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LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE MASASHI KISHIMOTO.
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Capítulo IV. FESTIVAL OBON
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"Tú único defecto es no despertar a mi lado"
-Anónimo.-
No podía evitar sentirse nerviosa, muy nerviosa. Se miraba una y otra vez al espejo intentado encontrarse hermosa. Sus labios temblaban ante la inseguridad que la invadía de pies a cabeza, sus mejillas estaban sonrojadas y su dedo no se apartaba de sus labios color cereza.
—¿Sigues viéndote al espejo, Hinata onee-san?—a su habitación se colaba una pequeña replica de Neji, Hanabi miraba con desaprobación a su hermana—Te ves muy bonita en mi opinión.
—Demo, Hanabi nee—intentó excusarse—¿Y si no m-me veo bien?
Hanabi hizo un puchero bastante grande—¡Si que eres cabezota! ¡Estás perfecta! ¡Ahora mueve tu trasero y vayamos al Festival. Otou-san ya nos está esperando junto a Neji-niisan.
Hinata bajó la cabeza, aún no sintiéndose satisfecha con su atuendo. Conforme seguía a su hermana pudo encontrarse con el líder del Clan Hyuuga, éste vestía una tradicional yukata masculina en color beige, su cabello castaño estaba pulcramente arreglado. Neji también llevaba una tradicional yukata, el toki de ésta era en color negro y su cabello largo bailaba libremente.
—Se ve hermosa Hinata-sama—elogió el castaño.
—Es hora de irnos—interrumpió el patriarca a los jóvenes antes de que Hinata pudiera decir algo.
—H-Hai—Hiashi caminó tranquilamente fuera de los recintos Hyuuga, seguido de cerca por Neji, Hanabi y Hinata.
—Diviértanse ésta noche—la voz de Hiashi tomó a los jóvenes por sorpresa. ¿Hiashi Hyuuga estaba en perfecta salud? Neji y Hinata se miraron con sorpresa, al igual que Hanabi los acompañó en sus incógnitas—El Festival Obon sólo se celebra una vez al año.
Los Hyuuga asintieron en silencio para seguir su camino a una alegre Villa escondida entre las Hojas, aquella noche de sábado. Hinata aún estaba insegura de sí misma, no podía evitar no recordar días pasados que se desmayó por un simple beso.
...Todo se volvía negro, el piso se le movía. Estaba más que segura que en cualquier momento aterrizaría en el duro piso, pero ese golpe jamás llegó. Estaba acostumbrada a que le pasaran ese tipo de situaciones, generalmente cuando se encontraba Naruto cerca, era débil por no poder actuar normal con las personas, se sentía patética.
Al abrir sus perlados orbes se encontró con unos ojos azules mirándole con preocupación, su rostro se volvió a colorear al saber en dónde estaba.
—¿Hina-chan, te encuentras bien?—preguntó el rubio, sosteniendo a la chica firmemente. Podía verla sonrojada en su totalidad—Quizás te has resfriado.
Ella quería decirle que estaba bien, que no había de que preocuparse. Pero ninguna palabra salió de sus labios…, intentó moverse pero solo logro enterrarse más en los brazos del Yondaime. Minato sonrió de manera dulce.
—Tranquila, no te esfuerce—sus palabras sonaban reconfortantes—¿Fue quizás mi culpa?
Ella le miró sin comprender.
—Y-yo…
—¿Fue por el beso que te di hace un momento?—el shinobi preguntó como si del clima se tratará, con su naturalidad característica—Provocando—qué Hinata se sonrojará de nueva cuenta—Creo que si fue por mi culpa—empezó a reír de manera natural.
—Gomen—la kunoichi bajó la mirada apenada. ¡Era una tonta! Desmayarse así era digno de una chiquilla de quince años, pero no debería ser de una medininja excepcional nivel jounnin.
—Yo me disculpo contigo Hina—contestó Minato—He podido observar que no eres de mucho del contacto físico con otras personas.
Ella asintió suavemente, intentando zafarse de los brazos del rubio.
—N-no te preocupes M-Minato-kun.
