POR FIN PUDE ACTUALIZAR! Mijos, este es el último capítulo. Siento que terminé algo demasiado hermoso… no se pongan tristes que estoy en proceso de la siguiente historia, Lel. Así que disfruten.


Capítulo 26

Un sólo corazón.

Debo admitir que estos últimos días o quizá semanas, han sido las más duras de mi vida. No solo por el hecho de pensar en mi relación con Viktor o qué debería hacer, sino en la forma en cómo Laetti me habló de Castiel aquél día en el parque acuático en mis vacaciones de verano. Estoy llorando. Literalmente. No quería que las cosas resultaran así. Sólo quería seguir con mi vida en la Universidad al lado de Viktor, pero no.

Yo también debo cambiar. Todos tenemos que cambiar por lo menos una vez en nuestras vidas, y eso es lo que me enseñó Rosalya. Cuanto la extraño. No puedo.

Estaba pensando tanto en mí y en mi carrera que no me detuve a pensar ni siquiera en perdonarla por lo que me hizo. Está bien. Yo también debo aprender a perdonar, tal y como Castiel hizo conmigo cuando no le conté lo del viaje a Nueva York para perseguir mis sueños de convertirme en una gran Doctora, seguro atendiendo a pacientes con enfermedades terminales en un hospital de prestigio, pero no estoy feliz así. Debería, pero no lo estoy. Me siento orgullosa de mis esfuerzos en la carrera, pero, ¿Qué hay de mi vida?

Lo último que quería era ver el rostro de lágrimas de Viktor, así que hace un par de días me preparé mentalmente para un posible re-encuentro, ¿Qué les diría? Algo así como "oigan chicos, estoy de regreso" o "extraño demasiado a Castiel, ¿Dónde está?" mi orgullo me lo impide y mi corazón está muy confundido. Pero ya no hay vuelta atrás. Quizá así es como terminaba todo, tarde o temprano alguien vendría de la nada para propinarme unas cuantas bofetadas y estamparme con la dura realidad. Ya no huiré.

Haré algo productivo con mi vida. Es hora de aprender unas cuantas lecciones. Ya tengo preparado los boletos de avión, el equipaje y tuve una extensa conversación previa con mi tía y padres.

Ellos supieron entenderme. Mi madre estaba al otro lado de la videocámara con los ojos empañados en lágrimas y mi padre solo me infundía ánimos. Todo marchaba bien.

Tomé un gran vaso con agua, suspiré y me preparé mentalmente, como si estuviese pronosticando un monólogo en la máquina de mis pensamientos. Alisté el equipaje de mano.

—¿Estás segura de esto?—Mi tía me preguntó, interceptándome en la sala, como si esperarse que en cualquier momento fuese yo quién cambiase de opinión.

—Si. No quiero huir más, tía. Laetti me abrió los ojos.—Le contesté con toda la sinceridad del mundo. Siento que en cualquier momento me romperé a llorar.

—Sabes que este seguirá siendo tu hogar.—Me abrazó sin decir nada más, ni siquiera intentó detenerme o cuestionarme acerca de mi decisión, y eso de alguna forma me aliviaba.

…..

No lloraré. No lloraré. ¡No lloraré! Era todo lo que podía suspirar, ahí en frente de Viktor pero parecía como si estuviese viendo un fantasma. Él se quedó mirándome por breves segundos, como si me hubiese descubierto. Ambos nos abrazamos. Esta sería la despedida.

Por un lado debería sentirme feliz porque volveré a mi país natal, donde crecí y conocí a muchos de mis viejos amigos, ¿Qué digo viejos? ¡Aún puedo encontrarme con ellos! Viktor me ha infundido ánimos y me ha apoyado en todo momento. Le di mi número de celular y conversamos unos diez o quince minutos hasta que sacó algo de su bolsa.

