Ohh! Después de tanto tiempo desaparecida ;;A;; en verdad, perdónenme por la inmensa tardanza. Estoy ahora estudiando mucho en la Universidad y debo esforzarme aun más, ¡Así que aquí dejo el cap!
Capítulo 24
Todo sucede por una razón
Habían pasado ya aproximadamente dos meses desde aquella última video llamada por Skype. Aquella discusión, aquella pelea y un par de cosas que tomaron gran
trascendencia.
Amber había decidido cambiarse de peinado, ahora estaba en su faceta de "niña buena" para poder hacer algo bueno por la gente una vez en la vida. Castiel no le tomaba mucha importancia al asunto.
Es cierto. Castiel y Amber ya llevaban casi cuatro meses de noviazgo y, al parecer, estaba progresando muy bien. A pesar de que el pelirrojo tenía que soportar a la rubia cuando llegaban sus delirios de grandeza.
A decir verdad, Amber ni siquiera ya se caracterizaba por ser una bruja roba novios. Al parecer ella había cambiado un poco, luciendo una imagen más refrescante y sincera de ella misma.
Karla y Kentin ahora estaban en plan tipo "nos escaparemos juntos ahora que somos mayores para poder viajar a otros países", Rosalya y Lysandro habían comenzado a salir de forma oficial tras graduarse y desmentir ciertos rumores, aunque Leigh al principio no se acostumbraba al afecto de esos dos.
—¡Es verdad! Pero mi mamá dice que tengo que estudiar más horas si quiero llegar a ser como Nathaniel.—Le contaba Amber, sintiéndose un poco disgustada con respecto a su familia.
—Amber.—Le llamó la atención con una expresión de indiferencia.—¿Te das cuenta que hemos estado aquí hablando del mismo tema en el mismo lugar casi por dos horas?
—¡¿Eh?!—La chica se sintió sumamente avergonzada al escuchar aquellas palabras. Estaba tan ensimismada en sus pensamientos y situaciones cotidianas en su hogar, que ni siquiera se había percatado que ya la mayoría de la gente se había ido y solo estaban ellos dos disfrutando de una deliciosa cena junto con unas malteadas de fresa.—Dios, yo aquí tratando de ser buena para ti y solo te hago sentir incómodo…
—No, está bien.—Le frenó con la mano.—Pienso que, como pareja, está bien que te desahogues y te expreses. Son puntos a favor de la confianza.
—¡Eres tan tierno! En serio, muchas gracias.—Dicho esto, la chica estaba tan emocionada que se abalanza al pelirrojo; llenándolo de besos al mismo tiempo que lo abrazaba.
—Oye, ya no te emociones tanto Poo… digo, Amber. Mejor vayámonos de aquí, ya pagué la cuenta y todo. Es mejor refrescar la mente, es que mañana tengo semana de parciales en mi universidad.—El pelirrojo comenzó a quejarse, tratando de no ponerse nervioso. Ambos salieron del restaurante para empezar con la caminata.
—Eh… perdón si de pronto te puede incomodar en estos momentos, pero… ¿Acaso estabas a punto de llamarme "Poochie"? no es porque te juzgue ni te reproche o algo, pero… ¿La sigues queriendo?—Se atrevió a preguntarle en un tono sereno al mismo tiempo que caminaba a pasos largos, como si estuviese pensando en algo.
—No puedo negar que Lynn fue alguien importante en mi vida.—Admitió, bajando la cabeza.—Hasta puedo decir que antes de graduarme mis planes eran ahorrar mucho para ir a verla y estar en su misma universidad.
Un completo e incómodo silencio. De pronto se detuvieron en la parada de semáforo ya que estaba en rojo para los peatones. Amber miraba de un lado a otro; reflexionando acerca del asunto. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿En verdad él seguía amando a Lynn? Ya a estas alturas se creería que la rubia solo era un pasatiempo o un atajo o consuelo para poder fortalecerse. Después de haber cruzado la calle, fue ella quien tomó la palabra.
—Ah, ahora veo cómo van las cosas. Supongo que es algo inevitable, ¿Cierto? Digo, extrañas a esa idiota porque te brindó mucho cariño. Apenas llevas cuatro meses conmigo y ya hasta podrías considerarme una estafadora narcisista. Ya estoy acostumbrada a ese tipo de comentarios, ¿Sabes?
—No es ni tan así. ¿Cómo me explico? Al principio si creía que eras una perra sin corazón porque involucraste a tanta gente en tus asuntos de niña inmadura y venganza contra de mí, pero relevaste en estos últimos días ser una persona más humana, y eso me alegra.—Le explicó, esbozando una encantadora sonrisa para poder convencerla.
—Oh… pues… gracias por el halago, supongo… ¡Ah, si! Casi lo olvido… oye Castiel, como ya casi se acerca tu cumpleaños, me estaba preguntando… ¿Qué es lo que quieres exactamente?—De pronto su entusiasmo surgió, aunque señalándole un Mall que había en frente de ellos. De nuevo pensando en compras y productos a precios exuberantes.—O tal vez no quieras una chaqueta de cuero o una guitarra, sino un gato. Le podría hacer compañía a Demonio.—Sus ojos brillaban, reluciendo alegría y optimismo. Sin embargo, Castiel solo rezaba para que dejase de hablar y escuchara con atención sus gustos y preferencias.
