Llegó el sábado y se notaba la ansiedad de Ciel, pues caminaba de un lado para el otro en el lugar donde llegaban los visitantes, estaba esperando que Sebastian llegara, ya que habían acordado ese día, dedicarlo para buscar un departamento en la ciudad.
-Según tú le vas a confesar hoy la verdad...- Se escuchaba decir con ironía al rubio mientras se acercaba a la supuesta dama que detenía su andar ansioso ante ese comentario.
-Lo voy a hacer...- refutaba con firmeza al oír tal insinuación.
-Si... como no...- Se le burló su amigo con una sonrisa, sabía que no era capaz de hacerlo aun cuando bastantes oportunidades tuvo y no lo hizo.
-Apenas lo ves te acobardas en confesárselo, estás tan enamorado que sabiendo que haces mal al mentirle, prefieres hundirte en la mentira para no perderlo.- Eran las duras palabras de Alois a su amigo que solo desviaba la mirada, aunque no quisiera admitirlo eso era la verdad, la triste verdad.
-¿Se supones que estás animándome, regañándome o qué?- Le cuestionaba con molestia el joven de hermosa mirada azulina ya era bastante con los reproches que así mismo se hacía como para andar escuchando los reproches de otros, con enojo le miraba.
-No te enojes...- Acertaba a decir el rubio para evitar el pelearse, no le gustaba pelearse con su amigo, cuando se veía como un lujoso auto se parqueaba cerca y pudo ver como la mirada molesta de Ciel se iluminaba al solo ver quien con una sonrisa se bajaba del auto.
-Solo sé que cuando más profunda sea la mentira, él no va a perdonarte tan fácil...- Susurraba con pesar al ver como se saludaban con cariño, al menos se consolaba con la idea de que amor verdadero existía aunque fuera basado en una mentira. Todo ese pesar se esfumó del rubio cuando notó como otro caballero se bajaba y se acomodaba los lentes, con una sonrisa se le acercaba fingiendo el no estar emocionado.
-Claude...- Le llamó para saludarlo con una apretón de manos, sorprendentemente el mayor tomó la iniciativa agachándose un poco, le besaba la frente, esta muestra de afecto hizo sonrojar a Alois, y él no era de los que se sonrojaba con facilidad. Ciel no entendía que pasaba entonces Sebastian le explicó con brevedad que su amigo iba a mostrar sus serias intenciones románticas con el rubio, ya que su inicio fue un poco apresurado quería empezar de nuevo siendo un poco más detalloso. Se notaba lo feliz que estaba el joven de cabellera rubia con la atención del otro y como el pretendiente de Ciel parecía aprobarlo y estaba seguro que lo convencería también. Emprendieron con apuro su pequeño viaje a la ciudad Sebastian que conducía el auto a su lado tenía a su bella dama, y la otra pareja que no dejaba de coquetearse con la mirada en el asiento trasero mantenían una amena conversación.
-Bastante costoso le saldrá el chistesito...- Exclamaba Claude cuando en medio de la amena charla surgió el tema del alquiler del departamento, añadiéndole todo el gasto de lo que comprarían para tener las comodidades que surgirían también. Este tema avergonzó a Ciel que agachó la mirada apenada.
-Cállate... Además tú acordaste pagar la mitad...- Refutó Sebastian con algo de molestia, pues ese hombre había rogado para ayudar en los gastos para que Alois no le fuera una carga, el que lo pusiera al descubierto lo hizo abochornarse.
-Shhh...- Le hacía callar a Sebastian con mala cara por imprudente pues se suponía era algo que el rubio no debía enterarse, este sonrió gustoso y le apretaba la mano.
-¿Por Alois?- Cuestionó Ciel con una sonrisa, con intención de molestar al serio amigo de su enamorado.
-Eres lista mi niña...- Le decía a su damisela con una sonrisa, también con la intención de molestarlo después de todo él es quien empezó con las indiscreciones.
-Claro que yo no voy a pagar nada...- Alegaba el avergonzado hombre sintiendo la mirada amorosa del joven a su lado. -Eres encantador cuando te sonrojas...-fue lo que le susurró al oído Alois haciéndolo sonrojar más, Sebastian reía en alto al ver a su amigo de esa manera, la supuesta dama solo sonreía al ver tan hermosa risa de su amado, y lo que su amigo le había dicho antes era verdad, no podía decirle la verdad, no ahora...
