SDE – CAPÍTULO 9
― ¡Por favor alguien que me ayude! ―
― ¡Cierra la boca! Estas arrestado y tienes derecho a guardar silencio ―
― ¿Era necesaria tanta violencia? ― Cuestionó, pero ella sólo colocó más fuerza en las esposas. ― ¿Sabes? No nos conocemos del todo… pero creo que una sonrisita no te caería mal ― Dicho esto, la chica le lanzó una mirada furiosa, sí es que eso se podía.
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HACE 10 MINUTOS
― ¿Qué le ocurre a tu demente hermana? ― Cuestionó Takeru mirando a su jefa.
Mako al instante se indignó. ― ¿Disculpa?, No querrás decir ¿Qué demonios le ocurre a tu idiota amigo? ―
Takeru rodó los ojos. ― Como sea… voy a detener esto ― Dijo, intentando llegar a la pareja que no dejaba de correr por el hospital.
― ¡Espera! ― Llamó Marvelous tocando el hombro del mayor. ― No los detengas, esto... esto es divertido ― Reía fuertemente el hombre, cruzándose de brazos, disfrutando de aquella escena.
― No tiene sentido y en definitiva, no me parece divertido ― Habló Ahim por primera vez, contradiciendo por completo la opinión de Marvelous. Éste último observó de reojo a la chiquilla que había comentado aquello. Instintivamente un chasqueo de lengua fue inevitable, sabía que reconocía a esa pequeña chica.
Como si estuviera leyendo su mente, la pequeña se giró para mirarlo con la cabeza algo ladeada y una pequeña sonrisa.
Grave Error.
―… Aunque mientras uno de los dos no se mate… creo que si es algo gracioso ― Sonrió ampliamente; provocando que sus ojos se cerraran un poco, dándoles un aspecto dormilón.
Marvelous no pudo evitar no mirarla.
Incluso podía sentir que todos oían su duro tragar.
Fueron sólo unos segundos, pero para él parecía una eternidad.
Una eternidad mirando esos oscuros ojos.
Espera ¿Qué?
El chico de cabello alborotado sacudió su cabeza alejando aquellos absurdos pensamientos; cuando volvió en sí, la pequeña niña se había alejado acercándose a su otra hermana que estaba en la camilla.
― ¿Te encuentras bien? ― Cuestionó Haruto, por detrás.
El aludido sólo gruñó en respuesta. Sabiendo que no le sacaría más, Haruto se encogió de hombros y volvió su atención a Takeru y Mako.
Harta de aquella situación del "perseguimiento" Mako intervino.
― ¡Suficiente! ― Gritó. Shinnosuke y Kiriko se detuvieron. ― Kiriko, mejor explícame ¿Qué rayos haces? ―
Takeru también se colocó a lado de la magnate. ― Bien, por primera vez concuerdo con ella ― Dijo mirando de reojo a Mako, ésta rodó los ojos ignorando aquel comentario. ― ¿Qué fue lo que hiciste para molestar a esta chica Shinnosuke? ¿Por qué te quiere arrestar? ― Interrogó.
Mako reaccionó ante aquellas palabras y se giró para mirar a Takeru de frente. ― Un momento ― Interrumpió la mujer con las manos en la cintura. ―… ¿Dices que "este" también es tu primo? ― Cuestionó señalando a Shinnosuke.
El mencionado en cuestión se indignó, pero antes de que dijera una estupidez, Takeru habló. ― Por supuesto, es mi primo… permítame, le presento a Shinnosuke Shiba ¿recuerda? Le dije que tenía cinco primos, él era el faltante ― Anunció.
Shinnosuke alzó su mano, como pidiendo permiso para hablar. Mako lo miró. ― Ah… es un gusto conocerla finalmente ― Dijo tendiéndole su otra mano. La mayor lo miró de arriba abajo y correspondió el gesto.
―… Me gustaría poder decir lo mismo Shinnosuke, si mi hermana no te persiguiera como loca maniática, así que sospecho que algo le hiciste, ¿Qué fue? ― Interrogó sin rodeos luego de soltar el saludo.
Kiriko frunció sus labios, ante el nombramiento que le había dado su hermana mayor. Pero preparó sus esposas.
