SDE – CAPÍTULO 16

― ¡Corre! ―

Shinnosuke tomó la mano de Kiriko y tiró de ella para poder tomar velocidad y empezar a correr por aquellos lujosos pasillos.

― ¡Oye, espera! ¡Shinnosuke! ― Gritó ella intentando frenarlo. ― ¿Crees qué es fácil correr con vestido? ― La chica tomó la parte de abajo del vestido y lo arremangó para darle más libertad a sus piernas y poder seguirle el paso a su compañero.

Muy cerca de ambos venía un pelotón completo de hombres vestidos de negro.

Así que ellos apretaron más el paso.

― ¡Por aquí! ― Exclamó él girando hacia el lado derecho de un pasillo.

Finalmente ambos se encontraron frente a un callejón sin salida. Ambos frenaron en seco al casi chocar contra el cristal de aquel ventanal.

Las voces de los hombres de traje se hicieron más fuertes.

Kiriko chasqueó la lengua y miró a su acompañante. ― Bien hecho genio… ― Masculló con sarcasmo.

Tal parece que la nueva pareja estaba en un gran aprieto.

Pero ¿cómo llegaron a esto?

Pues verán todo ocurrió hace tan sólo unos días…

.

.

HACE UNOS DÍAS

― ¿Una misión infiltrada? ― Cuestionó Kiriko al leer aquella carpeta de misiones otorgada por el teniente Otta.

― ¿De qué se trata? ― Pidió Shinnosuke quién también había leído aquel papel.

Genpachiro tomó asiento frente a ambos y colocó sus manos sobre el escritorio. ― ¿Qué no es obvio? ― Interrogó. Ambos compartieron una mirada. ― Mark Lee es uno de los criminales más buscados en nuestro tiempo, se hace pasar como un benefactor pero no lo es, en un par de noches asistirá a una galería de arte en el castillo empresarial y necesito que ustedes dos asistan en cubierto cómo millonarios que adquirirán el auto que contiene "el chip" ―

Shinnosuke alzó una ceja. ― ¿El chip? ― Giró y notó que su compañera mantenía la vista abajo.

―… Fue la última pista que conseguimos de Arthur Shiraishi ― Anunció el teniente, tratando de mantener el mayor tacto posible.

― Corrección, fue la última pista que mi padre les entregó de la mafia ― Debatió ella.

― Un par de actos heroicos no lo salvarán de la condena y lo sabes muchacha ― Advirtió el teniente.

Kiriko resopló y se cruzó de brazos.

―… Traeremos ese chip Gen-san ― Anunció Shinnosuke rompiendo aquel incómodo silencio. ― ¿Verdad que sí, Kiriko? ― Pidió esto último mirando a la aludida.

Un par de segundos después, ella abandonó su pose de brazos cruzados. ― Sí, lo haremos ―

― Bien estos son los pases que el chico Kyu imprimió para ustedes ― Comentó entregándoles pequeñas tarjetas. Luego se puso de pie y los dos lo imitaron. ―… Buena suerte señor y señora Takeuchi ― Concluyó.

Los ojos de ambos se ampliaron al escuchar aquel nombramiento. ― ¿¡Qué!? ― Pidieron con gran exaltación.

.

.

RECUENTO DE LA SEMANA…

Las cosas entre las Shiraishi y los Shiba habían mejorado considerablemente. Incluso cenaban juntos o se entretenían entre sí. Y se acompañaban mutuamente. Right, Kagura y Mio se la pasaban increíble en la escuela, de hecho los dos primeros acudirían a sus pruebas de futbol y de porristas respectivamente la semana entrante.

En la universidad, Amy aún debía superar las bromas pesadas de Gina, pero gracias a Nossan y a King lograba sentirse mejor y un par de veces le ayudaron a darle una lección. Eran ratos realmente divertidos. Y el resto de la escuela estaba notando el cambio tan radical que había obtenido la Shiraishi desde la llegada del apodado King.

Haruto visitaba a Koyomi todos los días a la mansión Shiraishi. Ambos habían logrado una gran conexión en tan poco tiempo. La mayoría de sus pláticas las llevaban a cabo en la biblioteca o en el jardín trasero de la mansión, eso sí, siempre acompañados de una bolsa de una docena de donas simples azucaradas.

Marvelous era el que se mostraba un poco más estresado y agobiado por los constantes compromisos de Ahim, sin embargo, ésta intentaba de todo para animarlo y mantenerlo a gusto. Pero en ratos libres, tras bambalinas, ambos mantenían pequeñas conversaciones con el fin de conocerse un poco más.

Tal parece que los más felices con los acercamientos eran Takeru y Mako. Este par no dejaba de mostrarse cariñosos entre sí, aunque era una suerte increíble el que los paparazzi aún no les cayeran encima. Trabajaron muy bien en equipo, mientras los arquitectos arreglaban la estructura del edificio de Crystal Gems, mismo que de acuerdo a lo programado ya estaba listo.

Y finalmente, pero no menos importantes, están Shinnosuke y Kiriko. El Shiba ya conoció toda la instalación de la Unidad de Delitos Especiales, y a sus nuevos compañeros. El Capitán Honganji que había regresado de su trabajo. La mecánica, física y doctora Rinna, el hiperactivo y raro chico otaku, Kyu, y por supuesto al Teniente Otta. Sin embargo, su relación con Kiriko, a pesar del esfuerzo no iba de lo mejor.

.

.

TIEMPO PRESENTE - EN ALGÚN LUGAR

― ¿Por qué esa cara de disgusto? ―

― Porque estoy aquí contigo… por eso ―

― ¡Vaya! Qué pesadita… ―

Kiriko formó un mohín y se cruzó de brazos. ― Tenías que abrir la boca ¿No es así? ―

― Bueno era eso o me meterían a prisión ¿Recuerdas? ―

― Quizás estés mejor ahí… ― Musitó para sí, volviendo la mirada hacia la ventanilla.

Ambos iban en camino a su primera misión encomendada como nuevos compañeros de trabajo. Pero el ambiente en ese pequeño automóvil no era el mejor. Desde que tomó comenzó hace unos días, las cosas entre esos dos no mejoraban. A pesar de que lo intentaban terminaban peleados por cualquier cosa. Pero debían dejar sus diferencias de lado, por el bien de la misión.

― Bien, opino que deberíamos tener una historia ¿No? ― Empezó a decir él tratando de mejorar el ambiente tenso que se sentía.

Kiriko asintió y lo miró. ― ¿Qué tienes en mente?―

Él meditó y soltó un suspiro mientras mantenía su vista fija en el camino. ―Mmm… veamos podríamos decir que nos conocimos en América, como parte de una campaña altruista decidimos unir nuestras compañías en una sola… luego de eso venimos a Japón a continuar con los negocios y todo eso ―

―… Después decidimos casarnos el año pasado… sin hijos… y viviendo en una casa modesta que casi no ocupamos debido al trabajo ― Completó ella.

Él sonrió de lado. ―… Podríamos decir que yo quiero hijos y tú estás renuente a tenerlos, a pesar que he trabajado muy duro por ello ― Agregó en tono burlón.

Ella se sonrojó ligeramente. ―… Sí, pero yo estoy bien así… además el trabajo no nos da el tiempo para criar un hijo, por eso mejor… ¡Ash ya cállate! ― Exclamó luego de percatarse que había caído en su jueguito.

Shinnosuke soltó una carcajada siguiendo el camino. ― Ok, ya… no te pongas así ―

El resto del camino hasta la galería de arte fue tranquilo y silencioso. Finalmente, luego de veinte minutos arribaron al lujoso lugar. Como personas elegantes de la alta sociedad, Shinnosuke portaba un traje de color negro y una corbata a rayas de color rojizo. Kiriko usaba un vestido de color azul largo, sin mangas y con un elegante escote en la espalda. Siguiendo los consejos de un libro para ser elegante. Shinnosuke le ofreció su brazo a Kiriko, ésta no tardó en sostenerlo.

― Recuerda lo que ensayamos y no te desvíes de la misión ¿entendido? ― Le susurró ella.

Él asintió. ― Ok, lo entendí muy bien ―

De pronto ambos fueron detenidos por un guardaespaldas realmente fornido. ― Buenas noches, me muestran su invitación por favor ― Indicó.

Kiriko buscó en su bolso y del mismo sacó un papel. ― Aquí tiene ―

El enorme sujetó tomó la tarjeta y la leyó. ― Está todo perfecto, por favor disfruten de la galería Señor y Señora Takeuchi ―

La pareja asintió y se adentró al enorme lugar.

.

.

CASA SHIBA

― ¡Por favor Takeru, sabes que odio las corbatas! ― Exclamó Daigo haciendo un gesto dramático.

El mayor sobó sus sienes. ― Por favor King, prometimos ser formales ―

― ¡Pero me siento atrapado! ― Exclamó mientras forcejeaba.

― Está bien, no uses la corbata, pero el saco sí, ¿oíste? ― Le permitió, ya derrotado.

Daigo sonrió. ― ¡Gracias Takeru! ― Exclamó y rápidamente se deshizo de la corbata y la aventó lejos de sí.

― ¡Oye! ―

El chico se encogió temeroso. Su prenda había caído encima de la cara de Marvelous. ― Lo siento mucho ―

Marvelous resopló y quitó esa cosa de su cara. ― No te golpeo sólo porque este traje me está asfixiando ¡mírame! Parezco un robot con parálisis extrema ― Se quejó.

Daigo ahogo una risa. Mientras que Takeru rodó los ojos.

― Sólo deja de quejarte ― Pidió el mayor. ― ¿Dónde están Haruto y Right? Tenemos que estar allá pronto ―

― Siempre he estado aquí ―

Al oír aquello los tres voltearon. ― ¿Qué se supone que haces? ― Interrogó Marvelous cruzándose brazos.

Haruto se encogió de hombros. ― Hace una hora que estoy listo… y me moría de hambre ― Respondió al momento de darle un mordisco a su dona.

Takeru sobó su cuello. ― Sólo no te ensucies ¿quieres? ―

― Hey chicos ― Era Right que venía hacia ellos. Sus primos lo miraron. ― ¿Qué tal me veo? ― Pidió mostrándoles su traje negro. Un presente del día de su cumpleaños.

Takeru sonrió de lado y se le acercó. ― Te queda muy bien, le dimos a tu talla ― Comentó y luego le acomodó la corbata. ― Te ves como todo un hombre… un hombre pequeño ― Agregó burlón.

Los demás rieron y asintieron.

Right se mostraba avergonzado. Pero en el fondo, sabía que estaban siendo honestos con él. ― Se los agradezco chicos ―

― Bien, es momento de irnos ― Indicó Takeru luego de revolver el cabello rojizo del menor.

.

.

EN LA GAELRÍA

Kiriko aprovechó el espacio libre y salió al balcón de aquel lujoso lugar. De forma lenta se colocó al borde del mismo y se recargó observando aquella estrellada noche.

Suspiró. ―… Cómo quisiera que estuvieras aquí papá ― Musitó con nostalgia. ― Estoy segura que sabrías muy bien qué hacer ―

― ¿Kiriko? ―

La chica volteó con cierto desinterés. ― ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué no estabas a gusto con Cinthya? ― Le reprochó.

Desde que cruzaron aquella puerta. El hombre Shiba fue abordado por una mujer adulta de aspecto sumamente sexy y malvado, que no dejaba de tocarlo y hablarle de forma "dulce". Y éste no se indignaba en hacer algo al respecto. Fue por ello, que Kiriko terminó alejándose de él.

El hombre rascó su nuca con nerviosismo. ― Vamos, no te pongas así… no fue mi intención, ella sólo quería indicaciones y… ―

― Oh, y de pronto te vuelves el hombre más amable y considerado del mundo ¡qué tierno! ― Escupió con notorio sarcasmo. ― La próxima vez que quieras coquetear con mujeres estúpidas sin cerebro millonarias, recuerda que tenemos una misión en pie ¿oíste? ―

― Lo sé yo sólo… ― Intentó excusarse.

― ¡Olvídalo! ― Intervino ella. Luego miró su mano. ― Me alegra tanto que este matrimonio sea falso sino… ―

Los ojos de Shinnosuke se ampliaron ante la declaración. ― ¿Sino, qué? ― Le retó a continuar acercándose peligrosamente a ella.

Ella se sentía flaquear, pero permaneció en su lugar. ―… Me divorciaría de ti en este instante cabeza de alcornoque ― Dicho esto le plantó un coscorrón. Shinnosuke soltó un quejido. ― ¿Concéntrate, quieres? ―

― ¡Ya, ok! ― Debatió él. ― En fin ¿qué estás haciendo aquí? Debemos robar ese auto pronto ― Comentó cambiando de tema.

― Bueno, eso lo hubiésemos hecho si tú no estuvieras coqueteando con esas mujeres ― Recriminó nuevamente. Resopló y se giró nuevamente. Ya más calmada volvió a decir. ― Pero tienes razón… debemos darnos prisa, además el coctel de Crystal Gems empezará pronto y si no estamos presentes nos matarán ―

Shinnosuke se acercó y observó el cielo. ―… Cierto, aunque esta paz no está nada mal ¿Verdad? ―

― Es una linda vista ― Aseguró ella. Bajó la mirada.

― ¿Segura que puedes hacer esto? ― Intervino él, notando su cambio de actitud. ― Quizás sea demasiado para ti… ―

Ella cerró los ojos. ―… Es algo relacionado con mi Padre… si hay una mínima posibilidad de encontrar su paradero yo no descansaré ― Alzó la vista mirándolo. ―… No descansaré hasta que nuestro apellido esté limpio ― Agregó con decisión.

― ¿Incluso meterte con la mafia? ― Se apresuró él a cuestionar.

― Es una parte de mí que jamás podré ocultar… es parte del legado Shiraishi; es una carga que mis primos y nosotras estamos condenados a llevar ―

― ¿Tus primos? ― Pidió éste sorprendido.

Ella asintió. ― Sólo son dos, pero hace años que no tenemos contacto con ellos… mucho menos con el Tío Kurando y la Tía Sumiko, desde que falleció mamá no los hemos vuelto a ver ― Explicó.

― Yo… lo siento, no tenía ni idea ― Musitó Shinnosuke un tanto avergonzado.

Ella se encogió de hombros y sus ojos empezaron a ponerse vidriosos. ―… No es tu culpa, creo que estamos acostumbradas a que todo el mundo nos dé la espalda ― Talló sus ojos, antes de que las lágrimas escurrieran. ―… Es tu familia ¿cómo puedes darle la espalda a tu propia sangre? Eso debería ser ilegal… o algo parecido ― Murmuró.

― Kiriko… ―

Ella negó. ― Lo siento, de seguro te estoy aburriendo con mis cosas, perdona ― Comentó de forma atropellada intentando cambiar su semblante.

― No, no por favor cálmate… no me aburre en lo absoluto ― Aseguró Shinnosuke buscando la mirada de ella. ―… Es más parece un buen momento para saber un poco más del otro ¿No te parece? ―

― Bueno… podría ser… ― Respondió Kiriko de forma vacilante.

