SDE – CAPÍTULO 15

ANTERIORMENTE…

Los demás se miraron entre sí, sin comprender. ― ¿Qué trajiste? ―

Takeru extendió el rollo que traía en manos.

¿La ira del amor? ― Pidieron al unísono al leer el título.

¿Qué no es la pintura que te regaló el millonario Choi? ― Cuestionó Shinnosuke.

Takeru asintió. ― Así es, el viejo me dijo que algún día me serviría… y tal parece que no se equivocó ― Argumentó colocando aquel papel en un marco. Lo colgó en unos de los clavos de la pared de la sala principal. Sus amigos se colocaron detrás de él admirando el garabato. ― El amor es el responsable de hacer la ira surgir… y esa ira es la misma que te permite proteger ese amor ― Recitó para sus compañeros confundidos. Se giró para mirarlos. ― ¿Están conmigo? ― Comprendiendo el mensaje. Todos asintieron y alzaron sus brazaletes. Takeru se unió a ellos con una sonrisa.

Tal parece que el enfoque principal de los Shiba había cambiado.

Otra misión ha iniciado.

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CASA SHIBA

― Sé que es difícil el cambiar nuestras intenciones de un segundo a otro… pero no hay opción ― Informó Takeru con preocupación. Los demás lo miraron y escucharon atentos. ― Allá afuera hay personas peores… con peores intenciones que nosotros, porque fuera de todo no somos asesinos, se los he dicho ¿No es así? ― Volvieron a asentir. ― Nuestro plan de seducción sigue en pie… pero hay que tener mucho cuidado… tenemos que protegerlas ―

― ¿Protegerlas? ―Repitió Marvelous confundido.

― ¿Quieres lidiar con un cadáver? ― Interrogó Takeru con seriedad. Marvelous se encogió. ― Todos nosotros ya hemos tenido suficiente con muertes ¿no es así? ―

Todos y cada uno bajaron la mirada ante los recuerdos oscuros que los acechaban.

Sangre.

Muerte.

Destrucción.

Traición.

Soledad.

― ¿Cuál es tu plan? ― Interrogó Shinnosuke volviendo en sí.

― Proteger a las Shiraishi hasta que sea adecuado, protegernos entre nosotros, no permitir que nadie más intervenga en nuestra venganza ―

― ¿Eso es todo? ― Pidió Haruto.

― ¿Qué pasa con Arthur? ― Inquirió Daigo.

― Yo puedo ocuparme de eso… con Kiriko de mi lado puedo descubrir qué demonios ocurrió ese día ― Comentó Shinnosuke.

Takeru asintió. ― Cada uno con una Shiraishi, de esa forma podremos descubrir más y unir las piezas que vayan saliendo de este maldito rompecabezas ―

― ¿Y si la versión de cada una es diferente? ― Interrumpió Right. ― Recuerden que tres de ellas odian a su Padre mientras que la otra mitad no ¿Cómo saber…? ―

Marvelous sonrió de lado. ― Tendrán un punto de quiebre en algún momento… Mako, Ahim y Koyomi serán corrompidas por los recuerdos ¿No creen? ―

Al mencionar a sus "chicas" por así decirlo. Takeru y Haruto respectivamente, entrecerraron los ojos y miraron a Marvelous.

― Para ti es fácil decirlo ¿No es así? ―

― Haruto… ― Advirtió Takeru.

El mencionado apartó la mirada.

Marvelous se cruzó de brazos. ― Yo no soy el enemigo aquí chico dona ― Se bufó.

Takeru rodó los ojos. ― Marvelous es suficiente, pelear entre nosotros no es lo que necesitamos ahora ―

El aludido chasqueó la lengua. ― Como sea… mi trabajo es cuidar de esa niña, así que no cambia en nada mi "misión" ― Los demás le dieron una mirada severa. ― Bien, si eso era todo me iré a dormir ya pasan de la una ― Estiró sus brazos y se alejó.

― Él echará a perder la misión ― Señaló Shinnosuke cuando éste ya no estaba.

Takeru suspiró. ― No lo hará… ―

― ¿Cómo estás tan seguro? ― Cuestionó Haruto incrédulo.

― Sólo denle tiempo… ya verán que cambiará de parecer ― Respondió con simpleza. Haruto y Shinnosuke compartieron una mirada. ― Si gustan, vayan a descansar… quiero hablar con Right y Daigo a solas ― Los últimos se miraron. El primer par asintió y se retiró de la sala.

― ¿Vas a regañarnos? ― Pidieron ambos por lo bajo.

Takeru negó. ― Por supuesto que no… quiero disculparme ― Ambos le dieron una mirada de confusión. ― Sé que quizás estos últimos años no han sido los mejores… rompimos algunas reglas, explotamos algunas cosas, somos prófugos de la justicia, estamos vetados de algunos lugares, hay demasiadas cosas en nuestra contra, sólo para resumir… ― Explicó algo cabizbajo.

― Sí… ha sido verdaderamente salvaje ― Comentó Daigo haciendo un signo de paz.

Takeru se guardó su risa. Y habló. ― Les digo esto porque son los menores… ―

― Pero Haruto es más joven y Shinnosuke es de mi edad ¿por qué…? ―

― Me refiero mentalmente Daigo ― Agregó Takeru.

― Oh, ya entiendo… ―

― El punto es que… no los obligaré a nada, no lo hice desde el principio, no comenzaré a hacerlo ahora ― Prosiguió mirándolos. ― Si deciden retirarse ahora… no se los impediré, están en todo su derecho ―

― Yo quiero continuar… ¿Y tú King? ―

El mencionado sonrió. ― Por supuesto ― Le apoyó.

― ¿Qué? ― Pidió Takeru algo shockeado. ― ¿No van a renunciar? ― Repitió. Se puso de pie de golpe. ― ¿Están idiotas o qué? ―

Ambos rieron. ― ¿Ya tan pronto te quieres deshacer de nosotros? ― Interrogó Daigo un tanto dolido.

― Yo sólo… ―

Right se le puso en frente. ―… No los vamos a dejar, estamos juntos en esto hasta el final… ya lo habíamos hablado, sin importar qué ―

― Además somos un equipo ¿no? ― Completó Daigo poniéndose a lado de Right.

Takeru le dio un vistazo a ambos. Definitivamente ya no eran ese par de niños miedosos y juguetones que encontró hace algunos años, ya no más, se habían vuelto hombres, ya eran parte de la fraternidad. Sonrió y puso sus manos en la cabeza de cada uno. Entonces recordó las palabras de Arthur. ― La familia unida por siempre debe estar… ― Musitó.

Right y Daigo sonrieron y asintieron. Takeru les correspondió el gesto.

Él los había unido ¿Qué clase de persona sería si los abandona de nuevo? ¿Qué sería de él?

Sonaba estúpido, pero esos cinco ya eran todo su mundo. Y estaba dispuesto a protegerlo.

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HACE OCHO AÑOS

Un hombre adulto, afinaba su guitarra acústica con diversión, sentado en el suelo, rodeado de sus seis pequeñas angelitas. De pronto, una equivocación, soltó la risa de las niñas a su alrededor.

― ¡Papá! Jajaja ¡Así no es! ―

Ante la acusación de una de ellas. El hombre se echó a reír. ― Jajaja tienes razón Ahim, qué buen oído tienes mi princesa ― Comentó, revolviendo su oscuro cabello. La niña sonrió aún más ante el gesto.

― ¿Arthur? ― Pronunció.

El mencionado, dejó de reír y se volvió a su mujer. ― ¿Qué pasa amor? ―

La mujer temerosa tendió el teléfono. ―… Te llaman ― Musitó.

Entendiendo aquello, Arthur asintió y se volvió a las niñas. ― ¿Qué les parece si siguen sin mí? ―

Al instante, el rostro de todas ellas cayó. ― ¡Pero papi! ― Se quejaron al unísono.

― Regreso en un rato, lo prometo ― Declaró, dejándoles la guitarra a su alcance. ― Pórtense bien, ¿de acuerdo? ― Sin más opción las seis asintieron y se pusieron a jugar.

El hombre medio sonrió y se puso de pie acercándose a su joven esposa. ― ¿Quién es? ―

―… Tus estudiantes ― Respondió ella con algo de enfado y tristeza.

― Kaori yo… ―

― ¿Cuándo acabará esto Arthur? ― Cuestionó alzando un poco más la voz. ― Dijiste que cuando Kagura naciera todo acabaría, adiós a la mafia ― Le recordó.

― ¡Shh! ― Exclamó él, tirando del brazo de ella, para llevarla a la cocina y hablar de forma más privada. ― Kaori, mi amor… sé que te prometí eso pero… ―

― Me mentiste… ― Completó ella. ― ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que lleguen a nuestra casa y nos ataquen? ¿Y las niñas? ―

― Sabes que no permitiré que las lastimen ― Recalcó él con severidad. Pero su mujer ya no creía del todo en sus palabras.

― Ya no puedes llevar este peso sobre tus hombros ― Comentó ella. ―… Unos meses más y será todo ¿Oíste? ― Ordenó. ― De lo contrario me veré obligada a irme con las niñas, tú decides Arthur ―

― ¡No pueden alejarse de mí! ― Exclamó éste con temor. ― ¿Recuerdas lo que sucedió hace años? No quiero que te apartes de mí… no quiero que se alejen ―

― Entonces ya es tiempo de buscarse otro pasatiempo… ― Concluyó para luego alejarse e irse con las niñas.

Arthur la miró de reojo y sólo pudo golpearse en la frente con la bocina del teléfono que traía en la mano. Finalmente salió de trance y colocó el aparato en su oído. ― ¿Hola? ―

"¡Oye! Te estuvimos llamando como locos ¿Dónde estabas?"

― Lo siento, tenía unos asuntos pendientes… ― Musitó éste mirando a sus siete mujeres jugar y reír. ― ¿La misión fue completada? ―

"Por supuesto. Estamos a la espera de tus órdenes y de que nos pagues"

― Lo sé, lo sé… véanme donde siempre, llegaré ahí en unos minutos ―

"Bien, ahí nos vemos"

Con esto, la comunicación se cortó. Y Arthur suspiró y colgó el teléfono en su lugar. Volvió a la sala. ― Bien, papi tiene que atender un par de asuntos ― Anunció. Kaori bajó la mirada, a la par que las niñas emitían una queja.

― ¿Puedo ir contigo papá? ―

― Lo siento Mako, esto es muy confidencial ya después sabrás cómo funciona esto ― Comentó sonriéndole a su hija mayor, la misma le correspondió igual. Luego se volvió a su esposa. ― ¿Kaori? ¿No te despedirás? ― Cuestionó algo herido.

― ¿Mami? ― Musitó Kagura tirando del suéter que traía para llamar su atención.

La mujer reaccionó. ― Prepararé chocolate, ya regreso ― Comentó parándose rápidamente y corriendo prácticamente de la escena.

― ¿Kaori…? ― Llamó Arthur, pero no tuvo respuesta. Resopló.

― ¿Qué le pasa a mamá? ― Cuestionó Kiriko con preocupación.

Arthur sonrió. ― Sólo está preocupada, pero ya verán que pronto estará mejor ¿Cuídenla por mí, sí? ― Pidió con diversión.

Las seis niñas asintieron con entusiasmo. Arthur les correspondió y salió de la mansión.

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EL PRESENTE

Otra nueva mañana se reflejaba gracias a los rayos del sol que golpeaban la ciudad.

― Marvelous ¿Qué haces? ― Pidió Shinnosuke llegando a la sala principal. Ahogó un bostezo y sobó su cabello desordenado.

El mencionado detuvo su forcejeo. ― ¿Qué no ves? Trato de desenredar esta porquería ― Respondió señalando la corbata anudada a su cuello, manos y cabeza.

Shinnosuke asintió. ― Oh, bien por ti ― Y se alejó.

― Idiota ― Masculló al ver que no lo ayudaría. ― ¡Ahhh maldición! ― Exclamó aun peleando con la prenda.

Daigo quien estaba viendo la televisión formó una cara de sorpresa. ― Oh, Oye Marvelous ¿Ya viste? ―

― ¿Qué cosa? ― Pidió el otro acercándose, pero aun peleando con la prenda.

― Ahim tendrá una presentación en el Tokyo Dome ― Anunció mostrándole un comercial televisivo de dicho evento.

― ¿Y qué? ― Pidió ahora mordiendo aquella corbata.

― ¿Cómo qué y qué? ¡Tienes que estar allá pronto! ― Concluyó en tono alarmante.