Shinnosuke, rascó la parte trasera de su cabeza. ― Ah… este bueno yo… verá, su hermana "Kiriko" y yo nos conocimos hace poco en una situación "de vida o muerte" ― Empezó a contar.
Al escuchar tal cosa, Kiriko sentía que una vena en la cabeza se le hinchaba, como si de un anime se tratara. ― ¡Eso no fue así! ― Debatió llamando la atención de todos. ― Tú llegaste de la nada y me derribaste y luego te llevaste mi vehículo ― Explicó, al momento que con su dedo índice golpeaba el pecho del chico.
Él fingió pensar. ― ¿Enserio hice eso? Mmm no lo recuerdo ― Vociferó con fingida inocencia.
― ¡Baka! Finge todo lo que quieras, yo te voy a arrestar ― Exclamó ella, tomando las manos del chico, para poder reprenderlo.
― Wow, Wow y ¿Por qué cargos te lo vas a llevar? ― Intervino Marvelous.
Ella gruñó y ajustó las esposas. ― Por el cargo de haber robado el vehículo de una detective de nivel élite, por ese cargo… aunque pienso que no actuó solo, ¿tienen algo que decir? ― Cuestionó mirando fulminante a Haruto y Marvelous.
Ambos alzaron las manos, se hicieron los desentendidos y se alejaron.
― Por favor, proceda con el arresto ― Concedió Marvelous.
Shinnosuke abrió sus ojos como platos.― ¡Marvelous, Traidor! ― Luego miró a su líder. ― Takeru, haz algo… ―
― Es momento de enfrentar tus actos, lo siento ―
― ¡Oye! ―
― Mejor camina, tenemos un largo viaje ― Declaró Kiriko llevándose al chico, casi en rastra.
La familia Shiba y Shiraishi observaban aquella escena, sin comprender del todo.
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TIEMPO ACTUAL
― ¿Sabes? Me agradan tus hermanas, son un poco más amigables que tú ― Dijo Shinnosuke con un tono de voz peculiar para molestar a la detective. Ahora éste se encontraba en la parte trasera de la unidad de la chica, obviamente sin posibilidad de escaparse debido a la esposas. Pero eso no le impediría divertirse un rato con ella.
Kiriko puso el vehículo en marcha. ― Eso dices ahora, pero descuida… mis intenciones no son agradarte ― Aseguró mirándolo por el retrovisor.
― Eso puedo ver ― Respondió él de vuelta.
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― El idiota de Tani, cree que me ha ganado con su estúpida amenaza; pero no lo logrará, no mientras yo tenga mis tácticas ―
― ¿Qué piensa hacer amo? ―
― Mako es vulnerable… después de todo, tiene cinco puntos para golpearla… elijamos el más débil ―
―… ¿Se refiere a...? ―
― Sí… Ve por mi pequeña cuñadita, Kagu-chan ―
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― De verdad lamento mucho esta situación Mako ― Habló Koyomi con la voz a punto de quebrársele.
Mako quien estaba de brazos cruzados con la mirada abajo, suspiró. ―… Te creo ― Le dijo alzando la vista y suavizando su mirada.
Koyomi y Ahim estaban asombradas por aquella respuesta. No es que no les agradara; pero normalmente les tomaba d días de convencer a su hermana mayor de alguna disculpa. Esta vez, había sido más pronto de lo que esperaban.
Mako rodó los ojos se descruzó de brazos y se acercó a la camilla de su hermana. Los Shiba permanecían ahí, en silencio. ― Sé que es difícil de asimilar… pero a veces yo también me puedo equivocar… ―
― Mako… ― Susurró Koyomi.
La susodicha tragó duro. ―… Lo que quiero decir… es que… yo… yo lo siento, lo siento Koyomi no debí gritarte así… es sólo que yo no… ― Por primera vez, las palabras no le fluían con la misma facilidad.
Koyomi tomó su mano y Ahim colocó su mano en el hombro de la mayor. ―… Está bien Mako, lo sabemos… ― Ambas le susurraron.
― No es fácil cuidar de cinco personas, y menos si esas personas son tus hermanas menores ― Comentó Ahim con aire tranquilo.
― Todo ha sido mi culpa, no debí escapar… ahora sé que si Haruto no me hubiera salvado… yo las hubiera lastimado aún peor ― Dijo Koyomi, mirando al chico que la salvó por unos breves instantes.
