SDE – CAPÍTULO 14

UNIVERSIDAD DE ARTE- TOKYO, JAPÓN – 1985

Una bella mujer de aproximadamente 19 años caminaba sin cuidado por los andadores del campus de aquella inmensa Universidad. La estación de otoño había comenzado, por lo que portaba un pequeño suéter de color verdoso que hacía juego con su vestido de color amarillo, en sus manos sostenía un par de libros y papeles, pero el leve viento fresco la obligó a pegar esos libros en su pecho para cubrirse. Sonrió al ver las hojas caer, una de ellas pegándose en su cabello.

― ¡Oh! Disculpa ― Musitó ella. Su voz detuvo a la persona que iba pasando a su lado. ― Toma, es parte de la semana de talentos, presentare un coro show y un solo ― Dijo entregándole un pequeño volante con dicha información. ― No olvides asistir y corre la voz ― Concluyó sonriente y haciendo una reverencia.

El desconocido le respondió igual tomando aquel papel y alejándose.

La muchacha sonrió satisfecha. Y volvió a su tarea de desenredar esas hojas de su castaño cabello.

― Y… este es el patio de la segunda área, si me dejas explicarte yo… ―

― ¡Oye! Sólo vengo a saldar cuentas Tic Tac anciano, tic tac ― Comentó un joven hombre de no más de 25 años. Su desesperación era notoria y el hacer el ademan de un reloj lo delataba aún más.

El hombre adulto a su lado comenzó a sudar frío. ― Lo sé, lo sé pero hay estudiantes aquí y quiero mantener el perfil bajo ― Susurró limpiando su sudor con un pañuelo que sacó de su bolsillo trasero del pantalón.

El más joven rodó los ojos cansado. ― Como sea ¿quiere darse prisa? Tengo otros mandados pendientes por cubrir ―

El mayor terminó por resoplar. ― Sí, por favor sígueme ―

― Ya era hora ― Murmuró siguiéndolo con pesadez.

― ¡Oh, Señor director! ― Exclamó la joven con una sonrisa marcada en su cara. Dejó su cabello y empezó a correr para alcanzar al mencionado.

El director maldijo por lo bajo. ― Tani-san ¿ahora qué se le ofrece? ―

En su entusiasmo la chica terminó tropezando con sus propios pies y cayó literalmente a los pies del director y el otro hombre. Sus volantes y libros terminaron regados en el suelo. ― ¡Maldición! ― Masculló avergonzada. Negó, tomó un volante y con la mejor de las sonrisas se puso de pie. ― Tome, es un nuevo show en el que estoy trabajando y me gustaría su aprobación al respecto ―

Al joven espectador le parecía bastante interesante la actitud de aquella chiquilla. Se dedicó a observarla, sin importarle realmente que su tiempo se estaba yendo en nada.

― Tani, ya te dije que dejes de fastidiarme con tus ataques de superestrella. ¿No ves que estoy ocupado? ¿Acaso quieres ir a la sala de castigo niña? ― Cuestionó con severidad, levantado la voz.

La aludida tembló y bajó la mirada. Apretó aquel volante contra su pecho. ― Yo… yo lo siento mucho señor, pero la otra vez me dijo que… ―

― ¿Qué parte de no, no entiendes Kaori? ― Le pidió acercándose a su cara. Con fuerza le quitó aquel papel y lo tiró al piso. ― Y más te vale que recojas esta basura ¿Oíste? ―

La muchacha muy afligida asintió lentamente y se agachó para recoger sus papeles. El otro joven estaba atónito ante lo ocurrido. Por inercia sus manos se volvieron puños.

― Vámonos Shiraishi, tenemos negocios que atender ― Comentó el director girándose, en un intento por olvidar aquella "escenita".

― Creo que el negocio termina aquí…. Masaki ― Musitó el otro, sin inmutarse en verlo a la cara.

Al oír aquella respuesta. El renombrado, se giró por sobre su hombro. ― ¿Qué dices? ―

Hasta ese momento. Kaori no había captado la presencia del otro hombre, por curiosidad levantó la mirada para darle un vistazo rápido. Y en ese instante su mirada se cruzó con la del hasta ese momento "desconocido". Éste le dio una sonrisa rápida. Ella no pudo evitar sonrojarse y bajar nuevamente su mirada para terminar de recoger sus cosas.

Al ver la reacción de ella. Él no pudo evitar sonreír con algo de orgullo. Más la voz del más grande lo hizo cambiar ese semblante.

― ¿A qué te refieres con eso Shiraishi? ―

― ¿Estás sordo o qué? ― Pidió irónico. ― El trato acaba aquí anciano ― Volvió a repetir. Apartó su vista de Kaori y finalmente lo encaró. ― A menos que… ―

― ¿A menos que qué? ― Pidió el otro con ansiedad. Por su tono, se notaba que haría lo que fuera con tal de hacer cambiar de parecer al otro.

La sonrisa del Shiraishi se ensanchó y se encaminó a la joven del suelo. Con delicadeza tomó su brazo. Kaori se sorprendió, pero la mirada amigable de él la hizo obedecerlo. Por inercia se dejó guiar hasta que la puso de pie. Sus ojos estaban muy abiertos de la sorpresa. No entendía para nada las acciones de aquel hombre.

― ¿Qué espera? ― Pidió su acompañante de forma demandante. El director lo miró sin comprender. Aun sosteniendo el brazo de ella, se alejaron unos pasos. ― Recoja los volantes y libros de la señorita, si es tan amable ―

Ante la demanda. Kaori miró al hombre a lado suyo, formando una "o" con su boca por la sorpresa.

― ¿Qué? ― Pidió atónito el mayor.

El Shiraishi se cruzó de brazos. Soltando por fin a Kaori. ― Ya me escuchó, ¿O es que quiere que mis "benefactores" retiren los fondos de esta escuela? Oh mejor dicho… ¿de ese auto último modelo y la casa con jardín trasero y delantero? ―

Kaori no comprendía las palabras de aquel hombre. Sin contar que la manera con la que le hablaba a su "señor director" era muy familiarizada. Sí, aquí había algo extraño.

Ante aquella amenaza. El viejo Masaki se vio obligado a obedecer. ― No por favor, yo… yo recogeré todo esto ―Anunció tirándose al suelo para realizar la labor.

El más joven no pudo evitar soltar unas risitas. La chica su lado seguía en shock ante aquellas acciones. Pero sus papales frente a su cara, captaron su atención. El director estaba hincado frente a ella extendiéndole sus cosas. ― Yo… este… gracias ― Musitó nerviosa tomándolas.

El adulto estaba por ponerse de pie, cuando la otra masculina voz lo detuvo. ― No lo creo, primero ofrézcale unas disculpas a la Señorita aquí presente ― Ambos estaban confundidos y le lanzaron una mirada. ―… De rodillas ― Agregó.

― ¡Oye! ― Se quejó la chica tratando de intervenir.

Pero él no le hizo caso. ― ¿Qué espera? ¿Una invitación? ―

Masaki maldijo por lo bajo. Volvió a hincarse y bajar su mirada. ― Por favor, le pido mis más sinceras disculpas Señorita Kaori Tani ― Pronunció entre dientes. Kaori, temerosa sólo pudo asentir y bajar un poco su mirada.