—Preferiría mejor un bloc de notas. Ah, y también comida para perros. Demonio necesita alimentarse. —Justificó Castiel con su típica expresión de indiferencia que, curiosamente, a Amber le gustaba demasiado.
—Lo que sea por mi tsundere favorito! Después de comprar la comida para Demonio, ¿Te importaría si voy un rato a tu casa? Es que… bueno… je, ya sabes, por tu rivalidad con Nathaniel, ya él ni siquiera me deja acercarme, y seria lindo, ahora que soy tu novia… ir… ¿qué dices?—Le miró con ciertos brillos en sus ojos, haciéndole ver su enorme entusiasmo y complacencia. Siempre molestaba con ese tema.
—No lo sé. Mi madre está pensando mucho acerca de mi carrera, de mi vida universitaria y bueno, desde que mi padre se enteró de lo nuestro, no quiere verme ni en pintura. Me reprime mucho en casa y me está exigiendo más de la cuenta. —Suspiró profundamente, sintiéndose algo agobiado. Se sentó en una banca para reflexionar. —Supongo que he tomado muy malas decisiones. Primero usé a Lynn como mi Poochie, después jugué con Karla y ahora tú… me pregunto si al final de todo quedaré solo. —Se llevó las manos a la cabeza; tratando de reprimir las inmensas ganas de llorar.
—Ya, ya. Tienes que rehacer tu vida, Castiel. Sé que es un poco difícil porque, debo admitir que Lynn formó una etapa importante de tu vida pero ella ahora está en Nueva York, seguro siendo novia de Viktor cumpliendo su sueño como auxiliar de medicina, y tú aquí llorando por ella. Concéntrate en mí, por favor. Quiero que me veas como la chica que siempre estará a tu lado. —Amber también tenía ganas de romper en llanto. Sin embargo, resistió y abrazó al pelirrojo con fuerza; apretándolo entre sus brazos. —Ahora soy yo. Concéntrate en nosotros, en lo que haremos durante esta etapa universitaria. Mírame solo a mí, Cas…
—No te prometo nada, pero haré mi mayor esfuerzo. —Después de segundos de un breve abrazo, se separó. Agachó la cabeza, limpiándose el rostro con la manga de su
preciada chaqueta de cuero. Tenía la voz entre quebrada. —Comencemos por lo básico. Los abrazos casuales. —Después de recuperada la compostura se dio la vuelta, mirándola de frente. Le mostró una lista que decía "reglas como novia"—Creo que con esto te podrías convertir en mi nueva Poochie. —Esbozó una sonrisa audaz, hablándole con suma malicia.
—Eres un… ahh… ¿Qué se le va a hacer? Si eso cumple con tus expectativas.—Suspiró, dándole un sorbo a su soda de manzana. A veces le sorprendía la inmadurez de Castiel.
…
Hace un par de días se habían escuchado rumores acerca de que Leigh se encontraba demasiado enfermo. Lysandro se había encargado de velar por él en aquellos días, inclusive recetándole medicamentos o con ayuda de urgencias. Sin embargo, presentía que algo estaba a punto de ocurrir. Quizá solo una corazonada.
Los martes veían Biologia junto con Artes y Música, así que Lysandro decidió no asistir. Aunque ya se había hecho la ceremonia de graduación, pero estaba en la maravillosa obligación de rendir supletorios, ¿Ahora qué técnicas tendría? Estaba inseguro y no sabía cómo hablar con su hermano mayor a la cara. Por ello, decidió comprar donas y bollos en la panadería "Dulces Tentaciones" para después dirigirse al hospital. Rosalya estaba en la sala de espera acompañándolo, y ambos se habían arriesgado a viajar en la motocicleta de Lyss, que por cierto había obtenido la licencia.
Antes de entrar si quiera al consultorio, golpeó dos veces a la puerta; escuchando el susurro de su hermano mayor, incitándolo a abrir la puerta y seguir. Ambos se sonrieron, señal suficiente para que Lysandro agarrara una silla doblada; desdoblándola y sentándose en ella. Le enseñó la bolsa en donde estaban los bollos y un pedazo de pastel de vainilla. Leigh agarró la dichosa bolsa con algo de dificultad, gimiendo de dolor al sentir arcadas en su espalda que le impedían los movimientos de su cuerpo.
—Ya te dije que no te esforzaras mucho.—Lyss le regañó al verle en semejante estado. Después suspiró al darse cuenta que Leigh ni siquiera le prestaba atención.—¿Ya te dijeron cuando saldrás? Hablé hace unos minutos con el Doctor y solo te faltan unos chequeos y radiografías.—Intentó sonreír, siendo optimista.
