CAPITULO 14
UNA TARDE INTERESANTE
Después de que ella se fuera, mi madre me abrazó y me sonrió, poco después mi padre llegó y comenzó a animarme y contar bromas, bromas a las que pronto se le unió Nina. Todo iba bien hasta que mis padres se fueron, Nina se quedó un rato sin decir nada y viendo al infinito. Eso se me hizo raro en ella.
– ¿Qué tienes? – le pregunté, ella suspiró.
– Es solo que… me cuesta imaginarte con alguien – ¿Qué?
– ¿Qué quieres decir? – pregunto desconfiado.
– Mira, no es que no pensara que en algún momento alguien con un serio conflicto mental terminaría fijándose en ti –.
– ¡Oye! – interrumpí.
– Pero nunca pensé que pasaría tan pronto y con una niña como esa – terminó ignorando mi enfado. Y ahora ella creía que entre la loca y yo hay algo.
– Escucha, no sé qué te estés imaginando pero entre Scarlet y yo no hay nada, ella y yo solo somos… – incluso amigos era algo que no me atrevería ser de esa bruja, pero alguna relación debemos aparentar ser para evitar males mayores.
– ¿Son? – me sonríe traviesa.
– A… a… am… amii… amig… ¿Amigos? – finalmente dije.
– ¿Y por qué me lo preguntas? – ríe burlándose.
– No lo pregunté, eso somos, amigos – afirmé con voz fuerte, excepto en la última palabra, en donde mi voz se achicó.
Ella me miró seria para después volverme a sonreír.
– ¡Ah! Ya entiendo. No te preocupes, es normal, solo espero que sepas como dar el primer paso y si tienes problemas para saber cómo llegar a su centro, no dudes en pedir mi ayuda, Lucky… ¿Quién lo hubiera creído? En verdad eres un suertudo – dijo huyendo de mi cuarto mientras le arrojaba una almohada. Debo hablar seriamente con la bruja para que le explique a la tonta de mi hermana que no somos dos chicos que se gustan pero que aún no andan.
¿Qué puedo decir de los siguientes hechos que comenzaron a ocurrir en mi vida? ¿Qué frase tendría el sentimiento correcto?
La primera noche no pude dormir debido al dolor y a la presión de saber que la bruja iba a hacerme como quisiera, debía pensar en algo que pudiera hacer al respecto, pero siempre me encontraba el mismo obstáculo: las ordenes ineludibles. Pasé la noche rompiéndome la cabeza para saber cómo eludir esa injusticia.
Durante la mañana y parte de la tarde fue cuando pude dormir, después de convencerme de dejar de pensar en la bruja. Más entrada la tarde, vi que mis amigos llegaron siendo guiados por ¿Scarlet? Desde una de las ventanas de mi casa, mientras caminaba para estirar mis piernas un poco. Ella se despidió de ellos, y mientras Biana y Paloma iban a mi casa, vi que Unix se quedaba para charlar un poco con la bruja. Parecía que quería que fuera con el resto, pero ella parecía disculparse, Unix insistió, ella negó con la cabeza.
– ¡Eidan! ¡¿Quieres darte prisa?! – gritó Biana llamando su atención y la mía.
– ¡Ya voy – le respondió de la manera, él se despidió y Scarlet le sonrió como solo ella sabe despistar y luego lo besó en la mejilla para después irse corriendo a su casa y despedirse con la mano mientras se metía. Unix se había quedado parado con una mano en la mejilla besada mientras con la otra se despedía tontamente. No había duda ya, a él le gustaba la bruja, debía hablar con él para saber que está mal en su cabeza.
– ¡Eidan! – volvió a gritarle Biana, sacándolo de su estado, su embrujo… embrujo ¡Claro! Eso es lo que tenía, ella le había hecho algo.
– ¡Que ya voy! – gritó mientras corría en dirección a mi casa. Una vez todos juntos, alguien toco el timbre y mi madre fue a abrir.
Lo primero que hice fue ir rápidamente a mi habitación, agarrar un libro y fingir que lo leía. Al poco tiempo llegó mi madre, como supuse, tocó la puerta.
– ¿Puedo pasar? – preguntó al asomarse por la puerta.
– Claro – accedí, ella entró.
– Bien, vine para decirte que algunas personitas vinieron a visitarte – ya lo sabía, pero no quería que lo supiera.
– ¿Quiénes? – fingí ignorancia, acto seguido abrió la puerta. Ahí estaban mis amigos con una gran sonrisa.
– Bueno, pues los dejo solos – dijo mi madre retirándose de mi habitación.
– ¿Cómo estás? – preguntó Biana.
– Mejor que ayer – sonreí.
– Y con un yeso de más – se burló Unix y yo también reí, las chicas solo sonrieron aunque Biana parecía que no tanto.
– ¿Hasta cuándo vas a volver? – preguntó Paloma, me agrada un poco el verla preocupada por mí.
– Pues los médicos dijeron que debía reposar dos semanas y después asistiré de nuevo – respondí.
