Todos miraban como Ciel se escabullía entre la multitud, Sebastian dejando su asombro y confusión a un lado se prestaba a seguirla pero alcanzarla le resultó dificil, temía que algo le llegara a pasar. El rubio y su acompañante se dirigieron a diferentes direcciones y así encontrarla más rápido. Pasó casi una hora y no lograban hallar a la supuesta joven y eso comenzó a preocuparles, pensando en que tal vez algún tipo aprovechando su vulnerabilidad evidente le hiciera daño.
-¿Dónde pudo haberse metido?- Cuestionaba entre molesto y preocupado Sebastian a los otros dos que se le juntaban, pues el lugar era tan grande que por más que le buscaron no le encontraban, y ya estaban optando por ir a la seguridad del parque para intensificar la búsqueda.
-Alois... ¿Por qué corrió ella de esa manera?- Fue su pregunta tratando de calmarse porque esa duda le agobiaba un poco, en el fondo tenía un mal presentimiento que quería aclarar, el rubio esquivó la mirada y pensaba en una respuesta, mientras eso ocurría, en el baño de mujeres Ciel se asomaba mirando para ambos lados, ahora no sabía si debía seguir escondiéndose ¿Qué sentido tenía?, pensaba regresar pero el imaginar a su enamorado desilusionado y decepcionado reprochándole su mentira, lo hacía dudar.
-Soy un idiota... soy un idiota...- Se decía a si mismo caminando a paso lento y titubeante cuando salía del baño, viendo tanta gente alrededor le agobió un poco y en una esquina respiraba hondo para enfrentar la realidad, esa realidad donde su romance se desvanecía.
-Señorita... ¿Se siente bien?- Cuestionaba un hombre de cabello largo y platinado con un peinado que lo hacían verse muy moderno aunque algo inusual al resto, con una sonrisa se acercaba a Ciel para verificar su estado, sin levantar la mirada el jovencito se prestaba a responder, solo miraba los finos zapatos del hombre que le hablaba.
-Si estoy bien...- Murmuraba como respuesta aunque se sentía agobiado y esa opresión en el pecho que le hacía respirar errático, pero a un completo extraño no se lo haría saber, quien sabe si era un pervertido pensaba.
-Pues no parece...- Dijo el hombre buscando un caramelo en sus bolsillos.
-No se preocupe estoy bien, gracias.- Decía con fingida amabilidad la joven levantando el rostro para marcharse, entonces sus miradas cruzaron, el intenso azul zafiro de la mirada de Ciel cautivaron al extraño hombre, pues no pronunció palabra, esa joven era verdaderamente hermosa.
-No puedo dejar a una dama en esas condiciones.- Advirtió con galantería, Ciel un poco sonrojado no había visto a alguien así, ojos de intensa mirada esmeralda, ese cabello tan poco usual pero sobre todo esa sonrisa sincera, pensaba que sin duda era atractivo pero mil veces prefería a su Sebastian, aunque este lo odiara ahora, recordando ese detalle se alteró un poco.
-Déjeme solo.- Habló con ansiedad. -Sola...-Se corrigió de inmediato, tanta confusión en lo que era, en lo que pretendía ser le estaba cansando.
-Tranquila... por lo menos déjame llevarte a donde están los guardias, ellos te ayudaran.- Proponía el hombre de quien el nombre no se sabía, tanta amabilidad solo hacia atemorizar al joven, aunque presentía que él no tuviera malas intenciones,tampoco quería involucrarse más de lo debido.
-No necesito de su ayuda.- Respondió con poca amabilidad la propuesta, con el ceño fruncido esquivaba la mirada, ese gesto era adorable a los ojos del hombre que no dejaba de verla, y solo sonreía, sintiéndose acosada por la mirada de ese hombre Ciel con molestia y algo nervioso se disponía a marcharse pero al caminar sus pies tropezaron con una envoltura del piso, cuando ya se veía en el piso sintió como unos brazos le sujetaban.
-Ten cuidado... por andar arisca casi te caes.- Le susurró burlón el peliblanco deshaciendo el agarre no quería enfadar más a la joven que sonrojada sentía la mirada de los extraños a su alrededor, avergonzada agachaba la mirada.
-Siéntate, iré a ver una bebida...- Proponía de nuevo el hombre ofreciéndole que se sentara en un pequeño asiento que estaba a unos pasos, Ciel no hubiera aceptado pero sentía que la presión del momento le estaba afectando pues se sentía algo mareado, lo menos que quería era desplomarse por ahí, a regañadientes se sentó, el hombre amablemente a unos pasos compraba una bebida para la dama que sonrojada miraba sus propios pies se calmara y al menos le diera su nombre. Pero algo repentino cambio los planes del peliblanco pues observó como dos hombres y jovencito rubio se acercaban a la dama que ayudaba, atento observaría antes de acercarse.
-Ciel...- Se escuchaba decir a Alois de forma escandalosa cuando corría hacia su amigo que sentado no levantaba la mirada, pues sabia que Sebastian estaba ahí, ¿había llegado el momento de la verdad? se cuestionaba internamente.
-Ciel... hermoso nombre digno de una belleza.- Murmuró el peliblanco sin acercarse, era mejor mantenerse al margen pues notó como la dama palidecía, se involucraría si era necesario, hasta mientras solo miraría a lo lejos.
-Nos preocupaste mucho...- Decía Sebastian acercándose a la joven, quien no sabía que pensar... el estaba muy tranquilo ¿Acaso Sebastian perdonaba su mentira? O ¿Alois se había inventado otra mentira más?
