— ¿Cas?
Gabriel llegó al hospital a la mañana siguiente, se encontró con Dean y Jessica en la sala de espera, y fue en busca de Sam y su hermano, encontró a Castiel fuera de la capilla del hospital, se veía cansado y Gabe notó que probablemente se había vestido muy rápido pues los vaqueros gastados, los tenis y la camiseta eran suyos pero la camisa de franela y la chaqueta que llevaba encima le iban demasiado grandes. Avanzó en dirección a su hermano menor y lo saludo con un rápido abrazo. Castiel lo había estado llamando desde la madrugada, Gabriel era uno de sus hermanos mayores pero era el único con quien Cas se llevaba bien y a quien le tenía confianza, así que cuando no sabía qué hacer y Dean estaba indispuesto, Gabe sabía que Cas iría corriendo por él. Por otro lado aunque Gabriel disfrutaba molestando a los hermanos Winchester le agradaba la familia, sólo que su naturaleza era molestar. Principalmente porque Dean era muy fácil de enfurecer y Sam todo lo contrario pero ejercía la misma profesión que Gabe y, aunque la diferencia de edades entre ellos era de casi siete años, él y Sam discutían fuertemente a menudo en los tribunales.
Castiel lo puso al tanto de la situación: sobre los pormenores del asunto, de John y que Dean dijo que se encargaría de los trámites necesarios y sobre Mary, que aún estaba en cuidados intensivos y no les permitían verla. Y además sobre los hermanos que a pesar de ser conflictivos, ruidosos e indomables habían tomado la situación en completo silencio y apenas moviéndose. Sam ahora mismo estaba orando dentro de la capilla y Castiel cuidaba de él, mientras había encargado a Jess que le rogará a Dean que comiera o durmiera algo. Gabriel pudo notar que su hermano menor no sabía muy bien qué hacer, en ese momento el joven Winchester cruzo las puertas de la pequeña capilla.
— Sam, lo siento —lo saludo Gabriel extendiéndole la mano que el joven apretó enseguida, pero para sorpresa de los presentes atrajo al Shurley para abrazarlo con fuerza. A Cas le pareció que Sam quería partir a Gabriel con los brazos, pero en un momento Sam ya lo había soltado.
— Gracias por venir —dijo de manera apenas audible.
— No es nada, grandulón —le sonrió con tristeza.— Dejen que yo les eche una mano.
...
Casi en cuanto volvieron se enteraron de que Mary estaba mucho mejor, respondía muy bien, y sus hijos pudieron pasar a verla unos minutos. La señora Winchester tenía varios golpes, un par de costillas rotas igual que su brazo izquierdo pero en general se recuperaría pronto. Ella y sus hijos lloraron mucho, sin hacer casi ruido, cuando le avisaron lo que había ocurrido con su esposo. Mary fue totalmente inflexible en el hecho de que necesitaba despedir a John en seguida. Ella consideraba que podía salir, y podía volver al hospital después del funeral, pero necesitaba hacerlo en seguida. John no tenía por qué esperarla.
Mientras que Sam era reconocido por ser un abogado con un razonamiento aplastante y un conocimiento impresionante de las leyes, Gabriel era reconocido por ser capaz de torcer cualquier regla, clausula o ley para obtener cualquier cosa que quisiera, y arregló prácticamente todo durante los siguientes días. Era una maravilla tenerlo cerca siempre sonriendo, con dulces en los bolsillos y soltando ligeras bromas, sólo para levantar el ánimo de todos. Los Winchester no hablaban ni comían o dormían mucho, pero tanto Sam como Dean estuvieron trabajando normalmente, quizá aún más, a partir del día jueves y sólo se alejaban de sus oficinas para ir a visitar a su madre a quien Jessica y Castiel le hacían compañía constante. Finalmente, con Mary Winchester presionando, Gabriel tuvo todo listo para la ceremonia de John que sería unos días más tarde. Todos los amigos de la familia estaban al tanto y estarían presentes. El domingo por la mañana Mary salía del hospital en una silla de ruedas y con una enfermera particular que Gabriel le había conseguido, Jessica y Castiel la llevarían al lugar de la ceremonia. Se realizaría un velorio en un lugar cercano y al día siguiente se llevaría a cabo la ceremonia y posteriormente la cremación.
...
