Bonnie despertó, agitándose por una horrible pesadilla: soñó con la muerte de Luke. De nuevo, el lago helado sobre el que caminaban comenzaba a agrietarse y ella ignoraba que Luke le gritase que siguiera hacia delante. ¡No podía dejarlo ahí, con el lago agrietándose y los caminantes a su espalda avanzando! Bonnie hizo la locura de acercarse a un hielo que ya se había roto parcialmente y entonces el hielo bajo sus pies se abrió para engullirlos a ambos. En su pesadilla no había ningún agujero por el que volver a salir a la superficie sino que los trozos de hielo flotantes en el agua conspiraron para fundirse de nuevo y tapar cualquier salida... casi parecía que el mismísimo lago les quería negar la salvación. Desesperados y notando cómo sus cuerpos se llenaban de agua congelada golpeaban aquella prisión helada con sus puños, con toda la fuerza que podían, tratando de abrir una salida. Luke fue el primero en perder el aire por completo de sus pulmones. Bonnie pudo ver cómo cuando eso ocurrió Luke comenzó a hundirse hasta que la oscuridad helada del lago lo engulló. Bonnie sabía que no tardaría mucho en pasarle lo mismo así que golpeó con más desesperación el hielo tratando de que alguien la oyera al otro lado, cualquier persona viva. Al otro lado de la capa de hielo comenzó a ver las caras de muchas personas a las que había mentido o traicionado, la miraban con desaprobación antes de que sus facciones se transformasen en las de otra persona. Cuando pasaron unos segundos el rostro metamorfo se alejó o quizás era ella quien se estaba hundiendo y por eso parecía que se alejaba, no podía decirlo muy bien. Ahí, su pesadilla terminó.
Bonnie se dijo que, en cualquier caso, sólo era una pesadilla: su ropa estaba seca, no se estaba congelando hasta la muerte, podía respirar si tomaba una bocanada de aire. Necesitó unos segundos para hacerlo: era como si temiera que en lugar de tomar oxígeno fuera a tomar agua helada. Volvió a respirar. "Aire...", pensó, logrando tranquilizarse y aterrizando en el mundo real. Su cuerpo ya no tiritaba de frío gracias al abrigo que le daban las paredes de esa habitación en la que estaba. Era una especie de almacén muy amplio y repleto de cajas apiladas y cerradas, al cual se accedía por una trampilla cerrada y unas escaleras. Bonnie estaba segura de que siendo así de amplio debía haber más de esas en alguna parte o incluso una especie de montacargas o ascensor para subir y bajar mercancías. Había un fuerte olor a cerrado que indicaba que las pequeñas ventanas rectangulares no se habían abierto en mucho tiempo pero honestamente Bonnie prefería aguantar el olor antes de aguantar la brisa fría colándose por las ventanas. No sólo eran pequeñas sino que además estaban situadas a gran altura, una inalcanzable para ella sin ayudarse de algo más. Lo poco que podía ver era el suelo: inconscientemente abrió mucho los ojos y esbozó un gesto asustado, esperando ver los pies arrastrándose de algún caminante al otro lado de la ventana peor eso finalmente no ocurrió. "Realmente el lugar parece seguro de caminantes" se dijo a sí misma.
Bonnie intentó mover las manos y, al no poder separarlas, se percató de que sus muñecas estaban constreñidas por una atadura de plástico. Sus piernas estaban libres pero tenía demasiada hambre y sed como para que sus piernas la sostuvieran bien así que deambular por el lugar para buscar una posible salida en caso de necesitarlo era imposible de momento así que sencillamente prefirió dejarlo estar. En su lugar, alzó la voz:
—¿Hola? ¿Alguien puede oírme?—nada, nadie respondía. No podía evitar preguntarse si la habían salvado de los caminantes sólo para dejarla morir de hambre y sed en aquel lugar—¿Vince?
