CAPITULO 15

IMPOSIBILIDADES

– No, pero imagino que quieres ¿No? – se burla. Suspiro resignado.

– Haz lo que tengas que hacer – le digo molesto, desviando mi mirada. Ella ríe en silencio.

– Bien, como decía, te daré tu primera lección, la cual es: Liberar tu mente de las cadenas que la atan – explica, pero no entiendo, – Lo que tu llamas lógica, no es más que una barrera que impide que puedas hacer y creer en lo imposible, créeme si te digo que hay muy pocas cosas imposibles en este mundo – continua.

– ¿Cómo cuáles? – pregunto.

– Te acabo de decir que debes liberar tu mente, si te digo las imposibilidades solo agregaré más cadenas – quedo confundido.

– Pero ¿No serían esas las únicas cadenas? Ya que las demás se romperían – entonces ella me mira molesta y me sujeta del mentón fuertemente.

– Escucha, Lokien, si te digo que no, es no. Si vuelves a insistir, me veré obligada a castigarte – me suelta violentamente y solo la fulmino con la mirada.

– Si… ama – le respondo molesto.

– Bueno, aclarada la situación – inicia el tema como si nunca se hubiese enojado, – Primero debemos romper las cadenas ¿Qué imposibilidades se te ocurren? – pregunta y me quedo pensando, sonrío para mis adentros, después de todo, ella me lo pidió.

– Que me dejes en paz, que no seas aberrante, que le guste a Paloma, que desaparezcas de mi vida, que dejen de molestarme por mi nombre, tener una hermana normal, que te mudes al lado contrario del planeta de donde yo vivo, que te deje de gustar el chocolate, que te vayas ¡Ah! Y ¿Ya mencione que quiero que desaparezcas de mi vida? – termino sonriendo, noté que mientras le decía mi lista se había molestado, pero al terminar ella sonrió.

– Muy bien, ahora es mi turno – ríe, – Nunca, es solo tu percepción, es posible pero en castigo no te diré como, ya sabes cuál es la condición, ¿Qué tiene de gracioso tu nombre? Ya es normal, no pasará porque una vez listo me iré a otro lugar, ¿Por qué yo y no tú? No y Si, ya me hiciste esa pregunta, memoria de pez –termina arrogante, – Pero intentemos de nuevo y esta vez, en serio, no más jueguitos o te castigo – me guiñe un ojo. Me molesto, me trata como niño.

– De acuerdo – acepto.

– De acuerdo ¿Qué? – dice, que castrante puede llegar a ser.

– De acuerdo, ama – digo a regañadientes y ella se pone feliz ¡La odio! Suspiro resignado, – Así que imposibilidades… – medito, hay tantas que no se me ocurre una en concreto. La escucho suspirar desesperada.

– Algún sueño de la infancia que al crecer te diste cuenta de que es imposible – me sugiere. Y es cuando recuerdo mi terrible infancia, el que nunca pararán de burlarse de mí, quiero tener otro nombre, pero que no podré hacerlo hasta cumplir la mayoría de edad.

– Quiero cambiar de nombre, ahora – le digo y ella levanta una ceja incrédula.

– ¿No te gusta tu nombre? – pregunta.

– No, se burlan de él, me tratan mal, soy el hazme reír de todo aquel que me conoce y hasta que entré a la secundaria… – hice una pausa, me doy cuenta del tiempo que pasó antes de encontrar a Unix, Biana y mi adorada Paloma, ellos no encontraron gracioso mi nombre, –… que fue que tuve amigos – sonrió levemente.

– Sentimental, demasiado para mi gusto – se burla, – Pero yo creo que tu nombre es bastante normal, como tú, no tiene nada de gracioso – continua y trato de ver si era una burla de su parte, pero por más que revise cada facción de su cara y me detuve muy bien en sus ojos, no vi rastro alguno de burla; así que tenía dos opciones, o decía la verdad o mentía muy bien. Le doy el beneficio de la duda.

– Viendo tu deseo, se puede hacer ¿Algo más? – me pregunta.

– ¿Me vas a cambiar el nombre? – pregunté incrédulo.

– No, eso lo harás tu a su tiempo, dije que liberaríamos tu mente, no que fuéramos a hacerlo inmediatamente – me responde. No sé por qué creí que sería buena conmigo.

– Entonces ¿Qué sentido tiene todo esto? – pregunto molesto.

– Liberar tu mente – responde y grito frustrado.

– Esto es una pérdida de tiempo – y me tumbo en la cama, mientras cierro los ojos.

– Comúnmente nuestra mente se ata a reglas convencionales que aprendemos mientras crecemos, convenciéndonos de que los hechos que creíamos factibles de niños ahora con la madurez, nos damos cuenta que no son posibles. La base de la magia viene de la mente y los límites que ella se impone. Si liberas tu mente de las cadenas que la sujetaron conforme creciste y vuelves a tener una mente libre como cuando eras niño, si tienes fe en lo imposible, cualquier cosa se hace realidad, claro, poniendo tu esfuerzo, se cumplirá – escuché su discurso. Me senté en mi cama, la vi leyendo el libro para luego cerrarlo y verme calmadamente, – Fe y esfuerzo, confianza y perseverancia, esas son la clave del éxito – me dice para luego bajar su mirada al piso, – Eso era lo que solía decirme mi abuelo, antes de que me expulsaran – y por primera vez podría jurar que vi verdadera tristeza en ella, aunque como no la conozco completamente, no puedo decir a ciencia cierta que sea verdad. Sacude su cabeza.

– Este libro tiene muchas imposibilidades que en realidad son posibles – suspira, – Fe y confianza es lo que más debes poseer, tu tarea será leer este libro hasta que la idea general se te grabe en la cabeza y el corazón, hasta que de verdad creas, vendré a verte para examinar tu confianza y fe en ti mismo y en lo que llamas "imposible", no me quedaré más, tengo… yo… – me decía y vi en sus ojos formarse lagrimas a las que parecía querer contener, – debo irme – dijo mientras dejaba el libro en mi escritorio y se iba rápidamente, inmediatamente fui tras ella para evitar mal entendidos con mi familia. Corrí tras ella a pesar de la molestia en mi brazo, ella abrió la puerta principal sin cerrarla y salió rumbo a su casa, la vi hasta que se metió en esta. No se cuánto duré viendo la calle, preguntándome lo que ocurría en su cabeza. Siento una mano en mi hombro.

– Es muy linda – reconozco la voz de mi padre.

– ¿Qué? – le pregunto confundido.

– No te rindas, ella te aceptará, solo parece… tímida – dice mi padre, causándome asombro y espanto ¿Por qué todos creen que la chica me gusta?

– No es lo que tú crees – me defiendo.

– Lokien, yo también tuve tu edad y se cómo es eso del primer amor, cachorro. Como diría tu madre, cada princesa tiene su príncipe, pero yo diría que… hay que luchar por ser ese príncipe. No sé, piénsalo, hijo – me dice antes de irse.

Scarlet, a pesar de parecer una princesa, nunca jamás será una. Es una bruja. Pero si hablamos de eso, Paloma es un caso diferente y es obvio que planeo seguir el consejo de mi padre. Lucharé por tener ese lugar.