Por fin pude actualizar! Juju, hasta ahora las cosas se han vuelto bastante interesantes uwu asi que espero que al menos los pueda hacer feliz publicando este cap. ¡Los amodoro!
Capítulo 19
"Despedidas que duelen"
—Lo entiendo.—Le dijo de forma cortante, cruzándose de brazos. Intentaba sonar indiferente cuando por su cabeza pasaban más cosas.—Ya es tu decisión el irte.
Lynn arqueó una ceja, sorprendida ante tal reacción por parte de su novio. Ese diminuto "Lo entiendo" en verdad quería transmitirle un cortante "Vete a otra parte, me dejas aquí muriendo de la tristeza". Sin embargo, ¿Qué otra opción tenia? Quería seguir sus sueños.
El pelirrojo emitió un suspiro, pronosticando que estaba a punto de llover de nuevo. Le colocó su chaqueta de cuero en los hombros de su novia. Aquellos tiempos…
—¿Sabes? Aunque me vaya… no me olvidaré de ti, Castiel. Es que te has vuelto en una persona muy importante para mí… no creo que vuelva a amar a alguien de esta forma.—De repente, sin darse cuenta, comenzó a llorar. Esbozó una sonrisa lastimera, sintiendo que su corazón lentamente se rompía.—Por eso, me esforzaré mucho.
Castiel solo la observaba fijamente y de un momento a otro le dio un golpe en la cabeza. No le gustaba cuando entraba en su faceta depresiva.
—Escúchame, idiota, porque solo lo diré una vez, ¿Okey? Persigue tus sueños. No dejes que nadie te impida perseguirlos. Por eso, apoyaré tu decisión de irte a Nueva York.
Lynn lo miró, tranquilizando su llanto.
Justo en ese momento se sentía la persona más cruel del mundo. Comenzó a moquear en su chaqueta de cuero, limpiándose el rostro. Su nueva meta era ir a Nueva York.
—El vuelo es mañana. Ya hablé con mi mamá sobre la carta a la universidad. Allá me esperan para mañana en la tarde…
Dijo, agachando la cabeza. Jamás se imaginó que aquél momento sobre tomar una decisión acerca de su vida académica pudiese llegar tan pronto. Mañana temprano a las cinco de la madrugada tomaría su vuelo para poder estar en Nueva York en la tarde.
Castiel esbozó una sonrisa cálida. La abrazó, apretándola contra su pecho.
…..
—Debo conseguirlo.—Se mentalizó Nina, entrando secretamente por una de las puertas del Sweet Amoris. Era de noche. Su único objetivo era robar los expedientes del pelirrojo problemático.—Esos documentos serán míos.
Para aquella ocasión, se había colocado un traje negro a base de látex. Sería muy útil.
—"Pss, oye, ¿Me estás escuchando?"—Sintió que su teléfono vibraba. Cierto. Había concordado una cita con Amber y su grupo de arpías. —"¿Cuánto tengo que esperar?"
Nina resopló, haciendo un puchero. No le gustaba cuando la gente metía las narices en sus asuntos y no le dejaban hacer las cosas a su manera. Así que simplemente agarró el celular, tomándose una foto de ella sacándole la lengua a Amber como si fuese una niña pequeña. Se la mandó a través de Whatsapp. Amber ardió de furia, sintiéndose humillada.
—Bien, creo que tengo la llave.—A pasos lentos se acercó a la oficina de delegados.—Aquí es.
Hábilmente sacó de su cabello una pinza de color negro, ajustándola a la puerta; abriéndola al instante. Seguido de ello, sacó de su morral, una linterna junto a un láser.
—"Escucha, no cometas ningún error ¿vale? Que tampoco quiero que me echen del colegio."—Le aclaró Amber. Al parecer le estaba entrando las llamadas.— "No sé, solo roba información importante y después amenázalo con divulgarla o qué sé yo"
Nina asintió, comenzando a investigar a través de su laptop. Ya tenía la contraseña de la red del instituto.
Chequeó en diversas páginas hasta dar con la dirección exacta. Entró a la plataforma oficial del instituto, aunque era un plan demasiado riesgoso puesto que aquella clave solo la podía tener el delegado, y ese era Nathaniel. Sin embargo, no le importó. Buscó entre la lista extensa de alumnos, hasta que lo encontró. Castiel Leunam.
—Je, por fin te encontré.. ¿Creías que ibas a escapar de mis ingenios?—Se burló, riéndose más para sí misma, aunque no se había dado cuenta que las chicas la estaban escuchando.
Le dio click en el nombre, para después recargar la página. Había mucho historial con respecto a la vida del pelirrojo. Desde cómo fue su primaria, hasta los problemas que tuvo allá.
Absolutamente toda su vida estaba en aquella plataforma. ¿Qué más podía perder? Ya tenía la paga, Amber estaría satisfecha con su ingenioso trabajo. Sólo tenía que cumplir la parte de imprimir aquél expediente para después chantajear a Castiel con ello.
