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LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE MASASHI KISHIMOTO.

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Capítulo I. MENTE EN BLANCO.

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¿Qué podía hacer? ¿Qué podía decirle? ¿Era posible que no recordará quién era él? Ante los perlados ojos de Hinata la situación era más delicada de lo qué parecía. Frente a ella se encontraba el Yondaime y de sus labios seguían formulándose las mismas preguntas, tenía la mente en blanco.

—E-espere por favor aquí, H-Hokage-sama—el tartamudeo estaba fluyendo por sus labios pues se encontraba nerviosa con la situación. Salió rápidamente de la habitación y al toparse con uno de los cazadores ninja les pidió de manera urgente que mandarán a traer a la Quinta.

El ninja con máscara de perro de un brinco desapareció de la vista de la heredera. Se llevó una de sus manos a la altura del pecho para intentar apaciguar los nervios que afloraban en su piel, tendría que regresar al interior de la habitación para verificar que sus ojos no le habían hecho pasar un mal momento debido al cansancio que presentaba.

—No respondió a mi pregunta, señorita—la voz áspera del rubio volvió a ella. Se miraron fijamente unos momento pero no fue por mucho, Hinata había bajado su mirada pues aquellos zafiros eran muy profundos—¿Sabe por qué estoy aquí? ¿Sufrí un accidente?

—Minato-sama—se armó de valor para poder hablar con el rubio—U-usted se encontraba herido y bueno… nosotros queríamos s-salvarle—tenía tiempo que no se sentía así de insegura al hablar.

—¿Minato? ¿Ese es mi nombre?—preguntó el rubio, se quedó en silencio mirando a la nada sopesando las palabras de la ojiperla que tenía frente a él. Por más que quería recordar no podía, la mente se le quedaba totalmente en blanco causando en su interior una frustración.

—A-así es—la muchacha tartamudeó, se encontraba jugando con sus dedos índices pues el no saber cómo responder ante el Yondaime la estaban poniendo realmente nerviosa. Quería decirle que él era el antiguo Hokage de Konoha, y qué había sido un héroe de guerra pero por algún motivo las palabras se quedaron estancadas en su mente.

—Ya veo… entonces sufrí un accidente—el rubio se miró los brazos, tenía conectado el suero y el medidor cardiaco. Quería averiguar qué estaba sucediendo, pero el olor a mentol dentro de aquella blanca habitación no le dejaba concentrarse. Cerró sus ojos con pesar, según palabras de aquella chica lo habían herido, ¿Pero quién? ¿Quién querría herirle? ¿Tenía enemigos? Por más que pensaba no lograba darle respuesta a su situación, sólo empeorando más la situación de su mente.

—M-Minato-sama—la suave voz de la chica volvía a sacarlo de sus cavilaciones—U-usted estuvo demasiado débil, d-debería descansar. H-hasta que llegue T-Tsunade-sama.

Las orbes azules se posaron sobre la morena, quién se encontraba sonrojada en esos momentos, él no entendía porqué el sonrojo de la chica y estaba más perturbado consigo mismo qué prestar demasiada atención en la cara de la fémina.

—Qué bueno que despiertas, Minato—todos ahí le llamaban Minato, entonces ése era su nombre… Minato… aunque quisiera recordar algo sólo podía encontrarse con nada. Levantó su mirada ante la mujer que se presentaba frente a él—Has hecho muy buen trabajo Hinata, fue más rápido de lo que yo esperé. Bueno… por ahora puedes irte a descansar ya es bastante noche. Yo me encargaré—la mujer rubia hablaba a la tal Hinata, se quedó mirando a ambas chicas y una de ellas desapareció ante sus ojos tras una pequeña nube de humo. Sin poder evitarlo sus perlas azules se abrieron con asombro al ver aquella escena.

—¿Qué fue eso?

Tsunade quién se encontraba analizando detalladamente los movimientos del Yondaime no creía lo que estaba pensando-¿Será posible?—se preguntó, llevando un dedo a sus labios en señal de molestia—¿Sabes quién soy yo? ¿O sabes porqué estás aquí?

