—Akihiko—Dijo el menor siguiendo por el departamento al escritor—¡Akihiko!—Grito molesto cuando lo vio escapar de la casa. Suspiró frustrado, era la tercera vez que sucedía ¿Qué pasaba? Se dejó caer en uno de los sofás cubriendo con sus manos sus ojos.

No entendía, su.. Esposo le había dicho que le contaría todo.

"Poco a poco"

—¡Pero no me quiere contar nada!—Explotó encorvándose apoyado en sus rodillas, miró su anillo reposando en su dedo, hizo un gesto y lo tocó con dos dedos de su otra mano—Nada—Musitó.

Aun desconocía tantas cosas, Akihiko le ha contado, sin entrar mucho en detalles, todo de los demás pero cuando se trata de él… Se rehusaba por completo.

Es de él de quien más deseo saber, que hicimos, que me dijo, que sucedió, que hemos vivido juntos y todo los obstáculos que hemos pasado.

Ni siquiera recuerdo nuestra boda, o si hubo boda. Sé que es vergonzoso pensarlo, incluso pensar que él es mi esposo hace que se me enchine la piel. Pero quiero saber ¡Quiero saber!

Resopló levantándose, eso no se iba a quedar así, caminando a paso firme llegó a la puerta y la abrió de golpe, de repente su voluntad flaqueó, todavía no se sentía confiado de salir solo.

¿Qué debería de hacer?

Akihiko le había dado unos cuantos recorridos pero no bastaba.

¡De igual manera! ¡Lo esperaría!

Suspiró molesto, y se sentó en la entrada de la puerta.

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Pasaron un par de horas, mientras tanto el menor se estuvo entreteniendo en el celular, dormitó un rato y batallo en encontrar una buena posición en la que se despertara si en grado caso Akihiko regresaba.

Cuando dieron las ocho de la noche, unos pasos lo alertaron y se puso en posición parado justo enfrente de la puerta sin hacer ningún ruido. Las llaves se escucharon y tragó saliva nervioso ¿Por qué su corazón siempre se alteraba tanto?

El mayor abrió la puerta y se quedó paralizado al ver a su esposo mirándolo incriminatoriamente.

—Misaki—Musitó.

—Akihiko, no voy a desistir ¡Ti..Tienes que decirme!—Apretó sus puños y sintió las lágrimas formarse, abrió los brazos impidiéndole la entrada—¡No te dejaré pasar! ¡M..maldición Akihiko es mi vida! ¡Es la vida que comparto contigo y no hay manera en que le pregunte a alguien más!

—Lo sé—Declaró, acercándose cohibiendo al menor—Ya lo sé—Cerró los ojos y tomó de las manos del chico—Misaki, no quiero decirte, me parece muy pronto, quiero que te recuperes.

—Ya estoy bien... —Musitó correspondiendo el agarre—Me has contado de mi hermano, de Kaoruko, de mi trabajo, pero no me quieres decir lo que es... Más importante.

—Misaki..—Cruzaron miradas, fue en ese momento cuando las lágrimas rebosantes del muchacho se derramarán. Se vio envuelto en sus brazos sin que se diera cuenta. Una de las manos del escritor fue hacia su cabello y lo acarició con ternura.

Él siempre lo sostenía como si fuera a romperse.

—Todo lo que viví contigo es grandioso, me hace tan feliz que en ocasiones pienso que todo ha sido un maravilloso sueño, grato es cuando me doy cuenta que todo ha sido real y sigo con mi Misaki—Apretó el agarré dejando caer su frente en el hombro del muchacho—Créeme que nada me haría más feliz que contarte —Continuó antes de que el castaño dijera algo—Pero te conozco Misaki, lo que menos quiero es que te sientas culpable y triste por no poder recordarlo—Se separó del muchacho y bajó hasta su rostro—Yo sólo deseo hacerte feliz, incluso he pensado que lo que haya pasado no importa, podemos volver..

—¿¡C..cómo no va a importar?! —Tomó con fuerza los hombros del mayor—No importa que yo no recuerde ¡Es algo que yo viví contigo! ¡Es un tesoro! Y quiero saberlo todo, t..tienes razón.. Tal vez me sienta mal y culpable pero quiero saber porque... Eres tú... Así que.. Por favor.

El cuarto se envolvió en silencio más los sollozos del castaño. Los dedos largos del escritor acariciaron las mejillas del chico y limpiaron las lágrimas con delicadeza.

