He vuelto de las tinieblas! Yeih, que por fin he podido actualizar. Además de que se aproximan las vacaciones y estaré más desocupada de lo habitual, Lel.


Capítulo 25

Quiero ser mejor persona.

Kentin acariciaba su rostro, como si fuera la única mujer en su mundo y corazón. Aun recordaba aquellos días en que Karla era una egoísta, detrás del grupo de Amber y solo presumiendo sus ideales. ¿Por qué se había llegado a enamorar de ella? Quizá por su extraña forma de querer, por llegar a ser una gran persona que solo buscaba un mejor futuro.

Todos estudiando lo que les gustaba, inclusive Li y Charlotte se habían decidido por estudiar Arquitectura; trasladándose a la Universidad Yale.

—Entonces… ¿Ya no piensas presentar los documentos?—Sus hermosos labios, aquellos que él adoraba y ese cuerpo tan pequeño que podía acobijar en un manto de estrellas o en sus formidables brazos. Alexy de vez en cuando lo jodia, mientras Armin lo arrastraba de los pies de una forma bastante cómica. Los documentos en la Policía no eran de esperarse. El expediente de Castiel estaba a salvo y no presentarían cargos.

—No. Esperaré un poco más. Quiero que me acompañes a un sitio en especial.—Dicho esto, le agarró la mano con fuerza; llevándola hasta un templo sagrado. Las luces brillaban, las luciérnagas con sus ruidos y todos celebrando el gran festival de verano.

—Es muy lindo de tu parte haberme traído hasta acá. Yo… ya tengo mi deseo.—Karla le sonrió con la suficiente confianza y optimismo que le era posible. No quería esperar más.

El único momento en que podían observar la primavera, para después dar paso al otoño o quizá el verano. Todos estaban arrodillados frente al templo. Según los mitos, era el pozo de los buenos deseos. En la noche celebrarían los fuegos artificiales.

—Creí que te gustaría comprar algunas galletas.—Kentin de nuevo con su afición a las galletas de chocolate. Sin embargo, algo no estaba bien. Lynn siempre le compraba esas galletas, y ella ya no estaba.

—No. Prefiero esperar a que salgan las galletas de animalitos.—Se burló de una manera socarrona, jalándole la mejilla a su novio. Esta vez eran novios de manera oficial y hasta el grupo que ella consideraba arpías, lo habían aceptado. ¿Qué más podía desear en ese día? La joya que los unía, más adelante un anillo y un futuro comprometedor.

—Ja, ja. Mejor deja de burlarte y pide tu deseo.—Infló las mejillas cuan niño pequeño. Debía admitir que a veces su novia le sacaba de quicio, pero se le pasaba cuando tenían momentos cursis.

Ella asintió con la cabeza, pasándole su bolso de hombro por un momento, a la vez que, de a pasos lentos, se acercaba al templo; arrodillándose.

—"deseo que mi relación con Kentin dure demasiado, y quiero que Lynn vuelva".—Suplicó, casi en forma de oración.

—"Me gustaría que Lynn volviera para poder celebrar con ella, junto con mi novia"

—¿Nos vamos?—Karla interrumpió el momento de silencio, agarrando su bolso de nuevo.

—Si, por supuesto. Ya terminé con mi deseo. Es mejor que volvamos con los demás si no queremos tener problemas. Hoy mi mamá cocinó un estofado delicioso.

"también vendré para los fuegos artificiales" sonrió la fémina, agarrándole de la mano para sentir su calor.

El beso en los fuegos artificiales. Así sellarían el mito y el amor.

"Lo único que deseo es estar a tu lado" dijo Kentin en sus pensamientos.

"Los únicos momentos donde podremos ver hacia el horizonte."

...

—¿Por qué te mueves tanto? Solo tienes que ponerte ese traje y ya. No entiendo por qué haces tanto escándalo.—Castiel, como siempre, lidiaba con su terrible novia; intentando colocarle un vestido.

—No todos los días se casa tu hermano.