Pasaron algunos minutos hasta que vio que la trampilla se abría y alguien bajaba de la trampilla. Suspiró de alivio al ver que era Vince y que no traía un rifle sino un cuenco y un vaso. Su mirada era fría hacia ella y habló con total sequedad:
—Gachas y agua.
—Gracias por eso, Vince—no era la gran cosa pero para Bonnie que se estaba muriendo de hambre fue lo suficiente como para levantarle una sonrisa, la cual se borró rápidamente por la indiferencia que mostró Vince: no parecía contento de verla—¿Me desatarás para poder comer?
Vince desató a Bonnie, que agarró el agua con rapidez, tomándola de golpe mientras cerraba los ojos y disfrutaba del agua refrescando su garganta seca, el agua yéndose al lugar correcto y no a sus pulmones. Eso le impidió ver que Vince había sacado una pistola pequeña.
Vince la apuntó con el arma, a lo que Bonnie le dirigió una mirada triste... aún así no sintió derecho a quejarse. En otras circunstancias, comer siendo apuntada con una pistola habría sido incómodo pero estaba tan hambrienta que sólo podía pensar en la comida llenando su estómago al fin. Igualmente confiaba en que Vince no dispararía sin más, si la hubiera querido matar ya habría disparado antes o simplemente la habría dejado morir. Sin embargo que confiase en que no le metería una bala entre ceja y ceja no hacía que Vince fuera confiable.
—Has tenido suerte de que estuviera con ellos—espetó Vince—No te estarían tratando así si yo no hubiera estado ahí.
—Ellos... no son buenas personas, ¿verdad?—Bonnie había oído un par de cosas que ciertamente eran preocupantes—¿Me harán daño?
—No—respondió Vince—No estoy en posición de prometerte que saldrás de aquí ilesa pero intentaré hacer algo.
—¿Por qué estás con ellos, Vince?—preguntó Bonnie.
—El invierno está demasiado cerca como para ir por mi cuenta y... necesito proteger a Becca.
—¿Ella está aquí? No debería estar con este tipo de gente...—desde luego aquella panda de desalmados no era la mejor compañía para Becca—¿Dónde está Shel?—Bonnie notó un nudo en el estómago al ver que Vince desviaba la mirada con incertidumbre. Vince luego le dirigió una mirada ácida a Bonnie, que se excusó—¡Vince, yo... yo sólo quería escapar del campamento! No pretendía que nada malo os pasase, lo juro, no pretendía que tuviérais que pasar el invierno a la interperie...
—¡No...!—Vince se interrumpió a sí mismo. Iba a decir algo como "¡No me vengas con esas, puta mentirosa!"—¿Qué esperabas que pasase cuando tú y tus amigos atrajisteis a todos esos caminantes, Bonnie? ¿Esperabas que todos lo consiguiéramos o simplemente sólo pensabas en lo que tú querías y ni siquiera te acordarte de nosotros?
—¡Hice lo que tenía que hacer para escapar! Carver no nos habría dejado ir, nos habría asesinado antes que hacerlo, ¡y tú lo sabes!—fue lo único que Bonnie pudo decir en su defensa.
—Y yo estoy haciendo lo que tengo que hacer para que Becca y yo sobrevivamos. No tienes derecho a recriminarme nada, no después de lo que provocaste—le espetó Vince.
Bonnie no dijo nada más, sólo miró al suelo. Podía comprender la difícil situación en la que Vince estaba metido así que se limitó a seguir comiendo, notando cómo la culpa comenzaba a aparecer. Bonnie no había pensado en ellos, era la verdad, no podía simplemente reprocharle que estuviera furioso.
Las gachas desaparecieron pronto y aunque estaban algo amargas, consiguieron calmarle un poco el hambre. Cuando terminó, Vince guardó la pistola.
—¿Cuánto tiempo tendré que estar aquí?—preguntó Bonnie mientras Vince se agachaba y la ataba de nuevo.
—No lo sé—contestó él—Ahora responderás a unas preguntas. Y sin mentiras, Bonnie.
