En su juventud Odin había sido incluso más orgulloso y testarudo que Thor, tal vez aún seguía siéndolo un poco.

Pero ahora era el rey de Asgard, como su padre antes que él, y no podía permitir que sus impulsos afectarán a Asgard. Había madurado, había aprendido que las acciones tenían consecuencias, que a veces un sacrificio personal debía hacerse por el bien comun.

Él era Odin, padre de todo. La hija de su primogénito, aunque cruel fuera la verdad, era un error y una vulnerabilidad que no podía dejar que afectará el futuro de los nueve reinos. Ella, como pocos y escasos hijos de Asgardianos con Midgardianos, solo presentaría una longevidad anormal, pero siempre sería débil, fácil de capturar, herir, o asesinar. Decirle a Thor era como anunciar a los nueve mundos que Asgard estaba de rodillas, sin defensa alguna para protegerse. Su hijo era demasiado noble, y aunque estaba orgulloso de esa faceta, sabía que su misma nobleza le haría sacrificar todo por su hija.

No decirle no sólo era lo mejor para el reino, sino incluso para Thor, su hijo jamas podría manejar el dolor de perder a su hija, y a la vez, al ignorar ese hecho protegía a su hija de los terrores que rondaban el universo.

Thor en la ignorancia no sufriría algo que jamás tendría, tal vez, la única culpa que tenía, era que ... ella crecería sin un padre. Aunque incontables casos de igual circunstancia sucedían en los nueve mundo, no podía sino sentirse ligeramente atormentado por hacer que alguien con su sangre sufriera la ausencia de una figura paterna.

Pero el deber de un rey era cuidar por su pueblo, de hacer sacrificios. Y esta era uno que se podía permitir.

En la lejanía de su mente, enturbiada por frescas y más nuevas memorias, escucho el eco de la voz de su padre. Apenas podía recordar rastros de tan extraño momento, pero recordaba la seria mirada de su padre mientras le preguntaba qué pensaba de los Midgardianos.

—Nos adoran porque son criaturas débiles —había respondido sin titubeo— no son amenaza alguna para el reino, su pueblo es como un niño que apenas comienza a caminar, torpe y burdo ¿Qué hay que admirar de una raza así?

Bjor no proclamó palabra alguna por lo que pareció una hora entera, pero lo examinó impasible.

—Sus corazones Odin —había respondido con una inusual quietud— no son más que un parpadeo en el universo, pero logran vivir en un siglo lo que a nosotros nos toma milenios ¿Puedes imaginarlo? Millones de vidas han nacido, vivido, y muerto mientras nosotros a penas nos dirigimos al ocaso de nuestras vidas.

—¿A que quieres llegar, padre?

—Se necesita de gran fuerza para vivir sabiendo que su existencia es corta —afirmó—. No los juzgues tan duramente, Odin —le había pedido aquella vez con fervor— Porque algún día nuestros mundos serán unidos por sangre.

—¿Padre? —Odin llamó incrédulo.

—Debes oírme —ordenó— dudarás de la verdad de mis palabras, pero yo no estaré aquí cuando el día llegue, así que escucha con atención, porque la supervivencia de los nueve mundos depende de esto —advirtió—. A mis oídos han llegado una profecía predicha por las mismas videntes de Alfeheim...

Bjor no había sido el único que había escuchado de tal profecía, y aunque había querido advertir a su hijo del peligro que comenzaba a nacer, este había olvidado con el tiempo aquel extraño momento, había sido demasiado joven e incrédulo para creer en la veracidad de una profecía.

Pero ese no había sido el caso de Thanos. Había vivido por milenios articulando cada palabra en su mente, planeando por el día en que su única amenaza apareciera en el universo.

Exterminar a Midgard o Asgard no había sido un plan descartado, pero había un truco en esa profecía... su existencia no sólo se encontraba amenazada, tambien podía ser recompensada de vencer a esta criatura.

"Cuando el titán amenace con levantar una horda de muerte, de Midgard y Asgard un lazo nacerá de hueso y carne, en su sangre portará la divina bendición de Yggdrasil, un guardia para proteger los nueve mundos. Pero de perder contra la muerte, sus entrañas serán devoradas por el titán, y su fuerza y poderes se volverán uno con el verdugo de los nueve reinos... será el fin de la vida"

Había comenzado a forjar lentamente su poder, no sólo físico, sino aquel que sembraba miedo por donde su nombre fuera dicho. Razas enteras habían conocido su fin y otras más se habían subyugado ante él, habia comenzado a mover las piezas del juego para hacerse de las gemas del infinito.

