Las cálidas lágrimas de Ciel rodaban por sus sonrojadas mejillas, no esperaba que su primer beso fuera de esa manera, o tal vez lo imaginaba pero era una idea que le aterraba y ahora se le hacía realidad, sentía como con fuerza sus virginales labios eran besados con ansiedad por ese joven que se suponía era su héroe en esa fría noche, por más que tratara de zafarse no podía, abriendo los ojos su mirada se encontró con la de Sebastian, quien al notar como esos bellos ojos color zafiro lloraban, y esas lagrimas que evidenciaban su coraje, vergüenza y humillación, sintiendo como se removía su corazón, su ser entero, soltándola de inmediato parecía entrar en razón.
-Lo siento... lo siento...- Murmuraba arrepentido el joven tomando su mano que estaba fría, la damisela humillada soltaba su mano con coraje y con la mirada llorosa destellaba desprecio y odio, cuando Alois corriendo venía a ver a su amigo pues parecía estar en un apuro.
-Ciel... ¿Estas bien?- Cuestionaba el rubio notando el rostro molesto y lloroso de su amigo, además de lo pálido que estaba.
-No quiero volver a verte...- Le gritó Ciel con odio al joven que no acertaba que más decir. -¡No regreses!- Le gritaba dándose media vuelta con el corazón dolido se alejaba junto a Alois, dejaba solo a ese hombre que aun ahora cuando debería odiarlo no podía hacerlo, más bien en su interior justificaba su accionar. Caminaron hasta la carpa pequeña con la que compartía con su amigo, se recostó en su modesta cama y callado no quería hablar del tema, pasaron unos minutos de completo silencio.
-Ciel... ¿Qué sucedió?- Le preguntó su amigo cuando ya lo notó más tranquilo.
-Nada... déjame en paz...- Murmuraba Ciel quien no levantaba la cabeza de la almohada, todavía podía sentir como sus labios ardían de ese beso, aunque fue algo brusco no podía evitar sentir que todo su ser se estremecía de solo recordar la sensación.
-¿Qué te hizo?- Cuestionaba el rubio al notar como su amigo se sonrojaba más, y con una seña se señalaba los labios, dándole a entender lo que había pasado.
-¿Te besó...?- Exclamó sorprendido Alois al entender el mensaje y al notar el bochorno de su amigo, sonrió travieso.-Pero eso es lo que querías...- Le dijo con esa sonrisita picara, Ciel estaba confundido porque en realidad si era lo que quería pero no de esa manera.
-Tú no entiendes...- Mascullaba entre dientes volteándose miraba al techo y con sus dedos rozaba sus labios.-Espero no volver a verlo nunca más.- Dijo con certeza limpiándose con coraje los labios, Alois no le creía mucho ese deseo, cuando la conversación fue interrumpida por la entrada de un hombre a su carpa.
-¡Ciel!- Gritó su padre entrando, los dos jóvenes nerviosos miraban al hombre que parecía serio, aunque siempre era así.
-¿Estuviste llorando?- Le preguntó acercándose a Ciel tomando su rostro notaba como estaban algo rojos todavía por el leve llanto anterior, el joven desvió la mirada.
-¿No me digas que llorabas por tu amor de esta noche?- Le insinuaba sarcástico el hombre, molestando a su hijo que lo miraba con coraje.
-No sé de qué hablas...- Le murmuró ante esa insinuación.
-Todos aquí se dieron cuenta de tu amorío con ese hombre, nadie te había visto antes así de ilusionado.- Le decía el hombre en voz baja, Ciel se sonrojó al verse descubierto no creyó que haya sido tan evidente su fascinación, pensando que sería castigado por eso, esperaba un golpe por parte de su padre pero solo recibió un abrazo confundiéndolo mucho.
-Que buen trabajo... te felicito mi pequeño... de verdad me sorprendiste- Le hablaba su padre emocionado con una sonrisa, los dos jóvenes se miraban entre sí, no entendían esa actitud.