—¿Por qué me tratas como una jodida mentirosa, Vince? ¡Cuando sólo éramos nosotros, os conté todo sobre mí, sobre Leland, sobre que fui una adicta!—el tono de Bonnie mezclaba incredulidad y enfado: recordó esos días en los que se abrió con ellos, esos meses que habían sobrevivido juntos. Ella sintió tanta confianza en ellos en ese entonces que honestamente habría apostado un brazo a que ellos no la abandonarían como lo hizo Leland. Les contó todo durante una noche fría en la que se calentaban con una hoguera: que había sido una yonki, que había matado a la esposa de Leland por accidente... y lo mejor fue que ninguno de ellos la juzgó. De hecho Vince dijo que no tenía por qué preocuparse, que él también había hecho cosas de las que no se sentía orgulloso... pero que en su caso fueron completamente intencionadas. Desearía haberse cruzado con el Vince que aún no había sufrido todo lo que pasaron en el campamento de Carver.
—Hace mucho de eso. Confabulaste contra Carver, nos traicionaste a nosotros en particular... sería un estúpido si confiase en ti después de todo eso. Ahora seré yo quien haga las preguntas y te insisto—Vince hizo hincapié en esto—Si mientes será peor.
—Empieza con tu interrogatorio entonces—le dijo Bonnie entre dientes.
—¿Dónde están tus "nuevos amigos"?—Vince añadió en un susurro—Si deciden aparecer por aquí para buscarte las cosas se pueden poner feas para ti y para ellos—realmanete parecía preocupado por eso—No parabas de susurrar el nombre de Luke: ¿qué pasó con él?—la pregunta hizo que Bonnie se sintiera abofeteada al recordar a Luke, así que se quedó callada, con los labios entreabiertos y una mirada triste. Vince insistió—Tengo que saberlo, ¿dónde están tus compañeros?
Bonnie seguía callada: Vince no sabía si aquel silencio sólo era tiempo para elaborar otra mentira o en verdad había pasado algo muy malo con Luke. Bonnie sentía que tenía los labios sellados por la tristeza. Vince tuvo que sacar la pistola para que Bonnie consiguiera decir, entre lágrimas:
—Está muerto. No pude... no pude salvarlo, incluso si lo intenté. ¡Si tan sólo le hubiera escuchado y le hubiera cubierto como me dijo!—si Bonnie hubiera tenido las manos libres habría escondido el rostro en ellas pero aún así bajó el rostro y sollozó, sin poder evitar mantener estable su voz—Quizás si yo no me hubiera acercado el hielo no se habría roto y él seguiría vivo pero yo... ¡yo fui una estúpida!—la presión en el pecho se intensificó cuando pensó en Luke.
—Mierda—dijo Vince inconscientemente y cerrando los ojos, dándose y dándole a Bonnie unos segundos antes de seguir el interrogatorio. A él Luke no le caía particularmente bien, tampoco era como si se conocieran mucho pero no podía evitar sentir pena por Bonnie que sí parecía muy afectada por eso—¿Y el resto de ellos?
—Muertos, todos están muertos... las provisiones se nos acabaron, no encontramos refugio para el frío, los caminantes nos atacaron en alguna ocasión. Todos murieron, tarde o temprano—Bonnie estaba mintiendo pero tenía miedo a qué pensaría Vince si le decía que también había traicionado a "sus nuevos amigos".
También tenía miedo a que esa pandilla de desalmados se hiciera una idea equivocada y pensaran que alguno de aquellos a los que traicionó la estaban persiguiendo: sería muy peligroso que llegasen a la conclusión de que si ella estaba muerta no tendrían que preocuparse de ningún perseguidor. No parecía que Vince pudiera impedirlo incluso si quisiera, algo de lo que Bonnie ni siquiera estaba segura tras su conversación con él.