Shinnosuke sonrió. ― Claro que lo es ― Se recargó en el barandal de mármol del balcón. Kiriko lo observaba desde atrás. ― ¿A veces no sientes que estás aquí por alguna razón? ―

― ¿Cómo…? ―

―… Estás vivo por alguna razón… inexplicable… y ahora sólo te queda vagar hasta encontrar tu propósito final ― Argumentó mirando a la nada. ―… Es irónico, tú corriste con suerte, Hayase-san aún está a tu lado… pero mis amigos jamás volverán ―

Eso atrajo por completo la atención de Kiriko quien lentamente se colocó a su lado. ― ¿Qué sucedió Shinnosuke? ― Pidió de forma tranquila mirándolo.

El aludido tragó duro. ― Sucedió hace casi siete años… en mi antigua unidad ― Empezó a relatar. ―… Mi equipo estaba conformado por mis mejores amigos de la academia, Kai, Hayato, Hiroki y Yamato; nos graduamos con todo y honores, éramos los mejores de toda el área, aunque también los más revoltosos ― Añadió sonriendo de forma nostálgica. Los labios de Kiriko también se curvearon ligeramente, pero no dijo nada hasta que éste prosiguió. ―… Un día fuimos convocados a una misión de alto riesgo, nos contrataron como tipo mercenarios, la CIA no se ensuciaría las manos tan fácil, fue por eso que acudimos a la misión, pero lo que no sabíamos es que era una misión de ida ― El semblante de Kiriko cambió automáticamente. Shinnosuke suspiró. ― Era un infierno llegado a la tierra, nos atacaron por montones, intenté pedir apoyo pero se me fue denegado, había civiles en el área y planeaban bombardear el lugar ― La voz de Shinnosuke comenzaba a quebrársele. ―… Ayudé lo más que pude pero llegaron por montones, Kai y Hayato murieron protegiéndome de una granada… luego de eso quedé inconsciente y cuando desperté era el único que quedaba, Hiroki y Yamato quedaron enterrados en los mismos agujeros que provocaron los bombarderos ― Sollozó y un par de lágrimas cruzaron sus mejillas. Él giró la mirada para que su compañera no lo viera. ―… Cuando me encontraron quisieron culparme por lo sucedido y fue ahí cuando decidí que había sido suficiente, tomé mis cosas y hui de ese lugar ― Concluyó limpiando aquellos rastros de lágrimas de su cara.

Kiriko sentía su pecho estrujándose, ahora lamentaba enormemente el haberse comportado tan grosera con él. Ahora por fin lo comprendía, y podía notar lo similares que eran sus vidas, pero ambos tenían diferente forma de afrontarlo, eso estaba claro.

―… Fue ahí cuando te encontraste con tus primos ¿No es así? ― Comentó después de aquel silencio que parecía eterno.

Shinnosuke sonrió y la miró. ―… Sí, en verdad estoy muy agradecido con ellos, nos las vimos negras mucho tiempo, pero aprendimos mucho del otro y logramos sobrevivir ―

Kiriko quedó perdida en aquella mirada adormilada que sólo se acrecentaba más mientras él expandía su sonrisa. ― Tus ojos burlones… ― Musitó ella.

Ese comentario descolocó a Shinnosuke por completo. ― ¿Eh? ― Pidió.

Ella negó. ―… Ahora veo el por qué sonríes siempre, muy al contrario de mí que no lo he hecho desde que mi madre falleció ― Bajó la mirada. ― Eso es digno de admirarse… eres increíble ―

― Quizás sea momento de empezar a sonreír ¿No crees? ― Opinó él.

Ella lo miró. ― Quizás… ― Luego se acercó lentamente al rostro de él. Shinnosuke podía sentir su cuerpo hervir y sus mejillas enrojecer debido al acercamiento. Iba a decir algo, hasta que sintió el tacto de ella cerca de su cuello. ―… Disculpa, se desacomodó el cuello de tu camisa ― Musitó arreglándolo.

―… Gracias ― Musitó aún cabreado.

― Por cierto, lindos gemelos ― Comentó señalando las mangas de la camisa blanca bajo el saco negro que portaba. Shinnosuke miró los objetos que ella mencionaba. Eran unos carritos de carreras de color plata, eran realmente curiosos. ― ¿Te gustan los autos? ― Interrogó curiosa.

Él nuevamente sonrió y asintió. ― Es cómo un pequeño hobbie, me encanta coleccionar pequeños autos de juguete, no sé es algo que simplemente me gusta ―Explicó aun admirando sus adornos.

La Shiraishi alzó su bolso y de él sacó su teléfono celular de color azul. ― Ahora veo que no somos tan diferentes ― Comentó mostrándole el colguije de una mini patrulla al final del celular.

Shinnosuke soltó una pequeña carcajada, y Kiriko sonrió de forma tímida, cosa que no pasó desapercibida por él. ― ¡Oye, sonreíste! ― La señaló.

Ella torció su dedo y lo alejó de su cara. ― ¿Tienes que gritarlo cada vez que pasa? ― Interrogó entre dientes.

― Agresiva… ― Murmuró sobando su dedo lastimado. ― Yo te vi sonreír ― Agregó.

Kiriko formó un mohín. ― No. No lo hice… ― Luego de su bolsillo sacó una curita. ― Toma, creo que te rasguñé un poco ― Comentó tendiéndosela.

― Gracias… ― Respondió aceptando el curita y colocándosela en su dedo.

― De nada ― Respondió ella. Luego suspiró. ―… Será mejor que volvamos o empezarán a buscarnos ― Opinó.

Shinnosuke asintió. ― Oh, sí está bien ― El chico hizo un gesto con su mano cediéndole el paso a su compañera. Ella le correspondió asintiendo.

― ¡Shinnosuke-kun, te estuve buscando! ― Exclamó una vocecilla femenina. Kiriko no tardó en rodar los ojos y el aludido sólo pudo sudar frío. ― ¿Dónde estabas? Te me perdiste… travieso ― Musitó abrazándolo y picando su pecho con uno de sus dedos.

Él sonrió de forma torpe. ― Oh, discúlpame Cinthya pero tenía que ir a buscar a mi esposa, ¿ya te la presenté? ― Excusó zafándose de su agarre y tomando la mano de su compañera.

― ¿Tu esposa? ― Repitió Cinthya entre dientes intentando ocultar un pequeño tic que le había surgido al escuchar aquello.

Kiriko se sorprendió, pero no pudo ocultar la gran satisfacción que sintió al ver a aquella mujer muerta de los celos. Como toque final alzó su mano, donde su anillo de bodas se encontraba. Luego tomó al chico por el antebrazo ― Shinnosuke a veces es muy olvidadizo, pero bueno… aprendí a vivir con ello ¿No es así cariño? ― Añadió sonando lo más "dulce" posible.

― Sí, así es mi amor… discúlpame ― Comentó del mismo modo.

Ambos dieron la sonrisa más "aterradora" que jamás pudo existir. Pero hacían el intento de sonar y parecer enamorados.

Cinthya bufó. Los miró de arriba abajo. ― Debí saberlo… pero cariño, si te aburres de esta mujerzuela, puedes venir conmigo cuando quieras ― Agregó de forma seductora mientras le guiña un ojo a Shinnosuke y se alejaba meneándose de aquí allá.

Kiriko se apartó de Shinnosuke. ― ¡Ash! ¿Quién demonios se cree qué es? ― Luego empezó a quitarse los aretes. ― Debería darle su merecido justo ahora ― Declaró.

Shinnosuke rio divertido. ― Vamos Kiriko, no es para tanto ― Dijo intentando detenerla. ― Además ¿qué va a pensar toda esa gente si la golpeas? ―

Kiriko rodó los ojos y volvió a colocarse el arete. ― Mmm odio admitirlo, pero tienes razón ― Ambos empezaron a caminar al gran salón. ―… En estos casos me gustaría tener a Amy cerca, ella es muy buena con las bromas y todo eso… ―

― Sí, es una lástima ― Finalmente ambos se detuvieron a orillas del salón de baile. ― Muy bien, ¿quieres empezar con esto o prefieres bailar? ―

Kiriko rodó los ojos. ― Empecemos con esto… además tengo dos pies izquierdos, a menos que quieras perder tus pies, te aviso que el baile no funciona conmigo ― Metió su mano tras su oreja. ― ¿Traes tu comunicador? ―

― Sí, aquí está ― Anunció también tocando su oído.

― Bien, me adelantaré para no levantar sospechas, según el mapa de Rinna-san debemos llegar al último piso de este lugar ― Le susurró con cuidado. ― Cuando esté todo listo te avisaré ¿De acuerdo?―

― Ok lo entendí, ten cuidado ¿está bien? ―

― Lo tendré… ―

La chica empezó a caminar alejándose de él. Shinnosuke suspiró y acomodó su corbata.

― ¿Takeuchi-san? ―

El aludido se giró rápidamente. ― Oh, señor Lee ¿cómo se encuentra? ― Cuestionó tratando de mantener la compostura.

El mencionado sonrió. ― Bastante bien, la galería está teniendo un gran éxito. Por cierto ¿y su esposa? ―

― Ah… este ella fue al tocador, ya sabe cómo son las mujeres, les gusta retocarse el maquillaje cada que pueden ¿No es así? ― Excusó de forma torpe.

La sonrisa del otro se amplió. ― Bueno… debería tener más cuidado con ella… siendo tan hermosa alguien podría robársela ¿Cierto? ― Comentó con cierta diversión en su tono de voz.

Shinnosuke sintió náuseas y un extraño escalofrío lo recorrió. Algo no andaba bien.

El hombrecillo se acercó hasta estar hombro con hombro. ― El jueguito terminó… y tu esposa la pagará mi estimado Takeuchi-san ― Ante aquella declaración Shinnosuke se giró para hacer frente. El otro empezó a reír por lo bajo. ― ¿Creyeron que no los descubriría detectives de quinta? ―

Shinnosuke bajó la mirada. ― Bueno supongo que todo esto ya no tiene caso… y no importará si yo hago esto… ― Concluyó al brindarle un fuerte puñetazo en la cara.

El hombre millonario fue derribado y cayó encima del primer escalón. De inmediato sus guardaespaldas se acercaron para socorrerlo, sólo unos cuantos de los invitados habían notado aquello, el resto seguía disfrutando de aquella fiesta. Shinnosuke aprovechó para subir las escaleras y encontrar a su compañera.

― ¡Kiriko! ¡Kiriko! ¿Kiriko, dónde estás? ― Le llamó sin dejar de correr y abriendo cada puerta que se encontrara. De pronto sintió un tirón y cómo su espalda chocaba con la pared. ― ¡Auch! ―

― ¡Shh! ― Chistó una voz femenina.

Él abrió los ojos. ― ¿Kiriko, pero qué? ―

Ella le tapó la boca. ― ¡Shh! Estoy bien… pero tenemos que tener cuidado, ese sujeto nos pisará los talones y ahora la seguridad del piso será el triple ― Le explicó en un susurro. Lentamente quitó su mano de la boca de él. ― ¿Estás listo? ―

― ¿Estás loca?―

― No es para tanto… ―

― ¡Acabo de romperle la nariz a ese sujeto, por ti! ― Confesó empezando a levantar la voz.

― Shinnosuke… cállate ―

― ¡Creí que estabas en problemas! ¿Por qué eres tan terca? ¡Estaba preocupado! ―

Kiriko se estaba hartando de su absurdo y sobreprotector discurso. De pronto notó algo que llamó su atención y sus ojos se abrieron. ― Shinnosuke… por favor guarda silencio… Shinnosuke ― Pidió, pero éste no dejaba de quejarse. Ella estaba desesperada. ― Shinnosuke… ― Volvió a llamarlo. Los ojos de ella revoloteaban de aquí allá, con rapidez tiró de la corbata de él guiándolo hasta sus labios. Fue un simple roce pero fue suficiente para que los ojos de Shinnosuke se ampliaran debido a la sorpresa de aquel acto. Kiriko mantenía los ojos fuertemente apretados. Fue un impulso que tuvo que seguir. Las mejillas de ambos se tiñeron ligeramente.

Un grupo de personas pasaron por ahí murmurando y mirándolos de reojo.

― ¡Tortolitos! Será mejor que tengan cuidado las cosas se pusieron algo feas allá abajo… o si quieren puedo recomendarles una habitación ―

Se notaba que aquel hombre estaba un tanto pasado de copas, así que sonrió tontamente y negó. ― ¡Oh, vaya! La juventud de hoy… ― Canturreó para luego regresar por donde vino.

Viéndose a salvo, Kiriko abrió los ojos y deshizo el contacto. ―… Lo siento, pero eso estuvo demasiado cerca ― Musitó.

Shinnosuke aún seguía con cara de estúpido. ― No… está bien, actuaste rápido y… fue asombroso… eres muy buena ―

Kiriko sintió sus mejillas teñirse aún más. ― Ya, suficiente, ven tenemos que darnos prisa y terminar con esto, además no tardarán en encontrar a este par ― Declaró abriendo una puerta para mostrarle a Shinnosuke a un par de hombres en traje noqueados y pegados espalda con espalda.

― ¿Cómo…? ― Pidió él volviendo a la realidad.

Ella se encogió de hombros. ― ¿Creíste que sería un rehén fácil? Eso jamás ― Comentó con orgullo volviendo a cerrar aquella puerta. ― Ahora sí, vámonos ―

Shinnosuke asintió y ambos corrieron por aquel pasillo.

.

.

― ¿Ya me oyeron, no? Quiero que atrapen a eso dos malditos y me los traigan para poder matarlos yo mismo ― Un grupo de cinco hombres en traje y lentes negros asintieron y se pusieron en marcha.

― ¿Quiere que detengamos la galería Señor? ― Peguntó uno.

― ¡Para nada! ― Exclamó Mark de inmediato. ― Estoy ganando millones, por fin podré posicionarme dentro de los cinco mafiosos más buscados, no dejaré que esos dos lo arruinen ¿Quedó claro?―

― ¡Sí Señor! Mmm… ¿desea un pañuelo para su nariz? ― Comentó vacilante, tendiéndole un pañuelo.

― ¿Te estás burlando? ― Cuestionó arrancándole el pañuelo de la mano para limpiarse el rastro de sangre de su nariz. ― ¡Lárgate! ― Cuando éste se había ido, un flash lo cegó por breves instantes y eso sólo lo molestó más. ― ¡Ahhh, maldición! ¡Mocoso! ¿Qué crees que haces? ― Regañó.

El joven de no más de veinte años de cabello castaño rizado algo largo sonrió alejando la cámara profesional de su cara. ― Una disculpa señor Lee, soy SSG y trabajo para la prensa americana New World, es un gusto ― Saludó haciendo una ligera reverencia.

― ¿SSG? ― Repitió confundido.

El joven soltó una risita. ― Sí, es mi alias… no se me es permitido revelar mi nombre completo, ya sabe por seguridad ―

― Como sea, no vuelvas a tomarme fotos de esa manera ¿entiendes? ― Intentó sacarle la vuelta, pero el chico volvió a hablar.

― De acuerdo, pero ¿Qué tal una entrevista? Usted sabe, para los americanos, usted serviría de gran inspiración, ganaría su lugar junto a los Shiraishi ―

― ¿Cómo sabes del matriarcado Shiraishi? Eres sólo un niño ― Debatió extrañado mirándolo de arriba abajo.

El fotógrafo se encogió de hombros. ― Podría decirse que crecí cercano a esa familia cuando vivía en Japón; además ganaron mucha popularidad en los Estados Unidos ― Explicó, pero el mafioso seguía pensativo. ― ¿Entonces… me dará esa entrevista? ― Insistió.

