Disclaimer

: Yuri!!! On ice NO me pertenece, solo ocupo un rato a sus personajes para disfrute personal y para personas que disfruten de lo que escribo.

¡Espero les guste!

Desde que nací, la única persona con la que podía contar era mi abuelo. Mis padres siempre estaban ocupados, sin tiempo para cuidar a su caprichoso y egoista hijo.

"Tenemos un viaje de negocios, por lo que no podremos ir a tu presentación de ballet. Lo sentimos mucho.

Te compraremos algo para compensarte, portate bien y obedece al abuelo.

Con amor, tus padres."

Era molesto despertar y ver esa notita a un lado de mi cama. Nunca estaban aquí, ¿Para qué dejarla si ya sabía que no irían?

"Te compraremos algo al llegar." Yo no quería juguetes, no los necesitaba. Solo pedía más tiempo con ellos, al menos una hora y ya, nada más.

Pero decían que era demasiado egoísta pedir eso.

"No seas malcriado, Yuri. Sabes que trabajamos para darte lo mejor."

¿Era tan malo pedir algo de tiempo con mis padres? Al parecer sí, lo es.

La primera vez lloré, la segunda también, pero la tercera no, ni la cuarta, ni las que siguieron.

Mi abuelo me explicó que la gente tiende a encerrarse en el trabajo, esforzándose por lo mejor, pero olvidando lo más importante; la familia.

Desde eso, pensé que siempre seríamos solo mi abuelo y yo. Estaba contento con eso, era suficiente para mí con tenerlo a él.

Aunque, no fuimos los dos como pensé. Pero, gracias a eso, por primera vez no sentí la ausencia de mis padres.

"Él es Katsuki Yuuri y desde ahora se quedará en la casa. Intenta llevarte bien con él." eso fue lo que mi padre me dijo para después dejarnos solos.

Lo miré fijamente, analizándolo; Estaba algo pasado de peso, pero casi no se notaba, ojos grandes y expresivos, y al parecer muy tímido. Era como ver a un cerdito demasiado grande."H-Hola, Yuri. Bueno, e-espero que podamos llevarnos bien y...""¿Por qué tartamudeas?" pregunté, directo. Se suponía que era un adulto, ¿no? ¿Entonces por qué no hablaba como lo haría mi padre o mi madre? "B-bueno... Estoy algo nervioso y no q-quería dar mala impresión y..." seguía hablando y hablando, con la voz temblorosa por culpa de la vergüenza. Bueno, no era normal que un niño de seis comenzara a criticar cosas como esas, pero así era yo."Pareces un cвинина apunto de ser cocinado." dije sin delicadeza. Para mí, esa era la verdad. "Eso es patético.""L-lo siento..." ¿Por qué se disculpa? No ha hecho nada malo.

Esa fue nuestra presentación y con eso pensé que se limitaría a tratarme como una persona más en la casa.

Pero no fue como esperé.

"Lo haz hecho muy bien, Yuri." escuché de la nada, logrando que perdiera la concentración y cayera al suelo. Sentí como entró rápidamente para ayudarme a levantar, arrepentido de su inoportuna aparición. "Lo siento mucho, ¿estás bien? ¿Te lastimaste?"

"¿Qué quieres?" pregunté, enojado. Él me miró con una pequeña sonrisa, confundiéndome. ¿Qué le pasaba?

"Me gustó como bailaste, se nota que practicas mucho."

No lo entendía. Siempre lo trataba mal o hacía algún comentario ofensivo, pero él seguía aferrado a la idea de acercarse a mí.

Era un chico raro.

Después de eso nos volvimos más cercanos, hasta el punto de tratarlo como a alguien de mi familia. Sentía que él era la única persona, junto a mi abuelo, que siempre estaría para mí sin importar qué. Me demostró que podía confiar en él, sin miedo.

Tanto, que siempre me acompañaba a mis prácticas y presentaciones, jugaba conmigo, aun si le decía cerdo, no se enojaba, soportaba mi lado malcriado con una sonrisa.

Él se había convertido en mi querido cerdito, una persona que estaría ahí para mí.

Y yo no permitiría que me lo quitaran.

#* *#

—¿Por qué irás con el canoso? ¡él te quiere llevar lejos, es malo!—Gritó Yuri, entrando sin permiso a la habitación del moreno, quien terminaba de vestirse para salir.

—No es malo, Yurio. Solo vamos a platicar un rato. Además, debo disculparme apropiadamente por los pisotones que recibió.— respondió, tranquilo. Yuri bufó, irritado.—No tardaré mucho.

—¡Pero aun así! ¡No puedes ir con él! ¡Prometiste que veríamos "El rey León"!— exclamó Plisetsky, cruzandose de brazos.—Como eres mi cвинина, debes quedarte conmigo.

Yuuri suspiró y sonrió, acercándose hasta él para acariciarle la cabeza con ternura.

—Te llevaré a comprar helado cuando regrese, ¿sí?— al escucharlo, Yuri se quedó estático, sintiendo como sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas.

¿Tú también?

Yuuri había dicho una de las oraciones que más odiaba. El "Cuando regrese te daré..." "Te lo compensaré con..." ¡¿Por qué demonios no entendían que no se trataba de eso?! ¡No quería que le compraran nada! ¡No quería una compensación!