En el piso de arriba un caminante gemía débilmente. Estaba completamente atado y se le podían ver algunos dardos enganchados a su carne putrefacta. El caminante se retorcía cuando le clavaban un dardo. Dos hombres lanzaban dardos al caminante pero por sus caras no parecían conseguir acertar donde querían así que se rindieron. El hombre de la papada se rió a carcajadas y les dio una lata de cerveza a cada uno de sus subordinados. Aquel hombre se llamaba Ricardo y era el líder de esa pandilla. Si tuviéramos que dar una descripción rápida de Ricardo se trataría de la de un policía estadounidense de ascendencia latina que rondaba los 40 años pero que aparentaba bastante más. Estaba algo gordo pero también era fuerte y resistente para la edad que tenía. Él sentía que la situación de los caminantes era una especie de guerrilla y que, aunque quizás tuvieran que pasar unas décadas, el mundo se recuperaría. Su grupo se componía de unas diez o doce personas sin contar a Becca y Vince, muchas de ellas armadas y, algunos de ellos, delincuentes. Otras de esas personas eran trabajadores de la fábrica, hecho que resultó muy valioso ya que Ricardo no hubiera tenido ninguna idea sobre cómo utilizar todas esas máquinas. El lugar en el que estaban era una fábrica de deshidratados de frutas y vegetales así que el almacén estaba repleto de cajas llenas de centenas de botes con todo tipo de alimentos deshidratados así que las provisiones no representaban ningún problema. Ricardo había usado el pillaje para armarse y sin esperar demasiado utilizó las camionetas que había en la fábrica para ir a un lugar cercano y llevarse en grandes cantidades suministros básicos como agua, comida enlatada y además, alcohol y tabaco. A medida que pasaba el tiempo una botella de cerveza o una cajetilla de cigarrillos había adquirido más y más valor para aquellos que estaban deseando poder suplir su enganche, así que siempre salían ganando de los "intercambios". Por supuesto, no era como si algún idiota no hubiera intentado robarles... pero eso siempre salía muy mal para el ladrón. En definitiva, Ricardo había organizado aquello de manera muy eficiente.
Aquel día estaban de celebración: Ricardo había permitido tomar una lata de cerveza a cada persona del grupo para celebrar el triunfo de aquella "excursión" y las repartió él mismo, con palabras toscas de agradecimiento por haberse esforzado aquel día. La mayoría creía que lo que buscaban era gasolina para las camionetas y los todoterreno, agua y víveres que almacenar, sin embargo Ricardo no habría movido a tanta gente sólo para buscar cosas de las que no carecían sino que había salido a buscar algo muy concreto.
—Alegra esa cara: hoy es un muy buen día, Becca. ¿O es que estás haciendo una pataleta porque no te dejo beber alcohol?—dijo Ricardo acercándose a Becca que no parecía estar en sintonía con el resto de la "fiesta". Sí, aunque el detalle de no ser considerada lo suficientemente mayor para beber la molestaba un poco, era una nimiedad comparado con la furia que estaba sintiendo al pensar en Bonnie. ¿Por qué ella sí estaba viva después de lo que hizo mientras su hermana Shel estaba muerta o perdida? Eso no era para nada justo. ¿Por qué diablos Vince no entendía que simplemente no le debían nada a Bonnie?—¿Sabes dónde está Vince?—Ricardo llevaba dos latas de cerveza, la suya ya abierta y la que correspondía a Vince. Él sí estaba de buen humor así que bromeó—Su cerveza va a huir si no asoma la cabeza pronto.
—...debe estar con Bonnie—Becca no pudo fingir que estaba de buen humor—Como si quisiera esa porquería—no quería admitir que se sentía algo menospreciada por no tener edad de beber— ¿Qué estamos celebrando, de todas maneras? Nadie parece entenderlo excepto tú y aún así están muy animados.
—¡Todos esos sacos de abono! Eso están celebrando, incluso si no lo saben—Becca había dado cuenta de que habían traído bastante de esos aunque no le terminaba de ver el sentido a traer tantos consigo—En realidad esos sacos era lo que buscábamos en un principio pero no quise decirle a los chicos que les había hecho mover el trasero sólo para buscar sacos de mierda—añadió él.
