Bonnie caminaba, aferrada a su chaqueta, buscando rescatar algo de calor de la tela. El viento era afilado y helado, traspasaba su chaqueta con facilidad. El cielo, por su parte, estaba anunciando una inminente nevada. ¿Hasta qué punto valían los principios en ese mundo comparado con la calidez de una sopa caliente? Bonnie no podía evitar sentir una punzada en el pecho cuando pensaba en el grupo de supervivientes que había abandonado.
Había escapado con ellos de una pequeña comunidad situada en una especie de complejo comercial, una ferretería más concretamente: el líder del lugar era un tiránico hombre llamado Carver, con un complejo de crear nuevas generaciones fuertes para sobrevivir a ese mundo a cualquier precio. Fuera de esa comunidad se encontraron con el frío, los caminantes, el hambre... y tarde o temprano se encontraron con la muerte de uno de los miembros del grupo, Luke. La dolorosa ironía era que el día de su muerte fue un día después de su cumpleaños.
Bonnie estaba caminando en busca de un lugar donde guarecerse del frío. Su mochila era tela arrugada sin nada en su interior y a su pistola ya sólo le quedaban un par de balas. Ya llevaba días caminando y rapiñando como un mapache, desesperada por cualquier fuente de alimento o agua. "Tengo tanta hambre...", pensaba Bonnie. Finalmente falló en tenerse en pie y cayó hacia delante sin poder hacer mucho más que girarse de vez en cuando en el suelo y arrastrarse un poco: se quedó ahí tirada durante un buen rato, tirada sobre la hierba fría. La consciencia de Bonnie titilaba como una bombilla a punto de fundirse: se apagaba, se encendía, y así... en el proceso oía sonidos de recuerdos confusos: el arrastrar de los pies de los caminantes, hielo roto, los gritos desesperados de Luke.
Y mientras tanto, la nieve se acumulaba sobre ella. "Si no me muevo me convertiré en un cadáver enterrado bajo nieve" se dijo a sí misma, forzándose a intentar mover sus helados músculos. Por casualidad, al abrir levemente los ojos pudo ver a caminantes merodeando por los alrededores: apretó más fuertemente los dientes y consiguió levantarse torpemente: sentía que apenas podía con su delgado cuerpo. Notó un peso sobre su espalda y el sonido de esas cosas al atacar: aunque intentó forcejear estaba en pánico y sin opciones así que su primer impulso fue apretar el gatillo: la primera bala falló y la segunda acertó. Consiguió eliminar a la amenaza momentánea atravesándole la cabeza pero el atajo atrajo más de ellos así que se vio irremediablemente agarrada por un montón de manos pútridas que consiguieron tirarla al suelo de nuevo, de costado.
—¡Ayuda!—gritó Bonnie—¡Luke!—no, él no podía ayudarla, había muerto, maldita sea y cuánto lo extrañaba. Al verse en tal situación inevitablemente su mente fue refresando a los rostros de la gente en la que confió alguna vez durante esa pesadilla—¡Por favor, alguien!
Su mente la llevó a pensar en compañeros lejanos. Vince, Wyatt, Shel, Becca, Russel... no eran rostros anteriores al apocalipsis ni tampoco los primeros rostros que había conocido durante el apocalipsis. Todos habían decidido cuidarse entre sí por un tiempo y todos tenían "miedo" a unirse a un grupo mayor ya que todos habían pasado por mucho. Por supuesto, algunos eran más abiertos a la idea, otros menos. Cuando una mujer llamada Tavia los encontró y les propuso unirse a una comunidad, ayudarla a hacer que la comunidad fuera fuerte y segura, todos dudaron un poco excepto ella. Bonnie era algo inocente así que creía que su esperanza en que el mundo se reconstruiría poco a poco se había hecho realidad. ¡Y ellos podían ser parte de ello! Algunos se mostraron más optimistas, otros menos... pero ninguno rechazó la oferta final. Bonnie se alegró mucho de que pudieran ir juntos a esa comunidad que Carver lideraba. Más tarde todo se iría a la mierda y terminaría escapando con otro pequeño grupo de supervivientes: fue entonces cuando Vince, Wyatt, Shel, Becca y Russel engrosaron su lista de rostros del pasado.
Oyó disparos y vio caminantes caer a su alrededor: no podía creerlo, parecía que o bien tenía mucha suerte o que su madre la cuidaba desde el cielo. ¿De qué otra manera podía explicarse que hubiera alguien ahí fuera con ése frío?
—¡Matad a esos podridos! No queremos que se queden con la carne fresca para ellos—finalmente los disparos cesaron, estaba salvada de los muertos. Sin embargo ahora le tocaba salvarse de los vivos: sus "salvadores" la levantaron a empujones y sin cuidado... y notó que uno de ellos le tocaba el culo descaradamente.
Bonnie paseaba la mirada sobre todos, sin embargo la visión borrosa apenas le permitía fijarse en ellos. Sólo cuando uno se le acercó a dos palmos pudo apreciar detalles vagos: gran papada, tez morena y labios muy agrietados por haber sido un ávido fumador en los que se acumulaban saliva blanquecina y espesa.