Victorioso, Shiraishi sonrió. ― Bien, ahora adelantase a su oficina, en unos minutos yo estaré con usted ― Declaró.

El director asintió. Se puso de pie y se alejó a pasos firmes con la poca dignidad que le quedaba.

Cuando ya no lo veían. Kaori se puso delante del sujeto. ― ¡Oiga! ¿Por qué hizo eso? ¡Ahora estaré castigada el resto del curso escolar! ― Exclamó algo molesta. Y su puchero sólo lo confirmaba. El hombre frente a ella comenzó a reír con diversión. ― ¡No es divertido! ― Debatió ella dándole un golpecito en el hombro.

Ante el impacto, él retrocedió un poco. ― ¡Ow! Jejeje eres fuerte niña ―

Sus mejillas se colorearon con ligereza. ― No me ha respondido. Lo que acaba de hacer no fue correcto ¿y quién la va a pagar? Oh, por supuesto que yo ― Argumentó.

― Todo estará bien ― Aseguró. Luego colocó su mano derecha sobre la cabeza de ella. ― Déjamelo a mí… yo te protegeré ―

Ante el tacto, ella quedó paralizada. Esas últimas palabras hacían eco en su mente. Unos segundos después, ella reaccionó negando. ― ¿Acaso trata de propasarse conmigo, eh? ¡Degenerado! ― Exclamó ella, dando un par de pasos hacia atrás, alejándose de él.

― ¿Degenerado? ― Repitió éste algo indignado mientras se cruzaba de brazos y alzaba una ceja. Soltó una risita. ― Sólo soy un amigo… no tienes por qué temer ― Aseguró acercándose a ella de forma lenta.

Ella retrocedió del mismo modo, más terminó chocando con uno de los árboles del lugar. Temerosa, bajó la mirada maldiciendo el por qué rayos le gustaba transitar por el área más solitaria de la Universidad. Esperando que algo malo le sucediera, cerró los ojos apretándolos con fuerza. Más sin embargo esa sensación se alejó cuando sintió un tirón cerca de su pecho. Abrió los ojos y se percató que aquel hombre leía con una sonrisa uno de sus volantes.

― ¿Te gusta cantar? ― Pidió éste sin apartar la vista del pequeño papel.

Ella se relajó. ― Sí… me gusta mucho ― Musitó.

Nuevamente la miró. ― ¿Y eres buena? ―

Ella sobó su brazo izquierdo algo dudosa. ― Mmm bueno… mis hermanos dicen que lo soy y unos amigos piensan igual aunque… no he tenido la mejor oportunidad para probarme ― Explicó.

Él asintió escuchándola con atención. ― Y ahora piensas que este festival de talentos será tu gran debut ¿No es así? ― Ella asintió. ― Bien, entonces te veré este sábado ― Anunció de repente.

― ¿Qué cosa? ― Repitió en shock.

Él sonrió de lado. ― Vendré a tu festival. Me interesa escucharte cantar ― Respondió guardando el volante en su traje. ― Espero seas buena ¿Eh? ―

Nuevamente Kaori se sonrojó. ― Se lo agradezco señor… ―

― Me haces sentir viejo, me llamo Arthur Shiraishi, pero puedes decirme sólo Arthur ―

Ella sonrió. ― Está bien. Yo soy Kaori Tani, es un gusto ― Pronunció tendiéndole su mano.

Él la aceptó rápidamente. ― No dejes que ese idiota te fastidie, sí lo hace llámame ― Indicó en un tono un tanto serio y divertido. Kaori no pudo evitar soltar una risita. ― Al menos sé que sonríes pequeña niña ― Ella se tapó la boca ante el comentario, en un intento fallido por dejar de reír. Él sonrió y con su mano apartó las de ella de su boca. ―… Así está mejor ―

No entendía por qué, pero Kaori sentía su corazón latir a mil por hora. Tenía que parar esta sensación lo más rápido posible. Él era al menos cinco años mayor que ella, no podía ¿Qué dirían sus hermanos? ¿Sus amigos? Su mente al fin dejó aquellas divagaciones cuando Arthur empezó a alejarse.

― Te agradezco mucho la ayuda de hoy Arthur ― Le dijo elevando un poco la voz.

Él sonrió de lado. Y aun dándole la espalda le hizo un ademán con su mano derecha. Luego de esa acción siguió su camino.

Kaori sonrió para sus adentros y miró con anhelo sus volantes.

― ¡Kaori-san! ― Gritó una femenina voz tras ella.

Reconociendo la voz, Kaori se giró para hacer frente a quien había llegado. ― ¡Hola Mei! ―Saludó

La recién llegada respiraba bocanadas de aire. ― Llevo rato buscándote ¿Por qué siempre te escondes en este lugar? ― Pidió tratando de recuperarse.

Kaori soltó una risita. ― Discúlpame ¿sí?, tuve un contratiempo pero dime ¿Qué tal te fue? ¿Entregaste los volantes? ― Pidió ansiosa.

― Sip, los entregué todos ― Respondió su amiga con una sonrisa.

― Te lo agradezco tanto Mei ―

― No fue nada, para eso son las amigas ¿No? ― Kaori asintió divertida. ― Oye, Geki me espera ¿Te parece si nos vemos en la cena? ―

― Jejeje Sí no te preocupes, aún debo pasar a la biblioteca y luego ir por unos víveres pero claro me gustaría que fueras a cenar con nosotros. Deberías decirle a Geki ― Sugirió algo pícara.

Ante el comentario, Mei se sonrojó. ― Jejeje apenas empezamos a salir… ― Murmuró. ― Pero está bien, le diré y así iremos ambos ―

Kaori asintió ante la idea. ― Tengo un par de cosas que contarte pero… Jejeje mejor ve con Geki, ya después te diré ―

― Mou, odio cuando me dejas en suspenso ― Se quejó.

Kaori rio. ― Ya, ya mejor vete ― Le indicó mientras la empujaba levemente.

Debido a la insistencia de su mejor amiga, Mei se alejó con tranquilidad.

― Bueno, será mejor que me dé prisa, o Sumiko-chan podría enfadarse ― Susurró para sí, antes de empezar a caminar con su nuevo rumbo hacia la Biblioteca del plantel.

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Ahora en la oficina del director Hiroki Masaki, se encontraban éste y Arthur Shiraishi, el último contaba unos fajos de billetes. ― ¿Y bien? ― Pidió el director con ansiedad.

Arthur terminó de contar, suspiró y guardó el dinero en un maletín que traía consigo. ― Está completo anciano… te salvaste, por ahora ― Declaró, pero haciendo énfasis en la última frase. Hiroki resopló aliviado. Y se dejó caer en su enorme asiento. ― Aunque debería cobrarte extra… ―

Esas palabras lo sobresaltaron. ― ¿Qué? ¿Por qué? ―

En vez de responder, Arthur dejó caer su peso sobre el escritorio. Sus palmas chocaron con fuerza en la madera, creando el sonido perfecto y llamativo que deseaba. ― ¿Y todavía tienes el descaro de preguntar? ― Hiroki se encogió en su silla. ―… Esa niña de afuera ― Musitó.

