SDE-CAPÍTULO 4

Para esta hora, Amy se encontraba en su clase gimnasia. Estaban jugando a los quemados, cuando de pronto, su profesor la llama.

― ¡Shiraishi, ven un segundo! ―

― ¿¡Eh!? ― Dijo la chica, eso la distrajo lo suficiente para que alguien la golpeara con una pelota en el hombro. ― ¡Auch! ― Exclamó sobándose.

― ¡Upps, lo siento! ― Dijo de forma irónica una voz.

Amy dirigió su mirada a aquella fastidiosa e inconfundible voz. ― Sí… ajá pues ¡no te creo nada Gina! ― Exclamó molesta.

La aludida la miró. ― ¿Cómo puedes creer algo así de mí? ― Pidió fingiendo inocencia. ― Yo jamás te lastimaría Amanda…. Jejeje ―

― ¡No me llames así! ― Exclamó con rabia mientras intentaba acercarse a ella y golpearle la cara.

― ¡Shiraishi! ¿Vas a venir o qué? ― Cuestionó el profesor.

Amy formuló un puchero y le dirigió una mirada asesina a su compañera. ― Esto no termina aquí Gina ― Declaró.

Gina, sólo le sacó la lengua y sonrió victoriosa.

― ¿Qué ocurre profesor? ― Pidió Amy llegando a donde su profesor.

― Tienes una llamada ― Respondió tendiéndole un teléfono.

Amy estaba algo extrañada, pero lo tomó. ― ¿Hola?... ¿Ren? Pero… ¿Qué…? ― Pidió para después ver el verificador de llamadas. ― Este es el número de Mako… ¿acaso algo le pasó? ¿¡Qué!? Ok, estoy en camino ―

― ¡Shiraishi! ¿A dónde crees que vas? ― Cuestionó el profesor, mientras veía como su alumna salía corriendo del lugar.

― ¡Emergencia familiar! ¡Nos vemos! ― Respondió sin dejar de correr.

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Kiriko se encontraba haciendo unos apuntes en su pequeño cuaderno, cuando de pronto, la voz de su compañero logró distraerla.

― Kiriko, ven tienes que ver esto ― Llamó Hayase con preocupación.

Pesadamente Kiriko se dirigió a donde su compañero. ― ¿Qué ocurre, Hayase-san? ―

―Esto acaba de salir hace unos minutos ― Dijo mientras le subía el volumen a la pequeña radio que tenían en la estación.

"¡Necesitamos apoyo!" "Crystal Gems sufrió un atentado y no sabemos de quién pudo haber sido la idea" "Hay heridos… y el fuego no deja de cesar"

Al oír aquella terrible nota, los ojos de Kiriko se abrieron enormemente, y se paralizó por breves segundos, alertando así a Akira.

― ¡Hey, Kiriko! ¿Estás bien? ¡Kiriko! ― Llamó.

Pero no recibió respuesta. Kiriko estaba absorta en sus pensamientos.

FLASHBACK

"¡Por favor! Sólo son una niñas, ¡déjalas ir!"

"¡Papi, ayúdame!"

"Kiriko… lo lamento…"

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"¿Dónde está papá?"

"Él no volverá… jamás…"

FIN DEL FLASHBACK

― ¡Kiriko! ―

Ese llamado finalmente fue captado por el cerebro de Kiriko, lo que la hizo volver en sí, tenía un par de lágrimas escurriendo por sus mejillas.

― ¿Estás bien, Kiriko? ―

Ella limpió sus lágrimas rápidamente. ― Estoy perfecta ― Respondió. ― Iré a la escena, Mako pudiera estar en problemas ― Declaró para salir corriendo.

Akira sólo pudo asentir, pero se encontraba desconcertado por la actitud de su compañera.

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― ¿Eh? ¿A dónde irán todas esas patrullas? ― Cuestionó Right, mientras él y los demás seguían en el callejón.

Al oír aquello, los demás se acercaron.

― Sí que son muchas patrullas… ― Musitó Haruto observando como otro par de patrullas se encaminaban al mismo lugar que las demás.