—Sé que me han herido y por eso estoy aquí. Eso es lo que esa chica me ha dicho—se quedó mirando pensativo—En cuanto a ti… no sé quien eres.

—No puede ser—la rubia se quedó sin habla, parecía realmente que Minato no estaba mintiéndole. Al parecer tras la batalla y haber regresado a la vida el shinobi frente a ella había dejado todos sus recuerdos en la tumba. Podría tratarse de una pequeña amnesia post-guerra. Pero si no era de esa forma, posiblemente el rubio frente a ella nunca más podría recordar su pasado.

Oh no… Naruto. ¿Qué podremos decirle cuando se encuentre con su padre y él ni siquiera sepa que existes o qué alguna vez tuvo un hijo?—la rubia se quedó en silencio, analizando la situación—Sólo Hinata podrá seguir con el tratamiento de Minato… ella es más que la indicada para seguir con el sanamiento del Cuarto.

—Sólo descansa, lo necesitas. Mañana seguiremos con tu tratamiento y rehabilitación. Por cierto soy Tsunade, la Hokage de ésta aldea—Minato se la quedó mirando, aquella palabra le sonaba usualmente familiar pero no podía recordar dónde la había escuchado.

—Gracias.

—Ja' nee.

La Quinta al salir de la habitación pidió máxima seguridad para el hombre que estaba en su interior. Aunque no quisiera hacerlo tendría que retrasar el encuentro entre Naruto y su padre lo más que se pudiera. Más no encontraba la forma de como poder librarse del ninja cabeza hueca, las misiones pendientes no eran tan importantes cómo para mantener al kitsune lo suficientemente ocupado.

Le dolía la cabeza de sólo pensar en la situación, suspiró con pesar y decidió regresar a la torre Hokage. Consultaría con Shizune las posibles opciones para el tema del Cuarto ya que ella siempre tenía muy buenas ideas, además en esos momentos lo que necesitaba para relajarse era un buen sake. La rubia sonrió con malicia, tal vez si se desviaba un poco de su camino no afectaría a nadie.

Movió su mano con arrogancia e inflándosele el pecho, se dirigió al único casino con el que Konoha contaba, tal vez con un poco de diversión logrará idear algún plan.

Otro día más llegaba a Konoha, las misiones de alta clasificación seguían canceladas, a excepción de que fueran de suma importancia para la villa. Las misiones de clasificación D, seguían su curso ya que mayormente los gennin eran quienes se ocupaban de esa clase de tareas. A excepción de la suya… Categoría S. Al abrir al alba sus ojos se encontraba minutos después con un jounnin quién le pedía se presentará en el hospital a seguir en su misión de suma importancia. Todo había sido bastante complicado la noche anterior, ver consciente a Minato Namikaze había sido increíble de ver.

Y ahí estaba… camino al hospital de Konoha. Sabía perfectamente la dirección que tendría que tomar para proseguir. Con nerviosismo instalado en su pecho se armó de valor para entrar a ver al padre de quién era su amor platónico.

—B-buenos días M-Minato-sama—aquel aspecto suyo realmente le molestaba pues estaba segura que su tartamudeo había desaparecido. Pero aquel imponente hombre le causaba todos esos sentimientos—E-espero que se encuentre bien el día de h-hoy—tras de ella cerró la puerta y vio al rubio sentado sobre el alfeizar de la ventana. El suave viento era cálido y mecía los desordenados cabellos del rayo.

—Gracias—respondió él sin verla, la había sentido desde que entró. Era aquella extraña chica que estaba con él desde la noche anterior—¿A que ha venido?

La ojiperla levantó su mirada sorprendida e intentó proseguir, cómo un reflejo de auto protección se llevó una mano a la altura de su pecho—H-he venido por órdenes de la Hokage. D-debemos seguir con su sanación, M-Minato-sama.

—Ya veo—el rubio suspiró y se alejó de la ventana, para encarar a la chica. Ella no evitó sonrojarse cuando él le regaló una de esas sonrisas tan relajadas—Entonces si quieres comencemos.

—Hai.