― ¿Te… te refieres a Kaori Tani? ― Inquirió temeroso.

El Shiraishi asintió. ― Sí algo le pasa, y escúchame bien… sí me entero que algo le pasó por tu estúpida negligencia como director barato, te aseguro, no… te prometo que te asesino ¿Oíste? ― Amenazó con frialdad pura. Hiroki creía que se trataba de una broma, pero esa penetrante mirada de pocos amigos decía lo contrario.

― Ella estará bien ― Concluyó tratando de estar tranquilo.

Arthur sonrió de lado y se incorporó. ― Lo sé, porque desde ahora es tu vida por la de ella ― Tomó su maletín y caminó a la puerta. ― Nos vemos el próximo mes ― Dicho esto, abrió la puerta y salió de la oficina.

Cuando éste se fue. Masaki por fin pudo respirar tranquilo. ― Tani… ¿por qué demonios tenías que aparecer? ― Pensó con cierta pesadez.

Cuando Arthur salió de la oficina, notó que la misma niña corría con algo de prisa. No pudo evitarlo y empezó a seguirla con la mirada, cuando ésta se alejaba más, sus pies fueron los que tomaron el mando. Ni él mismo sabía por qué lo hacía, pero una parte de él en su interior le pedía a gritos que no la dejara ni un segundo.

Era una niña.

¿Acaso se había vuelto un pedófilo?

Negó, en un intento por alejar esos pensamientos de su ya de por sí aturdida mente. Volvió a darle un vistazo a la chica. Ahora se había adentrado a la Biblioteca, dejó escapar un suspiro mientras se daba vuelta para irse.

Luego de un par de horas Kaori terminó su tarea. Pidió prestados tres libros y salió con ellos en mano. Una sonrisa adornaba su cara conforme avanzaba.

― También eres estudiosa ¿Eh? ―

Esa masculina voz la obligó a dar un pequeño saltito del susto. Se giró y se percató del hombre que estaba recargado en su elegante auto negro.

― ¿Arthur-san? ― Pidió ella de forma suave.

Él sonrió. ― ¿Qué te dije de las cordialidades? ― Cuestionó divertido acercándosele.

Ella se sonrojó y bajó un poco la mirada. ― Lo siento pero ¿Qué haces aquí? ―

Él metió sus manos en sus bolsillos delanteros del pantalón y se encogió de hombros. ― Nada realmente. Estaba algo aburrido y quería saber si te encontrabas bien ― Explicó con desinterés.

― Estoy muy bien, mi amiga Mei y yo terminamos de repartir los volantes de show, sólo es cuestión de esperar y que se cubra el público esperado ― Informó ella. En el fondo se dio una bofetada. Él era un desconocido ¿por qué de repente le daba explicaciones de sus acciones? ―… Lo mejor es que me vaya ― Agregó, empezando a alejarse de forma apresurada.

Arthur reaccionó y velozmente la alcanzó posándose frente a ella. ― ¡Espera! Yo te llevo… ― Anunció de forma tranquila.

Ella se sorprendió. ― Ah… no creo que sea buena idea ― Debatió intentando alejarse de él.

― ¡Vamos! No soy un secuestrador ― Comentó Arthur volviendo a alcanzarla. ― Deja que te lleve a donde vayas, así llegarás más rápido ―

― Lo siento, pero me han criado bien y una de las reglas de oro es no subirse a autos con desconocidos. Así que si me disculpas… ― Argumentó, volviendo a sacarle la vuelta para irse. Ella empezó a caminar, pero pudo oír tras sus espaldas como él colocaba la alarma del auto y guardaba sus llaves en su bolsillo del pantalón. Ella se giró para mirarlo. ― ¿Pero qué haces…? ―

Sonriente él se colocó a su lado. ― Tú dijiste que no subirías a autos de extraños ¿Qué tal una caminata? ― Ofreció algo burlón.

Ella infló sus mejillas captando el "jueguito" de él. ― Gracioso… ― Musitó aferrando más sus libros contra sí. Y siguió avanzando.

Esa palabra la tomó como un estilo de aprobación, así que empezó a seguirla. ―… Tienes suerte, eres una de las pocas personas que logran sacarme una sonrisa ― Comentó tratando de aligerar las cosas.

Ella curiosa, ignoró el trasfondo de aquel comentario. ― ¿Acaso tienes una razón para no hacerlo? ― Cuestionó mirándolo de reojo. ― Digo, todos debemos sonreír… no es bueno no hacerlo, tu corazón se oscurece y tu alma muere lentamente ― Explicó esta vez con su vista fija en el camino.

Él dejó escapar una risa. ― Eres algo rara niña ¿Lo sabías? ― La molestó.

Kaori se detuvo y le dio una mirada severa. ― Evades el tema ¿Eh?... Esa es una de las señales para una persona que no es feliz en verdad ― Pronunció mirándolo de arriba abajo. Estudiándolo.

FLASHBACK

Sé que es duro Arthur, para todo nuestro linaje lo es cuando el momento de "crecer" por fin llega… No traicionarías a tu familia, ¿Verdad? ―

No papá, sé cuál es mi lugar. Me has entrenado por años y no te fallaré ―

Sólo recuerda el código de honor bajo el que nos regimos "No matamos por diversión, matamos por defender a quienes nos importan. La familia unida por siempre debe estar" ―

Lo recordaré siempre ―

Si llego a hundirme, no olvides unirte a quien en verdad lo merezca, a quien en verdad esté dispuesto a aceptar esta vida… porque escaparnos de ella, jamás podremos ―

No tengo tiempo de pensar en ello Padre. Los negocios son primero, una familia sería un estorbo, sin embargo si llego a tenerla será con el tiempo ―

Así se habla, estaré muy orgulloso de ti ―

FIN DEL FLASHBACK

Luego de meditar aquello. Arthur suspiró. ― No es que no sea feliz ― Pronunció. Ella no dijo nada esperando a que prosiguiera. ― Sólo digamos que mi felicidad se limita a cierto tipo de acciones… acciones que para nada te gustarían ― Concluyó.

Kaori cambió su semblante a uno de confusión. ― ¿Acaso tiene que ver con tus "negocios" con el director? ―

Ante su pregunta los ojos de Arthur se abrieron como platos. ―… Lo mejor es que esto se quede hasta aquí Kaori… ― Declaró de pronto. Dándole la espalda.

― ¡Espera! Por favor respóndeme ¿Quién eres tú…? ― Pidió ella alzando un poco su voz.

Él no la miró. Pero con la mirada gacha pronunció. ―… Soy un monstruo ― Apretó los puños. ― Puede haber gente observando, vete rápido ― Le indicó mirándola sobre el hombro.

Kaori estaba confundida. Sin embargo esas palabras le produjeron un miedo interior. Asintió con lentitud y se alejó sin mirar atrás.

¿Por qué tenías que regresar a mi mente Padre? ― Cuestionó en su mente dándole un vistazo al cielo anaranjado, pues empezaba a caer el sol.

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― Kaori ¿Qué haces aquí? ― Cuestionó Mei algo confundida por ver a su amiga.

Ella tomó una bocanada de aire. ― Disculpa, es algo temprano y quería pasar a verte ¿Cómo están los niños? ― Cuestionó en un intento por alejar a Arthur de su mente y su "encuentro" hace apenas un rato.