—Te estoy oyendo.—Ambos se estremecieron al escuchar la voz del rubio, golpeando la puerta.

—¡N-no nos casaremos! Solo lo estamos intentando.—Melody hizo un puchero al escuchar aquél grosero comentario. También estaba roja como tomate.—Además, aun falta mucho y no creo que mis padres lo aprueben.

—Estarás bien. Aunque tus padres se vean atemorizantes no es una excusa de mayor importancia.—Amber intentó tranquilizarla, dándole una gran palmada en la espalda.

Nathaniel se había decidido en iniciar una relación secreta con Melody, días después de la graduación. Aunque los padres de ella aun estaban a la expectativa. Amber al principio le costó aceptar y procesar aquella información, pero al final se acostumbró. De ahora en adelante iba a seguir apoyando las decisiones de su hermano.

—El carro ya está listo.—Escucharon la voz autoritaria del padre de Amber y Nathaniel, a quien intimidaba un poco a Melody. El claxon sonó, así que todos salieron a ver qué pasaba.

Melody sintió un vuelco en su corazón de repente. Aun no estaba lista para enfrentar a sus padres pero de todos modos Nathaniel agarró su mano, inspirándole confianza. Amber sonrió.

—Oye, tengo algo que decirte… antes de que te vayas con mi hermano y seguramente se escapen como pareja enamorada de recién casados.

La chica suspiró, dándose la vuelta. Nathaniel, por su parte, ya había entrado al auto; esperando impacientemente a su novia. Ahora el celular vibraba sin cesar, observando con detenimiento los nombres grabados allí.

—¿Ahora qué, Amber? ¿Piensas interponerte acaso en las decisiones que tome con tu hermano? Porque ya salimos del colegio, ¿sabes? No estoy dispuesta a tus juegos.—Chasqueó la lengua, observando su reloj de pulsera. No tenía mucho tiempo.

—¿Qué? No, claro que no! No pienso estar metiendo mis narices en su relación.—Amber se rascó la nuca, tratando de aclararse la garganta. Esta vez haría las cosas bien.

Un silencio incómodo llenó aquél ambiente. Castiel observaba de lejos con los brazos cruzados, como si estuviese maquinando en su mente cada movimiento. Todo estaba muy tenso y Nathaniel ya le hacía señales a Melody que llegaban tarde para la cena.

—Quiero que él sea feliz. No me importa si me caíste mal en la escuela o incluso mucho antes…

¿Qué tipo de disculpa era aquella? ¿Ya estaba razonando? De todas formas no le importaba. No quería que Melody se fuera sin antes haber hecho las paces para tener un cargo de consciencia menos.

—Sí, si… ya me lo creí. Bueno, tu nunca me caíste bien, más por el hecho que a veces incriminabas a Nathaniel en casi todo y luego tu padre lo golpeaba y por eso los moretones.

—Sí, yo también me siento horrible por todo eso, pero… ya cambié. He madurado.—Intentó convencerla con sus sutiles palabras, intentando usar un tono de voz delicado y dulce.

—Está bien. Fingiré que te creo y acepto tus disculpas, pero eso no cambiará el hecho de que me casaré con tu hermano y tendrás que aceptarlo, te guste o no.

Amber sonrió. Al fin y al cabo, se sentía un poco bien y ya no sentía tanto rencor hacia aquella muchacha entrometida. ¿Podría ser esto una señal del inicio de una amistad?

—Por cierto, cuida muy bien tu relación con Castiel… aunque Lynn ya no esté aquí, me parece que él sigue extrañándola.

—No tienes de qué preocuparte. Mi hermano ya me ha hablado mucho de ello, y pienso que todo debe seguir a su ritmo…—Le dedicó otra sonrisa, hablándole muy bajo para que Castiel no alcanzara a escuchar.

Se guiñaron el ojo y, tras un cruce de miradas, Melody decidió subir al auto sin rechistar. Ahora estaba atendiendo la llamada de su padre, mientras el auto se alejaba de a poco. Castiel seguía nostálgica, como si estuviese recordando un detalle que Amber no le daba mucha importancia en el momento.

