¡Buajajajaja! Jewell ha vuelto :D y les trae el especial de Halloween!
-rueda felizmente (?-
Resumen:
Kagome definitivamente no se esperaba terminar siendo arrojada a un lugar desconocido con ninjas locos que se mataban unos a otros por un pedazo de tierra.
Y menos quedar atrapada en ese fuego cruzado como amiga de un potencial mini-psicópata y una exuberante bola de energía, llamados Madara y Hashirama.
- Story-
-Omake-
- ¡¿Qué es eso?! Part. 1-
Kagome había visto cosas raras en su vida, desde demonios hasta gente resucitada, pero esto sin duda pasaba su límite.
Porque la 'persona', si se le podía decir de esa manera, era prácticamente un esqueleto revestido en piel, aun con la espalda hacia ellos, Kagome podía ver claramente por su forma jorobada como los huesos de su espalda sobresalían.
-¡Kai!- Grito el Uchiha a su lado con una señal de manos.
Nop, la imagen seguía frente a ella y por el rostro pálido de sus dos amigos, ellos también lo podían ver, pero no había modo… ¿cierto?
Y entonces… volteo.
La cosa volteo dándoles la cara y Kagome podría haber jurado que por un momento toda la sangre de su cuerpo había sido drenada y los latidos de su corazón se habían detenido. Porque la boca al igual que sus manos de ese ser estaba complemente cubiertas de sangre.
Un paso hacia atrás.
Grandes garras colgaban de los huesudos dedos de la figura, ojos enormes que parecían carente de juicio.
El ente se voltio por completo.
La mano temblorosa de Kagome fue directa hacia su boca, tratando de amortiguar un grito que quería escapar.
Una olfateada, un ligero movimiento del ente.
-¡CORRAN JODER!
El grito proveniente del espejo fue suficiente para sacarlos de su estupor y lanzarse a la carrera, un grito escapo de Kagome al ver como el lugar donde momentos antes habían estado parados ahora se encontraba el ente con las garras clavadas en el suelo.
-¡KAGOME!
La canasta de Kagome cayó al suelo al mismo tiempo que Madara la cargaba y comenzaba a saltar atreves de las ramas.
-¡Nos sigue!- Chillo Kagome viendo como el ente también había comenzado a saltar a través de los arboles siguiendo sus pasos.
-¡GA! ¡Nos va a comer!- grito Hashirama temblando por la gran sonrisa que el ser les mostraba y que parecía crecer a cada paso que daban.
-¡¿No puedes purificarlo?!- Rechino Madara tratando de no caerse debido a los gritos de sus dos amigos.
-¡No tengo mis flechas! Y- ¡HII! ¡ACELERA MARADA! ¡Está a unos metros!
Y a partir de ese momento fue un borrón para los tres amigos, el ente había aparecido en frente de los azabaches con las garras en alto, Hashirama al darse cuenta trato de correr hacia ellos pero entonces un estruendo resonó en el lugar, el grito de los niños lleno el aire al mismo tiempo que caían del gran árbol.
Los brazos de Madara apretándola contra su pecho fue lo último que sintió antes de que un vacío negro llenara su vista.
Pájaros cantaban posándose en los árboles, el sol brillaba en lo más alto del cielo, todo indicaba ser un buen día para los niños que se encontraban esperando las indicaciones de su sensei, en la entrada del bosque.
–¡Bien! ¡Todos júntense!–aplaudió un animado Iruka–El ejercicio de supervivencia va a comenzar.
Un gemido colectivo por parte del grupo de niños fue la respuesta que recibió el chunin, sin hacer caso a las quejas, el castaño comenzó a entregar mapas y una pequeña mochila a sus alumnos.
–Este ejercicio será en parejas de tres, júntense según los llame– Se aclaró la garganta sacando un papel de uno de los bolsillos de su chaleco.
–son exactamente las 7 a.m–anunció–el ejercicio termina a las 6 p.m, nos encontraremos en la x marcada en el mapa a esa hora, deberán casar su almuerzo y conseguir agua por su cuenta, los estaré vigilando y si hacen trampa lo sabré.
Y antes de que alguien pudiera siquiera decir algo, el castaño desapareció en un remolino de hojas.
Naruto no estaba feliz, no, esa expresión era poco, él había estado feliz de que le tocara grupo con Sakura, pero….
–¡Sasuke-kun! ¡Espera! – Grito la pelirosa.
No con el Teme.
-¡AG!- grito el rubio- ¡Ya debe ser medio día ttebayo! ¡Tengo hambre!
-¡Cállate Naruto!- lo golpeo una niña de cabellera rosada.
-mhp, dobe- se burló el último miembro del grupo.
