La pareja vivía a flor de piel la excitación de su momento de pasión en esa fría madrugada sin sospechar que su supuesto encuentro clandestino era escuchado por el algo celoso Ciel, quien se debatía en arruinar ese momento de su amigo o marcharse para aclarar el asunto la mañana siguiente, se quedó pensativo pero un gemido algo subido de tono le hizo reaccionar, además de hacerlo sonrojarse más. Dando media vuelta solo se dispuso a ir a su habitación, no valía la pena arruinar esa entrega en que su mejor amigo disfrutaba solo por sus celos y envidia, envidia de algo que él no podría hacer con Sebastian a menos que se supiera la verdad, por ahora era algo difícil de visualizar. Además al igual que Sebastian su cuerpo ya estaba mostrando indicios de una atracción no solo física sino sexual, sentía como con cada beso profundo el calor de su cuerpo se incrementaba, pero esa mentira le obligaba a abstenerse y sabía que su amado sentía lo mismo pero por ese sincero amor que le profesaba se abstenía también.

Aquellos frustrantes pensamientos le embargaban la mente con enojo, coraje para sí mismo y por esa mentira que el había formado. Sin darse cuenta se quedó dormido. La pareja en la otra habitación bajo las sabanas de forma cariñosa se abrazaban, llenándose de mimos y sutiles palabras de amor, después del acto que realizaron.

-Le diré a Ciel de lo nuestro por la mañana...- Murmuraba con firmeza el rubio sintiendo los labios de su amante rozar su cuello sudoroso.

-¿Por qué?- Le cuestionó el otro con un poco de sorpresa.

-Me siento mal por ocultarle esto, se supone que entre nosotros no hay secretos.- Con un poco de remordimiento hablaba en respuesta el joven, sentía que traicionaba a su querido amigo ocultándole un secreto tan importante.

-Entiendo...- Dijo su amante y siguió cariñoso besándole, le agradaba saborear esa piel sudorosa.

-Tu también deberías decirle a Sebastian.- Se escuchaba decir a Alois mientras sentía su piel estremecerse con esos profundos besos.

-Bueno...- Claude advirtió desviando un poco la mirada, el rubio que era muy perspicaz y en el poco tiempo que llevaban juntos ya podía entender mucho de sus gestos, tomándolo del rostro lo obligaba a verlo, este seguía desviando la mirada.

-¿Ya lo sabe...?- Le cuestionó el jovencito para confirmar su sospecha.

-El me conoce muy bien, no me culpes.- Se excusaba el otro con algo de pena.

-Que problema el mio, debemos pasar más tiempo juntos, no es justo que Sebastian te conozca mejor que yo.- En un tono celoso refutaba el rubio y con esa mirada intensa observaba a su amante mientras lo atraía a su cuerpo, como una forma de aclararle que ahora le pertenecía.

-No digas eso... No debes ponerte celoso, es lo mismo contigo y Ciel, ella te conoce más que yo.- Masculló el otro con una mirada celosa también, el rubio se quedó pensativo y palabras más ciertas no podían haber, comenzó a reírse por lo bajo, por lo estúpido que se veían los dos al sentir celos de sus mejores amigos.

-Tienes razón... siempre me sabes callar y lo odio.- Aclaraba el rubio divertido, y con sensualidad propia de él mientras se restregaba a su amante, quien respondió a esto con un apasionado beso, iniciando una nueva entrega en medio de la silenciosa madrugada. Ya muy tarde el mayor salió del departamento para ir a un hotel cercano, para que en la mañana hacer como si recién llegara por su cuenta sin que Sebastian notara que había pasado la noche con el rubio.

-Buenos días Ciel...- De muy buen humor era el saludo que se escuchaba cuando el rubio se acercaba a su amigo que callado estaba sentado en el sofá mirando su celular, este no le respondió el saludo.

-¿Estás molesto?- Cuestionó algo confundido el otro al verse ignorado.

-No... ¿Por qué debería estarlo?- Fue la respuesta de Ciel que solo mostraba que si estaba enojado, él no le respondía así de no estarlo.

-Lo estás... ¿Que hice ahora?- Con resignación hablaba Alois, sospechaba que era por algo que dejó sucio o por comerse uno de sus dulces, no se imaginaba que era porque ya había descubierto su candente noche de pasión clandestina. Se le sentó a lado para averiguar el motivo del enojo, este seguía ignorándolo.

-Debo contarte algo... pero prométeme que no te enojarás... aunque ya estás enojado conmigo por algo que no sé qué es.- Dijo para iniciar conversación además quería librarse de ese sentimiento de culpa, por ocultarle ese pequeño dato de su relación con Claude, además quería ser quien le dijera y que no se enterará por Sebastian.

-Habla.- Murmuró el otro sin mirarle, pasando saliva el rubio se prestaba a confesarle la noticia.

-Claude y yo...- Nervioso musitaba y se quedó callado por un segundo. -Hemos estado juntos en intimidad.- dijo de forma sutil para no decir de forma directa que ya habían tenido sexo apasionado y algo salvaje. Ciel al escucharlo no se inmutó, ni se sonrojó como lo prevenía su amigo y esto le extrañó.

