Yeih! Por fin actualizando con todas las ganas! Perdón uwu comencé la Uni y me quita casi todo el tiempo, Lel… pero ahora si! Espero les guste este capitulo, el final ya casi está cerca.
Capítulo 21
"La herida de una flor"
Amber intentaba salir de su estado de shock, después reaccionó; esbozando una sonrisa llena de malicia. Jaque mate.
—Oh, qué lindo de tu parte, estaría encantada de ser tu novia.—Lo abrazó con fuerza, acariciando su espalda para seguidamente propinarle un delicado beso en el cuello.—No te preocupes, a diferencia de Lynn, yo no me iré de tu lado. Sabes que siempre estaré contigo, Castiel…—Le murmuró al oído con suavidad. De alguna forma, trataba de convencerlo.
—"No es lo mismo… no siento lo mismo…".—Se preguntaba el pelirrojo en su cabeza, frunciendo el ceño. Las caricias, las palabras, los mimos. No sentía que su corazón ardiese.
—Bueno, ahora que somos novios, ¿Qué deberíamos hacer primero? Si no quieres citas o regalos y cursiladas así, no te preocupes. Siempre se puede compensar de algún modo.
—Lo intentaré. Sé que Lynn no está, ella se fue a estudiar Medicina en otro país, ella no está conmigo. Perdón si te hago sentir su reemplazo.—Se llevó una mano a la frente y por una milésima de segundos juró haber visto el rostro sonriente de Lynn en frente de él.—Yo…. ¿En serio me enamoré de ella?
Se llevó la mano a la sien para después pasarla por su rostro, sintiendo un calor que le estaba obstaculizando la vista. Se sorprendió al ver pequeñas gotas de lágrimas en la palma de su mano. Era la primera vez que lloraba por alguien.
—Je, es triste que las cosas hubiesen terminado así, ¿Sabes? Porque, hay que admitir algo. Allá en Nueva York el ambiente es muy distinto, y estoy segura que en un abrir y cerrar de ojos Lynn ya te habrá cambiado.—Le dijo de forma descarada, sacando el celular de su bolso. No había nuevas noticias.
—Creo que… lo mejor fue haber tomado caminos separados.—Reflexionó después de unos breves segundos de silencio. Todo lo demás lo dejaría al criterio de la chica.
….
—¿Cuándo piensas volver a California?.—Le preguntó Viktor al mismo tiempo que le daba un sorbo a su bebida en lata.
—Nunca.—Sentenció la chica, abriendo la lata igualmente. Su mirada era fría y no simulaba expresión alguna en sus palabras.—Castiel me guardó muchas cosas.
Viktor la miró fijamente por unos segundos para después suspirar levemente. A veces no entendía la lógica femenina, ni mucho menos la de su mejor amiga. En este momento ella buscaba consuelo en alguien, pasar un buen rato después de los parciales.
—Es ridículo tu pensamiento. No porque Castiel te engañó no quiere decir que no puedas volver a California. Puedes estar aquí solo un par de semanas y regresas con tu tía. Por favor, disculpa por la ofensa, pero no te comportes como una niña.—Chasqueó la lengua, dándole un zape en la frente.
—No, en serio, se acabó Viktor. Ya no quiero ninguna especie de contacto con Castiel.
—Está bien… ¿Quieres ir a alguna parte?
Lynn sintió que su corazón daba un vuelco. Se sonrojó ante tal oferta aunque después sonrió. De alguna forma, las cosas empezaban a cambiar. Ya podía construir un nuevo mundo en Nueva York, aunque eso requiriera estar lejos de Castiel y borrarlo de su vida para siempre.
—¡Al SuperMall! Escuché que hay un concierto de K-pop o algo así en el tercer piso.
Viktor soltó una leve risita, sorprendido del hábito de la chica a sonrojarse por cualquier cosa. Le dio palmadas en la cabeza, como si estuviese consintiendo a un cachorro bebé.