Minato se dirigió a la cama, se acomodó y esperó a que la muchacha llegara hasta su persona. Aunque Hinata quisiera evitarlo, estar con el rubio le producía nervios, era más fácil cuidar de él cuando se encontraba dormido pero ahora con él consciente era muchísimo más complicado para ella… la Hyuuga siempre había sido una persona que no gustaba invadir el espacio personal a menos que fuera necesario pero en ocasiones así la vida de sus camaradas dependía de ella y todo el cuerpo de medininjas. Suspiró nerviosa, posando sus perladas cuencas ante el rubio, tras hacer varios movimientos con las manos y activar su línea de sucesoria sus tan conocidas venas se enmarcaron alrededor de sus ojos y sienes.

—¿Cómo es que puedes hacer eso?

—E-es mi línea de s-sucesoria. El B-Byakugan—trató de explicarse, en ese momento ella desconocía que el Yondaime no tenía memoria alguna, pues después de las órdenes de Tsunade en seguir con la misión no había tenido tiempo de hablar con ella sobre el diagnostico del rubio, desconocía totalmente sobre la amnesia de éste.

—¿Byakugan?—Minato miraba interesado a la muchacha, para él era molesto no saber el porque todas aquellas personas poseían habilidades fuera de lo común. Pero estaba seguro que él había escuchado alguna vez sobre aquella palabra. Todo le sonaba tan familiar pero era frustrante no recordar nada.

—P-por favor re-relájese un poco—la chica cerró sus ojos y tras abrirlos para enfocarse sobre la red de chakra del paciente comenzó con su tarea. De sus manos un resplandor verde recorrían el cuerpo de Minato.

En ningún momento despegó su mirada de las acciones de la chica, podía sentir el toque de aquel resplandor. No era del todo físico pues la lucecilla acariciaba de alguna manera su interior, se sentía cálido y reconfortante, era agradable la sensación. Era como si dentro de él todo se regenerara lentamente. No perdía detalle alguno de las expresiones que la kunoichi ponía, Hinata estaba todavía consternada pues la red de chakra del rubio aún no estaba ni siquiera en el 30% de reconstrucción. Pero aquel hombre parecía ajeno a lo que pasaba dentro de su cuerpo, al enfocar su mirada en la cabeza de éste pudo apreciar varios puntos de chakra en un color negro oscuro. Estaban lesionados.

—Señorita… ¿Usted sabe dónde estoy?

—C-claro M-Minato-sama—la ojiperla no entendía de todo las preguntas del Yondaime—Se encuentra en Konoha.

—Konoha eh… he de confesarle, señorita qué muchas palabras me suenan bastante familiares… sin embargo; no logro recordar absolutamente nada. ¿Nos conocíamos?

Hinata fue cuando cayó en la cuenta del porqué la actitud del rubio—Etto… en realidad no… p-pero usted es un gran shinobi—confesó, cuando la peliazul daba esa clase de cumplidos no podía evitar sonrojarse. Bajó la mirada ante un rubio expectante de sus movimientos y enfocó su mirada en la red de chakra—Por favor, llámeme H-Hinata.

—¿Hinata?—preguntó, era un bonito nombre—Entonces… Hinata, ¿podrías hablarme un poco acerca de mí y mi vida en éste lugar?

Los perlados ojos se quedaron mirando con duda al Cuarto Hokage, ¿sería quizás buena idea?


Ahora si estaba arrepentida, el dolor de cabeza estaba matándola. No había sido buena idea haber tomado más de tres botellas de sake durante la noche, especialmente ese día que tenía que revisar muchísimos más documentos en referencia la reconstrucción de la villa. Cerró sus ojos con molestia y escuchar a Shizune reprenderla no estaba ayudando para nada en su situación.

—¡Ya cállate, Shizune!—exclamó con gran molestia. Hasta ese entonces qué la castaña se había mantenido reprendiendo a su maestra, cerró de inmediato la boca. Tontón quién estaba con ella en sus brazos miró expectante a Tsunade, su adorada ama—Tengo un maldito dolor de cabeza y tus regaños no ayudan para nada—bufó y luego enfocó su mirada en la kunoichi—La situación con Minato me tiene bastante ocupada… no puedo dejar que Naruto se enteré de que su padre está vivo.