—¿Qué haces aquí? Con tanto frío y podridos rondando, éste no es un buen lugar en el que estar.
Bonnie no respondió: ella apenas podía entender mucho de lo que ocurría por haber gastado la energía que le quedaba en gritar y patalear. Uno de los hombres que había allí le quitó la mochila bruscamente y se la volcó: "Esta zorra no lleva nada encima", dijo con frustración. El hombre de la papada puso gesto de fastidio por las balas desperdiciadas y sacó una pistola:
—En fin... es mejor morir de un tiro en la cabeza que la inanición, guapa. No es nada personal—apuntó a la cabeza de Bonnie pero alguien intervino.
—Espera, ¡creo que la conozco!—aquella voz y aquel corte de pelo... no le parecía posible pero querría creerlo, por un momento su mente le jugó una mala pasada y vio a Luke en un destello muy fugaz. La imposible posibilidad de que Luke hubiera revivido se esfumó: esa perilla negra, sus rasgos asiáticos... pertenecían a uno de esos rostros en los que había pensado, uno de sus "rostros del pasado".
—¿Vince...?—consiguió musitar. El hombre de la papada dejó de apuntarla y miró interrogante hacia Vince.
Él levantó su propia arma, un rifle.
—...Bonnie—su voz sonó fría, tanto que era difícil pensar que en algún momento hubo camaradería entre ambos.
—Así que la conoces, Vince. En ese caso nos comportaremos como caballeros con ella—fue lo que dijo el hombre de la papada. Dos hombres la seguían sujetando pero ahora lo hacían con más cuidado. El resto guardaron sus armas con rapidez, excepto el propio Vince., quien seguía con el rifle en alto, apuntando hacia Bonnie. "Debería disparar" pensaba él con el dedo en el gatillo. Lo pensaba tan repetidamente como había pensado cuando decidió traspasar la línea entre el ciudadano y el criminal en ese mundo anterior al apocalipsis.
La risotada del hombre de la papada interumpió el descarrilado tren de pensamientos de Vince.
—Baja el arma, no deberías ser tan rudo con una chica a la que conociste.
Vince bajó el arma, dubitativo pero más calmado. Bonnie sintió un enorme alivio: por unos instantes el odio en sus ojos le vaticinaba que dispararía. Cuando los hombres que la sujetaban dejaron de hacerlo, cayó pesadamente, pues estaba tan hambrienta y sedienta que sus piernas no eran capaces de sostenerla.
—Sé bueno y llévala, ¿quieres Vince?—Vince le dio el rifle al hombre de la papada—Nos vamos ya—hizo un gesto para que el resto se pusiera en marcha—No soporto más el olor de esos putos podridos por hoy.
Vince cargó a Bonnie en su espalda, notándola ligera y huesuda por la desnutrición. Ella se dejó llevar por el sueño apenas se apoyó en la espalda de Vince porque estaba exhausta. El grueso abrigo de Vince despedía calor así que era mucho mejor estar recostada sobre su espalda que tirada en la nieve. Caminaron campo a través hasta llegar a una zona donde había tres todoterreno y dos camionetas cargadas de víveres: incluso si eran sólo cinco vehículos en total era algo impresionante de tener (y sobre todo, de mantener) a esas alturas. También había algunas tiendas de campaña siendo recogidas. En el techo de uno de los todoterrenos una figura pequeña de una asolescente que usaba un anorak naranja hacía guardia con unos prismáticos. Rebecca o como la apodaban siempre, Becca, saltó del todoterreno al ver que el grupo había vuelto y azuzó a los pocos que estaban allí a que se apresurasen a recoger las tiendas de campaña. El gesto animado de ella cambió al ver allí a Bonnie y su mirada fue incluso más ácida que la del propio Vince.
—¿Por qué ella está aquí?—preguntó Becca a Vince cuando el hombre de la papada se alejó para echar un vistazo a los víveres que habían conseguido reunir en las camionetas.
—Necesitaba ayuda—respondió Vince—No podía simplemente en la nieve para que muriera, Becca.
—¡Ella nos dejó morir cuando decidió irse con los prisioneros! Si tan sólo nos hubiera avisado de que las cosas se pondrían feas, podríamos haber estado preparados para lo que iba a pasar—ciertamente Vince también se sentía dolido por eso—Shel y Wyatt seguirían con nosotros, también Russel—Becca se acercó a Vince, encarándolo y mirándolo con gesto de enfado—¡Ella es la razón por la que mi hermana Shel no está conmigo!
Los prisionseros del campamento se la habían ingeniado para escapar atrayendo una horda de caminantes hasta el complejo comercial pero para que dicho plan pudiera llevarse a cabo la colaboración de Bonnie había sido indispensable. Ella sabía que todos en el lugar estaban en peligro. Becca apretó los puños:
—¿Por qué tendríamos que ayudarla después de todo eso? Si en verdad no puedes matarla sólo... ¡sólo déjala entre caminantes, justo como ella hizo con nosotros!—espetó Becca.