— Sam, si gustas puedo quedarme con tu madre...deberías tomar al menos un café. —Le dijo suavemente Jessica apretando sus manos entre las de ella. Sam asintió y se dirigió a la cocina.
Gabriel les había conseguido una excelente sala de velación, parecía ser un lugar costoso, contaba con un amplio espacio, sillones cómodos bien distribuidos y un área de cocina; con varias cafeteras y galletas, panecillos y donas, además de un refrigerador con agua, refrescos y jugos y bocadillos fríos de carne y queso o únicamente verduras. Sam se sintió despreciable al estar poniendo atención en esos detalles. Había dejado a su madre en la sala con Jess para recibir a los concurrentes...cómo si fuera alguna clase de fiesta macabra, alguna clase de burla insensible. Y estaba ahí de pie en la cocina, que estaba separada de la sala únicamente por una pared, miraba fijamente la caja de donas mientras escuchaba las voces conversando en susurros en la otra habitación. Susurros y lloriqueos. Su madre llevaba los ojos muy rojos, húmedos y cansados pero no lloraba y no hacía mucho ruido. Percibió que alguien había entrado y estaba de pie cerca de él pero no se molestó en mirarle.
— Hola Sam —era la voz de Gabriel, pero no lo miró.
— Gracias por lo que estás haciendo, Gabriel.
— No es nada —respondió y Sam pudo sentirlo pasar tras él y lo escucho sirviéndose un café— Hey —dijo para llamar su atención a la par que tomaba sus manos entre las suyas, más pequeñas, y le ponía la taza de café en las manos— Tómatelo.
Eso había sonado a una orden más que a una sugerencia y las manos de Gabriel seguían sobre las de Sam que ahora sostenían una taza de café. Cálido, fue la única palabra en su mente. Seguía con la vista baja, ahora mirando sus manos, las de Gabe y la taza. El rubio retiro una de sus manos y sosteniendo la barbilla de Sam le hizo levantar la cara, sus ojos se encontraron.
— Esto es complicado, no seas una nena llorona. Toma ese café, ingiere mucha azúcar y muestra que has heredado algo de la fuerza que tiene la mujer de negro que está en la entrada con tu noviecita.
Sam no hizo reacción alguna y Gabriel rompió el contacto, pasó a su lado y salió por donde había entrado. Él sólo se quedó ahí plantado, pensando en los ojos dorados de Gabriel, en el tacto de sus manos, en el timbre de su voz.
— ¿Sam? —Castiel lo sacó de su ensimismamiento— ¿estás bien?
— Cas... —respondió mirando al recién llegado a los ojos...ahí detrás de ese azul brillante había un timbre, un ligero deje de algo que también veía en los ojos dorados de su hermano mayor.
Antes de darse cuenta había dejado el café con un golpe en la encimera, había terminado con el espacio entre ambos y había rodeado a Castiel con ambos brazos, pegándolo a su cuerpo. Castiel apenas había alcanzado a emitir alguna protesta cuando el más joven le callo con un beso, introduciendo su lengua sin pedir permiso alguno.
Cas fue tomado por total y completa sorpresa y antes de ser capaz de reaccionar Sam le estaba besando y no precisamente de manera dulce e inocente. Se resistió, pero pronto el menor de los Winchester le había empujado contra el refrigerador que emitía una leve vibración a sus espaldas y ayudaba a Sam a imposibilitarle el movimiento. Cuando Castiel intentó empujar lejos al más alto se encontró con que Sam apresó fácilmente sus dos manos con una de las suyas, más grande y de dedos más largos y con la otra mano sujetaba su hombro con fuerza. No podía decirse que Castiel no estuviera respondiendo al beso, o que le desagradará particularmente, pero estaba en contra de hacerlo ahí y en ese momento, sin embargo Sam era más fuerte y le había sorprendido. Entre el besuqueo Cas dejaba salir jadeos por lo bajo e intentaba decirle que se detuviera y Sam era consciente en el fondo de su mente de que debían detenerse, alguien podría verlos. Dean le había llamado y estaba a punto de llegar, Jess y su madre estaban a unos metros, había muchas otras personas ahí y Gabriel acababa de salir de esa habitación...Gabriel. Pero Sam no estaba pensando correctamente y en lugar de dejar ir a Castiel termino metiendo su rodilla entre las piernas del mayor y pegando tanto su cuerpo al otro que pareciera creer que podían ocupar el mismo espacio a la vez. Pudo sentir contra su pierna que Castiel estaba empezando a tener una leve reacción y sin pensarlo bajo la mano del hombro de Cas y la introdujo sin previo aviso en sus pantalones, a lo que Castiel protesto retorciéndose bajo el agarre y tratando de emitir algún sonido, pero Sam tenía presa su boca y lengua.