Minato abrió los ojos con sorpresa—Bueno pero he de decirte algo. Yo quiero seguir abrazando a Hina-chan, huele muy bien—los pomulos de la Hyuuga se encendieron nuevamente. Como si los brazos de Minato quemaran se separó de él inmediatamente, intentando poner distancia suficiente entre los dos.
—Es hora de v-volver Minato-sama—nuevamente estaba aquel pseudónimo tan formal que al Yondaime no agradaba, pudo verla mantener aquella señal de auto protección. Él asintió en silencio.
—La pase genial, Hina. Gracias.
Ambos ninjas habían regresado al hospital de Konoha en completo mutismo. El ambiente se había tornado bastante incómodo, Hinata se reprendía mentalmente por ser tan penosa y Minato simplemente caminaba sin pensar del todo.
Los siguientes días fueron como al principio, el almuerzo en total mutismo, rehabilitación con el Byakugan de la herdera y finalmente ella partía. Hasta el día antes del festival que ella le llevó ropa al rubio para que asistiera al festival con ella, ya que lo había invitado no iba a faltar a su palabra.
—N-nos vemos mañana M-Minato-sama.
—Hasta mañana Hina.
Se sentía una tonta consigo mismo por haber actuado como una adolescente, no estaba siendo nada profesional. Por décima vez Neji la había llamado.
—Hinata-sama, ¿Se encuentra bien?—preguntó el castaño, mirando con preocupación a su prima ya que llevaba varios minutos pensativa.
—T-Todo bien Neji nii-san—calmó la muchacha al shinobi.
—Como usted no estaba al tanto de lo que pasaba a su alrededor su padre se ha ido con algunos conocidos suyos para celebrar—explicó el genio—Y Hanabi-sama fue con su equipo para divertirse un poco.
—Ya veo—la peliazul bajó la mirada, por ser distraída sus familiares la habían olvidado.
—No ponga esa cara Hinata-sama—intentó consolar el castaño, tomando el mentón de la muchacha, provocando que ésta se sonrojará—Disfruté de ésta noche, le aseguro que será inolvidable.
—Arigatou nii-san.
—Iré con mi equipo Hinata-sama, si necesita algo sólo llámeme.
Neji se despidió de la Hyuuga y en pocos minutos se había perdido entre la gente de toda Konoha.
Esa noche Konoha se pintaba de gala y muchos colores. Toda la gente de la villa se reunía entre risas y atracciones por cualquier parte, había muchos puestos de comida, juegos, juguetes, golosinas, fuegos artificiales. Los niños corrían entre risas mientras en sus rostros portaban máscaras de colores, algunas eran parecidas a las máscaras de los cazadores especiales ANBU.
Las mujeres vestían sus mejores kimonos, de muchas flores, colores, texturas. Se habían intentado maquillar lo mejor que podían para impresionar esa noche, al igual que habían arreglado sus cabellos.
Los hombres vestían de forma más tradicional, aunque tampoco para ellos pasaba desapercibida la elegancia. Esa noche, todos se encontraban reunidos para celebrar el Obon.
—¡Hinata!—la nombrada dio un pequeño brinco cuando escuchó a lo lejos una escandalosa voz.
—Ino-chan.
—¿Qué estás haciendo tu sola aquí?—preguntó extrañada la rubia, sus ojos azules buscaron a alguien que viniera posiblemente con la peliazul—¿Viniste sola?
—Etto… mi Ottou-san está con unos amigos suyos, Hanabi nee-san está con su equipo al igual que Neji nii-san.
—Así que te dejaron sola—bufó la rubia—No te quedes sola Hinata, vente conmigo. Estaba buscando a Chouji y Shikamaru pero no los he visto.
—¿Estarán comiendo?—preguntó la ojiperla al aire.
—Posiblemente… Chouji nunca ha dejado de comer como puerco—suspiró Ino al momento que se hincaba de hombros—Vayamos a buscarlos a una parrillada. Seguro están ahí.
Hinata siguió a la exuberante rubia, no pudiendo evitar observarla. Ino llevaba su largo cabello rubio levantado en una coleta alta, adornando su cabello con algunas horquillas. Llevaba un bonito kimono en color morado con flores naranja y amarillas. Se veía hermosa.