Éste asintió correspondiéndole aquella suave mirada.
Mako se giró para ver a Haruto y se le acercó. ―… Ahora entiendo que también me equivoqué contigo… gracias ― Le tendió la mano.
Haruto no dudó y correspondió el gesto. ― No fue nada, sólo llegué en el momento preciso ―
La mayor Shiraishi asintió. Y se volvió a Takeru y Marvelous.
― ¿Ahora nos clavará un bisturí? ― Pidió Marvelous con algo de miedo.
Ella negó sonriendo.
― ¡Vaya! De verdad sonríe… ― Pensó Takeru sorprendido.
― No, no lo haré… por ahora ― Añadió divertida. ― Les agradezco mucho esto… el haberme acompañado… todo… ― Explicó ya más calmada. ― Es más, me gustaría darles mi gratitud de una manera especial… ― Sugirió con una sonrisa marcada en su cara ante la idea que tenía en mente.
Los tres Shiba compartieron una mirada de confusión. Incluso Ahim y Koyomi.
― ¿Qué es lo que tiene en mente? ― Pidió Takeru algo curioso.
―Mmm… verán esta semana me gustaría realizar un coctel en honor a Crystal Gems, claro siempre y cuando se logre reparar lo del incendio; ustedes serían mis invitados ¿Qué dicen? ― Propuso, esperando la respuesta de los chicos.
Nuevamente intercambiaron miradas.
Finalmente, este era el tipo de oportunidad que esperaban obtener.
Definitivamente todo el plan iba viento en popa.
El sonido del celular de Mako interrumpió sus malvados pensamientos. ― Disculpen ― Dijo ella sacando el aparato para contestar. ―… ¿Bueno? Ah, Ren hola ¿Qué ocurre? Oh… cierto, no te dije dónde estoy, Jejeje lo siento sí, sí lo recuerdo. No te preocupes estoy bien ¿una qué? Ah yo… espera ― La mujer cortó unos segundos la comunicación. Miró a los tres hombres. ― Lo siento, debo atender esto… si quieren piénselo y me avisan ¿Sí? ― Sugirió. Y miró a sus hermanas. ― Koyomi bajaré a ver tus diagnósticos, Ahim recoge sus cosas, volveremos a casa ― Indicó. Con esto, ella salió de la habitación, aun hablando por teléfono.
Takeru no comprendía del todo, pero lo que si sabía era el hecho de que le molestaba de sobre manera que Mako hablara con Ren. Si se supone que no son nada, ¿Por qué el sujeto le pedía explicaciones? Y peor aún, ¿Por qué ella le contestaba?
Sus pensamientos se vieron interrumpidos, cuando un doctor ingresó a la habitación para dar de alta a Koyomi.
Como todos unos caballeros, Haruto y Marvelous ayudaron a Ahim a colocar a Koyomi en la silla de ruedas que había traído para bajarla con su hermana mayor.
Pero en un punto Ahim iba a tomar las cosas de su hermana, cuando otra palma se posó en la suya llamando su atención.
― ¿Crees poder tú sola? ―
Ahim bajó la mirada, pues la del chico era muy profunda y había provocado que ella perdiera la concentración. ― Yo… yo sí, yo la llevo desde aquí muchas gracias… ah… ―
Él sonrió de lado y le entregó las cosas. ― Marvelous… un gusto ―
Ella hizo una reverencia tomando las cosas en sus manos. ―… Ahim, lo mismo digo ― Y rápidamente ella se alejó para poder llevarse a su hermana.
Marvelous sonrió con malicia, pues su objetivo era descolocarla y lo había logrado. Victorioso, observó cómo ambas empezaban a alejarse.
― ¿Nos volveremos a ver? ― Cuestionó Koyomi mirando a Haruto.
Éste se puso a su altura y sonrió. ― Sí así lo deseas… así será ― Ella rió y asintió. ― Cuídate ― Le susurró. Ella volvió a asentir.
― Me alegra verte de nuevo Takeru-san, ojalá acepten y vayan al coctel ― Dijo Ahim, luego de darle una reverencia al chico mayor.
Él sonrió. ― Lo tendré en mente, ahora vayan o Mako se enfadará ― Indicó divertido.
