*Se echa a un rincon, esperando a que le lluevan los trinches* nahh mentira :'v pero sjdjskjdsj estoy feliz! Por mi carrera, porque no me arrepiento de haberla escogido, por el yaoi, el shoujo y más mamadas de esas… pero buehh, no nos detengamos a hablar de mis problemas académicos uwu les traigo el cap 22! Ya casi estamos en la recta final
MUCHAS GRACIAS A AQUELLAS PERSONAS QUE SIGUEN ESTA HISTORIA! Al final les daré saludos y esas cosas, mientras hago el proceso de la edición
Capítulo 22
"Tu extraña forma de querer"
Castiel
Un futuro aterrador y decisiones apresuradas.
¿Cómo debería describir aquél sentimiento? ¿Cómo poder resumir todo el sufrimiento en estos dos meses? Exacto, porque estoy asustado. No quiero seguir mintiéndome, tampoco pretendo ser del todo honesto con mis sentimientos, pero es algo que me desborda. La herida que te quema hasta casi evaporarte por completo. Nadie quiere un final apresurado, pero tampoco un final donde no te redactan o te expresan absolutamente nada.
Me duele el pecho, casi no puedo dormir, me mantengo presionado, mi cabeza es un caos…
Nunca creí con broche de oro a lo que llamaban "enamorarse" puesto que siempre mantenía al margen esos temas que, a mi perspectiva, eran más que un estorbo. Si algo no me agradaba o me disgustaba por completo, solo lo desechaba hasta que pudiese encontrar un nuevo objetivo. Algo mucho más valioso, algo en lo que pueda enfocarme de verdad y no sólo objeto de burlas y las presiones estúpidas por parte de mi progenitora.
Pensé que todo estaba bajo control, que siempre seria yo quien pudiese saber interpretar la situación y quien estaba al mando, pero me equivoqué. Todo mi orgullo, mis delirios de grandeza y Don Juan se desmoronaron desde que aquél "juego" de novios falsos empezó. Lynn. Lynn Darcy. Ella cambió mi vida, cambió mi forma de pensar y ver las cosas. Sé que sonaré melodramático pero sin ella, siento que todo se congela.
¿Por qué siempre creen que las personas con categoría de "Tsundere" no tienen sentimientos? Obvio también lloramos, también nos disgustamos o nos asustamos.
—No lo entiendo.—Me había preguntado Lysandro a la vez que tomaba apuntes en su libreta. Yo enarqué una ceja a modo de confusión.—Digo, ¿Por qué tomarte la molestia de fingir ser el novio de Lynn?—Se atrevió a preguntarme de forma socarrona. Yo casi escupo el jugo, intentando aclararme la garganta, como si estuviese buscando motivos.—Si no te gusta.—Sentenció de forma directa.—Es raro en ti, ¿Sabes?.—Decidió concluir tras notar mi silencio.
En aquél tiempo, lo único que hacía, era desviar la mirada y simular que estaba más enfocado en otras chicas o en intentar sacar buenas calificaciones. Fingir ser el novio de Lynn solo era un medio de entretención porque en mi casa todo era aburrido, inclusive el ambiente.
—Je, ¿No es obvio? Lo único que busco es atormentarla, ya verás que se cansará de ese jueguito de niños.—Me crucé de brazos, intentando convencerme. Si. Lynn solo quería popularidad y dejar que la catalogaran de Mary Sue.—Me conoces tan bien… ¿Por qué crees que me tomaría en serio esa niñada?
"—Es… porque en verdad te quiero, Castiel.—Me había sorprendido al escuchar aquello. Ella solo trataba de mantenerse firme.—Y no es sólo un juego"
"—Je… solo te emocionas con toda esta farsa"
En ese momento solo pensaba que ella estaba jugando, estaba seguro que si me precipitaba a decirle "tú también me estás gustando en serio" podría haberse burlado y aprovecharse de aquella debilidad, por eso la rechacé. No quería seguir viendo su rostro lleno de lágrimas, lágrimas que habían aparecido por mi culpa. Solo quería mantenerme firme en mi prototipo, una escala de grandeza impuesta por mi madre. Pensé que siempre seria fuerte.