-¡¿A QUIEN LLAMAS DOBRE, TE-
-¡Ag! ¡Salte de encima idiota!- resonó una voz atreves del claro, deteniendo la discusión del grupo.
-¡Eso duele!-Gimoteo otra.
Los tres niños se miraron entre ellos, ahora atentos a las voces delante de ellos ¿Espías? Lo más probable, ya que Iruka-sensei había avisado que el bosque estaría sin otros estudiantes o genin y esas voces por lo que podían decir, no le pertenecía ninguno de sus compañeros.
Sasuke frunció el ceño al claro frente a ellos tratando de parecer intimidante- sin darse cuenta que solo parecía más tierno–repasando en su mente lo que su aniki le había dicho si alguna vez se encontraba en esta situación.
–Na—
–¡Oi! ¡¿Quiénes son ustedes?! – Grito Naruto separando las hojas que cubrían su visión sobre los dos extraños.
Sasuke trato de reprimir el impulso de golpear su palma contra su rostro.
–¿eh? –
Aun con el ceño fruncido, Sasuke alzo la mirada hacia los niños frente a él, un par de chicos le devolvieron la mirada.
El castaño se encontraba sobre el azabache jalando de su mejilla, mientras que el azabache tiraba del pelo del castaño.
–¿Quiénes son ustedes? – Frunció el ceño el azabache librándose de su amigo que rodo a un lado.
–¡Yo pregunte primero ttebayo! – Sasuke miro a su compañero que se encontraba agitando su puño al aire.
–oi… Madara, mira…–susurro Hashirama a su amigo jalando de su manga–El remolino en la camisa del niño…–
–¿Uzumaki? –Alzo una ceja el Madara–¿Qué hace por estos territorios?... –
–¡oi! ¡¿Qué cuchichean?! – Reclamo el Rubio.
–Chicos… creo que deberíamos buscar a sensei…–
–no lo sé… un momento- Paro en seco y alzando la cabeza para mirar a los lados– ¡¿Dónde está Kagome?!
–¿Quiénes son? – gruño el pequeño Uchiha.
Madara le devolvió la mirada y Sasuke pudo haber jurado que horror había atravesado el rostro del niño por unos segundos antes de volver a la normalidad
–¿Izu—
Cualquier cosa que Madara pudo haber dicho en ese momento, quedo en el olvido cuando un grito atravesó el claro.
–¡¿KAGOME?! –
–¡Oi, esperen! –
–¡e-espera! ¡Naruto! –
–Tsk, ¡Dobe! –
Y así fue como comenzó la carrera de los tres niños, tras los ''espías''.
Un parpadeo, dos parpadeos, largas pestañas negras enmarcaron unos somnolientos y tormentosos ojos azules.
Con un ligero empuje de ambas manos, la niña alzo la parte superior de su cuerpo, mirando al rededor pudo haber jurado de que por unos momentos había sentido como si los arboles dieran vueltas alrededor de ella.
–¿Qué paso?...– mirando al rededor, solo pudo encontrar árboles que llenaban el claro donde ella se encontraba, con una ligera mueca, obligo a su cuerpo a levantarse.
Una mano salió disparada hacia su cabeza al sentir un mareo venir.
–uf–soltó, recuperando los sentidos por completo.
Kagome frunció el ceño mirando al pasto entre sus sandalias, otra mueca escapo de la niña al sentir otro punzón cuando había tratado de recordar exactamente lo que había sucedido.
Ella había ido a buscar a Madara y Hashirama para mostrarles un kimono nuevo que había encontrado en el fondo de su mochila -es probable que era uno de los kimonos que Miroku había aceptado como pago de algún "exorcismo"- había pensado vagamente en ese momento.
yendo al lugar de su encuentro habitual, había sentido como si la observaran, pero la idea había salido volando de su cabeza al ver a sus amigos en la orilla del rio, después de unos saludos rápidos y unos minutos de discusión entre ella y el otro azabache por "lo afeminado que Kagome se veía en ese kimono", los tres habían hecho una apuesta y el perdedor tendría que encontrar la merienda de esa mañana, pero ninguno de ellos había dado siquiera tres pasos cuando todos ellos se habían congelado por completo.
Un jadeo escapo de la azabache al recordar al ente, mirando frenéticamente a todos lados, trato de calmarse diciéndose que ya no estaba, otro escalofrió recorrió su columna al darse cuenta de algo.
Ella no había estado sola.
Madara la había cargado para poder huir junto a Hashirama del ente, pero este había aparecido frente a ellos y todos habían terminado cayendo de lo más alto del árbol.
el sonido de las hojas moviéndose del suelo por las corrientes de aire envió escalofríos a la azabache.
–¿Madara?...–pregunto en un murmullo–¿Hashirama?...–
El viento siguió soplando moviendo esta vez las cortas hebras azabaches.