Pasaron parte del día recorriendo algunos departamentos, estando revisando uno de tantos departamentos de los edificios del centro de la ciudad, Ciel no quería algo ostentoso pero su enamorado se empeñaba en querer darle lo mejor, así que no se ponían de acuerdo, y comenzaron a discutir y a unos pasos los observaban sus amigos.
-Parecen de verdad una pareja...- Decía con el afán de molestarlos Alois, la pareja se miró entre si y solo desviaron la mirada porque sus peleas no eran nada serias pero siempre buscaban un pretexto para iniciar una, y los dos obstinados no queriendo dar su brazo a torcer y al final terminaban quedando de acuerdo con un beso.
-Una pareja de casados...- Dijo el de lentes con una sonrisa.
-¿De verdad?- Cuestionó ilusionado el joven empresario, pues ese como un halago para él, su dulce dama solo desviaba la mirada y se cruzaba de brazos.
-Todavía está en pie la propuesta... querida...- Se le insinuaba el joven a su pequeña recordándole que la propuesta de matrimonio seguiría pendiente hasta que quisiera.
-Te tendré rogando por ello...- Con altivez respondía la dama con la mirada desafiante, eso enamoraba más al joven que se le acercaba para besarla.
-Tanta crueldad en un ser tan bello.- Le susurró sobre los labios, solo bastó que dijera aquello para que sus labios se unieron en un profundo beso, ese beso que se tornó más apasionado, ni siquiera Ciel que era tan tímido en mostrarse de esa manera, parecía ignorar que lo estaban observando. Alois sorprendido veía por primera vez a su amigo desenvolverse de tal forma, pero parecía no sorprenderle a Sebastian pues le correspondía gustoso, era como si ya se habían besado así antes.
-Pueden estrenar la cama si desean...- Dijo sarcástico el rubio pues ya se estaba incomodando, la pareja se separó de inmediato y disimulando la vergüenza comenzaron a hablar de otro tema. Los dos hombres dejaron a solas a los amigos en el departamento mientras hablaban con el encargado de los precios de alquiler y otros detalles.
-Hey Ciel...- Le llamaba a su amigo pues este parecía algo esquivo.
-¿Qué?- Murmuró ante el llamado mientras se asomaba a la ventana del departamento, se podía ver desde lo alto el movimiento incesante de la ciudad.
-No sabía que Sebastian y tú se besaran de esa manera...- Comentó con una pequeña sonrisa traviesa, el otro no se atrevió a mirarlo ni a responder su insinuación. -Ese beso fue un poco lascivo... y fue más por tu parte que la de él...- Completaba su comentario al no escuchar que le refutara.
-Si te digo esto no es para que te enojes, es solo que tu cuerpo puede traicionarte...- Le dijo al ver como callado lo miraba mal.
-No quisiera que al final tu cuerpo te descubrirá... y eso sería muy penoso.- Se atrevió a decir a pesar de la molestia evidente.
-Tienes razón...- Murmuró Ciel desviando la mirada, pero no podía evitar que su cuerpo reaccionara de esa manera al tener así a Sebastian, era como si esos besos hacían calmar la ansiedad que su mentira provocaba.
-Es solo que...- Se quedó sin terminar de confesar lo que su cuerpo comenzaba a sentir, ese calor que le provocaba su amado, quien se les acercaba emocionado.
-Ya firmamos el contrato... ahora mismo pueden mudarse...- Exclamaba con emoción Sebastian y les mostraba el contrato de alquiler, del cómodo y un poco lujoso departamento, en ese edificio que estaba en una de las zonas exclusivas de la ciudad.
-Es muy precipitado...- Musitó entre dientes Ciel. -Esperemos a mañana como habíamos acordado.- Terminaba de decir con una pequeña sonrisa para no arruinarle la emoción al otro.
-Lo que tú digas...- Dijo este y comenzaron a ver con más detalle el departamento para saber que le faltaba, aunque ya estaba amoblado, tenían cosas que comprar.
-Este será mi cuarto...- Se escuchó decir al rubio al abrir una de las tres habitaciones que tenían, lanzándose emocionado a la cama.