Aun así, aprendí que todo puede cambiar. En ese momento sentía miedo, lo único que rondaba por mi cabeza era, "¿Ella será capaz de aceptarme con todos mis defectos y mi horrible pasado?", ese pasado lleno de vacío y oscuridad donde mis padres eran catalogados de estar trabajando con La Mafia, todos en mi antiguo instituto me miraban mal e inclusive murmuraban que en mi hogar solo había maltrato cuando ni siquiera se acercaba a ello. También habían comenzado el rumor de que le robaba a la gente de distintos oficios y famosos empresarios y por ello vivía tan bien.
"—Necesito su licencia de conducir. Todo chico rebelde tiene una motocicleta, y dudo que siendo tú, Castiel Leunam, puedas vivir tan bien así como así. Por ello necesitamos un registro"
"—Ustedes como policías son ridículos.—Quizá en ese momento la voz me temblaba pero, en realidad, nunca me ha dado temor enfrentarme a un funcionario público.—Tengo diecinueve años, ¿y qué? No tienen evidencia alguna. No vivo con mis padres pero soy responsable y sé cómo mantenerme al igual que una buena educación. "
"—Castiel, ¿En verdad vas en serio con esa chica? Es que… creo que es muy sencilla como para estar contigo.—Esas habían sido las frias y duras palabras tanto de Dake como de mi progenitora. ¿Qué les importaba a ellos mi vida amorosa?.— Claro, lo puedo comprender porque siempre has estado solo y buscas entretención, para eso puedes salir con muchas chicas lindas más"
La expresión de ese rubio artificial y su socarrona sonrisa al haber tocado un tema tan delicado como el "sexo" y mi madre que desde un comienzo se había atrevido a degrinar a Lynn solo por considerarla "una muchacha sencilla". Sin embargo, todos ellos se equivocan. Yo estoy con Lynn por su linda forma de ser, por ser tan cálida con la gente y a pesar de la situación siempre sonríe. Quiero verla una vez más.
…
La gota que derramó el vaso. Esa hubiese podido ser la última llamada.
—Lamento haberlos llamado de forma tan precipitada.
Jean, el padre de Castiel, se encontraba agitado y con un tono de voz preocupante; sentándose en el sofá. Lucia intentaba calmarlo al mismo tiempo que le servía un vaso de limonada y Felipe mantenía un intenso contacto visual. Lo irónico era que Lynn nunca se había tomado la molestia de presentarles a Castiel como su novio en su propia casa, solo los podía ver de lejos cuando ambos ingresaban al instituto agarrados de la mano y riéndose. Ahora todo el ambiente estaba tenso y silencioso.
—Perdón por la pregunta que hasta puede sonar algo grosera, pero… ¿A qué se debe su visita? Mi esposa Lucía y yo estamos algo intrigados al respecto, teniendo en cuenta que ustedes casi nunca nos llaman.
Felipe comenzaba a impacientarse debido al inmenso suspenso que el otro adulto se encargaba de fomentar. Los segundos corrían al igual que los minutos, Jean tragaba saliva a la vez que sacaba el celular del bolsillo de su pantalón para poder observar la hora; como si estuviese miedoso de que alguien lo llamara o como si estuviese calculando el tiempo en que estaría allí para después irse a toda prisa, ¿Acaso se estaba escondiendo de su propia esposa?
—Verán… es acerca de Castiel.—Carraspeó, comenzando a contar.—Creemos que él está sufriendo por culpa de que Lynn se fue a Nueva York.
—¿Y qué tiene eso de malo?—Contratacó Felipe mirándole de forma seria. Parecía molesto.—Mi hija se quedará en Nueva York por un año.
Jean se exaltó, levantándose del sofá. Lucia parecía un punto intermedio entre ambos puesto que no quería golpes o violencia en su propio hogar.
—¡¿Qué?! ¿Así nada más?—Estaba incrédulo por su insensatez.—Bueno, no puedo decir mucho porque mi hijo también cometió una estupidez muy grande.
Ambos adultos enarcaron en una ceja, algo confundidos. El corazón les latía como bomba, como si estuviesen presintiendo que algo malo se avecinaba.
—Él decidió ser novio de Amber.—Por fin soltó para luego suspirar, resignado.—No puedo hacer mucho pero creo que está con ella por despecho. Tampoco le quiere contar nada a Valeria.
Felipe estuvo a punto de abalanzarse contra Jean, más Lucia se puso en medio; protegiendo a éste último. Inconscientemente, hizo que la limonada se volcara y derramase su vestido. Si no hubiese sido por su prudente intervención, ambos tipos se hubiesen sacado la madre. Pero finalmente se calmaron, tratando de procesar la información.
