Había ido a visitarlo cada día desde el accidente, le llevaba flores y lo que deseara de comer aunque no pudiera acabarse ninguna comida.

Sólo el escritor evadía el tema con respecto al pasado, aún seguía escribiendo pero hacía años que Aikawa no era su editora, ahora era otra de nombre Jun. Tenía menos encargos y tenía más tiempo libre, de hecho vivían en otro sitio. Sobre Takahiro, él con su esposa y sus dos hijos se mudaron a América, ellos pedían información acerca de Misaki todos los días pero el escritor todavía no podía decirle nada acerca de su falta de memoria.

—Usagi-san—Llamó al escritor sacándolo de sus pensamientos, estaba sentado en su cama apoyado en unas almohadas, ya podía hablar y abrir sus ojos con facilidad. Aún sus heridas le ardían y con el medicamento estaba controlado— ¿Estás muy serio?

—No es nada—Sonrió y se sentó a su lado—No te preocupes por eso…—Susurró contra su mejilla, a pesar de todas esas heridas no sufrió muchas en su rostro. El menor avergonzado se sonrojo y miró hacia abajo, notando las manos del escritor sobre las suyas, pero notando algo diferente.

—¿Eh?.. ¿Desde cuándo te gustan los anillos? —Dijo notando como el escritor se tensaba mientras sentía como los delicados dedos tocaba su anillo dorado.

—Ah… Pues… sólo me gusto.

—Se mira costoso.

Lo es.

—No lo es tanto.

—Tiene un bonito grabado—Señaló las líneas plateadas al contorno del anillo y sus ondulaciones en el centro.

Antes de poder alcanzar a decir algo entró el doctor alterando al pobre castaño porque el mayor seguía a su lado. Con un suspiro Usami se bajo de la cama, lo hacía por Misaki, había olvidado que su esposo se avergonzaba con tanta facilidad.

—¿Cómo se siente? —Preguntó respetuosamente.

—El dolor es soportable—Le respondió, duraron unos minutos haciendo preguntas sobre el estado de salud mientras hacía anotaciones. Al finalizar llamó al escritor para platicar a solas, fuera del cuarto.

—¿Ha recuperado algo de su memoria?

—No, sigue creyendo que acaba de graduarse…

—Humm—Miró al vacio unos segundos y luego enfocó a Akihiko—Por favor sígame.

Llegaron al cuarto del doctor y sacó una tomografía del cerebro del menor y lo puso en un negatoscopio. Señaló una parte especifica que había sufrido isquemia y se había lastimado, en un principio era una secuela muy pequeña ya que se había afectado una parte donde almacenaba la memoria y que para su fortunio los sitios donde se guardaba y donde se almacenaba nueva información estaban intactos.

—¿Entonces no podrá recuperar su memoria?

—Me temo que no—Concluyó con una voz apagada— Pero, su estado ha mejorado, cuando usted crea correcto informárselo, puede hacerlo. O si lo prefiere yo puedo hacerlo.

—No…Yo lo haré, gracias doctor— El doctor salió de su oficina no sin antes apoyar unos segundos su mano en el hombro del peliplata.

Se quedo unos minutos afuera de la habitación del castaño pensando en cómo abordar el problema. Finalmente suspiró y entró al cuarto donde fue recibido con una mirada de preocupación.

—Te demoraste… ¿Pasó algo malo?

—No, sólo me informaron unas… cosas—se acercó a su cama para sentarse.

—Te miras inquieto.

—Creo que debes saber algo—Suspiró.

—Me estás asustando.. —Se rió nerviosamente— ¿Por qué tan ser.. —Se calló cuando Usami sacó algo de su bolsillo y lo puso en su mano— ¿Un anillo?

Para precisar era un anillo exactamente igual en diseño que el de su acompañante, sólo que éste era de su medida.

—Esto es tuyo—Envolvió su mano con la suya— Cuando te accidentaste lo tenias puesto, te lo quitaron para tratarte y me lo dieron a mí.

—¿M..Mío? Pero.. yo… no lo conozco…

—Perdiste algo de memoria, mucha memoria…. Y tal vez no la recuperes nunca…

Se quedó estático mirando a sus manos.

—¿Qu..é? ¿Esto… es en serio?—Su voz se hizo un susurró, algo de eso sospechaba desde antes.

—Lamentablemente si—Se acercó cuidadosamente para depositar un beso en la mejilla del menor. Notó que había empezado a derramar algunas lágrimas.

—Oh.. no puede ser… Eso.. ¡Por eso! —Le miró al mayor y bajó de nuevo la mirada— Con razón… Sabía que te mirabas distinto…

—He crecido—Sonrió avergonzadamente— Al igual que tu.

Se notaba desconcertado y temeroso mirando su regazo mientras soltaba lágrimas silenciosamente.

—No te preocupes, todo lo que perdimos se puede recuperar. Lo importante es que estás bien y que seguimos juntos.

—Juntos…—Susurró— ¿Juntos? ¿Cuánto tiempo ha pasado? —Dio un respingo—¡No me digas que ese anillo es..!

—Eres mi esposo Misaki—Besó la mano en la que sostenía su anillo— ¿Es acaso tan malo?

Terminó de decir notando como el castaño se ruborizó completamente y su respiración aumentó, esa era una noticia que aún no podía asimilar.