Mei sonrió y le indicó a su amiga que pasara. Estaban en el orfanato de la ciudad. A ella y a Geki les gustaba pasar tiempo de caridad con los niños huérfanos y así alegrarles un poco el día. ― Está bien, nunca es tarde para visitar a los niños, de hecho Geki se encuentra jugando con ellos en el patio trasero, vamos ―

Ambas finalmente llegaron donde Geki. Él jugueteaba alegremente junto a otros diez niños. Mei y Kaori compartieron una mirada y sonrisa de ternura ante la escena.

― ¡Oi Mei, Kaori! ― Exclamó Geki al ver a las chicas. Les sonrió a los niños diciéndoles algo. Y se alejó para acercarse a ellas.

― ¡Hola, Geki! ― Saludó Kaori con un gesto con su mano.

Geki le correspondió. ― Hola Kaori, no te vi a la salida ¿Te quedaste en clase? ― Cuestionó algo burlón. Para ese momento, Mei ya se había colocado a su lado.

Kaori se avergonzó ligeramente. ― Jejeje No fue eso… tuve un contratiempo con el Director y de ahí fue a la Biblioteca a recoger unos libros ― Informó mostrando sus libros a sus amigos.

― ¿Con el director? ― Pidió Mei alzando una ceja.

Ella se encogió de hombros. ― últimamente ha andado muy rarito… no dudo que la traiga contra mí ―

La pareja compartió una mirada. ― No dejes que te moleste ― Habló Geki.

― Es que ni siquiera sé porque es así, supongo que sólo le caigo mal y ya ― Murmuró con tristeza.

― ¡Vamos, amiga! No digas eso ― Pidió Mei acercándose, tomándola por lo hombros. ― Mira, tú concéntrate en tu show, ya verás que ese viejo loco vendrá a pedirte perdón ― Le consoló. A la par que Geki asentía, secundando aquella idea.

Finalmente Kaori terminó por asentir ante el amable gesto de sus amigos.

Luego de eso, el trío se dedicó a jugar y cuidar de los niños del lugar.

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Mientras tanto. Arthur se encontraba en su casa. En su despacho personal. Giraba de lado a lado con su elegante silla negra. Su mente no dejaba de dar vueltas al mismo asunto, a la misma persona.

Kaori Tani…

―… Y entonces esa es la idea respecto al resto de tus obras "benéficas" ― Comentó una mujer de más menos su edad. Vestida de forma ejecutiva. Sin embargo, Arthur no le prestaba tanta atención. Ella se percató de ello y botó la carpeta en el escritorio de él logrando un sonoroso ruido. ― ¡Arthur, maldición! ¿Me estás escuchando? ― Pidió molesta.

El hombre rodó los ojos y se giró para verla. ― Sí Jia te estoy escuchando ―

― Pues no parece. ¿En qué tanto piensas? ― Interrogó colocando sus manos como jarras.

― Olvídalo ― Pronunció él. ― Dime que quehaceres tengo programados para este sábado ―

Ella se extrañó, pero terminó por hojear la agenda del hombre. Luego de un par de lecturas, anunció. ― Tienes una reunión con el Ministro Lee, una comida con dos ejecutivos y tres visitas a tus tres centros "benéficos" ―

― Oye, oye ¿Por qué las comillas en la palabra "benéficos"? ― Pidió un tanto ofendido.

Ella bufó. ― Eres un mercenario Arthur… ¿crees que yo creo que tus acciones son de buena fe? No me hagas reír ― Comentó ella con diversión.

Arthur hizo un gesto de desagrado con su boca. Por otro lado Jia soltó una risita, dejó la agenda y se encaminó hacia él sentándose en el escritorio, mirándolo de más cerca. ― Por qué mejor no dejas esto y vienes a cenar conmigo ¿Eh? ― Propuso coqueta, jugueteando con la corbata de él.

Él no se inmutó en sus acciones. Hábilmente alejó su mano de su persona. ― Ahora no Jia, no estoy de humor y quiero dormir ya ― Argumentó mientras se paraba de forma brusca y abría la puerta de su despacho. ―… Creo que es hora de que te vayas ―

Jia se indignó. Formó un mohín, tomó su bolsa y salió de ahí con pasos firmes. ― Idiota ― Pensó al salir a la calle.

Arthur resopló. Salió del despacho y subió las escaleras encaminándose a tomar un relajante baño.

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― ¡Kurando, Sumiko, Ya llegué! ― Anunció Kaori al llegar a su humilde casa y quitarse los zapatos para ingresar.

― Kaori-chan llegas tarde ¿Algún castigo? ― Inquirió divertido su hermano mayor, Kurando Tani. Mientras revolvía su cabello con ternura.

Desde la cocina se oyó una leve risita. ― Vamos Ku-chan, no la molestes ― Advirtió Sumiko Tani, su hermana mayor, llegando a escena también.

Kaori sonrió ante el recibimiento tan típico y divertido que le daban sus hermanos.

― ¿Qué tal tu día Kao-chan? ― Pidió su hermana con una sonrisa.

― Estuvo bien, lo normal Jejeje ¿Ya está lista la cena? ― Pidió con emoción.

Ambos rieron. ― ¿Qué tal una ducha primero? ―

La menor de los Tani formó un mohín, sin embargo y muy a su pesar terminó por obedecer.

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La cena transcurrió con normalidad para nuestros dos protagonistas. Excepto que mientras Arthur cenaba comida fina y carísima, lo hacía solo y aburrido. Por otro lado, Kaori y sus hermanos no comían como Dioses, sin embargo estaban bien acompañados entre sí contando sus historias del día. Esa era la delgada, pero significativa línea que los dividía a ambos.

Al término de la cena, todos se retiraron a dormir. Sin embargo, para Arthur y Kaori este era el comienzo de la noche más larga que jamás pudieron haber vivido. Ambos estaban en los pensamientos del otro, negándose de manera rotunda a abandonarse.

¿Por qué de pronto esa sensación?

Eran unos desconocidos.

Acababan de verse por pura casualidad.

Sus mentes les estaban jugando muy sucio. Debían olvidar todo lo acontecido de una vez y para siempre.

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A la mañana siguiente…

― ¡Kao-chan, tu almuerzo! ― Gritó Sumiko pero su hermanita ya se había ido. ― ¡Rayos! Esta niña… ― Musitó.

― ¿Qué pasó? ― Pidió Kurando llegando con ella.

― Kaori volvió a quedarse dormida, se le hizo tarde y olvidó su almuerzo ―

El hermano rio. ― Bueno, el quedarse sin comer será un buen escarmiento ― Comentó alejándose.

Sumiko negó y suspiró.

Por otro lado, Kaori corría a toda prisa. Deseaba que en ese momento sus pies no les fallaran. Llegó a la parada, debía cruzar la calle, pero el semáforo no se lo permitía. En cuestión de segundos aquella esquina se llenó de gente impaciente por cruzar la calle.

― ¡Vamos, vamos, Cambia ya! ― Pedía en su mente. ― Ow, Ow… oigan, disculpen… me-me están empujando… señores ― Musitó, pues su voz comenzó a apagarse cuando la gente la aplastaba y sin querer terminaron empujándola fuera de la acera.