Era un pequeño dije con un corazón rosa. No pude articular palabra alguna porque él ya estaba sobre mi cuello; colocando aquél fino diamante. Por un momento sentí que no me merecía aquellos tratos después de lo que le dije sobre mis sentimientos y que lo mejor era romper porque no quería provocarle más daño ni mi intención era destruirlo. Ese collar seria como una forma de "siempre te recordaré. Eres el mejor amigo que he tenido"

Dicen que algunas despedidas duelen más que otras, según el vínculo que tengas con esa persona, pero aún no estaba preparada para un adiós. No ahora. Tenía planeado dejar que pasara un año y terminar al menos un año de carrera, pero no resultó así. Viktor estaba sonriendo, aun en medio del frio y con tantas chaquetas y abrigos encima rodeando su cuerpo, que me sentía más culpable de lo usual. De repente la voz llamó.

"El vuelo con destino a California, K-18, parte en quince minutos. Por favor, todos los pasajeros dirigirse a la sala". Esa había sido la cúspide para terminar de romperme.

Entonces, ¿Qué pasará con mi carrera? No lo sé, de pronto más adelante halle un modo virtual o realizar la carrera de mis sueños a distancia. Dejé unas cuantas notas a mi tía, me levanté de aquél asiento y tomé una bocanada de aire, observando el avión que me llevaría hacia mi pasado.

—Fuiste lo mejor que me pasó en la vida. Sin exagerar.—Viktor decidió hablar, pero su tono de voz era lastimero, aunque pudiese mantener aquella sonrisa de siempre. Me tomó de ambas manos, tratando de esquivar mi mirada.—Solo quiero que seas feliz, ¿Okey?

—No te preocupes. Nos mantendremos en contacto. Por algo inventaron Skype o Facebook.—Intenté sonreírle. Juro que lo intenté, pero solo estaba fingiendo.

—Sí, es verdad. De todas formas tengo tu número. Adiós, Lynn. Te quiero. Llámame cuando estés allá. Ojalá te vaya muy bien con Castiel. Sé que lo resolverán, todos alguna vez perdonamos a alguien que nos hizo daño en el pasado.—Me abrazó de nuevo.

La noticia había conmocionado a casi todo el mundo, sobre todo los gemelos que ya estaban ansiosos por la llegada de Lynn. Ya la extrañaban y Nina había quedado con la boca abierta.

Rosalya, quien era la más atenta al tema de todo el grupo, decidió ponerse manos a la obra junto con su novio (Lysandro) para poder prepararle un pastel de bienvenida.

Todos también tuvieron esa meta, comenzando a trabajar en grupo. Violetta ayudaba en las pinturas, Leigh diseñando unos hermosos vestidos, Melody terminando de arreglar documentos y "carta de bienvenidas y palabras de nostalgia" con ayuda de Nathaniel. Karla y Kentin también estaban emocionados, mientras que Alexy cooperaba.

Nina no lo podía creer. Dentro de pocos minutos sus padres la iban a recoger en un auto para poder llevársela a un centro de educación especial para aquellas personas que necesitan comportarse, algo parecido a un reformatorio; con el único detalle que iba directo a la población femenina. Ella no aceptaba nada de eso, inclusive muchas veces intentó huir y hacerse la victima delante de la Directora, pero nada funcionaba.

Li y Charlotte, mientras tanto, mostraban fotos de sus viajes a distintas ciudades. La decoración sería perfecta, más el cartel y el discurso planeado. Solo tenían menos de dos horas para preparar todo.

Rosalya estaba en la cocina preparando los ingredientes, leyendo la receta en una bolsa, mientras que Lysandro intentaba recordar, como de costumbre, dónde había colocado la harina y los huevos, así que decidió registrar en la nevera. Solo había frutas y vegetales. De repente sonó el claxon de un auto Chevrolet color rojo de lujo, saliendo de allí un señor bastante molesto y con los puños apretados. Todos decidieron esquivar las miradas, siguiendo con el arduo trabajo; dejando a la niña Gótica sola esta vez.