Unos segundos más tarde, Marvelous procesó aquellas palabras. Aunque preferiría ignorarlo, el mocoso de la selva tenía razón. ― ¡Maldición! ¡Me lleva la…! ― Dejó de morder la prenda. Y rápidamente tomó sus cosas y corrió.

― ¿No desayunarás? ― Pidió Haruto preparando el desayuno junto a Right.

― ¡Lánzame algo! ―

Haruto rodó los ojos. Pero Right sonrió y del sartén tomó una salchicha y se la arrojó a Marvelous, éste con gran habilidad logró atraparla con la boca y comerla. ― ¡Gracias pequeñín! ―

― ¡Recuerda tus modales! ― Reprimió Haruto, al escuchar que éste había hablado con la boca llena. Y como respuesta obtuvo un portazo. ― No sé ni para qué lo intento ―

Right rio levemente. ― ¿Tienes planes para hoy Haruto? ―

El mencionado asintió. ― Sí, anoche quedé en ir a ver a Koyomi, recuerda que lo prometí ―

― ¿No te parece arriesgado volver a pisar esa mansión? ―

Haruto se encogió de hombros. ― Quizás, pero no tengo más opción. Pienso que todo saldrá bien, sólo hay que tomarlo con calma. Y el que Marvelous no me escuche no significa que tú no lo harás ¿Verdad Right? ―

― Jejeje No te preocupes no lo arruinaré ― Prometió.

Haruto sonrió de lado y asintió.

Sólo unos minutos más tarde Takeru se unió al resto para poder desayunar. Era bastante silencioso. Right, Shinnosuke y Takeru ya portaban su respectivo uniforme y traje. Haruto y Daigo portaban su vestuario habitual.

― Recuerden lo que les mencioné… sólo adáptense a esta nueva rutina ― Volvió a repetir Takeru luego de terminar su comida. Los demás asintieron.

― ¡Oh, ya se nos hizo tarde Daigo! ― Exclamó Right mirando el reloj de la pared.

― ¡Cierto! Aun debemos pasar por Amy y Kagura ¡Vámonos! ―

Los menores tomaron sus cosas y salieron corriendo de ahí.

― ¡No llamen demasiado la atención! En especial tú King ― Advirtió Takeru.

Antes de salir el mencionado hizo su signo de paz. ― ¡Por favor! ¿Quién crees que soy? ― Haruto, Shinnosuke y Takeru le dieron una mirada severa. Daigo sonrió torpemente y se fue junto a Right.

Takeru negó con una leve sonrisa. ― Como sea, será mejor que me vaya… Mako dijo que teníamos que trabajar en varias cosas ―

― Te deseo suerte, aunque creo que ya lo tienes controlado ― Comentó Haruto.

― Podría decirse que sí… ― Apartó la mirada. ― ¿Shinnosuke? ― Llamó.

El aludido estaba comiendo dulces de leche. ― ¿Qué? ―

― ¿No irás a trabajar? ―

Sacudió su cabeza y se puso de pie tomando su saco. ― Claro que sí… sólo debo darme un respiro, si me necesitan estaré en el parque ―

Takeru se preocupó. Pero decidió dejarlo y de ser requerido, hablar más tarde con él. ― Bueno… nos vemos Haruto ―

― Adiós ―

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FLASHBACK-HACE SEIS AÑOS

¡Mamá! ―

Mako… mi pequeña hija mayor ― Musitó Kaori con una débil sonrisa. ―… El tiempo de irme se acerca… ―

La joven de 18 años apretó sus ojos con fuerza, logrando que sus lágrimas contenidas escurrieran por sus mejillas. Negó con la cabeza. ― Por favor mami, no digas esas cosas… yo no puedo… ―

La mujer sonrió y tomó la mano de su hija. ― Sí, si puedes Mako ― Le aseguró. Apretando su mano en un intento por transmitirle fuerza. Tosió con fuerza.

¡Mamá! ― Exclamó Mako alarmada.

Estoy… estoy bien ― Musitó. ― Escucha Mako… allá afuera el mundo dirá muchas cosas, muchas cosas feas de la familia… muchas mentiras sobre tu padre ―

Él ya no es mi padre ― Interrumpió la joven apartando la mirada.

Sí, si lo es ― Debatió su madre un poco severa. Mako se sorprendió, pero no dijo nada, sólo volvió a verla. Suspiró. ―… No importa lo que pase… el siempre será tu padre, ha cometido muchos errores en su vida… pero no es su culpa, él es una buena persona ― Declaró de una manera inmutable. Volvió a toser y apretó la mano de su hija. ―… Sólo recuerda, la familia unida por siempre debe estar, ¿de acuerdo? ―

Mako meditó aquellas palabras. Limpió sus lágrimas. ― Lo haré mamá…. ― Musitó asintiendo y besando la mano de la mayor.

FIN DEL FLASHBACK

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EL PRESENTE

Mako abrió los ojos con lentitud, sujetó con fuerza aquella katana y cuando se sentía preparada, la empuñó lejos de su cuerpo. ― ¡Ahhh! ― Exclamó dando en el blanco a su oponente imaginario.

Se quedó en esa posición por unos instantes más. Respiraba de forma agitada. Su traje de entrenamiento al igual que su cuerpo estaba bañados de su sudor. Volvió a cerrar los ojos y con gran habilidad empezó a maniobrar el palo de madera que sostenía. A la par que daba unos pequeños gritos soltados al aire. Nuevamente se detuvo en una pose.

― Te levantaste temprano… ― Musitó una voz a su lado.

Ella no se inmutó en voltear. ―… De hecho no pude dormir, he estado aquí desde las cuatro de la mañana ― Informó. Dejó su pose firme y se giró a su hermana. ― ¿Te desperté? ― Cuestionó caminando hacia una de las bancas para tomar una toalla y secarse el sudor.

Kagura negó y empezó a acercarse. ― No… pero estoy preocupada por ti ― Anunció.

― ¿Por qué lo estás? Estoy perfectamente bien ― Aseguró, dejando la toalla y alejándose para seguir con su entrenamiento.

Kagura formó un mohín. ― Hace años que no tomabas esa katana ¿por qué de repente…? ―

― Hay cosas que no entenderías Kagura ―

― Y menos las entiendo, si no me las cuentas Mako ― Declaró la menor alzando un poco la voz.

La mayor bajó la mirada, ocultando sus ojos con su flequillo castaño. ―… Soñé con mamá ― Musitó con tristeza.

La mirada de Kagura también cayó. ― Con que era eso… ― Musitó para sí. ― ¿Y qué fue lo que recordaste? ― Se atrevió a preguntar.

―… Lo que me dijo momentos antes de que muriera ― Respondió con pesadez.

― Mako… ― Murmuró Kagura con tristeza.

La aludida negó. ― Déjalo así, es algo en lo que no quiero involucrarlas ― Comentó.

― Pero Mako, somos tus hermanas, creo que estamos más involucradas que nadie ―

FLASHBACK

¡Vamos, deja de molestarlo! ― Exclamó un hombre.

Al escuchar aquella voz, la joven Mako se estremeció y se ocultó en las sombras, pero aún con la viste fija en aquella escena.

¡Por favor, déjenme ir! ― Pedía un hombre amordazado y con señales de tortura.

Otro sujeto se mofó y planeaba "terminar el trabajo" hasta que una voz lo detuvo.

¡Suficiente! ― Exclamó un hombre algo mayor, levantándose de su silla y encaminándose a su "prisionero". ― Ya te divertiste… es momento de dejarlo ir ―

Los ojos de la pequeña espía se ampliaron. ― Ojiisan… ― Musitó, al reconocer al aparente "líder" de toda aquella operación.

ShiEn, no seas un débil… hay que terminar esto de una buena vez ― Debatió otro.

Como respuesta, el mencionado hábilmente sacó su pistola y le dio un disparo al "insolente". El sonido del disparo asustó a Mako, provocando que hiciera algo de ruido. De inmediato, el grupo de mafiosos se puso en guardia. Rápidamente la joven salió de aquel lugar ocultándose tras la puerta, a la par que las lágrimas caían por sus mejillas.

¿Alguien más tiene algo qué reclamar? ― Silencio total. ShiEn guardó su arma y sonrió. ― Lo que creí. Ya se los he dicho no matamos por matar… además mis nietas están aquí ¿Quieres armar un alboroto acaso? ―

Al oír aquello los ojos de Mako se ampliaron. Limpió sus lágrimas y escuchó.

Esas mocosas no te importan ¿O sí? ―

Son mi legado… mi sangre y aunque Arthur lo impida ellas deberán seguir mi reinado ―

¿Las seis dirigirán tu equipo mafioso? ―

ShiEn volvió a sacar su arma. ― ¿Alguna objeción con eso? ―

El otro se encogió y retrocedió. ― No, por favor perdóneme ―

ShiEn sonrió y volvió a su "trono". ― Mis seis princesas algún día serán reinas de todo, ya me lo imagino ― Comentó para sí con un brillo especial en su mirada.

Mako salió de su escondite y observó a su abuelo sonriente. No tenía mucha idea de lo que hablaba, pero podía imaginar un toque de algo bueno y malo.

Y ustedes las obedecerán ¿me oyeron? ―

Los miembros de ahí hicieron una pose militar y respondieron al unísono. ― ¡Larga vida a la familia Shiraishi! ―

ShiEn sonrió complacido.

Mako bajó la mirada y salió de ahí rápidamente.

FIN DEL FLASHBACK

― No. Eso no es cierto… no tienen ni la menor idea ― Murmuró. Abandonando aquellos dolorosos recuerdos. Luego miró a la menor con una sonrisa. ― Por favor Kagura, déjame a solas, ve a prepararte para la escuela ¿Sí? ―

La menor bajó la mirada y asintió lentamente. ― Está bien… nos vemos luego ― La mayor sólo hizo un gesto con su cabeza. Sabiendo que no conseguiría nada más, salió del lugar.

La menor de la familia caminó algo cabizbaja por el largo pasillo. Se detuvo en la pared donde se encontraba el retrato de su fallecida madre. ― Mamá… ¿qué le ocurre a Mako? ¿Qué es lo que nos oculta? ¿Por qué no confía en nosotras? ― Cuestionó al aire.

― ¡Kagura, te ganaré el baño! ― Exclamó Amy corriendo velozmente. Le dio un leve empujón a su hermana menor y soltó una carcajada.

Kagura se incorporó de aquel ataque. ― ¡Oye, no es justo! ¡Dijiste que era mi turno esta vez! ― Gritó corriendo tras ella.

Ahim y Kiriko se encontraban en la cocina preparando el desayuno para el día de hoy.

― Me alegra que por fin te decidieras a tener un nuevo compañero Kiriko-chan, aunque lamento lo de Hayase-san, era la mejor decisión ― Comentó la menor sirviendo unos panqueques a una gran bandeja.

Kiriko resopló. ―… No es como si hubiera tenido opción ―

― ¡Vamos, no seas tan dura con Shinnosuke-kun! ― Pidió de forma tranquila. ― Además, se nota que ya le agradas… y eso no pasa muy seguido ― Comentó burlona pasando por un lado.

La detective escuchó aquello. ― ¡Oye! ¿Qué se supone que significa eso? ― Cuestionó indignada.

Ahim soltó una risita. ― No te ofendas por favor ― Pidió juntando sus palmas. ―… Pero desde los últimos años todas hemos cambiado de alguna forma, y bueno no sé… se nota que con él serás muy feliz ―

Kiriko rodó los ojos. ― No me voy a casar con él, Ahim ― Debatió. ― Sólo somos compañeros "provisionales". Además en cierto punto concuerdo contigo… pero debemos seguir adelante, recuerda que se lo prometimos a Mako ―

La Idol asintió pensativa. ― Lo sé… aunque siento que cada año que pasa es más difícil ―

― Sólo intentémoslo ¿De acuerdo? ―

Ahim sonrió y asintió.

― Por cierto ¿Koyomi no bajará? ―

Ahim negó. ― No, anoche Mako tuvo que aplicarle una dosis de medicamento porque se sentía algo mal, y ya sabes que cuando es así despierta hasta medio día ―

Kiriko asintió. ― Ya veo… ― Luego medio sonrió. ― ¿Lo ves? Sólo para reiterar… el chico Haruto sí que parece un buen prospecto para Koyomi ―

La idol sonriente negó. ― Debes creer un poco más en el destino Kiriko-chan… quien sabe, quizás el tuyo te tenga preparada una sorpresa ―

Kiriko tomó los platos y los colocó en una bandeja. ―… Creo que el destino ya me ha dado suficientes sorpresas ― Dicho esto se alejó para poder entregar el desayuno.