-No entiendo...- Murmuraba el joven sintiendo ese abrazo, no entendía esa felicitación.
-Ese hombre rogó mi permiso para volver a verte.- Aclaraba el hombre que no dejaba de sonreír, al escuchar esas palabras Ciel se llenó de coraje, se suponía que no debía volver a ver a Sebastian, era un sinvergüenza al querer verlo de nuevo.
-Yo no quiero verlo... es un idiota...- Le reprochó con molestia el joven borrando la sonrisa del hombre
-No estoy preguntándote si quieres o no verlo.- Decía con seriedad su padre mirándolo amenazante se separaba de él y se acercaba a Alois, quien nervioso, miraba a su amigo.
-Él está dispuesto a pagar lo que yo quiera, para volver a verte, y tú lo verás...- Le hablaba el hombre estando junto al rubio que tiritaba de miedo.
-No puedes obligarme.- Le habló Ciel con coraje poniéndose de pie.
-Claro que si puedo, ¿Verdad Alois?- Dijo el hombre agarrando el cuello del joven, comenzaba a apretarlo con algo de fuerza.
-Ciel...-Le llamaba con la voz quebrada su amigo que sentía ese agarre cortarle el aire poco a poco, Ciel apretaba sus puños lleno de frustración con esa amenaza no tenía más opción que aceptar lo que su padre le ordenaba.
-Te odio...- Murmuró al ver a su amigo llorar, con la mirada le pedía ayuda, con eso solo aceptaba esa propuesta.
-Si lo tratas mal, te juro que no volverás a ver a tu amiguito...- Le amenazaba el hombre soltando al rubio que tosía tirado en el suelo, Ciel lo ayudaba a recuperarse y miraba con odio a su padre que lo ignoraba.
-¿Qué harás cuando el descubra que no soy lo que aparento?- Murmuraba sarcástico el joven porque no entendía como llevarían ese plan de seguir fingiendo ser mujer.
-Simple... tú no permitirás que te descubra, no hasta que le saquemos suficiente dinero para salir de este lugar asqueroso.- Aclaró desafiante su padre acariciando con tosquedad el rostro molesto de su hijo.
-Lo haré...- confirmaba Ciel sintiendo como su amigo, más que amigo era como su hermano, se refugiaba en él, por él lo haría.
-Por cierto esta noche él dormirá aquí contigo.- Decía el hombre antes de salir de la carpa, sorprendiendo al joven.
-No quieres que me descubra y lo quieres meter a mi cama.- Habló Ciel con sarcasmo en su tono de voz, no entendía las intenciones de su padre.
-No seas idiota, el dormirá en tu cama, pero tu dormirás con Alois...- Aclaraba el hombre señalando la cama de Alois que estaba cerca de la de Ciel, quien se sonrojó en solo pensar que dormiría junto al hombre que despertaba esas sensaciones extrañas en su ser, y si lo estaba haciendo para seguir con lo que habían dejado pendiente minutos atrás, el pensarlo sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.
-Dijo que no tenía donde ir, hasta mañana que lo lleve a la ciudad... Prometió ser respetuoso contigo- Eran las palabras del hombre que ponía mala cara.
-Sí, claro...- Murmuró sarcástico el joven de mirada azulina, pensaba en lo respetuoso que sería, ya no creía en que era un caballero.
-Lo traeré y se amable con él,- Decía su padre disponiéndose a salir de la carpa. -Por cierto controla tus hormonas y no arruines mis planes.- Le insinuaba al notar lo nervioso que se puso y como sus mejillas se tiñeron de un hermoso carmesí, comprobaba con esas actitudes que ese joven empresario era del agrado de su hijo. Alois se disculpaba con su amigo, porque por su culpa debía volver a ver al hombre que ya no quería ver más, pero Ciel comprensivamente lo abrazaba.
-No te preocupes... El destino así lo quiere...- Le decía al oído de su amigo que sollozaba.