Ambas rieron y asintieron alejándose finalmente.
Cuando finalmente se fueron.
― Esto va bastante bien ¿No? ― Cuestionó Haruto.
― En definitiva, pronto… ellas caerán ― Secundó Marvelous.
Takeru se mantuvo de brazos cruzados. ― Sí… pero antes de que eso llegue, debemos rescatar a Shinnosuke, así que vámonos ―
Los otros dos asintieron y con ello el trío abandonó aquel hospital.
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― ¿Y qué me cuentas de ti? ― Cuestionó Shinnosuke aún en el vehículo. ― No creo que seas así de callada todo el tiempo… ― Ella sólo le dio una mirada fulminante por el espejo retrovisor. ― ¿Sabes? Llegaré a acostumbrarme a esas miraditas de pocos amigos que me das ―
― Mejor cierra la boca ― Debatió ella.
― Me llamo Shinnosuke Shiba, sé que ese día no te lo dije… pero ya sabes quería mantener un perfil bajo ― Comenzó a contar ignorando el comentario anterior de la chica. ―… el trabajo de detective es genial ¿No? Digo, recuerdo esos grandes días de gloria resolviendo crímenes y esas cosas ― Argumentó con un aire nostálgico.
Ante aquellas palabras, Kiriko empezó a prestarle atención. ― Sí es así… ¿por qué robaste mi unidad? Eso no es para un detective― Comentó ella mirándolo por el retrovisor.
Shinnosuke sonrió, pues había logrado que ella hablara. ― A veces las situaciones ameritan romper las reglas ― Respondió él.
Ella lo meditó un momento. Y después de varios minutos volvió a hablar.―… ¿Y qué pasó? Me refiero a tu trabajo ―
Él miró por la ventana negando y con melancolía respondió. ― ¿No te ha pasado… que hay sucesos en la vida… que llegan a cambiarte por completo? ― Interrogó.
Kiriko sentía que retrocedía en el tiempo. Bajó un poco la mirada. ―… Sí… me ha pasado ― Susurró con dolor.
―… Y sólo te queda…. ―
―… Acostumbrarte a esa vida ― Completó ella.
Por segunda ocasión sus miradas se conectaron en un profundo y significativo silencio. Era como si ambos intentaran adivinar lo que pensaba el otro.
― ¡A todas la unidades, alerta! ― Sonó el comunicador del vehículo, sacando a ambos de sus ensoñaciones.
― ¡Kiriko, responde, Kiriko! ― Llamó una voz desesperada.
Ella tomó el comunicador. ― ¡Aquí Kiriko! ¿Qué ocurre Haya-san? ― Pidió.
― ¡Un accidente! El tren de la avenida 23 se acaba de estrella contra un muro y no pueden sacar a los heridos, además está apunto de incendiarse. ¡Te necesitan! ¡Necesitan refuerzos ahora! ― Informó su compañero desde el otro lado de la línea.
― ¿Avenida 23? ―
― ¡Eso está a seis cuadras de aquí! ― Alertó Shinnosuke reconociendo donde se encontraban en ese preciso instante.
― ¡Andando! ― Exclamó Kiriko, cortando la comunicación con su compañero; y empezando a acelerar su vehículo, encendiendo las sirenas. ― Creo que el paseo durará más ― Le dijo al chico.
― Bien, no tengo planes especiales ― Apuntó a decir él.
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Finalmente, la hora de la salida había llegado, y Kagura estaba entusiasmada por volver a casa e ir con su mejor amiga para ayudarla a desempacar y quizás ponerse al día de todos estos años que habían pasado separadas.
La menor caminaba con tranquilidad por la acera; de reojo pudo percatarse que un grupito de jóvenes murmuraban, ella intentó no prestar atención y siguió caminando, pero apretando un poco más el paso.
Sólo porque había salido más temprano, sino hubiera esperado a Amy, la pequeña decidió tomar un atajo por una especie de terreno baldío. A veces solía escabullirse de sus clases y pasaba por ese sitio, así que ¿Qué podía salir mal?
― ¿Lluvia? ¿Es enserio? ― Murmuró la chica un poco decepcionada, alzando la vista para que un par de gotas recorrieran su rostro. Suspiró, abrazó fuertemente su mochila y empezó a correr para poder refugiarse.
