Sebastian trataba nervioso de tapar los ojos de su inocente enamorada que por su impresión daba a entender que era la primera vez que presenciaba un acto de esa índole tan incómoda. La pareja traviesa se tensaron enseguida y sentían desaparecer su libido con ese inesperado encuentro, acomodándose la ropa se separaban, mientras Ciel cambiaba su vergüenza por enojo, pues soltando el agarre de su pretendiente miraba con odio a Alois, y de inmediato salió corriendo de allí.
-Lo siento...- Decían en un murmullo la pareja que miraban a sus amigos alejarse.
-Ciel...- Se escuchaba llamar Sebastian a su damisela que corría a través del semioscuro paraje, Alois con tristeza aun sentía la mirada de fastidio de su amigo, sentía que lo había defraudado.
-Él me va a odiar...- Musitaba el rubio con evidente tristeza, el hombre a su lado no sabía cómo reconfortarlo más bien lo contemplaba en silencio viendo esa hermosa tristeza que su rostro nostálgico le mostraba, pero ese "él" lo confundió un poco trayéndolo a la realidad.
-¿el?... ¿Sebastian?- Cuestionaba extrañado porque no entendía a quien se refería, ¿estaba triste por Sebastian?, eso lo ponía un poco celoso, sin sospechar que el rubio se refería a su amigo, de inmediato entró en razón y trató de retractarse.
-Si... y sobre todo Ciel...- Murmuraba Alois nervioso pues no quería que descubriera la verdadera identidad de su amigo, eso sí lo haría odiarlo de inmediato y como para cambiar de tema se abrazó al mayor con ternura -Lamento esto...- le decía en ese abrazo, el otro pensando que había sido algo dicho por la confusión del momento lo dejó pasar y correspondía ese abrazo.
-¿Te arrepientes?- Le preguntaba al menor cuando levantaba su bello rostro, y veía como esa mirada azul claro se tornaba un poco llorosa.
-No del todo...- Respondía el rubio fijando su mirada triste al del otro que parecía cobrar calidez.
-Me gustas... solo que al parecer nos precipitamos un poco.- Confesaba con timidez Claude desviando un poco la mirada, el jovencito ilusionado escuchaba esas lindas palabras y sentía como sus mejillas adquirían un leve rubor y comenzó a sonreír con sutilidad .-Tú también me gustas...- Se le oía decir y sus labios se unieron en un pequeño beso después de esa declaración mutua.
-Pero no quiero que Ciel se enoje conmigo.- Le susurraba mientras se separaban después de ese beso.
-Yo tampoco quiero que Ciel se enoje contigo, porque significaría que Sebastian se enojaría conmigo.- Comentaba con un suspiro de resignación el mayor, pensando desde ya en el regaño que le diera su amigo cuando estuvieran solos. -Vamos a disculparnos con ellos.- Dijo mientras los dos caminaban saliendo del lugar oscuro en que estaban y se disponían a buscar a sus amigos pero sorpresivamente veían como un molesto Sebastian se les acercaba.
-Gracias Claude...- Eran las sarcásticas palabras del joven empresario con un gesto molesto. -ella se enojó no quiere verme por hoy...- Alegaba con un suspiro al pensar lo enojada que estaba su pequeña dama, tanto así que se despidió de él y se encerró en su pequeña carpa dando por terminada la corta velada de esa noche.
-Lo siento Sebastian.- Se disculpaba apenado el rubio, ya se imaginaba cuan enojado estaba su amigo se quedó pensativo pero una voz interrumpió sus pensamientos. -Habla con ella, por favor.- Era la petición que le hacía el enamorado de su amigo antes de marcharse junto al hombre que esa noche había flechado su corazón. Con tristeza los veía alejarse, ni siquiera pudo despedirse correctamente de Claude y ahora entendía a Ciel y esa sensación de no saber si volvería a verlo, pensativo se quedó mientras se armaba de valor para ir a hablar con su iracundo amigo.
-Sabía que era un error traerte...- Le regañaba Sebastian a su amigo cuando estaban en el auto y se disponían a irse del lugar, el otro desviaba la mirada.
-Ya me disculpé, ¿Qué más quieres que haga?- Refutaba el otro con algo de molestia, pues ya era bastante grandecito como para que lo anduvieran regañando por un pequeño desliz que ni siquiera llegó a consumar por completo.
-Apenas lo conoces y ya estabas con esas cosas con él...- Se le escuchaba decir molesto siguiendo en ese regaño, Sebastian estaba más enojado por haberle arruinado la noche que por lo que hizo. -No lo planee... solo las cosas se dieron.- Claude trataba de justificar su acto, pero ni el entendía como pudo haber perdido el autocontrol con ese niño.