-Pero...- Murmuró Ciel con vergüenza pero a la vez confundido y no levantaba la mirada.
-No tienes que avergonzarte por tu cabello...- Aclaraba con una sonrisa Sebastian levantándole el rostro a su pequeña.
-Pronto crecerá...- Le animaba y consolaba a la vez, acariciando su rostro con cariño se miraban a los ojos.
-Me gustaría que lo usaras como es... Sin ese cabello falso.- Dijo y al terminar sus palabras la besaba en los labios, Ciel no comprendía la situación, ¿Sebastian era muy ingenuo o simplemente estúpido?
-Pero... parezco un chico...- Murmuró cuando sus labios se separaron, en ese momento el peliblanco se alejó era obvio que estaba de más allí, claro que en su mente quedaría grabada la imagen de tan hermosa joven, si el destino lo quería volverían a encontrarse pensaba y se perdió entre la multitud.
-¿Eres un chico?- Dijo algo burlón Sebastian ante la duda de la joven, esa pregunta era tan irónica que dolía, además era la oportunidad perfecta de que podía confesar su verdad, pero prefirió callarse una vez más.
-No... no lo soy...- Respondió y esa mentira le punzaba el corazón, Sebastian lo abrazó con ternura calmando en algo la ansiedad de su ser. Después del amargo momento decidieron salir del parque, había sido suficiente por hoy pensaban, entonces decidieron ir a un lugar menos concurrido, llegaron al cine, aunque Ciel podía quitarse la peluca no se sentía listo todavía, y su amado lo comprendió.
-¿Qué le dijiste?- Preguntaba el jovencito a su amigo cuando al fin se encontraban solos, pues sus parejas compraban las entradas al cine.
-Tu padre... tu padre te cortó el cabello en un momento de rabia, y como es un maldito, Sebastian no lo dudó...- Fue la simple respuesta del rubio que miraba los carteles de las películas a su alrededor.
-Más mentiras se acumulan... mentiras que pagaré con dolor y lágrimas un día- Murmuraba Ciel sintiendo como el remordimiento le invadía, era tan confuso todo en su corazón, un amor basado en mentiras no terminaría bien pensaba con tristeza.
-bien podrías haber acabado con esto cuando te preguntó si eras un chico...- Le sacaba de sus pesimistas pensamientos Alois a su amigo, porque si había algo que le impulsara a seguir esa red de mentiras era el amor que sentía por Sebastian, y ser feliz por un tiempo hasta que la mentira cayera era mejor que no amarlo, era algo complicado pero podía resumirse así, un amor de mentira se convertiría en un odio real, sentimientos contrarios pero de igual intensidad era preferible a tener eso a no tenerlo.
-Lo sé...- Susurró la supuesta joven, cuando a unos pocos metros muy alegre venía Sebastian con las entradas, dejando a un lado sus pensamientos confusos solo disfrutaría de su dulce compañía hasta que durará, pasaron la tarde viendo películas, era un lujo que no tenían con frecuencia los jovencitos.
-Alois... - Le llamaba Claude al rubio quienes habían estado vigilados por Sebastian todo el día, pero como él ahora estaba distraído siendo cariñoso con Ciel en la oscura sala de cine, aprovecharía el descuido.
-Si te da miedo puedes tomar mi mano...- Murmuraba el mayor al rubio que atento miraba la película que era acción.
-Pero si no es una película de terror...- Le insinúo divertido Alois ante esa patética muestra de acercamiento, pero le resultaba adorable.
-solo decía...- Dijo el otro algo avergonzado por su intento pero sintió como la mano del jovencito junto a él se la tomaba y entrelazaban los dedos.
-No me da miedo... pero por si acaso...- Susurraba el joven de rubia cabellera, apegándose a su tímido pretendiente, mientras veía a su amigo sonreír por lo que hablaba con Sebastian, se notaba lo feliz que era, y eso bastaba para que él también lo fuera. La noche estaba por caer así que decidieron regresar al lugar donde vivían los jovencitos, en medio de ese ambiente alegre había llegado la hora de despedirse y la tristeza era evidente en las parejas.
-No hagan tonterías... regresamos enseguida.- Se escuchaba decir a Sebastian cuando se alejaba de la otra pareja pues quería despedirse de Ciel a solas, los otros con una sonrisa los veían alejarse, sin más aprovecharon sus cortos minutos de libertad y buscando un lugar privado se deleitarían en dulces besos, pero solo sería eso pues de algún modo aprendieron su lección el día anterior, nada de muestras de afecto indecentes pensaban divertidos.
-Ciel... déjame ver cómo eres en realidad.- Rogaba el joven empresario mientras tocaba el bello rostro de su damisela que avergonzada desviaba la mirada, pues el que lo viera sin la peluca le inquietaba un poco, lo dudó por unos segundos pero resignado decidió conceder la petición, quitándose dejaba ver su corto cabello.
-Nada hará que yo deje de amarte...- Decía embelesado Sebastian al ver como la belleza de su pequeña se acentuaba más con el cabello corto, era un extraño sentir, el jovencito emocionado lo abrazaba porque de algún modo por unos segundos, era Ciel el chico de 15 años que se mostraba ahora, y eso le reconfortaba de alguna manera, sus labios se unieron en un beso con el cual se despedían hasta el próximo fin de semana.
Muchas gracias por seguir este fic...