–¿Madara?– hablo con más fuerza–¿Hashirama?
Lagrimas comenzaban a formarse al borde de sus ojos, ella tenía miedo, miedo porque no sabía dónde estaban sus amigos, miedo por el ente que los había estado persiguiendo, miedo de que no los vuelva a ver.
Una ligera firma sobresalto a la azabache.
–¡¿Chicos?!– grito en anhelo corriendo hacia uno de los árboles, pero sus pasos se detuvieron en seco cuando sus sentidos captaron algo más.
Ojos azules se abrieron en temor al sentir seis firmas escondidas entre los árboles que rodeaban el claro.
Y ninguna de ellas era la de sus amigos.
Pasos temblorosos hacia atrás, trato de no gritar al ver sombras apareciendo de entre las hojas y entonces, una máscara blanca lleno su visión.
Y eso fue suficiente para que Kagome tirara un grito al cielo.
Itachi Uchiha no estaba acostumbrado a los niños, eso era un hecho, aparte de su hermano pequeño, él podía decir fácilmente que no tenía contacto con otros infantes, ni siquiera de su propio clan.
Así que cuando había estado volviendo junto a su pelotón AMBU a la aldea no había esperado encontrarse con una niña, ellos habían terminado la misión antes de lo previsto por lo que habían decidido notificar al Hokage lo más rápido posible pero al pasar por el bosque cerca a la salida de la aldea, habían escuchado murmullos y ligeros pasos, con una señal de perro, todos ellos habían ido a revisar la fuente del sonido.
Y hay lo vio, una niña pequeña que se aferraba a las mangas de su kimono mientras temblaba pero de repente, ella había alzado la cabeza, el azabache logro ver como las pequeñas lagrimas habían salido prácticamente volando por el movimiento brusco.
–¡¿chicos?!– Itachi pudo sentir el anhelo en la voz de la niña, mas un ceño surco su frente.
"Ella nos puede sentir a pesar de que ocultamos nuestra chakra"
Y al parecer, él no fue el único en notificar este hecho ya que vio de re-ojo como sus compañeros se tensaban ligeramente.
Ojos rojos se movieron detrás de la máscara de porcelana gruesa, al ver como una expresión de horror cubrió el rostro de la niña mientras daba un paso atrás.
Con otra señal del capitán, tres de ellos comenzaron a salir lentamente.
Itachi casi tuvo que cubrirse los oídos por el grito que lanzo la niña cuando su capitán apareció a unos centímetros de ella.
Bajando del árbol, vio como serpiente le enviaba una mirada a perro, antes de volver a la niña que ahora se encontraba llorando a moco tendido con el rostro enterrado entre sus manos frente a ellos.
–¡KAGOME!–se escucharon dos gritos infantiles a lo lejos.
Moviendo la mirada hacia la niña de nuevo, se dio cuenta de cómo ahora lloraba con más fuerza.
–¡No toquen a Kagome!– una gran bola de fuego los obligo a alejarse.
En segundos dos niños se encontraban frente a la niña, la cual ahora agarraba el dobladillo de su kimono con fuerza.
–¡oi esperen ttebayo!– Un rubio seguido de otros 7 niños y su otouto aparecieron de entre los arbustos.
Un rubio, jinjuriki.
7 niños, herederos de clanes.
Su preciado hermano menor.
Y ahí fue cuando Itachi supo que ese día seria largo... Muy largo.
En el otro lado del claro sin saberlo ninguno de los presentes, grandes ojos llenos de locura los veía antes de desplazarse a la azabache de ojos azules, ella no se le escaparía, no... Él la atraparía y se la llevaría, ¿y que si los otros niños trataban de impedírselo? él siempre podía llevárselos también, con un ligero movimiento, comenzó a caminar hacia lo más profundo del bosque con una gran sonrisa grabada en sus esqueléticas facciones.
x'D escribí la mitad de esto cuando estaba en la universidad muriendo de aburrimiento(?, este especial estará en 2 partes o tal vez 3. Depende(?
Kagome reacciono así por toda la presión, normalmente no me gusta hacerla llorona pero si tu estuvieras en su lugar, haber sido separa de tus amigos ya dos veces y encima con esa cosa persiguiéndolos xD ¿Cómo reaccionarias? Aparte, puede que Kagome tenga la mente de una adolescente, pero su cuerpo sigue siendo la de una niña.
Dato curioso: Jewell le tiene miedo a las muñecas de porcelana sin embargo cuando era niña jugaba con una, que era de su abuela.
Gracias a los comentan! Y perdón por no responderles :'v esta semana y la próxima fueron y eran muy ajetreadas TTvTT
Bueno, yo me voy! Byebye mijos!
