Disclaimer: los personajes pertenecen a msln
semana de actualizacion yei.
oh es cierto por las prisas del ultimo cap, se me olvido decir una cosa jem que siempre creen que voy a matar a FATE!, bueno mi record de cada 3 de 7 historias mias fate muere o algo asi... ehh jejeje me voy...
Capitulo 6:
nuevo amanecer
-bueno volviendo a lo de antes, se que no has hecho nada por recuperarte, y se que eres terca, peor que Fate, ustedes, son tal para cual, pero ahora ella esta inconsciente, y tu, bueno lo sabes,
-como pudiste?-
-no entiendo-
-afrontar esto, tus piernas-
-lo acepte, y luche, pero al final estuve apunto de rendirme, hasta que bueno, conoces la historia, Signum y los demás aparecieron, me senti viva otra vez, me importaba más mi familia que mis piernas, Nanoha, hay cosas más importantes, pero tu parece que te olvidaste de ellas, tus heridas ya han sanado, pero tu link core, y tus piernas tardaran mucho más tiempo, es muy difícil que vuelvas a caminar, y mucho más el poder volar, pero se que tu lo lograras, eres Takamachi Nanoha, el demonio blanco y la persona más fuerte que conozco, pero al final tu decides.
-tomare la rehabilitación…
-vamos, tu puedes!- asi inicio las palabras que escuchaba diaria mientras se caia una y otra vez, en sus intentos por mantenerse simplemente en pie, y con caída, con cada nuevo moretón en su mejilla, su confianza, su orgullo y su autodeterminación crecían sin parar.
En sus batallas personales nunca estuvo sola, siempre acompañada, siempre amada, y perdonada, estaba agradecida con todos ellos, por permitirle seguir adelante, por alentarla y cuidarla, se habían convertido en su familia, en su pilar, en sus piernas.
Nunca más tendría miedo, no por el estado de su cuerpo, sería más sensata, más audaz y mucho más inteligente y no solo a la hora de pelear, con toda su vida, ya lo había aprendido, nunca sabes cual será tu última batalla, por ello ahora siempre estaría al 100 y no cometería la misma tontería dos veces, estaba creciendo, estaba madurando y sobro aprendiendo.
-vamos, tu puedes!- y pudo, el primer paso se dio y no tardo mucho para que muchos más le siguieran.
Las metas poco a poco se iban cumpliendo, sus piernas heridas iban progresando, y su salud iba mejorando.
La rutina seguía, se mantenía, por la mañanas un desayuno con sus amigos, estudio durante las horas en que sus amigas iban a la escuela, y durante las tardes, la lucha en su rehabilitación, si tenía suerte lograba llegar a cuatros pasos, si no, se agotaba en el tercero, pero siempre se iba a dormir con la rubia que había recuperado el color natural de la piel debajo de sus ojos.
Las salidas estaban pendientes pero podían divertirse, una plática amena, una sesión de estudio, una película, varias risas, noche de chicas con Hayate, le habia agarrado cariño a los libros, y más cuando era la rubia la que los leia, quedaba prendida en la suave voz de la ojiborgoña.
-y entonces dijo "¿Hay por aquí alguien llamado Liesel Memi…"-
-chicas!- la voz de la rubia se interrumpió los la llega de la castaña.- es hora de dormir!, dejen ya ese libro, y Nanoha límpiate las lagrimas!-
-Hayate!- dije tomando un pañuelo- que no entiendes que al fin se reencontraron!.- dije al ver el libro que sostenía la ojiborgoña en sus manos.
-Hayate, ya vamos a dormir, gracias por recordárnoslo- la rubia acomodo el libro sobre la cómoda y se apresuraba a salir de la habitación.
-Fate-chan!- grite sin querer y ella solo me sonrió- pue..puedes quedarte- dije con timidez, no era la primera vez que se lo pedía, pero siempre era difícil, desde la noche en que ella despertó era así.
-claro Nanoha- dijo ella y despidió a la castaña que mantenía su sonrisa marca mapache, a veces realmente odiaba esa parte de Hayate, sin más la rubia se acomodó en mi cama, y me abrazo, solíamos dormir asi, abrazadas, su brazo bajo mi cabeza arrullándome y yo abrazada a su cintura.
Y el día nos encontraba y era feliz, no olvidaba porque hacia lo que hacía, las misiones se hacían cada vez más pesadas tanto para Hayate como Fate, había ocasiones en las que se iban por semanas, pero siempre regresaban, y mientras tanto yo seguía como mis rutinas, los libros venían e iban, asi como las películas y las pláticas.
Durante cuatro meses así fue.
-en donde esta Fate- le pregunte a mi castaña amiga que estaba conmigo al terminar mis rutinas.
-no lo sé, le perdí la pista desde que llegamos, creo que esta con Signum, entrenando.
