Con un suspiro cerró el libro el cual había escrito sólo y exclusivamente para él, el rostro lo tenía en llamas, parecían muy reales aquellos eventos que el libro describía, fueron reales… Eso lo podía asegurar, lo que tenía planeado en ese momento ya había ocurrido, no sabía cómo sentirse al respecto, una parte aliviado… y otra parte… inconforme..

Es como si hubiera hecho trampa… Murmuró para sí, en su mente, más que nada, lo que más deseaba era pasar todo aquello por Usagi-san.. Akihiko corrigió en su mente, ahora que sólo podía leer aquellas palabras del pasado, le dejaban un hueco en la garganta. De pronto todas aquellos eventos a los que le tenía tanto miedo, habían ocurrido.

Miró el anillo sobre su dedo anular, tan fino y elegante, no quedaba con él, pero verlo le provocaba una enorme calidez en su pecho, cómo si siempre le hubiera faltado. A pesar de que se moría de ganas de saber todo.. absolutamente todo, no quería desesperarse, cada renglón, cada palabra, era importante, y así cómo el tiempo quería asimilarlo todo en su momento.

Ni siquiera sabía cuántos llevaban de casados ¿Era reciente? ¿O fue casi inmediato de decirle a Takahiro?

Tragó amargo conteniendo sus ansias, no estaba bien, tenía que despejar su mente, aún el evento de su hermano le había dejado la cabeza y el corazón hecho garras, no sentía cómo si pudiera continuar en ese momento. Metió el libro en el cajón de media noche y salió del cuarto, tantas cosas nuevas, aún no se adaptaba a su nueva casa, ni a su nueva vida… Aún no regresaba al trabajo porque… ¡No sabía que hacía en el trabajo! Su jefe enterado de la situación le dio unos meses de permiso y material para capacitación, pero era duro.

Akihiko le había dicho que no ocupaba regresar a trabajar, pero de inmediato Misaki lo rechazó. Usami parecía esperar aquella respuesta, le levanto la barbilla y le murmuró "Pero lo puedes dejar cuando quieras" con aquella terquedad y comprensión propios del escritor.

Soltó una pequeña risa al recordarlo, sin duda era una extraña combinación pero funcionaba bien para él.

Comenzó a preparar la comida, mientras seguía sumergido en sus pensamientos, cuando cómo de costumbre unos brazos se colaron por su cintura y lo pegaron a un cuerpo que conocía muy bien.

—Misaki— Canturreó en su oreja tomándola entre sus labios retorciéndolo en el acto.

—¡Wa! ¿¡P..pero que…? —Su cuerpo sucumbió a otro escalofrío, cuando aquellos labios suaves y cálidos se posaron sobre su cuello—. ¡Akihiko estoy cocinando! —Alcanzó a decir en reproche logrando que se separara riéndose. De nuevo sintió el sonrojo formándose en su rostro, a pesar de lo mucho que se quejara… no concebía otra forma más que la de estar al lado de Akihiko.

—Es tu castigo por no hacerme caso.

—¿Eh? ¿De.. qué..

Se acercó al castaño pegándole un pequeño golpecito con los dedos en su frente.

—¡Auch!

—Tonto. —Respondió con su sonrisa juguetona, pero antes de poder reclamarle, una mano tomó delicadamente su mejilla, y de pronto su mirada se volvió suave y cálida—. ¿Sucede algo?

Su rostro explotó al instante, todos los pensamientos y palabras se atoraron al instante, creando un caos en su cabeza.

—N..no es nada… —Murmuró apenado quitando de su agarre y volviendo a los sartenes—. Es.. sólo que.. bueno.. leí cuando.. del libro… cuando le dijimos a Nii-chan…

—Oh.. Ya veo. —Respondió simplemente, su mano se posó sobre el cabello del menor y lo despeinó un poco.

—Hm… Akihiko…

—¿Hm?

—¿No te molesta?.. —Alcanzó a decir murmurando.

—¿Qué cosa?

—Qué.. bueno.. el actual yo.. no haya sido quien..

Antes que pudiera terminar, el escritor frunció el ceño y pellizco su mejilla, jalándola.

—¡WUa..! —Soltó el castaño entre otros gesto ininteligibles.