La otra hermana sólo suspiró y tomó las dos jarras de bebidas para seguir por detrás a la otra.

Al igual que los Shiba, la comida de éstas resultó bastante normal, Amy y Kiriko de vez en cuando discutían pero luego se calmaban. Ahim y Kagura conversaban sobre sus próximas actividades. Un poco más tarde, Mako se unió a ellas, pero en completo silencio.

El timbre sonó. Amy y Kagura emocionadas tomaron sus cosas. ― Deben ser King y Right ― Anunció Amy tomando su mochila.

― No vemos en la cena ― Se despidió Kagura.

El resto les dieron un gesto con la mano y salieron a su encuentro con los chicos.

― ¡Buenos días! ― Se saludó el cuarteto.

― Esperamos no llegar muy tarde ― Comentó Right.

El grupo empezó a caminar. Kagura negó. ― No, descuiden… además son pocas calles ―

― Sí es lo bueno… si viviéramos más lejos seguro trapearía el piso todo el semestre, literalmente verdad ― Bromeó Amy.

Daigo rio. ― Entonces es una suerte ―

El cuarteto rio a carcajadas y siguieron su camino.

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Mientras tanto, de nuevo en la mansión Shiraishi.

― ¿Crees que sea buena idea dejar a Koyomi sola? ― Pidió Ahim con preocupación.

― Kiriko ya se fue… y además el chico Haruto dijo que vendría así que todo estará bien ― Argumentó Mako, cerrando tras sí la puerta de la habitación de la susodicha. ―… Y tú tienes una presentación ¿No es así? ― Pidió mirando a la idol.

Ahim bajó la mirada. ― Sí de hecho Luka no tarda en llegar ―

― ¿Quiere que vaya contigo? ―

― No. Estaré bien no te preocupes ―

Mako colocó su mano en el hombro de la menor. ―… Ya sea que subas o no a ese escenario yo estaré muy orgullosa. Lo sabes ¿verdad? ―

Ahim abrazó a su hermana mayor. ― Gracias Mako… ―

La mayor sobó la espalda de la otra con suavidad.

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EN ALGÚN LUGAR

― ¿Me estás gastando una broma? ―

― ¿Acaso vengo pintado de payaso? ―

El otro resopló. ― No lo necesitamos… no quiero verlo por aquí ―

― Eso es nuevo, recuerdo lo mucho que disfrutaban el jugar en el lodo ―

― Teníamos 7, eso ya pasó… ―

― Pues quieras o no, la… ―

― Ya sé, ya sé… la familia unida por siempre debe estar. Ya me aburre ese discursito ―

― Chiaki… ― Aseveró el otro.

El aludido alzó las manos en señal de rendición. ― Ya, no dije nada… de todos modos es tu decisión, haz lo que quieras ―

El otro simplemente terminó resoplando con los brazos cruzados.

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CRYSTAL GEMS

Mako estacionó su carro y bajó. Caminó hacia la entrada del edificio llevándose una sorpresa. Sonrió de lado. ― No te esperaba tan temprano Shiba… ― Murmuró dándole al hombre de traje un vistazo de arriba abajo. No lo negaría, se veía elegantemente guapo.

Takeru sonrió. Y metió sus manos en sus bolsillos. ― Debería empezar a creer más en mi palabra ―

Mako se acercó a él. ―… Las palabras rara vez demuestran algo ―

Takeru le siguió el juego. ― ¿Enserio? ¿Y qué es lo que más demuestra? ― Pidió alzando una ceja.

―… Las acciones ―

Y eso fue suficiente. Ambos cerraron la poca distancia que los separaba y unieron sus labios en un beso corto.

― Buenos días… ― Musitaron ambos para el otro.

Luego rieron.

― Será mejor que entremos, los arquitectos no tardan en aparecer ― Declaró Mako.

― Después de usted ― Luego se detuvo. ― Tengo una mejor idea… ― Mako lo miró. ― Tú te adelantas a tu oficina y yo voy y compro algo de café ¿Te parece? ―

― Bueno, ciertamente no me caería nada mal… está bien, te veo luego ―

Takeru asintió y se alejó. Mako sonrió con ternura. Suspiró y se encaminó a su oficina. Estando ahí, dejó su abrigo y tomó asiento, abrió su laptop y se conectó a la red.

― Oh vaya… tengo un correo ― Musitó presionando un par de teclas y click.

Finalmente el correo se abrió y pudo leer el contenido del mismo.

"¡Hola Mako!

¿Qué tal? ¿Cómo has estado?

Espero que mejor a lo que me has contado en tu último e-mail. Sé que han pasado unos años desde que te vi, por eso planeo volver a Japón, no sólo para verte y ponernos al día, sino que también tengo un par de detalles que contarte. Creo que debiste de haberte enterado de algunas cosas por los rumores de las revistas. ¡Hay amiga! Tengo tanto que contarte, te veré dentro de poco.

Te quiero mucho.

Miu"

Mako sonrió nostálgica. ― Vaya, vaya… no has cambiado en nada Miu, Jejeje me pregunto qué traes en manos ― Se preguntó divertida cerrando su laptop y girando su silla para obtener una mejor vista de la ciudad. Cerró sus ojos dejándose guiar al pasado.

FLASHBACK

¿Por qué no vienes conmigo a los Ángeles? ―

Miu, ya sabes el por qué… Crystal Gems está aquí y mis hermanas también; y aunque esta ciudad me trae malos recuerdos, debo quedarme ―

Ojalá pudiera hacer más por ti ―

Mako sonrió. ―… Ve a los Ángeles, termina tu carrera y vuélvete una mujer famosa ―

Miu sonrió del mismo modo. ―… Gracias Mako, prometo contactarme contigo ― Dijo ésta estrechándola en un abrazo. La otra no tardó en corresponder. ― Cuídate mucho y espero verte pronto ―

Lo mismo digo Miu… lo mismo digo ―

FIN DEL FLASCHBACK

― Te pareces a tu padre sentada ahí… ― Declaró una voz detrás de Mako.

Al oírla ella abrió los ojos y se giró rápidamente. ― Jia… ― Musitó con asombro. ― ¿Qué estás haciendo aquí? ― Cuestionó severa.

― ¡Vamos! No me trates así… después de todo pudiste haber sido mi hija… ― Declaró con cierto descaro a la par que avanzaba hacia la más joven.

― No digas estupideces, mi padre jamás te quiso ― Debatió Mako haciendo una mueca de desagrado. ― ¿A qué viniste? ―

La mujer se encogió de hombros. ― Vine a contarte… ―

― ¿A contarme qué? ―

― Arthur y yo estamos juntos… ― Respondió con malicia.

― ¡Mentirosa! ― Debatió Mako señalándola.

― ¡Es la verdad! ¿Por qué más crees que no está aquí con ustedes? ― La molestó empezando a caminar a su alrededor con aquella sonrisa de diversión. ― Él jamás las quiso, siempre fueron un estorbo para él ―

― ¿No estarás hablando de ti? ― Contradijo la menor. ― Ni creas que se me ha olvidado los malos ratos que le hiciste pasar a mi mamá por tus estupideces ―

― Sí pero Kaori ya está muerta… ¿Y dónde está Arthur? ― Fingió pensar. ― Oh, es cierto. En cuanto ella murió el huyó y las abandonó Jajaja ― Concluyó con una risa malvada.

Esa fue la gota que derramó el vaso. Con habilidad Mako extrajo su katana y la empuñó cerca de la cara de la mujer. Haciendo que ésta última detuviera su risa.

― No te atreverías a matarme… eres igual de débil que Kaori ―

Mako acercó más el filo a la cara de ella. ― No me tientes… porque no me detendré ―

― Jajaja Hay Mako yo creo que… ―

―… Usted se va de aquí inmediatamente ― Interrumpió una masculina voz.

La Shiraishi movió su mirada en dirección a quien había llegado. ― Takeru… ― Musitó empezando a calmarse.

Jia, por su parte rodó los ojos y se giró. ― ¿Y quién demonios eres tú? ― Interrogó.

Más sin embargo Takeru dejó los vasos de café por un lado y se encaminó hacia Mako ayudándole a quitarle la espada que empuñaba. ― Ya todo está bien… por favor suéltala ― Pidió con tranquilidad. ―… No vale la pena ― Concluyó.

Mako parpadeó un par de veces. Pero se dejó guiar por las manos de Takeru, ya más calmada soltó aquella arma.

Jia los observaba de reojo. Refunfuñó. ― ¿Qué? ¿Eres su guardaespaldas o su novio? ―

Takeru depositó al espada en un lugar seguro. Tras lo escuchado regresó a lado de Mako, la cual mantenía la vista fija en la nada. Aprovechó y tomó sus manos con fuerza. ―… Soy su novio―

Al escuchar aquello y sentir el tacto; Mako se volvió hacia él. ― Takeru… ―

― Ahora será mejor que se vaya de aquí Señora ―

Jia parpadeó y se señaló. ― ¿Señora? ― Repitió. ― ¿Acaso sabes quién soy yo? ―

― No, y no me interesa saberlo. Haga el favor de salir ―

La mujer se cruzó de brazos. ― ¿O sí no qué? ―

Takeru medio sonrió. ―… No me importará que sea mujer… yo mismo la sacaré del edificio ― Declaró con frialdad. ― Usted decide ―

Jia formó un mohín. ― Nos volveremos a ver la cara… ― Sentenció y salió rápidamente de ahí.

― Pero qué mujer más loca ― Comentó Takeru. ―Pero lo bueno es que ya se fue… ¿verdad Mako…? ― Se giró y observó la expresión decaída de la mujer frente suyo.

― Tiene… tiene razón ― Musitó ella.

Takeru negó al instante. ― Claro que no, esa mujer está loca ―

― Pero yo… ― Intentó decir alzando la vista.

― Ven aquí… ― Dijo él tirando de ella en un abrazo.

― Takeru… ― Musitó con la voz ligeramente apagada. Con sus ojos abiertos por la sorpresa.

Él la estrechó más contra sí. ―… Cuando te conocí… el día del incendio ― Empezó a relatar. ―… Prometí protegerte…

FLASHBACK

¿Hey, estás bien? ―

Ella sollozó, pero lo miró. ― ¡Por favor! ¡Por favor, no me hagas daño! ― Suplicó.

Tranquila… no te haré daño, ven te sacaré de aquí ― Dijo con voz amable, misma que a él mismo le extrañó. Le tendió la mano.

Mako comenzaba a temblar y no dejaba de llorar. ― Por favor… sácame de aquí ― Le pidió.

Él asintió. Así que ella le dio su mano. Takeru jaló delicadamente de ella, pero no midió su fuerza y sólo logró que ambos quedaran cara a cara. Casi sus labios junto a los del otro.

El mundo se detuvo por un instante para ambos.

Ambos se perdieron en los ojos del otro.

Intentando concentrarse. Takeru giró la mirada. Y en un rápido movimiento tiró de ella y la cargó estilo nupcial. ― Yo te protegeré ― Declaró.

Ella sonrió. ― Gracias… ― Luego de esto, perdió el conocimiento.

FIN DEL FLASHBACK

―… Hace unos días juré que jamás me alejaría de ti ― Prosiguió. Acariciando el largo cabello castaño de ella.

FLASHBACK

Pues se lo vuelvo a repetir, Ren no es mi pareja… Y sí lo fuera ¿Cambiaría eso su forma de tratarme? ― Interrogó curiosa.

Por supuesto ― Dijo sin vacilar. Los ojos de ella se abrieron aún más. ―….Sí usted es una mujer comprometida… yo me alejaría para no ser un estorbo ― Agregó.

Ella se descruzó de brazos y se acercó a él. ― ¿Lo dices enserio? ― Cuestionó, perdiendo nuevamente la cortesía y mirándolo a los ojos. Él asintió con su mirada fija en la de ella. Lo próximo que dijo, no lo pensó con suficiente claridad. ―…Sin embargo, como es la situación contraria, ¿Qué piensa hacer al respecto Shiba? ―

La tomó de la cintura y la acercó a él. Mako no puso como reaccionar; no pudo ni quiso alejarse. Sus pequeñas manos estaban descansando en el fornido pecho de él, y las fuertes manos de él en la diminuta cintura de ella.

Un sinfín de emociones encontradas los rodeaba a ambos.

―…No me alejaré de ti… jamás ― Completó él, respondiendo así a la pregunta de ella.

Y sucedió.

FIN DEL FLASHBACK

Mako se sonrojó al recordar su primer beso. De pronto, sintió como él la separaba para mirarla a los ojos.