Así que, al botar la lata de cerveza en la canasta de la basura, agarró su bolso de mano; tratando de alcanzarle el paso a su amigo. Ahora ambos se dirigían al SuperMall "Star Park"
—Es bueno que saques todo el estrés de los parciales, aquí en Nueva York tienen un sistema educativo muy complejo.—Comenzó a contar el chico a medida que iban caminando en dirección al pequeño puesto de Crepés de chocolate.
—Ya casi no ando por el apartamento de mi tía.—Suspiró, haciendo un puchero. Se había emocionado un poco al ver el puesto.
—Imagino que tu tía Agatha debe encargarse de todos los gastos, ¿no?.—Quiso saber. Se acercó al puesto, señalándole al tipo con la mano que quería dos crepés de Nutella.
—Si… ella, es muy buena persona. En verdad agradezco que pague casi todo… debería compensarla de alguna forma.—Aspiró el dulce aroma que indicaba que recién se estaba cocinando.
—Aunque pasen tantos años, sigues siendo la misma.
Después de breves minutos de espera en uno de los bancos cercanos al puesto, la campana sonó. Viktor se acercó para que le entregasen dos crepés que traían dentro Nutella, fresa y banano. Le ofreció uno a Lynn, sentándose de nuevo.
—¡Hey! ¿Por qué no lo pediste con queso?.—Le reprochó la chica al darse cuenta que el Crepé de él traía queso rallado.
De nuevo, y a modo de broma, un golpe en la cabeza de Viktor no se hizo esperar. Él trató de defenderse, cubriéndose con su bolso. Ambos rieron, dándole una mordida al crepé para degustarlo.
—Lynn… hay algo que quiero decirte.—Le susurró, sintiendo un poco de vergüenza. Ella decidió prestarle atención al mismo tiempo que degustaba su snack.—Verás… es que yo… desde hace mucho tiempo, ya sabes… nos conocemos desde niños y quiero decirte… quiero decirte… ¡Me gustas, Lynn!
—¡¿Qué?! Eh… yo… espera, espera…—Por poco y casi se atragantaba con la comida, por lo que sacó su botella de agua para pasar lo amargo. Se sentía confundida, nerviosa y ansiosa a la vez.—¿De qué clase de gusto hablas exactamente?
—El de un novio.—Sentenció, mirándole a los ojos con demasiada seriedad en sus palabras. Se acercó lentamente a sus labios, aunque solo se limitó a tocar el contorno de éstos.—Por favor… ¿Podrías aceptarme?
—Viktor, yo… no sé qué decir. Justo ahora me has tomado por sorpresa. Verás, mi situación es complicada, Castiel y yo…
—Lo sé, lo sé. Castiel y tú acaban de terminar y por ahora no quieres estar en una relación porque temes a que pase de nuevo, ¿cierto?
—No es así. Bueno, el miedo si por una parte, pero no quiero echar a perder nuestra amistad. Yo te aprecio mucho.
—¿Sabes? Cuando me enteré que habias escogido esta universidad en esta ciudad, me emocioné mucho.—De repente la abrazó con fuerza, cerrando los ojos.—Creí que estaba en una especie de sueño y que nunca nos volveríamos a encontrar. Por eso forcé mucho a tus padres y a tu tía con que te convencieran en venir a Nueva York a estudiar Medicina en la Universidad Pennyston, conmigo.
—Lo que menos quiero en este mundo es hacerte daño, Viktor. Más porque somos amigos desde pequeños, y no me perdonaría el lastimarte. Soy muy egoísta…
—Je, yo también soy egoísta, pero vale la pena. Porque estás aquí conmigo. Así que si, acepto el reto.
No le permitió a Lynn continuar pues, en un abrir y cerrar de ojos, le brindó un dulce beso en los labios. La chica abrió los ojos como platos, dudando en corresponder o no.
…
Los padres de Lynn se encontraban en la sala de la casa, leyendo el periódico. Lucía tomaba un poco de café mientras que Felipe leía noticias relacionadas al ámbito político y comercial. Apenas había pasado casi dos semanas y ya comenzaban a extrañar a su retoño.
—¡Extraño a Lynn!—Comenzó a lloriquear Lucia, haciendo una escena melodramática. A veces se comportaba como una niña pequeña.