El millonario dejó escapar un suspiro. ― Muy bien, sí así dejarás de molestarme hazme tu absurda entrevista ―

― ¡Gracias señor! ― Exclamó emocionado.

― Por aquí… ― Señaló un par de asientos vacíos cercanos a la zona VIP. El chico no dijo nada sólo lo siguió. Ambos tomaron asiento, uno frente al otro. ― Bien, sólo date prisa… no quiero perder a mis compradores de aquí ―

― Descuide, será rápido ― El chico sacó un pequeño cuaderno. Y preparó su cámara en modo de grabación. ―… Perfecto, mmm señor Lee ¿Cuál es su afición de derrocar el reinado Shiraishi? ―

El hombre sonrió. ― Es una pregunta estúpida niño, ese "reinado" como tú le llamas cayó hace mucho cuando ShiEn fue encerrado en prisión, te apuesto a que el anciano es polvo del suelo de este planeta ―

―… Pero lo último que se supo es que "ese viejo" dejó a seis personas como herederas, ¿No le aterra el hecho de que eso pueda representar un problema para usted? ―

― Si te refieres a las nietas, en lo absoluto… Los Shiraishi dejaron de representar un problema desde que ShiEn fue hundido ― Declaró para luego cruzar una pierna sobre la otra y beber algo de vino de su elegante copa. ― ¿Gustas? ― Cuestionó refiriéndose a la bebida.

El joven negó. ― No gracias, estoy en medio del trabajo y soy estudiante ― Explicó. ― Como sea, a parte de esta lujosa galería ¿tiene pensado alguna otra táctica? ― El hombre seguía bebiendo despreocupadamente. ― Se dice que Crystal Gems se levantará pronto ― Agregó.

El mafioso soltó una carcajada. ―Es ridículo siquiera pensar aquello ― Se calmó y volvió a hablar. ― Pero si te soy sincero, aunque lograran levantar ese edificio de gemas no conseguirían mucho, se acabó, el legado Shiraishi ya no es nada ― Declaró con una gran confianza.

SSG se apresuró a hacer sus anotaciones. Pero una media sonrisa, que no fue captada por Mark adornaba su cara.

.

.

MANSIÓN SHIRAISHI

― ¡Niñas, dense prisa! ― Gritó Mako desde la planta.

― Oye tranquilízate hermana, todo saldrá bien ― Comentó Amy con tranquilidad.

Mako se cruzó de brazos. ― Es fácil para ti decirlo Amy, además, ven tienes el moño del vestido torcido ― Indicó. Amy rodó los ojos y le dio la espalda para que la mayor pudiera acomodarle aquel desperfecto. ― Listo, ahora ¿Has visto a Kiriko? ―

Amy se giró. ― ¿No recuerdas? Dijo que estaría de misión el día de hoy… pero que haría todo lo posible por llegar a tiempo a la celebración ¿quieres que le llame?―

― No, podríamos meterla en problemas, esperaré a que llegue y más vale que lo haga porque me prometió no faltar ― Alegó la mujer empezando a andar de aquí allá por la sala de la mansión.

Amy se cruzó de brazos y negó. ― Mako… estás hecha un mar de nervios ― Musitó observándola con una expresión divertida.

― Amy no seas así con ella, sólo está nerviosa este será un gran evento ― Comentó Kagura bajando las escaleras.

La aludida ahogó un bostezo. ― Cómo digas… por cierto lindo vestido, pareces algodón de azúcar, oh eso me dio hambre iré a la cocina ―

La menor vio a su hermana alejarse y ésta sólo pudo bajar la vista hasta el vestido rosado un tanto esponjado pero corto que portaba. Algo de indecisión entro en ella. ― ¿Qué tal que…? ― Musitó y su mente fue invadida por Right. Eso la sonrojó. ― Pues a mí me gusta ― Concluyó con una sonrisa volviendo a admirar su vestido.

.

.

― Te agradezco mucho que me ayudes con mi peinado Ahim ―

La susodicha sonrió. ― No hay problema Koyomi-chan, para mí siempre será un gusto ayudarte en lo que necesites ―Explicó mientras ayudada de una tenaza para cabello le realizaba unos rizos al mismo. ―… Esto te dará una diferente apariencia, ya que tu cabello es largo ― Comentó.

― Es justo lo que buscaba ― Musitó ésta con emoción al admirar su reflejo.

― Por cierto, se nota que Haruto-san y tú se llevan muy bien, eso es increíble ―

Koyomi no pudo ocultar una sonrisa. ― Así es… él en verdad es muy atento conmigo; además le gustan las cosas mágicas y misteriosas ― Agregó girándose para mirar a su hermana.

Ahim colocó una mano en la cabeza de la menor. ―… Estoy feliz de escucharte hablar así ― Luego se alejó para poner las cosas en su lugar.

Koyomi dudó, pero aun así habló. ― ¿Y qué hay de ti y tu guardaespaldas? ―

― ¿Qué hay de qué o qué? ― Sonrió tontamente.

― ¡No Finjas! ― Le acusó la otra. ―… Se nota que es algo frío y reservado… pero tú puedes cambiar eso, sólo inténtalo ―

Ahim resopló y se dejó caer en la cama. ― No es sencillo, no me gustaría abrumarlo demasiado con mis cosas y que termine renunciando ― Jugueteó con sus manos sobre su regazo. ― Los dos en verdad somos muy diferentes ― Agregó con cierta desilusión.

Koyomi se puso de pie y tomó las manos de su hermana en las suyas, haciendo que ésta se pusiera de pie. ― Los opuestos se atraen ¿No es así? ― Comentó.

La Idol sonrió y asintió. ― Cierto… ―

― ¡Chicas, Mako quiere vernos! ― Llamó Kagura llegando a la habitación.

― Oh, está bien gracias Kagura ― Respondió Koyomi con una sonrisa, al igual que Ahim.

El trío de hermanas finalmente se encaminó hacia el primer piso.

― Ya era hora ― Bufó Mako con las manos en la cintura. ― Tenemos que estar primero en Crystal Gems para dar el discurso ―

― ¡Wow! ¡Qué bien se ven chicas! ― Exclamó Amy llegando de la cocina con una cajita de jugo, sorbiendo de ella a través de un popote.

― ¡Amy deja de beber eso, te ensuciarás! ― Regañó Mako arrebatándole la cajita.

― ¡Oye, aún no me lo terminaba! ― Debatió la más joven haciendo un mohín.

― ¡Ve y cepilla tus dientes! ― Ordenó la mayor.

― ¡Pero…! ― Mako señaló con fuerza y su semblante también cambió. Amy resopló derrotada. ― Ok, Ok ya estoy yendo a cepillar mis dientes ―

― Eso fue un poco rudo ― Opinó Koyomi. ―… Y Kiriko es la encargada de comportarse de esa manera ―

La mayor de las Shiraishi negó. ― Lo siento ¿sí? No es su culpa, es sólo que quiero que todo en ese evento salga lo mejor posible ―

Kagura sonrió y colocó su mano en el hombro de ella. ― Lo sabemos, discúlpanos si no es lo que parece… para nosotras siempre ha sido fácil el sólo estar ahí ―

― Pero entendemos el hecho de que ha sido un gran sacrificio de tu parte Mako ― Completó Ahim.

Finalmente la primogénita logró calmarse. ― Por favor chicas no lo vean de esa forma… yo… no ha sido un sacrificio en lo absoluto ― Suspiró. ― Está claro que todas aquí lo sufrimos por igual…― Meditó unos segundos. ― Cuando mamá murió le prometí protegerlas, cuando sucedió lo de papá, me prometí a mí misma no dejar que sufriéramos algo así de nuevo ― Las miró a ambas a los ojos. ― Yo las amo más que a nada, son todo lo que tengo en este mundo y no las cambiaría por nada, es más para mí es toda una dicha estar hoy aquí… con ustedes ― Finalizó con una enorme sonrisa. Las cuatro se abrazaron con fuerza.

― ¡Ow! ¿Qué es esto? ¿Abrazos sin mí? ― Se quejó Amy, regresando del baño.

Mako rio. ― Ven aquí ― Indicó.

Amy sonrió y se unió con entusiasmo al abrazo familiar.

.

.

En la Galería

Shinnosuke y Kiriko, con la ayuda de la tecnología brindada por Rinna pudieron evadir la seguridad del sistema e ingresar a aquella enorme cochera blindada. Ahora era tiempo de poner manos a la obra, o en su caso, manos al carro.

― Wow... cuando tenga dinero, me haré de un automóvil como este ― Elogió caminando alrededor de aquel lujoso auto de color blanco brillante.

Kiriko rodó los ojos. ― ¿Quieres dejar eso? ― Cuestionó. Luego se agachó. ― Mejor ayúdame a encontrar el chip, las alarmas sonaran pronto ― Informó.

― Oh, es cierto ― El hombre se metió debajo del auto y empezó a buscar.

Kiriko dejó el suelo y se adentró al vehículo con la esperanza de encontrar algo.

― ¡Lo encontré, Kiriko! ― Anunció Shinnosuke.

La chica resopló y salió del vehículo y se colocó junto a él. ― No grites ¿quieres? Sólo dámelo ―

Shinnosuke emitió un quejido, y de una compuerta debajo del vehículo extrajo aquella pequeñísima tarjeta digital. ― Toma, es muy pequeña, así que ten cuidado ―

― La tengo ― Musitó al observarla entre sus manos. Sonrió ligeramente y la guardó en su bolso. ― Misión cumplida, ahora salgamos de aquí antes de que… ―

Y como si el Universo estuviera conspirando en su contra, las alarmas del lugar sonaron. Los invitados asustados empezaron a correr. Los guardias se pusieron en marcha para aprehender a los intrusos.

― ¡Shinnosuke, date prisa y sal! ― Exclamó la Shiraishi.

― No puedo… creo… creo que me atoré ― Informó el otro de forma entre cortada.

― ¿¡Qué!? ― Resopló y se agachó para empezar a tirar de sus piernas. ― No tenemos tiempo para esto… tienes que salir de ahí ― Dijo con fuerza debido al jaloneo.

― Wow, Wow cuidado, me quitarás el pantalón ― Advirtió él.

Kiriko desistió y puso sus manos como jarras. ― ¿Y qué quieres qué haga entonces? ― Las voces del enemigo se acercaban. ― ¡Pff! No tengo tiempo para esto ― Musitó. Y con gran fuerza sobre humana levantó aquel auto. ― ¡Ra-rápido sal! ― Indicó.

El chico estaba sorprendido por la increíble fuerza de esa pequeña mujer. Rodó y finalmente fue libre y ella dejó caer el auto nuevamente. ― ¿Cómo hiciste eso? ―

Ella empezó a sobar su espalda. ― Y eso… y eso que aún no conoces a mi amiga Hina, ella me enseñó un par de movimientos ― Explicó intentando ganar aire.

Shinnosuke sonrió y asintió. Pero el impacto de balas contra la puerta los volvió a alertar.

― ¡Entra al auto! ― Ordenó Shinnosuke.

Kiriko obedeció y él se colocó en el asiento del piloto. ― Una vez que lo enciendas su tecnología nos servirá por un minuto ¿Estás seguro de…? ―

― Estoy bastante seguro ― Ajustó su corbata y arrancó el vehículo. Con una gran velocidad impactó contra aquella puerta haciéndole un agujero y mandando a volar a unos cuantos guardias. Otros tantos, no tardaron en perseguirlos.

― ¡Atrapen ese auto! ―

Todos empezaron a correr y a disparar. Shinnosuke manejaba con gran habilidad por aquellos pasillos, esquivando las balas y algunas esculturas y retratos de valor.

― Esto sí que es diversión ― Masculló el Shiba con gran emoción.

― ¡Cuidado! ― Señaló Kiriko una pared, pero terminaron atravesándola, esa y otras tres más. ― El tiempo se está agotando ―

― ¡Rayos! ― Maldijo éste. Frenó el lujoso auto. Y ambo se bajaron son rápidez. ― ¡Corre! ―

.

.

Finalmente ambos habían llegado al callejón sin salida. Aquel enorme ventanal.

Kiriko cortó su vestido de un jalón.

― ¿Qué haces? ― Pidió Shinnosuke.

― No hay opción, tenemos que saltar ― Declaró ella con autoridad.

― ¿Desde aquí? ― Repitió, sacando ligeramente su cabeza por la ventana para obtener una mejor vista. ― ¡Estás demente Kiriko! Desde aquí son al menos tres metros, es una caída a la muerte ― Advirtió.

― No tanto, tengo preparado el Tridoron en piloto especial, si lo llamo podrá tender el colchón que necesitamos para amortiguar la caída ― Explicó ella sacando las llaves del vehículo. Presionó un botón y una luz de color rojizo parpadeó un par de veces. ― Tenemos que estar sincronizados, al presionar el botón estará aquí en 30 segundos ¿estás listo? ―

― ¿Qué? ¿Así nada más? ―

― Toma mi mano ― Indicó, ignorando por completo su comentario anterior.

Shinnosuke la miró vacilante. Pero el sonido de los guardaespaldas acercándose no le permitió pensar más. Sujetó con fuerza la mano de su compañera. ― A las tres… ―

― Uno… ―

― Dos… ―

― ¡Alto ahí! ―

― ¡Tres! ― Gritaron ambos al lanzarse por aquella ventana.

― ¡Maldición, escaparon! ― Exclamó uno de los "trajeados" acercándose a la escena.

― ¿Crees que sobrevivieron? ― Preguntó otro por detrás.

El primero negó. ― Espero y no… o estaremos en graves problemas ― Alertó con preocupación.

.

.

La alarma y toda la destrucción y gritos, hicieron estragos en la cabeza de Mark.

― ¡Mi Señor! ― Alertó uno de los guardias.

El mencionado formó una mueca. ― ¿Ahora qué? ¡Maldición! ¿Acaso no pueden hacerse cargo y ya? ― Interrogó furioso.

Viendo aquella situación. SSG sonrió de lado y huyó de ahí.

― Señor… huyeron con el chip ― Informó el sujeto de negro.

Y eso sólo hizo que el mafioso explotara. ― ¿Qué cosa? Te voy a matar… te juro que… ― Se detuvo y giró la mirada, recordando que no estaba solo. ― Oye mocoso será mejor que… ¡Hey! ¿A dónde se fue? ― Pidió sorprendido. Volvió sus manos puños. ―… Maldito, te encontraré y me las pagarás mocoso ―

De pronto un estruendoso ruido los alertó.

Pelotones de policías habían llegado. El resto de los invitados empezaron a correr.

― ¿Qué demonios? ¿Cómo fue qué…? ―

Otro grupo de uniformados atravesaron el techo. Y justo antes de que Lee huyera, fue reprendido y sus guardias de negro también.

― Mark Lee… estás bajo arresto por los crímenes de asesinato, roba, estafa, y todo tipo de actos mafiosos que están en la lista ― Anunció el Teniente Genpachiro al momento de colocarle las esposas.

El criminal lo supo entonces. ― Shinnosuke y Kiriko Takeuchi… me las pagarán ― Masculló entre dientes.

.

.

CRYSTAL GEMS

Finalmente las Shiraishi arribaron en aquella lujosa limosina. Y los reporteros y fotógrafos no se hicieron esperar. Esta era la gran noche del retorno del legado Shiraishi. Era una nota de tamaño mundial que todas las marcas de revistas, periódicos y televisoras se vieron obligadas a cubrir.