—Es cierto—la castaña ahora comprendía a su superiora—¿Qué hará cuando se de, de alta a Minato-sama?

—Es lo que intento averiguar—suspiró con fastidio—Por el momento no me preocupa mucho el hecho de que no tenga memoria—Shizume miró a la rubia con asombro—Lo que me preocupa es el hecho de que pronto estará recuperado y tendremos que darle de alta… ahí tengo el problema.

—Naruto-kun, querrá explicaciones. Estará furioso por no haberle avisado de ésta gran noticia.

—Por ahora sabemos que Minato está con vida, pero no estoy segura si ese jutsu prohibido sigue haciendo efecto. Por ahora, ¿podrías pasarme el machote de misiones? Tendré que hacer una excepción para ésta misión si quiero mantener a Naruto fuera por un tiempo. Que se vaya con su antiguo equipo ninja.

—Si Tsunade-sama. ¿Pero qué misión será?

—Es tranquila a decir verdad, de clasificación C, pero el camino rumbo al país del agua es largo. Posiblemente dure el viaje alrededor de seis meses… tendríamos seis meses para pensar que hacer.

—¿Es la misión que yo creo que es?

—Sí, Shizune. Necesito el pergamino médico que me permitirá sanar cualquier enfermedad, sea leve o terminal. Es un jutsu muy complejo pero no imposible de realizar y en la aldea escondida entre la neblina lo tienen. He mandado una petición al señor feudal para pedir prestado el pergamino y para eso necesito un equipo de chunnin's. Quién mejor que Naruto, Sakura y Sasuke para ésta misión tan larga, así me quito tres problemas de encima.

—Usted piensa en todo Tsunade-sama.

—Es mi trabajo, Shizune. Ahora, manda a llamar a esos tres inmediatamente. Quiero que partan a más tardar dentro de dos días.

—Como usted ordene.

La kunoichi de castaños cabellos salió de la oficina de la Hokage inmediatamente, con ella la acompañaba Tontón.


¿Por dónde podría empezar? ¿Podría contarle que él había sido un excelente shinobi? Según sus estudios de medicina, algunos pergaminos de medicina sugerían no llenar al paciente de información sugestiva si presentaba amnesia. Podría resultar complicado ya que tanto podría regresar su memoria o definitivamente no funcionaría. Hinata jugó con sus dedos y bajó la mirada con nerviosismo al sentir la mirada del rubio en su cabeza.

—Etto… bueno, usted era un excelente ninja—Minato la miró con cara de no entender nada—Usted y yo, vivimos en Konoha, la aldea escondida entre las hojas. Somos una aldea de actividad ninja militar. Nos encargamos de proteger a la gente de nuestra propia villa… hacemos misiones de distintas categorías y amm…

—Ya veo… ¿Así que yo también era un ninja?

—¡Hai! Minato-sama es uno de los mejores shinobis que ha tenido ésta aldea.

El rubio sonrió satisfecho al escuchar las apresuradas palabras de la muchacha, cerró sus ojos un momento intentando procesar las palabras de la ojiperla. Pero aunque intentó recordar algún suceso pasado nada pasó, aunque todo le sonaba especialmente familiar no tenía idea de qué pasaba.

—Tengo la impresión de que me has dicho la verdad, Hina-chan—una amplia sonrisa se dibujó en el Yondaime. Y la cara de Hinata se coloreó furiosamente, provocando que la heredera bajara la mirada para evitar que él viera su colorado rostro, también había llevado una de sus manos a la altura de su pecho para autoprotegerse—Tal vez no recuerde nada, pero tus palabras suenan ciertas. ¿No te molesta que te llame Hina? He escuchado que te llamas Hinata, pero te queda mejor Hina.

Hinata aún con el nerviosismo a flor de piel respondió suavemente—G-gracias. N-no hay problema, Minato-sama.

—Oye… quizás te suene gracioso pero… ¿no es hora de comer ya? ¡Muero de hambre!

Los dos se miraron y sin saber por qué comenzaron a reír sonoramente en la habitación. El estómago de Minato rugió más fuerte, su rostro se sonrojó levemente y llevó su mano a la altura de éste. Hinata seguía riendo suavemente.