-Oh claro... se le cayó el pantalón de repente y tu boca se prestaba a ayudarle.- Decía sarcástico su amigo reprochándole el hecho cometido.
-No tienes que ser tan idiota.- Ya enojado le decía el otro acomodándose los lentes y su mirada destellaba en evidente enojo, el silencio se posesionó dentro del auto.
-Ese niño me gusta... y punto.- Fue la declaración repentina de Claude mientras miraba por la ventana y en su mente ese chico de mirada pícara y traviesa divagaba con dulzura por su mente. -Es tan raro oírte decir esas cosas.- Dijo Sebastian algo asombrado pues su amigo no era muy expresivo en cuanto a mostrar algún tipo de emoción o sentimiento.
-Pero es un niño... y apenas lo conoces.- Le decía mientras veía el rostro algo confundido de su amigo que había prácticamente hecho una confesión amorosa.
-¿Quién eres tú para reprocharme? ¿Acaso tu no estás con una niña también?- Fueron los cuestionamientos a manera de reproche de Claude mirándolo con seriedad, y la respuesta de su amigo fue -Si pero a esa niña, la respeto y no me aprovecharé de ella.- Eran sus palabras con igual seriedad y desviaba la mirada.
-Pero ganas no te faltan.- Le reprochaba el de lentes con mala cara. -No es mi culpa que tu "niña" sea tan inocente.- Terminaba de decir con un tono sarcástico eso molestó mucho a Sebastian que detuvo el carro en medio de la carretera despejada.
-Ni siquiera sabes lo que dices y no metas a Ciel en esto.- Le advertía enojado ante esa insinuación, esa perversa insinuación pues ya sabía que Claude no le creía ese cuento de "Ciel la niña indefensa". Ambos amigos decidieron callarse antes de pelearse en serio y siguieron su camino para llegar a la ciudad próxima donde pasarían la noche.
-¿Cómo pudiste hacerme esto Alois?- Era el reclamo molesto de Ciel quien ya cambiado lucía como el jovencito que era, su amigo arrepentido se le acercaba.
-Lo siento...- Murmuraba avergonzado el rubio tratando de reconciliarse con su enojado amigo que lo miraba con fastidio.
-Déjame en paz.- Advertía el jovencito de mirada azulina empujándolo con fuerza haciéndolo tropezar y caer al suelo, al darse cuenta de lo que había hecho, trató de ayudar a levantar al rubio que lo miraba con enojo ahora.
-¿Qué es lo que más te enoja?- Le decía con evidente enojo Alois quien rechazaba su ayuda y se levantaba solo.
-Me enoja que me desobedecieras... te advertí no involucrarte más de lo necesario con él.- Replicó el otro sintiéndose ofendido y en su mente recordaba el vergonzoso evento pasado.
-Más bien creo que te enoja que yo tenga el valor de hacer esas cosas, cuando tú no puedes.- Fueron las directas palabras del rubio con una perversa sonrisa, a Ciel le dolía que le dijeran eso y más si era su mejor amigo quien se lo recalcaba, él no estaba a gusto ocultando quien era en realidad.
-Deja de decir tonterías...- Dijo el de mirada azulina disimulando el resentimiento hacia su amigo que se arrepentía de lo que había dicho y cuando se disponía a disculparse escuchó decir unas hirientes palabras. -No envidio el que seas tan fácil y quieras revolcarte con el primero que te guste...- era lo que decía Ciel con igual malicia, era su forma de vengarse pero lo que percibió enseguida fue una bofetada que lo hizo callar.
-Cállate...Tu no entiendes nada...- Le gritó Alois saliendo de la carpa dejando a su amigo sorprendido y con la mejilla sonrojada del golpe.
Flashback
Era una mañana fría de diciembre después de la fiesta de navidad el lugar estaba en silencio y desolado pues todos estaban dormidos por la celebración de la noche anterior, Alois de unos doce años se levantaba para comer algo y aprovechando que nadie lo vería, desayunaría en tranquilidad sin tener que pelearse por un pedazo de pan, escondido cerca del río que estaba por los alrededores comía su pan con una taza de café caliente, estaba muy contento pero esa alegría fue borrada minutos después al sentir como un hombre lo sometía con rudeza contra el suelo frío y sucio lleno de tierra, trataba de defenderse, luchaba con todas sus fuerzas por zafarse de ese ataque pero le era imposible pues ese hombre lo amenazaba al oído, cerrando los ojos el rubio trataba de no sentir el dolor que significaba perder su inocencia en esa mañana, sin refutar minutos después veía a su agresor alejarse con una depravada sonrisa, echándose a llorar se sentía asqueado de sí mismo. Una hora después Alois estaba callado en el río, y sintió como alguien lo abrazaba por la espalda, en su estado actual estaba tan temeroso hasta de su sombra que solo reaccionó empujando a quien se le había acercado.