―… Y es exactamente lo que estoy haciendo ahora; no me alejaré de ti para poder protegerte de quien se nos atraviese en el camino ― Aseveró.

La mayor Shiraishi no resistió más. Cerró los ojos dejando escapar los últimos rastros de lágrimas e inesperadamente se lanzó hacia él besándolo en el acto. Takeru se sorprendió, pero ya más relajado cerró los ojos y sujetó la cintura de ella y profundizó aquel roce.

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UNIDAD DE DELITOS ESPECIALES

― ¿Y tú nuevo compañero? ―

Kiriko se sobresaltó un poco. Cerró su pequeño cuaderno y se giró. ― Hayase-san ¿Qué haces aquí? ― Cuestionó mirándolo.

El hombre le sonrió mostrándole la caja que traía en el regazo. ― Vine a terminar de empacar mis cosas, Susan me espera afuera en el auto ―

La mujer asintió comprendiendo. ― Ya veo… y respondiendo a tu pregunta, no lo he visto… ― Miró su reloj de muñeca. ―… Además ya viene veinte minutos tarde… ese holgazán ― Musitó con enfado.

Akira soltó un par de risitas. ― No seas dura con él. Tal vez sólo está nervioso, deberías ir a buscarlo ¿No crees? ―

Ella se exaltó. ― ¿Bromeas, cierto? No soy su niñera ―

―… Como quieras, nos vemos luego ― Dicho esto se retiró.

La Shiraishi meditó aquellas últimas palabras. Mordió su labio por dentro. Resopló, tomó su cuaderno y lapicero y salió de la oficina.

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UNIVERSIDAD

Daigo y Amy habían terminado un par de clases y se encaminaban a las canchas de futbol del campus.

― Me disculpo porque mi "situación" no haya permitido que completáramos el tour el día de ayer, King ― Comentó ella jugando con sus dedos.

Daigo sonrió y colocó sus brazos tras su cabeza. ― Ya te dije que no te preocupes por eso ― Se detuvo y la miró. ― Me alegra que te recuperaras, eso es más importante ―

Ella le correspondió la sonrisa. ― Gracias… ― Metió un mechón tras su oreja. ― ¿Seguimos? ―

― ¡Claro! ―

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EN EL PARQUE

― ¿Dónde demonios está? ― Pensó Kiriko moviendo su cabeza de un lado a otro en búsqueda de señales de su "nuevo compañero" pero no lograba divisarlo, incluso el parque no estaba tan concurrido de gente. Resopló y siguió buscándolo con la mirada. ― ¡Ahí está! ― Musitó con cierto alivio.

Shinnosuke estaba recostado en el verde pasto de aquel parque. Mantenía los ojos cerrados dejándose guiar por la tranquilidad que transmitía ese sitio. De pronto, una sombra bloqueó todo rayo de sol, que hasta hace unos segundos golpeaba su cara. ― ¿Pero qué…? ―

― Al fin te encuentro Shiba… ― Murmuró Kiriko inclinándose levemente para estar a la altura de la cara de él.

Al escuchar la voz femenina, él estremeció. Abrió los ojos y la miró por encima. ―… Ki-Kiriko ¿Cómo me encontraste? ― Pidió con cierto temor.

La mujer volvió a su posición. ―… No fue difícil, recuerdo que dijiste que te gustaban esta clase de lugares ―

Shinnosuke también se incorporó. ―… Me escuchaste ― Musitó. Soltó una risa. ― Pues… muchas gracias ―

Kiriko ladeó su cabeza. ― ¿Qué? ¿Acaso hay razones para no escucharte? ―

Él la miró. ― Sólo digamos que ha pasado un tiempo desde que estuve con gente a quien en verdad le importo… es todo ―

― ¿Tus primos…? ―

― No, antes de ellos… mi trabajo con mi antiguo equipo ― Aclaró nuevamente mirando a la nada.

La Shiraishi por unos segundos se compadeció de él. ― ¿Quieres hablar de ello? ―Pidió con cautela.

Él negó. ― No, estoy bien. Gracias… ―

Ella asintió. ―… Debemos volver a la Unidad, quizás nos necesiten ―

― Oh, tienes razón y lamento que tuvieras que venir a buscarme, necesitaba refrescarme un poco, es todo ―

― Está bien, sólo no te acostumbres… ― Musitó ella alejándose.

Su nuevo compañero sonrió ampliamente y la siguió.

Al sentir que lo seguía, Kiriko sonrió para sus adentros.

― Ha de ser interesante trabajar contigo ― Comentó él en un intento por aligerar el ambiente mientras ambos caminaban.

Ella lo miró por sobre su hombro. ― Bueno, eso tendremos que averiguarlo ¿No crees? ―

Shinnosuke se encogió de hombros. ― Ya trabajamos juntos dos veces, creo que estaremos bien ¿Qué piensas? ―

― Considerando que esas "dos situaciones" fueron trabajadas bajo presión, puedo considerar el hecho de que algo bueno resultará ―

― ¿Así eras de seria con Hayase? ― Cuestionó él con cierto interés.

Kiriko se detuvo en seco y bajo la mirada. Shinnosuke la miró esperando a que respondiera o que al menos lo golpeara.

―… Tú no eres el problema Shiba-san ― Aseguró.

Él alzó una ceja. ― ¿Ah no? ¿Entonces por qué te muestras tan indiferente conmigo? ―

FLASHBACK

"¡Yo te salvaré Hayase-san!"

"¡Kiriko, vete de aquí!"

"¡Puedo hacerlo!"

De pronto una enorme explosión los alcanzó a ambos. El criminal huyó, Akira protegió a Kiriko, pero éste cayó a un vacío de tres metros.

"¡Hayase-san!, ¡Hayase-san!"

Exclamaba ella corriendo rápidamente hacia su compañero para auxiliarlo.

FIN DEL FLASHBACK

― No he sido muy buena trabajando en equipo… ― Prosiguió cerrando sus ojos por un breve instante. ―… Es por mí que Hayase-san está postrado de esa manera ― Confesó girando sobre sus pies para mirar al hombre.

― Kiriko… ― Musitó éste entrecerrando los ojos. Para estudiarla mejor.

Ella suspiró. ― No estaba lista para un nuevo compañero… pero ahora… ― Bajó la mirada. ― Tú estás aquí y no quisiera arruinarlo ¿sabes? ― Negó, logrando que su flequillo tapara sus ojos. ―… No de nuevo, no podría soportarlo ―

Shinnosuke la observaba de arriba abajo. ― Supongo que no somos tan diferentes después de todo… Kiriko… ― Pensó, luego de recordar su propia historia y ahora la de ella. Se acercó y colocó una de sus manos en el hombro de ella. ― Entiendo cómo te sientes… ― Le musitó. Ella alzó la mirada de forma lenta. ―… Pero confío en que ambos estaremos bien ― Colocó su otra mano en el otro hombro femenino. ―… Te lo prometo Kiriko ―

Kiriko buscó en aquella mirada algún rastro de mentira. Pero jamás lo encontró. ― Gracias… ― Murmuró, ampliando ligeramente sus labios.

― Oh… sonreíste Jejeje ― Comentó Shinnosuke al notar el gesto de ella.

Al instante, ésta se alejó y le dio la espalda. ― ¡Eso no es cierto! ¡No sonreí! ― Debatió con rapidez.

Él soltó una carcajada. Y la señaló. ― Claro que lo hiciste… quizás deberías hacerlo más a menudo, tu sonrisa te hace ver más amigable ―

Una venita hinchada apareció en la sien de Kiriko. ― ¿Ya empezamos? ― Cuestionó, encarándolo nuevamente. ― ¿Qué, quieres que te arroje mi bota de nuevo? ― Le amenazó.

Al instante Shinnosuke alzó sus manos es señal de paz. ― No, perdóname, Jejeje no lo volveré a decir ―

La Shiraishi infló sus mejillas formando un ligero mohín. ― Como sea… volvamos a la Unidad ―

― Voy justo detrás de ti ―

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CRYSTAL GEMS

― Vamos Takeru, ¡no estoy jugando! ― Pidió Mako dejando escapar un par de risitas. El aludido la tenía atrapada en sus brazos.

Él sonrió. ― Yo tampoco estoy jugando, dije que no me alejaría de ti… ― Se excusó.

Mako rodó los ojos. ― Ja-Ja muy gracioso ¿Qué? ¿De repente comiste payaso o algo parecido? ― El hombre aprovechó para robarle un corto beso en los labios. ― ¡Takeru! ― Exclamó ella. Éste sólo sonrió ampliamente. Ella resopló. ― Por favor Takeru… los arquitectos me deben estar esperando, tengo que estar allá ― Dijo de manera más tranquila y dulce.

Y partir de ahora, Takeru sabía que esa "faceta" sería su maldita debilidad. ― Juegas muy sucio ¿Lo sabías? ― Pidió entrecerrando los ojos.

Mako sonrió orgullosa. ― Una buena empresaria debe tener tácticas ¿No crees? ―

El Shiba resopló y finalmente la dejó libre. ― Está bien ve… te esperaré aquí ― Concluyó besando la frente de ella.

― Gracias… ― Susurró besando rápidamente la mejilla de él. Dio media vuelta y salió de la oficina.

Ya estando solo, Takeru suspiró observando cada rincón de aquel inmenso lugar. Hacía años que no pisaba esa oficina, y sentía extraño el estar de regreso. Se colocó tras el escritorio de Mako y tomó la fotografía que ahí se encontraba. Eran las seis hermanas frente a la mansión Shiraishi.

FLASHBACK

"Sí gustan pueden descansar… nos queda un largo camino, yo conduciré" Ofreció Arthur. Sin insistir los demás se echaron a dormir en aquel autobús que transportaban. Takeru, por su parte se quedó de copiloto. "¿No piensas dormir?"

"Estoy bien"

"Esos niños… deben significar todo para ti"

"Son lo único que tengo… sólo no quiero que cometan más errores"

"Eres de las primeras personas que piensan que lo que hago no es verdaderamente malo"

"¿Ah sí? ¿Quién más lo ve de esa manera?"

"Mi mujer… ¿ya te la mostré?" Cuestionó sacando una foto de su cartera. "Es ella" Dijo tendiéndole la imagen.

Takeru la tomó y la contempló. "Es muy hermosa ¿Cómo fue qué…?"

Arthur dejó escapar una risa. "Créeme muchacho, aún me pregunto lo mismo" Luego se puso serio. "Pero se lo agradezco ¿Sabes? Es la luz en el mundo oscuro en el que estoy condenado a vivir el resto de mis días, es agradable poder regresar a casa porque sé que ella estará ahí sonriéndome y me abrazará con fuerza"

Takeru asintió, comprendiendo. "¿Cómo se llama?"

"Kaori… bueno en estos momentos es Kaori Shiraishi" Comentó con orgullo el hombre mayor.

"Pues… muchas felicidades" Le musitó devolviéndole la fotografía.

"Gracias" Guardó la imagen de nuevo. "Estoy seguro que algún día encontrarás a una persona a la que querrás proteger más que cualquier cosa" Miró hacia atrás. "Claro, después de tu equipo, ya que se nota que ellos ya ocupan un lugar especial para ti"

Takeru bufó y dejó escapar una risita. "No creo que lo que hago sea algo magnífico… no significa nada"

Arthur sonrió. "Para ellos sí…" Musitó mirando de reojo a los otros hombres. "Tú lo eres todo para Shinnosuke, Marvelous, Haruto, Daigo y Right… Eres su segunda oportunidad"

El Shiba volteó hacia la ventana observando el paisaje. "Puede ser…"

Arthur negó y volvió su atención al camino. Ya no le sacaría nada, pero aunque lo negara, para él esos chicos que estaba protegiendo ya significaban todo.

FIN DEL FLASHBACK

Takeru depositó la foto en su lugar. ― Primero Choi ahora tú Arthur… ¿Qué demonios intentan hacer con mi mente? ― Se cuestionó con notoria frustración. Volvió a mirar la foto. ― ¿Qué intentas conmigo Mako? ― Pidió mirando la imagen de la magnate. Resopló y se dejó caer en el asiento de la aludida. Necesitaba pensar muy bien sus siguientes movimientos.

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MANSIÓN SHIRAISHI

Ya eran poco más de las 10 de la mañana. Koyomi había aprovechado para darse una ducha, cambiarse y arreglar un poco la casa, como una ayuda para sus hermanas. Algo agotada, pero orgullosa de su trabajo decidió ir a prepararse algo de chocolate para acompañarlo con pan. Para hacerlo más divertido, consiguió su IPod y sus auriculares y se puso a tararear un par de canciones, bailando de forma involuntaria.