—Claro Minato-sama, le traeré el almuerzo—sonrió dulcemente al hombre.

—Hina-chan… ¿Te han dicho que te ves muy bonita cuando sonríes?—el shinobi sonrió ampliamente al ver como la muchacha se sonrojaba nuevamente, no había respondido a su cumplido pero fue bastante satisfactorio verla tan nerviosa. Su sonrisa se amplió mientras colocaba sus dos brazos a la altura de su nuca y se recostaba en la cama.

Su mano a la altura de su pecho intentaba calmarla, pero se sentía demasiado agitada, nerviosa por las palabras que el rubio le había dicho. En realidad no estaba muy acostumbrada a qué los chicos de la villa la elogiaran y Minato venía como si fuera lo más natural a darle halagos sobre su persona. Se sintió bien… definitivamente las palabras del rubio se sintieron bien.

Caminó rápidamente por el hospital para llegar a las cocinas del mismo y llevarle algo de comida a su paciente, ella era la única que podía entrar a la habitación y por lo tanto las enfermeras no se acercaban para nada. No tenía inconveniente alguno con encargarse totalmente del enfermo, de todas formas era su misión hacer que éste se recuperara pronto.

Las empleadas de las cocinas eran amables con la Hyuuga, tras todas sus peticiones pudo llevar alimentos para el Yondaime. Cuando regresó a la habitación fue dificultoso entrar ya que en ambas manos llevaba una charola con comida. Cuando ingresó, Minato se había levantado de la cama.

—Déjame ayudarte con eso Hina.

—Arigatou… no tiene que, yo me encargo.

—Por el aspecto de la comida se ve apetecible—rieron por la pequeña broma—Pero la comida de los hospitales no es muy buena a decir verdad—por alguna razón, sabía que antes ya se había encontrado varias veces en un hospital pero aún así no recordaba nada. Hinata gentilmente le acercó la primera bandeja, cuando él vio la sopa que estaba en el tazón se dispuso a comerla, sus palabras habían sido verdaderas. El líquido caliente no tenía sabor, indudablemente suspiró pero no dijo otra palabra pues tenía bastante hambre, se comió las frutas, el pan tostado con margarina y todo le supo exactamente igual: sin sabor.

—M-Minato-sama—llamó la atención del rubio, los ojos azules se fijaron en la figura femenina—M-mañana yo puedo prepararle algo de comer si gusta.

—Arigatou Hina-chan, sería grandioso probar tus alimentos—ahí estaba de nuevo, sonrojándose por las palabras del Yondaime.

—¡Hai!

Conforme pasó el tiempo en esa habitación de hospital la heredera del Clan Hyuuga retomó sus labores, concentró su chakra para seguir sanando el interior del rubio. La tarea se veía larga pero el sistema de éste era sorprendente ya que presentaba mejorías, parte de sus músculos ya estaban casi curados, pero su red de chakra no presentaba el mismo resultado, iba a ser más difícil de lo que creía.

—Es hora de irme, Minato-sama. Mañana regresaré a la misma hora para seguir con el tratamiento.

—Arigatou de nuevo Hina. Nos vemos mañana.

La chica sonrió y en silencio se retiró de la habitación, sentía una cálida sensación al dirigirse a su hogar. ¿Era correcto? Una parte de ella la reprendía pues estaba interactuando con el padre de su amor platónico y debía tratarle con respecto, pero una pequeña parte de su ser muy en el fondo le decía que estaba bien al ser tratada de esa manera tan natural y fresca.

Minato Namikaze se hallaba solo en esa habitación de hospital, la había pasado realmente bien y se sentía tranquilo consigo mismo. La compañía de esa chica era agradable, intentó recordarla pero su mente se empeñaba en no dejarlo recuperar sus recuerdos y eso le frustraba, se levantó de la cama en dónde reposaba. Al asomarse por la ventana pudo ver la luna llena, se veía hermosa e instintivamente el satélite blanco le recordaba los ojos perlados de aquella chica.

Sonrió inconscientemente.