Kagura llegó a un pequeño túnel, tomó unas bocanadas de aire para recuperarse y comenzó a exprimir su cabello para al menos secarlo un poco.
― ¿Escondiéndote de algo? ―
Al oír aquella masculina voz, Kagura se tensó y no pudo evitar dar un pequeño saltito del susto. No quería, pero debía voltear.
― ¿Qui-quién eres tú? ― Cuestionó temblorosa. El aludido salió de las sombras mostrando una retorcida sonrisa. Kagura empezó a retroceder. ― Por favor… por favor, yo… yo no tengo nada de valor… llévate mi mochila, pero… pero no me hagas daño ― Rogó la pequeña niña.
El sujeto finalmente la acorraló, colocando un brazo en la pared del túnel para evitar que la niña huyera. Kagura sentía que se encogía ante la cercanía de aquel sujeto. Él comenzó a reír.― ¿Por qué conformarme con tu mochila? Si toda tu vales una fortuna… ― Murmuró. Kagura empezó a temblar. ―… Siendo una hija de la mafia… tu peso debe valer oro, ¿No es así muchachos? ―
Kagura abrió los ojos ante aquella declaración.
¿Hija de la mafia?
¿Acaso se referían a su Padre?
La chica no pudo continuar con sus suposiciones, cuando vio que otros tres sujetos llegaban a escena.
― Es el grupito que vi hace rato ― Pensó, con algo de temor.
― Es cierto niñita, ¿Por qué habríamos de dañarte, si podemos entregarte a un pez más gordo? ― Comentó uno de los recién llegados con malicia.
Luego otro más se acercó con un bate. ―…Aunque, podríamos divertirnos un rato contigo ―
Otro rió. ― Sí, ¿Qué dices linda? ―
Kagura estaba acorralada en todos los sentidos. Incluso en ese mismo instante se arrepentía el no haber tomado aquellas clases de yudo con sus hermanas Kiriko y Amy. Pero claramente, ya era tarde para ello.
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Luego de unos minutos, Kiriko y Shinnosuke llegaron a su destino.
De inmediato ella se desabrochó su cinturón, lista para bajarse. ― Será mejor que tú te quedes aquí ―
― ¿Crees que tengo opción? ― Dijo él señalando sus esposas.
Ella rodó los ojos y se puso en marcha.
Había mucha gente esparcida por todos lados, ella y otros tantos ayudaban a sacar a la gente que estaba atrapada. Ese tren estallaría en cualquier instante y aún había civiles.
― ¿Cuántos faltan? ― Cuestionó ella a otro oficial.
― Dos niños, un niño y una niña están en el medio ― Informó.
Kiriko estaba en aprietos, la parte en la que los pequeños estaban era la que se había doblado como lata de comida por el impacto. Miró hacia atrás, toda la gente o estaba agotada o estaba recibiendo atención médica. Y su plan consistía de dos personas, ella en la parte de abajo y otro arriba para poder darles a los niños. El tiempo se agotaba y sus opciones también. Miró su unidad, Shinnosuke estaba ahí mordiendo sus esposas en un intento fallido por huir.
Ella mordió su labio inferior y corrió hacia él.
― ¡Shinnosuke! ― Llamó ella.
― ¿Qué? Yo… yo no estaba intentando escapar… ― Dijo él con inocencia.
Ella rodó los ojos. ― ¡Olvídate de eso! Necesito tu ayuda ― Confesó. Él estaba sorprendido, mientras ella comenzaba a quitarle las esposas. ― Pero… ¿Qué haces? ―
― Tú dijiste que hay situaciones que ameritan romper las reglas ― Él asintió. ―…Bueno está soy yo liberándote, rompiendo las reglas para que me ayudes en esta situación ―
― Kiriko… ―
― ¿Me ayudarás? ―
Shinnosuke asintió. ― ¡Hagámoslo! ―
Ambos a gran velocidad llegaron a la escena y pusieron en marcha el plan de Kiriko, pues por su complexión le era más fácil ingresar al destrozado tren.
― Tranquilos, los sacaré de aquí ― Informó al encontrar a los dos pequeños llorando. ― Shinnosuke, ¿estás listo? ― Pidió mirando la ventanilla de arriba.