A las afueras de la residencia se encontraba Haruto el ambiente estaba algo de frío, así que frotó sus manos, preparándose para entrar. Tocó el timbre, nadie respondió. Eso lo extrañó, pero insistió, obteniendo el mismo resulto. Probó tocando, y al hacerlo la puerta de la enorme mansión de abrió. Ingresó su cabeza con cautela. ― ¿Hola? ¿Hay alguien? ― Todo silencio. Así que optó por ingresar. ― ¿Koyomi? ― Llamó, después de todo, a ella era a quien venía a ver. Se adentró aún más, pasando por la sala, notando que el enorme televisor estaba encendido. ― ¿Koyomi? ― Repitió siguiendo su camino. Finalmente se detuvo en la cocina al escuchar un par de ruidos provenientes de la misma. Con sigilo ingresó y la encontró. Sonrió para sus adentros. ― ¡Ahí está! ― Pensó acercándosele por detrás. ― Koyomi… ― Musitó tocando su hombro.

Al sentir el tacto, la Shiraishi palideció sus ojos se abrieron y con gran velocidad giró, tirando su IPod y auriculares y escupió su bebida como un acto de defensa, además que le permitiera poder gritar. Haruto retrocedió al sentir la leche sobre su cara.

― ¡Koyomi! ¡Puaj! ¡Soy yo! ―

Pero no lo escuchó y aprovechó y le lanzó su emparedado a la cara para luego empezar a darle pequeños manotazos en el pecho haciéndolo retroceder un par de pasos. ― ¡Vete, vete! ¡Sé Kung-fu! ¡Vete! ― Exclamaba ella mientras lo golpeaba.

― ¡Ya basta, Koyomi! ¡Soy yo! ― Gritó Haruto deteniendo las manos de ella para que dejara de agredirlo.

Por fin ella se detuvo. ― ¿Eh? ― Sus ojos se ampliaron nuevamente. Cubrió su boca y sus mejillas enrojecieron de la vergüenza. ― ¡Dios Mío! ¡Haruto, perdóname! ― Exclamó ella poniendo al vaso en la barra y tomando un trapo para acercarse al chico y poder limpiarlo. ― Por favor, por favor perdóname… ― Pedía con desesperación sin dejar de pasarle el trapo por la cara y parte del pecho. ― No sé por qué soy tan torpe… ― Musitó.

Haruto tomó las manos de ella y esta lo miró. ― No eres torpe… ―

― ¿Pero tu ropa…? ―

― ¿Qué? ¿Esto? ― Cuestionó tocando su playera humedecida. ― No es nada Koyomi, te lo prometo, todo está bien ― Le dijo sonriéndole. ― Aunque debo decir que tienes unos buenos reflejos ―

Las mejillas de ella se tiñeron. ― Oh, bueno es que yo… ― Se alejó para volver a humedecer el trapo. Ocultó un mechón tras su oreja.

Haruto sonrió de lado mientras la observaba de reojo. Aprovechó y se quitó su chaqueta de cuero, la cual aún seguía intacta. ― lamento sí te asusté, toqué el timbre pero nadie respondió y la puerta estaba abierta… ―

Koyomi asintió. ― Sí, lo siento… es una mala costumbre que tengo, dejar la puerta abierta, no sé a veces simplemente siento que no estoy del todo encerrada ¿entiendes? ― Comentó girando para verlo. Haruto asintió y ella volvió a enjuagar el trapo. ―…. Mis hermanas siempre me recriminan esa acción, pero no puedo evitarlo ― Concluyó volviéndose hacia él para darle el paño y que terminara de secarse. ― Toma… ―

― Gracias… ― Dijo él pasando la tela por su cara.

― De verdad lo siento Haruto… ― Hizo una reverencia.

Haruto soltó una risita. ― Ya te dije que no te preocupes… ― Luego olfateó su camisa. ― Aunque creo que necesitaré una ducha… o dos ―

― Oh, sí gustas puedes límpiate en el baño de arriba ―

― ¿No habrá ningún problema? ―

Ella negó. ― Descuida, será rápido y mientras yo puedo lavar tu ropa para que esté lista cuando salgas ¿qué dices? ― Opinó un tanto esperanzada.

Haruto meditó unos segundos. ―… Está bien ―

Koyomi asintió. ― Sígueme… ― El chico obedeció y la siguió por detrás. ― En verdad no esperaba que vinieras ― Comentó ella.

― ¿Por qué? Te lo prometí, se lo prometí a tu hermana… ― Respondió él confundido.

La Shiraishi se encogió de hombros. ―… Me cuesta un poco confiar ―

Él alzó una ceja. ― ¿Tanto así? ―

Koyomi se detuvo y volteó a verlo. ― Tú no tienes la culpa, es sólo que el primer favor es el más difícil de pagar y el verte aquí… no sé, sólo lo hace más complicado ― Confesó tomando la parte baja de su vestido y apretándolo con fuerza.

FLASHBACK

Y ahí estaba él. Haruto Soma… el único sobreviviente de aquel ataque brutal de fuerzas armadas. Estaba sentado en la arena gris de aquella playa, las cenizas no dejaban de caer y cubrir su cuerpo. Observó su chaqueta favorita, rota por todos lados. Suspiró observando el océano infinito.

"Ya no me queda nada…" Pensó con la mirada más vacía que pudiese existir.

De pronto, escuchó un ruido tras de sí. Se giró con rapidez y vio a un agente armado, apuntándole directo al corazón. Haruto palideció, retrocedió arrastrándose, pero el agente sonrió con malicia y se le acercó.

"Sabía que aún quedaban sobrevivientes"

Haruto ya no quería hacerle frente. Además ¿qué posibilidades tenía? Sólo quería morir de una buena vez. Abandonar este mundo y no recordarlo jamás.

Un par de disparos acabaron con la vida de aquel agente.

El Soma estaba sorprendido se giró hacia su "salvador". "¿Quién eres tú? ¿De dónde saliste?" Cuestionó poniéndose de pie.

El otro hombre se le acercó. "¿Así de fácil querías dejar las cosas?" Interrogó, ignorando por completo la interrogante del otro.

Haruto bajó la mirada. "No te pedí salvarme, ya nadie queda aquí… déjame morir de una buena vez o si viniste a hacerlo en lugar de ese agente, ¡hazlo! No me interesa" Declaró dándole la espalda.

"Qué idiota" Musitó el desconocido. "Te salvé porque te estoy dando una segunda oportunidad" Se le acercó lentamente. "¿Qué no era eso lo que querías?"

Haruto se volvió. "¿De qué hablas?"

"Te estuve observando… antes de la ejecución te rebelaste y huiste, aunque lamento que eso no fuera suficiente" Argumentó el segundo.

El menor chasqueó la lengua. "¿Acaso importa ahora?" Debatió. "Todos a quienes alguna vez conocí ya no están"

"Cierto… pero les diste esperanza, por unos breves instantes, creyeron en ti ¿No te es suficiente eso?"

"¿Quién eres tú?"

"Takeru Shiba… y tú puedes formar parte de algo más grande, ahora te necesito, ahora puedes ser la esperanza que buscaba Soma Haruto"

Los ojos del mencionado de ampliaron. "¿Cómo sabes mi nombre?"

Takeru sonrió. "Te lo dije, te he estado observando" Se encogió de hombros. "Entonces ¿qué decides? ¿Te quedas en este solitario lugar o vienes conmigo y te conviertes en algo más?"

Haruto bufó. "Estás loco…" Empezó a alejarse.

"De esa forma me pagarías"

Se detuvo y lo miró por encima de su hombro. "¿Qué me ofreces a cambio?"

"Una segunda oportunidad…"

Lo meditó unos segundos. "¿Cuándo nos vamos?"

Y ante aquella respuesta, la sonrisa del mayor se ensanchó notablemente.

FIN DEL FLASHBACK

― Cuando te salvé aquel día… ― Empezó a decir él. Ella alzó la vista de forma lenta, no dijo nada esperando que continuara. ―… prometí ser tu última esperanza, y si para eso tengo que estar aquí todo el día todos los días no me importa ―

― Pero Haruto… Yo no puedo, no puedes hacerte esto… atarte a mí de esa manera ― Musitó ella con desánimo.

Él se acercó y tomó las manos de ella en las suyas. Ambos se miraron a los ojos. ―… No importa, lo hago porque en verdad quiero hacerlo, te lo prometí y estoy dispuesto a cumplirlo… prometiste que desde ese día serías más cuidadosa, ahora te pido que me dejes estar aquí… a tu lado ―

Ella intentó retirarse del agarre. ― Haruto yo no… ―

Pero él la apretó aún más. ―… Por favor Koyomi ―

La aludida comprendió el mensaje. Se lo debían ambos. Y sí esta era la forma de poder pagarle, lo haría. Asintió y sonrió de forma tímida. ― Está bien Haruto… ―

Él le correspondió de la misma manera y la soltó de forma lenta. ― Ahora ¿quisieras llevarme al baño? Creo que estoy empezando a apestar ― Comentó olfateando ligeramente su ropa.

Koyomi soltó una risita y se apartó de su agarre. ― Claro que sí, sigamos… ―

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TOKYO DOME

― ¡Ahhh! ¡Cómo te odio maldita corbata! ― Exclamó Marvelous aun luchando por tener algo de respiración. De pronto, escuchó una risita y se giró.

― Veo que estás teniendo problemas… ― Comentó Ahim sonriendo. Marvelous sólo bufó. Y ella cubrió su boca tratando de ocultar su risita. ― No tienes que usarla si no quieres ― Le dijo señalando la prenda.

Él la miró incrédulo. ― ¿Enserio? ―

Ella asintió. ― Por supuesto, sólo quiero que te sientas cómodo ―

― Pues… gracias ― Musitó quitándose la prenda y arrojándola lejos. Ahim rio con suavidad y tomó asiento en uno de los lugares. ― ¿Estás nerviosa? ― Comentó observando que ella tenía la vista perdida en los miles de asientos del domo.

― Un poco… sí ― Musitó de vuelta. Jugueteó con sus dedos. ― Sé que es una pequeña presentación, pero es un gran lugar… ―

Marvelous se sentó a su lado. ―… Lo harás bien ―

― ¿Tú crees? ― Cuestionó mirándolo.

Se cruzó de brazos. ― ¿Tú quieres que salga bien? ―

― Por supuesto ―

― Entonces hazlo ―

Ella meditó un segundo aquellas palabras. Y luego sonrió y asintió. ― Gracias Marvelous-san ―

En respuesta, él sonrió de lado.

― ¡Ahim! ― Llamó Luka llegando a escena.

― ¿Qué pasa Luka-san? ―

― Te necesitan en el camerino, debes confirmar tu vestuario final ― Informó la mujer.

Ahim asintió. ― Oh, está bien enseguida voy. Gracias Luka-san ― La mencionada asintió y se alejó de ahí. La idol se giró a su nuevo guardaespaldas. ― Bueno tengo que terminara esto… gracias de nuevo Marvelous-san ― Comentó haciendo una reverencia.

― Suerte… ― Le musitó.

Ella sonrió aún más y después se alejó. Al no verla, Marvelous resopló y se relajó en aquella silla.

Mientras tanto en el camerino.

― ¿Entonces el vestido rosa? ― Preguntó una de las asistentes.

Ahim asintió un tanto distraída. ― Sí ese me gusta… ―

A su lado, Luka resopló. ―Mika, ¿podrías dejarnos solas? ― Pidió.

La mencionada sólo asintió y se retiró.

― ¿Qué pasa Luka-san? ―

La mujer se colocó frente a ella de brazos cruzados. ― ¿Qué te pasa ti Ahim? Estás muy distraída… ¿Te sientes mal?―

La pequeña bajó la mirada y negó. ― No… es sólo que… ―

Luka se puso en cuclillas y la miró. ― No tienes que hacerlo sino quieres… Lo sabes ¿verdad? ― musitó con cautela.

Ahim comenzó a llorar. ― Luka-san… ― Luego de esto se abalanzó sobre ella y se abrazaron con fuerza.

Afuera de los vestidores Marvelous observaba aburrido la cintilla electrónica con las caras de los diferentes grupos y artistas programados para la presentación del partido que se llevaría a cabo en el enorme domo. Como 10 veces le tocó ver la cara de su nueva protegida. Pero en la siguiente vuelta, que sería la onceava la cara de la chica ya no aparecía. Eso lo extrañó por completo. La puerta del camerino de la chica se abrió y él se puso de pie al instante.