-¿El destino?...- Cuestionó con ansiedad Alois, no le gustaba la vida que llevaban, y si el destino existía no era bueno con ellos, los dos jóvenes se quedaron en silencio.
-Debes arreglarte...no querrás que él te vea deplorable.- Se le burlaba su amigo para animar un poco la noche, Ciel le sonrió y con altivez asentía con la cabeza, acercándose a un espejo se arreglaba.
-No me veo tan mal.- Dijo la supuesta dama, con una pequeña sonrisa.
-Siempre serás hermoso.- Aclaraba cariñosamente Alois acariciando su rostro, porque a pesar de la mala vida que llevaban la belleza natural de Ciel era tan radiante que iluminaba en ese oscuro y deprimente lugar, cuando escucharon que alguien entraba a la carpa, era su padre junto a Sebastian que arrepentido no acertaba a mirar a su dama, que al verlo torció la mirada.
-Ciel...- Le regañó su padre al notar esa actitud tan agria de Ciel hacia el hombre que los sacaría de la pobreza, el joven pretendiente sonrió calmando al hombre.
-Déjela... está molesta conmigo- Justificaba Sebastian sonriendo a la dama que había ofendido, el hombre entendió que tal vez era así como manejaban su relación los dos, por ahora confiaría en su hijo y que no desaprovecharía la oportunidad, saliendo los dejaba solos. Alois estaba en medio de ese ambiente algo tenso de los dos que no se miraban, ni hablaban.
-Buenas noches...- Acertó a decir Ciel con molestia acostándose en la cama de su amigo para dormirse de una vez, el rubio tampoco sabía que decir para que ellos aclararan la incómoda situación anterior, pero no fue necesario porque Sebastian arrodillado frente a la cama donde estaba su damisela se prestaba a disculparse seriamente.
-Ciel... perdóname... Lo de antes fue un error, me dejé llevar por el coraje...- Se justificaba con sinceridad admitiendo su error, aquel acto que fue motivado por la rabia y la decepción, Ciel de espalda solo lo escuchaba y notaba en su voz lo arrepentido que estaba, en parte le alegraba que ese Sebastian agresivo no era él en realidad y ya lo intuía.
-Todo lo que dijiste... me hizo perder la razón.- Seguía hablando Sebastian quien solo la miraba, el rubio notaba la mirada del joven y su arrepentimiento parecía sincero, aunque no entendía como alguien podía enamorarse de otra persona en solo unos minutos de conocerse, pero mirando a Ciel sabía que eso era posible con él, además de su belleza física estaba su belleza interior, como ser humano.
-No soy así... te lo prometo.- Le rogaba el joven conteniendo sus ganas de abrazarla, Ciel como no era visto cerraba los ojos con una pequeña sonrisa y contenía sus ganas de abrazarlo también.
-Y sé que tú no eres esa clase de mujer, lo vi en tu mirada llorosa.- Eran las palabras del joven a quien no le importaba ser escuchado por el rubio, por ahora doblegaba su orgullo por amor a Ciel y para obtener su perdón.
-Tú qué sabes...- Se escuchó murmurar al joven, cediendo un poco iniciaba la conversación.
-No me importa tu pasado, lo que me importa es ahora y ahora quiero que me perdones.- Dijo Sebastian acariciando su cabello cariñosamente.
-Ya Ciel perdónalo...- Era lo que exclamaba el rubio que era testigo de esa pequeña aparente reconciliación.
-tú no te metas...- Le gritaba Ciel avergonzado se sentaba en la cama, encontrándose con la mirada tierna de su pretendiente, al verlo se sonrojó toda.
-Esto es entre él y yo...- dijo con un leve puchero a su amigo, Sebastian le sonreía con dulzura.
-Claro entre él y tú...- Insinuaba travieso mirando a la pareja que estaba sonrojada.
-Deja de molestar...- Le regañaba la dama a su amigo, quien sonrió y se dio cuenta que Ciel se había enamorado nunca antes había visto esa expresión en su rostro, ni esa mirada de amor.