—No puedo creer que te deje unos meses estudiando en el Sweet Amoris y ya tengas este tipo de problemas.—Le reprochó, agarrándola del brazo.—Te lo advierto, Nina Allegrete. Entra ya mismo a ese carro. Tu próximo instituto para Señoritas te espera.

—¡No pueden llevarme! Mejor dicho, ni deberían obligarme.—Se soltó, señalando con el dedo de forma acusatoria a Li y Charlotte, quienes estaban con Leigh y Karla.—¡Ellos son los que me corrompieron! Yo no hice nada, papi. Te lo juro. Ellos me obligaron.

—No nos eches al agua sucia.—Le regañó Karla.

—¡Juro que volveré! Y cuando lo haga, ustedes serán mis próximas víctimas.

Habían quedado en encontrarse en el Terminal, para después recogerla. Lynn estaba con los ojos empañados en lágrimas, intentando respirar hondo y continuar su camino; literalmente. Rosalya solo le sonrió de vuelta, como si estuviesen intentando comunicarse con apenas un par de sonrisas. Corrieron a abrazarse como nunca, aferrándose la una a la otra, como en los viejos tiempos. De ahí la chica sacó una pequeña bolsa con unos panecillos calientes, dejando que Leigh recogiera su maleta.

Lynn lo aceptó gustosamente así que los cuatro decidieron comer en una cafetería cerca de allí, mientras observaban cómo más gente se dirigía a la zona de detector de metales, esperando pacientemente su turno para abordar en el vuelo con destino a Nueva York. No pudo evitar sentirse nostálgica, aunque hace apenas unas horas se había despedido de Viktor.

Comenzó a lloviznar, así que la gente ya estaba preparada para resguardarse. Lynn tomó un pequeño sorbo de su café caliente a la vez que comía aquellos panecillos. Rosalya, de repente, comenzó a llorar y a disculparse con ella por todo lo que hizo y por haberla traicionado de una manera tan cruel. Leigh igualmente se le unió, tratando de tomarle de ambas manos; implorándole. Todos estaban explicándole el asunto entre lloriqueos.

Lynn soltó una leve risita, sorprendiendo a más de uno de los presentes en la mesa. Se esperaban cualquier cosa excepto eso, ¿Qué había pasado con ese rencor?

Sin esperar respuesta alguna por parte de la muchacha, los cuatro se abrazaron; como muestra de comprensión y afecto tipo "ya los perdoné. No necesitan hacer tanto Drama"

Lysandro sacó de su cuaderno de apuntes un hermoso poema, el cual se había esforzado demasiado y desvelado noche tras noche escribiéndolo; inspirándose en música clásica y romántica. Rosalya le dio un pequeño golpecito bajo la mesa, sonrojándose. Lynn lo aceptó, quedando muy agradecida. En ese momento ambos hermanos victorianos se levantaron, decidiendo dejar a solas a ambas chicas para que platicaran.

—Entonces… ¿Ya me perdonaste? Te juro que estoy muy arrepentida, Lynn, yo…

—Por favor, no te disculpes. Eres mi amiga. Debí haber sido más comprensiva contigo cuando tuve la oportunidad, pero me comporté como una egoísta y no te escuché.

—Owww Lynn!.—La abrazó demasiado fuerte, más de lo usual. La mejor reconciliación en su vida.—¡Te juro que no volveré a decepcionarte! De hecho, ven con nosotros a mi

casa.

….

Lysandro, por suerte, había obtenido su licencia de conducir en esas semanas en que tuvo que acompañar a Rosalya hasta Urgencia solo para visitar a Leigh, un detalle que no pasó desapercibido para Lynn, quien ya estaba notando sus pequeños pasos a la adultez. Condujeron hasta llegar a una casa blanca con rejas negras, por lo que se detuvieron y bajaron.