― Oye ¿qué pasó? ¿Por qué…? ―

Pero la chica sólo le dio una mirada rápida. ― Lo siento… ¿sí? ― Después salió corriendo a gran velocidad.

Marvelous avanzó tres pasos planeando seguirla. Luka salió y se quitó los auriculares que la comunicaban con la cabina de control del domo.

― ¿Qué le pasó? ― Cuestionó mirando a la manager.

Luka bajó la mirada. ― No está lista… lo mejor será recoger todo e irnos antes de que lleguen los malditos paparazis ― Pero Marvelous la ignoró y corrió tras la menor. ― ¡Oye! ¡Vuelve aquí! ― Maldijo por lo bajo y se dedicó a guardar las cosas de Ahim.

La idol se encontraba en el suelo. Para su suerte traía consigo su enorme chamarra de color rosa y el gorro le tapaba el rostro, evitando que alguien la reconociera.

― Soy tan estúpida… ― Se dijo con tristeza y algo de enfado.

― Claro que lo eres… ― Ella alzó la mirada y lo vio. ―… Ven aquí ― Dijo tomándola de las manos ayudándola a ponerse de pie.

― Marvelous-san… ―

― ¿Te duele mucho? ― Cuestionó señalando su mano y rodilla.

― Un poco… casi no lo siento ―

― Ven conmigo ― Y aun sosteniéndola del ante brazo Marvelous caminó con ella y la llevó a una de las fuentes del parque del domo. La sentó en la orilla y de su abrigo sacó un pañuelo y lo humedeció.

Ahim aún sollozaba. ― Lo siento mucho… te hice venir hasta acá… y ¡Auch! ― Exclamó al sentir un ardor en sus heridas por el agua. El semblante de su cara cambió un poco. Ella trató de ignorar el dolor y habló. ― La última vez que pisé el Tokyo Dome fue cuando me llamaron antes de mi presentación… ― Aunque no la viera, Marvelous la escuchaba atento. ―… La salud de mi mamá empeoró y tuve que dejar al equipo, un par de horas después ella falleció ―

Al escucharla, Marvelous alzó la vista y vio como el agua salada de los ojos de ella escurrían por sus mejillas. ¿Por qué tenía que mirarlo de esa manera? ¿Por qué? ¡Maldición!

Ella bajó la mirada y siguió sollozando. Debía admitirlo, odiaba verla así. Simplemente sentía un nudo en su estómago y garganta.

De pronto, Ahim sintió una mano sobre su cabeza. Ella abrió los ojos sorprendida.

― No llores… ― Ella alzó la vista lentamente encontrándose con la del hombre Shiba. ― Todo estará bien… incluso ahora el hecho de estar aquí ya te hace valiente, eres un ejemplo a seguir… a pesar del dolor y los recuerdos atravesaste esa puerta ― Apartó su mano de la cabeza de ella.

Ahim negó con suavidad. ― Pero no pude cantar… ―

Él se encogió de hombros. ― No necesitas el Tokyo Dome para cantar ― Se puso de pie y extendió sus brazos. ― Tienes todo este parque ―

― Marvelous-san… ― Musitó conmovida.

El giró la mirada. ― Sólo deja de llorar… ― Casi parecía súplica.

Ahim limpió sus mejillas y ojos. Sonrió y se puso de pie. Asintiendo con un brillo especial en sus ojos.

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UNIVERSIDAD

― ¡Vamos King, corre! ¡Corre, corre! ― Exclamaba Amy con emoción.

Ambos habían detenido su recorrido cuando un grupo de muchachos se encontraban jugando futbol, algo entusiasmado Daigo pidió ingresar y se lo permitieron, gracias a él la Universidad había logrado una anotación sobre la escuela rival. Por su parte la Shiraishi, había tomado su chaleco y lo esperaba y apoyaba desde las gradas. Estaba realmente emocionada al verlo jugar, era realmente bueno y a estas alturas el resto de los estudiantes lo estaban notando también. En unos minutos el campo se había llenado de gente y gritos frenéticos.

De lejos, Gina observaba a Amy y sus acciones. Una mueca de desagrado adornó su cara. ― Tonta Amanda… ¿Quién se cree que es? ¿Desde cuándo tan feliz? ― Pensaba con molestia.

― Gina, aquí está tu refresco ― Comentó una chica llegando a su lado.

Sin despegarle la mirada a su archí rival, Gina extendió su mano. ― Te tardaste… como siempre Yayoi ― Se quejó tomando un sorbo de la bebida.

La aludida bajó la mirada mientras acomodaba sus gafas. ― Lo siento Gina-san, había mucha gente en la cafetería ―

― Como sea, ya está caliente… quédatela ― Dijo ésta regresándole la lata, con un ligero empujón.

Yayoi retrocedió un poco chocando con la espalda de un par de personas. ― Lo siento… ― Musitó débilmente. Volvió su atención a su "amiga". ― ¿Qué estás viendo? ―

Gina estaba de brazos cruzados, resopló y señaló. ― Eso… ¿la ves? ―

La chica castaña volvió a ajustar sus lentes de color morado. ― Oh, es Shiraishi-san ―

― La odiosa de Amanda… ―

― ¿Qué no se llama Amy? ―

― ¿Qué te dije sobre corregirme Yayoi? ― Cuestionó la otra con enfado.

La aludida se encogió. ― Perdón Gina-san ―

― Como sea… me gustaría saber qué es lo que la tiene tan feliz ― Musitó alzando un poco su cuello para tratar de tener una mejor vista.

Yayoi dudó pero aun así habló. ― ¿Por qué te molesta tanto? No te ha hecho nada… ―

Gina rio. ― Ow pobre e inocente Yayoi-chan… ― Comentó con burla jugueteando con la coleta de ella. ―… Toda su familia arruinó a la mía, yo debo pagarle con la misma moneda ―

― ¿Enserio? ―

― Sus padres son mafiosos, por eso hace años derrocaron el negocio de mi abuelo ― Hizo sus manos puños. ― Y eso es algo que estoy dispuesta a hacerle pagar ―

― ¿Y Melina hará lo mismo? ―

― Por supuesto… es cuestión de familia, no lo entenderías ― Comentó sonriendo de lado.

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BIBLIOTECA - PREPARATORIA

FLASHBACK

"Ahora que el mafioso de Arthur cayó ya no hay nada que impida que nos venguemos de sus hijas"

"Pero tío… ¿por qué?"

"Melina, no seas débil y presta atención"

"Arthur se creía muy listo con sus amenazas… Kaori también nos jugó sucio y logró que despidieran a su abuelo"

"Yo no quiero…"

"Debes obedecer"

"Por favor Gina, hazme caso… esto no nos dejará nada bueno"

"Quizás necesites tiempo a solas para reflexionar y recordar tus objetivos"

"Esperen ¿Qué cosa?"

"Te veremos en tres años…"

FIN DEL FLASHBACK

Melina bajó la vista del libro que traía en mano. Apretó sus puños con fuerza. ― Los odio tanto a todos… ― Musitó para sí a la par que una lágrima escapaba de sus ojos.

― Oye, ¿estás bien? ― Pidió una voz tras su espalda.

Ella se sobresaltó y limpió su cara con rapidez. ― Sí estoy bien… ― Se puso de pie.

― ¿Segura? ― Insistió el chico.

― ¡Déjame en paz! ― Exclamó Melina empujándolo y saliendo de ahí.

El chico retrocedió debido al empujón. ―Vaya… qué grosera ― Musitó sobando su hombro.

― Ya regresé Right ― Le dijo una voz llegando junto a él.

Él se giró. ― Oh, Kagura… ―

― ¿Todo bien? ―

― Sí, Jejeje un pequeño tropiezo ― Respondió nervioso.

La menor Shiraishi ladeó su cabeza. ― Oh… bien… ― Negó. ― ¿Seguimos? ―

Right asintió. Ambos soltaron una risita y siguieron su recorrido.

― Y dime Right, ¿desde cuándo vives con tus primos? ― Ambos salieron de la biblioteca caminando por los jardines del lugar.

Esa pregunta sorprendió un poco al Shiba. ― Oh… ― Pensó unos segundos. ―Mmm… hubo un par de problemas con mi familia, y la mejor manera de ayudar era salir de casa, fue ahí cuando Takeru y los demás me ofrecieron vivir con ellos y tener un trabajo de medio tiempo… como soy el menor tenía que terminar de estudiar ― Explicó lo más calmado posible.

― Ya veo… debió ser difícil ¿no? ― Pidió con cautela.

Él asintió. ― Lo fue… pero bueno ya han pasado algunos años ―

― ¿Años? ― Repitió asombrada.

―… La situación no mejoró ― Completó él.

― Yo… lo siento mucho Right ― Musitó ella un tanto apenada.

Él negó al instante y le sonrió. ― Ya, no te preocupes ¿sí? ― Pidió colocando por unos segundos una de sus manos en la cabeza de ella. ― En estos momentos sólo me alegra que ellos me recibieran ¿sabes? ― Comentó.

Kagura meditó y luego asintió. ―Te entiendo… sin mis padres aquí, mis hermanas son lo único que me queda ―

Ambos se detuvieron en una banca y tomaron asiento, uno frente al otro.

―… Es poco el tiempo y me uní a ellos en un momento realmente extraño, pero sé que ellos siempre me cuidaran la espalda ―

― La familia para eso está ¿cierto? ― Pidió ella sonriente.

Él le correspondió y asintió. ― Por cierto… aparte de tus hermanas ¿tienen alguna otra familia? ― Cuestionó con cautela.

― Mmm… bueno tenemos dos tíos, pero no están contacto desde que mamá murió ― Comentó con tristeza. Luego negó. ―… Tenemos dos primos también, pero hace unos años tuvieron unos problemas y no supimos más ― Agregó.

Right asintió con lentitud. ― Ya veo… lo lamento ― Kagura sonrió un poco. ― ¿Y cómo se llaman tus primos? ―

― Oh, se llaman… ―

― ¡Kagura, Right! ―

Al oír el llamado, ambos voltearon para encontrarse con Mio, que se dirigía a ellos con una enorme sonrisa. Ellos le correspondieron la sonrisa.

― ¡Hola Mio-chan! ― Saludó Kagura, a la par que su amiga se sentaba a su lado.

― Estaba a punto de preguntar por ti… ― Comentó Right ocultando una risita.

Mio rodó los ojos. ― ¿Sí? Jajaja lo siento, la oficina administrativa era un caos, pero bueno ya estoy de vuelta con ustedes ―

Kagura juntó sus palmas con emoción. ― ¡Eso es genial! Ahora los tres estaremos en la misma clase. Sabía que este curso sería el mejor ― Comentó abrazando a su mejor amiga. Right las observaba de reojo, sonrió contagiado por la felicidad de ambas.

Pero luego recordó sus intenciones y su semblante lentamente cambió. ― ¿Cómo voy a ser capaz de destrozarle su sonrisa? ¿Cómo voy a siquiera dañarla cuando ya la salvé? ― Pensó con dolor y tristeza.

― ¿Estás bien Right? ― Pidió Kagura con cierta preocupación.

Eso sacó al chico de sus pensamientos. Sonrió. ― Oh, disculpa Kagura… sólo pensaba un par de cosas, no es nada ― Aseguró.

― ¿Seguro? ― Pidió Mio mirándolo.

Jugueteó con sus manos. ― La verdad sí estoy algo nervioso, hace algunos años que no estoy en una verdadera escuela y eso me asusta ―

― Jajaja ¿Y a quién no? ― Bromeó la chica Natsume. Los otros dos también rieron.

― Te aseguro que todo saldrá bien Right, y más ahora que estamos juntos ¿verdad? ― Comentó Kagura con su usual entusiasmo. Mio asintió con una enorme sonrisa.

Right también sonrió. ― Muchas gracias… a ambas ―

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MANSIÓN SHIRAISHI

Koyomi se encontraba en el cuarto de lavado para poder limpiar la ropa de Haruto, mientras lo hacía no dejaba de tararear. Estaba muy emocionada, a pesar de haberlo arruinado.

― Bueno… creo que ya está ― Anunció orgullosa de su trabajo. ― Será mejor que se la lleve, quizás ya salió de la ducha ― Con la ropa en mano salió de aquel cuarto dirigiéndose a uno de los baños de la mansión. ― ¿Haruto? ― Llamó tocando a la puerta. ― Haruto… te traje tu ropa limpia ― Anunció tocando más fuerte.