-Auch... Alois... eso me dolió.- Era la dulce voz de Ciel que con la mirada llorosa miraba a su amigo sentado desde el suelo también.
-Quiero estar solo Ciel.- Advirtió Alois sin mirarle no quería que lo viera en el patético estado en que estaba.
-Tu nunca estarás solo... yo siempre estaré contigo... Solo nos tenemos los dos.- Eran las palabras de Ciel que era un poco más pequeño que el otro, esas palabras reconfortaron de alguna forma al rubio y llorando lo abrazaba con fuerza como refugiándose en su amigo, quien aunque no comprendía que sucedía solo se dejaba abrazar y callados permanecieron por un rato más.
Fin del flashback
-Ciel...- Susurraba con resentimiento Alois mientras lloraba y caminaba por el lugar tratando de ocultarse para que nadie lo viera en esa noche que había discutido con él y los amargos recuerdos que a su mente aturdida regresaban, como le dolían esas palabras que le dijo su amigo más que amigo era como su hermano, no era que justificaba su propio coqueto comportamiento habitual con el abuso sexual del que era víctima, solo de alguna manera trataba de calmar la ansiedad y repulsión que sentía hacia sí mismo, tal vez buscando a alguien que lo amara sinceramente, era su manera de actuar y sabía que no era la correcta, pero recordaba las amenazas de ese hombre que en la actualidad todavía abusaba de él de vez en cuando sin que nadie sospechara. "Si dices algo le haré lo mismo a tu querido Ciel, aun cuando sea mi hijo... lo haré... y lo sabes" Eran las palabras que retumbaban con dolor en su mente, secándose las lágrimas se prestaba a comer algo y a olvidar lo sucedido y esos malos recuerdos, después de todo lo que mejor hacia era fingir una sonrisa aun cuando estuviera muriendo por dentro, mientras comía conversaba animadamente con un chico del lugar pero en su mente y corazón no podía apartar la mirada dulce del tímido Claude, ¿Sería el quien lo rescatara de la ansiedad y desesperación que lo atormentaba cada día?, con esa nueva ilusión se alejaba de ahí y se prestaba a dormir, esperando que por la mañana las cosas fueran diferentes, topándose con Ciel en el camino los dos se miraron fijamente.
-Si vas a seguir con tus reproches... déjame solo.- Alegaba esquivo el rubio casi ignorándolo.
-Lo siento Alois... no quise decir eso.- Se disculpaba arrepentido el de mirada azulina pues sabía que se había pasado con ese hiriente comentario, había herido a su mejor amigo y lo menos que quería era perderlo por algo como eso, así que tragándose su orgullo pedía disculpas.
-Es la verdad... no te disculpes por eso.- Murmuraba con seriedad Alois alzando los hombros como dando mucha importancia a eso, pero el otro solo agachó la mirada con tristeza.
-No te preocupes querido Ciel... de verdad.- Le dijo animado el rubio tomándolo de las manos pues tampoco quería perder a su amigo. -Trataré de comportarme mejor... lo prometo.- Terminaba de decir con una pequeña sonrisa, Ciel sabía que el otro había llorado pues sus ojos parecían levemente hinchados y eso lo hacía llenarse de más culpa.
-No quiero que te lastimen.- Dijo el de mirada azulina tratando de justificar su actitud anterior
-Estaremos bien...- Murmuró Alois con una sonrisa mientras pensaba que no podía ser más lastimado, ese secreto que jamás contaría a su amigo y que le carcomía el alma, ambos se quedaron en silencio.
-¿Qué tanto viste de mí.?- Cuestionó con picardía el rubio como tratando de calmar la tensión de ahora recordando el momento incómodo causante del fin de la velada romántica de esa noche.
-Eres un fastidio... no voy a responder eso.- exclamaba avergonzado y todo sonrojado Ciel tratando de no traer a su mente tal recuerdo, su amigo se reía al ver su reacción alterada y así en algo olvidarían su discusión. Los dos jovencitos conversaban más animados por el camino de regreso a su carpa.
Muchas gracias por seguir este fic, espero haya sido de su agrado este capitulo...
besos