Todo había cambiado en un segundo. Kaori seguía cabreada respecto a dónde estaba.

― ¡Cuidado! ―

Esa voz la alertó a los segundos. Ella giró la mirada y vio un auto venir hacia ella a gran velocidad. Ella sólo pudo apretar los ojos con fuerza esperando que aquel golpe acabara con su vida.

Sin embargo el golpe jamás llegó. Pero sí un tirón que la alejó de la zona de muerte.

Sintió rodar tres veces por el pavimento, hasta casi llegar a la otra acera. Otro cuerpo se había aferrado al suyo, pues se sentía más pesada.

― ¿Estás bien? ― Pidió otra voz.

Kaori abrió lentamente los ojos. Y se encontró con otros que la miraban con preocupación y alivio. Su brazo estaba aferrado al de él.

― Arthur… ― Masculló con suavidad sin apartar la vista de él.

El mencionado tampoco dejaba de mirarla. ― Kaori… ― Murmuró del mismo modo.

Ambos se concentraban en el rostro y movimientos del otro. Como sí solo existieran ellos dos y ya nada más importara.

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MANSIÓN SHIRAISHI – AÑO 2015

― Bien, parece que con este caldito de pollo te sentirás mucho mejor Amy ― Anunció Mako luego de terminar de revisar la temperatura de su hermana menor.

Amy asintió con ligereza. ― Gracias Mako, y en verdad lamento todo esto ―

Mako sonrió. ― Está bien, ya hablaremos de los Masaki después ¿Sí? ― Pidió dulcemente, tocando la cabeza de ella. ― Ahora intenta descansar ― Indicó. La chica volvió a asentir.

Pegado en la pared, Takeru había escuchado la conversación de ambas hermanas. Cerró los ojos por un momento y se alejó de ahí para ir con sus primos.

― ¿Qué se supone que están haciendo aquí? ― Masculló algo enfadado. ― Nunca me escuchan, parecen niños pequeños ― Declaró cruzándose de brazos.

Los demás al instante se indignaron ante aquel nombramiento. ― ¡Oye, no somos niños! ― Exclamaron haciendo un puchero. Dando fe a lo que su mayor decía.

Takeru sólo pudo rodar los ojos. Así habían sido siempre, desde que se habían convertido en un equipo hacía ya más de cinco años. No era su padre, no podía cambiar la actitud de ellos, pero al menos intentar controlarla, cosa que casi nunca le resultaba. En su interior consideraba el hecho de castigarlos como los niños que son. ― Como sea, sé que tenían sus "respectivas misiones" pero ¿cómo fue que todos terminamos aquí? ― Cuestionó. Pero parecía más una pregunta para el maldito universo que siempre intentaba hacer de su vida un inminente infierno.

― ¿Es culpa del destino? ― Pidió Right con inocencia.

― Marvelous… ― Murmuró Takeru.

El aludido asintió y le dio zape al menor del equipo.

― ¡Ow! ¿Y eso por qué? ― Volvió a pedir pero esta vez soban su cabeza.

― Por decir estupideces ― Aclaró Takeru. Luego les hizo unas señas para que se acercaran. Lo hicieron, reunidos en bolita. ― Escuchen, lo mejor es cortar esta tontería hasta aquí ― Los demás lo miraron sin comprender. ― Nos largamos ― Resumió.

― ¡¿Qué!? ¡No! ¿Por qué? ― Se quejaron.

― ¡Shh! Me importa un comino lo que tengan que decir, nos vamos en este momento ― Declaró con autoridad y alzando un poco su voz.

― ¡Oye! Yo estoy muriendo de hambre. No me moveré de aquí hasta comer ― Debatió Marvelous cruzándose de brazos.

Shinnosuke sobó su brazo. ― Odio admitirlo, pero estoy de acuerdo con él. Además luego del golpazo que me dio Kiriko quisiera comer algo para reponerme ―

Marvelous sonrió con picardía. ― No querrás que te dé otro golpazo ¿O sí? ― Se mofó dándole un golpe en el hombro.

― Ya, deja de molestarme ― Debatió el detective quitándose de su agarre.

Takeru masajeó sus sienes. ― ¿Lo ven? Es por estas circunstancias que no podemos cenar en público jamás ―

― Oh, eso me recordó al día del restaurante Italiano ― Habló Daigo.

Los demás volvieron su atención a él. ― Oh, sí es cierto, Jajaja nos expulsaron de toda la cadena de ese restaurante ― Apoyó Right con algo de diversión.

El resto no pudo evitar reír ante el recuerdo.

― ¡Olvídense de los Italianos! ¡Vámonos ya! ― Ordenó Takeru empezando a impacientarse.

Mientras tanto en la cocina, las hermanas estaban reunidas para tener una charla.

― ¿Acaso no son lindos? ― Pidió Ahim con ojos soñadores.

Kagura y Koyomi no pudieron estar más de acuerdo y soltaron pequeñas risitas.

― Chicas por favor, este no es el momento ― Pidió Mako con notorio cansancio.

― Mako tiene razón, esto ha sido un evento en verdad desafortunado. Yo sólo quiero cenar, tomar un baño e ir a dormir ― Declaró Kiriko del mismo modo. Aunque en el interior sólo quería evitar a Shinnosuke lo más posible. Se sentía culpable por el zapatazo que le dio en la cabeza hace unas horas y no quería confrontarlo.

― Por favor Mako. Deja que se queden, son nuestros nuevo vecinos, deja que cenen con nosotras ¿Sí? ― Pidió Kagura haciendo su mejor cara tierna posible.

Mako intentó hacerse fuerte. Pero ahora Koyomi y Ahim le siguieron el juego.

La mayor Shiraishi terminó por resoplar rendida.

Muy a su pesar, el resto de los Shiba debieron obedecer a su líder. Con cuidado empezaron a escabullirse de la mansión.

― ¿Se van sin despedirse? ―

Takeru maldijo por lo bajo. ¿Por qué la existencia era tan cruel con él?

Los seis voltearon a ver sus contrapartes femeninas paradas en el marco de la puerta con una mirada interrogante, triste y desilusionada.

No se podía oír. Pero el corazón de los seis se fragmentó en pedacitos al verlas así.

Takeru finalmente habló. ― No queremos causar más problemas. Lo mejor es irnos en este momento ― Anunció algo nervioso.

― Oh, pero hice cena suficiente. Por favor no se vayan ― Pidió Ahim acercándose un poco a ellos.

¿Por qué es tan malditamente adorable? ― Pensó Marvelous observando a la pequeña peli-negra.

Kagura asintió. ― ¡Vamos! Será divertido, así podremos conocernos mejor ― Propuso mirando a Right intentando convencerlo.

― Ahora somos vecinos. Queremos convivir con ustedes ― Anunció Koyomi de manera tranquila.

Mako bajó su mirada ante la insistencia de sus hermanas respecto a que ellos se quedaran a cenar. Takeru la miró de reojo y no pudo evitar sentirse algo culpable. Se debían algo y eso estaba claro. Suspiró.

― Está bien, nos quedaremos a cenar con ustedes ―

Mako abrió los ojos sorprendida. Kiriko resopló y se cruzó de brazos. El resto dio un gritito de felicidad.