—¡E..Es..Esposo! ¡Pe..pero todo! ¡Nii-chan! ¡Tu..Tu trabajo!

—Takahiro ya sabe, también mi público, no hubo ningún problema.

Si hubiera tenido la fuerza suficiente hubiera escondido su rostro en sus rodillas o lo hubiera tapado con sus manos.

—Tienes veintiocho años, ha pasado bastante tiempo ¿No es así? —Dijo calmadamente con un toque de nostalgia en su tono de voz.

—Perdí… seis años.. —Comenzó a hipear por la cantidad de sus lágrimas.

—No, no los perdiste, si los viviste.. y fuiste feliz, así como aún puedes serlo— Se acercó y con cuidado lo abrazó.

—Usagi-san— Sollozó en el pecho del escritor. A lo que escuchó una ligera risita.

—No sabes lo raro que es escucharte llamarme así, hacía tanto tiempo que no lo escuchaba—Apoyó su cabeza con cuidado sobre la del menor. Duraron así unos minutos hasta que Misaki se separó y con ayuda del peliplata lo acostó justo como estaba. Notó como miraba su anillo curioso, leyendo su inscripción con detenimiento y justo cuando iba a ponérselo lo detuvo.

—No, por alguna razón te lo quitaron cuando entraste, hasta que te recuperes podrás ponértelo— Tomó el anillo y lo volvió a guardar en su bolsillo.

—Hum.. —Asintió—Está bien, y…bueno… ¿Entonces te llamó por.. tu nombre?

—Si te sientes cómodo con eso, no quiero forzarte a nada—Le tomó de la mano—No es como si me molestará "Usagi-san".

—S..Sí.. soy tu esposo…—Sonrojo masivo— Debo llamarte por tu nombre—Usami sonrió ampliamente era exactamente las mismas palabras del porque le empezó a llamar por su nombre en primer lugar— Akihiko..

Sonriendo se acercó para unir sus labios con deseos de acariciar sus lenguas. Intentó hacerlo con suavidad y paciencia danzando con lentitud, le tomó por la mandíbula con una de sus manos, sintió como suspiró tomándolo de la camisa con la poca fuerza que tenía.

Unos segundos después concluyó el beso. Sonrió ante la expresión de vergüenza y le beso la mejilla.

—Parece que no has olvidado como besar— Se rió ligeramente.

—Tú.. lo haces mejor— Se cubrió con una mano su rostro sonrojado escuchando se reía suavemente.

—Te amo.

—Hum.. A..Akihiko… Yo… ¿C..Cómo.. me comportaba?

—No te fuerces, ya sé lo terco que puedes ser—Le sonrió con ternura—Quiero que sepas que yo te amo, te amé antes, ahora y estoy seguro que no importa cuánto pasé yo te seguiré amando.

—Pero... quiero hacerlo… porque yo…—Musitó avergonzado.

—Misaki, sé que para ti es difícil decirlo, no es como si no te hubiera conocido—Posó su cabeza en el cuello de su esposo—Sólo sé tú mismo, te lo pido.

—No.. A mí me cuesta decir esas cosas, pero… en este caso… yo ya las he dicho… tú.. ya las has escuchado de mí, no puedo quitarte eso… No sería justo—Unas pequeñas lágrimas seguían cayendo— Esto.. lo hago porque yo.. te amo—Le miró con las cejas deprimidas y un gran sonrojo.

—Misaki…Yo también te amo, pero agradecería que te ocuparas de ti mismo. No te esfuerces—Le besó la mejilla.

—Pero…

—Nada de peros, estás en un hospital, tuviste un accidente.. No está mal ser egoísta y tú sabes que puedes ser egoísta conmigo.

.

.

.

.

Pasó todas las horas posibles que le permitieron en el hospital, hasta que era tiempo de que Misaki se durmiera, sin muchos deseos de irse, pensó en el bienestar de su pequeño. Aún estaba herido y ocupaba recuperarse.

Le dolía que todos esos bellos recuerdos ya no los compartieran, todas las noches que se quedaban hablando, su noche de bodas, su luna de miel… Su nueva casa. Ahora todas esas cosas permanecían en su memoria.

Suspiró pesadamente, viendo el hospital desde la oscuridad de las calles. No había mucho problema por él, más le dolía por lo que sentía su esposo.

Se subió en su carro y partió a su casa. Vivía en un condominio sólo que uno más lujoso y con una habitación principal el doble de grande, por el derrumbe vivía temporalmente en un hotel, lo que más deseaba es escoger un nuevo departamento con el castaño pero dada su condición tardaría casi un mes en recuperarse.

Busco las opciones que tenía en internet, luego pediría su opinión en el hospital.

En el hospital, ya le habían dado un calmante lo que le permitía dormir. Antes que la medicina hiciera del todo fue efecto pensó acerca de lo que había pasado, no había procesado todo lo sucedido.

Tenía veintiocho años… Podía imaginar que estaba trabajando aunque no recordará de que… Usagi-san.. Es decir Akihiko era su esposo.

Era mucho. Le dolía no recordar esos valiosos sucesos ¿Cuándo se habían casado? ¿Cómo se lo propuso? ¿Qué dijo su hermano?

Sentía como si estuviera traicionando a su… esposo al no poder recordar nada.

Miró su mano derecha, notando una zona más clara en su piel en donde debía estar su anillo.

¿Qué tan diferente me veré? Pensó dejándose llevar por la inconsciencia.