—Ah. ¿Dónde está Rosalya?—Le cambió el tema. Sin embargo, su tono de voz era indiferente y sin ninguna pizca de sensibilidad, más bien hablaba con cierto remordimiento. Sus manos estaban débiles y sus ojos ya no tenían aquél brillo que lo caracterizaba.—Supongo que ella también está rindiendo supletorios.—Ingirió otro pedazo de tortilla, dejando la bolsa al lado de su camilla. Agarró el televisor, tratando de calcular sus movimientos.—Qué bueno que ya saqué ese ridículo título de secundaria.
—Rosa decidió quedarse en la sala de espera.—Un breve silencio que segundos después fue más incómodo de lo habitual.—No te ves muy animado.
¿Qué clase de pregunta había sido así? Obviamente su hermano no estaría dispuesto a siquiera moverse de aquella camilla. Desafortunadamente Leigh había sido diagnosticado de Leucemia hace un par de semanas, aquello podría explicar el por qué necesitaba gatear para poder desplazarse de un lugar a otro. Algunas noches eran insufribles y ni para levantarse a tomar un vaso de agua podía.
De un momento a otro, como en un estado de shock absoluto, sintió un fuerte golpe en la máquina de las radiografías; aplastando al instante la bolsa de donas y bollos recién horneados. Sus manos estaban ahora manchadas de sangre, mientras las lágrimas amenazaban con brotar de las mejillas del azabache. ¿Qué con todo ese escándalo solo para llamar la atención? Se suponía que los hombres no lloraban.
De nuevo otro golpe, tras otro manotazo y el intento fallido de una patada al televisor de pantalla plana. Lysandro estaba sorprendido y no sabía qué hacer al respecto, así que solo se levantó de la silla y buscó en una de esas mesas, algún medicamento o analgésico que pudiese tranquilizar sus ataques de ira. Después de breves segundos de una búsqueda intensa, decidió pulsar un botón rojo que se hallaba al lado de la camilla; llamando la atención de las enfermeras, entrando al instante con medicamentos de urgencia en mano.
—Rápido, tenemos aquí una emergencia.—Habló una enfermera rubia, como si estuviese comunicando con los doctores especializados a través del auricular.—Tráele las pastillas.—Le ordenó a su compañera de coartada, agarrando a Leigh de ambos hombros. Parecía un lunático.
—Es mejor que te vayas.—Citaron las dos enfermeras de turno al mismo tiempo que sacaban a Leigh desde la camilla, colocándole a la fuerza un cinturón y una cobija. Lysandro acató la orden y salió.
—Estoy preocupada por él…—Susurró Rosa, estando a punto de llorar. Lysandro sonrió y le abrazó con ternura, ambos observando cómo Leigh intentaba zafarse y más sangre provenía de sus manos que de a poco solo estaban volviéndose pálidas al igual que su rostro.—Espero que todo salga bien en esa operación.
…..
—¿Un viaje?—Lynn arqueó la ceja al notar semejante cambio de humor en su tía.—Bueno, ya no tengo más responsabilidades o trabajos… y no creo que a Viktor le desagrade la idea.—Soltó una leve risita, mirando a su novio de soslayo de forma pícara.
—¡Estupendo! Pensaba un viaje al zoológico, o no sé qué te parezca mejor.—Pensó Agatha. En ese momento timbró su celular, frenando un poco su entusiasmo y sueños inalcanzables.—Esperen, ya vuelvo.
Dicho aquello, se dirigió a la habitación para hablar más cómodamente. A decir verdad, estaba un poco preocupada a juzgar por sus expresiones. Lynn solo alcanzaba a escuchar un "no vayas" "ella estará bien" "ustedes no saben nada", aunque decidió ignorar el tema. Viktor le acarició la mejilla al notar su preocupación. Ella sonrió para consuelo, abrazándolo.
¿Cuánto tiempo había pasado desde que había aceptado ser su novia? Quizá dos o más meses. Siempre planeando y organizando todo. Siempre citándose para ir a un buen café o parque de diversiones. Ella estaba bien así. Manejaba muy bien la universidad, sus padres la llamaban dos veces a la semana o se conectaban vía Skype. Sin embargo, muy al fondo de su corazón, no todo marchaba bien.
—Estoy seguro que podrás manejar el estrés.—Le habló Viktor de repente, como si estuviese intentando adentrarse a sus pensamientos.— Tú eres fuerte para mí, Lynn.
—Gracias Viktor.—Le agarró fuerte las manos. Quería aferrarse más pero algo le decía que su pasado con Castiel no era la única barrera en su pensamiento.
¿Qué les pareció? Sé que no fue el mejor cap, más aun porque no sabía como darle continuidad uwu pero ya se viene lo mejor! El cap 25 ksjdskjdsjds ¿dudas? ¿comentarios?
Perdónenme de nuevo por andar tan desaparecida. No lo haré de nuevo! Y… para las personitas que me mandaron inbox de las respuestas, perdón también! Juro que en estas semanas estaré al tanto de cumplirles lo que prometi de ese concurso, Lel.
Hasta la próxima actualización!
Nyny-chan