-La cama es muy suave... hasta raro me siento de dormir aquí.- Seguía diciendo emocionado mientras daba vueltas en la cama, Claude lo veía y pensamientos perversos cruzaban su mente. Ciel se le acercaba para saber si de verdad era suave la cama, recostándose sutilmente y ahora era Sebastian que se le cruzaban pensamientos sucios, que disimulaba.
-Si alguien quisiera acompañarnos.- Insinuaba con coquetería el rubio casi adivinando lo que su pervertido pretendiente parecía imaginarlo al verlo en la cama.
-¡Alois!- Le regañó su amigo dándole un pequeño golpe en la cabeza. -No hables de esa manera.- lo seguía regañando mientras se levantaba de la cama.
-Lo siento mamá Ciel.- Se le burlaba Alois y todos comenzaron a reír ante esas palabras. Después de unos minutos se encaminaban a las tiendas cercanas para comprar lo que les faltaba. Ya cuando la noche estaba asomándose tenían ya casi listo el departamento para mudarse al día siguiente, cansadas las parejas se sentaban en los muebles a tomar un respiro. Sin darse cuenta Ciel y Sebastian se quedaron dormidos esto fue aprovechado por la otra pareja. El rubio le hizo señas de ir a su habitación y con sigilo se escabulleron en ella.
-Nhn...- Era el leve jadeo de la pareja que se besaban de forma apasionada en la habitación, tratando de no hacer ruido para no despertar a los otros y seguir con su sensual travesura. Esos besos se tornaron más profundos y llenos de erotismo, cerraron con seguro la puerta y sin más se lanzaron a la cama.
-Hagámoslo rápido...- Dijo Alois bajándose los pantalones y ropa interior, el otro avergonzado hacia lo mismo, el que pretendía tomarse la relación con más calma, pero era imposible con el impetuoso rubio. Claude masajeaba su erección y se disponía a embestirlo, acomodándose entre sus piernas, totalmente excitado se besaban, después de ese beso se le acercaba al oído para preguntarle algo.
-¿Es tu primera vez?- Cuestionó el mayor, aunque sospechaba que no sería el primero en la vida del jovencito, este se incomodó por la pregunta, hasta parecía molestarse y se frustró, pues inconscientemente recordaba que su vida sexual era solamente ser usado por ese viejo asqueroso.
-No... pero si eso te molesta...- Murmuró con intención de levantarse de la cama.
-No lo pregunté para enojarte... solo quería saber si debía ser gentil.- Le detuvo el otro con una pequeña sonrisa, para no tensar más el momento.
-¿Serás rudo?- Cuestionó con picardía el rubio casi mordiéndose los labios, pues notaba que su amante no había preguntado aquello para hacerlo sentir mal.
-No podría... eres importante para mi.- Le confesó el hombre con sinceridad, esas palabras bastaron para el enamorado Alois, con un beso sentía como ahora su cuerpo era corrompido, pero con alguien que si deseaba y sobre todo con quien si disfrutaría de la intimidad. Sentía como el doloroso pasado se borraba con cada beso, caricia y embestida. Pasaron varios minutos, en medio de un calor imperioso y respiraciones agitadas, no podían evitar el temor de sentirse descubiertos y con un orgasmo simultáneo se estremecían en la cama, casi de inmediato se levantaban antes que los otros se despertaran.
-Te amo Claude...- Le susurraba Alois sobre los labios con amor, con un sincero amor, después de esa entrega casi furtiva pero significativa se dio cuenta de sus verdaderos sentimientos, el otro ante esa confesión solo lo besó con ternura, confirmándole sin palabras que también sentía lo mismo. Saliendo de la habitación se turnaron para ir al baño para asearse un poco.
-La próxima vez será más extenso ¿Verdad?- Le murmuraba coqueto el rubio cuando estaban en el sofá junto a la otra pareja,
-No suelo terminar rápido...- Respondía con jactancia el mayor con aire coqueto, y sus labios rozaban, entonces sintieron como los otros se despertaban sin sospechar lo que había pasado en esa casi hora que se habían dormido, pero notaron una nueva complicidad entre esos dos, algo extraño que prefirieron ignorar.
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Gracias por seguir este fic... les agradezco con el corazón
Espero les haya gustado este capitulo...