...

—¿En serio? ¿Me harán limpiar todas las paredes y entregar los archivos?—Nina estaba refunfuñando, observando la pantalla con detenimiento.

Li y Charlotte, cruzadas de brazos, asintieron con la cabeza. Aun no estaban del todo satisfechas con que Nina hubiese tomado las riendas del asunto, incriminando a Amber de casi todo. Karla fue la primera en abandonar el plan junto con Leigh. Li, por su parte, le colocó más trabajo de lo usual.

—Y organiza todos estos papeles. Así no tendrás dos meses de vacaciones sin hacer nada.

Ambas chicas comenzaron a burlarse de lo que estaban presenciando. Nina solo maldijo a lo bajo, acomodando los archivos a una USB; organizándolos por folios y carpetas en sus respectivas categorías en la plataforma estudiantil.

Estaba molesta, aunque se sentía inclusive más frustrada que el resto de su "parvada". Leigh, a último minuto, la había dejado sola. Karla decidió irse igualmente tras haberse enamorado de Kentin, y Amber estaba tan enfocada en cuidar su relación con Castiel que ahora simulaba no conocerla.

—Por cierto. Tan pronto cuando vuelva Lynn, también deberías disculparte con ella, y con todos los demás. En especial con Nathaniel, que casi lo expulsan por tu culpa.—Le reprochó Li, abriendo la puerta. Detrás de ella estaban todos los mencionados, excepto Nath.

—¿Es en serio? ¿Ahora van a confabular en mi contra? No quiero ser la protagonista de un próximo drama.—Chasqueó la lengua, intentando ignorar los insultos de la gente que solo querían escuchar una disculpa sincera de ella.

—Al menos deberías tener la valentía de disculparte. Por tu culpa Lynn se fue y terminó con Castiel.

—¿Y qué? Tampoco vengan con su tormenta de arena. Castiel está feliz con Amber, ¿a qué no? Y Lynn seguramente con Viktor disfrutando y feliz en su carrera.

—Eso no justifica que fueses tan hija de puta, ¿Qué necesidad había? Igual Castiel ya le contó todo a Lynn. Ahora es muy probable que ella ni nos visite.

—Pues mira cómo lloro. Ahora si el fandom y los buitres de esa pareja vienen a atacar.

—¿Fandom? ¿Buitres? ¡¿Tú qué sabes?! Nada de esto hubiese pasado si no le hubieses mandado esos documentos. No te metas donde no te llaman.

—Por dios, ni sé por qué siguen aquí esperando a una disculpa si saben que no lo haré ni aunque me pagaran por ello. Tienen suerte que me quede aquí devolviendo estos documentos.

—Bueno, ya nos dimos cuenta que ni hace falta intentar razonar contigo, pendeja.

Armin frunció el ceño aunque se sentía con el corazón en la boca y el coraje a mil. Se tranquilizó al sentir las manos de Alexy en sus hombros. Violetta, por un instante, tuvo unas inmensas ganas de golpear a aquella chica gótica con su carpeta de dibujo.

—¿Sabes, Nina? Tarde o temprano entenderás que no lleva a nada bueno meterse en los asuntos de la gente.—Le dijo Violetta de forma calmada, aunque igual estaba muy encabronada con todo el asunto.

—Aun así, lo seguiré haciendo, y eso lo sabes mejor que nadie.

—¿Qué está pasando aquí? ¿Podrían dejarnos a solas? Todo el mundo afuera.—En ese momento entró la Directora con el ceño fruncido.

Todo el mundo suspiró, retirándose enseguida de allí. Armin no le despegó la mirada a la chica ni por un segundo, haciéndole señas desde lejos que tenían mucho de qué hablar y que obviamente el asunto no terminaría allí. Nina volcó los ojos, simulando estar distraída.