Rosalya decidió hacer un pequeño juego, por lo que le puso una venda en los ojos a su amiga, guiándola de los hombros hasta el interior de la casa. Las luces estaban apagadas y entre todos se susurraban un breve "Shhhh" hasta que Leigh iluminó el lugar, seguidamente Rosa quitándole la venda. Lynn no pudo articular palabra alguna porque todos saltaron de sus escondites, gritando un "Bienvenida", totalmente emocionados.

Parecía un desfile de lloriqueos. Los gemelos la abrazaron primero, después Kentin, Karla disimuló un poco mientras que Nathaniel comenzó con su discurso. Lynn estaba nostálgica y también ella quería llorar.

—¿Sabes? Aunque te haya mirado mal todo este tiempo, gracias.—Karla le sonrió, mientras que Li y Charlotte solo le seguían el juego.—Sin tu ayuda, no hubiese descubierto lo importante que es para mí Kentin o lo mal que me hacía estar con Amber.

—Perdón por interrumpir este momento.—Rosalya intervino con una sonrisa audaz mientras el pastel esperaba.—Pero parece que mi amiga aún no ha visto a alguien.

—Castiel… ¿Dónde está él ahora?

….

Quiero verte, en serio. Quiero saber. Quiero volver a experimentar este sentimiento, ¿Por qué piensas que mis sentimientos no son honestos? Juro que te encontraré. Sé que no lo has olvidado, aquella promesa que hicimos antes de que me fuera.

—Ya te he dicho que prefiero el tatuaje del dragón, ¿Por qué nunca me escuchas?.—Castiel estaba caminando con Amber de la mano, seguro dirigiéndose a la tienda de tatuajes. Me dolía el solo verlos juntos, pero aun quiero remediarlo.

Sus ojos se volvieron cristalinos al observarme, como si fuese un niño pequeño. Yo también estaba llorando, aunque solo fuera de lejos. No quiero perderlo. En ese instante, me sorprendió demasiado al observar cómo Amber se zafaba de su brazo, algo molesta, pero… ¿Sonreía? Castiel también se sorprendió. No lo culpo.

—Creo que es mejor que resuelvas las cosas con ella. No te preocupes por mí, Cas. Tú me ayudaste mucho, y… aunque no lo creas, me alegra el haberme enamorado de ti.

¿Quién era Amber en ese instante? ¿Por qué estaba sonriendo con tanta calma y al contrario no intentó arrebatármelo o correr con él como usualmente haría? No lo sé. Quizá muchas cosas cambiaron en estos meses, cuando estaba ausente y en Nueva York. Mi cabeza era un torbellino de ideas disparadas, pero no le presté más atención al asunto. Antes de que me diera cuenta o solo por instinto, me abalancé a mi querido pelirrojo; abrazándolo del cuello. De alguna forma quería estar cerca de él. Para mí sorpresa, él no me apartó. Nos quedamos ambos en silencio por breves segundos.

—¿Puedo saber por qué regresaste? Creí que te quedarías por lo menos un año a esperar a que terminaras esos laboratorios…—No le di tiempo de hablar más porque le planté un beso en los labios. Uno bastante apasionado, además.

—Volví por ti. Laetti me contó todo. En serio, perdóname. No debí decirte todas esas cosas horribles.—Sollocé. Ahora yo era la niña pequeña.—Aunque intenté con Viktor, descubrí que… eres la única persona que me gusta.

Esperaba un sermón o inclusive un reproche, el típico "Lo lamento pero ya te superé. Ya tengo a Amber". Pero no fue así. Él me abrazó sin decir nada, rodeándome con sus

cálidos brazos. Me sentía como si estuviese viajando entre nubes, ¿Acaso estaré soñando? Si es así, no quiero que termine nunca. Me acarició el rostro, dejando mi cabello detrás de mi oreja, contemplándome a cada instante. Por favor, no te vayas.

—Tonta, ¿Y quién dijo que tú has dejado de gustarme? Yo también te dije cosas horribles, así que los tontos ya somos dos.