—¿Nos vamos a hacer granjeros o algo así?—preguntó Becca levantando una ceja.
—Por ser tú, te diré un poco—Ricardo bajó la voz hasta susurrar. Él tenía la superstición de que hablar de grandes planes con muchas personas los estropearía—Digamos que "nuestras oportunidades de negocio" se abrirán aún más si le llevamos esto a cierta persona que lo necesita. Si esa persona consigue hacer lo que quiere hacer con el abono conseguiremos un trato realmente interesante—Ricardo se dio la vuelta, tratando de encontrar a Vince—¡A este paso, Vince se va a perder la celebración!
—Como sea—masculló Becca. Seguía un poco molesta con él. ¿Quién se creía para decirle qué era lo correcto y qué no? Ni siquiera eran familia.
Becca se acercó a un cubo con dardos para usar en la improvisada diana. Encima de la mesa había un papel en el que había escrito una lista de puntajes: por lo que leía, si acertaba en la zona de mayor puntuación sobrepasaría al resto. Becca agarró uno de los dardos, poniendo la yema del índice en la punta. Seguramente podía dañar a algo más que a un trozo de carne muerta con un dardo así de afilado si lo usaba bien.
Ricardo interrumpió el sorbo de su lata al ver que la chica se colocaba en la línea de tiro y hacía el amago de apuntar a una parte muy específica de la cabeza. En las reglas de aquella improvisada diana, ciertas partes de la cara eran la zona que más puntos otorgaba sin embargo como dificultad extra, aquel que acertase a matar al caminante perdía todos sus puntos. Ricardo se puso al lado de ella mientras le advertía:
—Vaya, ¿vas a apuntar al ojo? Si le das en el cerebro el podrido se morirá así que perderás todos tus puntos—Ricardo señaló a dos de los que estaban allí, que se habían estado divirtiendo con la diana momentos antes—Estos dos han fracasado antes intentándolo.
—Tienes que apostar fuerte si quieres ganar. No me compares con esos idiotas—respondió Becca con un tono algo prepotente. Fue un tono que despertó las miradas molestas de los dos jugadores anteriores ya que Becca solía actuar altanera sólo porque era la favorita de Ricardo. A Ricardo sí que le pareció un buen comentario—Ellos están borrachos, no es como si estuvieran en condiciones...
Becca se preparó y apuntó durante un poco más, sacando la lengua para concentrarse: finalmente, lanzó el dardo. Ella dio un salto de alegría y cerró los puños al ver que el dardo se había clavado en el ojo del caminante y que este se movía algo más furiosamente. El dolor debía haberlo "despertado" un poco porque los gemidos se convirtieron en sonidos más guturales y fuertes.
—¡Maravilloso!—Ricardo chocó manos con Becca—Estoy deseando conocer a tu hermana, ella debe ser otra bomba como tú—Ricardo vio la expresión de tristeza pasajera en la cara de Becca. De algún modo Becca se sentía culpable porque a Shel no le hubiera gustado ese ambiente mientras que ella se sentía completamente a gusto. ¡Sólo eran caminantes, no era como si sintieran nada! Shel y Becca no solían ver las cosas de la misma manera. Becca sentía que Ricardo sí que la comprendía y compartía más su manera de ver las cosas así que por eso sentía cierta compatibilidad con él. Becca odiaba ser tratada como un bebé: Shel y Vince siempre parecían querer alejarla de "lo divertido". Por supuesto, Becca pensaba así porque realmente no entendía hasta qué punto eran peligrosos los caminantes, los subestimaba. Las discusiones con Shel por darle lo que Becca consideraba "tareas aburridas" y apartarla de hacer algo que fuera medianamente peligroso eran frecuentes en el campamento y a menudo Vince intervenía para darle la razón a Shel.