Al salir del lujoso auto, sonrieron y alzaron sus manos para saludar a los presentes. Al avanzar hasta al jardín principal. Sus miradas se toparon con las de los Shiba. Y ambos se sonrieron al instante. Luego de las fotos, se dispersaron. Después de todo no faltaba mucho para el discurso.

― Te ves hermosa… más que de costumbre ― Elogió Takeru acercándose a Mako.

Ésta sonrió y tomó su ante brazo y empezaron a caminar. ― Gracias… todos ustedes también se ven muy guapos y elegantes ―

― Lo mismo digo de tus hermanitas ― Se sonrieron. ― Por cierto ¿a qué hora darás el discurso oficial? ―

― En cuanto Kiriko y Shinnosuke aparezcan, prometieron estar a tiempo… espero lo cumplan ―

Takeru le sobó la espalda. ― Descuida, estoy seguro que pronto estarán aquí ―

.

.

― ¡Shinnosuke, Shinnosuke despierta! ― gritó Kiriko empezando a jalar del chico tratando de despertarlo.

Éste finalmente emitió un quejido y despertó. ― ¿Pero qué…? ―

Kiriko suspiró. ― Gracias al cielo… ¿estás bien?―

― Si…me duelo un poco el costado ― Reveló haciendo una mueca.

Ambos estaban a la afueras del edificio. Shinnosuke estaba postrado en una camilla y Kiriko estaba a su lado.

― Bueno eso es lógico… atravesamos aquel ventanal ― Informó con cierta preocupación. ― lo lamento, no lo vi… y tú recibiste toda la presión ―

Shinnosuke se incorporó de forma lenta. ― No te preocupes por eso… lo importante es que ahora el chip está en nuestras manos ― Meditó unos segundos. ― Sí lo tenemos ¿verdad? ― Repitió, sólo para asegurarse.

Kiriko asintió. ― Sí, ahora mismo Rinna-san se lo llevó para analizarlo y el teniente Otta está arrestando a ese idiota ―

El Shiba sonrió. ― Vaya, es bueno escuchar eso ― Empezó a colocarse su saco de nuevo. Pues mientras estaba inconsciente, estaban curando su cuerpo y el de Kiriko, ya que traía un curita en la mejilla y frente y una pierna vendada. Él estaba igual, sólo que su torso también traía una gruesa venda. ― Será mejor irnos… ya nos retrasamos bastante ―

― ¿Seguro que estarás bien? ―

― Sí… sólo vámonos de aquí ―

.

.

A lo lejos, trepado en un techo cercano estaba un chico. Con su cámara logró captar aquel momento, sonriente observó la fotografía. ― ¡Wow! De verdad que hacen un buen equipo ― Musitó para sí. ― No puedo esperar a que lo veas, te llevarás una enorme sorpresa ― Pensó. Y Luego de un salto impresionante cayó a la calle más cercana perfectamente en sus dos pies. ― Y necesitan protección ¡bah! Yo las veo muy bien acompañadas ― Dio un último vistazo tras su espalda. ― Pronto nos veremos primita… ― Musitó y luego se alejó por la oscuridad de las calles con gran tranquilidad. Tocó su oído. ― Misión cumplida ― Comunicó.

La voz de la otra línea habló. ― Bien hecho, ahora regresa… quiero ver lo que conseguiste ―

― Debo decirte que me la pasé muy bien con el idiota de Lee, ahora veo porqué jamás llegará al primer puesto como Mafioso del año ― Bromeó.

La voz resopló. ― Eso sólo nos deja parte del camino libre, aún hay mucho por recorrer ― Indicó de forma tranquila. ― ¿Por cierto, pudiste verla? ¿Cómo está? ― Cuestionó.

El chico rio. ― Kiriko-chan está muy bien, aprovechó la ventana de tiempo que le di y ella y su amigo tonto volvieron a casa ― Informó.

― Gracias al cielo… ―

― Ya no te preocupes tanto, ya estoy en camino ―

― Bien, te espero ―

Y con esto, la comunicación fue cortada.

.

.

― ¡Kiriko! ¿Pero qué te pasó? ―

― ¿Shinnosuke estás bien? ―

Cuestionaron con asombro y preocupación, Mako y Takeru respectivamente.

Kiriko quien venía apoyada de Shinnosuke debido a la caída, sólo pudo hacer una leve mueca de dolor. ― No te preocupes Mako, sólo fue un contratiempo en la misión ― Explicó. ― En unos minutos me arreglo, traigo la ropa en el auto y regreso ¿Está bien? ―

Parecía que la mayor buscaba paciencia dentro de sí. ― Ok, pero no te tardes ¿de acuerdo? ―

Kiriko asintió. ― No lo haré… ―

― Yo te ayudo… ― Sugirió Shinnosuke aun prestándole su cuerpo para sujetarse.

― Gracias… ― Musitó ella en respuesta.

Y dando pequeños saltitos ambos se alejaron a parte trasera del edificio.

― Bueno, al menos ya se llevan mejor ― Puntualizó Takeru cruzándose de brazos.

Mako resopló. ― Mmm podría decirse que sí… ―

― Ya no te preocupes tanto ― Canturreó Takeru con una media sonrisa.

La mujer se giró para verlo, formando un mohín. ― Es lo mismo que me han dicho mis hermanas desde la mañana… y ahora estoy pensando que mientras más lo digan, menos me tranquilizaré ―

Takeru soltó una risita. ― Deberías empezar a hacernos caso ― Tomó su mano. ― Ven, mejor volvamos antes de que algo se salga de control ―

― Está bien ―

.

.

― ¡Mou! Es por eso que los vestidos no van conmigo, ¿pero alguien me escucha? ― Se quejó Amy mientras tropezaba con la gente, pues su vista estaba abajo, donde cercano a la parte baja, éste tenía una mancha de color azulado.

― ¿Amy? ―

La chica reconoció la voz e hizo frente. ― ¡Hola, King! ― Saludó con una sonrisa, tratando de mantener la compostura.

― ¿Todo bien? ― Pidió con algo de preocupación.

― Sí… bueno no… ― Contradijo. Él se extrañó. ― Acabo de ensuciar mi vestido con ese ponche de mora azul ― Explicó. ― Normalmente no me importaría pero… ―

El chico a su lado sonrió. ― Está bien Amy, yo creo que se puede arreglar ―

Ella juntó sus palmas con ilusión. ― ¿Enserio King? ― Entrecerró los ojos. ― Los odiosos paparazi estarán rondando buscando una nota "jugosa" ― Musitó preocupada.

― Jejeje descuida, mmm veamos… ― Dijo éste acercándose más a ella para observar mejor aquella mancha.

― ¡Amy-chan, Amy, sonríe! ― Canturreó una voz a lo lejos.

― ¡Oh, maldición! Yo y mi bocota ― Se recriminó entre dientes.

El reportero se acercaba sonriente, aprovechó y tomó un par de fotos. ― ¡Sonríe preciosa! ― Le animó.

― Lo golpearé… juro que le patearé el trasero ― Masculló.

― No hay necesidad de ponerse así ― Daigo, tomó a la chica de la cintura cubriéndole la mancha. ― Ahora mira a la cámara ―

El tacto la descolocó, pero aun así obedeció su indicación.

― ¡Perfecto! ― Exclamó el reportero, luego de tomar las fotos. ― Los dejo solos pequeños tortolitos ― Concluyó alejándose para seguir a paso aquella fiesta.

― Gracias King ― Musitó ella con las mejillas ligeramente coloreadas.

El chico miró hacia abajo sonriente. ― No hay de qué, así el hombrecillo tendrá algo de qué hablar ¿no? ― Bromeó.

― Sí… ― Luego giró la mirada. ― Pero no podemos estar así para siempre así que… ―

― A mí no me molesta Amy ― Interrumpió él un tanto coqueto.

Ella abrió su boca, y sonrió de lado. ― ¿Ahora se te pegan los chistes de Nossan? ― Le acusó.

― Uy, ni cuenta me había dado ― Respondió divertido.

Amy soltó una risita. ― Como sea, iré al baño e intentaré tratar esto ― Declaró empezando a alejarse.

― Yo te acompaño ― Se apresuró a decir.

Ella de detuvo y lo miró con una ceja arqueada. ― Ah… este yo… te esperaré afuera ― Corrigió torpemente.

Amy sonrió y negó. ― Ok, vamos… ―

.

.

En el estacionamiento. Shinnosuke se encontraba caminando de aquí allá mientras silbaba en un inútil intento por pasar el rato.

― ¿Kiriko? Estoy muriendo de hambre ¿Por qué te tardas tanto? ― Cuestionó formando un puchero. Pateó una roca. ― Además hace frío… ― Murmuró.

― ¿Quieres dejar de quejarte? ― Cuestionó ella a lo lejos. ― Yo no te pedí quedarte ¿Lo recuerdas? ―

― Lo sé… pero está muy oscuro y te estás cambiando… alguien podría aprovechar la situación y atacarte ― Relató temeroso.

― Ves demasiadas series policíacas, me recuerdas a Amy y a mi primo ― Respondió.

― Claro, sigue así los que no creen son los primeros en ser atacados ― Debatió. ― ¿Kiriko? ―

― Ya… ya voy… ―

La joven detective finalmente salió del vehículo. Ahora había abandonado aquel vestido roto azul, por uno de color blanco, el cual ataba su cintura con un lazo rojo. Y su cabello atado a una coleta desordenada.

Shinnosuke empezó a babear.

― ¿Y bien? ― Pidió ella extendiendo sus brazos para dar una mejor perspectiva.

―… Estás muy linda ― Fue lo único que salió de la boca de él.

Kiriko se sonrojó al instante. ― Gracias… ― Desarrugó su vestido con desinterés. ― Mmm ¿vamos a la fiesta? ― Sugirió.

El chico finalmente reaccionó. ― Oh, sí claro… vamos ―

Con esto, ambos se encaminaron de regreso a donde el evento se estaba llevando a cabo.

El momento del discurso había llegado.

.

.

― ¡Amy el discurso empezará! ― Alertó Daigo desde afuera del baño.

― ¡Ya voy! ― Exclamó la otra saliendo rápidamente. ― No logré quitar la mancha ― Informó con desilusión.

Daigo sonrió. ― Toma, espero esto te sirva ― Comentó tendiéndole un listón grueso de color rojo. ― Fue el único que pude conseguir… ―

― ¿Dónde…? ―

― Hay un autoservicio a lado y tenían estas cosas ― Respondió.

Amy sonrió. ― Te lo agradezco mucho King ―

― Te ayudo ― Dijo éste al colocarse atrás de ella y amarrarle el listón en la cintura. Las barbas del mismo caían a lo largo cubriendo la molesta mancha. ― Listo, quedó perfecto ―

― Gracias… ― Luego los ojos de ella se ampliaron. ― ¡Ahora corre! ―

Éste asintió y ambos corrieron con fuerza para tomar sus posiciones.

.

.

― ¿Cómo podemos no hablar de la familia; si la familia es lo único que tenemos? ― Interrogó aquella mujer mirando a su público. Tragó duro y prosiguió. ― El lema de mi familia siempre será ese "la familia unida por siempre debe estar" ― Empezó a decir Mako a través del micrófono. ―… Sin importar el pasado… las cosas malas que sucedieron… los chismes… los malentendidos… las pérdidas… Los Shiraishi seguiremos unidos, hasta el final ― Declaró con autoridad y confianza. Tal como si fuera una señal, Mako miró a sus hermanas y se tomaron las manos unas con otras y se sonrieron. ― Crystal Gems fue el sueño altruista de nuestra ya fallecida madre, Kaori Shiraishi ― Remojó sus labios. ―… Un sueño construido por nuestro padre, Arthur Shiraishi ― Ella bajó la vista antes de continuar. ― Que… donde quiera que esté… seguirá siendo nuestro amado padre ― Sus hermanas sabían lo difícil que era para mayor el pronunciar aquello, pero estaban orgullosas y agradecidas de y con ella. Pasó saliva y sonrió. ― Ahora estamos aquí nuevamente de pie, frente al edificio que ha sido golpeado innumerables veces pero que, sin embargo, jamás será derribado; es una promesa que en nombre de nuestros padres; mis hermanas y yo cumpliremos ― Se escucharon aplausos de parte del público presente. Las chicas se soltaron y cada una tomó unas tijeras, preparadas para cortar el listón oficial. Los periodistas se acercaron para poder capturar el momento más de cerca. Las seis se miraron entre sí, se sonrieron y cortaron aquel listón juntas. Nuevos aplausos y vitoreos se hicieron presentes.

― Chicos… ― Musitó Right. Tragó duro. ―… Estoy empezando a dudar acerca de esta misión ― Confesó débilmente.

Los seis estaban sentados en primera fila. Y definitivamente el haber escuchado aquel discurso no les hacía ningún bien en lo absoluto.

Los remordimientos habían comenzado.

― Destrozar esa familia… la misma familia de la que fuimos parte alguna vez ― Agregó Haruto en el mismo tono pensativo.

Marvelous chasqueó la lengua. ― La misma familia que nos dio la espalda ¿recuerdan? ―

― Incluso si fue así… es Arthur con quien debemos tratar, ellas ni siquiera lo sabían ― Dijo Shinnosuke mirando a Marvelous severamente.

― ¿Tan pronto te echarás para atrás? ― Interrogó Marvelous a este último.

― ¿Y tú tan pronto te quedaste sin sentimientos? ― Volvió a pedir Shinnosuke.

Justo cuando Marvelous planeaba volver a debatir algo; Takeru interrumpió. ― ¡Suficiente ustedes dos! ― Declaró molesto. Éstos se encogieron guardando silencio. ― Somos una familia… y como familia vamos a actuar ―

― Saben que estoy con ustedes… ― Comentó Daigo. ―… Pero creo que esto será demasiado. Concuerdo con Right, ya no estoy tan seguro de seguir con esto ― Admitió con un semblante realmente desanimado.

Takeru cerró los ojos por unos instantes. ― Es difícil esta situación… lo comprendo ―

― Hicimos un juramento ¿Acaso olvidaron cómo nos trató Arthur? Fuimos una basura para él ― Volvió Marvelous a debatir.

― Eso fue después de darnos el trabajo y tratarnos como su familia ― Argumentó Right en defensa de aquel hombre.

―… Justo como lo que hacemos ahora… alimentamos los sentimientos de ellas para luego apuñalarlas por la espalda ¿Eso nos hará mejor o peor que Arthur? ― Interrogó Haruto reflexionando ambas situaciones.

― Tenemos emociones realmente encontradas… sucedió demasiado rápido, ahora veo que el acercamiento está jugando duro en nuestra contra ― Declaró Takeru. Los demás lo observaron, esperando el veredicto final. Suspiró pesadamente. ―… Seguiremos cerca de ellas, las ayudaremos a encontrar a Arthur ―

― ¿Trabajar juntos? ― Concluyó Shinnosuke.

Takeru asintió. ― Right lo dijo aquel día; tres de ellas no confían en él… si encontramos alguna pista, algún detalle que nos lleve a aquel día… podemos dar con él y exigirle respuestas y nuestro correspondiente pago ―

― ¿Crees que sigue vivo? ― Interrogó Daigo alzando una ceja.