Quería gritar de la felicidad, pero no pude. Ambos nos besamos en esa misma posición hasta que alguien carraspeó.

…..

Ambos, o mejor dicho todos, estábamos en la sala. Ya parecía tipo telenovela, pero mis padres solo intentaban mantener la postura, mientras que por un lado los padres de Castiel parecían entre molestos y frustrados, no sabía qué expresión era aún más peor que la otra, pero supongo que solo buscaban explicaciones. Carraspeé, dispuesta a hablar. Sin embargo, Castiel me jaló de la blusa como señal de que no hablara y lo dejase a él; cosa que obedecí al instante así que fue él quien se levantó del sillón.

Debo decir que nunca había descubierto tal faceta de Castiel, o solo un poco. Me sorprendió que fuera tan valiente hasta de enfrentar a su propia madre. Ya era hora.

Aunque el ambiente estaba pesada e incluso más incómodo que antes. Me levanté al instante al escuchar la forma en cómo su madre se expresaba de él delante de los míos.

Quería defenderlo, pero no pude. Mi papá me tomó de ambos hombros como una manera en tranquilizarme, ¿Ahora cree que soy gallina y huiré así como así?

De repente recordé. Viktor me había dicho que lo llamase apenas estuviese en mi ciudad natal, cosa que no he hecho en medio de tanto re-encuentro emotivo y poco usual, así que lo llamé aparte; susurrándole. Él enseguida me contestó y le expliqué todo el asunto, a lo que escuché cómo suspiraba y me decía un "tonta. No es nada". Me alivia el saber que todo está bien entre nosotros, ¿Ahora cómo reaccionar si ellos no aceptan lo nuestro? Escuché una bofetada, alarmándome aun más. Demonios.

"Y aun sigues desobedeciéndome. Bueno, no te culpo. He sido muy dura contigo, pero no creas que he aceptado del todo tu relación con esta niña" fue lo que le escuché.

Ya me iba a poner a la defensiva, pero sentí que mi madre me acariciaba el cabello como una forma de despiste, ofreciéndose a llevar mis maletas directo a mi habitación. El padre de Castiel, Jean, parecía estar en medio de un Drama Total; intercambiándose miradas con el mío. Quién diría que su esposa está más loca que él.

"Prefería a Amber ella si tenía bastante estilo y ya estaba cambiando por ti, pero como siempre todo lo arruinas a última hora" decir que prefería a esa rubia me hervía la sangre. Por favor, no la mates Lynn. No ahora. "Supongo que tendré que acostumbrarme"

De algún modo también me aliviaba el hecho de que comenzara a aceptar la actitud actual de Castiel, sin necesidad de presionarlo a ser alguien "perfecto" o chantajearlo para que se vaya de mi lado. Nada de eso. Creo que estaba comenzando a comprender. ¿Esto es a lo que llaman ser una buena madre? Ni idea.

"Acepto tu relación con mi hija, pero llegas a tocarla mucho y te castro" fue la única advertencia de mi padre.

"Cariño, ya deja de asustar a nuestro invitado. Y no te preocupes Castiel, esos documentos ya están a salvo. Nina fue mandada a una especie de reformatorio asi que no volverán a molestarte o amenazarte con eso. Después hablarás con los oficiales de todo el presunto caso de robo de motocicletas, ¿De acuerdo?" Mi mamá fue aún más pacífica, tratando de tranquilizarnos a ambos. Estaba atónita. Ellos también estaban empezando a aceptarlo a él aun con su horrible actitud y aunque fuésemos polos opuestos.

—Tus padres son un poco simpáticos.—Titubeó, como si estuviese dudando de lo que iba a opinar de ellos en mi presencia.—y gracias por devolver esos documentos, en verdad.

—¿Dónde está el pastel? ¡Se los dí a ustedes! ¿Cómo es posible que se los entregue y de repente desaparezca?.—Ambos nos quedamos de piedra al ver todo el alboroto en la casa de Rosa. Los gemelos parecían perritos asustados, huyendo de ella.