El aludido abrió aquella escotilla. ― ¡Listo! ―
― Bien, primero tú princesa ― Dijo tomando a la niña en sus brazos alzándola y dándosela al chico. Estando segura, ella tomó el niño. ― Ahora tú amiguito ― Pero justo cuando lo cargó se oyó una explosión, la onda expansiva derribó a Kiriko.
― ¡Kiriko! ― Exclamó Shinnosuke con temor.
Ella tosió y con dificultad se puso de pie. El tiempo se acababa. ― ¡Rápido, toma al niño! ― Exclamó pasándoselo.
Con habilidad Shinnosuke les dio a los bomberos los pequeños niños para que fueran atendidos, pues él debía regresar por Kiriko.
Una nueva explosión lo puso alerta. ― ¡Kiriko! ― Llamó intentando verla entre el polvo.
― ¡Shinnosuke! Estoy… estoy atrapada… no podré salir ― Advirtió ella con dificultad.
El chico metió su cabeza por la ventanilla. ― No te quedarás atrás, aún debes encerrarme ¿Recuerdas? ―
― Pero yo… ―
― ¡Sin peros! ¡Dame tu mano! ―
Ella hizo un esfuerzo sobre humano para ignorar el dolor de su pierna, pues un monto de rocas y metal le había caído encima. Alzó su mano y Shinnosuke la tomó con fuerza y empezó a tirar.
Afuera, las personas estaban que se comían las uñas por las frustración y el suspenso.
Luego de un par de esfuerzos, logró subirla al techo con él.
Ambos se miraron. Pero un nuevo y sonoroso ruido los alertó.
― ¡Sujétate! ― Exclamó él abrazándola, aferrándose a ella con fuerza y dio un salto para evitar que la explosión masiva los alcanzara.
Un montón de aplausos y vitoreo se escuchaban alrededor.
Kiriko abrió los ojos y tosió. Por encima de su hombro se percató que Shinnosuke estaba encima de ella, la había protegido con su cuerpo. ― ¿Shinnosuke? ―
El empezó a moverse, quejándose levemente. ― Hay… eso dolió… ― musitó.
Ella soltó una risita. Y lo ayudó a ponerse de pie. ― ¿Estás bien? ―
Él soltó un quejido, pero mantenía esa boba sonrisa. ― Sí… creo que sí ― Miró como la gente los felicitaba por acto heroico. ― ¿Hacemos un buen equipo, no? ―
Ella planeaba debatir, pero en cambio sonrió y lo miró. ― Sí… estoy de acuerdo ― Ella lo rodeó por el torso y lo encaminó hacia los paramédicos para que ambos fueran revisados. Y veían con felicidad y orgullo como los pequeños se reunían con sus padres.
En el interior Shinnosuke se sentía feliz, hacía mucho que no realizaba una acción así.
Sentía que estaba de vuelta.
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― Es extraño… ―
― ¿Qué es extraño, Right? ― Cuestionó Daigo acercándose a su amigo, quien miraba por la ventana, por lo que él también observó por ahí.
El menor del grupo tragó duro. ―… Ah bueno… este… no me lo tomes a mal… ―
― ¿Qué ocurre? ―
― Bueno, he estado observando por esta ventana, y una niña muy bonita iba pasando por aquel túnel… pero ya tiene mucho rato y no ha salido… ― Comentó un tanto preocupado.
Daigo se encogió de hombros. ― Quizás la lluvia la retuvo… no te preocupes amigo ― Consoló el chico, mientras se alejaba.
Pero sin saber realmente por qué, Right no confiaba del todo en las palabras de su amigo.
"¡Auxilio! ¡Déjenme ir! ¡Ayuda!"
Esos gritos fueron suficientes para alertar a Right; sacó su cabeza por la ventana intentando tener una mejor visibilidad. Pronto pudo ver como aquella niña intentaba salir corriendo de aquel túnel, pero pudo ver cómo un par de brazos la sujetaban intentando regresarla a la oscuridad de aquel sitio.
Right hizo sus manos puños. ― ¡Suficiente! ― Exclamó parándose en el marco de la ventana.
