SDE-CAPÍTULO 2
― ¿Segura que estarás bien? Si quieres puedo entrar y… ―
― ¡Mako! Jejeje voy a la escuela, no ala Guerra Jajaja estaré bien ― Aseguró Kagura, sonriente en un intento de transmitirle a su hermana mayor que estaría bien.
Mako sonrió. ― Está bien. Lo siento, sólo ten cuidado ¿Si? ―
Kagura desabrochó el cinturón de seguridad. ― Te lo prometo ― Dijo, para después bajar del vehículo.
― ¡Kagura! ― Gritó y la aludida se detuvo y la miró. ― Mucha suerte ― Le deseo mientras le mostraba un dije de su collar.
Kagura sonrió y sacó un dije similar y asintió. Para después alejarse entre la multitud.
Cuando la perdió de vista, Mako suspiró y arrancó su vehículo.
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EN ALGUN LUGAR DEL OCEANO
Shinnosuke se paseaba despreocupadamente por el barco que abordaba.
― ¿Disculpe, señor? Me muestra su pase de pasajero ― Pidió uno de los guardias del lugar.
Shinnosuke, sonrió de lado. ― Este es mi pase, Señor ― Declaró mostrándole su placa y su credencial con su nombre. ―Policía Tomari Shinnosuke, para servirle ― Agregó.
El hombre de seguridad leyó la credencial. ― Oh, mil disculpas ― Acomodó su sombrero. ― Por favor, siga disfrutando del viaje ―
Shinnosuke asintió y se alejó ante la comprensión del guardia.
― Esto no es divertido ― Anunció una voz atrás de él.
Shinnosuke se giró. ― ¿Acaso tienes otra idea, Marvelous? ― Cuestionó al momento de colocar sus manos en sus bolsillos.
Marvelous, quien estaba vestido de camarero, sólo pudo refunfuñar. ― Yo también pude haber sido un miembro de tu "ficticia" unidad de crímenes especiales ― Comentó.
Tomari, rodó los ojos. ― ¡Oye! En primer lugar, no es ficticia… ― Marvelous arqueó una ceja. ― ¿Recuerdas? Antes de que me encontraran, yo tenía mi rango en la unidad de crímenes especiales ― Explicó.
Por un instante, Marvelous se sintió algo culpable de hacerle recordar a su compañero, aquella situación. ― Lo siento… ― Murmuró. Shinnosuke asintió. ― ¿Y dónde demonios están los demás? ― Cuestionó cambiando de tema.
Su compañero suspiró y respondió. ―A estas horas, Daigo y Right deben de estar en el lado de la cocina del barco, ya sabes lo buenos cocineros que son. Haruto está encargado de llevar las valijas de los demás pasajeros… mmm y Takeru, creo que está en el cuarto de máquinas ―
Antes de que Marvelous pudiera decir algo, una mujer se acercó a él tocando su hombro. ―Oye, camarero. Mi limonada se acabó ― Anunció la mujer de cabello rubio.
Marvelous arqueó una ceja. ― ¿Y qué? ―
La chica se enfadó. ― ¡Insolente! ¿Qué esperas? Ve a traerme más "camarerito" ― Ordenó.
― ¿Qué dijiste? ―
Antes de que sucediera un asesinato. Shinnosuke intervino. ― Marvelous, por favor. Ve y traerle más limonada a la "adorable" Señorita ―
― Pero… ―
― ¡Sólo hazlo! ―
― ¡Ash! ― Exclamó arrebatándole el vaso a la mujer grosera. Ésta se fue orgullosa.
Mientras que Tomari suspiró. ―Sólo quiero que este viaje termine ― Musitó.
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CRYSTAL GEMS
Mako estacionó su coche, desabrochó su cinturón de seguridad y bajó del mismo. Al hacer esto, con firmeza se encaminó al enorme edificio.
― ¡Buenos días, Señorita Shiraishi! ― Saludó uno de los guardias de seguridad, mientras le había la puerta a su Presidenta.
― ¡Buenos días! ― Saludó de igual forma, asintiendo por el gesto del guardia al abrirle el paso.