—"Castiel pronto se hundirá"
…
A la madrugada se levantó. Estaba con mucho entusiasmo y ya había alistado tanto la maleta como la carta; guardándola en un sobre, como si estuviese atesorándola. Era su oportunidad perfecta y ya estaba feliz de que su novio la apoyase en aquella decisión. Su madre de vez en vez se limpiaba unas lágrimas imaginarias, dándole un beso en la frente seguida de equiparla de un buen desayuno para que no le diese hambre en el avión. Alistó algunos libros sobre conocimientos avanzados de medicina, un kit de primeros auxilios por si acaso, demasiada ropa puesto que estaría en Nueva York por lo menos tres semanas. Le escribió un mensaje de texto a Castiel, saliendo de su residencia.
—"¡Espérame allá en el aeropuerto!"
Una pequeña parte de ella ya estaba gritando de la emoción. Ahora si se sentía como una princesa de verdad en un cuento de hadas, estando en su propio castillo. Castiel la estaba apoyando, pronto iría a Nueva York a conocer gente y sitios maravillosos.
Sin embargo, hacía demasiado frio ese día así que su padre se prestó para poder llevarla en su auto hasta el aeropuerto. Por suerte, estaban calculando la hora.
—Qué bueno que llegamos a tiempo.—Avisó su padre, entrando.
Los ojos de Lynn brillaron de par en par al ver que, desde el exterior, estaban las aerolíneas y los aviones ya listos para despegar. Ahí, en toda la plana, había un anuncio que decía: "Destino a Nueva York. A las seis y media de la mañana". Obviamente ella había llegado una hora antes pues no quería perderse ningún detalle.
—¡Estoy tan ansiosa!—Dio brinquitos de alegría.—Por fin haré algo con mi futuro.
En ese momento escuchó que su celular vibraba dentro de su bolso de mano. Aunque, muy a su pesar, no alcanzó a contestar puesto que en ese momento los oficiales de las aerolíneas le pidieron de forma cordial, que colocase los implementos tecnológicos en una vasija para que comprobaran que la chica no llevaba armas infiltradas. Después de unos segundos, escuchó que alguien gritaba su nombre desde el otro lado.
—¡Lynn!.—Escuchó la agitada voz de Castiel, quien desde hace seguramente un buen rato estaba llamándola a gritos de forma exasperada. Cierto. Con tanta emoción por dentro, se le había olvidado la promesa.—Tonta, estaba preocupado…
—¡Perdón!.—Se disculpó, sintiéndose algo idiota.—Tuve que poner mi celular en vibrador.
Lo que vino a continuación, ni siquiera ella misma se lo esperaba. Ahí, en frente de todos, Castiel se dignó a darle un apasionado beso en los labios. Todos los presentes abrieron los ojos como platos, aunque unas que otras madres que estaban ahí con sus hijos, les tapaban los ojos para que no viesen semejante escena en público.
"No quiero desaprovechar más oportunidades como estas, cuando Lynn me necesita más que nunca". Pensó Castiel al mismo tiempo que agarraba a la chica de ambas caderas, profundizando el beso. Su lengua era cálida, al igual que la dulce fragancia que emanaba de su cuerpo. Ese día Lynn se había esforzado porque su cabello oliera esplendido.
Después los besos se fueron intensificando hasta que pasó a darle uno demasiado suave en el cuello. De ahí, disimuladamente, sacó de su bolsillo un pequeño collar en forma de corona. Eso le indicaba que a partir de ahora aunque, ambos caminos estuviesen separados por los estudios de Lynn, el amor que tenía hacia ella, se volvería más fuerte.
No pudo evitar llorar. Lynn en verdad era demasiado frágil. Apretó el collar.
"El vuelo con destino a Nueva York ya se encuentra disponible. Por favor, a todos los pasajeros, ir progresando para chequear sus tiquetes, gracias". Escuchó el anuncio. Ya lo sabía. Era hora de la despedida. Ambos se separaron, dedicándose tanto la última mirada así como la última sonrisa. Solo serían tres semanas, podría lidiar con ello. Después de unos breves minutos, por fin abordó el avión; viendo todo a través de la ventanilla.
Castiel le sonrió por última vez. La apoyaría en todo.
Lynn se mordió el labio inferior. El avión despegó rumbo a Nueva York.
…..
—Mierda. Pensé que estabas en la cárcel, te lo hubieses merecido por secuestro, ¿Qué haces aquí, bastardo?—Rosa había terminado de colgar, despidiéndose de Lynn. Aunque no se esperaba para nada la visita de Leigh a su propio hogar.
Leigh no estaba en muy buenas condiciones. Tenía el brazo lastimado al igual que una notoria cicatriz en la frente.
—Vine a disculparme.
