CAPITULO CUATRO

PALOMA

– Lucky ¡Despierta flojonazo! – me despertó la horrible voz de mi hermana, tirándome de la cama, ganándose mi mirada asesina, pero ella se reía como si nada.

– ¡Ahora si ya sacaste boleto! – le grito mientras me lanzo hacia ella, pero me esquiva y caigo de nuevo al suelo provocando que se atacara aún más de su odiosa risa, la quiero matar.

– Cálmate perrito, mamá ordenó servicio de despertador y heme aquí – me dijo sonriente, odio que utilice a nuestra madre como excusa para molestarme.

– Recuerda que los vecinos vendrán hoy y mamá pide que ayudemos con los preparativos para la cena, así que vístete y nos buscas, estaremos limpiando la estancia – me dijo finalmente seria para después irse de mi habitación. De acuerdo, debo ayudar para complacer a la engreída chica de al lado.

Al terminar de vestirme, bajé a buscar a mi madre, vi a mi hermana sacudir los muebles de la sala, quien no lo hacia fascinada. Fui a la cocina donde mi madre estaba en el desayunador con un recetario abierto y anotando en un bloc de notas. Abrí el refrigerador y me serví un vaso con jugo de naranja, no voy a decir palabra alguna, tal vez me salve de hacer algún deber.

– Cuando termines, lavas el vaso, lo mismo va para cualquier objeto que utilices para desayunar – me dijo mi madre aun anotando, sin dirigirme la mirada.

– Claro ¿Ya sabes que harás de cenar? – pregunté mientras me servía leche en un tazón con cereal.

– Si y necesito comprar los ingredientes. Ahora, cuando acabes de desayunar, ayudas a tu hermana – al fin acabó de anotar y arrancó la hoja para meterla a su bolso mientras se dirigía a la calle.

– Nos vemos, ma – alcancé a oír a mi hermana. Acabé de desayunar y lave el tazón y la cuchara que utilicé. Voy a la sala con mi hermana.

– Pues ya casi termino. Así que tú tendrás que barrer y fregar el piso. Voy a sacar el mantel de la lavadora – me ordena y me molesto.

– ¡Pues será barrer! – le grito.

– ¡Ya sacudí los muebles, lavé los platos, la vajilla, arreglé la sala y ahora haré lo mismo con el comedor! A ti te toca lo más simple ¡Así que como vas! – me gritó molesta ¡Wow! Esta es una de esas veces en la que se lo toma enserio.

– ¡Tu odias limpiar la casa! – le grite.

– Pues el próximo viernes tengo una fiesta, así que voy a hacer méritos antes de pedir permiso. Pero si quieres, yo hago todo aunque ya sabes cuál es el precio – explicó. Si, ya conozco la cuota por sus favores: Lo cobraré en el momento que quiera, sin importar que sea un momento imprescindible para ti. Una vez lo acepté cuando era niño, estaba por ir al baño y aunque le explique que iba a reventar me recordó el trato que hicimos, así que fui con ella para hacerle de testigo en una mentira por llegar tarde de una fiesta, ni recuerdo cual fue la mentira, pero le seguí el juego. Lo malo fue que regresé corriendo al baño y no alcancé a llegar. Vergonzoso. Sé que si vuelvo a aceptar podría cobrármelo en un momento peor, alguno muy importante para mí.

– ¡Ya olvídalo! ¡Yo lo hago! – dije molesto, acabé de desayunar, lavé lo que utilicé y enseguida fui por la escoba ¿No se puede simplemente cancelar la cena?

La casa finalmente estaba preparada para recibir a los Wishwood, nuestra madre regresó con las compras y preparó la cena junto con mi hermana, me escabullí para no seguir preparándole el banquete a la odiosa chica.

Ya estaba en la calle, caminando, rogando porque mi madre dijera que la cena se canceló. Lo más seguro era que me regañara por fugarme. Llegué al parque, no iba seguido, chicos de la primaria se reunían ahí y podrían molestarme de nuevo. No quiero eso.

– Hola – me dijo una voz conocida, al buscar a la dueña de la voz vi a Paloma con su cabello rizado negro, amarrado en una coleta y sus ojos dulces, que me sonreía.

– Hola – respondí ¿Qué no se me pudo ocurrir otra cosa?

– ¿Así que te libraste del castigo por pelearte con Eidan? – preguntó ella aun sonriendo.

– Si – ¡Maldita sea! ¿Qué no puedo iniciar una conversación decente con ella? Ahora debe pensar que soy aburrido.

– Biana me ha dicho que eres amigo de Eidan, los he visto también ¿Por qué pelearon? – preguntó ¡Rayos! ¿Qué pensará de mí si le digo que lo golpee solo porque me llamó Loki en público?

– ¿Te sonrojaste? – ¿Qué? ¡No puede ser! ¿Por qué me está pasando esto?

– ¿Es algo vergonzoso, Lokien? – me respondió.

– ¿Cómo sabes mi nombre? – me alarmé.

– Nos hemos estado presentando toda la semana, sin contar que en la clase de nuestro asesor, nos obligaron a usar esos ridículos gafetes. Pero el secreto es que tienes un nombre peculiar, así que es difícil que se me olvide – rió.

– Adelante, comprendo que te burles – me resigné y ella paró de reír.

– No me estoy burlando, yo creo que es especial. Mi nombre no es la gran cosa. Cuando piensas bien, creo que tu nombre debe tener un significado bello, el mío recuerda a un animal, nada significativo – me explicó.

– Pero las palomas representan a la paz – respondí y ella rió.

– ¿Y qué haces aquí? – le pregunté.

– Desaburrirme. Biana tuvo su ensayo y como solo pueden asistir familiares, obviamente no fui. Planeaba llamar a una de mis amigas e ir a comprar un helado y pasear por el parque, ese era el plan hasta que te vi – me volvió a sonreír ¿Por qué pienso que tiene una linda sonrisa? Para que fingir, Paloma me gusta, es lo único que debo decir.

– ¿Y tú? ¿Qué haces aquí? – me preguntó.

– Escapando – le respondí y ella se sorprendió, – De mi madre, quiere organizar una cena a… –

– Eso no fue nada amable ¿Qué tal si esa cena es importante para ella? – me interrumpió.

– No lo es, es para los nuevos vecinos… –

– Yo creo que eres grosero con ellos – se molestó.

– Mira, no tengo nada en contra del señor y la señora Wishwood, el problema es su hija: Scarlet – traté de explicar.

– ¿Por qué? –

– La conocí ayer, me trató peor que a un perro, habla de sus padres como si fueran sus conocidos, tiene una actitud de "El Mundo no me merece". Apática. Sin mencionar que me corrió de su casa y me cerró la puerta en la cara – se la describí amablemente.

– Pues sí que parece una encantadora persona, pero ¿Sus padres no la corrigen? – preguntó.

– No lo sé –

– Tal vez frente a sus padres ella no se porte así y de esta forma podrás soportar la cena ¿No lo crees? –

– Puede que tengas razón –

– ¡Animo! Además, yo creo que debes hacerle este favor a tu madre, sin mencionar que te evitarías un castigo muy malo por parte de tu madre – se burló y yo me reí.

– De acuerdo, gracias Paloma. Regresaré ¡Nos vemos el lunes! – me despedí de ella, mientras regresaba a casa. Ahora que lo pienso, ella me llamó Lokien ¿Será que sabrá que odio que me nombren de otra manera? Sonrío, me gusta pensar que lo sabe y me llama por mi nombre para no incomodarme.

Estoy por entrar a mi casa, mi madre puede está enojada ¡Valor, Lokien, valor!