Advertencia: Clasificación (T) por lenguaje y posible violencia verbal y/o física; subirá a (M) en capítulos futuros.


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II.

"Confession: Behind her eyes"

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Había llegado antes de lo previsto al lugar solicitado en el cartel, sin siquiera desearlo. Ese lugar le provocaba escalofríos y por más que se arrepintiera de haber tomado sin pensar esa misión y partir sin compañía, Lucy sentía un extraño cosquilleo en su estómago, además de una fuerte opresión en su pecho. No quería ponerse nerviosa gracias a sus reprimentes presentimientos, sin embargo, no podía evitar sentirse, de alguna manera, marcada por su destino. Un destino inevitablemente lacerante.

Recordaba las advertencias de Mirajane al aceptar dicha misión, también había escuchado las palabras de aliento y preocupación, disfrazada de buenos deseos por parte de su amiga Levy; pero también, había ignorado las súplicas de Wendy porque se quedara en el gremio, o por lo menos, esperara a Gray o Erza para que la acompañaran tan pronto como llegaran de su misión en pareja.

—No —se regañó a sí misma, sacudiendo frenéticamente la cabeza—. Este es un asunto que debes afrontar tú sola... Nadie más está contigo ahora.

Caminó a través del espeso y húmedo bosque de coníferas, evitando las pequeñas ramas que sobresalían del suelo que representaban un obstáculo para sus pies. No pudo evitar frotarse ambos brazos, intentando mantener su calor corporal; mientras más se adentraba al bosque, la temperatura ambiental comenzaba a descender, y eso no le gustaba, pues no cargaba con ningún abrigo en su equipaje.

—Estúpido clima —gruñó aún nerviosa—. Estúpida misión, estúpido instinto... Estúpido Natsu.

Inconscientemente, maldijo al Dragon Slayer de fuego, para posteriormente, detener su andar en un suave movimiento. No era nuevo que el chico de cabello rosado hubiese estado distante con ella en días anteriores y que, a partir de ello, se presentaran situaciones que habían empeorado el asunto.

Natsu era un idiota, de eso estaba segura. Pero no creía que fuera tan directo y rechazara desidioso la invitación de Lisanna a cenar; la albina tenía la clara intención de declararle su amor durante esa cita, no obstante, Natsu le dejó claro que él no tenía ningún interés amoroso en ella, asimismo, le profesó que no perdiera su tiempo en él. No valía la pena.

Por desgracia, Lucy había escuchado esa conversación, sintiéndose extraña. El chico había mencionado tener otros intereses, algo que provocó que la maga estelar sintiera un nudo atarse en su garganta y aquella opresión en su pecho. No estaba segura, pero de alguna manera eso la entristecía. Natsu nunca mencionó su nombre en esa conversación.

—Creo que me he enamorado —susurró, apoyándose en el tronco de un árbol con la mirada hacia su copa—. Me he enamorado de un idiota como tú, Natsu.

Anteriormente, no le importaba ser correspondida por un chico que llamara su atención, ninguno era lo suficientemente perseverante como para alojarse en su corazón. Pero Natsu, era diferente. Desde que lo vio por primera vez supo que se convertiría en una persona de relevancia en su vida y, cuando salió a su primera misión junto a él y Happy, reconoció que se convertiría en su más preciado amigo.

Pero todo se salió de sus manos con el pasar del tiempo. Ella no planeaba verlo de otra manera que no fuera la amistad, ni mucho menos, enamorarse de él; todo había pasado demasiado rápido y en el momento en el que se dio cuenta, ya era demasiado tarde. Eso le dolía. Le dolía no cruzar esa línea invisible que los separaba de la amistad con algo mucho más profundo. Le dolía no estar dentro de los intereses de Natsu.

Golpeó el grueso tronco del árbol con su puño, estaba harta de aquella situación. El mago no se había tomado la molestia de buscarla a su apartamento los últimos días y apenas le dirigía la palabra en el gremio; la evitaba excusando que necesitaba entrenar y salía corriendo a toda prisa de ahí, sonrojado y mascullando maldiciones. Entonces dedujo que debía darle un tiempo y espacio, porque, tal vez comenzara a odiarla gracias a su actitud sofocante y su latente intento por llamar su atención como mujer.

—¡Vaya! Parece que Fairy Tail me ha mandado un hermoso regalo.

Esa voz la sacó de sus pensamientos abruptamente. Los hombros de Lucy se tensaron y su mirada se dirigió al hombre que se encontraba frente a ella. Ese mal presentimiento se hizo presente de nuevo.

[...]

—¡Lucy, Lucy!