—Ella es una aguafiestas, tanto como Vince pero ella es mi hermana. Ojalá estuviera aquí, celebrando con nosotros. Siempre peleabamos, yo no podía evitarlo pero si he pasado tanto tiempo discutiendo con ella y ahora resulta que en verdad está muerta...
Ricardo dejó las latas de cerveza y le pasó a Becca la mano por el hombro para confortarla. En verdad la niña parecía estar en horas bajas.
—Es natural que los hermanos se peleen. Ella sabía que la querías incluso si no se lo decías, ¿entiendes? Esas cosas se perciben, Becca. La encontraremos, vamos a remover cielo y tierra para recuperarla y traerla aquí, a tu lado.
—Es... es tan difícil que haya sobrevivido—suspiró Becca desanimada—Me cuesta creer que la volveré a ver viva.
—Mantendré la esperanza por los dos—le dijo Ricardo, apartándose de Becca. Le dio su lata de cerveza—Vigílame ésto, voy a llevarle la suya a Vince—Ricardo le guiñó un ojo a Becca—Lo notaré si bebes demasiado, ¿entendido?
Becca agarró la lata y cuando vio que Ricardo se alejaba le dio un sorbo corto y rápido. Becca fue a tomar otro dardo para pensar en algo más y contener un poco el enfado y la tristeza que sentía. Quizás se imaginaría que el caminante tenía la cara de Bonnie para descargarse un poco. Sin embargo, no quedaban dardos: ella había clavado el último en el caminante. Becca meditó si pedirle a alguno de los que estaban allí que sacasen los dardos para poder jugar.
—¿Es que "la gran tiradora" no puede acercarse a recoger sus propios dardos?—preguntó uno de los hombres de los que se había burlado antes al verla mirar hacia el cubo vacío de dardos.
—Vamos, deja a la pequeña niñita—la "defendió" el otro con tono condescendiente para irritarla—Apuesto a que no es tan gallita si se trata de cosas del mundo real como hacerse cargo de un caminante—la retó el otro con una sonrisa de suficiencia.
—Os tragaréis vuestras palabras, imbéciles—masculló Becca, mirando al caminante con expresión de seguridad durante unos segundos. Dejó la lata de Ricardo sobre unas cajas que servían de mesa y sobre la que también estaba el papel con los puntajes.
Luego caminó hacia el caminante. A medida que se acercaba, la expresión dura de Becca se desvanecía y el caminante parecía más y más ansioso al oler carne fresca aproximándose: sin duda tenía mucha hambre, pues comenzó a emitir algo parecido a un grito roto mientras intentaba liberarse de sus ataduras torpemente. ¿Estaba gritando por el hambre? Bueno, no eran tan inteligentes, aquella cosa simplemente sentía que había comida muy cerca y que no la podía tomar. La fuerza de sus mordiscos al aire sonaban como chasquidos iracundos y se agitaba con más y más fuerza. Becca alargó el brazo hacia un dardo que había clavado en el brazo del caminante, respirando agitadamente porque se movió con más violencia pero se obligó a no retroceder y lo sacó. Hubo un sonido viscoso provocado por la punta de metal abandonando carne blanda y putrefacta.
Becca suspiró de alivio, notando que la tensión de su corazón se detenía un poco: ése era el primero... quedaban bastantes más aún. Cuando se agachó un poco para sacar el penúltimo dardo del costado del caminante, algo salió mal.
Un ruido muy fuerte por parte del caminante llamó la atención de todos. Becca sólo había tenido tiempo para ver que, repentinamente, el caminante se echaba hacia delante, cayendo sobre ella y tirándole al suelo. Becca emitió un quejido y un grito. "¡El podrido se ha desatado!", alertó alguien a su alrededor. Lo cierto era que para Becca en esos momentos el mundo se había reducido a ella y ese caminante. Nunca había tenido uno así de cerca, o si lo había tenido, alguien había estado con ella, ya fuera Vince o Shel. Becca, mientras forcejeaba, trató de alcanzar el cuchillo que guardaba en su bota, por consejo de Ricardo. A su alrededor había mucha agitación pero nadie hacía nada.