― ¿No lo recuerdan? Era muy escurridizo… se me hace muy fácil que lo asesinaran, hay algo más… yo lo sé, lo presiento ― Argumentó Takeru. Luego alzó la vista hacia las Shiraishi y las señaló de forma desapercibida. ―… Sus seis hijas… sería incapaz de dejarlas solas, eso está claro ―

Haruto asintió comprendiendo aquello. ― Es un buen punto ― Apoyó. ― Pero eso nos dice que hay que cuidarnos la espalda ―

― No sólo Arthur estará involucrado… sino que la mafia también ¡maldición! ― Concluyó Marvelous entre dientes.

― Eso nos convierte en un pequeño punto en el mapa "Hermanas Shiraishi" ― Dijo Shinnosuke con algo de preocupación.

―… O quizás nos vuelve en el más importante ― Murmuró Takeru. ― Por ahora seguiremos con esto… hasta donde lleguemos ¿está claro? ―

Los demás asintieron apoyando aquella orden de su mayor.

― ¡Oigan, vengan! ― Exclamaron Ahim, Koyomi y Kagura, haciéndoles señas a los hombres Shiba.

― Hay que recordar el momento ¿cierto? ― Interrogó Amy con emoción, mirando y tirando de Kiriko. Ésta sólo resopló pero también le entusiasmaba la idea.

Mako se acercó quedando frente a ellos, exactamente de Takeru. Juntó sus manos como jarras y alzó una ceja sonriendo. ― ¿Y bien? ¿Qué esperan para unírsenos? ―

Los seis se miraron entre sí. Y un par de segundos después se pusieron de pie y subieron a la plataforma junto a ellas. Los fotógrafos se acomodaron al instante.

― ¿Quién lo diría? Se ven realmente bien juntos ― Musitó una persona que se encontraba a lo lejos, pero muy al pendiente de lo que ocurría. ― Ahora veo el por qué no te molestaba del todo la presencia de ellos… querido tío no estás tan oxidado cómo creí ― Pensó a la par que guardaba sus manos en sus bolsillos y una sonrisa de lado adornaba su rostros.

Cada una se acomodó junto a un Shiba.

Un poco tímidos, Haruto guió a Koyomi de la mano y la colocó a su lado. Ambos a la orilla. En el extremo derecho, con gran emoción y sonrisas, los menores, Right y Kagura posaron. Invadida por la felicidad, Ahim tiró de Marvelous con suavidad y se prepararon a lado de los menores. Junto a Koyomi y Haruto; Daigo y Amy tomaron su puesto, haciendo un signo de paz y sonriendo ampliamente. Del lado contrario, muy a su pesar, Kiriko se colocó junto a Shinnosuke, quien no dejaba de quitarle la mirada de encima.

― ¿Qué ocurre contigo? ― Pidió ella con fastidio.

Shinnosuke negó. ― Nada. Sólo espero que para esto sí sonrías ― Respondió burlón.

Ella en respuesta formó un mohín.

Finalmente y al centro, Takeru, abrazando a Mako por la cintura se posicionaron.

― ¡Ésta sí que es una gran familia! ― Exclamó Kagura con gran emoción.

Takeru sonrió. ― Sí que lo es… ― Respondió por lo bajo.

Mako lo miró sonriendo y al igual que sus hermanas, con un tinte rojizo en sus mejillas.

Los fotógrafos estaban listos. Antes de que el flash los invadiera. Kiriko tomó el brazo de Shinnosuke pegándose más a él sorprendiéndolo, pero lo que lo impactó más fue el hecho de que ella estaba sonriendo. Shinnosuke no desaprovechó la oportunidad y también sonrió de forma amplia.

Todos se veían realmente felices. Incluso Marvelous, mostraba una media sonrisa, pero lo hacía.

De verdad que parecía la familia perfecta; eso a kilómetros se notaba. Aunque en esta noche, sólo lo notaban los invitados y la prensa; pero el día de mañana, el mundo entero lo sabría.

"Al igual que tus amigos significan todo para ti… mis hijas y mi esposa son mi mundo entero"

"La familia está donde las personas que amas están a tu lado… no precisamente tiene que ser de sangre"

"Siempre habrá que priorizar los sentimientos… el mundo en el que estamos es más oscuro de lo que crees, lamento que haya tenido que arrastrarlos a ello… habrá decisiones que tendrás que tomar sin consultar… tendrás que ocultar secretos; creo que cómo líder debes saber perfectamente de lo que hablo ¿no es así?... pero en el fondo, tú sabrás que es por el bien de aquellos a quienes estás defendiendo, de aquellos a quienes de verdad amas"

Aquellos eran los recuerdos que transitaban en la mente de Takeru. Cómo el líder había tenido más contacto con Arthur. Ambos en verdad se habían vuelto verdaderos amigos, compañeros y confidentes.

.

.

EN ALGÚN LUGAR

― Estas fotos son asombrosas, en verdad que esa escuela sirvió ― Comentó con asombro una voz masculina.

― Te dije que lo dejaras en mis manos ― Alegó otra voz masculina, pero más joven.

― No te entusiasmes. Aunque me alegra que llegaras pronto, lo digo enserio ―

― No es nada, la familia unida ¿No? ―

El mayor asintió en respuesta. ― A propósito ¿cómo están Kurando y Sumiko? ―

― Uy, creo que olvidé contarte ese detalle… ―

― ¿Qué cosa? ¿Ahora qué hiciste? ―

― Dejé la casa… mmm hace como un año Jejeje ―

― ¿Por qué demonios omitiste esa información? ¿Estás tarado o qué? ― Le regañó. Pasó una mano por su pelo buscando calmarse. ― ¿Cómo sobrevives? ¿Por qué no me dijiste nada? Sabes bien que yo podría haberte…―

― Lo sé… lo sé… pero ya estoy grandecito para eso, ya no te enfades tanto ― Pidió el menor tratando de no sonar tan "altanero". ―… Lo que menos quiero es provocarles una carga más, especialmente a ellas… yo de verdad las quiero ― Confesó.

El mayor sonrió de lado. ― Es bueno tener aquí… ― Aseguró.

― Bien y ahora… ¿cuál es el plan? ―

― Lo mejor ahora es esperar a Chiaki… debemos mostrarle esto que conseguiste y empezar a armar las piezas que entre ambos van sacando ―

― Parece cómo un buen plan ―

.

.

EN EL COCTEL

― ¡Eres muy bonita y cantas increíble Ahim! ― Exclamó con emoción un pequeño grupo de fans. ― ¿Nos firmas nuestros libros? ― Pidieron esperanzados.

Luego del discurso, las Shiraishi y los Shiba tomaron rumbos por separado.

La Idol que se encontraba en la barra de jugos, sólo pudo sonreír un tanto cansada. A veces sólo quisiera relajarse y observar, pero tal parece que no fue así. ― Por supuesto que sí, pero de uno en uno ¿de acuerdo? ― Pidió amablemente.

Luego de que les firmara, el pequeño grupo se alejó muy feliz. Ahim suspiró y se giró para poder terminar s bebida.

― Hola Ahim ― Saludó una voz tras de ella.

La aludida con mucho pesar giró nuevamente. ― Yuna… qué gusto verte ― Saludó. ― Creí que estabas en América ―

Yuna sonrió y se sentó a su lado en la barra. ― Debes dejar de creer y empezar a ver amiga… Jejeje volví para la presentación del Tokyo Dome, pero no te vi ¿qué te pasó? ―

― En verdad no quisiera hablar de eso, por favor Yuna ―

― Ok, no te incomodaré ― Hizo una seña al mesero y éste le sirvió una piña colada en una fina copa. Teniéndola en su mano, bebió un poco. ― Por cierto… me encontré con Dan en Nueva York, estaba posando para una revista americana ―

Al oír aquel nombre, Ahim bajó la mirada. ― ¿Enserio? ― Cuestionó.

Yuna asintió. ― ¿Hace cuánto que no se hablan? ― Interrogó.

―… Desde que se fue a los Estados Unidos, prometió estar en contacto pero ya no supe más de él, a lo mejor hasta novia tiene ― Asumió con algo de desilusión.

― ¿Tal vez está esperando por ti? ― Sugirió la otra con insinuación.

Ahim negó sonriente. ― Fui muy clara esa vez… mi lugar está aquí, jamás abandonaría a mis hermanas ―

― La misma excusa de siempre ¿Cuándo te deslindarás y serás feliz? ― Ahim soltó unas risitas ante las ocurrencias de su compañera. ― ¡No te rías! ― Le acusó. ― ¿Cómo sabes que Dan no era tú príncipe soñado? ― Pero la chica ya no le prestaba atención. ― ¿Ahim? ― Le llamó.

La aludida, ahora le daba la espalda. Su mano recargada en su mejilla observando con ilusión a aquel hombre. ―… Quizás no necesite un príncipe ― Musitó en respuesta.

Justo cuando ésta iba preguntar qué ocurría. Alguien más se le adelantó.

― ¿Yuna puedes venir? ― Llamó otra femenina voz. ― Oh, Ahim ¡Hola, ha pasado tiempo! ― Exclamó la recién llegada.

― ¡Nao! ¿Cómo has estado? ― Pidió la otra poniéndose de pie para abrazarla.

― Bastante bien… Jejeje ― Se separaron. ― ¿Quién diría que nos encontraríamos? ― Bromeó. ― Acabo de regresar de mi descanso en Tailandia, y me encontré con Yuna en el aeropuerto ―

― ¿Pero cómo fue qué…? ― Intentó decir Ahim.

― Bonito reencuentro ¿Eh? ― Canturreó una tercera voz.

― ¡Luka-san! ¿Ha sido obra tuya? ― Dedujo la Shiraishi.

La mencionada que venía en un vestido largo sencillo de color amarillo, se acercó sonriente al trío de chicas. ― Por supuesto, todo fue perfectamente planeado, el trío del momento reunido de nuevo ¿No es fantástico? Aunque debo decir, me costó mucho dinero traerlas. Yuna, Nao, me deben todo el traslado ¿Oyeron? ― Sentenció con algo de seriedad.

― ¡Luka-san! ― Reprimió Ahim nuevamente.

― ¿Qué? ¿Acaso no estás feliz? ― Interrogó la otra con escepticismo.

― Sí, claro que lo estoy… pero es que todo es tan sorpresivo ¿qué dirá la disquera? Ya sabes lo quisquillosa que es, ellas podrían estar en problemas ― Señaló con preocupación.

Luka sonrió. ― Todo estará bien, de eso no te preocupes ― Animó. ― Además, ¿por qué no aprovechan y realizan un show? ―

― ¿Ahora mismo? ― Preguntó Nao con cierta emoción.

― ¡Sería genial! ― Exclamó Yuna juntando sus manos. ― ¿Qué dices Ahim? ― Interrogó mirando a la aludida con ojos brillantes.

La chica meditó. Un par de segundos después sonrió. ― ¡Ok, hagámoslo! ―

.

.

― Creí que tenías hambre, mmm me corrijo, me dijiste que estabas "muriendo de hambre" ― Comentó Kiriko observando a Shinnosuke por encima de su hombro.

― Sí, eso dije ― Aceptó él un tanto distraído.

― ¿Entonces qué haces siguiéndome? ― Interrogó girándose por completo. ―La misión terminó, podemos seguir cada quien por su lado ¿No? ―

― Creí que podíamos seguir juntos un rato más… trabajamos muy bien en equipo, y lo que sucedió allá atrás lo demuestra ¿por qué no podemos ser amigos? ― Interrogó un tanto dolido.

― No hagas eso ¿quieres? ― Pidió ella rodando los ojos. ― Está bien, podemos pretender que seguimos estando juntos… pero sólo por esta noche ¿quedó claro? ― Advirtió señalándolo.

Él alzó sus manos. ― Ok, entendí ―

Ambos siguieron caminando hasta que llegaron a la barra de comidas. Cada uno tomó una bandeja y se sirvió lo que quiso. Después tomaron asiento uno a lado del otro.

Shinnosuke juntó sus palmas. ― ¡Itadakimasu! ― Exclamó sonriente. Luego de irguió con la intención de probar el primer bocado, pero al hacerlo, una punzada le obligó a emitir una mueca de dolor.

― ¿Te encuentras bien? ― Cuestionó Kiriko con preocupación al notar aquella expresión.

Instintivamente éste se llevó una mano al pecho. ― Sí… es sólo que sentí un leve ardor, quizás no sea nada ― Mintió. Pues había recordado aquella caída en la que con tal de protegerla a ella, un par de vidrios se incrustaron en su pecho. Y ahora, estaba sufriendo por ello.

― ¿Seguro? ― Insistió ella no muy convencida.

― Muy seguro ― Respondió. ― Por favor, sólo comamos ― El chico volvió a tomar los palillos pero nuevamente al erguirse el dolor lo atacó, soltó los palillos y un leve grito de dolor.

― ¡Shinnosuke! ― Exclamó ella parándose a su lado rápidamente. ― En definitiva no estás bien ― Concluyó al observar su pecho. ― ¡Estás sangrando! ― Alertó. Aquella camisa blanca, comenzaba a cambiar de color.

― Oh, vaya… se ve peor de lo que creí ― Musitó él débilmente.

― ¿Te parece gracioso? ― Regañó ella. ― ¿Por qué no me dijiste nada? ― Cuestionó mirándolo a los ojos. Él bajó la mirada. ―… Fue cuando caímos del edificio… cuando me atrapaste ¿no es así? ― Dedujo entre dientes. ― ¡Shinnosuke! ― Gritó empujándolo ligeramente.

― ¡Está bien, ya! ¡Deja de tratarme así! ¿Quieres? ― Admitió alzando la voz y poniéndose de pie al instante. ― Sí me lastimé o no, no fue tu culpa… fue mi decisión recibir el peso final de la caída―

Ella mordió su labio por dentro. Tomó su mano y tiró de él. ― ¡Vienes conmigo ahora mismo! ― Exclamó alejándolo de la barra.

― ¿A dónde me llevas? ―

― ¿A dónde más? Enfrente hay una clínica, te llevaré ahí a que te curen ― Respondió.

.

.

― En verdad me alegra que Crystal Gems estuviera listo para la presentación ― Comentó Kagura con una sonrisa.

Ella y Right recorrían aquel gran y lujoso lugar. Disfrutando de la vista y de la compañía del otro.

― ¿Vienes seguid aquí? ― Interrogó el chico de cabello rojizo.

Kagura negó. ― Quizás cuando era más pequeña… pero no lo recuerdo con claridad ― Confesó, empezando a trazar una línea imaginaria en la pared.

― ¿Cómo es eso? ― Pidió Right siguiéndola de cerca.

Kagura suspiró. ― Por extraño que parezca, no recuerdo mucho de mi niñez… mucho menos algún momento con mis padres ― Detuvo lo que estaba haciendo y se sentó en el suelo. ―… Por más que veo fotos, no sé por qué no puedo recordar ― Right se sentó a su lado. ― Lo he hablado con mis hermanas… hemos ido al doctor, pero no hay explicación alguna ―

― Yo… lo siento mucho Kagura ― Musitó él. Suspiró. ― Yo tuve que abandonar mi hogar cuando cumplí 12 años ― Informó.

