CAPITULO ONCE
DESEOS OSCUROS
¿Por qué la luna estaba de ese color rojo? ¿Cómo había anochecido tan rápido? Era rara esa situación y más con ese ambiente tan pesado. Miro a mí alrededor, definitivamente sigo en la escuela, pero se veía tétrica y estaba vacía. Espera ¿Y Scarlet? Estaba con ella antes de que todo esto se pusiera así. Muy bien, lejos de ella, eso es un punto bueno.
Decido que si se hizo tarde pues me van a matar en mi casa, ya llegando trataré de explicar. Mi deducción es que el humo ese me desmayó y por eso desperté tarde, pero ¿Por qué nadie se dio cuenta? Olvídalo, olvídalo, mejor vuelvo a casa. Continúo caminando por los pasillos, hasta que finalmente llego a la entrada de la escuela. Las puertas estaban cerradas, coloco mi mano en ellas para abrirlas, pero están tan frías como el hielo, que extraño. Me cuesta trabajo abrirlas, después de empujar con toda mi fuerza, logro mi cometido y salgo a la calle, era la misma de siempre, pero estaba desierta y ni brisa se sentía, el ambiente era más pesado. Continuo caminando y vi un anuncio pegado en un poste, aunque viéndolo bien no era un anuncio en sí, era una nota dirigida a mí.
"Bienvenido, Lokien. Espero que disfrutes de tu estadía en esta sub-dimensión. Scarlet."
¿Sub-dimensión? ¿De qué habla? Sigo caminando y vi ahora un cartel.
"Cuando decidas que te has divertido mucho con los que 'viven' aquí. Búscame en la escuela"
¿Los que viven aquí? Esa Scarlet está cada vez más loca. Continuo caminando, escucho algo, parecen sollozos, conforme sigo mi camino los sollozos se escuchan más fuerte, revelándome que son femeninos, había una mujer llorando en esas calles tan oscuras y vacías, erizan mi piel, lo primero que imagino es que se trata de algún fantasma, me recuerdo que no existen y ya más tranquilo comienzo a buscar a la dueña de los sollozos, los cuales empezaban a volverse entendibles.
– Devuélvemelo… devuélvemelo… maldita… es mío… devuélvemelo – al fin comprendo lo que dice justo al doblar por una esquina, ahí veo a una mujer con la cara frente a una pared, agachada, repitiendo las mismas palabras como si de una letanía se tratara.
– Disculpe, ¿Se encuentra bien? – me acerco y ella no parecía inmutarse, – ¿Señora? – le digo depositando mi mano en su hombro, el cual siento frio al igual que aire que parecía rodearla, la mujer calla y en respuesta alejo mi mano instintivamente. Se levanta lentamente, doy dos pasos hacia atrás, se gira y para mi horror veo el estado en el que se encuentra. Su piel era gris y estaba agrietada, dejando ver lo que había debajo de esta, en parte de su rostro como si de tierra desquebrajada se tratara veo carne negra y podrida, no tiene ojos y de la cuenca de estos escurre un líquido negro que se derramaba como si fueran lágrimas, le falta la mitad de su labio inferior, me mira fijamente o eso quiero creer, su cabello curiosamente estaba perfecto, como si usara muchos productos para el cabello para tenerlo impecablemente lacio, adornado con un broche de flor y llevaba un vestido verde olivo pegado a su cuerpo, con zapatos de tacón negro, era curioso que su ropa y peinado fueran impecables, perfectos, pero su piel y lo demás estaba en decadencia. No se mueve y yo tampoco me atrevo a hacerlo. De pronto, alza sus manos como si quisiera atraparme, estas lucen como el resto de su cuerpo y no tenían uñas.
– Devuélvemelo – dice mientras da un paso hacia mí y yo doy otro hacia atrás, – Devuélvemelo – repite y avanza hacia mí, me aterro y comienzo a correr en dirección contraria, aunque a mi alrededor veo a más personas así, como si fueran zombis con ropa y peinado perfecto, sin ninguna mancha de suciedad. Cada uno dice cosas como "Es su culpa", "Me pertenece", "Debe ser mío", "Lo quiero", "Lo merezco más", "Debió ser para mí", "Nunca lo tendrás" y otros más siniestros como "Te mataré", "Llorarás implorando tu muerte". Cada uno se callaba al pasar a su lado y con sus respectivas letanías comenzaban a perseguirme, si bien no eran lentos como zombis, caminaban a una velocidad normal y parecía que las calles estaban infestadas de estas cosas. A donde quiera que voy, aparecen más. Comienzo a cansarme pero no quiero saber que me pasará si me atrapan.
– ¡Auxilio! ¡Que alguien me ayude! – grito sin obtener respuesta, sigo corriendo y veo que en un gran anuncio espectacular dice: SABES DONDE ENCONTRARME.
¡Scarlet! Debo volver a la escuela, tal vez no me agrade, pero parece mi única esperanza. Corro hasta la escuela y parece que los atraigo con mis pasos aunque la escuela ya está cerca.