Los fuegos artificiales sonaban en todo momento al igual que la música en varias de las calles del lugar.
—¡Tenías razón!—exclamó contenta Ino, al encontrarse con sus compañeros de equipo y sensei. Se acercó rápidamente al trío de hombres que la miraron con una sonrisa, Chouji engullía un gran pedazo de carne asada al carbón—¡Ay Chouji! ¿Cuándo será el día que dejes de comer?
—Tú no entiendes Ino—habló el Akimichi aún con comida en la boca—¡Tengo que comer para estar fuerte!
—Pareces un pu…
—¡Ino!—llamó Shikamaru, interrumpiéndola antes de qué ella completara su palabra—¿Por qué no te sientas? Hay suficiente comida para todos.
—¡Son imposibles!—gimió la Yamanaka ofendida—No quiero, además está conmigo Hinata.
—Hola Hinata—habló Azuma—Toma asiento, no tarda en venir Kurenai.
La Hyuuga sonrió con timidez, tenía ganas de ver a su antigua profesora de equipo. Así que aceptando la invitación del jounnin, tomó asiento, a la rubia no le quedó más de otra al mirar que la peliazul se sentó. Mientras pasaban la velada, momentos más tarde llegó la nombrada hacía un rato por Azuma.
Se estaba haciendo tarde y sin quererlo la heredera Hyuuga comenzaba a preocuparse. Ya que el días anteriores no había pasado un buen rato en conjunto del Namikaze.
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Sus perlas azules se posaban en todas las tracciones posibles, los fuegos artificiales, niños corriendo por todas partes. Parejas recorriendo cada puesto del lugar en tradicionales ropas japonesas, él con su mirada intentaba encontrar a cierta ojiperla, pero no daba con ella por ningún lado. Además de las miradas femeninas en su persona comenzaba a hartarse de todo… en su interior algo lo hizo sentirse desanimado… suspiró.
Para muchos civiles tanto como para varios ninjas era sorprendente ver de nuevo con vida al Yondaime, no se atrevían a acercarse. Posiblemente podría ser una ilusión o alguien extremadamente parecido al fallecido Hokage de Konoha, pero no dejaba de ser sorprendente verlo rondar el festival.
El Rayo de Konoha llevaba puesto aquella noche una yukata tradicional, con algunas llamaradas rojas adornando la blanca tela, en la espalda estaba impreso el símbolo de la hoja. Muy parecida a la túnica que usaba cuando era Hokage de la aldea, Hinata había escogido aquellas prendas porque sabía que le quedarían de maravilla.
—Después de todo creo que no fue buena idea venir—suspiró para sí el rubio. Mientras caminaba pasó frente al puesto de comida dónde se encontraba aquella kunoichi de cabellos azules. Sin evitarlo sus ojos se posaron frente a su persona.
Hyuuga Hinata podía sentir una mirada sobre su persona, al levantar sus ojos, sus mejillas se colorearon instantáneamente. Fuera del restaurante estaba Minato Namikaze, viéndola fijamente. Al no poder aguantar por más tiempo su mirada tuvo que bajar sus ojos en busca de aliento para poder saludarle.
—¿Me disculpan?—preguntó la Hyuuga al resto del grupo. Se levantó sin decirles nada más ante la atenta mirada de los presentes, no cabían de sorpresa en lo que sus ojos captaban, frente a ellos estaba Minato Namikaze.
Fue en ese momento en el que el cigarrillo de Azuma cayó sobre la mano del Akimichi, quién gritó por el ardor provocado por el pitillo. Shikamaru reía al ver lo descuidado que llegaba a ser su sensei. Mientras Kurenai no podía si quiera articular palabra, para Ino aquel rubio era muy bien parecido pero indudablemente tenía cierto parecido con un ninja cabeza hueca. Sin decir palabra alguna vieron salir a la Hyuuga al encuentro del misterioso rubio.