Asustada porque el caminante estaba ganándole el forcejeo Becca chilló entre lágrimas y buscó con la mirada al resto del mundo para pedirle a alguien que le sacase al caminante de encima. Vio a Ricardo y a Vince, al parecer éste último le recriminaba algo a Ricardo. ¿¡Qué diablos estaban haciendo ahí discutiendo en ese momento!? ¿Por qué no hacían algo?
—¡Ayúdadme!—chilló Becca desesperada, mirando tanto a Vince como Ricardo—¡No os quedéis mirando, me morderá!
Ricardo se limitó a patear una pistola en dirección a Becca. La pistola quedó a unos centímetros del brazo de Becca:
—¡No eres un bebé, Becca!—gritó Ricardo—¡Lucha contra ese podrido!
Era obvio que nadie iba a ayudar: Vince hizo el amago de ir a ayudarla pero los hombres de Ricardo lo detuvieron. "¡No voy a morir por esta mierda!" se dijo Becca, utilizando las piernas para mantener a raya al caminante y estirando el brazo hacia la pistola. Al ver que no conseguiría mucho maniobrando con una sola mano, utilizó la mano en la que tenía el cuchillo para trazar un corte directo en la cara del caminante, exactamente a la altura de los ojos. Eso provocó que el caminante echase el torso hacia atrás por el dolor durante un tiempo muy escaso pero el suficiente como para que ella pudiera patearlo con fuerza. El caminante quedó tirado en el suelo y ella provechó esto para soltar el pequeño cuchillo y agarrar la pistola con ambas manos. Sabía disparar pero aún así estaba nerviosa y temía fallar. Se aconsejó a sí misma apuntar como hizo antes jugando a la diana y también se obligó a controlar el miedo al notar la mano del caminante tratando de escalar por su pierna antes de apretar el gatillo. ¡Bang! Como Becca seguía oyendo ruidos por parte del caminante descargó una segunda bala, ¡bang! Entonces los quejidos hambrientos del caminante cesaron del todo, confirmando que estaba fuera de peligro.
Becca seguía pistola en mano, la parte más asustada de ella se temía que aquel caminante volviera a levantarse a pesar de todo. Los hombres de Ricardo soltaron a Vince, que observaba el charco de sangre en torno a la cabeza del caminante y a Becca, que seguía apuntándolo y alerta. Ricardo se acercó a Becca:
—Ya ha pasado, Becca: puedes soltar la pistola—Ricardo le ofreció la mano para que Becca pudiera ponerse en pie y luego, añadió un consejo—No te olvides de que ahí afuera el sonido de un disparo atrae a más caminantes.
Becca se levantó, aún algo agitada por lo que acababa de suceder pero motivada por haber demostrado que podía quitarse de encima a un caminante. Vince se acercó a ella y le dijo que sería mejor que se fuera a la cama para recuperarse del susto pero Becca negó con la cabeza. Ella frunció el ceño y se acercó al caminante muerto, arrancándole del ojo el último dardo que quedaba en su cuerpo: levantó el dardo y miró a esos dos idiotas de antes, notando que el miedo se evaporaba y se convertía en una sensación que mezclaba orgullo y alegría. Apostaba a que todos los presentes esperaban verla llorar o morir pero no. Era esa cosa la que estaba muerta y era ella la que seguía viva.
—Lo conseguí, hijos de puta.
— — —
N.A:En este fic tomamos como base que en 400 días, Bonnie consiguió hacer que Leland abandonase el cuerpo de Dee, y que luego Leland la abandonó al enterarse de la verdad, ya que Bonnie le mintió en el maizal.
[Capítulo re-editado el 14 de Agosto de 2020: Cambios en la redacción, corrección ortográfica, cambios leves en el contenido.]