—Mírate.. Estas jugando sucio Misaki—Se rió besando sus mejillas.

—¡Cállate!

—No me gusta verte llorar —Cerró los ojos al sentir los labios sobre los suyos. Movieron sus labios suavemente, el escritor rodeo sus brazos en la espalda del menor acercándolo más para adentrarse en su cavidad, dejando que sus tristezas y penas se desvanecieran.

Sus manos bajaron de sus mejillas hasta su cuello y tomando su nuca para profundizar aquel beso, el aliento del castaño se esfumó y su cabeza comenzó a dar vueltas. Odiaba que Akihiko tuviera tanto poder sobre él, lo hipnotizaba y lo controlaba tan fácilmente.

Sus piernas comenzaron temblar, justo cuando se tomó del cuello del escritor se dio cuenta de sus acciones, liberándose abruptamente del beso.

—¡No! No no no, ahora tú estás jugando sucio—Le recriminó, frunciendo el ceño—No.. —Bajó el rostro—No puedo aceptar una negativa.

Akihiko soltó una leve risa y volvió a acercarse a su lindo esposo, colocando su frente sobre la de él.

—Tan terco…—Murmuró cerrando los ojos para sorpresa del castaño—¿Qué voy a hacer contigo?

Misaki parpadeó un par de veces atónito de lo que veía, ¿Acaso era posible que el gran Akihiko-sensei estuviera cediendo?

—De acuerdo Misaki—Cambió su semblante a uno más serio—Sabes, en verdad odio verte llorar, al intentar protegerte sólo te lastimé más.

El corazón del nombrado se contrajo en un latido doloroso.

—No, ..no es cierto, no me has lastimado, ni ahora ni nunca—Los orbes violetas se asomaron, forzando a bajar la mirada verduzca al piso en nervios—C..comprendo, pro..probablemente en tu posición haría lo mismo. Creo que.. no sabes lo terco que también puedes ser—Su corazón quería estallar y su rostro estaba hirviendo, pero algo que notó es que de alguna forma las palabras en su mente salían con mayor facilidad de sus labios.

Akihiko robó un beso casto antes de separarse por completo con una sonrisa en sus labios.

—Soy tan afortunado de tenerte.

¡Pero jamás podría ganarle en lo directo a Akihiko!

Su rostro se volvió irreconociblemente rojo y combatió ante la urgencia de gritarle por sus palabras.

—Misaki—Habló el mayor tomando de sus manos, importándole poco el conflicto interno del joven que él mismo había creado—Dame dos semanas ¿Si?

—¿Eh? ¿Dos semanas?

—La única forma en que puedo expresarme adecuadamente es en la escritura, así que dame una semana para escribirte nuestros años.

El castaño bajó su rostro avergonzado, se preguntaba si siempre la voz de su novio ahora esposo, fue tan aterciopelada y seductora.

Asintió un par de veces, se sintió ser abrazado de nuevo, sólo que ahora era mucho más tranquilo, dejando que su corazón se latiera tan fuerte como quisiera, las manos del escritor se pasearon por su espalda y él sin contenerse correspondió el agarre.

Yo soy el afortunado de tenerte. Pensó Misaki abrazándolo con posesión. No sé qué hubiera pasado si al despertar, me hubiera enterado que no estás conmigo.

No lo hubiera podido soportar, pero estas a mi lado, así que no hay nada de lo que pueda temerle al pasado que desconozco, porque sé que al final estoy aquí contigo.

—Bueno ya es noche—Murmuró Misaki separándose del escritor—Debería preparar la cena.

Una sonrisa malévola se formó en los labios del peligris—No lo creo—El menor saltó al ver el brillo que recordaba a la perfección de su esposo—Después de tanto pensar en Misaki tengo que poseerte—Susurró en su oído pasando una mano a tocar descaradamente el redondo trasero del joven.

—¿¡Eh?!—Las palabras se fueron un instante, la vergüenza lo atacaba pero el mismo descaro y seguridad del escritor, le provocaba una excitación deliciosa— ¡E..espera! ¡¿D..de donde sacas esas cosas?!—Alcanzó a decir automáticamente, sus miradas se cruzaron, y la sonrisa del escritor se hizo más grande al notar la creciente lujuria que brillaba en aquellos orbes verdes. Anestesió su confusión al tomar sus labios nuevamente y lo cargó hasta su cuarto.

Desde que despertó la excitación era más fuerte, más súbita y tenía nombre.

Akihiko Usami.

Muy para el ego de su pareja.