Capítulo 2

Dentro del castillo en el salón principal predominaban los colores claros como el blanco, crema y beige, que llevaban los suelos pilares y columnas, barandales de los balcones donde se asomaba el segundo piso, había una alfombra larga roja que llevaba hasta los tronos de los reyes, el techo del salón era una enorme cúpula de cristal de lacrima la cual permitía controlar el paso de la luz, y cuando anochecía los candelabros flotantes se encendían y aún así se podía apreciar el cielo estrellado. Los adornos florales abundaban, en cada pilar había un pequeño florero con flores que eran cambiadas cada dos o tres días para siempre estar perfumadas, sus colores variaban según la estación del año, cálidos para la primavera y el verano, y fríos para el otoño e invierno. Los tronos se encontraban en un nivel superior desde el cual se podía observar todo el fondo del salón detrás de ellos caía una cascada silenciosa de un agua cristalina, a cada uno de sus lados descendían escaleras de un tramo curvo del segundo piso.

En ese momento se encontraban los reyes sentados en sus tronos, cuando por las puertas delanteras había pasado la silueta de un hombre, conforme se fue acercando se puso ver el armazón rojo quemado que le cubría el pecho, con una capa del mismo color que se sostenía por los hombros, de piel morena y ojos dorados.

—Su majestad—dijo el caballero haciendo una reverencia ante la presencia del rey Jude y la reina Layla.

—Igneel, viejo amigo—comenzó a hablar el rey—levántate, no hay necesidad de eso.

El hombre se puso de pie obedeciendo. Igneel era el guardián de los reyes, el jefe de vigilancia, comandante de tropas y mejor amigo del rey. Era el soldado más poderoso del reino y mejor conocido como Salamander debido al poder que poseía.

—Por favor, no tienes que ser tan formal—pidió el rey Jude.

—Jude…

—De eso es lo que hablaba—interrumpió.

—Mi señor—el rostro del rey paso de estar emocionado a estar en blanco, sin embargo, ya esperaba una respuesta así de su amigo—lamentó la demora.

—Eso no es problema—el rey alzó una mano para detener la disculpa—dinos ¿Que resultados nos traes?—preguntó serio.

—La buena noticia es que no encontramos nada—los reyes se miraron entre sí y regresaron la mirada al comandante—lamentó informarles que en realidad, el trabajo para el que fui enviado, solo duró tres meses.

—¿Qué?—sonaba impactado Jude.

—Cariño deja que termine—habló la reina con su voz siempre tierna y tranquilizante—por favor Igneel.

—Si, su majestad, como decía el trabajo que me mandaron a realizar duró tres meses, parece que el joven Zeref ha desaparecido, no se le ha visto en ninguno de los reinos, y el rastro de muerte tampoco—finalizó con otra reverencia.

—Y ¿Porque has tardado tanto si dices que solo te tomó tres meses?—preguntó el rey.

—Verá, mi rey, quisiera hacerles una petición, si no es mucha molestia—agachó la mirada.

—Tonterías Igneel—reclamó el rey—no hay molestia alguna—siguió—adelante, ¿Que es lo que nos pedirás? ¿Riquezas?—sugirió Jude desde su asiento.

—No, no es eso—negó Igneel con la cabeza.

—¿Poder?—comentó dando otra opción.

—No, tampoco—volvió a negar.

—Bueno pero ¿Que es aquello que nos quieres pedir?—la duda invadía el pensamiento del rey y la reina.

—Vera, yo…

De pronto las puertas principales se abrieron.

—¡Detente!—gritaron los guardias desde la entrada.

—¡Karyu no Tekken!—("Puño de Hierro de Dragón de Fuego") sonó una voz aguda proveniente del fondo del salón—No podrán contra mi *Jajajajaja*—se burló de los guardias.

—Pero ¿Que es lo que está pasando?—el rey se levantó del asiento, mientras que la reina contenía sus risas cubriéndose la boca con una mano.

Una pequeña silueta comenzó a correr por el salón en dirección a donde se encontraba Igneel y los reyes.

—¡Padre!¡Padre!—gritó el niño con entusiasmo, brinco y abrazó la pierna del jefe—¿Viste lo que hice?—el hombre sintió mucha vergüenza por lo sucedido.

—Su alteza—los guardias se hincaron con una reverencia—lo sentimos, tratamos de detenerlo pero…

—Levántense—ordenó la reina con calma—pueden retirarse, no hay problema alguno.