Ella lo miró sorprendida. ― ¿Por qué? ―

Right estiró sus piernas para acomodarse mejor y miró hacia el frente. ―… El pueblo donde vivía era invadido por la guerra del Estado Capital, así que iban y reclutaban a los hombres ― Empezó a relatar. ―… Con el tiempo fueron los adultos… después a los adolescentes y a los niños, entre los cuales iba yo ―

Kagura enroscó sus rodillas y se acercó más al chico. ― ¿Qué fue lo que hiciste? ― Interrogó por lo bajo. Tomó su mano. ― ¿Por qué no me lo dijiste? ―

El chico sonrió. ― Intento olvidar esa parte de mi vida ― Confesó. Resopló y volvió a la historia. ―… De pronto un día todo mejoró cuando la oportunidad de huir del ejército se presentó y me encontré con mis primos ― Cambio esa última parte, puesto que no podía contarle la verdad de cómo en medio de una misión suicida él fue rescatado por Takeru y los demás. Eso dejaría al descubierto muchas cosas.

― Debiste haber sufrido mucho ¿no es así? ― Pidió Kagura por lo bajo. Right asintió. ― Fue por eso que dijiste que si se te presentaba la posibilidad salvarías a quien estuviera en problemas, para que no sufrieran igual que tú ― Comentó reflexionando aquel recuerdo. ― Por eso me salvaste aquel día… ¿verdad? ―

Right sonrió tímidamente. ― Exactamente… ― Luego se puso de pie. ― Hay situaciones en las que ruegas por ayuda, porque alguien venga y te salve… pero pareciera que nadie te quisiera escuchar y te dan la espalda ― Kagura también se puso de pie y lo miró. ― Por más que quisiera no soy capaz de actuar de esa manera tan… tan egoísta, simplemente no va conmigo ―Admitió de forma tranquila. ― Es por eso que me alegra haberme cruzado con Takeru y los demás… son mi familia y sé que no me darán la espalda ―

Kagura sonrió y asintió al escucharlo hablar de esa manera. ― Sé a lo que te refieres; hay diferentes tipos de familia, pero sé que si estoy en problemas, mis hermanas estarán ahí para pelear a mi lado y defenderme ―

― Y ahora también me tienes a mí ― Agregó Right sonriendo ampliamente.

La menor sonrió de igual forma y le tendió su mano, éste no tardó en tomarla. ― Creo que a partir de ahora las Shiraishi y los Shiba se tienen los unos a los otros ¿no crees? ―

El chico recordó las palabras de su líder. Apretó la mano de ella. ― Exactamente… es así ―

Dicho esto, ambos empezaron a reír y a bromear. Un par de minutos después salieron a dónde la fiesta seguía en su máximo esplendor.

.

.

Desde el discurso; Takeru y Mako no se habían separado.

― Ya te ves más calmada ― Comentó él tendiéndole una copa de ponche.

Mako sonrió ante el gesto. Sorbió un poco. ― Bueno… creo que logré mi objetivo, supongo que tenías razón y sólo tenía que dejar que las cosas fluyeran ―

Takeru usó su mano libre para abrazarla por los hombros.― Lo hiciste muy bien allá arriba, tuviste un gran valor ―

― Gracias… ― Bajó un poco la mirada. ― Fuera de lo que pasó… él sigue siendo mi padre, y el de mis hermanas ― Negó y alzó la vista. ―… Pero no es fácil perdonar ¿me entiendes? ― Takeru sintió que podía oír su duro tragar. ― Todo lo que hago es por y para mis hermanas ¿Qué clase de persona abandona así a su familia? ― Suspiró y se alejó lentamente de él. ― Simplemente un día despiertas y ves a tu padre en las noticias y en los afiches de "buscado" por todo el continente ― Takeru la escuchaba atento. Ella sollozó por lo bajo y eso sólo lo preocupó. ―… A veces quisiera ser más como mi mamá… ella incluso en sus últimos momentos creía en él ― Apretó sus puños. ― Aun así yo no me creo capaz de perdonarlo… simplemente no puedo ― Murmuró entre dientes. Rápidamente frotó sus ojos evitando que las lágrimas escurrieran.

Takeru se acercó lentamente y puso su mano encima del hombro de ella. ― No puedes obligarte a sentir algo que no quieras ― Comentó. Ella se giró para verlo. ―… Pero algún día simplemente tendrás que dejar de esconderte y enfrentarlo ― Aconsejó de forma seria.

― La mafia también está de trasfondo ― Dijo ella de la misma forma seria. ― Si quiero respuestas, hay que ir donde ellos ― Opinó con determinación.

Los ojos de Takeru se abrieron como platos ante aquella declaración tan abierta por parte de ella. Era sorprendente. ― ¿Y si era de lo que tu padre intentaba protegerlas? ―

En ese instante Mako recordó aquella pelea en el sótano donde se encontraba su abuelo paterno y aquel grupo de sujetos armados. ― ¿Y sí algún día heredaría ese imperio mafioso? ― Pidió.

El Shiba sonrió de lado. ― ¿De verdad te meterás a la boca del lobo? ―

― ¿Y por qué no? ― Pidió ella. Bebió el resto de su ponche y se cruzó de lado. ― Hay que tomar esa oportunidad… hay que correr el riego ―

― Y esas palabras en verdad que me agradan viniendo de ti ― Elogió él.

― ¿Te quedarás? ―

― Hasta la pregunta ofende… yo te lo prometí, y no te alejarás tan fácil de mí Mako Shiraishi ― Bromeó un tanto seductor.

Ella sonrió. ― No lo preferiría de otro modo ―

Ambos ya estaban acercándose y esas miradas denotaban dos cosas determinación y pasión. Estaban a punto de juntar sus labios, cuando el teléfono de Takeru timbró. Éste gruñó al no poder concretar su "tarea" y Mako soltó una risita. Aun así con mucho pesar contestó.

― ¿Qué sucede Shinnosuke? Más vale que sea importante ― Ordenó a través de la bocina.

― Ah, Takeru-san necesito decirle algo ―

Esa voz femenina extrañó al mayor Shiba. ― ¿Kiriko? ― Llamó confundido. Eso alertó a Mako quien se acercó para tratar de oír. ― ¿Por qué tienes el celular de Shin? ― Interrogó. ― ¿Acaso ya no están en el coctel? ― Ella respondió. ― ¿En la clínica del frente? ¿Por qué están ahí? Muy bien, bien, estaré ahí ahora mismo. Gracias… Adiós ― Y dicho esto la llamada se cortó.

― ¿Qué sucedió? ― Pidió Mako al instante.

Takeru la miró. ― No le entendí muy bien, creo que Shinnosuke quedó herido y ambos están en la clínica del frente ― Explicó algo nervioso. ― Será mejor que vaya ―

― Te acompaño ―

― No… por favor, dijo que no era tan grave, tú quédate aquí y atiende a tus invitados. Si algo peor surge, yo te hablo ¿está bien? ―

Por mucho que quisiera debatir, no le quedó más opción que aceptar. ― Muy bien… ten cuidado ―

Él asintió. Besó la frente de ella y se alejó con rapidez.

.

.

EN LA CLÍNICA

― ¿Por qué eres tan cruel conmigo Kiriko? ― pidió Shinnosuke formando un mohín, mientras una enfermera le quitaba los restos de cristal del pecho.

Kiriko estaba algo retirada, sentada mientras leía una revista. ― Cruel hubiera sido dejarte morir, idiota ― Se defendió.

― Aun así no tenías que gritarme ¡Auch! ― Se quejó al sentir un pequeño piquete.

― Lo siento ― Dijo la enfermera. ― Ya terminé… ahora iré por vendas nuevas para que no se infecte ¿está bien? ― El hombre asintió y la mujer se retiró.

― Sólo quería protegerte ― Murmuró Shinnosuke.

Kiriko bajó la revista y se puso de pie. ― Creí haber sido clara contigo, no quiero que me salves si no te lo pido ―

― Eso hacen los compañeros ¿no? Nos cuidamos la espalda mutuamente ― Debatió él.

La Shiraishi bajó la vista.― No volveré a perder un compañero…Te dije lo de Hayase-san, pensé que lo habías comprendido ― Le reprimió alzando la voz.

Y el Shiba no se quedó atrás. ― ¡Basta Kiriko, yo no soy Hayase! ― Le gritó. Y de inmediato se arrepintió. ― Kiriko perdona… yo… no quise decir eso ―

Pero Kiriko lo miró y sólo asintió. ― Tienes razón no lo eres… discúlpame ―

Justo antes de que Shinnosuke dijera algo más. Takeru apareció.

― ¿Shinnosuke, cómo estás? ― Interrogó sin rodeos.

El aludido lo miró sonriendo. ― Estoy bien… es sólo que la herida que me hice se abrió y empezó a sangrar. Ya sólo la vendarán ―

Takeru suspiró aliviado. ― Menos mal… me preocupaba que fuera algo peor ― Volteó hacia atrás. ― Te agradezco el haberme avisado Kiriko ―

Ella hizo una reverencia. ― Es lo que hacen los compañeros ― Respondió seria.

Takeru asintió. Pero Shinnosuke sintió aquel tono de voz como un témpano de hielo y estaba claro que había sido su culpa.

.

.

― Mako, preciosa. Ese ha sido el mejor discurso de todos, me alegra ver que tus hermanas y tú estén saliendo adelante ― Comentó Ren llegando a lado de la mayor Shiraishi con una sonrisa de lado en su rostro.

Mako lo miró por breves segundos. ― Gracias Ren, no creí que vinieras ― Agregó seria.

El hombre a su lado resintió aquello. ― Oh, bueno no iba a desperdiciar este oportunidad, te agradezco el haberme invitado ― Hizo una reverencia rápida.

Mako bebió de su copa y habló. ― Aunque aún no te perdono por lo sucedido ― Declaró. ―… Eres mi mejor amigo de la Universidad, siempre me apoyaste y es algo que no olvidaré… fue por ello que te di el trabajo como mi ejecutivo de confianza, fue una forma de pagarte ― Argumentó mirándolo finalmente a la cara.

Ren sonrió. ― Y es algo que siempre te agradeceré Mako ― Tomó su mano y besó la parte de arriba de la misma. La Shiraishi sintió una sensación para nada agradable. Así que la retiró de inmediato. ― Lo siento… ¿te asusté? ―

Ella empezó a tronar sus dedos. ― No, está bien… no te preocupes, creo que aún sigo estresada ―

― Pues ¿qué tal si bailamos? Ya sabes, para que te calmes un poco ―

― Bueno yo… ―

― Regresé ― Anunció una tercera voz.

Mako se giró sonriente. ― Oh, Takeru ¿cómo está todo? ¿Shinnosuke está bien? ― Preguntó.

Takeru acomodó su traje. ― Lo está, sólo fue una herida superficial. De hecho se quedó con Kiriko, están por aquí cerca ― Anunció un tanto relajado. Luego giró la mirada, topándose con la del segundo hombre. ― Oh, Ren ¿qué haces aquí? No te había visto ― Saludó con descaro.

Ren apretó sus dientes. ― No. ¿Qué haces tú aquí? ¿Acaso es un chiste? ―

― No lo es Ren. Esta noche Takeru es mi pareja ― Confesó Mako sin rodeos.

Los ojos del Yamaki se abrieron como platos. ― ¿Cómo puede ser…? ―

Mako suspiró. ― Ren escucha, yo… ―

― ¿Mako, puedes venir un momento? ―

La aludida se giró. ― ¿Qué sucede Luka? ―

― Necesito que vengas y verifiques la presentación ― Informó la chica de amarillo.

― ¿Presentación? ―

― ¡Sólo sígueme! ― Exclamó la otra tirando del brazo de la magnate. Ésta ya no dijo nada, sólo se dejó guiar.

Los dos hombres quedaron solos, en medio de un incómodo silencio. Eso hasta que Takeru empezó a sonreír.

― Sigue riéndote… no te durará mucho ― Escupió Ren.

Takeru rodó los ojos. ― ¿Disculpa? ― Repitió.

― Ya me oíste ― Recalcó el otro.

Ambos se giraron para quedar cara a cara.

― Esa fachada, ese puesto y ese traje barato no te durará mucho Shiba―

― ¿Tú crees? ― Cuestionó Takeru alzando una ceja. ― Porque por lo que veo me está funcionando bastante bien ― Alegó burlón.

Ren formó una mueca. ― Yo sé que escondes algo Shiba… algo muy malo ―

Takeru entrecerró los ojos. ― ¿No estarás hablando de ti Yamaki? ― Interrogó. ― No te hagas el inocente conmigo, tengo más ojos en ti de lo que crees ―

El Yamaki sonrió de lado. ― Me desharé de tus ojos Shiba… tan sólo pregúntate ¿al final quién crees que sufrirá más? ― Interrogó con un cierto tono que a Takeru empezaba a molestarle. ― Tienes cinco puntos débiles… hay mucho por dónde atacarte ― Agregó.

Takeru comprendió completamente el trasfondo de aquellas palabras. Frunció el ceño. ― No te metas con ellos Ren… porque no duraré en matarte… eso te lo juro ―

― ¿Me estás amenazando? ―

― Tómalo como quieras ― Respondió. Luego se acercó a él empezando a picar su pecho, haciéndolo retroceder. ―… De aquí en adelante… si algo le pasa a cualquiera, ya sean a mis primos… a las Shiraishi o a Mako. Tú, sabandija rastrera… serás el primero al que buscaré y asesinaré… con mis propias manos ― Sentenció de manera frívola y tranquila a la vez.

El Shiba pensaba alejarse. Pero Ren habló nuevamente. ― ¿Ahora también defenderás a las Shiraishi? ―

― La familia unida por siempre debe estar… ― Concluyó éste con una media sonrisa para después alejarse de forma lenta.

Los ojos de Ren se ampliaron. ― ¿Qué demonios…? ― Masculló sorprendido. ― Éste suena igual a Chiaki… malditos ― Abrió su boca con asombro, luego de meditar sus propias palabras. ― ¿Será que Takeru me envió aquella carta de amenaza? ― Pensó mortificado. Negó. ― No, no poder ser, las iniciales de la firma eran SSG… ¿Quién puede ser? ¿Acaso hay tres detrás de mí? ― Frunció el ceño y soltó un bufido. ― Esto no se quedará así… ya me las pagarán todos… ― Sentenció para después irse de ahí a grandes zancadas.

.

.

― ¡Oye! ―

Ahim dio u pequeño salto. Se giró. ― Ow, Marvelous-san, eres tú… me asustaste ― Comentó un tanto aliviada.

Él se cruzó de brazos. ― Parece tu única expresión hacia mí ― Declaró.

― De verdad lo siento… supongo que aún no me acostumbro ― Confesó bajando la mirada. Suspiró y llevo su mano a su oído para acomodar sus auriculares de color rosado.

― ¿Qué haces? ― Cuestionó él con cierto interés.

Ella lo miró. ― Oh, lo que pasa es que una compañeras volvieron de su viaje y quieren que hagamos una presentación musical ― Explicó.

― No te oyes muy emocionada ― Alegó él buscando la mirada femenina.

Ella negó intentando sonreír. ― Sí lo estoy ― Aseguró. ― Es sólo que me siento algo cansada...y después de lo del Tokyo Dome, no sé si estará bien que me vean los reporteros ― Agregó jugueteando con sus manos.

