ESO Y MAS

La tarde había llegado y esa loca idea aun seguía en su mente, él y Candy pertenecían al comité estudiantil de la escuela, y como cada año hacían actividades para recaudar fondos, y como requisito eran 5 dólares mínimo para entrar en los diversos concursos o actividad que se hiciera; ellos vivían la época del enamoramiento y las hormonas, mejor conocida como "adolescencia", pareciendo dura para los solteros, y una gran gala a los Tortolitos enamorados. A pesar de todo, una bella etapa. Candy y Terry eran amigos desde muy pequeños, quienes los veían dedicaban felicitaciones de "-que linda pareja hacen-" , para Terry "-vaya novia la que te tocó, yo quiero una así –", y para Candy "- que suerte la tuya, ni Susanna lo atrapó, en serio que envidia –". El no comentaba nada, simplemente se quedaba callado y listo, le dejaba el trabajo a la pecosa, ya que inmediatamente Candy se encargaba de contradecir todos estos comentarios argumentando ser "solo amigos, nada mas, como hermanos". Porque eso era lo que eran ¿no? .

En el San Pablo la adolescencia se vivía de lo mejor, a tus 15 años gozabas de privilegios y cierto albedrío en el sentido de desarrollarte mas abiertamente que a quedarte todo reprimido. Candy apreciaba a Terry solo como un amigo, y Terry sufría sin que ella se enterara, ya que al parecer mas de media escuela sabia sobre los sentimientos del inglés para con ella. Mas Terry llegó a la conclusión de poner a prueba una de sus tantas locas ideas para poder así enamorar a su pecosa de ojos verdes tanto o mas de lo que el estaba de ella.

- Candy

- Si?

- ¿ya pensaste algo para los fondos?

- Mmm… no aun no… es que las ideas que tengo están muy trilladas – dijo frustrada

- Bueno, que te parece algo para los enamorados…

- ¿para enamorados? … pero ya paso febrero desde hace 3 meses.

- Pues si pero ya ves que para estos febrero pareciese ser el único mes en el año – mencionó mirando a las parejitas de las otras mesas a su alrededor. Unos con miraditas discretas, otros agarraditos de la mano, y algunos de plano queriéndose comer a la novio o novia "afortunada o afortunado" de un solo bocado.

- Bueno y… ¿Qué es lo que tienes?

- Que te parece algo sobre "almas gemelas"…

- Suena interesante… ¿en que consiste?

- Pues bien… .- comenzó a relatarle todo su "plan-idea-conquista" con lujo pero no con tanto detalle para arruinar la sorpresa logrando a su favor que ella aceptara.

- Me parece perfecto, entonces mañana traemos todo.

- De acuerdo.

- Bueno, hasta mañana- se despidió con el mismo beso en la mejilla que a veces era desviado "sin querer" por Terry en sus comisuras, pero que Candy tomaba como lo más natural del mundo.

- Hasta mañana- respondió disfrutando el dulce e inocente beso, que si bien, hubiese querido que fuere desviado con una dirección en específica, se conformaba, ya que mas adelante, disfrutaría muchos como el quisiera, claro, si su "plan-idea-conquista" funcionaba.

Al día siguiente

- Bueno en esto consiste, parte de los valores y temáticas de nuestra escuela es el trabajo en equipo- dijo mirando a la rectora que concordaba con un leve asentimiento de cabeza. – por lo cual en esta tablilla se podrán anotar por parejas para participar y depositar su donativo en esta caja – mencionó sacudiendo cada uno de los objetos- entonces… ¿Quién se anima.?- terminando de decir esto las parejitas de tórtolos hicieron fila par anotarse. – si fue buena tu idea Grandchester – le elogió viendo la graaan cantidad de dinero en la caja. – es mucho mas de lo que esperaba.

