Ninguno de los que estaban dentro de esa carpa, parecían no tener ni la más mínima intención de dormir, además la pareja de inesperados enamorados, se miraban detenidamente sin mencionar palabra.
-Deberían hablarse, para conocerse mejor...- Aclaraba sarcástico Alois al notar el silencio de la pareja, quien se sentía de más en esa romántica escena.
-No te entrometas...- Le replicaba con vergüenza el jovencito desviando la mirada se sonrojaba más, nunca en su vida se había sentido como ahora, se sentía algo tonto.
-Estábamos hablando con la mirada.- Fue la graciosa respuesta de Sebastian ante la insinuación del rubio, quien sonrió ante tan estúpida respuesta.
-¡Que ridículos!- Se burlaba el rubio sentándose en la cama miraba fijamente al galante hombre frente a ellos.
-¿Y se puede saber que se dijeron?- Cuestionó con burla, para animar un poco la conversación la supuesta dama callada no mencionaba palabra, más bien codeaba a su amigo para que dejara de molestar.
-Yo le dije lo mucho que me gusta verla...- Hablaba siguiéndole la corriente al rubio, pero a la vez miraba con amor a la damisela que se sonrojaba ante esa declaración, Alois con gesto burlón simulaba la ternura que le provocaba eso.
-Tonto...- Se escuchaba decir entre dientes con molestia y vergüenza a Ciel, mirando mal a su pretendiente tan coqueto.
-¿Sabes...? Ciel, es muy tímida... aunque lo disimula muy bien con lo orgullosa que es.- Insinuaba con una traviesa sonrisita el rubio, aunque esas palabras que describían a su amigo eran ciertas, Ciel se moría por golpear a su molestoso amigo, pero como se suponía era una dama se aguantaba esas ganas de asesinarlo, por andar hablando de más.
-Ya me di cuenta...- Murmuró con una sonrisa Sebastian que estaba de buen humor en esa noche, con tan grata compañía no podía sentirse más animado.
-¿Aun así te gusta?- Cuestionó con curiosidad el rubio, Ciel esperaba con disimulo su respuesta, solo miró como el joven le sonreía y asentia con la cabeza confirmando esa pregunta, ese detalle de orgullo y altivez de la joven era lo que le gustaba, no era una ofrecida como las mujeres que se le insinuaban, muchas solo por interés a su dinero y otras por su atractivo físico.
-Eres valiente amigo mío...- Murmuraba con fingida resignación Alois al ver la respuesta positiva de este, y se notaba que era cierto.
-No me halagues tanto.- Dijo con resentimiento Ciel mirando mal a su amigo por tal insinuación.
-Me siento afortunado... Hace unas horas renegaba de la vida aburrida que llevaba, y ahora estoy junto a la mujer que cambiará mi vida.- Confesaba Sebastian con una hermosa sonrisa, sus palabras eran tan sinceras que llenaba de alegría a Ciel, pero era una mezcla de alegría con culpa, se sentía halagado pero tan culpable por engañar a un buen hombre.
-Qué lindo Sebastian... como me gustaría tener un novio como tu...- Decia con un suspiro Alois, pero notaba la extraña mirada de su amigo, asi que dijo eso para escuchar la opinión del joven empresario ante el amor homosexual.
-¿Te gustan los hombres?- Cuestionó algo sorprendido Sebastian, la dama estaba atenta a la reacción de su pretendiente.
-Pues... algo así...- Dijo con una sonrisa Alois, sin apenarse ni un poco, -¿Qué opinas de eso?- Le preguntó de inmediato, el otro levantó los hombros como no alterándose por esa aclaración.
-Bueno... si eres feliz de esa manera, pues da igual ¿O no?- Hablaba con una sonrisa comprensiva el joven. -Uno no elige a quien amar.- Terminaba de decir con tranquilidad, él no le molestaba ese tipo de temas siempre que se manejara con respeto y tolerancia.
-Cierto... muy cierto...- Decia el rubio con una sonrisa, pellizcando disimuladamente a su amigo que solo escuchaba, pues era una respuesta que tampoco le libraba de culpa.
-Pero tú no has tenido una relación así... ¿Verdad?- Seguía cuestionando Alois, tratando de relucir el tema y saber más del joven frente a él, aunque debía admitir que si hubiera tenido una relación tampoco la confesaría ahora y menos frente a una dama que pretendía románticamente.