—B-Buenas noches Minato-sama—la suave voz de Hinata llegó a los oídos del rubio. Esa noche ella se veía hermosa. La peliazul llevaba un bonito kimono en color lila con hojas de té adornando toda la bella tela de seda, llevaba su cabello recogido en un chongo desenfadado con varios mechones cayéndole a cada lado de las orejas, los colores que había elegido para su atuendo eran perfectos. Le hacía resaltar bastante, sus ojos brillaban más aquella noche.
—Buenas noches, Hina—sonrió el rubio abiertamente, esas sonrisas que le regalaba a Hinata siempre la hacían sonrojar sin manera alguna—Luces bellísima ésta noche—elogio, viendo como el rostro de la chica se coloreaba más. Aquellos sonrojos de ella interiormente le encantaban pues era muy lindo verla, desprendía un toque de inocencia único.
—Me alegra que haya po-podido venir—admitió la chica, llevándose una mano a la altura del pecho.
—En realidad me estaba aburriendo mucho—se confesó al momento que levantaba sus hombros—Me alegra haberte encontrado, espero no haber importunado tu reunión.
—No para n-nada—la chica suspiró, siempre Minato sacaba la timidez que creía olvidada—Además, yo le pedi a M-Minato-sama que pasará conmigo el Festival Obon.
El rubio sonrió al escuchar las sílabas de la muchacha.
—Entonces será un placer acompañarte ésta noche.
—¿A dónde quisiera ir?—preguntó la chica.
—Dónde tu quieras—sonrió éste—No conozco muy bien, así que ésta noche soy todo tuyo.
El rubio ignoraba lo mucho que a veces sus palabras lograban afectar a la kunoichi, ya que él se sentía bien consigo mismo siendo así. Pero la naturaleza de Hinata era diferente, ella era demasiado tímida en muchas ocasiones. Sin embargo; intentó sacar lo mejor de su persona para poder pasar con el rubio el festival.
Conforme pasaban el rato, pudieron encender pequeñas luces de bengala. Habían comprado máscaras de gato, llevaban consigo varios montones de dangos que comían mientras avanzaban por todo el lugar. se detuvieron a comprar pequeñas bolas de arroz y ramen.
No estaban al tanto de que pronto la celebración iba a comenzar pues se la pasaban bien, en el camino pudieron encontrarse con Tsunade quién para esos momentos ya se encontraba bastante tomada y Shizune intentaba controlar que su superiora dejará de beber para poder disfrutar del festival.
—¡Ya es hora!—exclamó un habitante, muchos puestos con luces flotantes y luces marinas se abarrotaron de gente. Había lámparas con muchos diseños y una pequeña veladora en su interior. Los niños compraban, las familias compraban, hasta los más viejos llevaban entre sus débiles brazos una lámpara.
—Vayamos por la nuestra Hina-chan—propuso el rubio, tomando la mano de la chica quién con el contacto se coloreó inmediatamente. A pasos torpes siguió al hombre que la guiaba a uno de aquellos puestos llenos de gente.
—¿Cuántas quiere señorita?—preguntó un hombre, sonriendo al mismo tiempo que despachaba a más gente.
Hinata admiraba todas aquellas lámparas de colores. Sus ojos se iluminaron al encontrarse con una en especial: pequeña, llena de luz y vida, en color blanco con pétalos de rosa. Minato sonrió al verla tan emocionada con una cosa tan sencilla como aquella luminaria.
—Llevaremos ésta, amable hombre—pidió Minato, viendo como los ojos perlados de su compañera se iluminaban al verle comprar la lámpara qué Hinata había estado observado con tanto esmero.
Pagaron aquel pequeño artefacto, y vieron como mucha gente se iba a las orillas del río Nakago para subir a las barcazas, la gente de Konoha comenzaba a encender sus veladoras dentro de sus lámparas. Y el ambiente antes alegre se había tornado en total calidad y paz que no se sentía con frecuencia en toda la gente del pueblo. Toda la aldea se había reunido para poder festejar.
—Recuerdo algo de esto—llamó Minato a Hinata, quién se vio triste al ver que ya no quedaba ninguna barcaza, todas se habían llenado y habían partido a varios lugares profundos del río para poder poner sus lámparas. Otros tantos decidieron subirse a los techos de sus hogares para poner a volar su lámpara flotante—El festival Obon…
—Se celebra una vez al año—habló la chica.
