CAPITULO SEIS
MI VECINA ESTÁ LOCA
– Penélope me había comentado que buscaban una escuela para Scarlet – le preguntó mi padre al señor Wishwood.
– Si, pero ninguna llena nuestras expectativas y siempre hay inconveniente para decidir en qué escuela Scarlet deberá estudiar – explicó el señor Wishwood. Con que expectativas, las de Scarlet seguramente, ella se siente el ultimo vaso de agua del desierto. La miro fugazmente ¡Rayos! Me está mirando de la misma forma que cuando la vi por primera vez, con esa cara maliciosa. Vuelvo a mirarla, ella me sigue sonriendo pero de una forma dulce ¿Qué diablos le pasa?
– Señor Blond, si no le resulta molesto ¿Dónde estudia Lokien? Estoy segura que tal vez su escuela puede llenar nuestras expectativas – preguntó cortésmente. Extraño, mi escuela es publica y si ella es una prodigio o especial, o que sus padres busquen algo en el sector privado ¿Por qué interesarse en mi escuela? Ahora estoy seguro de que algo trama.
– ¿Hablan de una escuela pública? Perdónenme, no quiero sonar grosera, pero si ninguna escuela ha llenado sus expectativas ¿No quieren decir que han buscado por parte del sector privado? – preguntó mi hermana, siempre directa, por esta ocasión le agradezco que actué así. Vi que el rostro de Scarlet se descolocó pero inmediatamente después lo relajó.
– Si, bueno es que… – trató de explicar el señor Wishwood.
– Es un tema delicado – continuó la señora Wishwood.
– Al decir expectativas nos referimos a que podamos costear, mi padre está teniendo problemas en su trabajo – explicó Scarlet un tanto ¿Triste?
– ¡Karenina! – exclamó mi padre.
– Deberías saber que no está bien hacer ese tipo de comentarios – le regañó nuestra madre.
– Lo siento – dijo en un tono cortante.
– No se preocupen, es bueno a veces desahogarse un poco – disculpó la señora Wishwood.
Ya habíamos terminado de cenar, mi padre nos guió a la sala, ahí mi padre nos dijo a mi hermana y a mí que nos lleváramos a Scarlet, pues querían hablar solo ellos cuatro. Mi hermana se fue a su habitación, dejándonos solos a los dos.
– ¿Qué estás tramando? – le pregunto molesto.
– Nada, nada aun – me dijo mientras observaba a su alrededor.
– ¿De verdad crees que me voy a tragar ese cuento? – le vuelvo a preguntar y ella se ríe, – ¿Qué es tan gracioso? – le cuestioné nuevamente.
– El cómo tratas de encontrar una explicación a mi actitud – respondió. No entendí nada.
– Seré más claro para poderme explicar y así puedas dejar de fingir demencia ¿Qué diablos buscas en mi escuela? ¿Por qué quieres estudiar ahí? No me creo eso de que sean pobres – le explico tratando de que se enfoque y no cambie el tema.
– Bueno si tanto deseas saber… – admiraba aun la sala, pero sonrió como solo ella sabe, – Es que tú estudias ahí – ¿Qué? Esa es su respuesta ¿Qué demonios tiene en su cabeza? ¿Cómo que por que yo estudio ahí?
– ¿Qué clase de respuesta es esa? ¡Explícate! – exigí.
– Tu a mí no me ordenas – me dijo aburrida.
– Es que tu respuesta es rara, suena como si, como si… – como si fuera una, una… ¡Qué horror! ¿Le gustaré a la loca? Escalofríos invaden mi cuerpo.
– Ya entendí y no. Que estúpido y asqueroso suena eso. Yo quiero estudiar ahí porque tú lo haces, pero no porque en tu retorcida y asquerosamente insinué que esté encantada contigo de una forma romántica ¡Primero me suicido! La razón es que eres ordinario, tan común, tan simple que eres perfecto – explicó, al principio sentí alivio, pero…
– ¿Encaja perfecto? ¿En qué? – quise saber, planea utilizarme, pero ¿En qué? – ¡Dilo! No soy un muñeco, deja de pensar tonterías ¡Y no soy simple ni ordinario! – le grité.
– Si lo eres ¿Sabes si tu madre tiene preparado algo de té? Si no lo tiene, pídele que haga de fresa, es mi favorito – ¿Perdón? ¿Acaba de cambiar el tema?
– ¡No cambies el tema! – le grité y comenzó a llorar. No entiendo a esta chica.
– ¡Lucky! ¿Qué le hiciste a la chica mimada, hermanito? – preguntó Nina en un tono normal.
– Me estaba diciendo que tenía una hermana horrible pero que en esta ocasión le daba la razón por que nunca se relacionaría con alguien tan pobre como yo. Lo que parece caro es porque el abuelo nos ayuda, pero no debemos aprovecharnos de él. Me dijo que solo vamos a vivir de caridad y que por eso nos largáramos de su casa – ¿Qué? Yo nunca digo eso.
– ¡Lokien! – ¡Genial! Esto se pone cada vez mejor, mi madre acaba de aparecer.
– ¡Yo no dije eso! – grité molesto.
– Y luego cuando pregunté si tenían té de fresa, me gritó diciéndome que no y que me fuera – ¡Maldita sea! Y esta quiere estudiar conmigo ¡Auxilio!
Las cosas mejoraron mucho más cuando apareció mi padre con los Wishwood.
– Lo lamento, señores Wishwood – se excusaba mi padre.
– ¡Lokien a tu habitación! – me ordenó mi madre ¿Qué? ¿De verdad?
– Pero si yo no he hecho nada – traté de defenderme.
– ¡No le discutas a tu madre y ve a tu cuarto! – rugió mi padre.
Irritado y molesto me fui a mi habitación, miré de reojo a Scarlet, y sorprendentemente aunque nadie la veía, esperé que sonriera de forma maliciosa, pero ella solo me vio y continuó llorando ¿Qué le pasa a esta chica? En verdad está loca.