En la mañana al otro día…

- Muy bien, lo primero que deben de hacer es tomar estas listas que tienen todas las actividades que deben de hacer juntos y un sobre para guardar toda la evidencia de que se cumplieron, valen selfies, recuerdos, algún objeto, lo que sea, lo más verídico posible, vale? - dijo Terry.

Cuando todos tomaron sus listas y salieron del aula Terry le preguntó..

- No te anotaste con alguien?

- No tengo novio- contestó sencillamente

- No se necesita un novio para hacerlo, solo un buen amigo- dijo lanzando la indirecta que captándola Candy comenzó a vacilar

- Ese es el problema, que tampoco tengo un buen amigo.

- Pues aquí esta uno frente a tus ojos, vivo, entero y dispuesto – dijo señalándose y guiñando un ojo .

- Bueno señor Grandchester, ¿me haría el honor de anotarse conmigo? – preguntó con una reverencia y una bella sonrisa.

- El honor es mío Madame – contesto mientras tomaba su mano para besarla y mirarla fijamente a los ojos provocando risas de Candy.

- ¿un carrera hasta la colina?

- Por supuesto.

- A las tres…. – dijo después de que se acomodaron- a la una… a las tres! , -dijo corriendo mientras reía por su travesura y aventajaba a Terry.

- Pecosa traviesa… - decía en un suspiro con una brillante sonrisa y avanzar para así alcanzarla y caer como siempre entre carcajadas al césped y dejar que el tiempo pasara disfrutando la compañía del otro.

Residencia White.

Candy vivía sola con su madre desde que tenia conocimiento y uso de razón, por lo que sabía, su padre había muerto de un infarto provocado por la presión alta cuando ella tenía un año, pero a pesar de eso no era falta de cariño paternal, ya que su madre era ambos a la vez, y obviamente recibía doble regalo, uno el día de la madre y otro el día del padre, aunque claro, para ella, no había regalo más grande que el que ya le había dado Dios el día en que Candy nació. Su madre era estéril y junto con el padre de Candy, habían perdido todas sus esperanzas de poder concebir. Todas las noches lloraban amargamente y pedían al cielo un hijo, y fue, que tras muchos años de dolor y sufrimiento, llegó al mundo su luz, aquella pequeña pecosa y traviesa de grandes ojos como esmeraldas y rizos dorados casi como el oro, tez blanca, nívea y suave, una niña llena de talentos por donde quiera que la vieras. Era dueña de una voz angelical, irradiaba hermosura por cada poro de su piel, tocaba a la perfección cualquier instrumento que le pusieran enfrente, pero su predilecto era la guitarra, sabia dibujar con cualquier cosa que le dieses, acuarelas, colores, marcadores, hasta con un simple lápiz le daba vida a todo, era buena en la escuela, demasiado como para ser el promedio más alto de toda la ciudad y con un intelecto mayor a el de los demás , mas sin embargo, por cosas simples de la vida, Candy no quería ir con chavos mas grandes que ella, que tuvieran 19 o 20, se sentía incómoda delante de ellos, y no era por falta de que platicar, no, eso le sobraba , si no que quería vivir la vida a su ritmo, sin presiones, aunque claro como todo le gustaba destacar.

- Buenos días señora, ¿ya está lista Candy?

- Hola Terry, buenos días, creo que en un momento baja

- Gracias .

- Ya sabes que eres bienvenido, pasa.

- Gracias.

- No, por nada. ¿ya desayunaste?

- Si señora gracias.

- ¿seguro?

- Si gracias.

- De acuerdo, voy a poner la lavadora para apurarme con la ropa, permiso.

- Propio.

Como era de costumbre desde muy pequeños iban casualmente en la misma escuela, y aun mas, vivían enfrente y siempre iban juntos. Terry iba a su casa y la esperaba a que bajara bella y radiante como todos los días, mientras tanto, merodeaba aquí y merodeaba allá, pensando en cada una de las fases de su "plan-idea-conquista" cuidando cada detalle y movimiento, pero estos últimos eran los que realmente salían del fondo de su corazón. Por los peldaños descendía la hermosa y esperada joven con un vestido fresco de pana y algodón verde pistache, con unas zapatillas de plataforma doradas. Cada día, la quería más, se enamoraba más, y la amaba más.

