Capítulo 17

A raíz de eso Yugi sentía una combinación de tristeza, ira, dolor y arrepentimiento, deseaba confesarle la verdad a Tea aunque sabía que eso no significaba que ella volvería con él. Sólo deseaba que ella supiera la verdad para que no lo odiara y pudiera ser feliz con Yami. Tomó la decisión de que si Dios quería que Tea que se enterara de la verdad se darían las cosas para revelarle todo, sino dejaría todo como esta y que Tea siguiera pensando en Yugi como el malo del cuento.

Yugi hacía mucho esfuerzo en estar con Rebeca de una forma diferente, trataba de enamorarse de ella, pero no podía, por más citas que tuviera no era capaz de lograr amarla, su mente estaba puesta en Tea y conforme pasaba el tiempo Yugi fue dándose cuenta poco a poco de la realidad, amaba a Tea, no la dejó de amar nunca pero su idea de no revelar la verdad hasta que se diera la oportunidad seguía en pie. Ahora sabía que si amas a alguien lo debes dejar libre y él deseaba la felicidad de Tea, esa felicidad ya no estaba con él sino con Yami.

Por su parte Tea seguía haciendo los preparativos para su boda al mismo tiempo que se dedicaba al trabajo y a la danza, ya estaba recuperada de la caída pero su corazón se debatía aún entre sus dos amores. Cada vez que veía a Yugi con Rebeca se molestaba mucho, pero amaba a Yami con todo su corazón y deseaba pasar toda su vida con él.

En ocasiones Yugi y Tea se encontraban mientras él visitaba el teatro, en el supermercado, en las tiendas pero no se dirigían la palabra más que pocas veces y no hablaban sobre su pasado.

Un domingo cualquiera Yami y Tea estaban en el parque hablando y divirtiéndose con unos helados cuando vieron a Yugi y Rebeca llegar también

-¡Yugi! ¡Rebeca!

Ellos voltearon al escuchar a Yami y tanto Tea como Yugi vieron que siempre algo los juntaba

-Hola Yami, hola Tea-dijo Rebeca

-¿Cómo están?-preguntó Yami

-Muy bien, Yugi y yo vinimos a sentarnos aquí a descansar

-Nosotros vamos a ir a comer en unos momentos a un restaurante ¿quieren venir con nosotros?

-Claro, será un placer

Yugi y Tea se sintieron nerviosos por eso pero no pudieron negarse o levantarían sospechas. En el restaurante, Yami y Rebeca platicaron todo el tiempo sin parar mientras que Yugi y Tea no decían ni una palabra, solo podían pensar en que siempre estaban juntos cuando más trataban de estar separados

-¿Y ustedes no piensan casarse?-pregunto Yami y Tea tuvo miedo de la respuesta

-Aún no-dijo Yugi-Es muy pronto para nosotros

-Nosotros nos vamos a casar dentro de un año y 3 meses

Yugi fue golpeado por dentro y Tea no sabía cómo reaccionar, cuando Yami hablaba de eso le daba gusto pero en esos momentos no se sentía contenta

-Que bien, me da gusto por ustedes-dijo Rebeca

Al salir del lugar tomaron sus caminos, Tea iba con la mirada caída y Yugi se sentía pesado

-Tus amigos son agradables todos-dijo Yami y al ver que no recibía respuesta giró y notó lo cabizbaja que estaba su prometida-¿T encuentras bien?

-Yami a veces tengo ganas de adelantar la boda y casarnos más pronto

-Si quieres lo hacemos, yo encantado de que se te conviertas pronto en mi esposa

-¿Crees que sea correcto? Aún hay cosas por arreglar

-Por mí está bien pero no sé cómo te sientas tú

-¿Podrías hablar con tu padre sobre el asunto?

-Está bien. Conociéndolo querrá que sea pronto pero ¿Por qué deseas adelantar la boda?

-También quiero estar contigo lo más rápido posible

El corazón de Yami palpito de alegría, se detuvo, agarró del brazo a Tea y la jalo a él abrazándola y besándola en los labios, ella correspondió y pasó sus brazos alrededor de su cuello.

Yugi dejó a Rebeca en su casa rentada mientras viviera en Japón

-Bueno Rebeca te veré después, que descanses

-Yugi-Rebeca lo detuvo cuando se iba

Él la miró y vio que estaba sonrojada con la cabeza baja y temblando de nervios

-¿Qué sucede, Rebeca?

-Yugi...-levantó la mirada avergonzada-...hay algo que quiero saber

-¿Qué es?

-¿Cuándo me harás el amor?

Yugi abrió los ojos sorprendido, era verdad, nunca había hecho el amor con Rebeca, ahora que lo pensaba Tea era la única con la que lo había hecho en su vida.

-Pues...no lo sé...mmm...¿Por qué me lo preguntas?

-Es que todas las parejas que se aman lo hacen y tú no lo has hecho conmigo

-A veces es mejor esperar, te lo puedo asegurar

-¿Cuánto tiempo?

-El suficiente. Te prometo que lo haremos un día

-¿Seguro? Nunca lo he hecho con nadie así que no esperes mucho

-Está bien, cuando se el momento lo haremos

Se despidió de ella pero Yugi se dio cuenta que estaba complicando la cosa cada vez más, no la amaba, Yugi no era de los que lo hacían con cualquiera, sólo lo hacía con quien amaba y su único amor era Tea, tardó mucho en entenderlo pero lo sabía ahora, que nunca la dejó de amar.

Tres días después Tea fue a la panadería y para su sorpresa Yugi estaba ahí también escogiendo panes

-Hola Yugi

-Hola Tea

Ambos hicieron sus compras y se fueron caminando juntos a la casa de ella para acompañarla

-Perdón por lo que dije

-¿De qué?

-Sobre nuestra última conversación

-Olvídalo, ya sé que sientes coraje hacía mí por lo sucedido hace años

-No siento coraje, no tengo porque estar enojado contigo

-Qué raro, pensé que me odiabas porque según tú yo te engañé

-Tú no me engañaste, fue Kaiba, nos engañó a los dos-su oportunidad llegó

Tea se detuvo cuando oyó eso y Yugi la observó, estaba de espaldas a él

-¿Qué dijiste? ¿Qué Kaiba nos engañó?

-Así es, Kaiba planeó todo para que nos separamos

Le contó toda la historia sobre las fotos de ella y de él con otras personas

-¿Cómo te enteraste?

-Fui a verlo personalmente pero decidí que debía esperar para decírtelo

Tea no dijo nada, se quedó callada, escuchando y pensando todo lo que oía, ya sabía que era un engaño pero no que las fotos de Yugi besando a otra chica también lo eran, se separó del hombre que ama solo por una tontería de esas

-Es bueno saber la verdad aunque eso no cambia las cosas

-Lo sé y deseo de todo corazón que seas feliz con Yami

Esas palabras la hirieron, ser feliz con otro que no era Yugi

-Yo deseo lo mismo, que seas feliz con Rebeca

El dolor punzante regresó en Yugi

-Pues bien, no era nuestro destino estar juntos

Yugi avanzó y Tea sintió mucho dolor ante esas palabras.

Continuara...