-Bueno... iré al baño...- Murmuró el rubio con intención de dejarlos solos y que se arreglaran de una vez, además era lo que debía hacer sino su padre se enojaría.
-No me dejes solo...- Le rogaba avergonzado Ciel mirando como su amigo se disponía a irse.
-No te quedas solo, te quedas con Sebastian.- Le recalcó con una pequeña sonrisa traviesa, antes de salir guiñándole el ojo a la pareja, al quedarse solos se miraban de reojo.
-Eres un tramposo...- Murmuró Ciel con timidez mirando al joven que más relajado tomaba sus manos con las suyas.
-¿Por qué?- Cuestionó con fingida inocencia el joven sin dejar de mirar a su damisela.
-Porque te quedaste, se suponía que debías irte...- Respondía molesto la joven de penetrante mirada azulina quien no soltaba las manos que sujetaban las suyas.
-No podía irme sin que me perdonaras.- Se justificaba el otro con el semblante arrepentido, rozaba con sus labios las manos de su dama que se sonrojaba más al contacto.
-¿Si te perdono te irás para siempre?- Cuestionó con seriedad la supuesta jovencita.
-Si tú lo quieres...- Fue la respuesta algo triste del joven quien miraba fijamente a su dama que desviaba la mirada sin responder esa insinuación.
-No quieres...- Dijo emocionado y con una sonrisa Sebastian, la joven no admitió ni negó aquello, solo se quedó en silencio.
-Espero que ese no haya sido tu primer beso.- Fueron las palabras con tono triste del joven recordando el incómodo momento anterior, al decir eso Ciel agachó la cabeza con vergüenza, y eso era al parecer una afirmación de que había sido su primer beso.
-Lo era...- Murmuró lleno de culpa el joven, no sabía dónde esconder su vergüenza, -Perdóname...- Dijo sinceramente tomando sus manos con fuerza, y se notaba lo arrepentido que estaba, tanta parecía su culpa evidente que hasta parecía que iba a llorar.
-Podríamos pretender que no pasó así...- Le dijo Ciel con una pequeña sonrisa, no podía resistirse a ese gesto sufrido de ese joven que lo había cautivado, acercándose a su rostro lo miraba con fijación.
-¿Qué insinúas?- Susurraba Sebastian acercándose también a su rostro, estando tan cerca la magia de un primer beso dulce y no a la fuerza podía percibirse entre los dos que rompían distancia cada vez más, cuando Alois interrumpió la escena romántica nuevamente.
-Lo siento... es que vi un animal raro que me seguía y entré...- Dijo Alois algo asustado sintiendo la mirada asesina de la pareja que se separaban.
-Siempre interrumpirás nuestros intenciones de besos dulces...- Murmuraba sarcástico el joven sin soltar las manos de Ciel mientras miraban al rubio.
-¿Por qué no interrumpiste el beso salvaje que me dio este idiota?- Le reprochó burlón Ciel ya de mejor humor.
-Oye...- Reclamaba con fingido resentimiento Sebastian, Alois sonreía ante la pareja que parecía haber arreglado su inconveniente.
-Será mejor dormir...- Habló confundido Ciel, que no entendía ese sentimiento en su ser, no sabía si era correcto lo que hacía, pero ya que no tenía más opción porque no disfrutar de su primer romance con ese atractivo joven.
-Buenas noches...- Se despedían los dos enamorados mirándose fijamente se regalaban un tierno beso en la mejilla, recostándose cada cual en su cama no dejaban de verse.
-El ambiente romántico es tanto... que hasta yo creo que me enamoraré...- Murmuraba divertido Alois que se recostaba junto a Ciel ante la mirada celosa de Sebastian, pero al ver la sonrisa de su dama calmaba su celoso ser, así apenas empezaría la noche...
Gracias por seguir este fic,
:* espero les guste
besos :+