Después de breves segundos y de verificar que todos se habían ido y no estaba nadie escuchando a escondidas, cerró la puerta con un poco de fuerza. Nina, por su parte, seguía en la tediosa teoría de organizar los folios y arreglar la información de la plataforma escolar. La Directora no esperó a más y emitió un pequeño grito de desespero.

Comenzó a reprocharla y regañarle, interrogándola acerca del asunto de los documentos falsificados de Castiel y el por qué tanto misterio y discusiones fuertes con sus demás compañeras. Seguidamente le informó que, debido a su mal comportamiento, obviamente no la iba a premiar en sus dos meses respectivos de vacaciones.

Así que, conteniendo toda la furia y la exasperación que guardaba hacia la chica todo el semestre escolar, llamó a sus padres para citarlos a la oficina. Tenía nuevas propuestas y ya el centro de corrección estaba listo para ella.

...

Finalmente se había cumplido lo que tanto temía. Ya no había vuelta atrás.

Hace un par de semanas, cuando de nuevo visitó el hospital junto con su novia, escuchó una breve conversación del Doctor acerca de la extraña enfermedad repentina de Leigh.

¿Leucemia? ¿Por qué tan de repente? Si hace un par de meses él podía caminar bien, ya recordaba aquellos días en los que él siempre paseaba en su moto recibiendo aquél viento sin problemas. Él nunca presentó una deficiencia pulmonar o someterse a cirugías altamente costosas.

Lo único que pasaba por su mente en ese instante era tristeza, frustración, ira, y todo lo mezclado con sentimientos negativos. Inconscientemente dejó caer la caja de rosquillas al suelo y, al atraer la atención de distintas enfermeras que se encontraban en la sala de espera conversando amenamente, se disculpó en un leve susurro; recogiéndolas al instante.

Rosalya intentó tranquilizarlo, haciéndolo sentar en una de las sillas de la sala de espera; colocando su suave mano en el hombro ajeno. Le dolía verlo así, tan deprimido que tampoco ella podía procesar las palabras del Doctor. Leigh salió del consultorio en silla de ruedas. La pareja se levantó.

¿Cómo debían afrontar aquella situación? Leigh lucia bastante calmado, a pesar de que apenas ayer estaba como loco psicópata arrancando las plumas de la almohada, para después pasar a la hospitalización; realizando una costosa cirugía. ¿El acaso ya estaba consciente desde un principio de su problema? Conociendo los distintos síntomas…

—¿Ya podemos irnos? Me duele la cabeza…

—Leigh, hermano, ¿Te sientes bien? Seguro necesitas pastas… yo te compré esto, por si quieres.—Le comentó Lysandro, extendiéndole la caja de rosquillas que llevaba.

—No quiero.

—¡Yo también te traje una avena!—Intervino Rosalya, hablando torpemente.

—¿Qué no me escucharon? No quiero nada. Solo llévenme a casa, si creen que hago todo esto para causar lástima están muy equivocados. Sólo quiero irme de este maldito hospital.—Gritó a los cuatro vientos para después romper en el llanto, avergonzado.

Sin decir nada más y sin importar las miradas de la gente allí presente, lo sacaron.

—Bien, pero cuando lleguemos a casa tendrás que aceptar todos nuestros cuidados, ¿entendido?—Rosa le jaló la mejilla.

Leigh no pudo evitar sonrojarse un poco, asintiendo rápidamente con la cabeza. Aunque él y Rosa habían terminado en buenos términos, no podía evitar sentirse nervioso o avergonzado cuando ella estaba presente. Sin embargo, también se había reconciliado con Lysandro y eso le alegraba más que cualquier cosa. Sin rencores.

—Entonces, ¿ya me perdonaste del todo?—Sus ojos brillaron, observando a la chica.

—Claro que sí. Lysandro también.—Comentó con entusiasmo, subiéndose al auto.

El azabache amplió su sonrisa, olvidando por un instante su enfermedad. Si moría, al menos quería ir a la tumba en buenos términos y reconciliándose con su familia.