La cocina en la mansión Hyuuga olía exquisito, pues cuando la heredera del clan se internaba en ésta siempre hacía maravillas. Se había levantado muy temprano para prepararle algo de comer al rubio que estaba en el hospital.

—Hinata-sama, buenos días—a la espalda de la kunoichi llegó una suave voz.

—Buen día Ko-san, ¿Cómo está?

—Muy bien gracias por preguntar—el hombre sonrió—Veo que ésta comida es especial para alguien—Ko siempre había servido a la familia Souke y era muy amable con Hinata, sabía que cuando ella cocinaba se esmeraba y más si era para alguien especial—¿El almuerzo es para Naruto-kun a caso?

Las mejillas de la Hyuuga se colorearon totalmente—En realidad no Ko-san. Es para mi paciente en el hospital. Prometí llevarle algo rico de comer.

—Ya veo—sonrió el Hyuuga—Es bueno saber que usted no cambia Hinata-sama.

La chica se sonrojó y jugueteó un poco con sus dedos pues le seguía pareciendo extraño que la halagaran. Ko se retiró de la cocina, mientras la muchacha verificaba los alimentos que le llevaría al Yondaime. Había preparado bolas de arroz rellenas de carne, anguila frita, sopa de miso y té verde. No era el gran almuerzo pero al menos podría decir que se había esmerado lo suficiente para complacer el paladar del shinobi internado.

Con una sonrisa en su rostro, guardó ambos bentos para encaminarse al hospital. Pero primero tendría que asearse un poco.

¿No era cierto que las misiones estaban canceladas hasta nuevo aviso? ¿Entonces porque la Hokage los mandaba a llamar? ¿Y porque precisamente a ellos? El equipo 7 aquella mañana se encontraba frente al escritorio de Tsunade. La voluptuosa mujer miraba seriamente a los tres individuos.

—Pero Tsunade-sama, usted misma había dicho que las misiones quedaban canceladas. No entiendo ahora porque se nos ha encomendado una.

—Sakura, no permito que cuestionen mis desiciones para con la aldea—sentenció la mujer, pudo escuchar el bufido de fastidio que emitía el Uchiha—En cuanto a ésta misión es importante que viajen a la aldea escondida entre la neblina para solicitar un pergamino. Cómo tal los he mandado a llamar porque ustedes están capacitados para realizar ésta misión. Sólo he de mencionarles que ésta misión tendrá un lapso de seis meses.

—¡Cuente con ello Tsunade obba-san!—exclamó Naruto—Nosotros traeremos ese pergamino.

—Bien… entonces he de pedirles que partan ya mismo.

—Escuche Tsunade-sama—habló Sasuke que hasta ese momento se había mantenido callado—No tengo tiempo para ir a misiones y mucho menos por tanto tiempo, tengo asuntos que tratar con el restablecimiento de mi clan.

—Uchiha eso puede esperar—sentenció la rubia mujer, vio con fastidio como a Sakura se le iluminaban los ojos—Quiero que partan ya mismo y no me interesan razones.

Tras aquella orden, el equipo 7 se dirigió a empacar lo más que pudo para una misión tan larga.

La Godaime se quedó mirando por donde estos habían salido. Ella estaba al tanto de que el Uchiha encontraba cierto interés en la heredera Hyuuga, por esa razón éste no quería marchar tanto tiempo. Pero si esos tres no estaban juntos, ni uno ni otro querrían tomar la misión, lo primordial de todo eso era mantener en el anonimato la existencia de Minato Namikaze hasta saber que éste estaría con vida.

Fin Capítulo.


¿Y qué les pareció? No tarde mucho en actualizar, pero posiblemente estaré demorándome de dos a cuatro días por capítulo. Ahorita no cuento con un teclado fijo para poder escribir a mi ritmo (de hecho secuestre el teclado de la pc de mi mamá) ya qué al mío le cayó agua y chafio. Entonces pues espero que éste capítulo les agrade y bueno… recuerden dejar un bonito review.

¿Qué opinan de la frescura de Minato y naturalidad para hablar con Hinata? OwO a mí me encanta. Siento que él es así un hombre seductor pero a su manera.