Heridas de Guerra


El último beso.


Sus ojos se abrieron a todo lo que podían dar, no podía creerlo de verdad que no. ¿Cómo podía acabarse un mundo en menos de cinco minutos?

— ¿Me escucha?

— S-Si…

— Lamento mucho ser quien le de estas noticias.
— ¿Dónde está?

— Sus cenizas están depositadas en el monumento que se realizó para conmemorar a todas las personas que esos "vengadores" han Ja… ayudado a pasar al más haya.

— E-entiendo.

— ¿Seguro que está bien?

—Sí… gracias por todo… adiós.

Habían pasado unas horas desde que nuevamente estaba libre, y lo primero que hizo fue tratar de comunicarse con Leila, aquella mujer que no solo era su mejor amiga y confidente sino la persona de la que se había enamorado.

Y ahora ya no estaba.

Leila Taylor era una periodista que siempre había luchado por la integridad de la igualdad afro-americana y del mundo. Fuerte, independiente y sin un solo pelo en la lengua. Ella era capaz de decir todo aquello de lo que otros temían hablar. Era, impresionante. Sam observo la fotografía en la que posaba junto a ella, fue tomada unos días antes de lo sucedido en las naciones unidas, antes de que todo esto comenzara a destruirse y ahora…

Su puño impacto en la pared de la habitación mientras trataba de evitar que la tristeza le consumiera. La frustración que sentía era demasiada y la realidad que estaba viviendo demasiado apabullante.

— ¿Por qué?

Se preguntó, pero esa pregunta no era la correcta. Siempre pasaba que alguien estaba en el momento y lugar equivocados. Y así le paso a ella. Pero no podía, no quería aceptar la cruel realidad.

"Créeme que la peor guerra no es contra los abstractos pensamientos, las armas o "aliens". Es el momento en que una persona depende de ti cuando dices Woo, ahora si debo darlo todo por esto"

Sintió como se apretaba su corazón al recordarla.

Unas horas después estaba ahí ocultando su rostro. Oficialmente aún era un prófugo, pero tenía que ir a decirle adiós. Las rosas y fotografías cubrían el pequeño lugar donde estaba este monumento. Había personas que hablaban tanto mal como bien de los Vengadores, pero Sam solo podía ver el nombre de ella grabado.

"Leila Hot'Mamma Taylor" respiro profundamente delineando con el índice aquel nombre, para después besarlo tenuemente y darse la vuelta para marcharse. Quizás no volvería a verlos, pero podía al menos recordarlos.

A veces el dolor más grande viene de los que nos han dejado ya.