Esa misma noche después de dejar a los jóvenes en donde pasarían su última noche en la pequeña comunidad gitana, se observaba a dos hombres que descansaban muy tranquilos en el nuevo departamento, pues se les hacía más fácil quedarse allí que regresar a Londres, para regresar ahí mismo al día siguiente. Sebastian notó algo pensativo a su amigo además parecía estar contento.

-¿Se puede saber el motivo de tu alegría?- Le cuestionaba en forma burlona a su amigo que parecía salir de sus pensamientos.

-¿Qué alegría?- Decía disimulando lo que en su interior estaba ocurriendo, esa entrega fue más significativa de lo que pensaba, era como la confirmación de sus sentimientos estaba sin duda alguna enamorado del rubio de hermosa sonrisa.

-Hay formas de mostrar alegría sin necesidad de mostrar una gran sonrisa.- Comentaba el pelinegro al notar como su amigo desviaba la mirada algo avergonzado al sentirse descubierto, aunque no sonriera mucho su mirada denotaba una verdadera felicidad. -Tú estás feliz... Te conozco muy bien...- Terminaba de decir Sebastian con una sonrisa y no había necesidad de ser un genio para saber el motivo de esa inesperada alegría.

-Supongo debe ser por Alois.- Dijo para confirmar lo que pensaba y al ver el gesto nervioso de su amigo, sabía que había acertado.

-El también parecía emocionado cuando nos despedimos.- Seguía hablando al notar el silencio de Claude, era lo malo de tener un amigo tan poco expresivo, tenía que sacarle las palabras a la fuerza.

-Vamos... cuéntame...- Se le escuchaba decir con entusiasmo, el otro se acomodó los lentes y parecía un poco nervioso.

-Se besaron mientras nos quedamos dormidos.- Sugería traviesamente Sebastian para seguir la conversación, pues notaba que su amigo parecía querer decir algo y no se atrevía.

-Algo así...- Murmuró el de lentes bebiendo un sorbo de su copa de licor. -Sebastian... Te voy a decir algo pero prométeme que no te enojas.- Pedia con algo de vergüenza, su amigo se cruzó de brazos con seriedad, no podia ser lo que estaba pensando.

-¿Qué hiciste?- Le cuestionó con curiosidad y una idea cruzaba su mente.

-No te lo contaría... pero la verdad estoy algo confundido...- Confesaba el timido hombre mirando fijamente el licor de la copa que tenía entre las manos.

-Bueno... Te escucho y trataré de no enojarme.- Fue la respuesta del otro al notar como de verdad su amigo parecía confundido.

-Alois y yo tuvimos sexo mientras ustedes se durmieron.- Dijo Claude sin atreverse a mirar a su amigo que al escuchar esa confesión se sorprendió mucho.

-¿Qué?- Musitaba entre enojado y sorprendido su amigo al escucharlo, ya que no parecía ser una broma. -Pero si nos dormimos solo unos minutos...-Alegaba Sebastian al pensar en el momento que estuvieron juntos, si en todo el dia no se habían separado las parejas, solo acertó a pensar cuando se durmieron un rato.

-fueron 45 minutos...- Habló Claude acomodándose los lentes. -Tiempo suficiente para eso.- Murmuraba y en su mente repasaba ese grato momento junto a su ahora amante.

-Me prometiste que irías despacio con el... Cierro los ojos y te lo...- Le regañaba Sebastian con molestia, era imposible no enojarse cuando su amigo había faltado a su palabra, este solo agachaba la mirada y se dejaba regañar pues no ganaba discutiendo lo que era irrefutable.

-Sé que lo prometí... pero...- Susurraba con algo de tristeza, pues había un sentimiento que opacaba su alegría, algo que no podía entender y eso era lo que lo mantenía tan confundido.

-¿Qué sucede?- Cuestionaba Sebastian al escucharlo hablar así, suspiró y prefirió calmarse ante todo estaba la amistad en los momentos difíciles

-fue un bello momento... y no me arrepiento.- Respondía a su pregunta con una pequeña sonrisa.

-Si te fue agradable y no te arrepientes... No entiendo que es lo que te confunde, que te provoca tristeza- Hablaba ahora confundido Sebastian, no acertaba a pensar que le sucedía, a que se debía esa ambigüedad de emociones.

-Alois... él ha sufrido... creo que alguien lo ha lastimado mucho.- comenzaba a decir en medio de una profunda tristeza y algo de frustración, le dolía el pensar que su amado jovencito haya sido lastimado.