Y con sus primeros pasos para empezar el fin del universo entero, Thanos había sentido el nacimiento del hijo de Midgard y Asgard.

Ignoraba su localización, pero algo era seguro, estaría listo para conocer al fruto que le traería poder absoluto.

—¿Rosa?

—¿Qué? ¿Qué tiene? —pregunto Jane levantando un vestido con olanes.

—No sé si te has dado cuenta —entonó con disgusto Tony— pero tu hija es hija de un dios nórdico, remarcable en las leyendas como un guerrero feroz, y tú, por otro lado no eres una pera en dulce —le recordó— mi ahijada no pinta precisamente para ser la niña linda que grita malcriada y es la cosa favorita para pinchar mejillas de las abuelas del parque.

Jane bufo.

—¡Es linda! —protestó indignada.

—Si, pero no es una malcriada —replico— además, mira su rostro... —señaló al bulto que cargaba en brazos— ¡Lo detesta!

Y era cierto, en su básica interpretación de lo que estaba ocurriendo, entendía que estaban tratando de vestirle con un rosa chillante.

No estaba feliz. Y si sus mofletes hinchados, su ceño fruncido, y sus gimoteos no eran suficiente pista entonces estaba lista para resistirse con manoteos y llantos.

—Tal vez tengas razón —concedió Jane al ver la cara de su retoño.

—Ugh, Jane ¿Qué es eso? —Darcy llegó como un torbellino y le quitó el vestido de las manos— Tu hija ni siquiera ha dicho su primera palabra, pero ya estás matando su vida social.

—¡Darcy! —exclamó ofendía—. Ambos, paren de criticarme, ese conjunto es muy novedoso esta temporada —se defendió— ¡Lo leí!

Tony y Darcy se miraron.

—Quema esa revista —aconsejo Darcy de inmediato

—Jane, tú bebe ni siquiera es cien por ciento humana,desde que nació ha sido especial—le dijo Tony— no trates de robarle su identidad, no la vistas como el resto de las niñas del país.

Suspiro.

—¿Cómo se supone que la vista? —pregunto Jane por vencida.

—Con el color de papa, rojo —decidió de inmediato Darcy.

—Y que sea casual y cómodo —opino Tony buscando alrededor por algo de esas características.

Jane sonrió.

—Suena como un plan.

Todos decidieron que habían hecho lo correcto cuando la vieron con un suéter rojo, una falda azul marino, y mallas grises.

—Nos lo llevamos —dijo Tony a la dependiente— y también eso de allá.

Comentó señalando a una pila de ropa que había pasado la aprobación de los tres.

—Solo déjame sacar mi cartera —murmuró Jane esculcando su bolso— ¡Aquí esta! —exclamó sonriente, había ahorrado desde que supo que estaba embarazada, y estaba orgullosa de poder suministrar lo necesario a su bebé— ¿Cuan...? ¡Tony! ¡¿Qué estás haciendo?!

—Pagando —contesto con simpleza— Soy jodidamente rico, y es mi ahijada, haz la suma.

—¡No tienes porque pagar! —protestó Jane— puedo hacerlo perfectamente.

Tony se quitó los lentes y la miro.

—Se que puedes, no te estoy subestimando —le aclaró— pero es como soy, gasto una cantidad obscena en las persona que me importan.

Jane suspiro nuevamente, mientras no fuera lastima podía vivir con ello.

—De acuerdo —acepto rendida— ¡Pero yo pago los biberones y pañales! —le advirtió— y quiero que me cobres por el agua y la luz de mi piso en la torre, no quiero vivir de gratis.

—¡Yo sí quiero! —exclamó de inmediato Darcy— no me molesta vivir sin renta.

Ambos la miraron antes de negar, era Darcy después de todo.

—Tu novia... Pepper ¿Cuál fue tu escasa para ausentarte tres días de improvisto? —cuestiono Jane mientras caminaban al exterior— ¿Ya le dijiste que vamos a quedarnos en tu torre?

Tras un largo y exhausto diálogo con S.H.I.E.L.D, y un diminuto intercambio de tecnología por parte de Tony, el director Fury había aceptado solo tener a Isabella bajo guardia permanente y no confinada en una base aleatoria.

Incluso él podía ver la ventaja de que viviera con Stark. La torres era una fortaleza cien por ciento vigilada por el A.I predilecto del millonario, y en caso de emergencia, sin duda era de suma utilidad tener a Ironman a la mano.

—No te preocupes, lo tengo controlado —había respondido tranquilamente Tony.

Jane entorno los ojos.