—Yo también espero que Lynn pueda perdonarte.—Le musitó dulcemente.

Sin darse cuenta de lo que aquellas palabras producían en su interior, Rosalya no pudo evitar sentir un vacío en su corazón; sintiéndose algo deprimida y frustrada. Cierto. Con

tantos asuntos pendientes y el estar visitando constantemente el hospital, ya se le Había olvidado que tenía que aclarar las cosas con Lynn. La pregunta era, ¿Cuándo se podía presentar la oportunidad si tampoco le mandaba mensajes de texto o llamadas?

...

Lynn se encontraba en vacaciones. Su tía Agatha ya estaba muy emocionada en el Parque acuático, así que terminó convenciendo a su sobrina de usar bikini.

—¡Pero si te queda muy lindo, Lynn!—Le halagó Viktor a su novia, besándola en la mejilla.— Vamos, ¿Sabes nadar, no? Yo me cambiaré. Espérame aquí, ¿Vale?

—Mhmm claro, no te preocupes. Igual, no espero que nadie me hable… Qué vergüenza, aquí escondidas entre las palmeras. —Se sonrojó debido a su cuerpo.

—Hola Lynn. Cuánto tiempo sin vernos. ¿Puedo hablarte un segundo?

—¡¿Laetti?! ¿Qué haces aquí? ¿Me estabas siguiendo? Creí que estabas en Australia

La chica de ojos azules soltó una leve risita y le agarró del brazo, dirigiéndose ambas a una cafetería para poder conversar. Ordenaron donas y un capucchino. Se sentaron. Lynn estaba impaciente y a la vez conmocionada. Laetti suspiró y empezó con el interrogatorio.

Primero comenzaron a hablar acerca de cómo le iba a Lynn en su carrera, en su relación con Viktor y después prosiguió al asunto de la relación de Castiel y Amber.

—No sé por qué me atormentas contándome todo lo que ya sé. Como dije antes, Castiel ya no me importa. Él me reemplazó, yo solo se la devolví.

—Por favor escúchame.—Le suplicó con la mirada gacha.—Si después de escucharme no quieres creerlo o qué, será tu veredicto.

Lynn arqueó la ceja, demasiado confundida, ¿Qué era lo que tanto se estaba guardando y qué con esa expresión de tristeza y decepción repentina? Sin embargo, comenzó a escucharla sin más preámbulos al mismo tiempo que tomaba su café.

"Castiel siempre fue alguien muy solitario así que tú técnicamente te convertiste en su luz de guía" eso recalcó Laetti en su cabeza, grabando aquél mensaje.

Se quedó pensando y recapitulando, ¿Qué ganaba con contarle todo eso?

Seguidamente Laetti le habló acerca de la relación e historia que Castiel tenía con su madre, ya que Valeria siempre había anhelado con tener un hijo aplicado y "perfecto". De ahí le explicó todo el historial de relaciones que Castiel había tenido con las chicas.

Después de quince minutos de una extensa charla acerca del pasado del pelirrojo, Laetti prosiguió a lo que en verdad importaba: los documentos y el expediente que Nathaniel guardaba con tanto recelo. Le explicó que hace muchos años Castiel había tenido problemas con la policía por falsificación de cédula y robo de motocicletas.

De ahí también le explicó que en ningún momento Castiel mintió acerca de los sentimientos tan fuertes que él tenía hacia ella, mostrándole un par de fotografías viejas.

La conversación se tardó más de lo usual, aproximadamente treinta minutos a una hora. Laetti se despidió, estrechándole la mano y la dejó ahí plantada con el beneficio de la duda.

¿Ahora qué?


YEIHH! Perdón si dejé con el suspenso a muchas, pero quería relatar todo narrándolo uwu para no gastar tantas palabras, ¿Dudas? ¿Comentarios? ¡Síganme para estar alertas a mi próximo fanfic! ¡SE LES QUIERE MIL! Y por cierto… ¡Vacaciones! El próximo capitulo es el último y ahí se da el veredicto final.

Nyny Out :333