Sam no estaba pensando y Castiel se estaba resistiendo, pero eso no fue exactamente lo que Jessica vio al entrar a la cocina.
...
Colgó con Sam, estaba por llegar a la funeraria, su celular vibro insistentemente en el asiento del copiloto. Le echo una mirada por si era alguien de su familia pero sólo era la vigésima vez que Lisa le llamaba en las últimas horas. Al parecer se había enterado y le había enviado mensajes y le había estado llamando los últimos dos días, pero Dean no sentía ganas de contestarle el teléfono. No necesitaba hablar con ella, no necesitaba que ella intentara consolarle. Lisa estaba forzando demasiado la relación que ella fingía creer que tenían, incluso el asunto del velatorio y la ceremonia eran demasiado circo para su gusto, de no haber sido deseo de su madre él se habría limitado a pasar el tiempo con su familia e ignoraría las disculpas y miradas compasivas de todos los demás. Suspiró, estaba cansado, había dormido muy poco durante los últimos días y la verdad no había casi probado bocado excepto un par de mordiscos frente a Benny y Liz o frente a Cas y su madre. Giró el volante, teniendo en mente las instrucciones de cómo debía llegar al lugar, no sentía por completo sus extremidades aunque éstas le obedecían. Estaciono al borde de una calle, probablemente el lugar contaba con estacionamiento pero no le daba la gana utilizarlo y la entrada le quedaba cruzando la calle. Parecía un lugar con mucha categoría para esa clase de menesteres; había algunas personas de ropa oscura a los alrededores. El mayor de los Winchester salió de su auto negro, pasaban de las siete de la noche y el cielo estaba oscuro aunque los faroles iluminaban las calles. Avanzó con paso rápido, él también llevaba traje y corbata negros, aunque se habían olvidado de lavar ropa así que la única camisa limpia que encontró por la mañana era una de color rojo oscuro. Entonces alguien le tomo del brazo y le detuvo.
— ¡Dean!
Se giró, era Lisa. Llevaba unos vaqueros oscuros, botas y una blusa y sacos de color negro, el cabello recogido con un broche en la nuca y parecía haber llorado un poco. De un tirón se soltó de agarre de la mujer y la miró frunciendo el ceño.
— ¿Qué quieres? —le espetó.
— ¿Qué quiero? —soltó ella, parecía ofendida— ¡estar contigo, idiota! —hizo una pausa, Dean la miraba molesto— ¿cómo estás? ¿cómo está tu mamá?
— Ella está mejorando. —respondió cortante— Lisa, yo no necesito que estés aquí o que me abraces y sostengas mi mano. Puedes pasar, puedes hablar con quién quieras, pero yo no te necesito aquí...yo no te quiero aquí. —sentenció molesto.
— ¿No? —dijo ella con un hilillo de voz, estaba claramente muy molesta— Pero...Dean, tú y yo...
— ¡No! —la interrumpió más ruidosamente de lo que esperaba, algunas personas se giraron a verlos— No hay... No hay un tú y yo y te lo deje en claro, Lisa. No somos una pareja, sólo tenemos sexo así como podríamos tener sexo con cualquier otra persona. Entiéndelo y si no puedes será mejor que yo busque a alguien mejor dispuesto.
Lisa torció el gesto a medida que escuchaba lo que Dean le decía. Se lo había dicho antes, pero ella esperaba que las cosas hubieran cambiado, ella nunca quiso terminar con él. El castaño la miró un momento en silencio y en seguida se dio la vuelta y continúo avanzando rápidamente hacia el edificio; sólo quería entrar y sentarse cerca de su madre y su hermano hasta que todos los estúpidos que les miraban con lástima se hubieran ido.
Pero ella no soportó eso. ¿Cómo podía Dean estar con alguien que lo engañaba? ¿Cómo podía soportar a ese bastardo que no le valoraba? ¿Cómo podía preferir a Castiel sobre ella? Sin intención Lisa había empezado a gritarle eso y otras cosas lo más fuerte que podía a Dean mientras éste avanzaba a paso veloz.
