CAPITULO CINCO

ANGEL EXPULSADO DEL CIELO

Lentamente abrí la puerta, rogando por no ver a nadie, me equivoqué, ahí está la tonta de Nina, quien me ve con una sonrisa.

– No es que me guste andar de chismosa, pero creo que estas en problemas – río odiosamente y se fue a su cuarto para alistarse para la cena. Tragué saliva, mi madre iba a matarme, lo sé.

– Lokien Blond- dijo una voz conocida en un tono frio, sí, mi asesina se encontraba atrás de mí. Me giro lentamente para ver qué tan horrible estaba el panorama.

– ¿Si? – sonrío nervioso.

– ¿Dónde has estado? – me pregunta.

– Salí a despejarme de la tarde que me espera – expliqué con un tono de voz casi audible.

– ¿Lo dices por Scarlet? –

– Sí, quiero prepararme mentalmente – respondí y ella me observó detenidamente evaluando mi respuesta.

– Solo por esta vez te creeré, ve a alistarte que en cualquier momento podrían llegar – me dijo y yo fui rápidamente a arreglarme, aunque no sabía exactamente como vestirme.

El timbre sonó justamente al terminar de vestirme, bajé prontamente para reunirme con mi familia. Mi padre abrió la puerta cuando bajaba por las escaleras, de pronto el ambiente cambió, mis preocupaciones dejaron de importar, el señor y la señora Wishwood entraron, extrañamente la señora Wishwood no me causó el efecto de siempre, me sentía normal, solo que más relajado, pero eso se acabó cuando apareció Scarlet, su mirada y sonrisas maliciosas hacia mí, cambiaron drásticamente al saludar a mi padre.

– Buenas tardes, señor Blond – realizó una especie de reverencia tipo princesa, provocando una suave risa de parte de mi padre.

– Buenas tardes, señorita Wishwood, un placer conocerla – correspondió el saludo con una sonrisa.

– Al contrario señor, el placer es mío – sonrió de una forma tan linda y casi natural, parecía un ángel, pero definitivamente es todo menos eso, es bonita, no lo negaré, si le quitas lo maliciosa y lo narcisista. Es odiosa y nadie me quitará esa idea de la cabeza.

– ¡Lokien! ¡Ven acá y saluda! – me incita mi padre al verme bajando por las escaleras, lo obedezco.

– Buenas tardes, señor y señora Wishwood – saludé a los adultos, mi padre carraspeo un poco y con la mirada me señaló a la odiosa vecina.

– También a usted, Scarlet – me costó decirlo de forma cortés pero lo logre.

– Ya nos habíamos conocido el otra vez ¿Lo olvidas, Lokien? Nos divertimos mucho y habíamos quedado que podíamos tutearnos – me dijo sonriendo lindamente y yo me quedé con un ¿Qué? No sé a lo que esté jugando, pero verla comportarse así me da nauseas.

– Pasen por favor, los llevaré al comedor – ofreció mi padre.

– Señor Blond ¿Le molesta si me quedo unos momentos más con Lokien a solas? – pidió Scarlet con un tono inocente, mi padre se sorprendió levemente y sonrió, después me guiñó el ojo antes de desaparecer con los Wishwood rumbo al comedor. Intuí a que se refería con el guiño y un asco total me recorrió el cuerpo.

– Ahora que estamos solos ¿Me puedes explicar que fue todo eso? – pregunté molesto.

– No fue teatro, es cortesía y educación. No voy a mostrar mi evidente superioridad ante mis anfitriones sin ofenderlos, no es apropiado – explicó.

– Lo haces ahora, conmigo – le señalé.

– Pero tú eres tú, ordinario, lo cual es perfecto. Resumiendo, mis anfitriones son tu familia, no tú. Pero no te preocupes, no te humillaré… aun – ríe odiosamente.

– ¿Para qué pediste que estuviéramos a solas? – pregunté enfadado.

– Leí tu rostro, vi tu cara descolocada por mi forma de actuar y supuse que pedirías una explicación. Ahora llévame a tu comedor, que padezco un poco de hambre – me ordenó e iba a replicar, pero…

– Lucky, la cena está servida – se asomó mi hermana.

– Gracias, señorita Blond – se fue con la gracia de una princesa, siendo que en realidad es una bruja. Le seguí con una cara de amargado que tuve que corregir cuando mi hermana me lo hizo notar, antes de entrar al comedor.

Mi madre se había lucido con la cena, solo que todo era vegetariano, supongo que en consideración a la señora Wishwood.

– Espero que la cena sea de su agrado – recibió mi madre.

– Gracias, señora Blond – dijo el señor Wishwood.

– Pues adelante – ofreció mi madre a los demás e inmediatamente nos sentamos alrededor de la mesa.

Enzo. Zarate. 71: Gracias por comentar y el hecho de que te alegrará, espero continuar haciéndolo.