Conforme caminaba, todos la saludaban. Ella sólo movía la cabeza y sonreía, a modo de agradecimiento.
Entró al elevador al final del pasillo. Cerró la puerta y marcó el piso 30, el último y el mismo en que se ubicaba su gran oficina. Un timbre, luego de un par de minutos, indicó que podía bajar.
Sacó las llaves y las introdujo en la cerradura, giró a la derecha y al instante la puerta se abrió y se dejó ver la glamorosa oficina.
Finalmente llegó a su asiento, y se relajó. Bueno, eso hasta que alguien llamó a la puerta.
― ¡Buenos días, hermosa! ―
Mako aguantó las ganas de hacer un gesto de desagrado, y en vez de eso, preparó su mejor sonrisa. ― ¡Hola, Ren! ―
Al escucharla, el joven entró a la oficina. ― ¿Acaso te dije lo hermosa que luces hoy? ―
Mako rió. ― Acabas de llegar… yo creo que no ― Ren, iba a decir algo, pero la mano de Mako en su cara lo impidió. ― Guárdatelo, ¿quieres? ― Pidió.
Ren, se sintió algo ofendido. ― Ouh, alguien no está de buen humor hoy ― Declaró con notorio sarcasmo. ― ¿Quieres café? ― Cuestionó entregándole uno, de los dos vasos que traía en sus manos.
La chica dudó, pero tomó aquel vaso. ― Gracias ― Musitó sorbiendo un poco. ― Y lo siento… ―
El chico sonrió. ― Está bien Mako, todos tenemos nuestros días… ¿quieres hablar de ello? ―
Ella negó. ― Estoy bien, sólo algo frustrada, no es nada ― Al oír aquello, la cara de Ren cambió. Mako lo notó al instante. ― ¿Qué te pasa? ― Cuestionó.
― Ah… mmm…. Nada Jejeje ― Dijo totalmente nervioso.
Por su parte, Mako dejó su vaso de café en el escritorio; se sentó más recta, se cruzó de brazos y arqueó una ceja. ―Algo me escondes… y quiero que me lo digas… ―
Ren se tensó. ― Pero Mako… es que… yo… ―
Ella profundizó su mirada y enmarcó más su ceño fruncido. ― Ahora… ― Exigió.
El joven Yamaki suspiró derrotado. Se enderezó y de su portafolio sacó un periódico, y lo colocó en el escritorio de la chica. ― Mejor léelo por ti misma ―
Mako lo miró confundida, pero obedeció. Acercó el periódico y leyó el enorme encabezado.
"CRYSTAL GEMS, EN LA CIMA OTRA VEZ"
La joven presidenta chasqueó su lengua con disgusto. ―Estúpidos publicistas ― Murmuró.
― De verdad lamento está situación, Mako ― Comentó Ren.
Ella lo miró con escepticismo. ― ¿Por qué lo lamentas? ―
Ahora Ren se mostraba confundido.― ¿¡Eh!? Lo siento… pero creí que… ―
― ¿Esto me molestaría? ― Cuestionó, y él sólo asintió. ― Para nada… es más… ― Continuó diciendo al momento que se ponía de pie y se acercaba a su compañero. ―Que el mundo entero se entere ―
― ¡Eh! ¿Pero Mako…? ―
― Después de todo, ese es el puno ¿no? Que todos se den cuenta que Crystal Gems ha resurgido…. De lo que mi padre hundió ― Esto último lo agregó en un tono más amargo. Pues cuando hablaba de su papá, le costaba, y demasiado.
― Entiendo Mako… ― Susurró.
Ella asintió y salió de su oficina.
Cuando la puerta se cerró, Ren tomó el periódico y lo hizo bola, para después aventarlo con furia, causando así, que este tirara un portarretrato. Ren chasqueó la lengua y se acercó a recoger el retrato. ― ¿Te crees muy ruda no es así? Lástima que conozca tu debilidad, Mako ― Musitó mientras veía la foto de la seis hermanas.
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― ¡Vaya, el escenario es inmenso! ― Exclamó Koyomi, al momento que giraba sobre sus talones para una mejor visibilidad de donde se encontraba.