—Felipe, contrólate.—Le dio un pequeño masaje en los hombros.
—¿Qué me controle? ¿En serio? ¡Mientras Lynn está en Nueva York esforzándose por sus estudios, este chico está con otra!.—La furia era tanta que hasta Lucia lo desconocía.—¡con más razón Lynn debe estar un año allá!
—Lo sé, lo sé.—Lucia calmó su tono de voz, susurrándole.—Pero también piensa que el chico puede estar con Amber por capricho, ya veremos que pronto se aburrirá de ella.
Jean se sentía culpable por todo. Por el comportamiento tan indeciso de su propio hijo, por los reproches e insultos por parte de su esposa cuando él solo quería descanso después de un largo y duro día de trabajo pero ni siquiera podía encontrar paz y tranquilidad en su propia casa. Por ello había decidido comentarle el asunto a la familia de la chica para poder conciliar las cosas.
—Perdón, antes de que me vaya. —Se levantó del sillón, agarrando su celular junto con su maleta de trabajo.—Por favor, sé que de seguro ahora odiarán a nuestro hijo, pero díganle a Lynn que Castiel la extraña y que lo llame en estos días.—Lo pidió en un tono de súplica casi desesperada para después irse, cruzando el umbral de la puerta.— Hasta entonces. Buenas noches.
….
Después de una breve investigación por parte de los oficiales, Lysandro había tomado la decisión de requerir a los cargos para librar a su hermano de toda culpa. Ahora más que nunca, necesitaba su apoyo. Rosalya ese día se había vestido de manera formal con un traje elegante al igual que Kentin y Karla. Ambos gemelos estaban en la puerta del auditorio mientras que Nathaniel le recriminaba a Amber por sus caprichos de niña testaruda. La rubia estaba agarrada de la mano con Castiel, aunque éste último no se inmutaba a ninguna muestra de afecto.
—Lysandro, no sé cómo agradecerte.—Leigh lucia bastante feliz, colocando una mano en el hombro de su hermano/amigo.—Jamás pensé que este día fuese a llegar.
—Lo sé, yo tampoco.—Asintió al gesto con una dulce sonrisa.—Es el baile anual, pero no cualquier baile…
Ambos se miraron por un par de segundos que parecían minutos y horas eternas. No querían dejar salir aquellas insulsas y ridículas lágrimas que solo estorbaban. Los gemelos comenzaron a chillar cual niños pequeños. Melody, Iris y Violeta se secaban con los pañuelos; tratando de no echar a perder el rímel y el maquillaje.
Todos se abrazaron, intercambiándose miradas de nostalgia. Observaron el instituto Sweet Amoris que, tal vez, podría ser el último recuerdo una vez que terminasen el baile y atravesaran aquella puerta. Nathaniel parecía melancólico aunque trataba de mantenerse firme frente a sus estudiantes y más queridos compañeros.
—Todos hicieron un gran esfuerzo.—Comenzó con su discurso, aclarándose la garganta.—Espero que sigan así.
Castiel le chifló a modo de burla para después acercársele, dispuesto a estrecharle la mano. No quería vivir más de rencores o culpas bobas.
—Delegaducho, siempre te recordaré.—El rubio se sorprendió, más le estrechó la mano con algo de fuerza.—¿Vas a estudiar de Médico?.—Se le burló.
—No, creo que voy a esperar un semestre.—Se encogió de hombros. Después miró a Amber.—¿Cómo te ha ido con ella?
El pelirrojo titubeó, sintiéndose algo inseguro.
—Ahí.—Suspiró tras meditarlo.—No se lo digas a ella pero… extraño a Lynn.—Se sinceró.
—¿Crees que no me doy cuenta?—Le propinó un golpe en la cabeza, pero esta vez era de forma amistosa.—Solo no la hagas sufrir mucho, si le quieres terminar, hazlo de una forma sutil. Solo te pido eso.
El contrario asintió, despidiéndose de él. Amber se le abalanzó a su cuello para poder propinarle una pequeña mordida en éste. Rosa los miraba de lejos, atrayendo a Leigh de la corbata; escondiéndose ambos debajo de una mesa.
—¿Nina vino al baile anual?—Le preguntó de forma seria, susurrándole para que no la escucharan.