—Se lo que significa—respondió éste con tranquilidad, sus ojos azules siempre animados se tornaban nostálgicos sin saber con exactitud el porque de su sentir.
—¿V-vamos?—preguntó la muchacha. Ella también tenía un ser querido a quién rendirle luz.
Se quedaron a orillas del río mientras vieron como la gente comenzaba a poner sus lámparas sobre el agua, era un espectáculo digno de ver. Al mismo tiempo que en el agua también en el cielo flotaban las lámparas de muchos colores.
—Kami… por favor, te pido ésta noche por mi madre qué en tu gloria se encuentre—Minato se sorprendió al escuchar la suave voz de Hinata, quién había dejado su lámpara a la orilla del río, el agua poco a poco comenzaba a alejar la lámpara a sus adentros—También agradecerte porque todo está bien, dándote las gracias por permitirme tener a mi Otou-san, y mi Nii-san vivos.
El rubio escuchaba atentamente, no sabía por qué pero sintió ganas de abrazar a la muchacha al escucharle rezar.
—Darte las gracias por todo… por todos los que vivimos en Konoha—la chica se sonrojó cuando sintió unos brazos rodearla—Y-y también p-por permitirle v-vivir a Mi-Minato-sama.
El rubio se quedó sorprendido cuando pudo escuchar su nombre salir de los labios color cereza de la peliazul. Se sintió raro pero bien… muy bien…
—Perdón si lo ofendí.
—No—susurró al oído de la muchacha provocando un leve escalofrío en su espalda dorsal—Es adecuado.
Se había creado un ambiente de paz en el lugar, mientras las luces alumbraban a su alrededor. Junto con varias luciérnagas que se habían visto atraídas por la luz del fuego en las veladoras, Hinata junto a Minato se encontraban metidos dentro del río hasta las rodillas, de una manera en que cualquier persona podría decirse que eran una pareja de enamorados disfrutando del festival.
Por otro lado, cada habitante de Konoha disfrutaba de la celebración nocturna, los fuegos artificiales en gran escala comenzaron a salir en muchos colores. Hiashi Hyuuga disfrutaba junto a varios amigos suyos de la celebración, poniendo una lámpara en nombre de su difunta esposa.
Hanabi junto a su equipo hacían lo mismo, cada uno honraba a algún ser querido que ya no se encontraba con ellos en forma terrenal. Neji junto a su equipo hacían exactamente lo mismo, él levantaba una lámpara flotante en nombre de su adorado padre.
Aquella noche los corazones de todos los habitantes de Konoha se unían juntos para darle gracias y honrar a todos sus familiares.
La barbilla de Minato se encajó en el hombro de la Hyuuga, sintiendo un agradable aroma desprender de la muchacha. Se sentía en paz, era raro pero definitivamente la noche se había vuelto más amena desde que pudo encontrarse a la Hyuuga. Hinata sentía su corazón latir rápidamente mientras sus perlados ojos miraban alejarse la lámpara que había puesto en honor a todas sus oraciones.
Fin capítulo.
¿Y bien que les pareció?
Para quiénes no saben, el Festival Obon, se celebra en Japón. Es una fiesta tradicional en dónde los habitantes por medio de pequeñas lámparas que colocan en lagos o ríos para honrar a todos sus seres queridos que ya no se encuentran con ellos.
Bien agradeciendo sus comentarios a •RankaxAlto •fadebila •Cristal Azul •TataMile y •angelmaria, gracias chicas de verdad apreció muchos sus comentarios.
También quiero darle la bienvenida a los nuevos lectores y los anónimos que leen pero prefieren mantenerse así.
Por ahora espero no tardar tanto en escribir, pero por cuestiones a veces de mi vida, del trabajo y así pues espero no tardar tanto en escribir. Estoy de hecho dibujando la escena en dónde Minato abraza a Hinata para que puedan imaginarse un poquito más como es que estaban ellos dos juntos. Pronto lo subiré a mi página de Facebook para qué se den una idea.
Por lo mientras me despido.
Saludos Chicas les mando un besote.