Asustado por sus gritos y el ruido, Daigo volvió a salir, y se sorprendió aún más al ver a su amigo como gárgola en la ventana. ― ¡Right, espera! ¿Qué vas a hacer? ―
― Lo siento Daigo, debo ir a ayudarla ― Dicho esto, dio un salto de aquel marco, se dobló un poco su pie izquierdo al llegar al piso, pero sólo hizo una mueca y empezó a correr.
Daigo se acercó a la ventana. ― ¡Right! ―Golpeó el marco con su puño. Dejó la cuchara que traía en la mano y salió por la puerta dispuesto a alcanzar al menor.
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― Vamos pequeña, no tengas miedo ― Dijo uno de los sujetos acariciando el cabello de la Shiraishi.
La menor, como pudo empujó a ese chico de su cuerpo.
Los demás comenzaron a reír.
― Uy, te haces la difícil ¿Eh? ― Se mofó otro.
― Todas mis hermanas saben artes marciales… yo… yo tengo que poder hacer algo ¿No? ― Pensaba, positiva al momento que hacia sus manos puños, poniéndose en guardia.
Pero ese gesto, sólo provocó que los abusadores rieran con más fuerza.
― ¡Soy fuerte! ¡Soy fuerte! ¡Soy fuerte! ― Se decía mentalmente, observando los movimientos de cada agresor.
Pronto uno de ellos se le acercó. Ella tomó su mochila con fuerza y se la arrojó, intentó correr, pero otro sujeto le bloqueaba el camino, probó con un golpe en la entrepierna, lo cual hizo que este cayera de rodillas. Ahora corrió en otra dirección de los dos sujetos restantes no la dejarían pasar.
― De aquí no te vas muñeca ― Sentenció uno con una sonrisa de lado.
Ambos comenzaron a acercársele, Kagura retrocedió, pero pronto golpeó con los otros dos que creía se había librado.
Nuevamente estaba sin escape.
Kagura cerró los ojos apretándolos fuertemente, deseando que lo que sea que le quisieran hacer, terminara de una vez.
― ¡Déjenla en paz! ― Sentenció una voz masculina, llegando a escena propinándole una buena patada al primer sujeto que tenía en frente.
Kagura abrió lentamente los ojos, esperando que no fuera otro chico malo que quisiera hacerle daño. Pero al percatarse que el recién llegado golpeaba a los demás, sabía que estaba salvada.
Como ella, el recién llegado estaba mojado por el terrible torrencial que caía. Pero pudo notar que su cabello era de un peculiar color entre café y rojizo. Traía puesto una chamarra estilo futbolero de color rojo con blanco. Eso era lo más distintivo que podía notarle, de pronto Kagura sintió un empujón, y terminó cayendo al suelo.
― ¡Estúpida! ¿Cómo fue que lo llamaste? ― Exigió uno acercándosele con intención de patearla.
― Eso no es cortés ― Habló otra diferente voz.
El agresor volteó y recibió un puñetazo en el estómago por parte del desconocido.
La menor Shiraishi estaba en shock, ahora había otro chico, pero este tenía un cabello oscuro con rizos caídos, pues el agua había evitado que éstos se definieran. Usaba un chaleco de color rojo con amarillo.
El chico sonrió y fue a ayudar a quien se supone sería su amigo.
Kagura por su parte, intentó ponerse en pie, observando como ambos lidiaban con el trío de bravucones.
Espera, ¿Un trío? Pero se supone que…
―Gracias por venia Daigo ― Dijo Right mirando a su amigo, luego de haber dejado inconscientes a los tres sujetos.
― Tenía que… si algo te pasa, a mí me matan ― Respondió el otro con algo de diversión.
― Muy bien, una escena formidable ― Interrumpió otra voz.
Al instante, Daigo y Right giraron sus miradas y se sorprendieron. Habían olvidado al líder, y éste había aprovechado para tomar a Kagura como rehén, colocando un cuchillo en el cuello de ella.
Ambos Shiba, se tensaron.
El sujeto sonrió ampliamente. ― Eso es… así me gusta… todos quietos, o esta pequeñita lo sufrirá, y no creo que quieran la muerte de esta niña en su consciencia o ¿sí? ― Cuestionó acercando más el cuchillo a la piel del cuello de ella.
― No te muevas Right ― Susurró Daigo, viendo como su amigo planeaba una acción sin pensar.