—Ella estará bien. Le pagamos casi todo a Agatha, de seguro ella sabe cómo manejar la situación.—Comentó su esposo, dejando el periódico encima de la pequeña mesa de vidrio.
—Sí, sí, es verdad, pero… ¿no la extrañas? Sus cosas, cuando solía afanarse para ir a la escuela… pero lo bueno es que solo estará en Nueva York un mes.—Se cruzó los brazos, tratando de sonar decidida.
—Eso no lo sabemos, Lucy. Quizá Lynn se acostumbre tanto al ambiente de Nueva York que decida quedarse.
—¡¿Qué?! ¿Por qué se quedaría allá? Agatha ni es tan buena cocinando, y en esa universidad solo son cursos veraniegos… el límite es de un mes, además… lo más importante… ella aquí tiene a…
—Castiel. Ugh, desde que ese chico llegó a su vida solo le ha traído lágrimas y problemas. Comienzo a pensar que no es una buena influencia, por eso apoyo la decisión de Lynn en quedarse en Nueva York con Viktor y Agatha.
—Seguro el chico no ha tenido a unos buenos padres…—Reflexionó, queriendo comprender el sentimiento ajeno del pelirrojo. Solo una pizca de esperanza.
—No, ya párale Lucia.—Le habló en un tono semblante, dedicándole una mirada fría y severa; algo muy extraño en él puesto que siempre expresaba amor hacia su esposa.—Si Lynn se encariña con la ciudad y decide quedarse un año allá, yo no opondré resistencia.
—Ya veo… está bien. Tú eres quien manda en esta casa, tú sabrás qué es lo mejor para Lynn, y si ella decide especializarse en el campo auxiliar Médico, pues… yo como madre estaré dispuesta a apoyarla, aunque eso signifique dejar atrás a alguien importante.—Sonrió, tratando de mantenerse a sus palabras.
—Me alegra que lo hayas considerado seriamente, entonces le daré las buenas noticias… ¡Estará muy contenta!—Mencionó Felipe, sacando el celular de su bolso de trabajo.
—Jeh, supongo que no puedo hacer nada. Me hubiese gustado que su relación con Castiel hubiese continuado, aunque sea a distancia, pero creo que sueño de más.—Lucia habló para sí misma, riéndose. Solo quería el bienestar académico para Lynn.
—"Mhmm, ¿Si? ¿Residencia Darcy? Emm… perdón por llamar a altas horas de la noche, pero hay un tema del cual quisiera discutir con ustedes personalmente".—Escuchó una voz masculina desde el otro lado de la línea del celular. Al parecer se trataba de Jean, el padre de Castiel.
—¿Si? ¿Lynn? Hija, te tengo buenas noticias.—En la habitación de la casa se encontraba Felipe, hablándole por teléfono a Lynn quien estaba en Nueva York. Ya la decisión estaba tomada.
…..
—Oye, tú.—Rosa tenía el celular pegado a su oreja. Estaba ahí parada con un semblante serio y frio.
—Ohh… pero miren a quien tenemos aquí. Creí que no vendrías, es que siempre sabes cómo huir en este tipo de situaciones.
—¿Sabes? Me das pena ajena, sobre todo porque estás con alguien a la fuerza, y ese alguien te tiene mucha lástima. No creo que Castiel llegue a amar a una perra sin corazón como tú. Lynn podrá estar lejos pero jamás lograrás ser como ella.—Le dedicó una sonrisa llena de malicia, colocando ambas manos sobre sus caderas.
Amber igual le devolvió el gesto, como si estuviese declarándole la guerra. Jamás iba a perder contra Lynn, aunque eso significase manipular emocionalmente a Castiel para derrotarla.
¡Puff! ¡NO ME LINCHEN! Antes de que saquen las antorchas con la palo :'v quisiera hacerles una aclaración. Ahora que estamos en la recta final, ¡Lo más dramático será en el próximo capitulo! Y mucho lof lof por ahí
¡Hasta la próxima actualización! ¡Se les quiere! :333
Nyny Out.