El rey Jude estaba impactado su mirada se dirigió a la de su esposa quien solo le respondió con una mirada serena y bondadosa, por lo que decidió sentarse. Los guardias se pusieron de pie y se marcharon. La reina se levantó de su asiento y caminó hasta donde el niño quien seguía sujetado a la pierna de Igneel, se inclinó y le extendió una mano. Era un pequeño su cabello era lo que más llamaba la atención de color rosa o tal vez salmón lacio y alborotado, con piel ligeramente bronceada y ojos grandes color jade, no llevaba puesto una camisa, usaba un short, iba descalzo y una bufanda blanca de cuadros lo bastante grande como para . El niño se quedó quieto.

—Mi nombre es Layla ¿Cual es el tuyo?—preguntó con dulzura en sus palabras.

El niño le dedico una gran sonrisa saliendo del costado de Igneel.

—Natsu, Natsu Dragneel—dijo señalándose a si mismo con orgullo y una gran sonrisa que iluminaba su rostro.

La reina no pudo contener un gesto cálido cuando vio la acción del pequeño, soltó una ligera risa, cuando las puertas de atrás se abrieron y unos pasos apresurados se escucharon.

—¡Mami, mami!—gritaba una voz infantil con emoción. Lucy atravesaba todo el lugar para llegar hasta donde sus padres estaban justo detrás de ella venía Leo.

Layla se enderezó y giró para ver a su hija, quien se detuvo frente a ella con los ojos llenos de ilusión poniendo en alto sus manos que cargaban las flores.

—¡Mira, mira!—levantó las flores aún más alto—las escogimos para ti.

—*guhum*—se aclaró la garganta el rey—Lucy, modales hija, modales.

—Si papá—arrastró la última letra con tristeza—bajando las flores.

Natsu había permanecido callado todo ese tiempo, estaba anonadado de ver a una pequeña de casi su mismo tamaño ya que él era un poquito más alto.

—Gracias, están muy lindas querida—señaló la reina tomándolas de la mano de Lucy, haciendo que esta volviera a estar contenta—a ti también, Leo—él asintió y mostró una reverencia a sus reyes—Lucy—se dirigió nuevamente a ella—quiero presentarte a alguien.

La pequeña querubín parecía no haberse percatado de la presencia de los demás.

—Eh..Layla, mi amor—interrumpió el rey.

—¿Si?—volteó a ver a su esposo, la mirada bastó para que Jude no dijera palabra y ella continuará—Lucy…

—¿Si mami?

—Él es Natsu—la niña dirigió la mirada hacia a un lado, dándose cuenta de la audiencia que la rodeaba.

Cuando vio al pequeño, que no tenía expresión en su rostro, los ojos de ella se iluminaron por completo, era la primera vez que veía a una personita de su edad, todos sus amigos eran mucho más grandes que ella y era difícil jugar con ellos ya que pocas veces la entendían y el único que le seguía el juego era Leo. Al verlo quiso tomar su mano y salir corriendo a jugar pero sabía que su padre la regañaría así que esbozó una sonrisa grande y saludo al niño como toda una princesa, tomando su vestido con sus pequeñas manos hacia los costados y haciendo una ligera reverencia. Natsu giró su cabeza, no comprendía lo que la niña estaba haciendo, le parecía algo extraño.

—Oye—él se acercó hacia ella y tomó un mechón de su cabello dorado—tu cabello es raro.

Lucy se sorprendió y frunció el ceño molesta—mira quien lo dice—refutó mostrándole la lengua para después cruzarse de brazos.

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Que tal va hasta ahorita? (≧◡≦)

espero les haya gustado, porque me muero por seguir escribiendo esta historia

que opinan de Natsu e Igneel… (~ ̄▽ ̄)~

quieren jugar a adivinar? :3

jeje soy fan del NaLu pero me gusta shipear a Lucy con todos

Nos leemos en el proximo gracias por leer y no olvides dejar un comentario

es lo que me motiva a seguir adelante ( ̯͡◕ ▽ ̯͡◕ )

asi que porfa porfa porfaa ლ(ಠლ)

Gracias a Andreeamttz por tu review de verdad lo aprecio mucho (~ ب ب )~

dejen su Review (ノ◕ヮ◕)ノ*:・゚✧

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