Erza llamó en varias ocasiones con un timbre de voz demasiado alto, eso fue suficiente para que la rubia fuera sacada de su ensimismamiento y se diera cuenta de que aún seguía en el gremio, explicando su estadía fuera de Magnolia.

—L-lo siento —se disculpó cabizbaja.

—Bien, Lucy —llamó Gray, con el torso ya desnudo—. Cuentanos, ¿cómo llegaron a ser pareja?

—Tienes razón —habló la rubia más animada—. No les he presentado a mi novio.

Se levantó de su asiento, haciendo que el hombre a su lado le imitara; miró a sus compañeros por un momento para después desviar su vista hacia su novio y sonreírle. Él hizo lo mismo, además de tomarle la mano y estrecharla entre las suyas. Ese acto hizo rabiar a Natsu, que, por alguna razón no había abandonado el gremio.

—Chicos, yo sé que ya lo conocen bien. Pero —hizo una pausa y miró al pequeño Exceed que se ocultaba bajo las ropas de su pareja—. Él es Rogue Cheney, y él —señaló al gato con vestimenta de sapo—. Frosch, del gremio Sabertooth... Mi prometido y mi pequeño compañero.

Esa fue la oportunidad perfecta para que todos desencajaran la mandíbula y abrieran sus ojos como platos. La impresión fue tal que el gremio entero gimió en una absoluta y única pregunta: ¿Desde cuándo Rogue y Lucy estaban comprometidos?

—Cariño, no creo que necesites tanta formalidad para anunciar a tu futuro esposo.

—Nuestra boda será el día más importante de mi vida —alegó emocionada Lucy, haciendo volver a los presentes a la normalidad—. Necesito presentar a mi prometido como es debido.

Tanto Erza como Levy no lo podían creer. Ambas sabían perfectamente hacia donde se dirigían los sentimientos de la maga estelar tan sólo un año atrás, por lo que, observar a Rogue como un "cuñado" era bastante extraño. Ellas siempre habían apostado porque fuera el Dragon Slayer de fuego su primer novio y único amor.

Natsu, por su parte, no quiso escuchar nada más por parte de la rubia o su prometido, simplemente salió del lugar dando largas zancadas y los ojos desorbitados. No deseaba saber ninguna noticia sobre esos dos, ni mucho menos, esperaba que ella se quedara por más tiempo en el gremio, siendo una maga reconocida del mismo.

—perdón, Natsu...

En ese momento, la maga estelar agradeció mentalmente no haber sido escuchada por nadie.


Natsu caminaba tan rápido como sus piernas se lo permitían, aunque sus pulmones con respiración agtada le clamara un minuto de descanso. No podía estar un momento más cerca de Lucy, porque estaba seguro que si esperaba un poco más, cometería una locura de la cual no se arrepentiría.

Cuando estuvo lo bastante lejos del gremio, decidió detenerse y caer rendido bajo un árbol a las afueras de la ciudad, con una fina capa de sudor que hacía que algunos cabellos se adhirieran a su frente, producto de caminar sin tomar un descanso. Cerró los ojos. Se sintió terriblemente mal al escuchar de la voz de Luce, su Luce, que se casaría. Cuando por fin él se daba cuenta de que estaba enamorado de ella, aparecía Rogue y una misión sumamente extraña para apartarla de su lado.

¿Por qué el destino jugaba en su contra?

Era increíble que cuando él quería arreglar las cosas con ella y esperar por su regreso, aparecía sin preámbulos y le anunciara su futuro matrimonio. Pero, él tenía entendida una cosa:

Lucy lo amaba también.

Al menos antes de desaparecer por un año. Tuvo que haber pasado algo increíble para que Lucy fuera amiga de aquel rarito, y peor, él tuvo que haber hecho algo increíblemente bueno para atraer su atención y hacer que ella aceptara casarse con él. No dudaba que el Dragon Slayer de la oscuridad fuera una buena persona o que la estimara, no obstante, eso no garantizaba que la haría feliz.

Si bien, Lucy había demostrado estar bien con su prometido y no sufrir de desamor o alguna anomalía que afectara su relación, también había demostrado tensarse ante la más mínima pregunta con relación a la supuesta misión que había realizado y su año de ausencia. Eso hacía aún más extraño ese compromiso.

Pero él no quería saber nada más, ni de ella ni de nadie. En ese momento necesitaba despejar su mente de todo su estrés; en un día habían sido tantas sorpresas que, estaba seguro que con otra noticia que le diera la rubia, estallaría. No supo cuanto tiempo pasó y no quiso saberlo, en ese momento no quería verla.

Pero una vez más, el destino jugó en su contra.