—Realmente… —Suspiró.— ¿No puedes ser más tonto? —Lo soltó para despeinarlo por completo con sus dos manos.

—¿¡Pero qué?!

—Ya te lo había dicho, no importa el tiempo, ni las circunstancias… —Soltó una ligera risita, deteniendo sus manos y pasando a sus mejillas. —Misaki siempre será Misaki, un chico algo tonto, simple, obstinado.. pero muy amable, considerado y fuerte.. Por eso.. no quiero que te quites el crédito de lo que hiciste, porque no me cabe duda que lo volverías a hacer no importa contra quien te enfrentes.

Las mejillas del susodicho se volvieron a encender y desvió la mirada al piso, las manos del mayor eran tan grandes y frías, pero tan cálidas al tacto, o quizás sólo era por como su cuerpo reaccionaba cuando su amante lo tocaba.

Sus frentes se encontraron, se tentó a cerrar los ojos pero sentir la mirada violeta atravesándolo lo obligo a enfrentarlo.

—Fue exactamente por eso que no quería contarte… Yo sólo quería hacerte feliz.

—L..lo soy… Mucho… G..gracias.. por el libro… En verdad..

Tomó las manos que estaban sobre sus mejillas y cómo supiera exactamente lo que iba a suceder cerró los ojos, sus labios se tocaron por unos momentos, un beso dulce y puro.

Una sonrisa satisfecha se formó en el rostro del mayor quien se acercó nuevamente para tomar esos lindos labios rosados.

Antes de siquiera llegar a profundizar aquel beso, el sonido del agua derramándose, altero a los dos, sobre todo al menor.

Separándose de inmediato y regresando toda su atención a salvar lo que pudiera para la comida.

—¡N…no hagas esas cosas mientras cocino!

—Tú comenzaste. —Respondió riéndose mientras se alejaba de la cocina.

—¡Toonto!

.

Después de comer lo que se pudiera, concentró su atención al material que le habían dado para capacitarse, aunque no podía concentrarse… Tenía todavía en su mente las palabras de aquel libro… Así cómo la imagen de su amante.. esposo corrigió en su mente, mientras lo reconfortaba en la mañana.

Justo como había dicho… ahora se daba cuenta…lo podía entender.. sobre todo, porque a pesar de que habían pasado 6 años, no encontraba mucha diferencia entre el Usagi-san de antes y el actual.

Hecho que agradecía de sobremanera…

A pesar de que siempre se quejara.. y dijera que aprendiera a hacer mejor su trabajo o a tener cualidades de cualquier persona normal, esos detalles, no… todo, de él… lo amaba mucho, no podía pedir en verdad un cambio. Miró el reloj notando que ya daban las 10:00pm, ese día no había hecho mucho progreso.. Cerró las cosas y ordenó un poco antes de subir a su habitación, Akihiko había subido a la misma hacía un poco más de la hora, esa sensación de que alguien te espere en tu habitación era algo intimidante… pero.. también muy cálido.

Abrió la puerta con cuidado, notó que el peligris estaba despierto con la laptop sobre su regazo con la lámpara de noche encendida. Caminó por el lugar y se aventó en la cama.

—¿Algún progreso?

—Ni un poco… —Murmuró derrotado, acomodándose en los cobertores se dio cuenta que su esposo estaba cerrando las cosas de su laptop para después apagarla y dejarla a su lado.

Se sonrojó cuando fue tomado por los brazos cálidos del mayor.

—Llévalo tranquilo... —Murmuró acariciando su espalda.

—Si…

—Misaki.. te quiero proponer algo…

—¿Qué?

Akihiko soltó una risita abrazando con firmeza el cuerpo de su lindo esposo.

—La próxima vez que vayas a leer el libro, quiero que me digas primero.

—¿Ah? ¿Para qué?

—Sólo es para demostrarte lo fuerte que eres…

—¿Pero de qué hablas?

—Quiero que te quede claro que las palabras de aquel libro no son las mías, sino las tuyas a través de mis ojos.

—N..no entiendo..

Soltó una risita, que sólo molestó al castaño.

—¿¡Qué p..

—Sólo confía en mí ¿Si?

Misaki apretó los dientes, aún sin saber a que se estaba refiriendo, soltó un resoplido y asintió mínimamente. De alguna manera le daba un mal presentimiento.