—Tú...—susurró, agachando la cabeza.— Tú eres como ellos... ¡Un mentiroso!

Yuuri lo miró con sorpresa. ¿Mentiroso?

—Yuri, calmate. Sólo será una hora. Cuando llegue veremos las películas que tú quieras...— intentó acercarse, siendo esquivado con brusquedad. El menor negó, corriendo hasta la puerta.

—¡Ya no quiero! ¡Vete si quieres, no te necesito!— salió sin más, dando un portazo y dejando preocupado a Yuuri.

¿Cómo había sido tan ciego? Todos eran Iguales, ¿Verdad? ¡Todos lo abandonarían sin importar qué!

—Y-yo... Yo quería que él fuera diferente.—susurró, encerrándose en su habitación.Al parecer el único que jamás le mentiría era su abuelo.—Yo confíe en ti...

#* *#

Por otro lado, Viktor se encontraba frente al espejo, sin decirse entre un abrigo azul marino o uno beige.

Tanta era su emoción por verlo que ya llevaba media hora sin poder decidirse. ¿Era exagerado? Algo, pero no importaba, debía verse fantástico para así conseguir una segunda cita, después una tercera y así hasta que fueran una linda y enamorada pareja.

Además, ya tenía un plan a prueba de todo; Lo llevaría a cenar, caminarían por el parque donde se conocieron y, de regalo, le llevaría una pequeña caja de chocolates rellenos. ¿Qué podría arruinarlo? Nada. Todo estaba calculado a la perfección.

Lástima que se olvido de cierto rubio.

Estaba apunto de salir cuando de la nada su teléfono comenzó a sonar. Extrañado, miró quien era y se sorprendió al ver el número de Yuuri en la pantalla. No era como si se lo hubiera aprendido de memoria, claro.

«¡Hola, Yuuri! ¿Pasa algo? Ya estaba apunto de salir...»

«Hola... Disculpa que te hable antes de nuestro encuentro, p-pero no podré ir, lo siento.» al escucharlo, Viktor sintió con un nudo se formaba en su garganta. ¿Estaba cancelando?

«¿Por qué? ¿Pasó algo? ¿Estás bien? Si quieres puedo ir por ti y...»

«No... No se trata de eso. Surgió algo y ya no podré ir.» Viktor suspiró y negó, algo decepcionado.

«No te preocupes. Si quieres podemos dejarla para otro día.»

Un incómodo silencio se formó en la línea, logrando que el nudo de su garganta regresara. «¿Seguro que estás bien?»«Viktor... Eres una persona muy divertida y caballerosa... Pero creo que lo mejor será que ya no nos veamos. Nuestro encuentro fue algo casual, inesperado, pero no creo poder salir contigo. Lo siento.» Antes de que pudiera decir algo, la llamada fue cortada.

Con que así se sentía ser rechazado por teléfono... Vaya, sí que era doloroso.

Cerró la puerta de su hogar y se dirigió a su habitación. Entró, se quitó el saco que tanto le había costado elegir y se echó a la cama. Era como si sus ganas se hubieran esfumado en un parpadeo.

Minutos después, Maccachin llegó a echarse junto a su amo. Uno durmiendo cómodamente mientras que el otro sólo miraba el techo como si fuera la octava maravilla del mundo.

¿Ahora qué? Había perdido la oportunidad de conocer a fondo a su musa. ¿Qué haría? Tal vez dejarse morir en la cama junto a Maccachin y dejar que la gente lo olvide poco a poco.

Sí, era un dramático, pero uno que había sido rechazado, así que tenía razones para serlo en ese momento, ¿no?

—Maccachin... ¿Qué puedo hacer? Nada salió como esperé y al parecer ya no quiere verme...— el caniche lo miró fijamente, respirando con la lengua de fuera.—A ti también te agradó, ¿verdad?

Maccachin ladró y Viktor lo tomó como un "Sí", haciendo que una pequeña sonrisa apareciera en su rostro.

—Y no queremos perderlo, ¿verdad?— el segundo ladrido de maccachin consiguió que fuerza para levantarse y hacer locuras marca Nikiforov llegara por montones.

Saltó de la cama, se colocó nuevamente su abrigo y con toda la determinación que tenía salió de la casa, dejando a su perro algo confundido.

No dejaría que eso lo desanimara. Había algo que todo Nikiforov tenía y eso era una determinación rozando a obstinación por conseguir las cosas.

Y él quería a Yuuri, por lo que pelearía por él, aun si éste no lo quería.

—Ahí voy, Yuuri.—susurró para sí mismo mientras iba en dirección a la casa de los Plisetsky. Sabía que no podría llegar con las manos vacías, por lo que compró un cerdito de peluche y unos chocolates. De algo le servirían, ¿no?

Sí lo arruinaba, sería con estilo y él sabría que había intentado todo sin importar qué.

[¡Muchísimas gracias por sus votos y comentarios! No saben lo que feliz que me hacen 3¿Les está gustando la historia? ¿Creen que le falte algo? Diganme, por favor. No saben cuanto me ayudarían con eso :'3También, quería desearles por adelantado Feliz año Nuevo o((*))oBueno, ¡Hasta luego! ]