—Ya amor, no te preocupes por eso. Seguro a que Lynn ya ha comido bastante en la casa de sus suegros, ¿A qué no?—Lysandro nos miró a mí y a Castiel, por lo que ambos nos sonrojamos bastante. Leigh también le seguía la corriente, no es de extrañar.—Oh no, ¿Han visto mi licencia de conducir? Creo que dejé el auto mal estacionado.

Comencé a reír, contagiando a Castiel al instante. Sin embargo, mi risa y felicidad se frenó al ver a Amber dirigirse hasta mí con pasos lentos y seguros, ¿Ahora qué? No estaba dispuesta a una pelea donde alguna de las dos seguramente se desmayaría.

—Oye tú.—Me llamó la atención, pero fingí no prestársela; simulando que estaba ocupada ayudando a Violetta con unas pinturas.—Te estoy hablando, campesina. No seas maleducada.—Estaba a punto de tocarme pero retrocedí por si algo pasaba por su no cuerda cabecita de aserrín.—Ya déjate de dramas, niña. No vengo a pelear contigo ni mucho menos robarte tu querido Castiel. Supongo que te gusta verme derrotada.

—Bueno, contigo nunca se sabe. Puede que me hayas cedido a Castiel en ese instante, pero solo para impresionarle.—Intenté adivinarle sus pensamientos. Ella estaba cabizbaja y sorprendentemente su grupito de cabeza huecas, no la seguían.

—No… no es como tú crees, Lynn. Yo en serio cambié y gracias a él.—Puff, si, claro, y yo soy hija de Shakira. Mejor iré a tomar algo de ponche.—Sé que es difícil de creerlo, pero bueno. También Karla te lo agradece desde su corazón. Nina ya se fue.

—Amber. Ya deja de disculparte y tratar de convencerme. Qué bueno que hayas reparado tu vida, pero también debo reparar la mía, ¿Si? Solo sigue siendo tú misma.—Le guiñé el ojo como forma de "motivarla" si a eso se le podía llamar.

—Estoy un poco cansado. Hay mucha cursilería en este lugar, y ya tengo suficiente contigo.—Castiel intervino (por suerte), apegándome a su cintura. Le frunció el ceño a Amber.—Vuelve a tocar mis documentos y te olvidas de mí.—Fue su última dura advertencia.

Por una parte me alegraba el hecho que no tuviese vergüenza de presentarme como su mujer, novia, acompañante y todo lo demás, pero por otro, sentía pena por Amber.

—No te preocupes. Suerte a ambos.—Intentó sonreír, pero solo nos dio la espalda.

De repente sentimos una especie de brillitos en nuestras cabezas. Eran los típicos juegos de Alexy, algo que no resultó muy bien porque Castiel enseguida lo golpeó en la mejilla izquierda; derribándolo al suelo. Algunas cosas ni siquiera pueden cambiar, por ejemplo reflejado en su temperamento tan hostil pero que me atrae a la vez. Kentin me sonrió, estrechándole la mano al pelirrojo. Rosa y Lysandro también estaban felices con su relación y que Leigh por fin pudiese aceptarla.

….

Y con el tiempo aprendí que nunca habrá cosas que cambien del todo. No puedes ir por la vida saltando, a ser tan optimista siempre y creyendo que un milagro caerá del cielo. Si quieres ver tus pequeños frutos en tu "hermoso" jardín, siempre debes empezar por cosechar algo, así como un árbol lleno de manzanas o frutos tropicales. Así mismo me sentía en ese momento. Todo lo que he sembrado con tanto esfuerzo, dieron sus frutos finalmente. Ese es el camino del éxito, o así lo imagino yo. Solo yo.

—¿Puede que alcancemos a llegar a ese concierto? No lo sé. Tengo miedo, y ya se está haciendo noche. Ni siquiera le pedí permiso a mis padres, Cas.