Ahim sonrió al ver a su hermana menor tan feliz.― Es muy bonito, ¿no? ―
― Ya lo creo, es increíble que vayas a cantar aquí ― Comentó con emoción. ― ¿No estás nerviosa? ―
― Jejeje… un poco ―
― ¿Enserio? ―
― Sí… pero ya estando arriba no hay vuelta atrás, así que debo acostumbrarme. Al final, todo sale bien ― Explicó Ahim mientras veía a la nada.
Koyomi la observó. Esa era una de las cosas que admiraba de sus hermanas mayores. Siempre tan fuertes y confiadas, totalmente seguras de sí. Quizás con el tiempo, ella podría intentar ser igual.
― ¿Quieres ver mi camerino? ― Cuestionó Ahim, sacando a su hermanita de sus pensamientos.
Ante la propuesta, los ojos de Koyomi se iluminaron y asintió efusivamente. Ahim rió y condujo a su hermana al camerino.
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― ¿Por qué esa cara? ―
Ante la pregunta. Amy infló sus mejillas con disgusto. ― ¿Y todavía lo preguntas? ― Cuestionó con la mirada fija en la ventanilla del carro de su hermana mayor, Kiriko.
Kiriko resopló y volvió su vista al camino. ―Tú tienes la culpa… te dije que no tocaras las sirenas ― Se defendió.
Amy finalmente la miró. ― ¡Sí, pero no tenías que golpearme! ― Exclamó mostrándole su mano totalmente roja por el golpe que Kiriko le había propinado. ―Eso sí que dolió ― Declaró.
La detective, rodó los ojos. ― Por supuesto que no te dolió ― Comentó. ― Siempre andas en tus aventuras extremas, así que no creo que un manotazo te haya causado gran daño ― Argumentó, recordando lo hiperactiva y deportista que es su hermanita.
Aquello último no hizo que Amy se sintiera mejor. ― Grosera… ― Musitó conforme entornaba sus ojos para clavarlos en su hermana.
Al sentirse observada, Kiriko la miró. ― ¡Oh, Vamos Amy! Esa cara no funcionará conmigo… ya no señorita ― Aclaró.
Pero Amy intensificó más esa mirada. ― Discúlpate ― Exigió.
Kiriko volvió su atención al camino. ― No lo creo Amy-chan… no pasará ―
Estaba claro que Amy no se permitiría perder, así que volvió a su vieja jugada. ―Muy bien… tú me obligaste ―
― ¿Te obligué a qué? ―
De la nada, Amy tomó una gran bocanada de aire para inflar lo suficiente sus mejillas, después tapó su nariz.
Kiriko la miró un tanto asombrada. ― ¿Es enserio…? ― Amy difícilmente asintió. ― Amy Shiraishi, tienes 19 años y para conseguir lo que quieres… ¿dejarás de respirar? ― Cuestionó escéptica.
Pero la aludida ya no pudo responder, pues su rostro se volvió rojo.
― ¿A… Amy? ― Pidió Kiriko con temor. Ahora el rostro de la mencionada se volvió morado… y después cambió a azul. ― ¡Amy, respira! Ok, lo siento ―
Al oír la disculpa, Amy dejó salir el aire y con el paso de los segundos, volvió a su color normal.
―Te dije que ganaría ― Dijo Amy con orgullo.
Kiriko rodó los ojos. ― Como digas… mejor baja, ya llegamos ― Anunció al estacionar el coche frente a la Universidad.
Amy asintió y tomó su mochila. ― ¡Adiós, Kiriko-chan! ― Exclamó mostrándole un dije.
Kiriko sonrió y de su uniforme sacó un dije parecido y también se lo mostró.
Luego de este gesto. Amy ingresó a la Institución y Kiriko se dirigió a su trabajo.