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― ¡Estúpido Shiba! ¡Lo odio, lo odio! ¡Maldito entrometido! ― Exclamó Ren con tremenda furia. Llegó a su apartamento, pero su odio nos disminuía en lo más mínimo. Abrió la puerta y aventó sus llaves así como su saco. Rápidamente llegó a su mini bar y se sirvió del alcohol más fuerte que pudiera encontrar. Tomó la botella completa le dio un trago y luego de eso se encaminó a su pequeña sala. ― Juro que lo mataré… lo mataré a él lenta y dolorosamente ― Escupió. Llegando a la mesita de centro se percató de un sobre. Sabía que no era de deudas o pagos, esos iban a la entrada. Se estremeció ligeramente. Alguien había ingresado. Retrocedió a una cajonera de la cual sacó una pistola. Nuevamente se acercó al sobre y lo tomó, manteniendo sus sentidos alertas. Desdobló el papel y leyó el contenido.

"Ren:

Imagino que en estos momentos debes estar haciendo un completo berrinche por los acontecimientos con Mako. Pobre idiota.

Aprovecho la ocasión para mandarte un cordial saludo y con ello un mensaje.

Chiaki no está solo…

Después de todo, la familia debe estar unida. Así que estoy planeando mi magnifico regreso a Japón. Tardarás un rato en averiguar quién soy, así que por lo mientras me sentaré y disfrutaré de los fuegos artificiales.

Aléjate de ellas Ren, o caerás a un profundo y oscuro abismo; del cual jamás podrás salir.

See you

ATTE: SSG

PD. Lindo departamento."

Tras leer aquel mensaje, Ren dio un leve grito de frustración. Arrojó su botella contra la pared e hizo bola aquel papel.

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El momento en el comedor principal jamás había sido tan incómodo, hasta ahora…

Las Shiraishi agradecían el hecho de que su comedor fuera lo suficientemente grande para admitir a doce personas. En el centro, se encontraba Mako, a su lado estaba Takeru. De izquierda a derecha, se ubicaban Kiriko, Shinnosuke, Ahim, Marvelous, Amy (recién levantada y recuperada de su fiebre se dispuso a cenar con todos los presentes), Daigo, Koyomi, Haruto, Kagura y terminando con Right a lado de Mako. Cada uno con su respectivo plato, listo para ser degustado.

― ¿Y… qué tal su día? ― Se atrevió a preguntar Mako, en un intento desesperado por romper aquel incómodo silencio.

Marvelous ya había empezado a comer. Hasta que fue golpeado en el pie por Haruto. Sólo pudo emitir un quejido y voltear a ver a los demás. Gruñó por lo bajo y dejó de saborear aquella comida. Ahim dejó escapar una risita ante las acciones de ambos.

― Melina-san volvió ― Confesó la menor de la familia Shiraishi.

El ruido de la cuchara chocar con el plato, llamó la atención del resto. ― ¿¡Qué!? ― Exclamó Amy ampliando sus ojos.

― Oh, vaya forma de empezar ― Murmuró Mako para sí sobando sus sienes.

Takeru observó sus acciones y se atrevió a preguntar. ― ¿Y quién es ella? ―

Amy retomó la palabra. ― Melina Masaki, la hermana menor de Gina Masaki ― Vociferó con notoria molestia.

― ¿Te refieres a la chica que te hizo esa broma? ― Inquirió Daigo sorprendido. Amy asintió.

― ¿Y por qué tanto odio? ― Cuestionó Right mirando a Kagura.

Ella se encogió de hombros. ― Parece que no tragan el apellido Shiraishi para nada ― Respondió.

Al instante, los seis masculinos se miraron entre sí.

― ¿Tanto así? ― Habló Shinnosuke alzando una ceja.

Mako asintió con ligereza. ― Sólo digamos que todo comenzó con nuestros padres ― Concluyó, para luego excusarse tomando un poco de su agua de limón.

No sería la primera vez ― Pensó Takeru también tomando de su bebida.

― No dejen que las molesten. Personas como ellas es mejor ignorarlas, terminarán haciéndose daño entre ellas ― Argumentó Right mandándoles una mirada significativa a Kagura y Amy. Las hermanas sonrieron y asintieron ante el apoyo.

― ¿Y que nos dicen ustedes? ― Habló Kiriko de repente. ― ¿Por qué de repente se cambiaron a Japón? ―

― ¡Kiriko! ― Advirtió Amy. Pero ella la ignoró y esperó respuesta por parte de los Shiba.

Como el más preparado para esa clase de "interrogantes" Haruto limpió su boca con una servilleta y habló. ― Somos seis hombres, en lo personal nuestro capital no es suficiente para abastecernos, por lo que nuestro antiguo trabajo fue dejado y decidimos volver para una segunda oportunidad ―

Las hermanas hicieron un gesto, procesando aquella respuesta. Se determinaron a seguir cenando.

De pronto Ahim sonrió.

― ¿Qué te da risa? ― Pidió Marvelous centrando su atención en ella.

Ella inclino su cabeza. ― Lo siento, sólo recordé algo ―

Ahora a Koyomi le entró la curiosidad. ― ¿A qué te recordó? ―

― A cuando éramos realmente felices, Ni siquiera con Ren-san recuerdo haber tenido una cena tan armoniosa como esta ― Confesó pasando su mirada por los presentes.

― Bueno dudo que esto vuelva a pasar si Mako se casa con Ren ― Comentó Amy con ironía.

Mako, tras aquellas palabras se sintió algo afligida. Y sin decir nada salió del comedor y se adentró a la cocina a pasos rápidos.

Cuando ya no estaba. Kiriko le dio un manotazo en la mano a su hermana menor por su insolencia. Ahim también se sentía mal por haber hablado de más.

Takeru aprovechó la oportunidad y se alejó para alcanzar a la magnate. Ante la interrogante del resto de los presentes.

La joven mujer se encontraba revolviendo unos trastos, fingiendo que en realidad hacía algo. Takeru se recargó en el marco de la puerta y la observó. Pronto se percató que ella estaba sollozando. Eso le sorprendió.

Mako estaba tan absorta en sus cosas que no se percató de su presencia. De pronto un par de trastos cayeron al suelo rompiéndose en pedazos. ― ¡Maldición! ― Masculló ante su torpeza. Rápidamente intentó recoger ese desastre. ― Mamá te extraño tanto… no puedo cuidar de mi hermanas sola… no puedo ― Musitó con las lágrimas escurriendo por sus mejillas. Con gran voluntad prosiguió recogiendo esos pedazos, hasta que una mano se posó encima de la suya. Ella se sorprendió y volvió su atención a quien había llegado.

― No hagas eso, puedes cortarte ― Vociferó.

― Takeru… ― Musitó ella. Y con su ayuda se puso de pie. Al estarlo ella limpió sus mejillas con rapidez e intentó alejarse. ― ¿Qué estás haciendo? ― Pidió intentando zafarse de su agarre.

― Ven aquí ― Ordenó tirando de ella hacia su pecho.

Los ojos de Mako se ampliaron al chocar con el pecho de él. Luego sintió las manos de él recorrer con suavidad su cabello. ― Takeru… ― Volvió a susurrar.