—Si.—Afirmó el azabache, sobándose la cabeza. Le mostró su celular en donde estaba un mensaje de Nina.—Está en el tercer piso del instituto. Hazte pasar por mí, así caerá. Aun cree que sigo siendo parte de este ridículo plan.
Sin más preámbulos, Leigh le entregó su celular y ella lo agarró, leyendo de nuevo los mensajes. Le envió uno a la Lolita Gótica diciéndole "Espérame allá para concretar lo del plan, después podrás darme esa dulce recompensa, muñeca"; tratando de meterse en el rol del chico narcisista. Se levantó a gatas, corriendo con el celular en la mano a medida que iba leyendo los mensajes.
—Por fin te encuentro.—Al haber llegado al tercer piso, tal como le había indicado Leigh, se encontró con Nina de frente. —Vamos a hablar y dejar algunas cosas en claro.
…
—¿Vas a quedarte estudiando para la clase de mañana?.—Le preguntó Viktor tras haberle acariciado la mejilla.
A pesar de que apenas estaban comenzando con esto de ser novios, aun no se acostumbraba. Lynn asintió con la cabeza, cohibiéndose un poco. Lo único que quería era dormir un poco o abrazarse a su almohada soñando en un mundo más idealista.
—Si. Lo siento. Mejor hablamos mañana, ¿Si?—Le sonrió con dulzura para después darle un corto beso en los labios.
El muchacho se sonrojó ante aquél dulce gesto por parte de su novia. Le regaló un chocolate grande envuelto en papel morado con moño rojo, junto con un conejo pequeño de peluche.
—Haz tu mejor esfuerzo.—Le revolvió el cabello para después irse corriendo a tropezones.
La chica lo observó irse en su motoneta. Cerró la puerta, estirándose un poco. Siendo honesta, aquellos regalos eran muy importantes para ella así que los dejó encima del poyo para después ponerse la pijama y seguir estudiando encerrada en su habitación.
Después de media hora de estudio sofocante, de repente su tía le abrió la puerta lentamente; dejándole una bandeja de postre encima de su mesa de estudio y con el teléfono en la mano.
—Lynn, ¿Estás muy ocupada?
—Mhmm un poco, solo estudiando para la clase de mañana.—Intentaba organizar su mente, mostrándole muchas fotocopias.—¿Por? ¿Pasa algo?
—Es que te necesitan al teléfono.—Le respondió, tapando un poco la bocina para que no escuchasen la conversación.—Es un tal Castiel Leunam.
Lynn por poco y se exalta, tratando de asimilar la situación. De forma inconsciente se había caído de la silla giratoria, observando a su tía un poco preocupada por el asunto. Se mordió el labio inferior, ¿Qué debería hacer? ¿Contestarle y hablar con él? ¿Arreglar las cosas? ¿Decirle muchos insultos que hasta podría ser descarga para el alma y en un arranque de ira que después sabía que se arrepentiría?
Sin embargo, y a pesar de todas esas dudas que estaba en juego tanto su mente como su corazón, decidió recuperar la compostura. De nuevo se arregló el caballo, tratando de lucir indiferente.
—Dile que no tenemos nada de qué hablar.—Comenzó a escribir, fingiendo indiferencia.
—Pero… el problema no es ese…
La laptop se encendió. Ahí, en la webcam, estaba Castiel con un rostro lleno de preocupación y angustia. Al parecer, estaba levemente sonrojado. Ambas chicas se sorprendiendo, más Lynn que estaba boquiabierta ante repentina sorpresa.
—Dime Lynn, ¿Tanto me odias?—Le habló, casi temblándole la voz.—Tus padres nos organizaron una video llamada, para aclarar las cosas.—Se apresuró a decirle, agachando la cabeza.—Si después de esto no quieres volver a saber nada de mí, lo entenderé.
Lo último que se avecinó fue una ráfaga de viento frio que había entrado a su habitación. Agatha los dejó a solas, colgando el teléfono. Esa sería la última oportunidad y la última llamada.
YEIH! El próximo capitulo será un poco feels y habrá una pequeña sorpresa no muy grata ;;A;; pero aun asi, espero que les haya gustado porque me esfuerzo mucho en escribir todo esto ksjdksdkjs
Gracias por leer! Se les quiere! Hasta la próxima actualización! :333
Nyny Out.