Rosa parpadeó por un par de segundos, cruzándose de brazos. Se recargó en la pared para después dirigirse a la cocina por una taza de café. A decir verdad, le daba algo de pena ajena ver semejante situación en el que se encontraba su ex novio. ¿Cómo podría perdonarlo? De todas formas, hasta las personas más hijas de puta, merecían una segunda oportunidad.
Para sorpresa del azabache, Rosa le ofreció una taza de té verde.
—Bueno, además de venir a disculparme, también he venido para advertirte algo. Aunque esta vez no te mentiré.
Rosa enarcó una ceja de confusión repentina, ¿Qué con esa declaración tan a la deprisa? Aunque de todas formas decidió escuchar la versión de su historia, confiando plenamente en que esta vez Leigh no inventaría nada para su propia conveniencia. Leigh comenzó. Primero le confesó que en realidad esas fotos las había obtenido por medio de Amber y que ella estaba planeando con Nina robar el expediente de Castiel para después chantajearlo y seguido de ello, herir a Lynn.
Rosa sintió una punzada en su corazón. Aunque estuviese peleada con Lynn, no soportaría verla sufrir cuando estaba a un paso de lograr sus sueños.
…
—Creí que te molestaría más el hecho de que tu novia se fuese a Nueva York a estudiar medicina.
Eran aproximadamente cerca de las siete de la mañana, por lo que Castiel no desperdició el tiempo y se fue directo a su casa. Ahí, en el comedor, estaba Jean leyendo el periódico tranquilamente mientras que Valeria estaba en la cocina haciendo unos panqueques con mermelada de fresa. Ni siquiera opinaba al respecto.
—No, bueno, en realidad se fue a hacer los cursos veraniegos. Ella volverá en tres semanas máximo.—Contestó con frialdad.—Le dije que la apoyaría en todo y eso hago.
Valeria simulaba que no estaba escuchando, pues ella no estaba de acuerdo con que Lynn hubiese dejado a Castiel "tirado" aunque una parte de ella, se alegraba porque estaría tres semanas sin verle la cara a la chica. Comenzó a servir el desayuno.
—Si es lo que le gusta, pues bien.—Habló la mujer, sonando indiferente.—Aunque no estoy del todo de acuerdo.
Castiel resopló, limitándose a hacer caso omiso a sus inapropiados comentarios; comenzando a comer. En eso su celular vibró, indicando que había llegado un mensaje.
De repente, su respiración comenzó a agitarse sobremanera. Se retiró de la mesa por un momento, encerrándose en su habitación para poder asimilar el mensaje reciente en su bandeja de entrada. El mensaje decía: "Aquí tengo tu expediente, vándalo. Si no quieres que se lo mande a Lynn, hazte novio de Amber, ¿entendiste? Porque o sino…"
—¿Q-qué significa esto?—Castiel se dejó recargar sobre la pared, cayendo al suelo de espaldas.—Si Lynn descubre mi pasado…
Nina estaba recargada en la pared de su habitación, con unos documentos en la mano.
—"No puedo creer que por fin ese idiota vaya a morder el anzuelo. Te lo agradezco mucho, Nina, de verdad. Finalmente después de tanto tiempo, tendré a Castiel solo para mí. Ahora que Lynn está lejos de él, lo enamoraré en estas tres semanas"
Tenía que dar una respuesta pronto.
—Mhm, no caeré ante sus amenazas, quien quiera que sea.
—"¿Y bien? ¿Lo vas a hacer o no? Como me encantará ver tu rostro cuando tus expedientes sean divulgados".—Atacó Nina, escribiendo aquello. Castiel lo leyó.
Castiel soltó una leve risita de ingenio. Sabía que la cómplice en todo esto era Nina, siendo manipulada como una marioneta a causa de los berrinches de Amber. Detestaba a esa rubia oxigenada. Pero por nada del mundo terminaría con Lynn.
—"¿Sabes? Me sorprende la capacidad que tienes para amenazar y asustar a la gente, cuando sabemos bien que eres una marioneta más."—Le escribió el pelirrojo, denigrándola.—"Si sigues haciendo esto, solo te hundirás a ti misma. Deja de dar pena."
Nina se balanceó de un lado a otro al leer lo que Castiel le había escrito de forma descarada. Le sorprendió que ni siquiera hubiese mostrado una pizca de susto o sorpresa. Sonrió de lado, comenzando con su plan. Ya no iba a seguir todo al pie de la letra como le indicaba Amber, pero tampoco sería tan cobarde como le decía el chico. Agarró los expedientes, pasándolos al computador con destino a Nueva York.
Ufff por fin terminé este cap.. si, si, me odiarán porque aparte de que los separé (literalmente) también los expedientes de Castiel serán enviados a Lynn x.x pero no se preocupen, que todo esto es parte de la trama, después vendrá lo interesante.
Hasta la próxima actualización! Se les quiere!
Nyny Out.