-No... no creo que soy de ese tipo de gustos... lamento desilusionarte Alois.- Respondió divertido el joven sin ofenderse más bien animado se le burlaba al rubio.
-¡Qué pena!- Decía con fingido dramatismo el coqueto rubio, pues ese joven frente a él, le resultaba por más interesante, agradable, atractivo y con dinero, el sueño de cualquiera, sin notar que Ciel callado estaba algo desanimado por la confusión que su ser presentaba.
-Estás muy callada.- Dijo Sebastian al notar su silencio, y como su mirada parecía triste.
-No es nada...- Le respondió ella con una fingida sonrisa. -Creo que deberíamos dormir.-Aclaraba con seriedad, se sentía tan mal por estar en este extraño juego de intereses y mentiras.
-¿te enojaste?- Susurraba el joven al notar esa actitud en la joven que lo tenía enamorado, Alois podía percibir que le sucedía, así que comenzaba a bostezar para terminar esa conversación.
-No, solo estoy cansada.- Dijo en voz baja la supuesta jovencita de fría mirada azulina.
-Creo que me dormiré... no hagan perversiones mientras duermo.- Aclaró el rubio dándose media vuelta en su cama dejaba de ver a la pareja.
-¡Claro que no!- Le gritó Ciel ante tan atrevida insinuación, Sebastian solo sonreía divertido ante la reacción de su querida damisela, se apagaron las luces y el silencio invadió el lugar, pasaron unos minutos cuando Ciel que no podía dormir sentía como alguien se le acercaba al filo de la cama.
-¿Qué haces?- Murmuró nervioso Ciel, al sentir como ese hombre se sentaba en el suelo arrimándose a la cama dejaba su cabeza recostada cerca del regazo de la joven, que sonrojada no acertaba que hacer.
-Quiero estar cerca de ti.- Dijo con un suspiro el joven quien no parecía tener malas intenciones. -Prometo no hacerte algo malo- Le aclaraba al sentir los nervios de su damisela, quien al percibir que no habían malas intenciones solo lo dejó descansar allí.
-Dijiste que tu vida era aburrida... ¿Cómo puede aburrirse un niño rico como tú?- Dijo con algo de sarcasmo Ciel, pues no entendía como alguien que vivía rodeado de riquezas y tenía todo, podía llevar una aburrida vida.
-Aunque no lo creas es así...- Respondió el joven con algo de tristeza en su voz. -Toda mi vida ha sido de constantes estudios, trabajo... pero si no hubiera sido así, no tendría en mi poder la empresa que dirijo, aun a mi edad...- Seguía diciendo con resignación, pensaba en su vida, a pesar de su edad tenía una gran corporación en sus manos, era motivo de orgullo pero eso le había costado parte de su adolescencia y ahora su juventud.
-No quería hacerte sentir mal...- Susurraba Ciel sintiendo como el joven hablaba con un tono nostálgico.
-De alguna forma tu padre y el mío se parecen,- Dijo Sebastian pensando un poco en el padre de Ciel, que le recordaba un poco al suyo, esa frialdad y dureza para conseguir sus objetivos.
-Los dos ven a sus hijos como inversiones...- Aclaró con una pequeña sonrisa de resignación, aquello hizo que Ciel comenzará tiernamente a acariciar su cabello, tal vez ese joven y él tenían algunas cosas en común, sin haberlo notado, ambos se quedaron en silencio, Sebastian se dejaba llevar por la sutil caricia que la pequeña dama le regalaba, se sentía reconfortado.
-Soy sincero cuando digo que me tienes enamorado...- Confesaba el joven quien en medio de la oscuridad apenas veía el rostro de su dama, pero se le acercaba poco a poco, Ciel se avergonzaba ante esa confesión tan sincera y hermosa.
-no digas esas cosas...- Le susurraba con timidez, y sentía como su rostro se acercaba al suyo.
-Por si no lo has notado, mi padre solo quiere salir de pobre contigo...- Dijo con desanimo la jovencita, tratando de aclarar la situación de ambos, que no era la más normal, y eso que Sebastian no sabía que él no era una chica en realidad.
-Si lo sé... pero no me importa, si eso significa estar junto a ti.- Se escuchaba decir al joven quien a cada palabra se sentía más atraído a la joven, aun sin importarle si era la codicia de un hombre lo que les unía, pues intuía que Ciel también estaba sintiendo algo muy fuerte por él, lo notaba por su mirada, ambos sentían el aliento del otro sobre sus labios, mirando de reojo a Alois para corroborar que de verdad estaba dormido y no interrumpiría su beso de nuevo.