La perilla giró y ella se alejó. ― Oh… gracias Koyomi ― Respondió saliendo enredado en una toalla por la cintura, usando otra más pequeña para secar su cabellera castaña.

Koyomi enrojeció. ― Oh yo, este… ― Musitó. Debía admitirlo, estaba teniendo una buena vista y no podía evitar que su corazón saltara por todo su pecho.

― ¿Koyomi? ¿Estás bien? ― Pidió. Sin comprender el efecto que le estaba causando a la joven.

― Sí, yo… yo te esperaré abajo ¿está bien? ―

― Seguro, pero… ―

― ¡Adiós! ― La chica se llevó sus manos a sus mejillas calientes y corrió rápidamente.

Haruto la observó con diversión. Esa niña era en verdad adorable. Sonrió de lado, negó y volvió al baño para poder cambiarse.

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UNIVERSIDAD

Todos los espectadores estaban enloquecidos. Por primera vez en la historia el equipo local había logrado pasar a la ronda nacional de futbol. Y todo gracias al nuevo integrante, Daigo Shiba. La multitud no dejaba de vitorear y gritar el nombre del recién llegado. Lo mismo se podría decir de Amy. La Shiraishi no dejaba de sonreír, de gritar y de aplaudir.

― ¡Bien King! ― Exclamó alzando su puño al aire.

Por otro lado Gina se tapaba los oídos y hacía muecas de desagrado. ― ¡Hay, gente fastidiosa! ¡Cállense de una maldita vez! ―

Yayoi nerviosamente movía sus manos y volteaba de un lado a otro, presa de los ruidos.

El héroe de la ocasión sonreía con orgullo y felicidad mientras era elogiado y felicitado por sus compañeros de equipo. Ya era poco más de medio día así que el sol había hecho su trabajo y el ejercicio anterior sólo habían logrado que los jugadores empezaran a sentirse abochornados y sudorosos. Una sonrisa tonta se postró en los labios del Shiba al encontrarse con una mesa abastecedora de botellas de agua natural. La sed y el calor lo estaban matando. Se dirigió con rapidez a dicho lugar, tomó la primera botella y empezó a beber de la misma, ya hidratado, aprovechó y se quitó la camisa del uniforme prestado y sin perder más tiempo roció el resto del líquido en su cuerpo, buscando de esta manera refrescarse aunque fuera un poco.

Sin saberlo, en las gradas tenía a Amy y Gina babeando, claro que, literalmente.

Amy sonreía de forma torpe a la par que sus mejillas se teñían suavemente.

Gina apartó sus manos de sus oídos mientras que su sonrisa se acrecentaba más y más. ― ¿Pero qué tenemos aquí? ― Se cuestionó en un tono seductor mientras mordía su labio inferior.

Yayoi rodó los ojos, resopló y apartó la mirada. Algo malo se avecinaba y eso podía sentirlo.

Luego de refrescarse, Daigo se acercó a Amy, las agradas ya se estaban vaciando por lo que fue más fácil llegar a ella.

― ¿Así que ese era tu secreto Amy-chan? Jajaja perfecto… pronto saborearás mi mayor venganza Shiraishi… ― Musitó Gina, fulminando con la mirada a ambos.

― ¡Hey, Amy! ― Saludó el chico con una gran sonrisa.

La aludida se encontraba un tanto nerviosa por la presencia de él de "esa manera". Su sonrojo y nerviosismo aumentó. ― Ho- Hola King ―

Daigo se extrañó. ― ¿Oye estás bien? ― Subió un escalón más superando la altura de su amiga. ― ¿Tienes fiebre de nuevo? ― Cuestionó de forma inocente colocando su palma en la frente de ella.

Amy se estremeció ante el tacto. ― Sí… estoy bien King ― Se apartó de su agarre. ― Sólo no hagas eso… ― Musitó para sí.

― ¿Segura? ― Repitió no muy convencido.

― ¡Sí! ― Prácticamente le gritó en la cara. ― Ten, ponte tu chaleco ¿O acaso quieres resfriarte? ― Cuestionó tendiéndole la prenda con rapidez.

Daigo tomó su chaleco y se lo puso. ― Jejeje no claro que no me gustaría eso… gracias por cuidarlo Amy y… gracias por estar aquí ―

Ella sonrió tímidamente recobrando la compostura. ― Está bien, volvamos ¿sí? Quisiera tomar los últimos apuntes antes de volver a casa ―

Ambos empezaron a caminar hacia la salida del campo. ― Oh ¿ya no hay más clase? ―

Amy negó. ― No, hoy es miércoles y salimos al medio día, ya después lo agradecerás King, créeme que sí ― Dicho esto, ambos empezaron a reír.

A lo lejos, Gina sonreía con malicia al verlos alejarse. ― Pronto serás mío… quien quiera que seas

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UNIDAD DE DELITOS ESPECIALES

El resto del camino fue bastante tranquilo y silencioso para la nueva pareja de detectives. Ambos ingresaron a la oficina.

― Oh, ya llegaste Kiriko… ―

La aludida hizo una reverencia. ― Teniente Otta ¿Qué está haciendo aquí? ―

El hombre algo mayor sonrió de lado. ― Pequeña Señorita, hay mucho trabajo que hacer y creo que necesitarán de mi ayuda ― Comentó con presunción. Kiriko rodó los ojos. Y Shinnosuke se veía confundido. ― Por cierto ¿quién es este? ¿Dónde está Hayase? ― Cuestionó señalando al Shiba.

― Oh… ― Se puso al frente y señaló al hombre. ―… Él es Shinnosuke Shiba, dadas las circunstancias con Hayase-san decidimos que él sería mi compañero provisional ― Explicó esperando lo peor.

El Teniente se acercó. ― ¿Decidimos? ― Repitió. ― ¿Quiénes? ¿Acaso el capitán Jun lo sabe? ―

―… Eso es algo que hablé con Hayase-san, creo que él se encargará de levantar el reporte de compañero suplente ―

El mayor los miró de arriba abajo. ― Esperemos que así sea Shiraishi… sino esto acarreará problemas y lo sabes ― Luego miró al nuevo. ― ¿Sabes que podría meterte a prisión si esto es un fraude? ―

Kiriko no lo dejó responder. ― Claro que lo sabe… le aseguro que el reporte estará pronto en sus manos ―

― Lo creeré cuando esté en mis manos… ― Les dio un último vistazo a ambos y caminó para darles la espalda.

― Puede ponerme a prueba si eso quiere ―

― ¡Shinnosuke! ― Susurró ella de forma molesta, dándole un codazo en las costillas por su insolencia.

Pero él no dijo nada. Tenía la vista fija en el Teniente. Éste último soltó una risa con su resoplo. Se giró de forma lenta.

― ¿Aceptarías una prueba muchacho? ―

― Por supuesto ― Respondió Shinnosuke sin vacilar.

El teniente movió su dedo índice de arriba abajo. ― Creo que me agradas muchacho… Shinnosuke ¿Cierto? ― Pidió tendiéndole la mano. Shinnosuke asintió. Y correspondió. ―… Teniente Genpachiro Otta para servirte… aunque en este caso tú y la pequeña dama me servirán a mí ― Agregó. Se soltó del agarre y caminó a su escritorio. ― ¿Listos para una misión? ―

La nueva pareja estaba confundida. Pero esa carpeta en las manos del Teniente era su oportunidad para probar este nuevo lazo que habían creado.

― Estamos listos ― Respondieron al unísono.

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PARQUE DEL TOKYO DOME

Gracias al apoyo de Marvelous; Ahim recobró un poco de su confianza. Optó por la idea de cantar un par de canciones para la gente que pasaba por el enorme parque, claro que sin revelar su identidad. Sentado en una banca frente a ella estaba Marvelous, debía admitirlo, escuchar a esa niña cantar le traía cierta paz en su interior, era molesto y agradable a la vez. También aprovechó para colocar un pequeño bote para que este fuera llenado con dinero de los peatones. Al menos obtendría algo extra de todo esto. La Shiraishi terminó su pequeño espectáculo y sonriente agradeció a todos.

― Nada mal… esto me servirá para unos buenos tratos que tengo planeados ― Musitó Marvelous tomando aquel bote de dinero.

― Creo que eso no es lo correcto Marvelous-san ― Comentó la pequeña quitándole el bote. Ambos caminaron de regreso al autobús de la Idol. Y en su camino ella le entregó el dinero a un grupo de gente pobre de la calle.

― ¡Oye! ¿Por qué hiciste eso? ― Reprimió al ver todo su dinero desaparecer.

Ella sonrió. ― Hay que ser agradecidos con lo que tenemos ¿No crees? ―

Él se cruzó de brazos y bufó. ― Lo que digas princesa… ―

Ahim se detuvo en seco al escuchar aquel… ni siquiera sabía de qué forma interpretarlo. ¿Un insulto? ¿Un halago? Su corazón empezó a latir con fuerza. Sonrió y siguió caminando. Sin darse cuenta que Marvelous había caído en lo mismo ante sus últimas palabras y con un leve tinte en sus mejillas apartó la vista decidido a ignorar aquel sentimiento agradable.

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CRYSTAL GEMS

― Bien Señorita Shiraishi, estos son los planos que muestran la estructura del edificio, el daño en el edificio fue superficial así que no tardaremos mucho en quitar todas esas manchas de humo ― Informó uno de los arquitectos especializados, mientras le mostraba a Mako el plano de la estructura del lugar y señalaba los prosiguientes ajustes.

Mako observó con cuidado todos aquellos detalles, ante las indicaciones ella asentía de vez en cuando, otras sólo se mostraba callada. ― Bueno, tal parece que todo pinta de la mejor manera ― Concluyó satisfecha. ― Momento de ponerse a trabajar ¿no? ―

El arquitecto acomodó su casco en reverencia. ― Claro que sí mi Señora, más rápido de lo que canta un gallo ―

Ella sonrió de lado. ― Perfecto… y muchas gracias por su servicio ―

― El placer es todo nuestro ―

Ambos asintieron. El arquitecto se alejó dispuesto a trabajar. Mako se cruzó de brazos y observó detenidamente el lugar.

― Incluso sí esto es parte de las obras sucias de la familia… es todo lo que nos queda, volverás a ser la misma de antes Crystal Gems… ya lo verás ― Susurró al aire.

― Eso es algo que no podrás ocultar Mako-chan ―

Declaró una voz masculina tras su espalda.

La aludida rodó los ojos, tal parece que su paz y felicidad se habían esfumado. No quería, pero lentamente se giró para hacer frente. ― Creí haber sido clara contigo ayer… o al menos creo que Takeru lo dejó lo suficientemente claro, ¿No es así Ren? ―

Ren instintivamente llevó su mano a su quijada, sobándola. ― ¿Me culpas por amarte? ―

Mako entrecerró los ojos. ― Casi abusas de mí… Y si piensas que eso es amor, estás muy pero muy equivocado ― Declaró severa.

― ¿Y sólo por eso meterás a ese extraño a tu vida? ― Cuestionó alzando la voz. ― No creas que no los vi… los dos juntos besándose ―

― Si ya lo sabes ¿por qué lo repites? ―

― Mako… ― Murmuró escéptico. ― ¿Por qué me tratas de esa manera? ―

― Porque no encuentro otra manera de hacerte entender Ren, te lo dije hace años, no me interesas de esa manera pero aun así permaneciste aquí, y aunque eso te lo agradezco no soy capaz de corresponderte de la misma manera que tú esperas… simplemente no puedo ― Confesó con una voz más tranquilamente sincera.

― Entonces pese a todo lo que pasamos… ¿planeas entregarle tus secretos, pesares y momentos oscuros al Shiba? ― Interrogó no pudiéndose dar por vencido tan pronto. ― ¿Los secretos de la mafia? ― Agregó.

Mako frunció su ceño.― Tú no tienes idea de lo que hablas Ren, y tampoco tienes el derecho de recriminármelo ― Respondió con molestia. Se descruzó de brazos y lo señaló. ― Si mis hermanas no saben nada ¿qué has de saber tú? ― Le acusó.

Ren retrocedió. ― Yo… nada… sólo ―

― Nada ― Intervino ella. ― Si quieres conservar tu trabajo, que es lo único que te permitiré, sal de aquí antes de que Takeru baje y decida romperte otra cosa ―

― ¿Permitirías que me lastimara? ―

― Si sigues aquí… no me opondré ― Aseguró de forma fría.

Derrotado suspiró. ― Está bien… nos vemos Mako ― Hizo un gesto con la cabeza y salió de aquel edificio.