-Bien por ti...- Solo le dijo sin mirarle, Alois al escuchar esa reacción se quedó pensativo, su amigo no estaba actuando como siempre, ya le hubiera gritado y regañado mientras se sonrojaba por la vergüenza, eso solo significaba algo...

-Ahhh... nos descubriste anoche...- Dijo el rubio con resignación y algo de vergüenza.

-Ya no importa... no tengo cara para reprocharte que me ocultes la verdad, yo soy el más mentiroso de los dos.- Se escuchaba decir con un tono de resentimiento a Ciel mientras se levantaba del sofá.

-Todos tenemos verdades que ocultar... no te atormentes con eso.- Le trataba de animar su amigo siguiéndolo.

-Ahora... debes regañarme como lo haces siempre.- Le rogaba con una sonrisa mientras lo halaba del brazo, Ciel lo escuchaba y nada le hacía más feliz que ver sonreír a su amigo de forma tan sincera como cuando lo saludó hace unos minutos, Claude lo hacía feliz y lo sabía.

-Solo debo decirte que tengas cuidado con lo que haces no me gustaría que te lastimaran.- Le dijo la supuesta chica mientras se volteaba a verlo, sus palabras eran la expresión de su deseo más sincero para su querido amigo, quien se conmovió y lo abrazó.

-qué lindo eres mi Ciel...- emocionado lo abrazaba, ya que este aprobaba su relación y eso le hacía feliz, pues Ciel era más que su amigo era como su hermano y si el daba su aprobación le bastaba para enfrentar al mundo si se oponían a su relación.

-Ahora te contaré lo que hicimos.- Dijo divertido el rubio después de la emoción y ahora si vio al Ciel normal, pues se sonrojó todo al imaginarse la descripción que Alois el pervertido le haría de sus actos sexuales, bastaba con que ya lo hubiera oído gemir para escuchar este relato.

-No es necesario.- Murmuró nervioso mientras se tapaba los oídos con fuerza, el otro se reía divertido y disfrutaba del momento que pasaban juntos. Al final no le describió las escenas explicitas solo le dijo como sentía, que se enamoraba cada vez más de ese galante hombre con lentes.

A los pocos minutos los dos caballeros llegaban al departamento, en medio de saludos se alegraban mutuamente de verse, Claude y Alois fingían el recién verse pues Sebastian desconocía la escapada nocturna de su amigo. Entre conversaciones pasaron la mañana y se preparaban para celebrar la navidad que sería el día siguiente, en un momento Ciel y Sebastian se quedaron solos, pues la otra pareja muy animada fueron a comprar los ingredientes para preparar la cena, la tensión era evidente entre ellos ya que no se quedaban solos con frecuencia, sobre todo el atento caballero mantenía el respeto a su novia que entusiasta le mostraba las recetas que encontraba en internet para preparar esa cena. La joven sintió como su caballero se le acercó peligrosamente abrazándola por la cintura, sonrojándose con sutilidad trataba de deshacer ese abrazo.

-Prometo que no pasará de este abrazo... solo quiero sentirte cerca.- Le susurraba al oído de forma algo seductora haciéndolo estremecer, mientras la joven seguía resistiéndose y con disimulo se le apartaba. El otro no la soltaba y con firmeza acariciaba su cintura, sus manos parecían subir poco a poco hacia el pecho, Ciel ante esto se debatía en seguir o parar, porque esas caricias y besos en el oído y cuello lo estaban encendiendo.

-Vamos a la habitación...- Murmuraba Sebastian sin soltarla, la damisela tenía que negarse a la petición como diera lugar aunque se muriera de deseos de sentirse entre sus brazos, solo unos leves besos y caricias ya lo tenían seducido no quería imaginarse como seria de intenso en la intimidad su novio.

-No... todavía no estoy lista.- Murmuraba mientras esas manos lo acariciaban, no habría algo más humillante para ambos que descubrir esa verdad en un momento así, temía que sus manos bajaran a la entrepierna que parecía querer despertar.

-Yo creo que si lo estás...- Le susurró travieso el mayor recostándola en el sofá, y sobre ella comenzó a besar sus labios con pasión y profundidad, la joven se resistía pero era imposible, era como si su cuerpo no le obedeciera, pero el sonar de la puerta abriéndose los hizo separarse. Se escuchaba a Alois decir algo como que se le quedó la billetera a Claude y este vio como Ciel salía corriendo a su habitación.

-Maldición.- Murmuró enojado Sebastian arreglándose el cabello, y miraba con mala cara al rubio que confundido trataba de descifrar lo que sucedía, entonces lo entendió y sin preguntar se fue a la habitación de Ciel.

