La pareja de enamorados estaba sorprendida observando de cerca el coqueteo evidente de sus respectivos amigos en ese saludo, Sebastian era el más asombrado al notar la actitud de su mejor amigo y socio, era raro verlo sonreír pues la seriedad era su mayor característica.

-¿Claude?- Cuestionaba sorprendido su amigo al verlo actuar coqueto con ese jovencito de cabello rubio y traviesa mirada azul cielo, acercándose se paraba junto a él en medio del saludo que se daban.

-¿Qué?- Le dijo el otro con mala cara borrando ese gesto sereno y pequeña sonrisa mientras fijaba la vista en su molesto amigo.

-Pensé que eras otro...- Se le burlaba Sebastian con una sonrisa, mientras Ciel parecía regañar a su amigo con la mirada.

-Muy gracioso.- Murmuró malhumorado Claude ante la burla se su supuesto mejor amigo, todos se quedaron viendo entre sí en silencio, cuando una sonrisa se perfiló en sus labios, la situación les parecía un tanto graciosa,

-Vamos a comer algo...- Sugería con una enorme sonrisa Sebastian todos asintieron con la cabeza y se prestaban a alejarse del modesto estacionamiento en el que estaban.

-Alois...- Le llamó Ciel con una evidente falsa sonrisa, su amigo sabía que lo regañaría y Sebastian que se percataba de eso decidió adelantarse un poco con su amigo para dejar que los jovencitos hablaran.

-¿Qué?- Murmuró entre molesto y avergonzado Alois sabiendo a donde se dirigía la conversación con su amigo.

-¿Qué haces?- Cuestionó la supuesta dama con seriedad y firmeza.

-Nada... solo soy amable con mi nuevo amigo.- Era la respuesta del rubio con una pequeña sonrisa mientras de reojo miraba a lo lejos a ese hombre que caminaba junto a Sebastian.

-Por favor, no hagas esto...- Le pedía Ciel más bien le exigía al tener un mal presentimiento de todo esto, pues no podía imaginarse formando más vínculos con el joven empresario.

-¿Por qué no? No tiene nada de malo coquetear un rato...- Hablaba divertido el otro como no dando importancia al tema, además era natural en él ser coqueto con hombres que a su gusto le eran atractivos.

-Pero es amigo de Sebastian.- Alegaba Ciel con mala cara, el conocía muy bien a su amigo y esa coquetería innata no se la iba a borrar de pronto con una petición suya.

-Con mayor razón, él puede convertirse en nuestro aliado si somos amables con el.- Le trataba de convencerlo, el otro con mala cara se quedó pensativo por breves segundos, en parte estaba siendo egoísta al pensar solo en su problema. -No te propases...- Le advirtió la hermosa dama como dando fin a la conversación pero el rubio refutaba esa insinuación , mientras ellos hablaban la otra pareja de amigos también conversaban entre sí.

-¿Qué sucede con ese niño?- Cuestionaba Sebastian a su serio amigo que caminaba junto a él.

-Nada... ¿Por qué?- Le respondió esquivando la mirada.

-No me engañas... esa sonrisa coqueta no se la das a cualquiera.- Le insinuaba su amigo al recordar la actitud de Claude, quien estaba algo avergonzado de haber sido tan obvio en la atracción que ese joven le provocaba.

-Es un mocoso... solo me pareció adorable.- Se justificaba nervioso acomodándose los lentes, su amigo que lo conocía bien no le creía del todo esa excusa.

-Eso dije yo al ver a Ciel y mírame ahora.- Era la respuesta de Sebastian mirando con ternura a unos pocos metros de ellos a su pequeña que parecía molesta con su amigo.

-Tú sabes mis gustos, los niños no son de mi preferencia.- Decía Claude con seriedad pues abiertamente admitía su orientación sexual aunque salía con jóvenes con un poco más de edad, era extraño aun para sí mismo que un niño haya despertado interés especial en él

-Si claro... después el idiota enamoradizo de menores de edad era yo.- Se le burlaba Sebastian pues sabía que su amigo había sido flechado por el rubio, y no lo culpaba porque era un joven agradable y atractivo, a simple vista parecía de buen corazón por el simple hecho de ser el confidente de su adorada chica, además pensaba que así no estaría solo en esta aventura amorosa.

-Cállate...- Murmuraba el otro ante esa burla.

-Ciel...- Decía el enamorado empresario al ver como su pequeña se le acercaba con una fingida sonrisa pues se notaba algo malhumorada, trayendo consigo ese hermoso ramo de rosas, la pareja se unió y ahora caminaban juntos dejando a la nueva pareja tras de ellos.