Él la alejó para poder observarla a la cara. ― No eres un desastre ¿oíste? ― Pidió algo severo. ― Y escúchame, porque quizás no lo repita tan seguido… No estás sola, yo… todos estamos con ustedes, desde hoy y para siempre ― Le aseguró con una firmeza realmente formidable.

Y nuevamente Takeru capturó los labios de ella en un corto beso. Mako quedó estática, esta vez no respondió y mantuvo los ojos abiertos. Sin embargo, aun así permitiéndose saborear la sensación de los cálidos labios de él sobre los suyos.

Escondida tras la pared, Kagura sonrió de manera amplia. ― Gracias Takeru… Por devolvernos a nuestra hermana― Pensó a la par que se alejaba para darles su momento de privacidad

De vuelta en el comedor. La gran mayoría había terminado de degustar su comida y estaban esparcidos por la mansión.

En la sala, estaban Shinnosuke, Kiriko, Amy y Daigo.

― ¿Entonces noqueaste al amigo con tu bota? Jajaja Buena esa ― Rio Amy dejando ir su imaginación ante tal suceso.

― No fue bueno, eso dolió ― Se quejó Shinnosuke volviendo a sobar su cabeza. ― Y aún no te disculpas al respecto ― Añadió algo ofendido.

Kiriko señaló. ― Eso quisieras ¿No? ¡Me dijiste que era una persona fría Shinnosuke! ― Le acusó.

― Esas no fueron mis palabras exactas ― Kiriko le lanzó una mirada asesina. Él alzó sus manos arrepintiéndose. ― Ok, ok ya lo siento mucho, no lo volveré a hacer ―

Escuchando aquello, Daigo y Amy rieron con complicidad ante la actitud que ambos denotaban.

― No estoy usando zapatos ahora y creo que no los usaré en un rato, pero ¿Quieres enseñarnos ese movimiento Kiriko? ― Pidió Amy. Señalando la venda en su pie. Y el hecho de que todos estaban en calcetines por estar dentro de la casa.

Daigo sonrió emocionado ante la idea. ― Me gustaría aprender a mí también ― Shinnosuke le mandó una mirada de incredulidad. Se supone que estaban del mismo lado. ― ¿Qué? Nunca sabes cuándo vas a necesitarla ―

Kiriko sonrió victoriosa y miró al hombre más alto. ― ¿Quieres una lección? ―

Shinnosuke resopló. Y Amy y Daigo chocaron sus palmas entusiasmados.

Por otro rincón de la planta baja, estaban Koyomi y Haruto. Ésta le mostraba un par de reliquias de la familia.

― ¿Show de talentos de la Universidad de arte de Tokio? ― Repitió Haruto leyendo un volante en sus manos.

Koyomi asintió. ― Era de mi mamá ― Murmuró nostálgica.

Haruto ma miró y luego volvió su atención al papel. Se notaba que era viejo. Estaba algo descolorido y desgastado, pero aun así se notaban las letras. Y la fecha dada de 1985. ― ¿Así que de ella sacaron el talento? ― Preguntó curioso.

Koyomi metió un mechón de cabello tras su oreja. ― Sí algo así… pero Ahim ha sido la única que ha decidido explotar esa habilidad ― Respondió. Luego tomó el volante dispuesta a guardarlo en la vitrina. ―… Gracias a esto mis Padres se conocieron… ― Relató con ternura. Y sacó ahora un portarretrato y se lo enseñó. ― Son ellos; Arthur y Kaori ― Anunció.

Haruto asintió y observó la imagen. Una mujer castaña de delgada figura y mirada juvenil sonreía sosteniendo el brazo de un hombre algo mayor en traje negro, éste también se mostraba feliz.

El Shiba tragó duro. Recordaba cómo en aquellos tiempos de trabajos interminables, Arthur no dejaba de hablar de su adorada esposa, Kaori. ― Hacen una bonita pareja ― Musitó algo ido.

La sonrisa de Koyomi se amplió. ― Sí lo sé… ― Pronunció con el mismo aire soñador. ― ¿Seguimos el recorrido? ― Propuso señalando la siguiente vitrina. Haruto sonrió y asintió siguiéndola por detrás.

De regreso al comedor. Marvelous seguía degustando de los platillos que quedaban ahí, arrasando rápidamente con todos y cada uno de ellos. Incluso con el que estaba a lado de Ahim. ― Oh, no te importa ¿Cierto? ― Pidió con la boca medio llena de comida.

Ahim mantenía su vista baja. Ocultando sus ojos con su oscuro y rizado flequillo. Negó.

Marvelous resopló. ―… Sólo olvídalo ― Musitó luego de tragar el bocado. La chica giró un poco la cabeza, escuchándolo. Él le arrancó un pedazo a la pierna de pollo que sostenía. ― Concuerdo contigo, no he tenido una buena cena desde hace años… y esta no está para nada mal ― Declaró mirándola por unos segundos. Intentando hacerla sentir mejor.

Ante las palabras, Ahim se giró hacia él alzando su rostro. Marvelous volvió a devorar ese pollo. Y ella sonrió ampliamente. ― Gracias Marvelous-san ― Él hizo un gesto con su cabeza. ― ¿Deseas algo de postre? ―

Sonrió de lado. ― Estás agradándome más a cada segundo niña ―

Ahim soltó una risita enternecida por la especie de alago que había recibido de su parte. Estiró sus manos y le sirvió al hombre una enorme rebanada de pastel de chocolate y algo de helado.

En el otro extremo cercano a la cocina, había un cuarto blanco, pero en medio de él había un pizarrón gigante, de al menos 5 metros de largo.

Dibujando en él, estaban Kagura y Right. Cada uno con una cajita de gises de colores en sus manos. Con velocidad y habilidad ambos dibujaban diversas cosas y de vez en cuando jugaban a la mímica.

― ¿Sabes Right? ― El chico la miró. ― Me gustaría viajar en tren algún día ―

Right se extrañó. ― ¿Y eso por qué? ―

―… Quiero recorrer el mundo, pero me parece más divertido hacerlo sobre un tren de colores ― Respondió. Terminó de dibujar aquel transporte ― ¿Qué te parece? ― Mostrándole su garabato.

― Me encanta Kagura, tienes talento para ello ― Comentó observando con ilusión el colorido grabado.

Kagura se sonrojó. ― Gracias… ―

― ¿Qué tal si empezamos el viaje? ― Propuso colocándose frente a ella con las manos alzadas a su costado. Kagura ladeó la cabeza.―El tren de la imaginación está partiendo ¡Chu, chu! ― Exclamó haciendo ruidos de locomotora.

Kagura rio captando. ― ¡Right! ―

― ¡Vamos, sigue el juego! ―

La menor dejó de reír y se colocó atrás de él. ― Está bien ―

― ¿A dónde desea ir señorita? ―

Kagura se aferró a la espalda de él. ―… A donde tu vayas ― Le susurró con inocencia.

Ambos se sonrieron y emprendieron camino.

Finalmente en la cocina. Takeru rompió el beso y Mako aún seguía en shock. ― Lo mejor es volver con los demás ― Opinó sonriendo con ligereza.

