Dos meses. Contados. Dos benditos meses sin que tuvierais noticias de este fanfic. Mis más sinceras disculpas. Bueno de ahora en adelante tengo que avisaros que trataré de tener esta historia más al día. Sin nada más que decir comencemos.

El grupo de héroes se encontraba en el salón de casa, ocupándose cada uno de sus propios asuntos. Peter revisando documentos y expedientes, Sharon escuchando música en su Ipod y Wade estaba jugando a un videojuego en la Playstation 4 mientras que Bucky le observaba.

-No entiendo de que va este juego.-Afirmó el asesino.

-Me sorprende que alguien como tú no entienda la dinámica de God of War.- Respondió el mercenario bocazas.

-Lo único que veo es a un hombrecillo blanco que mata a toda la gente que se topa en su camino con unos látigos.

-Primero, son espadas normales solo que están encadenadas a sus brazos; segundo, tienes que empezar a modernizarte porque con tus conocimientos podrías pasar por mi difunto abuelo y tercero, con Kratos ni una porque él es mi modelo a seguir. Yo me veo mucho en él.

Mientras que Bucky soltaba un suspiro Wade carcajeaba debido a lo loco que acababa de dejar al soldado de invierno. Pero mientras que el mercenario bocazas se levantaba para ir a coger un refresco este se ató sin querer el pie haciendo que se callera al sofá de cara y que terminara encima de la espía haciendo que sus caras quedaran a escasos milímetros.

-Que ojos más preciosos tienes, Sharon.

-Quítate ahora mismo de encima de mí.

-Si es por ese bulto que está debajo de mi cintura, no te preocupes porque es solo mi móvil.

Acto seguido la rubia empujó a Wade para luego levantarse enfadada y salir de la habitación con un leve sonrojo.

-¡Si tanto quieres tocarme los labios, solo pídeme un beso y te lo daré!-Gritó Wade para que la espía le oyera, cosa que consiguió.

¡Imbecil!-exclamó Bucky mientras le golpeaba al mutante. Había una marcada sonrisa en su rostro cuando escuché la voz de mi compañera de trabajo atragantándose por el reciente comentario.

-Hey, olvida-novias-respondió Wade. Sonaba despectivo, pero todos sabían que estaba bromeando como siempre.

-No te pongas en ese plan conmigo, gilipollas.-Contestó el asesino mientras que se levantaba al igual que Sharon solo que este estaba realmente enfadado.

-Déjale en paz. Es mejor que no estropees esta vacaciones nuestras. Este tiempo libre nos está haciendo bien a todos.

-¿Y eso? ¿Al pequeño y estudioso Peter Parker le entró la onda universitaria de ir a fiestas y conciertos?-Preguntó ansioso el mutante.

-Eres un cabrón-espetó mientras le daba la espalda, aunque sé que desde el otro lado estaba sonriendo como el dulce cómico que es-. En realidad, Skye me habló de ello.

-La hipster. -señaló el mercenario bocazas con fastidio.

-Vamos, tío. Ella es genial.

-Sí, viva Steve Jobs, los ordenadores y los Starbucks.

-En serio, deberías tan solo verlos. Le ha hecho mucho bien a Bucky el que ella esté aquí. ¿Acaso no recuerdas como el nos fulminaba siembre con esa mirada de psicópata cuando le vacilábamos un poco?-Explicó el arácnido.

-Igualitos que siempre. El guerrero como si fuese un alma en pena y tan marica como de costumbre y la chica… siendo la chica, en fase de luna de miel con su Soldado de Invierno.

-¿Cómo?-Preguntó Peter.-. ¿Te refieres a…? ¿Todavía siguen?

Y al igual que al universitario, al mutante también le sigue costando creérselo.

-Ya van a los cinco meses. Qué horror.

El muchacho rió jovialmente.

-No seas cruel. Bucky es feliz, y de alguna forma lucen bien.

-Sí. El chico grande y callado con la chica pequeña y sexy. Se complementan. -Rodó los ojos Wade acentuando su sarcasmo, aunque Peter no pudiera verle.-Aunque deberían cortarse un poco. Es decir, un día lo van a hacer tan fuerte que la va a terminar rompiendo.

-Eres un maldito pervertido, Wilson.

-Lo sé, y Fox me paga por decir todas estas barbaridades.

….

Mientras tanto en un supermercado de la ciudad el hombre hormiga observó su carrito. Aparentemente, tenía de todo. Incluso había optado por comprar más desinfectante, pues la última vez que los héroes fueron al supermercado se llevaron solo un frasco para limpiar en casa, y aunque seguro les rendirá durante varias semanas, Scott prefiere ser precavido y llevarse un frasco extra. Y aparte del desinfectante, había metido otras cosas de mayor necesidad, como cloro, jabón de ropa, aparte de los alimentos más necesarios. Para ella, metío verduras extra, galletas light, yogurts light, leche light y una caja de cereales con pasas para mantenerme en forma luego de venir cenando hamburguesas casi todas las noches. La verdad era que cuando estaba junto con el doctor Pym se alimentaba a base de té y pastas así que sería bueno el poder variar un poco.

-¿Faltará algo?-preguntó en voz alta, esperando a que su compañero de trabajo le quitara las dudas.

-No, si llevas casi todo el césped de un jardín.

-Son espinacas, Matt.

-Venga, ¿acaso quieres desaparecer, Scott?-ironizó el abogado, mirándole de arriba abajo-. ¡Pero si estás en el hueso, tío! Parece como si fueras una década mayor que yo.

-Eso lo dices porque tú eres un abogado de lujo que se puede permitir todo tipo de comida y nunca ha tenido que acostumbrarse solo a la que sirven en prisión.-bufó el azabache, mirando de soslayo a el diablo ciego.

-Razón no te falta.-admitió Matt, sonriente.-Pero tú estás bien así, ¿para qué tanto drama por una dieta? Quién entiende a los deportistas. A ti te hace falta proteínas.

Y en menos de cinco minutos, el abogado ya le había pedido una pieza extra de carne, una bolsa de granos de frijol y como tres kilos de pasta.

—Matt, ¿para qué tanta pasta?

—Por nada es que recientemente una amiga me a aficionado a la comida italiana. A ver si engordas algo de esta forma.

-Vaya, ¿cómo es, rubia o morena?-Preguntó el hombre hormiga para seguir la conversación.

-De hecho es pelirroja. De Rusia para ser exactos.-Contestó Matt.

-Oh vaya deberías aprovechar, no todos obtenemos eso, y menos en estos días en los que cualquiera puede ser nuestro enemigo.

-Por favor, Scott no es para tanto. ¿Qué es lo peor que nos puede pasar?

En ese momento Scott hizo chocar su carrito con el de Matt haciendo que este observara la fría mirada que tenía en ese instante.

-Te voy a decir esto solo una vez amigo así que quiero que me escuches muy bien. Acabo de recuperar a mi hija. No espero que lo entiendas porque sé que ahora mismo tu única responsabilidad es mantener tu ciudad a salvo, cosa que respeto. Pero espero que tú tambien respetes una cosa. No voy a volver a la cárcel, eso es lo que pasará si al final toda nuestra revolución sale mal. Tú, yo, Peter, Bucky, el capitán, los demás…Todos seremos esclavos del nuevo sistema o algo peor si es que conseguimos salvar la vida hasta el final. Así que ahora vamos a pagar toda esta fabulosa comida y vamos a volver a casa para poder seguir con lo nuestro. ¿Vale?

El abogado de Hell s Kitchen esperó un momento antes de responder.

-Oído, Ant-Man.