― ¿Y qué esperamos? ¡Vayamos a ver! ― Pidió Daigo con entusiasmo. Pero no pudo caminar, pues alguien lo jaló del gorro del chaleco que portaba. ― Ow… ¿Qué ocurre Haruto? ―

El mencionado soltó el gorro de su amigo.― No me parece buena idea el ir y armar más escándalo del que de por sí ya hay ― Al instante, Daigo formó un mohín. ― ¿Me apoyas en esto Marvelous? ― Pidió volteando a ver al aludido. ― ¿Eh…? ―

― ¿Qué esperan? ¡Vamos a ver! ― Llamó Marvelous haciendo señas con sus manos.

Haruto suspiró derrotado. ― ¡Marvelous! ¿Qué crees que haces? Las órdenes fueron… ―

El susodicho rodó los ojos.― Ya sé lo que dijo Takeru… no necesitas repetírmelo. Después de todo, yo estuve ahí. No creo que exista problema si vamos, además estoy aburrido, ¿alguien está a favor? ― Cuestionó mirando al resto de sus amigos.

Al instante, todos excepto Haruto alzaron su mano.

Haruto refunfuñó por lo bajo. ― Ok, vayamos a ver ―

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Después de un rato de estar inconsciente, Mako comenzó a despertar. Cuando procesó lo ocurrido se levantó de golpe, pero al hacerlo un dolor en su costado le provocó una mueca de dolor.

― Tómalo con calma ― Musitó una voz.

Mako giró su mirada, al joven a lado suyo. ― ¿Quién eres tú? ― Cuestionó. ― ¿Y qué me pasó? ― Pidió al momento de tocar su cabeza y darse cuenta que ésta tenía un poco de sangre.

El sujeto a su lado suspiró.― Mi nombre… "señorita" es Takeru… y sufrió una contusión cuando la empujaron y la pisaron ― Respondió.

― Ya recuerdo… ― Musitó. ― ¿Cómo están los demás? Tengo que… ― Intentó ponerse de pie, pero su cuerpo aún estaba adolorido, por lo que rápidamente perdió el equilibrio.

― ¡Hey, te dije que tuvieras cuidado! ― Reprimió Takeru tomándola de la cintura evitando que ésta cayera el suelo.

― ¿Quién te crees para hablarme así? Estoy bien ― Declaró Mako con autosuficiencia.

Takeru refunfuñó. ― ¿Así? Pues si quieres ir en rastra a ver a tus empleados, adelante, ¡hazlo! ―

Mako hizo un mohín de desagrado.

― Bien, no puedes. Ahora mejor quédate quieta ― Ordenó al momento de volverla a colocar en la camilla.

Ella abrió la boca algo asombrada. ¿Por qué demonios la trataba así? Bueno, no importa, ella no permitiría tal trato. ― ¡Oye tú… eres un…! ―

― ¡Mako, preciosa! ¿Estás bien? ―

Al escuchar eso, ambos se giraron.

― Ah… hola Ren ― Musitó Mako recobrando la compostura.

― ¿Cómo te sientes? Me alegra que hayas despertado ― Dijo Ren tomando las manos de ella, en las suyas.

Ella se limitó a sonreír.― Estoy bien… no te preocupes ―

De reojo Takeru, no pudo evitar hacer una mueca de desagrado. Giró su cabeza hacia un costado para no tener que seguir viéndolos.

― ¿Cómo me pides eso? No te encontraba por ningún lado… creí que te había pasado algo malo… me tenías con el alma en los pies ― Dijo Ren de forma algo dramática.

Takeru rodó los ojos ante aquella palabreja por parte del sujeto. ― De ser así… hace mucho que hubieras venido a buscarla ― Musitó.

Pero la pareja lo escuchó.

Mako lo observó. Mientras que Ren frunció el ceño. ― ¿Disculpa, acaso me llamas mentiroso? ―

Takeru rió.― Sólo trato de dar fe a lo que dices… si de verdad estabas tan preocupado como dices estarlo… ¿Por qué no viniste antes a buscarla? ― Cuestionó con una sonrisa socarrona.

El ceño de Ren se frunció a un más.― Pero ¿Quién demonios crees que eres para hablarme así? ― Cuestionó irritado.

― Me llamo Takeru… y sólo vine por su oferta de trabajo… hasta que me topé con este desastre ― Explicó. ― ¡Oh! Y… yo la salvé "amigo" ― Agregó señalando a la joven.

