Capítulo 22

Yami no dijo nada, sólo la miró, creyó que se trataba de una broma.

-¿Por qué me dices esto?

-He venido a decirte que no me casaré contigo.

Agarró el anillo de compromiso, se lo quitó y lo colocó en la mesa, Yami la miró con los abiertos y se dio cuenta que era verdad y no broma.

-Tea, deja de decir cosas así. ¿Por qué abrías de terminar ahora?

-Lo he decidido después de mucho pensar.

La mirada de Tea era firme y convencida de lo decía, Yami sintió que comenzaba a enloquecer.

-Tea ¿Qué te sucede? ¿Te sientes mal por el embarazo? ¿Alguien te hizo algo malo?

-Nadie hizo nada malo, esta decisión es mía.

-Tea, no me hagas esto-estaba angustiado.

-Lo siento mucho, en verdad.

Tea giró para salir de la casa pero Yami la tomó del brazo y la abrazo mientras ella estaba de espaldas a él.

-No puedes dejarme ahora y menos con nuestro hijo en tu vientre. Si hice algo malo lo siento mucho pero no me dejes.

-Yami…

Tea no sabía cómo explicarle pero tuvo que hacerlo.

-No sé si tú eres el padre de mi hijo.

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Yugi estaba en su casa haciendo limpieza mientras pensaba en su querida Tea, recordó que de jóvenes su idea era casarse con ella, ahora ese sueño estaba deshecho, no podría hacerlo, empezó a asimilar la idea de que Tea se casaría con Yami y él quedaría como una simple aventura amorosa que no significó nada. La imagino con hijos y con Yami, sintió tristeza porque ese futuro no sería con él, pero no importaba mientras ella fuera feliz. Continuo haciendo sus quehaceres mientras pensaba en su amada, la única mujer que había amado y que seguía a pesar de todo.

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Yami y Tea estaban petrificados, no se movían hasta que Yami tiró con pesadez los brazos soltando a Tea, esta avanzó y abrió la puerta.

-Lo que escuchaste, Yami. No sé quién es el padre de mi hijo.

Salió de la casa de Yami, este se quedó quieto, petrificado, sin actuar y de pronto saltó un grito al mismo tiempo que se agarraba la cabeza con sus manos moviéndose de un lado a otro. Tea lo escuchó mientras se alejaba y oyó como comenzaba a romper objetos en su casa, sus ojos derramaron lágrimas y se fue directo a su casa rápidamente. Al llegar a ella, se encerró en su casa y lloró amargamente en el piso. Yami rompía todos los objetos de su casa, los aventaba, causó destrozos, gritaba de dolor, la mujer que amaba estaba con otro al mismo tiempo que con él. No paraba de gritar y llorar con amargura y dolor.

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Al día siguiente, sábado, Tea fue a la tienda de Yugi y abrió la puerta de esta.

-Hola Yugi-no sonaba con ánimos pero deseaba verlo.

-Hola Tea.

Yugi fue con ella y la recibió con gusto.

-Pensé que hoy estarías con Yami.

-Terminé con él.

Yugi se paró en seco.

-¿Estás bromeando?

-No, le devolví el anillo.

Le mostró las manos para que viera que no había anillo. La cara de Yugi brilló de alegría y la abrazó felizmente.

-¡Que gusto me da! No sabes cuánto deseaba que escogieras.

Tea correspondió el abrazo pero no le dijo que su decisión era diferente a lo que él pensaba.

-¿Quieres que hagamos algo especial?

-Solo quiero pasar el día contigo.

-Ok.

Se fueron a hacer sus paseos como siempre, todo el día estuvieron fuera como siempre haciendo sus recorridos y divirtiéndose. En la noche volvieron a casa de Yugi.

-Me alegra que estés conmigo, estoy demasiado feliz.

-Me da gusto.

Tea lo besó en los labios pero en su beso había tristeza, lloró mientras lo sentía, él se extrañó pero correspondió el beso. Al terminar se despidieron y ella se fue a su casa, no se percataron de que Yami estaba en la esquina y que vio el beso.

Al día siguiente, domingo, Yugi recibió una llamada.

-Hola, tienda de juegos.

-Hola Yugi, ¿podemos hablar?

-Yami, te reconocí la voz. Claro que si.

-¿Podemos vernos en el parque?

-Si, por supuesto.

Yami colgó sin despedirse y Yugi empezó a sospechar, si Tea terminó con él era probable que ya supiera sobre su relación pero no importaba, se preparó para ir al lugar indicado.

Mientras, Tea hacía una llamada telefónica a una amiga de América.

-Mai, necesito que me ayudes a que vaya al extranjero.

Continuara...