-Alois ¿Cuántos años tienes?- Trataba de iniciar conversación Claude estando junto al rubio que no dejaba de sonreírle.

-Pronto cumpliré 17... en unos meses...- Respondió animoso el joven mirándolo fijamente, sus miradas chocaron y se quedaron en silencio, Claude nervioso pasaba saliva al ver ese bello rostro contemplarle con alegría, sin duda era hermoso acomodándose las gafas era una señal de su nerviosismo, y siguieron conversando hasta que llegaron a unas mesas donde comerían a gusto, todos alrededor murmuraban sobre las parejas, la envidia de las mujeres era evidente ahora que aparecía otro hombre atractivo y adinerado se había fijado en Alois, hasta ese coqueto rubio tenía más suerte que ellas, se decían entre sí.

-Buenas noches... me alegra tanto verlo de nuevo.- Se escuchaba decir al interesado padre de Ciel cuando se acercaba a saludar notando al hombre que les visitaba ahora, se presentaron con seriedad y frialdad porque después de lo contado por Sebastian a Claude no le agradaba ese sujeto, además notó como su hermoso rubio de radiante sonrisa, la borró temeroso al estar cerca de ese hombre, más motivo para no ser de su agrado. La tensión se apoderó de la mesa y el hombre con disimulo solo se alejó no quería ser él el motivo para que el pretendiente de su hija se marchara.

-Desteto a ese hombre...- Dijo Claude sin remordimiento alguno sorprendiendo a los que estaban junto a él.

-Claude- Le regañaba su amigo ante esa impertinencia aunque era verdad, era grosero afirmarlo frente a su hija que agachaba la mirada avergonzada.

-No... está bien... no me ofende.- Murmuró Ciel tímidamente no le ofendía que dijeran eso, solo le apenaba que aun los extraños vieran lo horrible que era su padre, le llenaba de vergüenza.

-Igual tienes que ser más prudente con mi suegro...- Seguía diciendo Sebastian con más tranquilidad tratando de calmar la tensión del momento, todos sonrieron ante esa insinuación, Ciel apretaba su mano bajo la mesa como agradeciendo su apoyo.

-Con un suegro así, ni me caso...- Insinuaba Claude con una pequeña sonrisa.

-¿Acaso me casaré con él?- Le respondió su amigo abrazándose ligeramente a su amada sentada junto a él. -Yo me casaré con esta belleza y nos iremos a vivir lejos de él.- Hablaba con una dulce sonrisa mirándola.

-Qué cosas dices...- Murmuraba avergonzado la joven al sentir sus mejillas ruborizarse un poco más, no entendía como Sebastian provocaba esas reacciones involuntarias en él, su pensamiento efímero fue interrumpido cuando su enamorado tomaba su rostro y se lo acariciaba con cariño, ambos parecían hipnotizados entre sí, perdiéndose en sus miradas enamoradas.

-Estos enamorados... terminen de comer, después siguen con sus cosas- Murmuraba malhumorado Claude al ver la meloseria en la pareja, no era que le molestaba que estuvieran juntos porque le alegraba ver a su renuente amigo tan enamorado e ilusionado, pero le incomodaba un poco si tenía junto a él a un joven que parecía insinuarle con la mirada que imitara lo que hacia la pareja.

-Ya nos regañaron...- Musitó Sebastian dejando a su niña con una sonrisa no sin antes rozar sus labios en un pequeño beso, que solo provocaba más rubor en Ciel que avergonzado lo disimulaba, aunque en el fondo añoraba esas muestras de afecto que iluminaban su apagada vida, entre una conversación divertida, coqueteos, sonrisas, sonrojos, comida y bebida terminaron de cenar y comenzaban a planear el resto de la velada.

-Iremos a caminar un rato ¿Nos acompañan?- Proponía Sebastian pero miraba a su amigo como advirtiéndole que se negara, porque quería estar a solas con Ciel.

-No queremos ser molestias...- Dijo casi obligado su amigo al notar esa mirada y sonrisa amenazante, además podía también estar a solas con el rubio y conocerlo un poco más.

-Los esperaremos aquí... Ustedes vayan...- Advirtió Claude con seriedad sentándose en una piedra del lugar, la pareja asintió y sin pensarlo mucho comenzaba a alejarse de ellos para recorrer el lugar.

-No nos quedaremos aquí ¿Verdad?- Dijo Alois con una sonrisa desafiante a su acompañante, quien le respondió con una casi imperceptible sonrisa.

-Conozco un lugar donde no nos molestaran.- Exclamaba emocionado el rubio tomando la mano del hombre lo ayudaba a levantarse.

-Me gustas...- Se escuchaba confesar al joven de cabello rubio cuando caminaron unos pocos metros del bullicio de la gente, estando a solas y oscuras rompían distancia entre sí.