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― ¡Bienvenidos a este nuevo curso! ― Exclamó la maestra del salón de Kagura. ― Soy la Señorita Rika Tendo, y seré su profesora durante este ciclo ― Anunció conforme escribía en la pizarra. Al instante, los alumnos saludaron alegremente. ― Bien, me gustaría conocerlos a todos y a cada uno, ¿Qué tal si comenzamos con un pequeño trabajo? ― Cuestionó, y como respuesta, obtuvo unos tantos abucheos. ― ¡Vamos, será divertido! ― Animó. Para seguir escribiendo el pizarrón. ― Escribirán un reporte de cinco cuartillas sobre sus vacaciones de verano y lo que esperan de este curso ― Explicó.
Luego de las instrucciones, muchos empezaron a conversar y a plantear ideas.
Por su parte Kagura, estaba un tanto perdida, mientras dibujaba algo en su cuaderno. Al verla un tanto apartada. La señorita Tendo se acercó.
― ¿Qué dibujas? ―
Al instante, Kagura salió de sus ensoñaciones. ― Uh, mmm este no es nada profesora. Sólo un dibujo de mis hermanas ―
― ¿Me lo mostrarías? ―
Kagura dudó, pero igual, obedeció.
― De verdad tienes talento… me gusta mucho tu dibujo ― Comentó con una sonrisa y voz dulce.
La menor de la dinastía Shiraishi, sonrió igual. Estaba muy feliz.
A pesar de que su verano no fue el mejor… quizás este curso le agradaría.
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― Te ves tan linda Ahim ― Elogió Koyomi viendo a su hermana con una sonrisa.
Ahim dejó de verse al espejo y miró a Koyomi. ― ¿Enserio lo crees? ―
Koyomi asintió. ― Definitivamente ― Después ató un gran lazo en el rizado cabello de Ahim. ― Ojalá fuera igual de bonita que tú ―
Al oír eso, Ahim tomó las manos de ella en las suyas. ― Koyomi-chan, ¿pero qué dices? Eres hermosa, muy hermosa. No veo la hora en la que un chico se te acerque ― Agregó con picardía.
Koyomi rió y se ruborizó.― ¿De verdad crees que encontraré a un chico que me quiera? ― Cuestionó con ilusión.
Ahim acarició el cabello de su hermana menor. ― Estoy totalmente segura, apuesto a que ha de estar allá afuera, esperando el momento para entrar en tu vida ― Respondió.
Tras esas palabras, Ahim estaba conmovida. ― Gracias… Ahim-san ―
Ambas se abrazaron.
― ¡Ahim, es hora de salir! ― Anunció un sujeto de tras bambalinas.
Las hermanas se separaron.
― Bueno… es hora ― Musitó Ahim.
― Mucha suerte ― Susurró Koyomi.
Luego, ambas sacan sus dijes y sonríen.
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― ¡Ren! ―
Al oír su llamado, el aludido ingresó como rayo a la oficina de Mako.
― ¿Qué ocurre Mako-chan? ― Pidió temeroso.
Ella rodó los ojos y tomó de su escritorio un volante.― ¿Me puedes explicar que es esto? ― Cuestionó mostrándole dicho papel.
Ren se acercó para una mejor visibilidad.
"CRYSTAL GEMS, EN BUSQUEDA DE SUS PRÓXIMOS EMPLEADOS, ¡TU PUEDES SER UNO DE ELLOS!"
Decía a grandes rasgos el pequeño volante.
― Eh… bueno yo… ― Tartamudeaba el pobre Ren intentando encontrar una excusa.
Pero los brazos cruzados, el ceño fruncido y la mirada penetrante de Mako Shiraishi, lo dejaban helado.
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― Bueno… ya llegamos ― Declaró Daigo mientras estiraba sus brazos.
El viaje en barco había sido largo, pero finalmente habían llegado a tierras japonesas.
― ¿Cuál es el plan Takeru? ― Cuestionó Right mirando a su líder.
Del bolsillo de su saco, Takeru sacó un papel y lo mostró a sus amigos. ―Crystal Gems es nuestro objetivo… y este volante, sólo hace que la infiltración sea más fácil ― Explicó mostrándoles el mismo volante que segundo antes, Mako le había mostrado a su socio, Ren.
Ahora, su plan vengativo, estaba servido en bandeja de plata.
No podrías ser difícil… ¿o quizás sí?