Ante aquella declaración Mako bajó levemente la mirada.

Y los ojos de Ren se abrieron como platos. ― ¿Qué disparates dices? Tú no… ―

― Él tiene razón Ren… ― Habló Mako.

― ¿¡Eh!? ―

― Este… hombre… me sacó del incendio ― Respondió de manera seria. Al momento que clavaba su mirada en la de Takeru y él hacía lo mismo.

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Ahim bajaba del escenario después de otro exitoso concierto. Y ahora se encaminaba a su camarote para poder quitarse el vestuario y accesorios, de inmediato fue interceptada por unos reporteros.

― ¡Ahim! ¡Ahim! Gran concierto el de hoy ― Felicitó uno.

Ella sólo sonrió asintió.

― ¡Ahim! ¿Qué se siente estar en el top 5 de celebridades del mundo? ―

Cuando iba a responder, otro reportero le cuestionó.

― ¡Ahim! ¿Qué tienes que decir al respecto de la muerte de tu hermana mayor, Mako? ―

Al oír aquella pregunta, los ojos de la súper estrella se abrieron como platos. Así que le dirigió una mirada a aquel reportero.― ¿De qué estás hablando? ¿Acaso le pasó algo a Mako? ― Pidió con desesperación y alzando levemente la voz.

― Bueno lo que pasa es que… ―

― ¡Ahim, ven! Tenemos que salir de aquí ― Llamó otra, pero esta vez, femenina voz.

― ¡No! Luka, espera, quiero que me diga que le paso a Mako ― Debatió Ahim empezando a forcejear, pues la recién llegada, comenzó a jalarla de toda la bola de paparazzi. ― ¡Luka! ― Gritó.

Cuando ya estaban fuera del alcance de los locos reporteros. Luka habló finalmente. ― Lo siento Ahim, pero tenía que sacarte de ahí… ― Vio cómo lágrimas escurrían por las mejillas de su amiga. ― ¿Ahim? ― Llamó, pero ella sólo sollozó. Así que Luka la tomó por los hombros para que la mirase.― Ahim, te aseguro que ese reportero te miente. Mako está bien, ya lo verás ― Consoló.

Ahim reaccionó ante aquellas palabras. ― ¿Entonces es cierto que algo le pasó a mi hermana? ― Interrogó.

Ante la interrogativa, Luka mordió su labio inferior. ― Será mejor que vengas, Koyomi te espera ― Respondió cambiando el tema.

La idol limpió sus lágrimas, no dijo nada y se encaminó a su camarote acompañada de Luka, su mejor amiga, y la administradora de sus finanzas en un 30% pues el resto está bajo el mando de Mako.

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― Bueno, la salvaste, ¿acaso esperas dinero? ― Interrogó Ren con fastidio mirando a Takeru.

Takeru miró a su agresor y después se volvió a Mako. ― ¿Enserio este tipo es tu novio? Debes odiarlo ―

¿Le cuestionó o le reprochó? Mako no sabía de qué modo verlo, pero ese comentario la hizo fruncir levemente el ceño. ― Ren no es mi novio ― Aseguró. Pero se sintió extraña al hacerlo. Es decir, definitivamente Ren y ella no eran nada, pero dejaba que la gente creyera lo que le diera su regalada gana… pero por qué ahora se vio en la necesidad de negárselo a él.

De inmediato Ren se ofendió a lo grande. ― ¡Mako-chan! ¿Cómo dices eso? Creí que…―

― ¡Ren, por favor! Ya no me digas nada, suficiente tengo con este enorme golpe en la cabeza y todo el montón de reporteros que me esperaran cuando salga ― Exclamó la magnate con enfado.

Al pobre Ren no le quedó más opción que guardarse sus comentarios.

― Ahora si me disculpas, me gustaría hablar a solas con este hombre ― Ordenó la chica. Ren iba a abrir la boca, pero la mirada filosa de Mako lo hizo retroceder y obedecer su mandato.

Cuando lo vio alejarse. Una parte en el interior de Takeru se veía ¿victoriosa? ― ¿Qué es lo que quiere? ― Interrogó caminado hacia ella.

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― Sí que hay mucha gente ― Musitó Right observando el enorme bulto de gente que rodeaba dos calles.