— ¿¡CÓMO PUEDES PREFERIRLO!?
— ¡Cállate! —le grito Dean, sin girarse a mirarla. Estaba perdiendo la paciencia, qué mierda se estaba creyendo Lisa para hacer esos espectáculos en ese lugar, en ese momento.
— ¡ÉL TE ESTÁ ENGAÑANDO! ¡DEAN!
El aludido sólo aceleró el paso, pisaba con más fuerza de la necesaria y apretaba los puños, estaba furioso y no sabía lo que hacía por lo que no alcanzó a pensar lo mala idea que era entrar al velatorio con Lisa siguiéndole y gritándole esa clase de cosas y lo hizo de todas maneras. Cruzó el vestíbulo en dirección a la sala número 2 donde debían encontrarse los demás, aun con Lisa detrás de él gritándole. Varias personas se giraban a mirarlos pero nadie decía nada.
— ¡Eres un bastardo! ¡No tenías que llamarme a mí si esto era lo único que querías! —le gritaba Lisa al momento que entraba a la sala justo después de él— ¡Podías haber llamado a cualquiera de tus amigas fáciles! —Dean se detuvo y se giró a mirarla, los presentes los miraban en silencio.
— ¿¡Por qué no te largas?! ¿¡Por qué no vas a cuidar de tu hijo y dejas de ser una arrastrada!? —estaba furioso, no sentía que pudiera controlarse a sí mismo, sólo quería que Lisa se callará y se largará de ahí— ¡Te lo dije! ¡TE DIJE QUE SÓLO ERA SEXO!
— ¿Dean? —dijo una voz sin dar crédito a lo que escuchaba, pero ni Dean ni Lisa la escucharon entre sus gritos.
— ¡YO NO TE LLAME A TI! —continuaba gritándole el castaño, por qué no se iba, por qué no dejaba de decir esas cosas, él sólo quería estar con su madre y con su hermano...sólo quería estar con Cas— ¡LÁRGATE DE UNA PUTA VEZ!
— ...IDIOTA! ¡¿CÓMO PUEDES PREFERIRLO?! ¡NI SIQUIERA TU PADRE ESTABA DE ACUERDO CON QUE SALIERAS CON ÉL!
Lisa también estaba fuera de sí y no pensó el efecto que eso último podía tener. Dean se quedó en silencio, completamente tenso y Lisa también se quedó en silencio en ese momento. Mientras gritaba había empezado a llorar sin notarlo y tenía el maquillaje corrido y estaba algo despeinada. En un segundo Dean empezó a avanzar hacia Lisa, quien como reflejo retrocedió asustada. Furioso estiro un brazo para alcanzarla.
— ¡¿CÓMO TE ATREVES HIJA DE...
— ¡DEAN!
Pero antes de si quiera poder tocarla alguien se interpuso y con una gran fuerza le empujaron hacia la pared más cercana tomándole por el cuello del saco y la camisa a la vez.
— Cuidado con donde pones esas manos, grandísimo hijo de perra.
Era Gabriel, quien le había detenido y le miraba amenazante. Tenía el ceño fruncido y apretaba la tela en su puño, parecía a punto de darle un puñetazo.
— Suéltame —le escupió el castaño, enfurecido, agarrándole la muñeca de la mano que le tenía preso— No tientes a tu suerte, bastardo.
— ¡Gabriel! —gritó una voz de mujer— ¡Dean!
— ¿Mi suerte? ¿Bastardo, yo? —el rubio soltó una risotada cínica— Pues no soy yo el imbécil que llega a hacer una escena de mierda en el velorio de su padre, frente a su madre... ¡No soy yo la perra que está engañando a Cas! —Dean apretó más la muñeca del rubio y le miró desafiante, estaba a punto de partirle la cara— El que tienta a la suerte, eres tú Winchester
— Pruébalo.
— ¡DEAN! —gritó de nuevo Mary Winchester.