Marvelous se cruzó de brazos. ― No debería importarte lo que digan esos idiotas… tú eres la famosa ¿No es así? ―

Ella rio. ― Ojalá fuera así de fácil como dices Marvelous-san ―

― ¿Por qué dices eso? ―

Ella remojo sus labios y se sentó e uno de los escalones del escenario. Él la imitó, sentándose a su lado. ―… Ser famoso no es realmente obtener todo lo que quieras, quizás lo tengas pero es gracias al dinero… pero al ser una figura pública, tu actuar deja mucho de qué hablar ¿entiendes?―

― Pero si conservas tu propia esencia ¿Qué ha de importar? ― Interrogó él aun sin comprender completamente la situación de ella. ―… No te puedes quedar atrapada en la rutina ― Agregó, justo antes de que ella volviera a hablar. ― A veces sólo tienes que salir y correr libre ―

― ¿Has vivido algo similar Marvelous-san? ― Se atrevió a preguntar la Shiraishi.

― Si… ― Fue su respuesta inmediata. ―… No soy la mejor persona… he… he cometido demasiados errores que… ahora inútilmente trato de remediar ― Explicó, dejando escapar una risa irónica en la última frase.

FLASHBACK

"¡Se fue por aquí! ¡De prisa atrápenlo antes de que cruce la frontera!"

Al escuchar aquello. Marvelous apretó el paso y corrió lo más rápido que pudo.

"Bola de imbéciles jamás me atraparan" Murmuró éste victorioso. De pronto una detonación lo alertó. Dio un grito de dolor, y bajó la mirada, su pierna estaba sangrando. "¡Maldición!" Masculló.

"¡No tienes a donde huir Capitán! "¡Ríndete!"

"No se las pondré fácil" Se dijo así mismo, al ponerse de pie y empezar a disparar tratando de ser certero con aquellos ataques.

Los soldados empezaron a cubrirse y a contra atacar. Le costó trabajo, pero cojeando logró llegar al muelle. Su barco lo esperaba.

"Su nave, mi Capitán" Anunció un hombre algo mayor.

"Gracias Wiz… te lo compensaré en algún momento"

El hombre sonrió y negó. "¡Sólo vete!"

Marvelous subió al barco y la puso a toda marcha, debía ser más rápido que esos guardias. Antes de desaparecer en la oscuridad de la noche, pudo escuchar otra detonación.

Cerró los ojos y puños, tratando de contener su fuerza. "Wiz…" Masculló con dolor. Sabía que aquel sonido, había significado su exterminio.

Negó y se colocó frente al timón. Era momento de pensar su siguiente objetivo.

FIN DEL FLASHBACK

Ahim negó mirándolo. ― No es inútil… ― Aseguró. Él la miró volviendo a la realidad. ―… Sí de verdad estás buscando un cambio lo lograrás ― Luego formó una mueca. ― Sin embargo, hay veces que toma más tiempo del que piensas, sólo debes seguir tratando ―

― Intentar reparar las cosas sólo logra más daño… prefiero alejarme ― Confesó.

― No es una buena forma de vivir, además tienes a tus primos… a mis hermanas y si quieres… también me tienes a mí ― Argumentó ella sonriendo ampliamente.

Él quedó perdido en aquellos ojos azabaches.

Aquella mirada infantil que le incomodaba hasta cierto punto y que le hacía sentirse extrañamente feliz.

Iba a decir algo más, pero otra voz los interrumpió.

― ¡Ahim, ya es hora! ―

La aludida se giró. ― Claro, ya voy Luka-san ― La otra asintió y se alejó. Ahim se volvió hacia Marvelous. ― Yo… ―

― Adelante… ve ― Indicó tranquilamente. ― Yo me sentaré por ahí cerca ― Agregó.

― Gracias… ― La chica hizo una reverencia y se alejó.

Él se quedó ahí viéndola alejarse. Cuando ya no la divisaba, respiró hondo y se puso de pie para irse.

.

.

― Sólo falta revisar el equipo de sonido, Yuna, Nao y Ahim ya están listas ― Anunció Luka encaminando a Mako a la parte trasera de la tarima del escenario. ― ¿Qué estás haciendo tú aquí? ― Interrogó sorprendida mientras señalaba hacia abajo a un hombrecillo de cabello rizado rubio.

Al oír aquella voz, el chico tembló. ― Oh… es bueno verte de nuevo Luka ― Comentó nervioso.

La aludida rodó los ojos y se cruzó de brazos. ― Ha pasado un tiempo Hakase… ― Musitó. ― Pero no recuerdo haberte llamado para que realizaras tu servicio técnico aquí ―

El chico sonrió. ― Lo sé, pero el técnico en jefe me llamó pidiendo que lo reemplazara ― Se puso de pie y acomodó su bata blanca. ― Además esto ya está listo, así que no tendrás que verme por mucho más tiempo ― Comentó, empezando a enrollar algunos cables.

Luka bufó. ― De acuerdo ―

― Ya llegué, Nao y Yuna esperan el llamado ― Comentó Ahim. ― ¿Qué paso? ― Pidió, notando aquel ambiente tenso. Su hermana mayor le hizo una seña con la mirada. Ésta se guió y observó al chico presente. ― Oh, Hakase-san Qué gusto verte por aquí ¿Cómo has estado?―

― Bastante bien Ahim, gracias ―

Luka balbuceó aquellas palabras en señal de burla. ― Bumtante ben Ahim, grapsias ―

― ¡Luka! ― Regañó Mako dándole un codazo.

Interrumpió. ― Está bien, será mejor que me vaya ― Sugirió el ingeniero, tomando su maletín.

― Hay no, ¡quédate por favor! ― Rogó Ahim tomando las manos de él. ― Al menos hasta que el coctel termine, ¿sí Hakase-san? ―

― ¡Ahim, no! ¡No lo necesitamos! ― Reclamó la chica de amarillo. ― Yo puedo manejar esa estúpida computadora, deja que se vaya ―

Ahim negó. ― Tú hiciste esto sin consultarme, ahora yo quiero que Hakase-san se quede y disfrute de la fiesta, te guste o no ― Respondió al momento de cruzarse de brazos.

Luka formó un mohín. ― ¡Ash, está bien! ― Accedió derrotada.

Hakase sonrió. ― Se los agradezco ―

― Tú vienes conmigo ― Indicó la castaña tirando de la oreja de éste.

― ¡Auch, Luka, eso duele! ¡Luka! ― Exclamó mientras era jalado hasta la barra técnica del escenario.

Las hermanas Shiraishi rieron y se miraron. ― En definitiva se gustan ― Comentó Mako mientras negaba con diversión.

― Sí, lo sé ― Apoyó la menor del mismo modo. ― ¿Nos presentarías? ― Cuestionó mirándola.

Mako sonrió y colocó su mano en el hombro de ella. ― Claro que sí ―

Las luces y el fuerte sonido anunciaron que un nuevo evento ocurría. Así que todos se pusieron atentos y volvieron a tomar sus asientos.

― Después de muchos años, mi hermana Ahim ha recibido la visita de un par de personas ― Empezó a decir Mako a través del micrófono. ― Yuna, Nao y Ahim están listas para brillar juntas nuevamente esta noche ¡recíbanlas con un fuerte aplauso! ― Exclamó al momento de hacer esa misma acción y alejarse para poder disfrutar.

El público ante la indicación aplaudió y empezó a gritar de forma frenética. Las luces apuntaban a la enorme cortina roja.

― ¿Están listos para el show? ―

Todos volvieron a gritar emocionados. Y la cortina desapareció revelando a las tres chicas.

N/A: Como sólo tengo repertorio k-pop usaremos ese. Yo y mi lógica, personajes japoneses cantando temas coreanos. Sólo suceden aquí amigos. Si gustan pueden escucharlos mientras leen. 1.- Red Velvet-Happiness 2.- Miss A-Only You 3.- TaeTiSeo-Holler 4.- GFriend-Me Gustas Tú 5.- Keke Palmer-Me and You Against The World (Ahim solo).

Ésta última estaba provocando un gran impacto en Marvelous. Y el estar sentado hasta el frente, casi junto a esa niña no le hacía para nada ningún bien. La Shiraishi no dejaba de mirarle ni de sonreírle mientras cantaba, era como si con eso, ella quisiera demostrarle algo. En ese momento el gran "Capitán" sentía que su corbata y el saco le estorbaban. Estaba sudando. Esa niña estaba logrando un gran impacto en él, y por más que quisiera ya no podía ocultarlo.

.

.

Al regresar de la clínica, Shinnosuke y Kiriko se posicionaron en las filas traseras para disfrutar del espectáculo.

― Tu hermana canta muy bien ―

Kiriko guiada por la música movía sus pies. ― Gracias… es un don que pocas tenemos ― Comentó por la bajo.

― Ya veo… ― Después éste se puso de pie con algo de dificultad.

― ¿Qué haces? ― Pidió Kiriko alarmada parándose.

― Quedé todo atrofiado… pero ¿aceptarías bailar conmigo? ―Pidió Shinnosuke de forma amable y tranquila.

Kiriko lo miró por encima. ― Te dije que no soy buena bailarina ―

Shinnosuke tomó su mano. ― Son movimientos lentos ¿qué puede pasar? ― Interrogó divertido, dirigiéndose junto con ella a la pista de baile. ― ¿Qué dices? ―

― Ya estoy aquí ¿no? Y no me dejarás en paz hasta que lo haga… ―

―… Suena cruel viniendo de ti ― Comentó entrecerrando los ojos. Luego sonrió de forma divertida. ― Pero tienes razón ― Admitió.

Ella bufó y no le quedó otra opción más que aceptar. ― Está bien… ―

Kiriko echó sus brazos encima de los hombros de él. Shinnosuke sujetó con delicadeza la cintura de ella. Ambos empezaron a balancearse lentamente de un lado a otro. Él la observaba, mientras que ésta no tenía el valor de hacerlo.

Él sonrió. ― Te dije que era fácil ― Susurró.

Los labios de ella se curvearon. Giró la mirada hacia la de él. ― Cierto… ― Musitó por la bajo, antes de dejar caer su cabeza en el pecho, en la parte cercana a su corazón. Necesitaba escuchar sus latidos una vez más.

― ¿Kiriko…? ― Le llamó suavemente.

― ¿Mmm? ― Emitió ella. ―… Descuida sólo estoy algo cansada, No te molesta ¿verdad? ―

Él sonrió. ―… En lo absoluto ―

― Lamento haberte gritado allá atrás, no era mi intención es sólo que… ― Intentó decir, pero su voz estaba ligeramente apagada por el pecho de él.

Shinnosuke sobó su cabello. ― Está bien… yo me siento igual ― Suspiró. ― Sólo deja de pensar en ello por ahora ― Le indicó.

― Me parece bien… ― Murmuró. ― No quiero perderte… No cómo pasó con Hayase-san… No lo soportaría ― Pensó ella, mientras cerraba los ojos y disfrutaba aquel tacto y suave movimiento a la par de la música.

Cómo si hubiera leído su mente; Shinnosuke ofreció más agarre en la cintura de su pareja. Cerró los ojos y se dejó guiar. ― Permaneceremos juntos Kiriko… te lo prometo

Del otro lado de la pista, algo alocados Amy, Kagura, Right y Daigo hacían movimientos rápidos, fingiendo que en verdad bailaban. No dejaban de reír y de dar vueltas mientras se tomaban de las manos. Parecían unos niños en pleno juego en el parque.

En movimientos un poco más coordinados, Koyomi y Haruto disfrutaban de aquella pista de baile. Creando su propia coreografía. No apartaban sus miradas entre sí y tampoco dejaban de sonreírse de forma cálida.

Y quienes estaban igual que la pareja de detectives, eran Takeru y Mako. Sus cuerpos casi unidos al del otro al igual que sus rostros. La melodía lenta, era la excusa perfecta para que ambos tomaran aquella posición. Era realmente perfecto.

Tras bambalinas, Ahim intentaba animar a Luka y Hakase dándoles pequeños empujones para que se unieran y siguieran el ritmo. Yuna y Nao también se unieron trayendo consigo a Marvelous, casi casi a rastras. Guiada por Hakase, la Shiraishi dio un par de vueltas y terminó desviándose chocando con el pecho del Shiba. Ambos enrojecieron al instante. Pero no se apartaron. Como venganza, Luka le dio un zape al ingeniero por su torpeza. El grito de él provocó que Marvelous y Ahim se separaran, ante las risitas de las otras dos idol.

Y así por un par de horas, después de la presentación de Ahim, Yuna y Nao, la ambientación de la fiesta estuvo a cargo de un DJ. El resto de la noche pasó realmente calmada.

.

.

La fiesta finalmente se estaba calmando. Los invitados empezaban a irse y la música ya era más lenta y pausada. Mako, acompañada de Takeru se despedía de los invitados y de los reporteros. Right, Kagura, Daigo y Amy empezaron a ayudar recogiendo la basura del lugar. Marvelous, Ahim y Luka ayudaban al chico Hakase a recoger el equipo técnico. A lo lejos, Shinnosuke y Kiriko vigilaban que el estacionamiento se vaciara de forma ordenada. Y que las personas no manejaran en estado de ebriedad.

Ya era poco más de la una de la mañana. El coctel había terminado.

― ¿Koyomi? ― Llamó Haruto por lo bajo.

La chica estaba a su lado, en aquella fila de asientos. Ésta empezaba a cabecear. ― ¿Qué sucede? ― Musitó débilmente.

Él se acercó un poco más. ― Quizás sea hora de ir a dormir ― Sugirió.

Ella frunció el ceño y se enderezó. ― ¡No! Yo… yo estoy bien, te lo prometo Haruto, quedémonos un rato más ¿por favor…? ― Suplicó formando un mohín y entrecerrando sus ojos; para darle el toque "adorable" que necesitaba.

Haruto sonrió de lado. Esta niña era increíble. ― Muy bien, sólo un rato más ― Permitió, tirando ligeramente de ella para que terminara cayendo en su pecho.

― Gracias… ― Fue lo único que dijo al acurrucarse más en el pecho masculino.

Haruto se recargó. Pasó una de sus manos por la espalda de ella y empezó a acariciarla. Cerró los ojos y se permitió descansar unos segundos.

FLASHBACK

"¿Estará bien si descansamos aquí?" Pidió una niña de largo cabello oscuro.

El niño, casi de su misma edad sonrió. "Por supuesto. La arena nunca le ha hecho daño a nadie" Respondió acostándose ahí mismo con sus brazos extendidos.

La niña dudó. Pero al ver a su amigo tan cómodo la obligó a imitarlo. "Wow, de verdad que se siente muy bien"

"Te lo dije" El niño cerró los ojos.

"¡No te duermas!" Exclamó ella entre risas. Lo sacudió hasta que éste abrió los ojos.

"¡Auch! ¡Eso dolió!"

La niña se puso de pie. "¡Atrápame si puedes Haruto!" Gritó empezando a correr por la orilla de aquella playa.

Él no tardó mucho en ponerse de pie y seguirle el paso. "¡Hey, vuelve aquí!"

FIN DEL FLASHBACK

Haruto abrió los ojos de golpe. ― ¿Pero qué…? ― Musitó confundido. Sintió un movimiento a su lado. Era Koyomi que finalmente se había quedado dormida. Él suspiró. ― Un recuerdo… pero ¿por qué ahora? ¿Quién es esa niña?