- Listo! – dijo bajando de un solo brinco los tres últimos escalones para ponerse a lado de Terry y salir. – Adiós ma! – gritó para que su mamá desde el cuarto de lavado le contestara.

- Adiós hija, cuídate!

- Si ma!

- Espera! - dijo Terry sacando su celular – una selfie de evidencia – ir a recoger a su pareja era una de las primera cosas en su lista de actividades. – Vamos? –

- Vamos!

Aunque Terry era poseedor de un hermoso Audi negro del año, prefería caminar con Candy rumbo a la escuela, ya que esta, afortunadamente no estaba a mas de 10 minutos. Siempre platicaban de cosas triviales o de porque "casualmente" ninguno de los dos tenía pareja o alguien a quien pretender, y Terry solo se limitaba a contestar "-cosas de la vida-" y después cambiar radicalmente el tema. Y ese día no fue la excepción .

Lo que restó del día siguieron completando actividades.

- Dos besos en cada mejilla y uno en la frente y nariz.

- De acuerdo – aceptó divertido Terry. Cuando se reflejó en sus ojos y vio la cercanía de sus rostros, Candy comenzó a sentir un temblor en todo cuerpo, algo no estaba bien, decía ella, pero para Terry, era todo lo contrario. Beso ambas mejillas, lentamente, disfrutando el momento. Prosiguió con su frente y justo antes de depositar sus labios en la punta de su nariz, susurró.

- Selfie- y la besó ( su nariz, en los labios aun no, jeje *^▁^*) . Llegó el turno de Candy, y estaba por demás, nerviosa y roja como un tomate y se amonestaba mentalmente "¿pero que te sucede Candice? Es Terry, tu amigo y hermano de toda la vida, nada mas" . Y al reflexionar en esto sintió una leve y extraña punzada en su pecho. Ignorándola, prosiguió con su tarea, haciendo lo mismo que Terry. Era él y su imaginación o Candy estaba temblando. La sola idea lo emocionaba, pero su mente traicionera le dijo lastimándolo " eres solo un amigo, solo un amigo"

- Selfie! -dijo temblorosa Candy ante lo que acababa de hacer.

Nunca le había pasado algo así, y para su "desgracia", Terry se entre percataba de eso, cuestionándose asimismo si todo eso realmente estaba funcionando. So, temblorosa, se pararon de la colina y fueron a clase. Al concluir el día escolar, sin despedirse ni nada, Candy salió como rayo del aula, evitando a Terry, para llegar a su casa, echarse en su cama y tratar de tranquilizarse para lo que aún faltaba. Por supuesto, dejó a un muy extrañado Terry por su acción. Transcurrieron los minutos y el celular de Candy comenzó a sonar, apareciendo el nombre de su "amigo" en la pantalla, no estaba segura de contestar, pero armándose de valor lo hizo.

- Bueno?

- Candy? Estas bien? Es que saliste de pronto y no te vi.

- Si claro, perfectamente, es que tuve una urgencia.

- Ya veo, y ¿ la resolviste?

- Si si, gracias por preguntar – " si como no, ahora estoy mas perturbada que antes! Genial!" - ¿ es todo? – preguntó tratando de no sonar grosera ni afectada por la llamada.

- Bueno, ahora que me acuerdas, debemos ir al cine, eso viene en la lista.

- Ahh, ok, ¿Cuándo?

- Dentro de dos horas

- ¡DOS HORAS.!

- Si… mas o menos- reafirmó mirando su reloj de muñeca.

- De acuerdo, te cuelgo para arreglarme, vale?

- Si, adiós.