― Tardaremos mucho en llegar al principio ― Musitó Daigo con cansancio.

De pronto Shinnosuke observó un grupo de patrullas que se dirigían al epicentro del aparente desastre. Y al hacerlo, obviamente la gente debía cederles el paso.― Creo que tengo una idea ―

Los demás lo miraron y escucharon su idea.

Muy cerca de ahí, Kiriko conducía hacia Crystal Gems, necesitaba asegurarse que su hermana mayor se encontrara bien. Aunque el deber como detective que era la llamaba, era más su sentido fraternal la que la controlaba en estos segundos. En su momento pensaba, que con su estado algo nervioso, no sería una buena idea conducir, pero cuando se trataba de su familia, perdía el sentido común.

― ¡Rayos, el tráfico no ayuda! ― Exclamó con gran frustración. Así que decidió bajarse de su auto para tener una mejor visión de aquel desastre. ― Quizás sea mejor si voy a pie ― Pensó. Comenzó a emprender camino, cuando un nuevo disturbio la alertó al instante. Tal parece que alguien aprovechó el accidente de Crystal Gems para crear más caos sin razón aparente. Con pesar, sabía que su deber policíaco la obligaba a inspeccionar la escena.

― ¡Miren, están robando esa tienda! ― Exclamó Daigo llamando la atención de sus amigos.

Todos giraron su cabeza en dirección a donde Daigo les había indicado.

― ¡Tenemos que ir a ayudar! ― Exclamó Shinnosuke.

― ¡De ninguna manera! Eso no nos concierne en lo absoluto ― Debatió Marvelous con severidad, esta vez, Haruto lo apoyó asintiendo.

Al oír aquella negativa, el ex detective formó un puño con sus manos. Y sin esperar a que lo comprendieran corrió en dirección a la escena del crimen.

― ¡Shinnosuke! ― Exclamaron Daigo y Right. Por su parte, Haruto y Marvelous dejaron escapar un suspiro, y decidieron seguirlo de cerca, para evitar que se metiera en más problemas.

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― ¡Ahim! ― Exclamó Koyomi con lágrimas al momento de acercarse y abrazar a su hermana.

Sin pensarlo, Ahim correspondió con la misma intensidad aquel abrazo. ― Koyomi… ¿Qué…? ¿Qué fue lo que pasó…? ― Cuestionó alejándose un poco, mostrando que ambas lloraban.

― Hace unos minutos salió esta nota ― Respondió Luka encendiendo el televisor que tenían en el camarote. Les mostró la misma noticia que Kiriko había escuchado en la base de delitos especiales. Luego de oír aquello, las hermanas compartieron una mirada de miedo y desesperación.

― ¡Tenemos que ir a Crystal Gems, ahora! ― Exclamó Ahim tomando la mano de Koyomi para sí encaminarse a la salida.

De inmediato, Luka les cerró el paso. ― No puedo permitir que vayan… ―

― ¡Luka-san, por favor! ¡Queremos ver a Mako, déjanos ir! ― Exigieron ambas.

Al instante la mirada de la susodicha se suavizó. ― No puedo permitir que vayan… sin un acompañante, ¡Vamos! ― Respondió.

Al oír la respuesta las hermanas asintieron y siguieron a Luka a su automóvil.

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― ¿Amy? ¿Qué estás haciendo aquí? No vienes por mí hasta dentro de dos horas más ― Cuestionó Kagura con gran confusión.

Hasta hace unos minutos se encontraba en clase de matemáticas, aunque le agradaba la idea de que la salvaran de esa horrible clase, el semblante serio de su hermana mayor le decía que había algo más que decirle.

― Kagura… ―

― ¿Qué ocurre? ―

― Escucha, la razón por la que te saqué de clases fue porque ha ocurrido una emergencia ― Respondió Amy tratando de calmar sus nervios. Jamás había sido portadora de malas noticias, y es algo que jamás le gustaría hacer en su vida, al menos después de esta ocasión.

― ¿Qué clase de emergencia…? ¡Vamos Amy, dime! ― Pidió con ansiedad la menor de las Shiraishi.