-¿Tú no eres tímido?- Murmuraba algo divertido el hombre de lentes mientras acorralaba a un frondoso árbol al joven.

-No soy tímido como Ciel...- Aclaraba con una sonrisa coqueta cuando ya sentía ese rostro tan cerca al suyo, prácticamente ya respiraban del mismo aliento y con la mirada parecían devorarse.

-Ni yo tan respetuoso como Sebastian.- Le hablaba el otro siguiéndole la corriente en su coqueteo, y sus manos que traviesamente se colaron bajo su modesta camiseta juvenil acariciaban su pecho y vientre con firmeza, excitado el rubio se sonrojaba ante ese contacto sentía que el corazón se salía del pecho, pero eso no iba a provocar que su pose seductora se esfumara, es más con sus manos también acariciaba su rostro.

-¿Te gusto?- Cuestionaba con su mirada fija a Claude cuando sentían que sus labios ya no resistían más y debían unirse en un beso.

-Podría ser...- Le respondió con una sonrisa y eso le bastó al atrevido joven para tomar la iniciativa y posesionarse de sus labios en un beso lleno de pasión y deseo, el otro correspondió más que gustoso, esos labios eran deliciosos, a los pocos segundos ya se habían acoplado subiendo la intensidad de ese exquisito beso en medio del calor que sus cuerpos también emanaban.

-Nhn...- Jadeaba Alois cuando sentía la mano de ese hombre acariciar su entrepierna, aunque se incomodaba un poco por eso, no quería perder la oportunidad de disfrutar de esa experiencia placentera con él, traviesamente también comenzó a acariciar de forma lasciva la entrepierna de su acompañante, excitándose los dos aún más.

-Estás duro...- Murmuraba a su oído Claude, cuando sintió como la virilidad del joven se mostraba erecta bajo su ropa.

-Es lo que tú provocas.- Le respondió con una sonrisa sin permitir que se separara, sino que más se le restregaba preso de la excitación del momento, uniendo sus labios en un nuevo candente beso ni siquiera les importaba si eran descubiertos, parecía que les excitaba estar a la expectativa de que alguien se acercara y los viera.

-No puedo dejarte así... bájate el pantalón...- Casi le ordenaba el mayor con la mirada llena de deseo después de ese beso que los encendió más, el rubio se incomodó un poco ante la petición y se evidenció en su gesto, extrañando al otro por esa actitud.

-¿Te invadió la timidez...?- Le murmuró travieso Claude como animándolo, mientras se prestaba a seguir recorriendo con sus labios su cálido cuello y terminarlo de seducir.

-No es eso.- Dijo el rubio con más ánimo, sin sospechar el mayor el temor de su pequeño amante pues tenía un secreto que ni Ciel, su confidente conocía, disimulando su incomodidad se armaba de valor para seguir con su travesura.

-Te dije que no nos iban a esperar...- Se escuchaba decir con desgano a Sebastian que junto a su damisela regresaban al lugar donde se suponían que estarían sus amigos

-¿Dónde crees que se habrán ido?- Hablaba la supuesta dama con algo de preocupación, pues conocía a su coqueto amigo y no quería que alguien lo lastimara, aun si era amigo de su adorado Sebastian.

-No te preocupes, Claude es muy respetuoso...- Le trataba de convencer el joven al notar la preocupación de su pequeña.

-Vamos a buscarlos.- Eran las firmes palabras de la jovencita que halándolo de la mano lo obligaba a seguirla y buscar a sus amigos.

-Es un placer cumplir tus órdenes...- Con resignación aclaraba el joven enamorado, ahora se arrepentía de haber llevado a su amigo porque estaba dañando su velada, caminaron un poco y escucharon unos ruidos extraños mientras más se profundizaban en la pequeña arboleda que rodeaba el lugar, parecían quejidos y eran de la voz de Alois, pensando lo peor Ciel corría a ver que sucedía, pensando que estaban lastimándolo, se acercaba, Sebastian la seguía porque su mente no era tan inocente como la de su amada, y sabía que esos "quejidos" no eran de dolor sino de placer.

-¡Alois...!- Llamaba muy sonrojado y sorprendido la joven avergonzada al ver como de cerca se veía a su amigo con los pantalones y ropa interior abajo, y con Claude besándolo y a la vez estimulando su miembro. Sebastian le tapó los ojos de inmediato para que no siguiera presenciando aquella explicita escena, los amantes asustados se separaban al verse descubiertos avergonzados no acertaban que decir mientras arreglaban sus ropas.

Hola!

Muchas gracias a quienes sigan este fic, disculpen la demora...