- Adiós

Y en cuanto la llamada finalizó, comenzó a hacer berrinches y mohines tallándose la cara con ambas manos diciendo.

- ayyyyyy ¿Qué voy a hacer? Todo es tan complicado, tan… diferente – dijo esto ultimo en un susurro mirándose en el espejo de cuerpo completo en su pared, recorriendo sus mejillas con las yemas de sus dedos recordando los besos compartidos de Terry y suyos, preguntándose interiormente "-¿Qué es lo que sucede? , ¿Qué me pasa? , ¿ por qué ahora todo es tan extraño? , ¿tan…. Diferente? , y lo peor de todo es que yo no quiero que termine…

Tratando de conservar la calma se metió a la ducha. " Todo se resuelve con un buen baño", o al menos eso decía su mamá. Valía intentar.

Al terminar la ducha estaba indecisa en que usar, le encantaban los vestidos holgados y ropa igual pero tenía una que otra blusa y jeans pegados, no acostumbrada a usarlas mas sin embargo sentía una pequeña chispa en su interior, se había decidido, usaría algo nuevo, esta salida era especial, si. ¿no? , o simplemente era una salida entre "amigos". Tomo una blusa azul marino, con los tirantes debajo de los hombros con un listón algo transparente, y lo demás iba pegado a su cuerpo delineando su cintura y caderas, unos jeans negros a la altura del ombligo, unas zapatillas de aguja, bolso, pendientes y brazaletes plateados haciendo juego con unas orquídeas del mismo color en el cabello suelto.

Y como habían acordado Terry paso por ella en su bello auto. Descendió de él y pasó a la sala, la madre de Candy llegaría más tarde, así que la casa estaba sola a excepción de la rubia. Esta estaba insegura sobre bajar de una vez y llamar a Terry, o llamar primero a Terry y luego bajar, optando por la primera opción . Cuando lo hizo se encontró con un endemoniadamente apuesto joven que venía en juego con ella, camisa azul marino con los primeros 3 botones sin abrochar, ceñida, marcando su muy bien esculpido pecho al igual que espalda, y un pantalón negro ajustado hasta las pantorrillas y corte recto en los tobillos, y por supuesto, zapatos negros bien lustrados. ( no plateados O_o) , a los dos les faltaba el aire, avivando el fuego en su interior.

- Hola- saludó tímidamente con un lindo y tierno sonrojo en su rostro .

- Ah? – atinó a balbucear Terry. Y Candy solo sonrió para acercársele y decirle.

- Vamos

- Aja - dijo aún embobado, dirigido por Candy hacia su auto negro tomado de la mano.

- Genial! Trajiste tu auto, ya lo extrañaba- le dijo recostada sobre el cofre.

- No te gusta entonces caminar conmigo? - cuestionó seductoramente mientras apoyaba sus manos en ambos costados de ella encerrándola entre él y el auto poniendo sumamente nerviosa a Candy, que respondió tartamudeando.

- Este… si… yo…digo… pues… creo que debemos irnos…. Ya… - mientras trataba de escapar

- De acuerdo mi lady- concluyó mientras tomaba su mano y la jalaba , y esta sorprendida por el jalón sólo atinó a apoyarse en el pecho firme de este, sacando suspiros de ambos por el contacto mientras esta era sujetada de su pequeña cintura. A diferencia de el que media 1.90, ella sólo contaba con 1.65 aun con su corta edad, 30 cm de diferencia, haciendo que a pesar de las zapatillas que portaba sólo alcanzara a duras penas su barbilla.

- Vamos – dijo Terry cortando el contacto para evitar futuras consecuencias….

El camino al cine transcurrió en silencio a excepción de los latidos de sus corazones amenazando en salir. Al llegar al cine, el inglés, se apresuró a bajar para abrir la puerta de su acompañante y ofrecer su mano que gustosa fue aceptada. Ella evitaba constantemente su mirada.