Lucy se acercó con pasos lentos al árbol en el que se encontraba apoyado su amigo, intentando no llamar su atención. No sabía la razón por la que había sido ella quien fuera en su búsqueda, pero sí sabía la respuesta de lo que él pensaba al respecto, o al menos una parte de sus pensamientos.

Procuró no hacer ruido para que el mago no abriera los ojos y saliera disparado en dirección contraria. Se colocó de cunclillas y lo miró un momento, antes de suspirar pesadamente. Lo que ella menos quería era que se distanciara de nuevo, necesitaba contarle la verdad antes de que las cosas se pusieran más difíciles con su amistad, si es que aún existía.

—Natsu, yo no sé cómo me veas ahora —comenzó a hablar con la voz quebrada—. Pero tú siempre has sido para mí un gran amigo y compañero de equipo.

Él abrió los ojos, examinándola de pies a cabeza y agradeciendo que por lo menos se encontrara sola. Aquello provocó un ligero temblor en las manos de Lucy y su leve sonrojo. Era cierto, no había cambiado mucho en ese año, sin embargo, había algo diferente en ella, algo que no había sido capaz de percibir antes debido a la distancia que habían mantenido hasta ahora: su mirada.

Aquellos dulces orbes achocolatados que desprendían felicidad y un sin fin de emociones estaban diferentes, sin brillo, sin vida. Tal vez la sonrisa esbozada en las ocasiones anteriores desde que regresó al gremio era sincera y llena de felicidad, pero esa sensación no era transmitida a su mirada. Incluso podía percibir debajo de sus ojos, pequeñas ojeras nacientes en el lagrimal.

—Sé que hice mal al desaparecer sin siquiera decírtelo, pero quiero que sepas que estoy arrepentida —continuó ella, desviando la mirada hacia el suelo. Natsu comenzaba a ponerla nerviosa—. Tengo una explicación para todo y espero que me escuches cuando decida contarlo todo. Pero por favor, no me juzgues.

—¿Por qué habría de juzgarte?

Natsu arqueó una ceja y se incorporó en su sitio, quedando a escasos centímetros de la rubia. Él podía ser un idiota en cuestiones amorosas porque no tenía experiencia alguna, pero cuando se trataba de uno de sus amigos, percibía hasta el más mínimo detalle que los aquejada y buscaría siempre lo mejor para ellos, especialmente Lucy.

—Dime, Lucy —insistió curioso el chico, arrugando el entrecejo—. ¿Por qué habría de juzgar tus decisiones?

Él no entendía nada de lo que le decía la rubia y lo iba a entender en ese momento, no importaba que tuviera que seguirla hasta su hogar como en los viejos tiempos, conseguiría sacarle toda la información.

Fue entonces cuando reparó en ese asunto de gran importancia: ¿Dónde viviría Lucy en la actualidad? Era cierto que su antigua casera le había tomado algo de cariño a su inquilina, pero él nunca se preocupó por pagarle alguna mensualidad o siquiera preguntar su aún le guardaba su lugar en aquel departamento. Se sintió culpable por no haber actuado como un verdadero amigo, queriendo ser algo más.

—Natsu, tengo algo que decir y quiero que seas tú el primero en saberlo, por los viejos tiempos.

Ignorando olímpicamente la frase de la maga estelar, Natsu se levantó preocupado por saber en dónde dormiría Lucy esa noche, así que no dudó en acercársele y tomarla de los hombros para sacudirla un poco.

—¡Luce, ¿qué pasará con tu casa?! —cuestionó histérico—. ¿Dónde dormirás?

No pasó ni un minuto antes de que el cuerpo de la rubia se tensara y un escalofrío recorriera su espina dorsal. Natsu se dio cuenta de ello y quiso soltarla de inmediato, pero no pudo, dedujo que se había puesto nerviosa por el contacto después de tanto tiempo. No lo entendía en absoluto, pues él incluso le había tocado partes que no debía con anterioridad.

En cambio, Lucy no sabía cómo reaccionar. Si bien, él le había llamado Luce, como solía llamarla en reiteradas ocasiones, ahora era distinto. En otro momento le hubiera alegrado el hecho de que se preocupara por ella y siguiera apreciándola, pero no sintió eso. Por primera vez sintió miedo de él y su cercanía.

En momentos anteriores lo hubiera pateado fuertemente hasta la otra orilla del río, pero esta vez simplemente no pudo moverse siquiera, su cercanía le provocaba escalofríos y retortijones. Aquellas molestas sensaciones que no quería volver a sentir. Sacudió la cabeza para la incredulidad de Natsu y sonrió lo más creíble posible, intentando apartarlo de su lado sutilmente.

