su imagen, ser un poco más abierta con la gente de su entorno, ser sociable con compañeros de cursos tanto inferiores como superiores.
—Kentin.—Le llamó la atención.—Hace un mes me dijiste que ya tenías decidido tu futuro.
Lo que pudo llenar aquél vacío, fue simplemente un silencio. Kentin carraspeó para poder aclararse la garganta. Se suponía que si era el novio de Karla, debía contarle todo ¿cierto? Hasta sus sueños y aspiraciones, sin importar lo que el futuro pudiese depararle a ambos. Así que reunió todo el valor que le fue posible, sacando de allí la hoja junto con las opciones académicas universitarias. En primera plana figuraba "Medicina" y al lado una escala de opinión del uno al diez. Le seguía "Fuerza Aérea"
—Fui con mi papá hace una semana, sólo para poder ver de cerca un simulacro aéreo… pero como dices que casi no te gustan las alturas, preferí no decirte nada.—Suspiró, algo frustrado. Quería decidir su futuro por su cuenta.
—Ve.
Abrió los ojos de la sorpresa al ver cómo su novia le estaba sonriendo, incitándole a que tuviese confianza en sus propias decisiones. ¿Cuánto tiempo se había tomado en las terapias para que Karla diese un gran salto a la madurez? Si, definitivamente esa Karla egoísta y llorona, había quedado en el pasado. Sólo se podía mirar hacia el futuro.
Le dio un beso en la mejilla, entregándole de vuelta la hoja. Ahí, en la opción "Fuerza Aérea" marcó un chulo con resaltador de color verde; indicando que esa era su decisión universitaria.
—No importa si de pronto tengamos una relación a distancia o incluso si prefieres pasar horas en esos simulacros. Si ese es tu futuro, yo lo respeto. —Le dio palmaditas en la espalda para después brindarle un suave beso en los labios. Le gustaba mucho.
—Karla… quiero que sepas que eres la mejor novia del mundo. —No de nuevo las lágrimas de melodramatismo. Acarició su mejilla con ambos dedos, mirándola. —Me alegro que hayas cambiado, y cambiaste para bien.
…..
—Bueno, ¿qué más da? Me voy a atrever…—Soltó un suspiro, demasiado nerviosa. Había escrito la carta, ya estaba imaginándose su futuro académico.— Le tengo que decir la verdad.
—¿Qué verdad?
—¡Castiel! ¿Q-qué haces aquí? Pensé que nos encontraríamos en la fuente.—Lynn se asustó al ver a su novio recostado sobre el marco de la puerta de su habitación, con un semblante demasiado serio. La frase "tenemos que hablar" nunca es un buen indicio.
Así que, sin decir ni una sola palabra al respecto, el pelirrojo se acercó a ella; mostrándole el mensaje de texto en su celular. La conversación había comenzado hacia las cinco de la tarde donde Lynn discutía con él acerca de la hoja de las opciones de estudio, hasta que Castiel había interrumpido su debate nostálgico con la típica frase de chico rebelde, "yo ya tengo 19, puedo mantenerme a mí mismo. No necesito vivir bajo las faldas de mis padres toda la vida. Yo sigo mis propias reglas". Si ese era el pensamiento abstracto que tenía su novio hacia la vida o el futuro y las universidades, ¿Cómo iba a esperar que aceptara su sensata decisión sobre asistir a Nueva York a la universidad de Pennyston? Sin embargo, debía arriesgarse a contarle.
Se colocó algo de maquillaje, arreglándose el cabello. Después ambos salieron de allí.
Era una caminata suave, casi sin apuros. Aunque le incomodaba el silencio que se apoderaba del ambiente a cada paso que daban. Nadie se limitaba a comenzar la conversación. Castiel de vez en vez la miraba por el rabillo del ojo, como si estuviese tratando de decirle algo que su orgullo no le permitía. Lynn se sonrojaba para después desviar la mirada o hacerse la desentendida. Llegaron a la fuente, frenando sus pasos.
"¿Cómo comienzo? Qué nervios…"
—Hace mucho que no teníamos una cita.—Comentó Castiel, contemplando el agua.
"Y no la vamos a tener de nuevo en un largo tiempo, créeme." Se dijo a sí misma en su mente, como si estuviese atormentándose; imaginando una despedida dramática que veía mucho en las películas de romance.
—Sí… hace mucho.
—¿Te pasa algo? Estos días has estado evitándome, ¿Hice algo malo?—En sus ojos solo se veía un claro detonante de preocupación.
Esa mirada se le clavó en el pecho a Lynn como si se hubiesen atravesado miles de flechas, y ella era una de esas personas DEMASIADO sensibles que hasta podrían romper en llanto de tan solo ver a una niña pérdida buscando a su mamá en un centro comercial atiborrado de gente. "No, Cas… tú no eres el problema, tú no me has hecho o dicho nada que me perjudicara. Aquí la egoísta soy yo, por comportarme de esa forma tan distante contigo, haciéndote creer que yo tampoco pienso mucho en mi futuro académico". De nuevo esos pequeños debates en su mente, comenzaban a atormentarla. Había tomado desde un principio el consejo de su madre. Era irónico al ver la situación exasperante en la que se encontraba. Ella siempre solía ser la cursi.
Desde hace mucho que ella había insistido para que esa segunda cita saliese a la perfección, y cuanto que se odiaba, queriendo ahogar sus intensos en una bolsa de plástico. Castiel lo era todo para ella. Sabía que él se había esforzado en todas esas semanas para poder organizar la cita. Por ello había planificado la caminata nocturna.
Antes de que pudiese hablar, Castiel arrancó unas flores del campo de luciérnagas que los rodeaban a ambos. Le colocó dos margaritas en la diadema que traía puesta en su cabello castaño.
"Por favor, deja de ser tan dulce conmigo. Siempre eres un Tarzán salvaje y rebelde que cree tener todo en su dominio. No puedo seguir ocultándotelo, deja de ser cursi porque me harás llorar. En serio." Solo eso suplicaba. En toda la cita habían caminado hasta jugar en la fuente de agua como dos niños pequeños.
Después de que ambos se hubiesen empapado por completo, se dirigieron a una pequeña casona donde el pelirrojo besó con dulzura a su chica para seguidamente ofrecerle y costearle una copa de helado con dos sabores: menta y vainilla.
Ambos había degustado el helado. Lynn tenía los ojos iluminados mientras que Castiel trataba de no sonrojarse con tantas muestras de afecto en una sola noche. Ya cuando el pelirrojo agarró la mano de la fémina para seguir con las actividades de esa cita pendiente, ella lo detuvo.
—No… espera, Castiel. No he sido lo suficientemente honesta contigo en esta noche, y prometo serlo sin importar qué.— Hizo una breve pausa, volviendo a concentrar su mirada hacia él. Decidió hablar.— Iré a estudiar Medicina a la Universidad Pennyston que queda en Nueva York.
—¿Qué?—Estaba en shock.— ¿Desde hace cuánto habías pensado en ello?
—Desde hace… dos meses, cuando nos dieron las hojas de Orientación Vocacional.—Quiso morderse la lengua en ese instante. Ella había contestado algo que a cualquiera le hubiese parecido exasperante.—Pero estabas tan concentrado diciendo que tú no pensabas en asistir a una universidad que no quise decirte nada.—Derramó algunas lágrimas de culpabilidad, queriendo esconder su rostro.—Hasta ahora me animé a decírtelo.
ksdjskjdks odienme :'D el drama no podia faltar en este fic.. me voy porque me echan de la PC y la van a configurar uwu hasta la proxima actualizacion!
Nyny Out.