Right estaba muy afligido, no podía evitar el no ver los ojos suplicantes de esa niña, pidiéndole a gritos que la salvara. ― Tengo que hacerlo… la va a matar ―
Kagura sentía que no podía moverse. ¿Qué podía hacer?
"… Y si eso no funciona, recuerda el arma secreta"
"¿Cuál arma secreta, Amy?"
"Morder"
― ¡Eso es! Debo… debo intentarlo ― Pensó con determinación. Los Shiba observaba las acciones de ella. Y lo siguiente que hizo, los sorprendió. Abrió su mandíbula lo más que pudo y la dejó caer en el brazo del sujeto, aplicando la suficiente presión para que éste diera un grito de dolor y la soltara.
― ¡Ahora! ― Exclamó Right.
Daigo asintió y se abalanzó hacia el sujeto para derribarlo y poder dejarlo inconsciente.
De forma inconsciente, Kagura corrió y terminó estrellándose en el pecho de Right, éste tomó a la chica en sus brazos protegiéndola de la escena, tratando de darle consuelo y algo de calor, a pesar de que los dos estaban mojados.
Ya no pudo resistir más, y la joven chica dejó que sus lágrimas escaparan de sus ojos y comenzaran a fluir por sus mejillas.
Right la apretó más contra sí. ―… Ya… ya… ya pasó, no te preocupes… ya estoy aquí ― Le susurró con dulzura.
Kagura abrió los ojos como platos.
Esas palabras…
… Sentía que ya las había oído antes pero… ¿Dónde?
FLASHBACK
"¿Qué te ocurre mi súper niña?"
"Le tengo miedo a la oscuridad"
"Entonces no te preocupes… yo ya estoy aquí"
"¿No te irás?"
"Jamás"
"Gracias papá…"
FIN DEL FLASHBACK
Ella se separó lentamente del abrazo para mirar a los ojos de su "salvador". ―Muchas gracias… ―
El chico sonrió y asintió. Se quitó la chaqueta y se la puso a ella en los hombros. Luego colocó su palma derecha en la cabeza de la niña. ―…No fue nada ―
― ¡Right, viene la policía! ― Alertó Daigo.
El chico asintió y se volvió a la niña. ― ¿Estarás bien aquí? ― Ella asintió. ― Nos vemos luego ― Con esto, empezó a alejarse.
Ella se sorprendió. ― ¡Espera! ¿Cómo sabes que nos volveremos a ver? ―
Right sonrió. ―Porque puedo verlo aquí… ― Dijo tocando con su dedo un costado de su cabeza. ― ¡Adiós! ―
Ambos chicos corrieron velozmente para ocultarse.
Kagura se abrazó a sí misma con la chaqueta del chico, disfrutando del aroma que éste despedía. ― Right… ― Musitó.
― ¡Kagura! ―
― ¡Mio! ―
― ¿Te encuentras bien? ― Cuestionó llegando a abrazar a su mejor amiga con fuerza. Mientras su padre se encargaba de arrestar a los cuatro sujetos.
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N/A: ¡Hasta aquí! ¿Qué tal, les gustó? ¡Por primera vez, llegue a las 5,000 palabras! ¡Yei! Jejeje en verdad lamento el retraso, sé que publico en un aproximado de una vez por mes, pero es que ya estoy terminando el curso de clases y eso significa mucho trabajo pesado que destroza mi pobre imaginación. Pero buena dejando mis absurdas excusas, ya está otro capítulo, finalmente en el siguiente capítulo los Shiba y las Shiraishi se terminarán de conocer y los verdaderos problemas comenzarán.
Pero que eso no los detenga, déjenme sus reviews comentando su parte favorita de este capítulo (Jejeje ya me siento Dora la exploradora) e inclusive sus dudas, mismas que con gusto, aclararé. Para quienes aún no lo sepan, he publicado en mi canal de YouTube (el link está en mi perfil de fanfiction) un fanmade tráiler de este fic que sin duda les encantará, los invito a que le den un vistazo y manita arriba.
PD: ¡Wow! Aun no llego al décimo capítulo y ya tengo más de veinte reviews, ¡muchas gracias! Y sigan así, eso aumenta mis ánimos a seguir publicando.
Sin más, ¡Saludos!
GEMITHA0208
