Heridas de guerra.
Este fanfic esta basado en el final de CW, si no la has visto aun es mejor que no entres ya que contiene spoilers(?)
Los personajes son de Disney/Marvel.
Sonrisa:
Scott sabía que estaría en problemas con Pym después de lo ocurrido. Al menos esperaba que el estar del lado contrario a Stark le ayudara a ablandar al viejo, pero antes que todo eso necesitaba ver la pequeña y dulce sonrisa de su pequeña Cassie.
Sin embargo no estaba en casa. Seguramente Maggie la había llevado a algún lugar aquel sábado, ya le llamaría después para pasar tiempo de calidad con su niña. Ahora era momento de tomar valor como Luke Skaywalker y enfrentarse a Darth Vader, en este caso al viejo Dr Pym.
Al llegar a la rustica casa la puerta se abrió dejando ver a una escéptica Hope, le encantaba aquella mujer de ojos claros y principios. ¿Se atrevería a robarle un beso? Si de todas formas Pym estaba molesto con él ¿Por qué no?
— ¿Y? ¿Qué desea señor Lang? – la voz arisca de Hope le demostró que no, no era momento de besos.
— Eh si… Vengo a ver a Hank…— esbozo su mejor sonrisa y se permitió entrar a la casa. ¿Es que ella también estaba molesta?
Una vez que estuvo dentro camino rumbo a la sala donde con seguridad le esperaba Hank, y sí ahí estaba tomando café.
— Sabes que eso no ayudara a tu hipertensión ¿cierto?— contrario a lo que pensó Pym ni se inmuto con su presencia, bebió el café y después de dejar su taza en la mesa le observo a través de sus anteojos.
— Toma asiento Scott. — de acuerdo, Lang comenzaba a sentirse bastante nervioso por esto. O quizás y solo quizás lo felicitarían. ¡Claro! Se lo merecía después de todo. —en todo mi tiempo de vida jamás había conocido a ser más imprudente e idiota. ¿Cómo se te ocurrió la grandiosa idea de meterte con esos vengadores que solo causan problemas? ¿Cómo Scott?
—Hank yo…
— No, ahora vas a escucharme bien; comprendo realmente la postura de no querer firmar el acta de Sokovia, incluso podría justificar el hecho de que fueras tan estúpido para aumentar tu tamaño en la batalla cuando lo has probado tan solo una vez. ¿Es que no te importa que pudiera darte un paro cardiaco? —los ojos azules de Pym los traspasaron, de pronto Scott se sintió como un niño pequeño. —Y lo más importante… Por tu grandiosa participación casi obtienen mi tecnología ¿en que estabas pensando? No, más bien ¿acaso estabas pensando?
Eso le había ofendido de sobremanera, después de todo él había ayudado en gran manera a reformar el traje de Antman, por lo que estuvo a punto de responder.
— ¡Papá! — le regaño Hope, de inmediato la observo, ella podía ser muy ruda y dura pero era en realidad muy dulce por defenderlo de su padre. — Sé muy bien cuán importante es la tecnología Pym para ti, pero pudo morir… — sí, esa era su Hope. Le sonrió de inmediato. — Y tu… ni se te ocurra sonreírme, ¿acaso no recuerdas todos y cada uno de los malditos problemas que tuvimos para recuperar el traje y la formula de Darren? —los ojos de Hope chispeaban con molestia, ella se acercó a él y Scott solo pudo hacerse un poco hacia atrás en la silla. — ¿Tienes un mínimo de idea de lo que perdiste con esto?
Ok suficiente. Eso ya era demasiado. Él estaba ayudando al capitán América, estaba luchando por ellos. No se merecía tanto regaño. Azoto sus palmas en la mesa causando que un poco de café se derramara en la mesa.
— ¡Basta! Sé bien que las cosas no salieron como se esperaba, pero estoy bien y todo está bien. Además ahora somos parte de algo más grande. ¡Estuve con el Capitán América! Y si me disculpan iré con mi pulga porque estoy seguro que ella si estará orgullosa de mí. — se incorporó de la mesa y se dispuso a salir de ahí. Ya volvería para después hablar con más calma.
— Margaret se fue.
Aquellas palabras de Pym lograron detenerlo en el marco de la puerta, se giró de inmediato para enfrentarlo.
— ¿Qué quieres decir?
— Scott… Maggie nos pidió que te entregáramos esto. — esta vez la voz de Hope se volvió una décima más dulce mientras le entregaba una carta, donde se podía observar la caligrafía de Maggie.
— ¿Qué se supone que está pasando...?
— Las repercusiones de unirte a un grupo de niños que no saben lo que hacen. Scott te enfrentaste a las naciones unidas, realizaste un desacato completo y pese a tus buenas intenciones el gobierno los cree peligrosos ahora. Margaret recibió una visita el día de tu arresto. Intentaron llevarse a Casandra y… el único acuerdo al que llego fue que jamás volverías a poner en peligro la integridad de la niña, por lo que se marchó. No la busques porque no vas a encontrarla Scott.
— ¡ELLA ES MI HIJA! ¿CÓMO PUDO HACERME ESTO?
— Te equivocas… tú te lo hiciste Scott. En el pasado pase por algo similar, y decidí colgar el traje en el momento justo. ¿Y tú qué hiciste Scott?
— Yo salve al mundo con los Vengadores.
Pym lo observo por largo rato con aquellos ojos azules que le caracterizaban tanto. Para después negar con la cabeza. — Pensé que había elegido bien, pero fue cierto lo que una vez me dijo mi hija.
Observo a Hope que no quería ni verlo. Se acercó a ella tomándole de los hombros para buscar una salida, que todo aquello era solo una mentira para fastidiarlo, que todo era una maldita broma. Él no podía vivir sin ver a su Cassie.
— Lo siento.
—No, no… yo… yo iré por Cassie, seguramente todo es culpa de ese Stak. Hank, por favor… por favor ayúdame a encontrar a mi hija. — rogo desesperado dirigiéndose esta vez a Pym. No podía aceptar no volver a ver a su hija.
A veces las consecuencias de nuestros actos son más duros de los que parecen.