-Ciel... ¿estás bien?- preguntaba en la habitación pero parado fuera de la puerta cerrada del baño privado de su amigo, quien dentro lloraba con coraje mientras se masturbaba. Ese encuentro había provocado una erección segundos antes de que la puerta se abriera era como que Alois lo había salvado de la humillación por ahora. Con rapidez movía su mano impulsado por el deseo y la frustración que sentía, llegando al éxtasis su cuerpo se estremecía en medio de un gemido ahogado en esa rápida eyaculación en que sus manos se quedó.

-Estoy bien... déjame solo... sola...- Dijo mientras se lavaba las manos con molestia, después se arregló su ropa interior y vestido. No sabía si Sebastian estaba afuera escuchando, por eso no sabía cómo referirse a sí mismo. Y esto lo frustraba más. Respiró profundo y se disponía a salir, sería más sospechoso si hacia un drama de esto, al salir vio a su amigo que estaba preocupado.

-Después te cuento... no me dejes solo con él... por favor.- Le rogaba su amigo con la mirada llorosa, este asintió y prefirió no abrumarlo con más preguntas.

-Ciel...- Le llamaba sonrojado y más tranquilo su enamorado, Alois se alejó un poco para que hablaran.

-Estoy bien,.. Solo muy apenada.- Dijo la jovencita muy sonrojada y con la cabeza agachada, no podía mirarlo.

-No debí precipitarme así... Lo siento.- Amoroso le decía arrepentido Sebastian levantando su rostro miraba como sus ojos parecían haber llorado, esto lo llenó de un extraño sentimiento de culpa, tal vez estaba actuando como esos tipos que alguna vez quisieron proparsarse con ella, y esto lo repugnó un poco hacia sí mismo. Ciel lo abrazó y le repetía que estaba bien que tenían que esperar, su novio lo entendió y decidió que debía calmar sus ímpetus con más fuerza. Para pasar el mal rato decidieron salir a comer y comprar los adornos navideños también lo que harían para la cena. A la medianoche ya tenían el departamento listo para la celebración, era especial porque era la primera vez que los jóvenes lo celebrarían de esta manera.

-Este es tu novio... Debo decir que no tengo posibilidad contigo...- Se escuchaba decir muy triste y resignado a Soma cuando en la cena a la que le invitaron sus nuevos amigos, conoció al atractivo novio de Ciel. Al verlo reconoció que no tenía posibilidad con la supuesta chica, sobre todo porque los dos se veían muy enamorados, sus miradas los delataba y era obvio el amor entre ellos hasta para el más despistado. El joven príncipe se recuperó rápido de su mal de amores porque después se lo veía muy contento celebrar la reunión, además Agni estaba más especial con él esa noche y eso le gustaba. Una reunión entre amigos, conversación amena, deliciosa comida, música y fotos, fue como recibieron la navidad. Ciel sonreía feliz al ver su nueva vida, sobre todo al ver a Sebastian, ese hombre que lo tenía enamorado y pensaba que dentro de un año tal vez todo lo vivido en esa noche solo sería un hermoso recuerdo, pensarlo le hizo llenarse de nostalgia y tristeza.

Los días pasaron con prisa, cuando lo notaron ya estaban celebrando el término del año, era de madrugada del nuevo año y la pareja se dirigía al departamento, pues habían celebrado esta festividad en un lujoso restaurante de la ciudad donde encendieron fuegos artificiales.

-Ciel... este año si nos casamos... ya verás.- Decía Sebastian que había solo bebido una copa por el brindis del nuevo año, por eso conducía su auto sin mayor problema, su dulce novia más hermosa de lo acostumbrado se le apegaba al brazo pues había bebido un poco más.

-no comiences...- Dijo Ciel con una sonrisa, siendo cariñosa con su novio que trataba de no distraerse de conducir.

-Solo di que lo pensarás.- Hablaba Sebastian con ternura, porque ese era uno de sus más anhelados deseos, estar junto de por vida a esa hermosa mujer que lo abrazaba sutilmente.

-Lo pensaré... ya cállate.- Avergonzada le respondía divertida la joven y tiernamente se le apegaba a su amado.

-Te amo...-Susurró enamorado el mayor mirándola de reojo a lo que ella también le respondió. -Yo también te amo.- Le susurró por vez primera y no sabía si era porque estaba un poco ebria, por el momento solo sabía que sus palabras eran sinceras. Ambos se miraron y sonrieron, lo próximo que escucharon fue un fuerte estallido, y como todo parecía nublarse a su alrededor.

-¿Señor Claude Faustus?- Era la llamada que recibió el de lentes cuando estaba en el departamento celebrando con Alois el inicio del nuevo año, estaban esperando que llegara la otra pareja.

-si.-Respondió dudoso y solo escuchó la terrible noticia que le daban del hospital, donde Sebastian estaba herido y la joven que le acompañaba estaba grave y se debatía entre la vida y la muerte. Colgó estupefacto la llamada y con angustia dio la noticia a su amante que desesperado se echó a llorar por su amigo, reponiéndose a los pocos segundos salieron con prisa hacia el hospital, en ese año que no empezaba bien.

Gracias por leer este fic, y por la paciencia al esperar una actualización...