-Creo que han abusado de él...- Con duda hablaba, y en el fondo de su ser rogaba que no fueran ciertas sus sospechas.

-¿Por qué lo dices?- Preguntó con incertidumbre su amigo al escuchar tan fuerte insinuación.

-Por la manera en que me miraba cuando lo hacíamos, era como si le doliera... pero no era un dolor físico.- Dijo cerrando los ojos y trayendo a su mente esa mirada de desesperación cuando bajo su cuerpo disfrutaban del placer carnal. -no sé... por eso estoy confundido...- Terminaba de decir en medio de un suspiro, y esa mirada desesperada no se apartaba de su mente. Los dos amigos se quedaban en silencio, no era de sorprenderse que en un entorno como ese, hechos de esa clase sucedieran, después ellos siguieron conversando. Mientras tanto en ese mismo instante en un lugar ya oscurecido y en silencio, una sombra se colaba en una pequeña tienda.

-Alois...- Era el desagradable llamado que escuchaba el jovencito cerca a su oído, estando en su cama intentaba dormir como lo hacía Ciel en la cama frente a la suya. Cerrando los ojos trataba de ignorar ese llamado.

-no creas que te dejaré ir sin despedirte de mí...- Esa voz insistia mientras sus manos se colaban bajo la sabana que cubría al rubio, que asqueado sentía como rozaban su intimidad.

-Me harás falta... Vamos a mi tienda.- Hablaba el padre de Ciel, sacando las sabanas que lo cubrían para que lo siguiera, se notaba muy ansioso.

-No quiero...- Murmuró enojado Alois tapándose de nuevo.

-No te estoy preguntando...- Alegaba el viejo destapandolo de nuevo y se disponía a tomar su brazo para halarlo a la fuerza.

-Si vuelves a tocarme... juro que grito...- Dijo amenazante y con certeza Alois, por primera vez se le enfrentaba de esa manera, sentía que si dejaba que ese viejo lo tocara era como traicionar a Claude, no iba a permitir que su cuerpo fuera tocado por alguien que no fuera su amante.

-Oh ya veo... Quieres que lastime a tu querido Ciel.- Le amenazaba el hombre con malicia haciendo intención de acercarse a su hijo que dormía plácidamente.

-No podrías... te juegas mucho dinero si llegas a lastimarlo.- Con seguridad en voz baja hablaba el rubio, sabiendo perfectamente la situación del viejo, quien se quedó solo en las intenciones pues su amenaza no surgió el efecto que deseaba como en las otras ocasiones.

-Es jugosa la cuota que Sebastian te dará por dejar que se lo lleven de aquí.- Alegaba el jovencito con una mirada desafiante. -No te conviene perderla.- Con una sonrisa igual de desafiante terminaba de decir, el mayor solo empuñó sus manos con frustración pues Alois tenía toda la razón. Se le acercó con la intención de abusar allí mismo de él, pero el otro llamó a Ciel en voz baja.

-Alois...- Se escuchaba decir al otro jovencito medio dormido disponiéndose a levantarse, el viejo con prisa salió de la tienda pero no sin antes mirar con odio al joven rubio que esa noche le negaba placer.

-Me la vas a pagar...- Murmuró antes de salir, y Ciel medio dormido parecía sentarse sin sospechar la escena que había interrumpido.

-Nada... sigue durmiendo...- Le aclaró Alois acercándosele lo recostaba, cubriéndolo con la sabana lo dejaba dormir. Al darse cuenta de lo que había hecho, se sentía satisfecho, era como si su alma se librara de una pesada carga, unas lágrimas rodaban por su mejilla cuando se acostó en su cama.

-Maldito viejo... a partir de hoy este cuerpo no te pertenece más...- Murmuró con una sonrisa de sincera alegría, los años de abuso llegaron a su fin, tal vez tenía muchas heridas que sanar todavía pero este era un inicio importante, agradecía al destino el haber puesto a Claude en su camino, ese hombre que se convirtió en su fuerza, su apoyo y en su gran amor.

A la mañana siguiente los jóvenes se despedían del lugar que guardaba tantos recuerdos dulces y amargos, aunque Ciel sospechaba que pronto regresaría ya que no tardaría mucho en descubrirse toda la verdad. Subiéndose al auto lujoso se disponían a empezar una nueva y mejor vida aunque sea por unas semanas.

Muchas gracias por seguir esta historia...

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