Mako sólo pudo asentir, sintiendo sus mejillas arder. Ambos se encaminaron a la entrada de la sala principal. Y se llevaron una sorpresa mayor al ver a sus dos familias "pasándola muy bien". No lo podían creer. La facilidad con la que los doce habían congeniado a la perfección parecía sacado de un cuento de novelas de siglos pasados. Era terrorífico, pero asombroso.

Takeru sonrió de lado. Sentía un profundo alivio, una sensación que pensó jamás volver a sentir. Era realmente reconfortante. Siguiendo a su impulso pasó su brazo por el hombro de ella. Mako sonrió del mismo modo y se relajó ante el tacto.

Ya era pasada medianoche, el momento de despedirse había llegado.

Los Shiba y las Shiraishi estaban en el pórtico de la mansión.

― Fue divertida esta cena. Ojalá podamos repetirlo algún día ― Propuso Daigo sonriendo.

Ahim sonrió e hizo una reverencia. ― Creo que sí la oportunidad se presenta, será magnifico tenerlos de vuelta ―

Marvelous sonrió cruzándose de brazos. ― Me gustaría mucho volver ― Murmuró.

― ¿Paso por ti para ir a clases? ― Sugirió Right con emoción mirando a Kagura.

La sonrisa de Kagura se ensanchó. ― Sí me parece bien, ¿Amy vienes con nosotros? ― Cuestionó mirando a su hermana.

― Oh, sí eso es una gran idea ¿Te unes King? ― Pidió mirando al chico.

― Cuenta conmigo ― Anunció haciendo su signo de paz con sus dedos.

Los tres rieron con diversión.

― ¿No tendrás inconveniente al venir con Koyomi, Haruto? ― Interrogó Mako mirando a los mencionados.

Haruto negó y sonrió. ― Por favor, será un placer ― Koyomi se sonrojó ante la respuesta.

Kiriko se acercó a su nuevo compañero. ― Mañana el verdadero trabajo inicia. ¿Estás listo? ― Retó mirándolo hacia arriba.

Shinnosuke sonrió. ― Puedes ponerme a prueba, haré lo que sea ―

Kiriko le tendió su mano. Él la aceptó. ―… Ya veremos… ― Y el amistoso apretón se llevó a cabo.

― Gracias por la comida. No vemos mañana ¿Verdad? ― Pidió Takeru con un tono de voz especial. Las Shiraishi miraron a su mayor son picardía.

Mako se sonrojó. ―En efecto… hay mucho que hacer ―

― Ya lo creo… ― Luego miró al resto. ― Ha sido un gusto, nos vemos señoritas ― Anunció.

Todos se despidieron con diversos gestos hacia sus contrapartes. Los Shiba se alejaron a través de la oscuridad. Cuando ya no los veían sonrieron.

― Bien niñas, hora de dormir ― Declaró Mako ayudando a sus hermanas a ingresar a la casa. Ls chicas le obedecieron.

Llegando a su hogar, los primos se estaban acomodando para dormir de una buena vez. Pero sin aviso Takeru llegó con ellos algo polvoso.

― ¿Dónde estabas? ― Pidió Marvelous alzando una ceja.

― En el sótano ― Respondió quitándose unas telarañas. ― Debía conseguir algo ―

Los demás se miraron entre sí, sin comprender. ― ¿Qué trajiste? ―

Takeru extendió el rollo que traía en manos.

― ¿La ira del amor? ― Pidieron al unísono al leer el título.

― ¿Qué no es la pintura que te regaló el millonario Choi? ― Cuestionó Shinnosuke.

Takeru asintió. ― Así es, el viejo me dijo que algún día me serviría… y tal parece que no se equivocó ― Argumentó colocando aquel papel en un marco. Lo colgó en unos de los clavos de la pared de la sala principal. Sus amigos se colocaron detrás de él admirando el garabato. ― El amor es el responsable de hacer la ira surgir… y esa ira es la misma que te permite proteger ese amor ― Recitó para sus compañeros confundidos. Se giró para mirarlos. ― ¿Están conmigo? ― Comprendiendo el mensaje. Todos asintieron y alzaron sus brazaletes. Takeru se unió a ellos con una sonrisa.

Tal parece que el enfoque principal de los Shiba había cambiado.

Otra misión ha iniciado.

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PENITENCIARIA DE MÁXIMA SEGURIDAD DEL NORTE DE ASIA

― ¿Transferido? El anciano tiene casi 80 mil años ¿Para qué lo quieren? ― Cuestionó en shock uno de los guardias.

Otro guardia se encogió de hombros. ― No tengo la menor idea, pero lo requieren para algo altamente confidencial ― Indicó.

― Qué raro… ―

― ¿Qué le vamos hacer? Debemos obedecer ―

El primero rodó los ojos. ― Bien, déjame llenar su currículum ― Informó mientras tecleaba en una gran computadora.

Al instante en la pantalla empezaron a aparecer una serie de datos.

NOMBRE REAL: Mamoru Shiraishi Endo

ALIAS: Líder ShiEn

OCUPACIÓN: Líder de la mafia asiática /Mafioso/ Mercenario/Traficante/Asesino

EDAD: 65 años

SEXO: Masculino

CARGOS CONOCIDOS: Líder de diversas revueltas en el mundo oscuro. Vandalismo. Culpable de tres asesinatos a millonarios y políticos importantes. Traficante de más de 15 millones de toneladas de piedras preciosas. Lavado de dinero. Explotador de recursos naturales y minerales de forma ilegal. Fuga de prisión en más de cinco ocasiones.

FAMILIA: -

― Shiraishi, levántate es hora de cambiarte de jaula ― Anunció el segundo guardia. Golpeando con su garrote los tubos de la celda, para así llamar la atención del aludido.

Al oír aquello, el viejo hombre se acercó a los barrotes y los tomó son fuerza. Y al instante su sonrisa se ensanchó al máximo.

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Estimados Lectores:

Reitero mis palabras de todo el tiempo. SDE se ha vuelto mi mundo. Amo escribir este fic como no tienen idea, y amo el que ustedes lo reciban con tanto cariño. Pero también recuerden que soy humana y debo descansar y atender a mi familia. Me encantan sus comentarios y peticiones y ustedes saben que lo son todo para mí, sin embargo también ya deben saber que las actualizaciones de esta historia se llevan a cabo a lo máximo dos veces por mes. Así que sean lo más pacientes que puedan, se los pido de favor.

Ahora sí, vamos con la nota final.

N/A: Oh, nuevos personajes han sido añadidos. Algunas preguntas han sido respondidas, pero también traen consigo nuevas interrogantes. Por lo pronto ¿Qué tal quedó el episodio de esta ocasión? Espero les haya gustado. Sí es así no olviden dejarme su review. En esta ocasión les traigo una pequeña pregunta, ¿Les gustaría un fic con la historia de Arthur y Kaori? ¿O prefieren pedazos de Flashback en cada capítulo? Otra idea que tengo en mente es "SDE PANEL" Es un fic que consiste en una serie de preguntas hacia los actores que estelarizan esta magnífica historia. ¿Les agradaría? Déjenme un comentario, PM o mensaje en Facebook con su opinión al respecto.

¡Hasta la próxima actualización!

GEMITHA0208