Buenos días o tardes o noches. Hoy traigo la continuación de este fanfic. Gracias a ex-asesinarusa por haber comentado y a landflrs por haberle dado a follow. Espero que comentéis este capítulo y le déis a fav y a follow.
Capitulo 2: Horarios
Era el segundo día de convivencia de los vengadores secretos y todo era normal. Sharon estaba llevando algunas cosas que le habían traído a la habitación que era suya…y de todos los demás.
A ella no le molestaba que solo fueran hombres. Lo que le molestaba era que todos estaban locos.
Peter debería estar en la universidad y no haciendo prácticas de superhéroe. Logan y Blaze estaban locos. Bucky debería estar disfrutando de los setenta años que se había perdido. Scott debería estar realizando sus labores como padre. Matt tendría que seguir ejerciendo como abogado. Y Wade…simplemente era un idiota.
Entonces Sharon abrió la puerta y ahí estaba Wade, sin camisa, sólo con jeans puestos y una toalla llevada al hombro, mirándola expectante, como si esperara a que ella le dijera «házmelo duro ya mismo».
Fue en ese momento en el que Sharon cayó en la cuenta de que este sería el tipo de cosas que tendría que soportar.
Ella le miraba con una ceja alzada. Eso le hizo a Deadpool sonreír, pero no le provocó. Cargaba consigo un montón de cajas y apostaba sus bíceps a que a fuera había dejado otras más. ¿Qué tanto cargaba dentro?
—¿Qué me ves? —dijo arrogante—. ¿No vas ayudarme con mis cosas?¿O es que acaso no eres un caballero?
—Si tanta ayuda necesitabas, ¿por qué no pediste?
Ella rodó los ojos y le contagió tal acción cuando con su dedo señaló el equipaje que tenía afuera. De mala gana accedió a ayudarla con el resto, pues no le quedaba otra opción. No iba a negarse, tampoco era tan cabrón.
Eran como tres cajas más y eso le sorprendió al mutante. Prácticamente se había traído toda su apartamento consigo, porque la primera vez que la había visto levaba sólo con una maleta y un bolso viajero. ¿Qué tanta ropa podía usar una «chica» como ella? A Wade le bastaba con que no tuviera nada y ya, ¿para qué enrollarse tanto?
Cuando todo estuvo en su sitio, Sharon mandó a Wade a que reuniera a los otros y en diez minutos ya estaban todos allí.
—Tenemos prácticas en la mañana de ocho a tres de la tarde los martes, miércoles y jueves; los viernes nos dejan salir a las doce y tenemos los fines de semana libres. Me comprometo a traer el almuerzo esos dos días. No haré desayuno a menos que sea fin de semana. Limpiaremos todos cada viernes por la tarde o cada sábado por la mañana, pero agradecería que Scott mantuviera desempolvado todo entre los días de semana, es decir, sacudirás y barrerás. No me encargo de la cena tampoco; yo ceno cualquier cosa porque estoy a dieta. Oh, y si alguno de vosotros decide juntar una cama con la mía será mejor que ese alguien sea a prueba de balas.
Todos la miraron como si estuviera loca. Peter se preguntaba ¿Quién se creía ella para mediar todo eso como si fuese la jefa. Al que le habían asignado como líder era a él. Así que, o le escuchaba, o tenía que buscarse otro sitio donde dormir.-Terminó el arácnido.
—Yo puedo hacer los desayunos, pero no cuentes conmigo para los almuerzos. Tú tienes más tiempo libre que yo, ¿qué te parece si tú limpias los días de semana y yo remato el sábado?
-Por cierto con respecto a las camas, hay una que se ha roto a si que alguien tendrá que dormir contigo.- Mencionó Deadpool
Sharon le miró estupefacta al decir eso último. Casi parecía horrorizada. Ese hecho les hizo reír a todos como desquiciados.
—¡Era broma! —exclamó Wade todavía carcajeando, casi ni se detalló lo que dijo—. ¡Era broma!
—Más te vale —rugió—. Sino, soy capaz de dormir en el suelo, porque de ninguna forma dormiré contigo.
—Te aburrirás mucho —le dijo—. Algún día querrás divertirte.
—¡Y ese día estaré drogada por lo que me habrás metido en el desayuno! —ironizó sarcásticamente.
—¿Quién me crees? —le espetó Wade.
—Un maldito mutante psicópata pervertido —señaló mirando a Logan—. No es personal.
-No pasa nada. Es más, si intenta hacerte algo, mi espada muramasa impedirá que se le regenere cualquier cosa que le cortes. Cualquier cosa.
¡Logan!-Exclamó el mercenario mientras se levantaba.
—¿Po-podrías vestirte? —Pidió el abogado ciego.
—Iba a darme un baño, Matt.
—Pues que sea pronto. Tenemos a una dama en nuestra casa, no es preciso andar desnudo.- Le reclamó el hombre hormiga.
—¿Quién dice que no? Es mi casa y hago lo que quiera.
—¿Ah sí? Pues también es mi casa, entonces haré lo que quiera —jactó cruzándose de brazos con actitud autoritaria el motorista fantasma.
Todos se quedaron callados hasta que el mercenario bocazas decidió hablar.
—Bueno ¿Cuándo irás por la comida?
—No sé, Wade —Le miró ceñuda— En una hora o dos.
—Más te vale tenerla pronto. Por cierto tambien necesitaremos un sustento. En dos semanas estimo que nuestro sustento de comida se acabará.
—Cielos —se mofó—, ¿tanto coméis?
—No lo digo por mí —La observó—. Mira qué delgada estás, pareces un saco de huesos.
Ella frunció el ceño girándose violentamente sobre sus talones para salir fuera de la habitación. Si su cabello fuera un poco más largo, podría haberle dado un latigazo con él. Un portazo resonó en toda la estancia; eso le dio la libertad a Wade de poder sonreír. La estaba hartando y le encantaba hacerlo.
Tranquilos tios, esto es cuestión de tiempo. Pronto la tendré en mi cama.
Matt fue a la cocina principal para conseguir algo de café. ¿Por qué? Porque si un ciego no bebe algo que no sea alcohol o café terminaba matando a alguien. El no tenía permitido estar ahí, solo por el hecho de que podía encontrarse con uno de los vengadores. Pero, ¿qué era lo peor que iban a hacer? ¿Despedirle?
Cuando llegó a la cocina supo que había alguien allí. Una mujer. Le gustaba mucho su perfume.
-Disculpe podría darme un poco de café.-Pidió con amabilidad
-Está en el estante de arriba- Respondió la mujer. En ese momento Matt uso sus habilidades para reconocer esa voz. Dejaba ir algunas letras por lo que debía ser ukraneana o… rusa. Si rusa.
-Creo que necesitaré un poco más de ayuda.
-¿Qué pasa eres ciego?
-¿Tan poco se me nota?-No llevaba sus Rayband así que era normal.
-¡Oh Dios mío!…Lo siento ahora se lo doy- La mujer cogió el bote de café y se lo dio a Matt. Sus dedos pudieron rozarse un poco.
-Hacia mucho que no sentía la belleza.-Dijo el abogado dedicándole una sonrisa a la mujer.-Gracias, señorita.
-Mi nombre es Nathasa-Dijo la rusa antes de que el abogado se fuera.
-Yo soy Matt.