Finalmente llego a las puertas y las abro con lo que me queda de fuerza.
– ¡¿Dónde estás?! – grito desesperado.
– En la oficina del director – escucho por el altavoz. Miro atrás y las cosas están por entrar, corro a la oficina sacando energía de no sé dónde. Finalmente llego pero la puerta está cerrada, veo por el cristal de la puerta que Scarlet está adentro.
– ¡Scarlet! ¡Ábreme! – grito golpeando la puerta, entonces esta se abre, caigo al suelo y escucho una risa perteneciente a la bruja de mi vecina.
– Cierra la puerta y ponle seguro, si llegan aquí, tardarán más en entrar – la escucho y a mi pesar, la obedezco. Al verla detenidamente, la veo sentada en el escritorio, cruzando su pierna y sonriendo arrogantemente. Me acerco.
– ¿Te divertiste? – ríe y me enfurezco.
– ¡¿Qué si me divertí?! ¡¿Estás hablando enserio?! ¡Esas cosas querían matarme! ¡¿Qué son esas cosas?! – le grito.
– Deseos Oscuros – responde viéndose las uñas.
– ¿Qué? –.
– Personificaciones de la envidia que han tomado forma, al igual que los celos. También hay perversiones y perversidades. Nacen de los corazones y mentes de los humanos, se crean y viven aquí, se alimentan de la fuerza o energía que su "amo" les da y cuando su "amo" obtiene lo que quiere, ellos continúan alimentándose controlando ahora los impulsos por medio del temor de que sus "amos" pierdan lo obtenido. Siendo que ahora los papeles se invierten. Este es su mundo, separado del nuestro, un mero reflejo sombrío de la oscuridad del mundo humano. También he de agregar que los desafortunados que entran aquí les sirven de alimento, ya que somos seres llenos de energía – me explica, yo… normalmente diría que está loca, pero con lo que he visto ya puedo creer en cualquier cosa.
– Lo que me quieres decir es que estamos acabados – digo impotentemente apretando mis puños.
– Solo tú, yo tengo como volver – me dice y me sorprendo.
– ¿Me dejarás a mi suerte? – le pregunto molesto.
– Depende –.
– ¿Depende? ¿De qué? – pregunto.
– ¿Serás mi sirviente? – me pregunta mientras baja del escritorio y me sonríe.
– No – se lo repito y ella deja de sonreír.
– Lastima – dice pasando a lado mío, tocando la puerta en la parte que es de cristal, – ¿Mencioné que ellos absorben la energía de cada poro del cuerpo y que se siente como si miles de agujas al rojo vivo se te incrustaran? – retiró su mano y en su lugar del otro lado manos cadavéricas se arrejuntaron en ese lugar. Ella volvió a acercarse al escritorio, – Pero, tú ya tomaste tu decisión. Un placer conocerte, Lokien – me da una sonrisa hipócrita a la vez que el vidrio de la puerta se rompía, me giro asustado, varios brazos agrietados, despellejados, sin uñas salían de ahí, la miro ahora a ella, esta divertida viendo mi situación.
– ¿Estás seguro de que no quieres reconsiderar? Prometo ser buena ama – me asegura.
Mi respiración se agita, no quiero morir, pero tampoco quiero servirle a esta loca.
– El tiempo corre – apresura mientras la puerta comienza a crujir y las frases de esas cosas se escuchan más fuerte. Estoy aterrado, no, peor, aprieto más mis puños.
– ¡Ya! ¡Acepto, acepto! ¡Seré lo que tú quieras que sea, pero llévame contigo! – termino suplicando. Ella ríe.
– Pídelo de rodillas y suplícame que sea tu maestra, hazlo y te ayudaré – me dice divertida, ella planeaba humillarme. Me hinco tragándome mi orgullo.
– ¡Te ruego! ¡Te suplico que seas mi maestra! – ella ríe y me acaricia la cabeza cual perro. Saca un nuevo frasco que contenía un líquido rojo.
– Bébelo todo, no te matará, no te enfermará, nada malo que se te ocurra, pasará – me lo da y yo más que nada por el ruido de la puerta a punto de derrumbarse lo bebí.
– Listo, dame tu mano – obedezco nuevamente, ella saca un nuevo frasco que contiene un líquido blanco que brilla. En ese momento la puerta se rompe, las cosas entraban y para terminar de empeorar la situación a ella se le cayó el frasco a nuestros pies, rompiéndose en mil pedazos, mientras el líquido se esparcía por el suelo.
Nuevamente me disculpo por la tardanza, últimamente no tengo tiempo, aun así espero que hayan disfrutado el capitulo.
Princesa Twilight Sparkle 1: Gracias de nuevo, la respuesta a tu pregunta viene en el próximo capitulo y en cuanto a lo que es capaz, creo que ya viste sus artimañas, no le importa ponerse en peligro con tal de salirse con la suya.
Gracias por leer, estoy algo atareada así que no sé cuando volveré a actualizar, aun así gracias por esperar, hasta el próximo capitulo.