—Tú no te preocupes. Soy un experto en esto. Mañana llevaré la moto al taller, no quiero demorarme en matricularla. Ya sabes. Borrar ese detalle de mi historial.

—Ajá, suena tan convincente tu argumento. Tienes suerte de que mis padres estuviesen de tu lado esta vez. No quiero tardarme tanto, pero prende las luces.

—Lynn, eres tan impredecible a veces, así como tierna. Pero no creas que dejas de ser un cincuenta por ciento Mary Sue.—Me burlé de ella, por lo que infló sus mejillas.

—¡Oye! Y tú sigues siendo igual de Tsundere, aquél día en que te pedí que fingiéramos eso de ser novios, y míranos ahora. Tenías un carácter que ni tu madre aguantaba.

Se suponía que debía fruncir el ceño y negarme a llevarla a ese concierto que tanto anhelaba, pero no pude evitar reír; jalándole de esas hermosas mejillas que tanto me gustaban, ¿Para qué mentir? Todo de ella me fascinaba, cada detalle de su personalidad. Esa actitud que con el tiempo me hizo cambiar, mi perspectiva de muchas cosas. Sin más preámbulos, ella subió a la moto; colocándose el casco y aferrándose a mi cintura.

—¿Y? ¿Qué harás con tu carrera entonces? Tampoco quiero pensar solo en mi futuro, también en ti. ¿Harás el modo a distancia?—Me atreví a preguntarle. Por primera vez pensaba en el futuro de mi pareja, pero Lynn no era cualquier pareja. Ella era única.

—Mhmm no lo sé, puede que sí. Después hablaré de eso con más calma con mis padres. Tú solo deja de hablar y conduce.—Me golpeó mi espalda a modo de juego, por lo que ambos reímos. Esto me recuerda a esa vez en que escapamos de la policía.—De nuevo la adrenalina…

No dije nada más. A veces un hombre tiene que callar, pero estaba ansioso. Demasiado. Lynn no es como las demás chicas, y eso me alegraba. Tan linda.

"Hey, chica tonta. Espero que sepas qué hacer con tu vida y todo en lo que te has propuesto. Tú eres alguien espectacular, comparada conmigo, pero no te preocupes, porque yo también he cambiado y me he convertido en alguien diferente. Por eso, gracias" Todo estaba en mi mente. Ella aún seguía aferrada a mí, a veces parábamos en una cafetería o inclusive en un puente para observar la luna, solo para recordar el lugar de nuestra hermosa cita. Me toqué los bolsillos de mi chaqueta. Suspiré.

La pequeña caja se abrió. Aun no estaba listo. Nos besamos.

Porque el futuro es algo incierto. Te amo.

FIN


DIOHH no puedo creer que después de un año y medio terminase este fic ;;A;; esta historia. Les juro que pondré un extra y cositas así, porque sé que faltó un buen Lemmon xd pero no sabia donde ponerlo en medio de tanto drama y eso…

¡GRACIAS! MUCHAS GRACIAS! A todas aquellas chicas que me siguieron en esta historia de principio a fin. En serio. También le puse mucha dedicación a la hora de escribir, y quería dejar un final más o menos abierto. Hubo cosas que no pude resolver tan rápido, pero buehh

¿Algo más para agregar? Pues nada. Que estoy feliz por haber completado este proyecto, pero tengo otra historia preparada solo que no de este fandom, tristemente xd será algo cortito pero aun asi le pondré todo mi kokoro en ello.

¡GRACIAS DE NUEVO! Recuerda seguirme y estar atento/a a mis otros proyectos. Quizá actualice otra historia dentro de pocos días ya que aun me queda un mes de vacaciones, Lel.

¿Si habrá segunda temporada de esta historia? No lo creo. Pero si un par de extras o One-shot que iré colocando a modo de regalo, mis niñas. ¡Gracias por su lealtad!

Nyny Out :333