CAPITULO NUEVE

PESADILLA

Sentí algo duro sujetándome de mis tobillos y muñecas, mi piel tenía una sensación fría. Lentamente abrí mis ojos, al mismo tiempo que intenté mover mis brazos y piernas, no pude; estaba atado a las esquinas de algo, estaba acostado en algo duro, en un lugar lúgubre. Miré a mi alrededor, parecía como una cueva con un hoyo en el techo donde apenas y podía distinguir las estrellas, esto se debía a que mi alrededor había antorchas con un extraño fuego verde. Había sombras a mi alrededor y por fin me di cuenta que me encontraba atado en una mesa de piedra, también vi que alguien se acercaba a mi lentamente ¿Qué diablos pasaba? Conforme se acercaba comencé a distinguir que era una persona encapuchada, llevaba una túnica blanca que le cubría por completo y llevaba algo en sus manos a forma de ofrenda, esta cosa parecía brillar, vi horrorizado que se trataba de una especie de cuchillo grande.

– ¡¿Quién eres?! ¡¿Qué vas a hacer con esa cosa?! ¡Mejor dicho ¿Qué crees que vas a hacer conmigo?! – grité, una risa femenina y perturbadora provenía de la figura encapuchada.

– ¡Y dime Lokien! ¡¿Crees en lo imposible?! – me respondió con una pregunta ahora con la voz deformada, justo cuando se ponía a un lado mío y tomaba la navaja para hundirla en mi pecho.

Grité aterrorizado y al instante vi que estaba en mi habitación, estaba sudando y rápidamente llevé mis manos revisando mi pecho y sentí un dolor muy leve en mi pecho, justamente donde se localiza el corazón, encendí mi lámpara de noche, me desabroché la camisa de la pijama y vi que tenía un rasguño casi visible, me asusté un poco, se supone que eso solo había sido una pesadilla. Traté de calmarme, repitiéndome que era solo un sueño y decidí echarle un vistazo a mi reloj, 3:21 am. Me molesté, ni siquiera cerca de la hora programada en mi despertador, faltaba una hora y treinta y nueve minutos para que sonase y a mí ya se me espantó el sueño. Suspiro, debía encontrar otra forma de conciliar el sueño, pero como estaba castigado no sabía cómo hacerlo, recordé lo de la leche tibia y baje a la cocina para servirme un vaso. Al terminar de beber y depositar el vaso en la tarja vi que en la casa de los Wishwood había una luz encendida, no le di importancia y regresé a mi cuarto, apagué la luz y por curiosidad miré por la ventana, la luz aun estaba encendida y vi una silueta; mi sangre se calentó, la dueña de esa sombra no era más que la innombrable vecina que poseo, regresé a mi cama y me acosté enojado.

Me sentía adormilado al llegar a la escuela, para mi pesar y la de mis ojos que constantemente desenfocaban, causándome una leve doble visión, sin mencionar que mis parpados comenzaban a caer; tenía a primera hora la clase de Historia y el maestro comenzaba a leernos sobre las ciudades mesopotámicas. Morfeo reclamaba fervientemente que me fuera a sus brazos y con esa materia era muy difícil no hacerle caso, patéticamente comencé a cabecear.

En una de esas sacudidas de cabeza sentí a Unix llamarme desde atrás. Voltee a verlo y pude distinguir que se sorprendió, en eso me escribe una nota.

"¿Qué te pasa? ¿No dormiste bien?" leí y decidí responderle.

"Tuve una pesadilla que me espantó el sueño y ahora pago las consecuencias" le di la nueva nota con mucho cuidado de que el profesor Stevenson no nos descubriera.

"Pues ¿Cómo estuvo?" me escribió una nueva nota.

– Los jóvenes de la fila cinco ¿Pueden entregarme lo que se están enviando? – nos descubrió. Como si el destino quisiera probar el límite de mi resistencia ¡Genial! No quiero problemas, ni pelear, discutir, siquiera defenderme. En resumen, no quiero hacer nada, solo dormir, ya cuando despierte que hagan lo que quieran.