—Tu hermana estaría decepcionada si te oyera decir eso—la riñó Vince: él no se sentía menos traicionado que Becca pero trataba de mantener la compostura, recordar que hasta que volviera a encontrar a Shel él debía asumir el papel de la voz de la conciencia para Becca.
—Eso no importa—a Becca le tembló la voz y siguió debilitándose durante la siguiente frase hasta que se perdió en el viento—Posiblemente Shel está muerta por su culpa...
—Becca...—él tampoco estaba seguro de qué pensar. La última vez que la habían visto la situación no pintaba bien y no era descabellado suponer que murió: sin embargo, ellos habían conseguido sobrevivir en una situación igual de mala o peor—Sea como sea, asesinar a Bonnie sería como pisotear todo lo que tu hermana ha tratado de enseñarte—Vince dijo eso con voz firme.
—¿Así que haremos como si nada? ¡Hasta una niña como yo sabe que los actos tienen consecuencias! Bonnie no es tan idiota como para no saberlo así que la realidad es que ella prefirió sacrificarnos para huir... como siempre hace—Becca se alejó con una mezcla de ira y tristeza en el rostro ya que el tono de voz firme de Vince parecía no admitir más discusión. Becca decidió entretenerse ayudando a desmontar las tiendas para intentar quitarse el asunto de la cabeza.
Vince, en cierto modo, quería pensar que Shel estaba viva y que, además, le confiaba la protección de Becca: tenía que mantenerla a salvo a toda costa. No sólo en el sentido literal de la expresión sino también mantener a salvo y los valores que Shel trataba de inculcar a su hermana pequeña. No era una promesa que Shel y Vince hubieran podido pronunciar en alto, ya que el caos se desató muy rápidamente en el campamento de Carver cuando comenzó el ataque de la horda de caminantes, pero aún así Vince sabía que de haber tenido un momento en medio de aquel caos Shel le habría hecho prometerlo.
Finalmente todo el grupo estaba listo para marchar: el sonido del motor de los todoterreno se puso en marcha y fue seguido por el sonido de las camionetas. Habían echado lonas sobre las provisiones que las camionetas transportaban en su maletero exterior para evitar que algún ajeno les pusiera el ojo encima. Vince se sentó junto a Bonnie en el maletero exterior de una de las camionetas, haciéndose hueco entre los víveres, igual que algunos de los que estaban allí, quienes además portaban rifles por si alguien decidía atacar los automóviles. Becca viajaba dentro del todoterreno que lideraba la fila india de vehículos, junto con el hombre de la papada que ocupaba el asiento del piloto. Sin incidentes, además del frío y de la evidencia de que una ventisca caería muy pronto, la noche cayó y los faros de los vehículos se encendieron. Mientras tanto, Vince observaba el paso del cielo anaranjado al negro, pensando en qué hacer con esa pelota de rabia que subía hasta su garganta y bajaba hasta el fondo de su estómago para luego rebotar de nuevo hacia arriba. "Parece que ha pasado una maldita vida desde que me encontré a Bonnie la primera vez..." pensó él. Y habían pasado cien vidas, por lo menos, desde ese día que oyó la sentencia de culpable por asesinato en el tribunal del justicia.
Vince pudo ver cómo uno de los que iban en la misma camioneta no dejaba de mirar a Bonnie: era el mismo que cuando la había sujetado había tocado su trasero. A Vince le pareció que incluso se había relamido el labio inferior disimuladamente observando el cuerpo encogido de Bonnie: en verdad parecía fastidiado por no llevar a Bonnie en calidad de juguete para sus asquerosos apetitos. Vince se preguntó qué hacía con ese tipo de gente, una panda de bandidos y rateros de intenciones terribles que sólo eran una mala influencia para Becca pero la respuesta la sabía: no le había quedado otra alternativa. El invierno estaba prácticamente encima, listo para devorar a aquellos desafortunados o descuidados que no hubieran encontrado un refugio. Ellos tenían seguridad, un techo bajo el que dormir las noches frías de invierno y provisiones. Si quería mantenerse a Becca y a sí mismo vivos, de momento, estar con ellos era el mejor movimiento para hacer si se hablaba de supervivencia pura y dura. Sin embargo, hacía tiempo que se había dado cuenta de que, a pesar de ser el mejor movimiento en esa situación, no era una buena idea y que no podrían salir pacíficamente de aquello. Esperaba estar equivocándose y que, al marcharse el invierno, pudieran retomar el camino y alejarse de ellos.
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—El estado de Bonnie es VIVA. Como sabréis los que jugásteis al juego, es estado de algunos personajes depende de las decisiones tomadas por el jugador, los cuales determinan si un personaje vive o muere.
[Capítulo re-editado en: 13 agosto de 2020: Cambios en la redacción y corrección ortográfica]