-¿Ya se durmió?- Cuestionó en un susurro Sebastian sobre sus labios,
-Creo que si...- Respondió Ciel, uniendo sus labios se regalaban un dulce pero firme beso, este que era muy diferente al primero que se dieron hace un par de horas, sonrojados los dos sentían sus seres estremecerse ante tan inocente beso en medio de la noche, sus manos rozaban entre sí, tratando de calmar sus seres que inquietos profundizaban más ese exquisito beso, segundos después se separaron y cariñosos seguían rozando sus labios y hablando en voz muy baja, ambos tenían la certeza de que estarían siempre juntos, sin darse cuenta se quedaron dormidos, en una pose muy romántica. El rubio al percatarse de que se habían dormido, sonreía, pues era más que evidente que su amigo se había enamorado, se le notaba por la sonrisa que mostraba aun dormido, pero ¿Esta relación era correcta? ¿Tenían futuro? Era la incertidumbre del rubio, pues no quería ver sufrir a Ciel. La mañana llegó y se escuchaba a alguien hablar.
-Ustedes enamorados, ya levántense...- Murmuraba Alois viendo la escena tierna de la pareja que dormía tan cerca, los dos se levantaron y se vieron, desviando la mirada trataban de disimular la incómoda escena.
-Buenos días...- Saludaban nerviosos los dos al notar la traviesa sonrisa de Alois, quien escuchaba a alguien acercarse.
-Si tu padre ve esto se enojará...- Murmuró el rubio pues sospechaba que era el padre de Ciel quien se acercaba, y si notaba algo así, tal vez los regañaría y con quien se desquitaría seria con él, pues el advirtió la noche anterior ningun tipo de cercanía, separándose la pareja disimulaban que se quitaban la pereza cada cual en su cama.
-¿Cómo pasó la noche?- cuestionó el hombre a su visitante, mientras entraba a la carpa, y pudo notar que todo parecía normal.
- Bien señor, tuve un hermoso sueño...- Respondió con una sonrisa el joven mirando enamorado a la joven, quien desviaba la mirada, esto solo enorgullecía al viejo hombre.
-Me alegra...- Exclamó con una sonrisa el padre de Ciel, -Venía a decirle que si desea ir a la ciudad, tenemos que salir ahora.- Proponía el hombre con seriedad.
-Claro...- Dijo Sebastian que estaba de buen humor. -¿Ciel puede venir con nosotros?- Preguntó aunque más que una petición parecía una sutil orden al hombre, después de todo el tenia cierto derecho sobre la dama.
-Si no le molesta...- Respondió el hombre con una fingida sonrisa, le molestaba que le ordenaran, pero por dinero se tragaría el orgullo, era Sebastian quien mandaba por ahora.
-No, al contrario me alegraría la mañana...- Fue la respuesta de Sebastian mirando amorosamente a la supuesta joven que no le gustaba tampoco que decidieran sobre él, pero sabía que no tenía más opción, además no le desagradaba la idea de pasear por la ciudad con su enamorado.
-Alístate Ciel- Le ordenaba su padre, quien salía de la carpa junto al joven, dejando a los jovencitos a solas.
-¡Qué noche...! ¿Verdad Ciel?- Insinuaba con una pícara sonrisa el rubio a su amigo que buscaba ropa decente que ponerse.
-¿A qué te refieres?- Murmuraba avergonzado el joven fingiendo no saber de qué le hablaba, lo más seguro que Alois los había escuchado en la noche, conversar y luego besarse, y eso le daba mucha pena.
-Los escuché...- Le confirmó su amigo pellizcándole traviesamente, Ciel sonrojado pretendía ignorarlo.
-Solo fue un beso...- Habló con fingido desgano, aun cuando ese beso fue simplemente memorable.
-¿Estás enamorado?- Le cuestionó su amigo con algo de tristeza, Ciel se abrazó a él con algo de desespero, una sensación agobiante le invadía el pecho, porque aunque le dolía admitirlo, era lo más probable, estaba enamorado por primera vez en su vida pero... ¿Cuánto más duraría ese romance? ¿Vivir un amor basado en mentiras? Simplemente por donde se viera, era algo sin sentido, y aun así a pesar de todo en su contra, sentía como su corazón latía con fuerza solo al pensar en Sebastian.
gracias por seguir esta historia espero haya sido de su agrado,
Gracias y besos *