—N-no te preocupes —por más que trataba de guardar compostura, no podía. Natsu no la soltaba—. L-las chicas me ofrecieron qu-quedarme en Fairy Hills p-por hoy.

—¿Y qué pasará con tu apartamento? —finalmente la soltó, escuchando un suspiro de alivio por parte de la rubia.

—Mañana iré a ver a la casera —Lucy no podía evitar atropellar sus palabras, aún se encontraba nerviosa.

Natsu se sentía cada vez más curioso por el extraño comportamiento de Lucy; ella siempre había sido una mujer decidida, directa y no tenía problemas para expresar lo que sentía, pero esta vez, parecía que era todo lo contrario. Era evidente que ella no deseaba tenerlo cerca ni mucho menos que la tocara, pero aún peor, nunca la había visto tan nerviosa y sumisa.

Eso no le gustaba para nada. Lucy ni siquiera lo miraba cuando le hablaba y eso le incomodaba; también había observado el constante movimiento de manos entre sí, intentando cubrirse cada vez que él daba un paso delante.

Lucy nunca había mostrado esa conducta, ni siquiera él se la había imaginado de esa manera. Algo ocultaba y estaba seguro de que no le gustaría escuchar lo que fuera que estuviese guardando. Entonces una idea cruzó por su cabeza. Ella se ponía nerviosa con su cercanía porque había descubierto lo que él sentía por ella.

Idea errónea.

Intentó acercarse más a ella, pero con cada paso que daba, Lucy retrocedía dos y apretaba los puños con más fuerza. No se vencería, terminaría con todo ese teatro y acortaría la distancia entre ellos, no le importaba que ahora fuera la prometida de Rogue, necesitaba sentirla cerca de su cuerpo, sentir su corazón acelerarse, respirar su aliento... La necesitaba.

Juntó todo el valor que pudo y caminó rápidamente hacia ella y, antes de que escapara, la acorraló contra el árbol apoyando ambas manos a los costados de su rostro. Pudo notar que el sonrojo de sus mejillas aumentaba y su respiración se volvía acelerada, por lo que sonrió complacido. Acercó sus labios a los de la chica, pero le seguía pareciendo extraño que no reaccionara y que en vez de eso, apretara los párpados con fuerza. Antes de que pudiera finalmente unirlos, escuchó el hilo de voz de la rubia:

—Por favor, alejate.

Abrió los ojos más de la cuenta y entre abrió los labios, procesando aquellas palabras. Ella parecía una niña pequeña asustada y eso le preocupaba, pero aun así no se rindió. Ella se enteraría por sus propias palabras, que él estaba profundamente enamorado de ella y evitaría a toda costa su boda con Rogue.

—Luce, yo tengo que decirte algo —habló con nerviosismo y la voz ronca.

—Yo también.

Esas palabras lograron confundirlo más. No fue por la profundidad de las mismas o los posibles significados que podrían abarcar; el tono de voz que fue empleado fue casi nulo, como si ella no quisiera que nadie la escuchara. Abrió la boca para hablar, sin embargo, ella se le adelantó diciendo la frase que menos esperaba escuchar, frase que terminó por inundarlo de sentimientos y dejarlo sin habla. Incluso se apartó inconscientemente de ella, quedándose quieto en su lugar y con una expresión indescifrable en su rostro.

—Estoy embarazada.

«Hand in mine into your icy blues...»

(Agarrados de la mano adentrándonos en tus frías penas...)

·To be continued·


Notas de autora:

¡Saludos, mis queridos lectores! Hoy les traigo una pequeña continuación de este fic NaLu. He de decir que es un poco corto, pero va con todo mi cariño hacia ustedes. Además, quería subirlo lo más pronto posible, ya que no sé si podría subir más adelante.

He decidido también, agregar algunas parejas, pero no estoy segura exactamente qué parejas añadir, así que si ustedes lo desean, pueden contribuir: ¿qué parejas les gustaría que agregara? Si no hay respuesta, creo que me bastará con un par de parejas crack.

Y me alegra mucho que esta historia tuviera un buen impacto en la audiencia, me emociona tanto que la respuesta fuera rápida.

Agradecimientos especiales a:

JazminEvil

Edwinedx

NashoDragneel72

Fairy-Osphim

HinataUchihaKurosaki

AmyB

MiuInNeverland

Así como a todos aquellos que se han tomado el tiempo de leer y agregar esta historia a sus favoritos o han comenzado a seguirla, al igual que su humilde escritora. Espero no defraudarlos.

Y si les gustó o desagradó, no duden en acudir a la caja de comentarios y dejar sus hermosas palabras. Las críticas y puntos de vista siempre son bienvenidas.

Sin más que agregar, ¡Nos leemos! (\•3•)/