-Fate, se esmera mucho.- dije y note que la mirada de Hayate se oscurecía- pasa algo-
-temo que vuelva a los mismo, en tres meses es el nuevo examen, y creo que se esta sobre exigiendo.
-porque lo dices?-
-en la hora del almuerzo, se la pasaba en las canchas corriendo, y durante las horas de gimnasia no deja de ser la mejor, hay varios equipos que la quieren pero ella se sigue negando, estoy segura que Fate rompió su propio record personal hace mucho.
-ahora que lo dices, he notado su cuerpo más marcado, ¿ella está comiendo bien verdad?-
-si, Nanoha, ella ha comido más que nosotras durante este tiempo, jaja, ahh.
-hablare con ella-
-me parece bien- y así termino nuestra conversación.
Durante un día que Hayate no estaba, Sali a dar una vuelta por la nave, me topé con amy que me ayudo con la silla en la que me mantenía, y me llevo al gimnasio, para ver con entrenaba Fate, y para mi sorpresa, no solo la encontré a ella, sino también a yuuno. La rubia no estaba luchando con Signum como lo había pensado, en cambio estaba con algunas pesas, y el otro rubio hacía lo mismo pero con menos peso, Fate era más fuerte, aun sin Bardiche que se mantenía viendo a su master entrenar, los vi por un buen rato, hasta que no pude más, me retire del lugar, con la firme convicción de lo que hacía en ese momento no se comparaba con lo que Fate hacía todos los días, debido a mi estado emocional me habían pedido que tomara todo con calma pero ya no podía seguir con ese paso, debía aumentar la intensidad, y asi por el siguiente mes mi esfuerzo al fin dio frutos, caminaba lento, pero lo hacía, era como un bebe aprendiendo a caminar, no tomo mucho tiempo para la propia Fate fue mi instructora, ahora no solo ejercitaba mis piernas, también lo hacía con todo mi cuerpo, era más fuerte, y asi al medio año de empezar con mi rehabilitación al fin podía correr, torpemente pero lo podía hacer, regrese a la tierra, la primera noche en mi cuarto, fue desoladora, ya no tenía los fuertes brazos de Fate para arrullarme.
Me tomo algunas semanas acostumbrarme a su ausencia pero lo hice, y el día del examen llego, toda una semana dedicada para que la TSAB probara a sus candidatos y eligiera a los mejores.
La semana paso sin incidentes y el viernes, todos le dimos una cálida bienvenida a la Enforcer Fate T. Harlaown. Ella lo había logrado. Todos lo festejamos en la tierra, en la cafetería de mi familia, cerrada esa noche para uso exclusivo de toda la flota del Asura.
Los pasteles, y bocadillos iban y venían, las bebidas al igual, mientras todos felicitaban a la rubia, y después de un rato, ella estaba agotada, así que la robe por un rato, ya muchos venían venir eso, pero me dio igual, la lleve al jardín de mi casa, y conversamos por un buen rato.
-asi que te iras la próxima semana-
-lo hare- dije, en una semana me enviarían a la academia, para poder entrenar mis poderes, en la cual me convertiría en una maga aérea en todas las normas.
-entiendo-
-el futuro, ya ha llegado, Fate, me hare más fuerte!, lo prometo, no dejare que vuelva a pasar lo mismo.
-cuidate-
-lo haré, tu también.-
-Hayate ira contigo, no es asi?-
-si, ella tambien entrará, aun necesita estudiar más, ella pretende ser un miembro del comando.
-asi que ella será nuestra jefa…eso da miedo..-
-achu!-
-Hayate-chan no es un buen momento para que enfermes-
-ahh, no creo que sea eso Shamal, creo que alguien esta hablando de mi-
-nanoha- senti como la rubia me abrazo.
-Fate-chan- mis brazos la tomaron por última vez- volveré!- y eso fue todo, nos separamos para comenzar una nueva aventura lejos de la otra, por la ventanilla, miraba a todos mis seres queridos despedirme, mi familia, mis amigas y ella, y fue en ese momento, en que lo entendí, mi ganas de conocerla al ver sus ojos hace años atrás, el de querer ser amigas, el placer reconfortante de dormir entre sus brazos, y posterior soledad cuando ya pude hacerlo, me había enamorado de mi mejor amiga.
Tomo tiempo muchas caídas, y mucho dolor, pero solo hizo falta medio año para que pudiera caminar, correr y brincar como toda una adolescente, y medio año más para poder volar, después de todo ella era el demonio blanco, eres un maldito demonio y como tal no se habia dejado quebrar más, y habia renacido, más fuerte que nunca, hacia un año que la vida le habia dado su mejor golpe, y ahora ese no era más que un mal recuerdo, volvía a ser ella, en toda la extensión de la palabra.
Eli. v: me alegra que seas paciente, oh gracias por tener en estima esta historia y si yo tambien espero nanofate o me pego un tiro ok no, pero que ya nos dejen ver algo jeje. y gracias ya estoy bien ;D