Dean se detuvo un segundo a mirar a su alrededor. Ahí estaban todos, mirándolos en silencio, y cerca de la entrada estaba su madre, con su vestido negro y el cabello rubio recogido en una coleta. Sentada en una silla de ruedas, con un cabestrillo en un brazo y moretones a lo largo del pecho y el cuello y uno enorme y negro del lado izquierdo del rostro. Se veía tan pequeña e imponente a la vez, con los labios fruncidos y una mirada reprobatoria. Dean no pudo distinguir a nadie más de los presentes excepto a Jessica cuando llegó corriendo hecha un mar de lágrimas. Tenía la cara roja y gruesas gotas ennegrecidas le surcaban el rostro.
— ¡JESS! —escuchó a Sam que venía por el pasillo.
— ¿Jessica? —Mary la miró.
— ¡EL ÚNICO IMBÉCIL QUE ESTÁ TRAICIONANDO A ALGUIEN AQUÍ ES CASTIEL! —gritó Jessica al encontrarse con Gabriel amenazando a Dean— ¿LO SABÍAS? ¿SABES QUE TU HERMANO ESTÁ ACOSTÁNDOSE CON SAM? —varias personas soltaron murmullos— ¡¿CÓMO PUEDES RECRIMINARLE ALGO A DEAN SI TIENES A ALGUIEN TAN DESPRECIABLE EN TU FAMILIA?!
Justo en ese momento Sam seguido de Castiel llegaban al lugar, era evidente lo que había ocurrido; bastaba con mirar la ropa desarreglada de Castiel y la manera en que ambos se veían agitados y acalorados. Gabriel soltó a Dean pero no se movieron. Mary se llevó la mano sana a la boca mientras Jessica lloraba de manera casi histérica. Lisa se vio recuperada para continuar con sus acusaciones a gritos. Sam se quedó en silencio, mirando por momentos a su madre, a Jessica, a Castiel y a Gabriel, pero evitando a toda costa mirar a su hermano. Castiel sintió que todo se había derrumbado cuando escucho que Jessica le gritaba a Dean y Gabriel lo que él hacía con Sam pero cuando escucho lo que Lisa gritaba y reclamaba sintió como si alguien le hubiera dado un golpe y le hubiera sacado todo el aire: Dean estaba acostándose con Lisa. No se sintió capaz de mirar otra cosa que no fuera el suelo.
Entre los gritos de Lisa y el ruidoso llanto de Jessica, Dean hizo a un lado a Gabriel con un empujón, avanzó a zancadas hasta la salida, de donde apartó con otro empujón a Lisa y salió en dirección a la calle. Se encontró con varios curiosos por los alaridos, pero no escucho a nadie, tenía que llegar a su auto. Pero Sam y Castiel iban tras él y en la calle, antes de que el castaño fuera capaz de alcanzar su auto, Castiel lo detuvo del brazo. Dean se giró desafiante pero Cas no lo soltó.
— ¿Qué? —le espetó acercando su cara a la de su pareja.
— D-Dean... —fue lo que acertó a decir Castiel.
Ambos se miraron a los ojos en silencio, mientras Sam los miraba sin saber qué hacer a poca distancia.
— ¿Vas a disculparte? ¿Vas a pedirme una disculpa? ¿Qué sigue, Cas? —continúo furioso Dean, pero Castiel sólo lo miraba en silencio— ¡¿QUÉ MIERDA HACEMOS AHORA, CAS?! —le gritó desesperado en la cara— ¡¿QUÉ?!
— Dean... —Sam, sintió la necesidad de interrumpir por temor a lo que su hermano pudiera hacer en seguida.
Castiel pudo ver que uno de los parpados de Dean tembló al escuchar a Sam hablar y se asustó también por lo que el mayor de los Winchester pudiera hacer pero todo paso muy rápido y no reacciono a tiempo. Dean se deshizo de la mano de Cas y se giró en dirección a Sam, avanzó hasta él y le soltó un puñetazo que tiro al menor de bruces al suelo.
— ¡Tú! —soltó Dean echándose sobre su hermano, en el suelo— ¡Eres un traidor, hijo de perra!
...
Hola bonitos! Uff...creo que éste quedo algo largo xD
Lo siento por eso! orz
Pero mil gracias a quienes me leen! ^^
Reitero un agradecimiento a JahCollins! por prestarme su idea y leer lo que voy haciendo xD
Me estoy divirtiendo un montón con este fic! ^^
Gracias por sus lecturas, y demás...y espero que no haya quedado muy meh o muy confuso...intente que quedará lindo y dramático! :)))