Vi acercarse al profesor y llevarse la nota, no ofrecí resistencia, no tengo fuerzas simplemente. Pero antes de que leyera la nota en voz alta, alguien tocó a la puerta, distraídamente devolvió el papel a mi pupitre y fue a ver de quien se trataba.

Guardé la nota aprovechando que se había ido, el profesor volvió al frente del salón dejando la puerta abierta, sinceramente eso se encontraba en la esquina de mi mente, yo aún luchaba con Morfeo por el control de mi cuerpo.

– Jóvenes, me han dado una buena noticia para su grupo. Me han informado que tendrán una nueva compañera – nos dijo para a continuación hablarle a la chica en cuestión, – Adelante, señorita, sea bienvenida – y tan pronto como la chica entró, dejé a Morfeo en K.O. y parecía que al menos que por el resto del día ya no tendría más problemas con él. La razón, la chica más indeseable del mundo, al menos para mí, entraba con la misma estúpida cara con la que había entrado a mi casa, apreté mis puños, fruncí el ceño y endurecí mi mandíbula. La maldita de Scarlet sería mi compañera ¡Odio mi vida! ¡De verdad que la odio! ¡Al igual que el estúpido destino! ¡El universo me odia y mucho!

Sabía que entraría, su madre me lo había confirmado, pero ¿Mi grupo? De todos los malditos grupos de 1° de secundaria ¡Tenía que ser el mío! ¿Por qué?

– Puedes presentarte, por favor – le dijo el maestro.

– Por supuesto, profesor – le sonrió con esa sonrisa hipócrita de princesa.

– Bueno, soy un poco mala en eso de las presentaciones en público, me pongo nerviosa, pero… ¿Qué más da? Soy Scarlet Wishwood, tengo doce años, cumplidos la semana pasada, me gusta leer y adoro los flanes. Amo la naturaleza y encuentro fascinantes los secretos que guarda. Soy un poco ingenua y algo chillona, pero estoy trabajando en ello… ¿Qué más? – se quedó pensativa y el profesor rió un poco.

– También parlanchina, gracias señorita Wishwood, con eso es suficiente, ahora veamos donde podemos colocarla – dijo el profesor paseando la mirada por todo el salón.

– ¡Aquí! ¡Aquí, maestro! – dijo muy entusiasta ¿Unix? Me quedé sorprendido y vi que al lado del pupitre de Unix había otro desocupado, luego lo vi a él y tenía una expresión muy ¿Sonriente?

– Cierto, joven Unix, señorita Wishwood pase a su lugar por favor – le indicó y mientras iba a su lugar me sonrió dulcemente. Yo por otro lado imaginaba que le ponía un pie haciéndola tropezar y le sonrió pensando en esto. Ella no sabe que la odio demasiado. Pasó a mi lado y sin mirarla sé que ya se sentó.

– Hola, soy Eidan, si quieres puedo enseñarte la escuela – se ofreció, pero antes de que ella respondiera, el maestro habló de nuevo.

– Jóvenes Blond y Unix, no crean que se me ha olvidado lo de la nota. No tendrán receso, los espero aquí cuando sea la hora de este – nos informó.

– Disculpe, profesor ¿Podría dejar que al menos el joven Lokien me muestre la escuela? Verá es mi vecino y… –.

– Está bien, en ese caso a usted lo veo después de clases – sentenció ¿Qué? ¡No! ¡No! Voltee a verla, ojala que mis ojos lanzaran rayos láser, quería fulminarla con mi mirada. Ella solo me dedicó otra "dulce" sonrisa y me guiña un ojo.

¿Cuál es su maldito plan? Debo saberlo, presiento que lo que sucedió en mi casa será menor a lo que sea que pase aquí.

Al fin pude actualizar alguna de mis historias en menos de un mes, soy feliz, espero lograr poder seguir así con las demás, en fin, espero que disfrutaran de este capitulo.

Princesa Twilight Sparkle 1: Si, pero la razon del efecto de Laila se descubrirá una vez que Scarlet revele sus intenciones, en el próximo capitulo Scarlet develará para que quiere a Lokien y adivinaste en parte el como se va a comportar, pero hay que recordar que son sus amigos no los de Scarlet, asi que todo puede pasar.

Gracias por leer, esperemos que mi racha siga presente.