– ¿Y cuándo te quitaran el yeso? – preguntó ahora Biana.
– No lo sé, los médicos dirán – puede que los huesos normalmente tarden en sanar unos meses, pero lo que yo tenía no era un hueso roto, un monstruo se estaba comiendo mi energía quemándome de la peor manera que creo poder experimentar, una que nunca podré olvidar y que quedó grabado para mi desagrado en lo más profundo de mi mente. Y segundo, según Scarlet, puedo tardar años en recuperarme por completo, no sé qué cara pondrán los doctores, ni mi familia y mis amigos al enterarse de que pasado dicho lapso, mi brazo aun va a estar mal. Comienzo a divagar, imaginando a los doctores que viendo que no muestro mejoría, decidan cortar mi brazo, la cara de horror de mis seres queridos y mi propio terror por no saber explicar que mi brazo tardaría más de lo normal en curarse porque no era una simple fractura lo que tenía, imaginar esto me aterró y vi que mi única opción de salvar mi brazo sería en ir a pedir ayuda a la persona que más detesto en este mundo. Me negra y odiosa esperanza.
– ¡Loki! – me gritó Unix sacándome de mi tortuoso trance.
– ¿Qué? ¿Qué? – respondo regresando a la realidad.
– Eso mismo nos preguntamos, Lokien – dijo preocupada mi aun no novia.
–Solo pensaba – respondí para aliviarlos.
– ¿En qué? – ahora le tocó preguntar a Biana.
– En cómo será mi vida en los próximos meses siendo temporalmente manco – dije algo resignado. Pero la verdad es que no quiero molestarlos más con mis problemas. En especial porque sonará inverosímil.
– Bueno, eso es cierto, pero pasará rápido, ya lo verás – me sonríe Paloma y por un momento la observo, su sonrisa es la más linda que he visto y creo que podría observarla por años.
– Probablemente – digo muy ¿Soñador? ¡Ese no debió ser el tono de voz que debí poner! ¿Y si se dio cuenta? ¡Tonto! ¡Tonto! Espera… ella no es la única presente. Creo que acabo de cavar mi propia tumba. Tierra ¡Trágame! Miro a los gemelos que me veían sin ninguna expresión en su cara, bueno, eso era lo que yo quería. La realidad es que veo una sonrisa leve en Unix y los ojos de Biana con un leve sentimiento de sorpresa. Por otro lado, Paloma empieza a reír, yo la sigo pero mi risa es nerviosa, al final se unen los gemelos.
– ¿Y cómo van las cosas en la escuela? – pregunto para desviar el tema.
– Aburridos sin ti – se quejó Unix.
– Ni tanto, porque bien que andabas muy amistoso con Scarlet – dijo molesta Biana y con una voz chillona el nombre de Scarlet. Lo de amistoso confirmó mi sospecha.
– Yo solo lo hice porque necesitábamos saber dónde vive Loki y Scarlet es su vecina, saca tus conclusiones, Biana – se defendió molesto.
– Sí, claro. Era por eso que la llevabas a todas sus clases y le mostrabas la escuela, además de que siempre la estabas haciendo reír ¿Verdad, hermanito? – continuaba regañándolo, Unix se puso tan rojo que a su lado un jitomate estaría pálido.
– Ya, ya déjalo Biana. Al final estamos aquí, eso es lo que cuenta – dijo Paloma un poco ¿Triste?
– Pues Biana tiene razón, han pasado de todo, menos aburrimiento – me burlé para cambiar el ambiente que se estaba creando, sonreí y los demás rieron. La tarde fue entretenida con mis amigos quienes se quedaron hasta después de comer. Nos despedimos y amenacé a Unix con una plática privada en la que tenía muchas cosas que explicarme.
Descansé un poco por aproximadamente una hora, minutos más, minutos menos, pero volvieron a tocar el timbre. Lo ignoré, hasta que tocaron a mi puerta, en ese momento estaba viendo cómo hacer mi tarea de matemáticas.
– Adelante – concedí, mirando a la puerta.
– Lokien – dijo mi madre al entrar a mi cuarto sonriente, – Adivina ¿Quién más ha venido a visitarte? – adivinar… fácil, la "exquisita" y "adorable" de mi vecina.
– Scarlet – le dije y ella sonrió, abrió la puerta y ahí se encontraba la "princesa" con un libro en sus brazos, sonriéndome como solo ella sabe fingir.
– Buenas tardes, Lokien – me saluda.
– Hola, Scarlet – fingí estar feliz de verla.
– Bueno, los dejo solos ¿No quieren algo de beber? ¿Un jugo? ¿Un té? – ofreció mi madre antes de irse. Ambos negamos con la cabeza y sonreímos.
– Bueno, pues con permiso – dijo mi madre antes de irse.
Una vez fuera, su sonrisa se fue y se dirigió a mí.
– He venido a darte tu primera lección – dijo Scarlet.
– Lo sé ¿Acaso tengo opción? – dije frustrado y ella a continuación rió.