― Crystal Gems se incendió… ― Los ojos de Kagura se abrieron enormemente. Pero permitió que Amy prosiguiera. ― Muchos salieron ilesos… otros no tanto… y Mako… ella… ella está herida ―

― Pero… pero ella está bien ¿verdad? ― Interrogó tomando los hombros de su hermana.

Amy bajó la mirada levemente.― No lo sé… Ren fue quien me llamó y yo… ―

― ¿Y qué hacemos aquí? ― Gritó. ― Yo no lo creo nada a ese loco de Ren, mejor vayamos a Crystal Gems, ahora ― Declaró la menor.

Amy asintió. Y con ello ambas salieron de la escuela.

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― ¡Alto ahí criminales! ― Exclamó Kiriko sujetando con fuerza su arma, apuntándoles a los susodichos, mientras mantenía una mirada firme. Al instante el trío de vándalos rieron. Por su parte Kiriko preparó el gatillo. ― ¡No lo repetiré de nuevo! ¡Deténganse, ahora! ― Gritó.

― ¡Vamos preciosa! No me gustaría dañar tu bello rostro, ¿Por qué no sólo te mueves? ― Declaró uno, con un tono seductor.

Kiriko hizo un gesto de desagrado. ― Te mostraré quien será una preciosa ― Debatió.

― Eso lo veremos ― Declaró otro apuntando a Kiriko con su arma.

La joven Shiraishi retrocedió levemente. Pero mantuvo firme su blanco. Giró su mirada, los rehenes estaban atemorizados por lo que llegara a suceder. ― ¡Rayos! No tengo tiempo para esto… y estando yo sola, se me es más difícil… si tan sólo… Hayase-san… ―Pensaba con frustración. Pues en esta situación, era cuando le vendría bien un compañero.

Al ver que la joven detective se debilitó al observar a los rehenes, los tres criminales sonrieron con complicidad. Uno de ellos se acercó a una mujer embarazada y apuntó su cuchillo en el cuello de ella. Los ojos de Kiriko se abrieron en grande. E intentó a acercarse.

― Mejor no te acerques detective… ― Advirtió uno, tal parece, el líder. Kiriko obedeció y lo miró. ― Así está mejor… ahora yo hago las reglas preciosa… tú bajas tu arma, no te mueves y dejas que nosotros nos vayamos… si lo haces… nadie aquí morirá… ¿te parece un buen trato? ― Negoció con una sonrisa torcida.

Kiriko mordió su labio inferior, estaba acorralada. No había más opciones y tampoco era necesario buscarlas. Ella comenzó a bajar lentamente su arma; a medida que lo hacía, el trío sonreía más y más. Los bandidos veían cerca su victoria, cuando de pronto unos balazos los hizo retroceder asustados.

La detective Shiraishi también se asombró. Giró su mirada y observó una sombra. ― ¿Hayase-san? ― Susurró, aunque pareciera ilógico que él estuviera ahí.

― ¿Acaso pediste refuerzos, maldita? ― Exclamó el líder criminal.

Kiriko volvió su atención a él. ― ¡Por supuesto que no! ―

― ¡No te creo! ― Con esto, le hizo una seña a su compañero de que prosiguiera con el acto de dañar a la mujer embarazada.

― ¡No lo hagas! ― Pidió Kiriko.

― ¡Será mejor que la obedezcas! ― Declaró otra masculina voz. Cuando el humo de las balas se dispersó, todos observaron a un hombre con traje de color negro y corbata a rayas. Este mismo sostenía su rama y mantenía una mirada firme.

De inmediato uno de los bravucones se acercó e intentó golpear al recién llegado. Pero con habilidad, éste lo esquivó y logró dejarlo fuera en segundos.

Todos estaban asombrados, inclusive Kiriko. De pronto, el desconocido se acercó a ella, quien de inmediato lo miró extrañado, pues el hombre traía una especie de pañuelo tapándole la cara.

― ¿Quién eres…? ― Le susurró ella.

El hombre sonrió. ― Hágase cargo de los rehenes, por favor ― Dijo ignorando por completo su pregunta anterior.

― ¿¡Eh…!? ―

― Yo me haré cargo de estos imbéciles ― Declaró ajustando su corbata.

Kiriko ya no discutió más y obedeció lo que el hombre le había pedido.

― Jajaja ¿Imbéciles? ¿Seguro no hablas de ti? ― Se mofó el sujeto del cuchillo.