― ¿Haruto…? ―

El mencionado, inmediatamente bajó la vista hacia la chica en su brazo. Tal parece que no estaba dormida después de todo. ― ¿Qué ocurre Koyomi? ―

Ella se acurró más en él. ― ¿Podemos ir mañana a la playa? ―

― ¿Qué? ¿A la playa…? ― Repitió sin comprender.

Ella sonrió aún con los ojos cerrados y asintió. ― Sí… sólo quiero una experiencia diferente a cuando me encontraste ― Comentó. ― ¿Puedes? Por favor Haruto…― Le rogó.

Él meditó unos segundos. ― ¿Y si su hermana me mata por exponerla? ― Pensó temeroso. ― Pero prometí estar a su lado sin importar qué… ― Bajó la vista y la contempló. Tan tranquila, tan linda, tan misteriosa. Sonrió.―… Está bien, te llevaré a la playa Koyomi ― Declaró.

― Gracias… ― Murmuró entre sueños.

La sonrisa de Haruto se amplió y sólo pudo estrecharla más a su cuerpo.

― ¿Se quedó dormida? ― Interrogó Mako con una sonrisa, irguiéndose levemente hacia a ellos.

Haruto asintió. ― Se agitó un poco… pero ya está mejor ― Informó en un susurro para no despertarla.

― Al menos se divirtió… te agradezco mucho lo que haces por ella Haruto ― Expresó la mayor con sinceridad. ―… Se nota que ya te agarró cariño ―

― Y yo también… ― Aseguró éste de inmediato. ― No es ninguna molestia para mí… lo hago con mucho gusto y cariño, Koyomi es un chica muy especial ―

La mayor Shiraishi se enderezó. ― Tal parece que ya es momento de volver a casa… traeré la camioneta ― Anunció ésta, alejándose.

.

.

El viaje de regreso en aquella mini van fue bastante silencioso. Las chicas estaban profundamente dormidas. A excepción de Mako, quien venía conduciendo, con Takeru como copiloto. Right y Daigo también habían caído ante el cansancio. Shinnosuke, Marvelous y Haruto estaban cabeceando. Pero trataban de mantenerse al margen. Finalmente, media hora después llegaron a la mansión Shiraishi. Takeru se encargó de llevar en sus brazos a Kagura y Amy, hasta sus habitaciones. Ya un tanto despiertos, Shinnosuke, Marvelous y Haruto se hicieron cargo de Kiriko, Ahim y Koyomi respectivamente.

― Les agradezco mucho su ayuda ― Susurró Mako.

― Le agradecemos a usted por invitarnos ― Comentó Shinnosuke.

La Shiraishi sonrió. ― Cuando quieran… ― Alzó la vista observando el reloj de la pared. ― Aunque ya es algo tarde como para que conduzcan… ¿por qué no se quedan aquí está noche? ― Sugirió con tranquilidad.

Los cuatro enmudecieron.

― No quisiéramos causar problemas además… ― Intentó excusar Haruto.

― Por favor, insisto ― Dijo ella. ― Tenemos mantas y sábanas extras… podrían tenderlas aquí en la sala, estoy segura que los seis estarán muy bien ¿qué dicen? ―

Dudaron unos minutos, pero al final Takeru cedió y asintió. ― Está bien, iremos por Daigo y Right ―

Mako sonrió. ― Bien, yo iré por las mantas ―

Cuando se alejó, los otros tres le dieron una mirada de incredulidad a su líder.

― Ya, no me miren así… estoy muy cansado como para discutir ― Sobó sus sienes. ― Sólo vayamos por los pequeñines y durmamos de una buen vez ― Ordenó.

Los demás resoplaron pero terminaron obedeciendo la orden del mayor.

― Buenas noches ― Se despidió Mako con una media sonrisa.

― Buenas noches ― Dijeron el resto de los Shiba que seguían despiertos.

La gran mujer asintió y subió las escaleras encaminándose hacia su habitación.

Los chicos terminaron de acomodar las mantas y sábanas. Sin esperar algo más, Marvelous literalmente se dejó caer y empezó roncar. Haruto y Shinnosuke se sonrieron antes de taparse con las mantas y dormir. Takeru arropó a Daigo y a Right sonriente sobó las cabelleras de ambos y se alejó hacia su propio espacio. Suspiró relajado, después de tanto tiempo sentía una calma increíble en su interior. Se cobijó y se acomodó de lado.

Las cosas han empezado a cambiar… ― Pensó con una sonrisa. Antes de cerrar los ojos y quedarse profundamente dormido.

.

.

AÑO 1985

― ¡Me voy a la escuela! ― Anunció Kaori tomando su mochila y abriendo la puerta principal de su hogar. Sus hermanos se despidieron de ella y le desearon buena suerte.

― La noto algo rara desde anoche ―Musitó Sumiko pensativa.

Kurando rio. ― Quizás sólo sea la edad, no te preocupes tanto ― Bebió de su café. ― Si algo le molesta, ya nos lo dirá ― Aseguró.

Sumiko algo vacilante, sólo pudo asentir.

.

.

Luego de reencontrarse con su viejo amigo de la infancia, Gai Yuki, éste la acompañó de regreso a su casa. Y el ambiente entre ambos era bastante normal y tranquilo. Pero sólo era la fachada que Kaori quería mostrar. A pesar de las insistencias, no le reveló la verdadera razón por la que había estado llorando cuando la encontró.

Pero llegando a casa, su ánimo cayó por los suelos. Sin embargo tampoco habló con sus hermanos al respecto.

Esa había sido una de las peores noches de su existencia.

Se sentía cansada y bastante agobiada con el asunto del beso. De su primer beso. Su primer beso robado por un completo extraño. Tan sólo de volver a pensarlo se le revolvía el estómago y sentía un gran resentimiento hacia el hombre Shiraishi. Sin embargo, por otro lado, su corazón no dejaba de agitarse cada vez que recordaba aquella sensación, de los labios de él sobre los suyos. Siempre había soñado con que su primer beso fuera mágico y especial; aunque si lo pensaban mejor, aquellas dos características eran las mismas que describían aquel contacto.

¡Mou, Kaori deja de pensar en ello! ― Se recriminó. Dándose golpecitos en la cabeza, como señal de castigo y que volviera de la realidad y se bajara de aquella absurda nube.

― Veo que tu rodilla está mejor… ― Comentó una voz masculina de forma seria.

Aquella reconocible voz, provocó que la chica sintiera un escalofrío recorrer su espalda. ― ¿Qué está haciendo usted aquí? ― Cuestionó Kaori entrecerrando los ojos y abrazándose a sí misma.

Si bien era cierto que su rodilla estaba mejor. Anoche su hermana mayor se encargó de curarla y vendarlas para que ésta no se infectará y se cicatrizara pronto.

Por su parte, Arthur sintió aquella voz fría como una puñalada. ― Le hago caso a mi conciencia ― Musitó para sí y era cierto, desde ayer que se llevó aquella escena desagradable de la menor conversando y abrazando a aquel extraño, no se sentía para nada bien. Y menos al recordar cuando la besó y ésta lo abofeteó. Metió sus manos a sus bolsillos tratando de parecer confiado y desinteresado. ―… Necesito hablar contigo Kaori ― Dijo de forma tranquila.

― Y yo necesito que se aleje de mí ¿Qué? ¿Acaso no fui lo suficientemente clara ese día? ― Interrogó empezando a molestarse.

― Toda persona merece una segunda opinión ¿No es así? ― Interrogó él empezando a acercarse a ella.

Kaori rio. ― Le di una segunda oportunidad… estuve así de darle mi confianza ― Debatió, haciendo una seña con sus manos de algo "pequeño". ― ¡Y usted me besó! ― Le acusó.

― ¿Por qué te molesta tanto? ¡Sólo olvídalo y listo! ―

Kaori formó un mohín y explotó. ― ¡Fue mi primer beso grandísimo idiota! ― Gritó. Al darse cuenta de aquello, se tapó la boca y su semblante cambió.

― ¿¡Qué!? ― Exclamó Arthur sin poder creerlo. ― ¿Es… es enserio? ―

Kaori bajó la vista. ― Será mejor que me vaya ― Anunció con rápidez. Pero Arthur reaccionó y tomó la muñeca de ella antes de que llegara más lejos. ― Suéltame ― musitó tirando para liberarse.

― No ― Fue la respuesta rotunda de él.

― ¿Qué más quieres de mí? ― Cuestionó ella mirándolo a la cara. ― Ya te dije lo que querías saber, ahora por favor vete y búrlate de mí todo lo que quieras ―

Arthur la soltó lentamente. ― No me burlaré de ti ― Aseguró.

Ya libre, Kaori retrocedió un par de pasos. ― Claro, como si fuera a creerte eso ― Murmuró sarcástica.

― Lo digo enserio ― Luego éste se arrodilló.

La mirada de Kaori se amplió. ― Pe-pero ¿qué hace? ― Interrogó sorprendida y deseando que la gente no transitara por ahí en estos momentos. ― ¡Póngase de pie o alguien lo verá! ―

Pero Arthur hizo caso omiso a su petición. Ya hincado bajó la vista. ―… Me disculpo profunda y sinceramente Kaori… jamás fue mi intención el hacerte sentir de esa manera… soy el peor ahora lo entiendo, pero no estaré tranquilo hasta obtener tu perdón, así que por favor ¿podrías perdonarme? ―

Quizás este hombre de verdad está arrepentido ― Pensó la chica Tani. Mordió su labio inferior. Deseaba poder salir corriendo de ahí, éste hombre sólo le quitaba su tiempo. Sin embargo, por otro lado, una parte de ella le decía que creyera en él, que estaba siendo honesto, que buscara en su corazón y que le regalara otra oportunidad. ― Debo estar loca ― Se dijo, al momento que se agachaba frente al hombre y lo tomaba por los hombros. ― Por favor, póngase de pie, yo… ― Suspiró. ― Yo lo perdono… ― Admitió por fin.

Al escuchar aquella respuesta, Arthur se sintió realmente aliviado. Guiado por ella, logró ponerse de pie. ― Te lo agradezco mucho Kaori ― Musitó.

Kaori asintió. ― Está bien… yo sólo espero que no se vuelva a repetir ― Algo incómoda, ajustó su mochila en sus hombros. ―… Ahora será mejor que vaya a clases ― Comentó empezando a caminar lejos del hombre.

― ¡Espera! ― Llamó él rápidamente. Kaori se detuvo y se giró para mirarlo. Arthur no perdió tiempo y se le acercó. ― Te invito a cenar ―

Ella alzó una ceja. ― ¿Disculpa? ― Repitió. Luego negó. ― No creo que sea lo correcto ―

― ¿Por qué no? Ahora somos amigos ¿no? ―

― Los adolescentes no son amigos de los adultos ― Debatió ella. ― Tengo 19 y usted hasta de seguro es un hombre casado ― Le acusó mirándolo de arriba abajo.

― ¿Y es que acaso eso te molesta? ― Cuestionó él al instante.

Kaori se cruzó de brazos. ― No intente voltear mis palabras… eso no funcionará ― Le advirtió.

Aquel tono de voz descolocó un poco al hombre. Pero no pudo ocultar una leve sonrisa. Esta niña seguía agradándole más y más cada segundo. ―… No estoy casado, de hecho tengo 25 años, los acabo de cumplir hace un par de meses ― Anunció.

La joven Tani aun así lo miró de forma desconfiada. ― Usted sí que es extraño ― Musitó y nuevamente intentó alejarse.

Pero él rápidamente aceleró su paso y caminó junto a ella. ― Está bien… si no es una cena ¿Qué es lo que te gustaría? ¿Cómo puedo agradecerte por perdonarme? ―

― Podría alejarse, me está quitando el tiempo y debo llegar a clases ― Le cortó ella.

― Oh… bueno, sí es lo que quieres está muy bien entonces ― Respondió éste en tono desanimado.

Kaori notó aquel cambio y no pudo evitar sentirse algo mal. Resopló. ― Hay una heladería que acaban de abrir, está a unas cuadras de aquí ― Comentó.

― ¿Eh…? ―

Ella se giró y lo miró. ― A la salida de la escuela podemos vernos aquí, y me invitas un helado… el que yo quiera ¿oíste? ― Recalcó con diversión. ― ¿Te parece bien? ―

Arthur sonrió y asintió. ― Me parece perfecto ―

Ella también sonrió. ― Bien, nos vemos a las tres. Hasta luego ― Dicho esto la chica se alejó finalmente.

Y Arthur hizo un gesto rápido y gracioso con sus manos. Como una señal de victoria.

Quizás esta era la señal que necesitaba.

La señal que le dijera que a partir de ahora todo cambiaría.

… Y esa suposición no estaba demasiado lejos de la realidad.

Las cosas en verdad estaban por cambiar, pero ¿para bien o para mal?

Eso lo empezarán a descubrir nuestros personajes.

.

.

N/A: ¡Hola Mundo! Primero que nada ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo! Mis queridísimos lectores. ¿Qué tal se la pasaron en estas fiestas? Espero que muy bien, yo estuve genial, aunque tenía algo de trabajo debido a esto. Ya sé que había comentado actualizar antes de Navidad, pero siempre en épocas decembrinas se me es muy difícil mantener mis promesas. La familia andaba aquí y pues había que atenderla y por supuesto había que comer, divertirse y apapacharse los unos a los otros. Pero bueno eso ya terminó y si Dios quiere volverá a suceder.

Segundo y aún más importante, preparé los globos, las serpentinas, el pastel, los dulces y la piñata. ¿Por qué? Se preguntarán… Bueno lo que pasa es que hoy 20 de enero, pero del 2015 publiqué este fic, que en un principio no creí que ganaría la popularidad que el día de hoy tiene, se los agradezco mucho, sé que siempre se los digo, pero significa mucho para mí, normalmente cuando son proyectos de varios capítulos, suelo abandonarlos, pero este caso fue una excepción y fue gracias a ustedes. Agradezco infinitamente a aquellas personitas que desde el principio me apoyaron, me dieron su honesto review… y con el tiempo fueron llegando un par más, que a pesar de que dudaron leyeron y les agradó e igualmente me dejaron sus comentarios.

Sé que por ahí debe haber más lectores. Pero sin duda, los que cobran más significado para mí son aquellos que siempre me dejan su mensajito, que por más pequeño que sea es muy importante para mí y me animan a seguir. En verdad se los agradezco. También sé que no soy muy habitual con la actualización, pero sé que vale la pena la espera, y en verdad que ustedes son muy pacientes y considerados conmigo, gracias.

Bueno, por ahora que ya estoy a nada de volver a clases, mis actualizaciones nuevamente se verán alteradas. Debido a la extensión que están tomando los capítulos (más de 15,000 palabras y 40 páginas) desde ahora se me hace más difícil actualizar, me tomó al menos una semana terminar este capítulo, pero ahora que estarán mis clases de por medio tendré que publicar una vez cada dos meses, eso por el bien de la trama, la extensión y por supuesto por el bien de mis calificaciones y estudios. Espero y lo entiendan. Aun así no dejaré de escribir otro tipo de Fics, eso se los aseguro, pero SDE tardará un poco más.

En fin creo que esto es todo, espero y hayan disfrutado mucho de este capítulo. El primer aniversario del fic tenía que ser especial y creo que lo conseguí. No olviden dejarme sus reviews al respecto. Se me cuidan, les mando un fuerte abrazo, lo mejor de lo mejor y nos vemos hasta la próxima actualización.

20 de Enero del 2016

GEMITHA0208