—Ni siquiera sabe que existimos ¿No es verdad?

Tony se tocó el corazón falsamente ofendido.

—Tu falta de fe me hiere.

Jane rodó los ojos.

—Pero es cierto —afirmó segura.

Tony se encogió de hombros.

—Mantengo su vida interesante.

Darcy soltó una corta risa.

—Que manera tan interesante de decir que se la complicas —se burlo Darcy.

—Cuidado Lewis —le advirtió Tony— estas hablando con tu casero, por si lo olvidas.

—¿Mi que? —repitió boquiabierta— ¿En serio estas pensando en cobrarme renta?

—No me tientes.

Darcy hizo intento de protesta antes de ser interrumpida por Jane.

—No lo hagas, Darcy —ordenó Jane— no necesito oírte por semanas quejándote de que te cobran la renta.

Darcy bufo mientras subía al ascensor junto a ellos.

—Aguafiestas.

Jane se limitó a sonreír con picardía.

—Se llama ser una madre, Darcy.

Una sonora carcajada brotó de la boca de Tony.

—Tengo el presentimiento de que van a mantener mi vida interesante —mencionó de buena gana Tony.

El millonario volvió a ponerse los lentes, no duda ni por un minuto de que sus palabras serían verdad.

—Explica —había demandado Pepper en cuanto había llegado frente a ella.

—¿Qué parte?

—Donde has estado los últimos tres dias, quienes son tus dos acompañantes, porque hay docenas de agentes en la torre —enumeró con las manos— qué demonios está ocurriendo ¿Y porque tienes un bebé en brazos? —pregunto finalmente reparando en el pequeño bulto adormilado que ostenta— ¡Oh Dios mío! ¡¿Es tuya?! —¿Qué otra explicación había?— ¿Con quien te acostaste después de Irak? Tony necesito nombres ¿Va a demandar? Voy a conseguirte la custodia compartida, pero no le vas a dar más de diez mil dólares de manuntecion...

—Ok, relájate —le pidió con expresión incomoda— ¿Por qué asumes que soy el padre?

—No te gustan los niños —respondió de inmediato.

Jane y Darcy enarcaron una ceja ¿Qué no le gustaban? Los últimos tres dias había estado cargando a Isabella más que su propia madre.

—Eso no es cierto —negó— me gustan... en la lejanía.

—Exactamente. Así que la única explicación que encuentro del porque estás cargando un bebé es que es tuyo.

Desde su perspectiva parecía lógico.

—Bueno, pues te equivocas —le dijo claramente ofendido, o al menos pretendía estarlo— Desde Irak la única dama en mi alcoba haz sido tu.

—Solo llevamos saliendo seis meses, es posible...

—No, no —negó Tony— no me interrumpas —ordenó—. Pepper, esa es su madre —señaló a Jane— y hace tres dias no tenía ni idea de que existía ¿Cómo voy a procrear un bebé en tres dias? —pregunto—. Están aquí porque ella está aquí, de hecho todos están aquí por ella —le dijo señalando al bebé que tenía en brazos— esta es Isabella, mi ahijada.

Pepper parpadeó.

—¿Qué? —pregunto anonada.

—Se que es difícil de entender porque una recién nacida causaría tanto revuelo, pero es porque su papá es un dios nórdico de leyenda —explicó— esa mujer...—volvió a señalar a Jane— se tiró a Thor.

Jane lo miró fulminante.

—No, capto lo de la bebe, pero... ¿Tienes una ahijada? —pregunto pasmada— ¿Aceptaste serlo voluntariamente?

Solo una risa de Darcy acompañó el silencio que siguió a su pregunta.

—¿En serio? —pregunto incrédulo— ¿Es lo que más te sorprende de todo?

—Bueno, siempre creí que el fin del mundo se aproximaría el día que te viera con un bebé en brazos —le dijo con disculpa en los ojos.

Tony bufo ofendido, pero no pudo evitar la sonrisa que brotó en sus labios.

—Si, yo también lo creí.

¿Vieron el trailer de Thor? !Que pasada! Fue increibleeeeeee.

Hela se ve fenomenal, el grito feliz de Thor al ver a Hulk, Loki con una sensualidad más hipnótica que nunca (Alguien deme a Tom Hiddleston!) y Valkyria! (Los que leen Metamorfa saben que yo puse a Tessa Thompson en el universo Marvel antes que él mismo Marvel ;) ¡Ja!) !Y CON MÚSICA DE LED ZEPPELIN!

Lo ame, lo ame, lo ame...

Noviembre llega ya!