El desconocido ignoró aquello y sonrió. Así de forma rápida y habilidosa se acercó a él, le quitó el cuchillo y le dio una patada en el estómago que lo dejó sin aire, lo suficiente para que cayera al suelo. Aprovechando esto, Kiriko empezó a desatar a los rehenes y a conducirlos a la salida.

― Si quieres que las cosas se hagan bien… debes hacerlas tú mismo ― Musitó el líder al ver lo inútiles que habían sido sus cómplices. ― ¡Toma esto, entrometido! ― Gritó lanzándole una gran patada.

Pero el susodicho, la sujetó con una sola mano, para después comenzar a darle vueltas al criminal para finalmente azotarlo contra una pared, dejándolo así, inconsciente.

Desde afuera, se podía ver como los ex-rehenes vitoreaban.

Pero Kiriko permanecía impasible, así que volvió a ingresar para conocer la identidad de aquel hombre.

― Hacemos un buen trabajo… ¿no lo cree señorita? ― Dijo el hombre con altanería y algo de ¿seducción? En su voz.

― Puede ser… ― Respondió secamente. ― Pero me gustaría saber ¿Quién eres? ¿Acaso eres policía? ― Interrogó.

― Puede ser… ― Imitó su voz. Kiriko formó un mohín. Aunque no se viera, él sonrió.― Ahora me gustaría disculparme ―

― ¿Disculparte? ¿Por qué…? ―

― Por esto… ― Al decirlo, con gran habilidad, derribó a Kiriko dejándola inmovilizada en el suelo.

― ¡Oye! ¿Qué crees que haces? ― Pidió intentando ponerse de pie.

― ¡También lamento esto! ― Exclamó ya estando arriba del carro de ella. Se despidió con un gesto con las manos y arrancó el vehículo.

Kiriko abrió la boca. Y rápidamente se puso de pie para intentar alcanzarlo.― ¡Oye! ¡Vuelve aquí, tramposo! ―

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― ¿Te divertiste? ― Le cuestionó Marvelous de forma tranquila.

Tal y como lo habían planeado, los cinco ya estaban en el carro de Kiriko dirigiéndose hacia el lugar del accidente.

Shinnosuke se quitó el pañuelo y sonrió. ― Por supuesto, esa chica es algo intensa… pero me divertí ― Admitió.

― Intensa y persistente ― Musitó Haruto al observar por el retrovisor, que a una gran velocidad, la detective de hace unos segundos no dejaba de correr para atraparlos.

Shinnosuke rió y la miró por unos instantes.― Creo que me agrada… ―

― Si… pues no te agradará cuando te apunte con esa arma ― Debatió Marvelous.

Right y Daigo rieron con complicidad.

― Muy bien… entonces, hay que perderla ― Anunció. Dicho esto, Shinnosuke ingresó a un callejón y comenzó a conducir para perderse entre el resto.

Kiriko enfureció. ― Maldito… ya te encontraré… ― Prometió.

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― ¿Y bien, que es lo que quiere? ― Interrogó Takeru nuevamente.

― Acércate ― Musitó Mako.

Con algo de desconfianza, Takeru obedeció. Y se acercó a la cara de ella. Al tenerlo lo suficiente cerca, Mako tiró de su cuello para tenerlo cerca de sus oídos. ―Más te vale que no le menciones a nadie el estado en el que me viste durante el accidente ¿Me oíste? ― Declaró con frialdad.

Takeru entornó los ojos. Y la miró.― ¿Me está amenazando? ― Pidió con burla.

Mako ni siquiera pestañeó.― Tómelo como quiera… pero sí se atreve a hablar de ello… le juro que no vivirá para contarlo de nuevo ― Sentenció. Takeru tragó duro. Un sonrisa se postró en la boca de la magnate.― Por cierto… tienes el empleo… ―

― ¿¡Eh…!? ― Susurró.

― Bienvenido a Crystal Gems… Takeru ― Respondió la joven de vuelta al momento de soltar su cuello.

N/A: Hasta aquí el capítulo de hoy. Ojalá hayan disfrutado mucho de él… y esta vez un poco más largo para compensar el retardo. No olviden dejar su review.

¡Saludos!

GEMITHA0208