Y para colmo de males un hombre entró al cuarto casi derribando la puerta de una patada, portando un arma. La TARDIS desapareció visualmente y él se quedó apoyando la mano en una pared de madera azul transparente que ya no existía a los ojos humanos. Suspiró e intentó poner las manos en alto desde aquella posición, pero el dolor persistía en las costillas. Decidió desistir por el momento.

Examinó la habitación en la que se hallaba, curioso. No temía que le disparase el hombre, porque la TARDIS estaba entre ellos dos, aunque él no lo supiese. Y bueno, era humano.

La estancia era pequeña, sin ventanas, con un ligero olor a moho y a polvo; y atiborrada de papeles, carpetas y fotografías antiguas. De acuerdo, aquello eran los... ¿años ochenta? Quizá parte de aquel desastre era culpa suya, habiendo aterrizado la TARDIS tan bruscamente. Entrecerró los ojos para echarle un vistazo a los pósteres que empapelaban la habitación. "I WANT TO BELIEVE" parecía chillar el más grande de ellos, y el Doctor se reprendió mentalmente. Claro. Un friki de los aliens. Porque el día no podía traer más malas noticias.

Sin embargo, aquel hombre no parecía un friki granudo seguidor de las películas de Star Trek. Llevaba traje y aquello no parecía el desván de la casa de alguna madre suburbana, sino una oficina bastante seria, aunque en unas condiciones deplorables. Sentía disgusto ante el arma de aquel hombre, pero se esforzó en no reflejarlo en la cara- Soy el Doctor... ¿es esto UNIT? -murmuró, resignado a quedarse tumbado en el mismo sitio durante un largo rato.

Por la cara que puso el hombre de desconcierto al chocarse con su invisible TARDIS, aquello no era UNIT, y no iban a reconocerle sólo por su cara en esta regeneración. El hombre había vuelto a apuntarle con la pistola, posiblemente decidido a dispararle, y se había acercado lo bastante como para que la TARDIS no le sirviera de cobertura. Levantó las manos con una mueca, poniéndolas donde pudiera verlas- Estoy desarmado, mire... Deje de apuntarme con esa pistola y ayúdeme, estoy herido. -estaba claro por la posición de aquel hombre al agarrar el arma que estaba en alguna clase de organización militar donde hacía falta entrenamiento con armas. Quizá el ejército. "Oh, no, colarme en el Pentágono por accidente otra vez no." Pero aquello no parecía el Pentágono. ¿La CIA? ¿La casa blanca? ¿Algún comando en Irak? Rezó para que no fuera alguna de esas organizaciones que querían hacer experimentos con él. Con un poco de suerte alguna embajada susceptible.

Pero cuando el hombre se giró hacia él, intentando esquivar la TARDIS de alguna manera para llegar hasta él, la solapa de su traje se deslizó y una identificación con las letras FBI cayó fuera de la camisa, balanceándose colgando de la tela. No podía leer el resto de la identificación, pero fue suficiente para enviar escalofríos por su espalda. FBI. Esos no eran la clase de organización que experimenta con aliens, eran la clase de organización que te secuestraba y experimentaba con lo que fuese durante años antes de decidir que era una amenaza para la seguridad nacional y ejecutarlo sin hacer preguntas.