Mako resopló e intentó olvidar aquel trago amargo. De pronto, un suave toque la sacó de sus pensamientos, asustándola brevemente. ― Oh, Takeru… me asustaste ―

Takeru medió sonrió. ― Disculpa ― Miró por encima de ella. ― ¿Cómo va la obra? ―

La mujer se relajó y sonrió. ― Bastante bien, de hecho los arquitectos afirman terminar en un par de días ―

― Oh, eso es rápido ―

― Los daños del incendio fueron superficiales así que… ―

Takeru asintió. ― Entiendo ― Volvió su atención a ella. ― ¿Entonces qué planes hay? ―

― Ya que esto está casi listo puedo organizar por fin ese coctel que te mencioné hace días ¿Recuerdas? ―

Takeru pensó unos segundos. ― Cierto, recuerdo que lo mencionaste ―

― ¿Y qué opinas? ― Pidió mirándolo con una sonrisa. ― Sí todo está listo como dicen, el coctel podría organizarse este próximo domingo ¿No sería genial? ―

― Claro, sería grandioso ―

― Y tus primos y tú pueden venir a celebrar con nosotras ¿No es mejor? ―

Eso le puso los nervios de punta al mayor Shiba. ― Bueno… no sé tendría que consultarlo con ellos y además… ―

― ¡Oh, vamos! ― Mako bajó un poco la mirada. ― Sé que las cosas no empezaron de la mejor manera, pero ellas… más bien todas nosotras estamos agradecidas con ustedes ― Confesó. ― Por favor acepta la invitación Takeru ―

Resopló. ― Está bien… ― Ella juntó sus manos encantada. ― Ahora ven aquí ― Luego él aprovechó y tiró de su cintura para pegarla a él. Mako dejó escapar una risita. Y sin esperar más, ambos volvieron a compartir un beso en los labios.

Tal parece que las cosas empezaban a tomar un nuevo rumbo para los doce.

¿Qué les esperará en ese coctel?

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AÑO 1985

― ¡Por Dios! ¿Necesitan que llamemos a la ambulancia? ―

Ante ese llamado, Kaori y Arthur apartaron la vista del otro. Ambos estaban ligeramente sonrojados y avergonzados por la posición en la que se encontraban.

― Aquí ― Dijo él poniéndose de pie y ayudándola.

― Gracias… ― Musitó Kaori dejándose guiar por él.

Y aún tomados de la mano se condujeron a la acera para estar a salvo. Los presentes empezaron a aplaudir lo que aumentó el sonrojo en ambos. Kaori sonreía de forma tonta.

― Estás herida… ―

Eso llamó su atención y se giró. ― ¿Eh? ― Pudo notar al hombre señalando su pierna, por lo que ella bajó la vista percatándose que su rodilla estaba sangrando. ― Ow, vaya… no lo había notado Jejeje ― Comentó, pero no evitó dejar escapara una mueca de desagrado.

Arthur notó aquello y resopló. ― No sabes mentir ¿No es así niña? ―

― ¿Qué? ― De la nada y sin ninguna dificultad, el hombre tomó a la joven en sus brazos, estilo nupcial. Los ojos de ella se ampliaron. ― ¡Espera! ¿Qué haces? Yo…. Yo puedo caminar… ¡Bájame, por favor! ― Rogó, sintiendo todo su cuerpo hervir.

― ¿Segura? ― Pidió dándole una mirada retadora.

Ella infló sus mejillas. ― Tramposo… ― Musitó viéndose derrotada.

― Eres muy quejumbrosa… y pesada niña ― Se mofó él fingiendo que ejercía mucha fuerza en su agarre.

El mohín de la aludida se intensificó. ― ¡Entonces bájame! ― Exigió forcejeando.

― ¿Acaso ya nos "tuteamos"? ― Interrogó divertido, ignorando su orden.

― Idiota… ― Musitó por lo bajo.

― ¿Disculpa? ― Pidió alzando una ceja y acercando su oído a la cara de ella.

― Dije, que si no me bajas en este instante voy a gritar tan fuerte que estarás en grandes problemas ¿Oíste? ―Comentó alzando un poco la voz.

Debido a la cercanía, Arthur hizo un gesto de desagrado y se alejó. ― Vaya, hasta gritona me saliste… ―

― ¡Ya bájame! ― Exclamó empezando a patalear esta vez.

Arthur difícilmente alejaba su cara de los ataques de ella. Pero aun así la sostenía en sus brazos. La chica no detenía su pataleo, hasta que la fuerza de la misma soltó uno de sus zapatos golpeando la quijada de él. Arthur soltó un leve gritó y Kaori se detuvo y tapó su boca.

― ¡Hay por Dios! ¿Estás bien? ― Pidió ella con preocupación.

Arthur emitió un gruñido y finalmente bajó a la adolescente. ― No… Auch, creo… creo que me rompiste la quijada ― Anunció sujetándose dicha parte.

Kaori mordió su labio por dentro. ― Debiste de haberme escuchado, ¡rayos, yo y mi pierna pesada! ― Se reprimió. Se acercó a él lentamente. ― ¿De verdad te hice tanto daño? ― Cuestionó con cautela.

― Júzgalo por ti misma ― Respondió descubriéndose la cara, dejando ver una línea gruesa de sangre que escurría por su boca.

La preocupación y culpabilidad de Kaori creció aún más. ― ¡De verdad lo siento! ― Exclamó acercándose a la cara de él. ― Déjame revisarte… ― Pidió ajustando su mirada al mentón de él. Debido a la diferencia de altura entre ambos. Kaori quedó exactamente frente a los labios de Arthur. Sin embargo, ella ignoraba la extraña sensación que le había provocado al hombre.

Arthur podía sentir su sangre hervir, su cuerpo flaquear y empezaba a sudar frío. Era una nueva sensación para él. Se sentía incómodamente bien, por así llamarlo.

La joven Tani no perdía su concentración de la herida del hombre frente suyo. Hasta que sintió un suave toque en su cintura. No pudo evitar dar un leve saltito por el susto.

― ¿Arthur…? ― Musitó quedando con los ojos ligeramente bizcos, por la cercanía.

El mencionado medio sonrió. ― Eres mucho más linda de cerca… ― Le murmuró. Usando su mano, tiró de su cintura y la acercó un poco más a su cuerpo. Kaori parpadeó un par de veces y bajó la mirada. ― No, no hagas eso ― Pidió con ternura. ― Mírame por favor ―La joven sentía sus mejillas arder, pero obedeció. ― Gracias… ― Musitó de vuelta, empezando a acercarse a los labios de ella. Kaori no sabía de qué forma reaccionar y ni tenía la chance de hacerlo, ya que de un momento a otro, los labios de él estaban sobre los suyos. Sus ojos se ampliaron aún más. Sólo fue un pequeño roce, pero suficiente para descolocarla por completo. Ella reaccionó y lo apartó al instante.

― Kaori yo… ― Intentó excusarse él, quitándose los restos de sangre de su barbilla.

― ¿Por qué? ― Cuestionó ella alzando la voz. Sus ojos empezaron a ponerse brillosos.

Al instante él se sintió afligido. ― Kaori, perdóname… yo sólo… ― Empezó a acercarse a ella con cautela.

Pero ella retrocedió. ― Debí saberlo… personas como tú… son las peores ―

― No lo soy, por favor escúchame… esa no era mi intención ― Pero el ceño de ella se frunció aún más. ― OK eso sonó mal… ―

― ¡Eres un cínico! ― Exclamó señalándolo y luego empezó a correr.

Arthur no perdió tiempo y la siguió. ― ¡Kaori! ¡Kaori por favor espérame! ― Gritó desesperado. No tardó mucho tiempo en alcanzarla y sujetarla del brazo. ― Kaori… ― Y como respuesta, el hombre recibió una dura bofetada. Su mejilla enrojeció.

La chica respiraba agitadamente debido a la carrera y la fuerza que había utilizado al propinarle aquel golpe. ― Suéltame ― Exigió molesta. Sin perder más tiempo, Arthur obedeció su demanda. Lentamente la soltó. Un par de lágrimas escurrían por las mejillas de ella y eso sólo lo hizo sentirse el peor de los idiotas. ― No quiero que te me vuelvas a acercar ¡jamás! ― Declaró y finalmente se fue corriendo de ahí.

Arthur aún seguía en shock, pero esas palabras le calaron fuertemente. Llevó su mano a su roja mejillas y la sobó. Suspiró y regresó sobre sus pasos para sentarse en una de las bancas para poder pensar en sus acciones.

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Luego de correr unas cuantas cuadras, Kaori se detuvo y empezó tomar grandes bocanadas de aire en busca de recuperarse.

― ¿Señorita, se encuentra bien? ― Pidió un peatón acercándosele con preocupación.

La chica limpió su rostro y asintió. ― Sí, estoy bien… por favor, no se preocupe ―

El hombre asintió algo desconfiado, pero terminó por alejarse.

Kaori aprovechó y se dejó caer en una de las bancas del lugar. ― ¿Por qué…? ― Musitó llevándose dos de sus dedos a sus labios, recordando la sensación al sentir los labios de Arthur sobre los suyos. Negó. Y sus lágrimas volvieron a fluir. ― Era… era mi primer beso… ¿Cómo pudo pasar…? ― Pensó mirando hacia el suelo.

― Un bonito lugar, con una linda chica ¿llorando?... Mmm esa no es una buena combinación ― Habló una voz algo cercana.

La joven Tani se sorprendió, pero reconocía esa voz. Así que con lentitud alzó la mirada, encontrándose con un rostro masculino sonriéndole.

― Hola Kaori… ―

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Por otra parte. Arthur dejó de lado su orgullo y se levantó para buscar a la chiquilla.

Hasta que se detuvo de forma abrupta. ― ¿Pero qué demonios hago? Es una niña, mejor para mí el que se aleje de mí ― Se dijo, recriminándose por sus acciones. ― Tú sabes que no es así, esa niña ya está dentro de tu de mente… y no la sacarás ― Le dijo su conciencia. ― ¡Maldición! Ahora no es el momento de una crisis de identidad ―Debatió gruñendo por lo bajo. Resopló y apresuró su paso. ― Lo mejor es terminar esta tontería pronto ―

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― ¡Gai! ― Exclamó Kaori con una sonrisa abrazando fuertemente al chico frente suyo.

Éste no tardó en corresponderle. ― Pequeña Kaori Jejeje… ha pasado un tiempo ―

La chica también dejó escapar una risita. Y se separó un poco. ― Lo sé… al menos tres años, ¡vaya! Tenemos mucho que contarnos ―

― Cierto. Pero ahora que estoy aquí, ya habrá tiempo para ello ―

― ¿Te quedarás aquí? ―

Gai asintió. ― De hecho, volveré a la Universidad ―

Kaori dejó escapar un gritito de alegría. ― ¡Es fantástico! ― Exclamó volviendo a unirse a él en un abrazo.

Sin embargo, muy cerca de ahí se encontraba Arthur y el haber presenciado toda esa escena no lo ponía de mejor humor. Sus manos se volvieron puños, y su mirada se mostraba vacía hacia aquella pareja.

Supongo que es mejor dejar las cosas así… ― Pensó, dando media vuelta para alejarse de una vez y para siempre.

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N/A: ¿Qué tal mis queridísimos lectores? Lo sé han pasado… qué casi ¿seis meses, no? Creo que para ambas partes fue difícil la espera, aunque ahora espero que haya valido la pena. Hace tiempo lo dije, tuve razones personales para abandonar mis escritos de esta forma tan abrupta, pero bueno, ya el pasado pisado y ahora gracias a Dios todo terminó de la mejor manera y hay que seguir con lo pendiente, que es mucho Jejeje…

En fin ¿qué les pareció el capítulo? Nuevas sorpresas ¿No es así? Nuevos personajes también ¿les están agradando? Hace tiempo subí un vídeo teaser sobre este fic, les pregunté acerca de qué nuevos personajes quisieran que fuesen añadidos… tristemente el vídeo no tuvo tanta respuesta como pensé, sin embargo se los vuelvo a preguntar, porque me gusta consentirlos…

¿Qué otros personajes SS o KR desean ver/leer por aquí?

¿Qué les gustaría que sucediera en los siguientes capítulos?

¿Qué escena, capítulo o frase ha sido su favorita hasta el momento?

Ya vamos para un año de este fic así que sean participativos, que leeré sus comentarios y los tomaré muy en cuenta.

El próximo capítulo espero y esté completo para antes de Navidad así que estén muy pendientes.

Nos vemos en mis siguientes actualizaciones o nuevos fics.

¡Hasta luego!

GEMITHA0208