- Estas bien? – le preguntó con voz ronca

- Si – le contestó titubeando mientras que su conciencia la acusaba "-Mentirosa-".

- Entremos.

Entraron a la sala indicada para la película, ahí estuvieron ambos, estaban más concentrados en sus pensamientos que nada, Candy, haciendo disimulados ejercicios de respiración y Terry rogándole al cielo por una oportunidad que no pensaba desperdiciar. Después fijaron sus miradas en la pantalla y ambos introdujeron sus manos al bote con palomitas, ( rosetas de maíz, palomas, etc) y se tomaron al intentar agarrar una porción de las dichas. Al ver su error unos choques eléctricos recorrieron sus cuerpos y los colores iban y venían de sus rostros colorados.

- Lo siento! – se disculparon al mismo tiempo

- No discúlpame a mi! – volvieron a coincidir.

- Tu primero- ofreció Terry dijo tomando una palomita y acercándonos al rostro de la pecosa causando intriga.

- Eh? – expresó sin entender.

- Abre la boca .

- Ehhh, ….. Ah? – dijo obediente para que la paloma fuera introducida en su boca y en cuanto fuera tragada provocara las risas de la devoradora, contagiando a Terry.

- Mi turno, - dijo perdiendo un poco la pena por todo lo que le había ocurrido en el día.

Y así entre risas y bocados terminaron con el bote de palomitas y son darse cuenta, con la película también. Divertidos dejaron el cine y se dirigieron al auto y posteriormente a la casa de Candy.

- Jajaja, fue muy divertido, deberíamos repetirlo- comentó alegre Terry

- Jajaja, tienes razón, fue maravilloso. – dijo ensoñada.

- Me alegra que te gustara- mencionó con un mirada indescifrable y una linda sonrisa.

- Claro- agregó un poco perturbada por la mirada de Terry, y hubo un silencio cómodo, solo con la presencia del otro bastaba, sencillamente se habían quedado sin palabras. Algo entre ellos estaba cambiando y lo sabían, no importara cuanto lo negaran.

- Estem… creo que ya es tarde y pues… no es por correrte pero tu sabes… y- decía nerviosa.

- No te preocupes, me voy – le dijo comprensivo.

- Te acompaño- ofreció dirigiéndose a la puerta.

- Buenas noches

- Buenas noches- y justo cuando Candy iba a cerrar la puerta Terry se interpuso para evitar que eso sucediera y dijo

- Candy – menciono con la mirada en el piso y voz ronca.

- Si?

- Mi beso de buenas noches – dijo pícaro sin levantar aún la mirada.

- Claro- respondió temblorosa. Se acercó lentamente con destino a la coronilla de él. Y…. después…. Sucedió lo que tenía que pasar. Terry levantó su rostro y sus labios chocaron, rozándose. Candy, al percatarse de eso, se quedó quieta, totalmente. Y Terry se movió lenta y suavemente sobre la gloria que desde hace tiempo añoraba probar, hasta que fue correspondido y deseaba el tiempo se congelara y su momento durara por siempre. Su momento, que lindo se oía. Y era.

- Adiós – dijo cortando el beso porque sabía que si continuaba no iba a poder parar.

- Aja- dijo atónita y endiosada. Espero en la puerta hasta que Terry llegó a la propia, desde ahí, él volteó a su dirección y la saludó con la mano y Candy correspondió ingresando cada quien a sus hogares.

Aún con las sensaciones a flor de piel, simultáneamente, ambos adolescentes se encontraban recostados en sus camas, con una sonrisa boba, tocándose los labios y cerrando sus ojos haciendo memoria. Hasta que la magia se perdió y decían melancólicos con una lágrima traicionera.

-solo somos amigos-

Espero y les guste, mi propósito es que sea un fic más corto, eso sí tendrá más de dos caps, pero no pienso extenderme tanto.

Siempre suya MCGrandchester.

Muchos besos y abrazos n. n.